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Quiero dormir contigo

Summary:

No hay mucho que hacer en los días lluviosos más que descansar, pero con una pierna menos te es más difícil estar tranquila y se refleja cuando no logras dormir, entonces Ray se ofrece como almohada antiestrés.

Notes:

Al final si logré traspasar la barrera de no hacer a Ray no tan triste, así que ahora ya puedo hacer a Herme no tan feliz [yeii(?)]

Work Text:

 

Te cuestionas el sentido de la vida mientras escuchas el sonido de la intensa lluvia sobre el tejado, bueno más o menos porque no tienes mucho que hacer en un día así: no puedes salir a ver la lluvia por los otros, tampoco recolectar comida o escuchar la radio. No puedes hacer nada en general y menos con una pierna menos.

 

Sí, eso es peor, pero aprendiste a sobrellevarlo y además ya tienes una herramienta para sostenerte. Es mejor sobrevivir que infectarse de un virus que te vuelve caníbal.

 

Con el tiempo aprendiste a no sentirte menos con tu discapacidad, así que mientras reflexionas; estás ordenando las provisiones que quedan. Algo es algo para distraer la mente (de paso el desastre que hicieron durante el almuerzo se disipa) 

 

El intenso sonido de la lluvia, te permite no tener tanto cuidado con el ruido que hacen las latas mientras ordenas y evita que los demás, en especial las niñas, se despierten. Te parece irónico que este tipo de días les inunde el sueño mientras que a ti no.

 

No recuerdas tener un buen sueño desde que inicio el apocalipsis, ya que siempre hay algo que interrumpe ese momento, además como adulto a cargo no puedes permitirte dormir sin estar alerta, pero eso se acrecentó cuando la sensación de inutilidad e inferioridad se aferró a tu mente como sanguijuela hambrienta.

 

Detienes tus movimientos, miras de reojo la falta de tu pierna que fue desplazada por una herramienta. Te fijas que ya haz terminado, entonces se supone que debes de descansar también porque son estos momentos donde todos aprovechan para descansar de las vigilias nocturnas.

 

Deseas poder dormir, pero ni así logras acallar esos pensamientos tuyos, por eso no duermes a veces. 

 

A Ray le suele pasar...pero siempre menciona que es porque necesita vigilar, además su cuerpo parece en estado de alerta de manera natural. Suspiras resignada debido a que es un ciclo demasiado repetitivo que no deja de doler de igual forma; no quieres sentir más de eso.

 

Sientes una mano en tu hombro, volteas rápido porque pensaste que todos estaban durmiendo. ¿Le habrá despertado tu ruido?

 

—¿Ray? ¿No deberías de estar durmiendo?

 

Preguntas con una leve sonrisa en tu rostro, te alegras internamente, aunque no se lo dirías, de verlo porque así no escuchas tu propio tormento que crees controlar.

 

—Pues aquí estoy.

 

Ray alza una ceja mostrando una sonrisa altiva, acaricia tu cabeza, luego se sienta en el suelo para estar a tu lado, entonces habla de nuevo. 

 

Parece que su voz siempre se hace más suave cuando te habla, pero no piensas mucho en eso. No es el momento.

 

—Las demás provisiones están bien. No necesitas chequearlo de nuevo, descansa.

 

Ray pronuncia tu nombre con un descansa después. Ah, ojalá fuera así de fácil. Colocas tu mano izquierda en tu antebrazo derecho, divagas. Hay un silencio momentáneo que es interrumpido por tu propia voz. 

 

—No puedo dormir. He estado organizando los víveres durante un buen tiempo. Parece que no me agoto.

 

Es una verdad a medias porque sabes que Ray es capaz de detectar tus mentiras, por alguna razón siempre sabe tus pensamientos, así que lo miras y ves que se queda pensativo, luego hacen contacto visual. El intenso azul de sus ojos te consume.

 

—Estás muy tensa. Lo noto en tus hombros...

 

Asientes, vacilas. Hay algo en su tono que te hace pensar en cosas que no deberías de pensar como que tipo de pensamientos se le cruzan en la mente. Es más natural hablar con él como si se conocieran de toda una vida. 

 

Quieres hablar, pero notas que las mejillas de Ray se espolvorean de un rosa pálido mientras dice casi en un susurro.

 

—¿Qué te parece si dormimos juntos? 

 

—¿Qué?

 

Ves como la nuez de su garganta baja com el sonido de gulp siendo camuflado por la lluvia, pero por si cercanía lo podías oír. Lo miras de arriba a abajo, asegurándote si lo que acabas de escuchar es verdad; que clase de propuesta es esa.

 

¡No de esa forma! Literalmente dormir, dormir. ¡Dormir! 

 

Su nerviosismo te hizo recordar algo que enterraste en tu cabeza: el terrible y vergonzoso suceso del baño. Dios, por qué eso ahora. 

 

—Argumenta. 

 

No sabes que estás haciendo, desconocer las palabras de tu boca y hablar por instinto es muy raro. Quieres detenerte, volver atrás, pero ya está y... Además no te resulta desagradable esa idea. 

 

Quizás la lluvia atrae un efecto no propio de las personas o quizás no deberías culpar a la naturaleza por cosas que no entiendes. 

 

Ray entrecierra sus ojos, relame sus labios, entonces habla despacio. Juguetea con sus dedos. 

 

—Uno siempre duerme mejor estando en compañía. No haré nada raro, pero no lo pienses mucho. Ehh, podrías olvidarlo. 

 

—No, está bien.

 

—¿Qué?

 

—¿Uhm? Dije que está bien.

 

Ray se quedó estupefacto por unos segundos mientras la idea recorre tu cabeza. Nadie los está viendo, todos duermen y con la intensa lluvia, que da indicios de no parar, pues técnicamente los hace únicos en esa casa. 

 


 

El sofá no esl lugar más cómodo para descansar, pero el apocalipsis te hizo ver hasta la mesa como lugar de descanso. Tampoco te quieres quejar porque estás usando el brazo de Ray como almohada, más bien el que se debería quejar es él, piensas.

 

—¿Estás cómodo, Ray? 

 

—Sí, yo fui el de la idea. No tienes porque preocuparte.

 

Lo miras desde abajo, sientes tu cuerpo avergonzarse, pero decides ignorarlo ya que estaban ahí y no piensas recrear otro momento incómodo con él (aunque esto no va por buen camino). 

 

Relajas el cuerpo así que te acurrucas en él, colocando tu mejilla en su pecho para que él tenga más espacio donde estirar su cuerpo alto. Ray se sonroja, pero luego se concentra en acariciarte para relajarte. 

 

Él es muy consciente de lo estresada que estás e incluso de esos momentos donde te invade la frustración y el sentimiento de inutilidad. Jamás te creyó inútil o débil así que mucho menos quiere que te sientas así; dedujo que lo que necesitas es descansar bien. 

 

Además... Sirve como excusa para abrazarte. No quiere dormir para poder atesorar este momento a tu lado, escucha la respiración que poco a poco se vuelve lenta, te abraza mientras acaricia tu cabeza. 

 

Desea estar así para siempre contigo. 

 

—Gracias, Ray.

 

—¿Uhm?

 

Le miras adormilada, recuestas tu mejilla en su pecho de nuevo, abrazas sus costados porque ya no te sientes así. Ray acaricia tu rostro con tal delicadeza como si estuviera tocando porcelana; casi te duermes por lo relajada que estás. 

 

—Gracias por estar conmigo. No te vayas de mi lado, al menos no mientras la lluvia termine. 

 

No sabes a que viene eso. Te recuerda a cuando le pediste que se quedara cuando se conocieron por primera vez y ahora es casi igual. Te están viniendo muchas cosas a la mente. 

 

—No te dejaré.

 

Lo vuelve a decir mientras susurra tu nombre en tu oído al terminar. Te observa con ternura mientras lo abrazas estando ya dormida. Él se aferra a ti como siempre quiso.

 

Atesorará este momento por siempre. Volver a sentir el calor de tu cuerpo aquel que conforta su ser con una calidez tan hermosa que podría hundirse en él de manera voluntaria y eso hace. Es devoto a ti de maneras inexplicables. 

 

—Nunca te volveré a dejar. Nunca.

 

No lo escuchas estando en el mundo de los sueños, pero si sientes su cariño y esa misma ternura te hace permanecer en los sueños. Por primera vez en mucho tiempo tienes uno además de un buen descanso. 

 

A su lado tus miedos se esfuman. Lo quieres. 

 

Quieres abrazarlo.

 

Quieres volver a dormir con él.

 

Quieres saber que es ese sentimiento en tu pecho.

 

Quieres llenar ese vacío en ti.