Work Text:
Namgyu no es el tipo de adolescente que corre detrás de un balón durante los recreos hasta que no puede respirar, o hasta que se le puede ver el sudor debajo de los brazos, tampoco es el tipo de adolescente que tiene muchos amigos, o que es conocido por ser el ruidoso de la clase — pero Choi Subong lo es.
Y Namgyu aún no logra descifrar sus propios sentimientos hacia ese chico. O más bien, aún no logra hacer las pases con ellos.
Namgyu no es una persona tímida, pero tampoco es alguien obsesionado con tener amigos (aunque como todo niño, desearía tener más). Por esta razón, siempre ha observado de lejos a Subong, quien no solo parece ser amigo de todo el mundo, sino que también se acerca a hablar con quien desea sin vergüenza o timidez alguna. Y Namgyu, además de admirarlo, llegó a la conclusión de que; el hecho de que su corazón lata más rápido de lo normal cada vez que Subong le habla no es solo por la sorpresa ante su espontaneidad, sino porque se siente atraído hacia él.
Y para su mala suerte, un chico tan conocido como Subong jamás se fijaría en un chico tan antipático como él. Y es que cada vez que hablan, Namgyu acaba cortando el buen ambiente que Subong es capaz de crear tan naturalmente; como la vez que Subong y sus amigos se encontraban jugando fútbol con una pelota hecha de papel y, al momento de que la lanzaron cerca de Namgyu, acabó lanzándola por la ventana porque "si van a jugar en el salón que no sea molestándome a mí", o la vez que Subong hizo que ambos quedaran atrapados en el cuarto de almacenamiento de su salón, en donde apenas cabe una persona, y Namgyu acabó gritándole;
"¡Esto es tu culpa!" Por más que el corazón no dejara de latirle con fuerza contra el pecho porque, si lo pensaba bien, ¡está atrapado con el chico que le gusta en el cuarto de almacenamiento!, pero por otro lado, está atrapado con el chico insoportable de la clase en el cuarto de almacenamiento. "Si tú y tus amigos no se la pasaran todo el maldito día jugando y molestándome, esto no habría pasado."
"¿Molestándote? Namsu, nosotros nunca te hemos molestado." El espacio era tan estrecho que, por más sutil que fuese, Namgyu pudo escuchar la risita que salió de los labios de Subong. "Tal vez es culpa del destino que estemos encerrados aquí, ¿qué nos querrá decir?…."
Subong tomó sus manos y las juntó, llevándolas a su pecho y manteniéndolas allí por más que Namgyu intentase separarlas y alejarse del toque. Imposible fue, ya que Subong al ser más alto y tener más masa corporal era más fuerte que él – inevitablemente se sonrojó, mejillas, nariz y orejas completamente rojas no solo ante el agarre en sus manos sino que también ante la cercanía que provocaba que incluso sus piernas no tuviesen ni un milímetro de espacio personal.
"S-Suéltame!" Subong no dudó ni un segundo en dejar ir las manos de Namgyu. "¿No tienes tu celular para decirles a tus amigos que se apresuren? No puede ser tan difícil encontrar a un profesor para que nos ayude a salir de aquí."
Subong se encogió de hombros. ¡¿Es que acaso no le molestaba estar en un espacio tan pequeño sin poder salir?! Ninguno parecía ser claustrofóbico, pero a cualquiera le molestaría estar encerrado en tal lugar, mucho más con alguien que no conoce.
Namgyu se quejó alto, dejando caer su cabeza hacia atrás mientras apenas era capaz de taparse la cara, como si eso fuese a ocultar la molestia que sentía. Nunca había estado tanto tiempo cerca de Subong, y le molestaba el hecho de saber que sería capaz de quedarse ahí por horas para tan solo estar un momento más con él, disfrutando su aroma y acostumbrándose a su calor corporal. Una pequeña parte suya deseaba que Subong pudiese leer entre líneas para que supiese que a Namgyu no le molestaba estar cerca suya, sino que más bien le molestaba tener sentimientos tan fuertes hacia alguien con quien el tener algo era imposible.
"Bien." Subong dijo decidido, levantando el dedo como si una brillante idea se le hubiese ocurrido. "Dejaré de molestarte, entonces."
Namgyu parpadeó incrédulo, sin lograr comprender por completo las palabras de Subong. "¿Eh?, ¿no acabas de decir que no me molestabas a propósito?" Rechistó. "Y pensar que no te veía como un idiota mentiroso."
Pese a la tenue luz del cuarto, Namgyu pudo ver como Subong rodó los ojos, y sintió como si su corazón se derrumbase por un segundo pese a latir con tanto ímpetu hace unos segundos.
"No iba a admitir que me acercaba a ti a propósito porque me gustas, obviamente." Y silencio. Un silencio tan repentino y notable que ni siquiera podía escuchar la respiración de Subong.
Por otra parte, Namgyu ni siquiera podía descifrar si Subong no decía nada porque todo era parte de una broma y evitaba reírse, o porque hablaba en serio y esas palabras jamás estuvieron destinadas a salir de su boca.
De no ser porque Subong habló primero, Namgyu jamás se habría dado cuenta de que él tampoco estaba respirando. "O sea–…" Carraspeó cuando la voz se le rompió, "quiero decir… No estoy mintiendo, Namsu, las veces que me acerqué a ti fueron para hablarte, y eso… Digo, está bien si no eres gay como yo, o si no te gustan los hombres, aunque ojalá sí, pero al menos podríamos ser amigos y tal vez—"
Namgyu le cubrió la boca cuando la puerta del salón se abrió, esperando que Subong no se diese cuenta de que todo el maldito cuerpo le temblaba.
¡¿Por qué el idiota diría algo así en tal situación?! Namgyu ni siquiera podía saber si estaba bromeando porque no podía verle la cara y realmente apestaba leyendo entre líneas, mucho menos podía tomar la opción de huir en vez de admitir que también sentía algo por él – cosa que era ridícula, porque tampoco tendría opción de decir algo si había gente que podía escucharlos desde afuera.
"Los escuché discutiendo aquí hace un rato." Se logró escuchar, y cuando una llave fue insertada y la puerta finalmente se abrió fue el momento en el que Namgyu se dio cuenta de lo cerca que estaba de Subong. Quien no solo estaba tan rojo como Namgyu, sino que también tenía la mirada clavada en él pese a no poder verlo con claridad.
Namgyu se separó abruptamente de Subong y acabó cayendo al suelo, aún atónito como para poder decir algo — el chico que le gustaba se le acababa de confesar, después de todo. Las piernas se le sintieron de gelatina en cuanto se levantó tan rápido como pudo, ignorando las palabras preocupadas del profesor que les abrió la puerta. Namgyu ahora podía verlo con claridad, la timidez y vergüenza en el rostro de Subong, quien mordía su labio ansioso como si aún esperase una respuesta por parte de Namgyu.
Pero Namgyu era incapaz de decir algo respecto a su confesión, y confesarse de vuelta frente a un profesor y dos estudiantes que no conocía de nada y que tampoco eran los amigos de Subong sonaba demasiado arriesgado y ridículo para él.
"Me llamo Namgyu, no Namsu, imbécil." Murmuró, pero fue lo suficientemente alto para que Subong pudiese escuchar.
Se preguntó si fue algo demasiado ambiguo, pero justo antes de marcharse, técnicamente huyendo del lugar y de la situación, pudo ver una gran sonrisa dibujada en el rostro de Subong.
Y ese fue el primer día que Namgyu se fuese a casa esperando que Subong lo molestase al siguiente.
