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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of mundial 2026
Stats:
Published:
2026-06-23
Words:
1,204
Chapters:
1/1
Comments:
23
Kudos:
215
Bookmarks:
14
Hits:
1,282

en todas

Summary:

“Qué flash, ¿no?” Julián le hace seña con la mano. “Estar acá de vuelta.”

Enzo traga y le pasa la botella. Julián se apoya en su propio codo para tomar.

“Mal. Yo que estaba casi seguro que no te llamaban.”

o: post-partido con austria julián le viene con una inesperada

Notes:

hola amores primer fic en español estrenando con julienzo. esto es una boludez para celebrar el partido contra austria vamo seleccioooooon estoy en twt tmb

Work Text:

Los cantitos de la hinchada resuenan en los tímpanos de Enzo, dando el mismo empuje y aliento como si estubieran en Qatar. Porque el país cambió pero esto no. Julián tampoco. Ni la miradita que le tira con esa sonrisa a puro festejo, puro fútbol; ni el abrazo que se dan fuerte afuera de la cancha camino al vestuario. Son parte de un equipo pero también son mejores amigos, y no hay nadie con quién Enzo quiera celebrar más que con Julián.

El vestuario es alegría cuando entran con las caras que les duele de sonreir. Es mucho grito a Leo, unas botellas de champagne y copas flauta para un brindis cortito.

Un par de notas para los periodistas y un viaje en micro más tarde, Enzo y Julián entran a la habitación entre risas.

“Esta locura...” canta Julián con una botella destapada y robada en la mano. Hace un bailecito con la cadera y Enzo se ríe y revolea los ojos. “¿Qué te reís? Cuando era chiquito iba a clases de danza. Me sale re bien.”

“Sos un chamuyero y de los malos. Pasame la botella.”

Se sientan en la cama de Enzo, más cercana a la puerta, y Enzo se baja tres tragos directo del pico.

“Bue, emoción. Dejame un poco.”

Y lo siguiente pasa seguido, pasa todo el tiempo cuando concentran. Julián toma del mismo pico de la botella y Enzo solo puede pensar: beso indirecto. Porque a esta altura sabe que es lo más lejos que van a llegar.

Después de pasarle el champagne a Enzo, Julián se tira para atrás en la cama en forma de estrella y le hace mimitos a Enzo por abajo de la remera en la espalda baja. Es tan frecuente que Enzo no se sorprende, en cambio atesora el tacto que siempre extraña cuando no les queda otra que volver a sus clubes.

“Qué flash, ¿no?” Julián le hace seña con la mano. “Estar acá de vuelta.”

Enzo traga y le pasa la botella. Julián se apoya en su propio codo para tomar.

“Mal. Yo que estaba casi seguro que no te llamaban.”

Con un golpe en la espalda, Julián le dice: “Callate, pelotudo.”

“Ni titular sos.”

“¡Eu!”

Julián le pega de vuelta pero se ríe igual, y dos segundos después se están mirando con las más comunes de sus sonrisas compartidas antes de estallar. Julián deja la botella en el piso y se sienta, pegadito a Enzo, empujándolo para a un lado con el cuerpo entero.

Enzo lo empuja para al otro lado y Julián le pega una cachetadita floja que Enzo exagera tirándose a la cama boca abajo con el cuerpo torcido, agarrándose la cara como si estuviera fingiendo una falta en el minuto 90.

“Daaale,” se ríe Julián, que se tira encima y le empieza a dar besitos en la mano. “Perdón, amor. Me olvido que sos delicado.”

Con una carcajada, Enzo saca la mano y se da vuelta a contestarle. Quedan tan cara a cara que chocan narices. Todo se congela, incluso las sonrisas.

Enzo debería ser más vivo y seguirle la joda. Es vivo para todo el resto pero no puede disimular cómo se le clavan los ojos en la boca de Julián, y Julián a veces se hace el boludo pero no lo es.

Cuando conectan miradas de vuelta se les cae la cara a los dos. De risas a tensión; una tensión que Enzo quiere evitar a toda costa porque si a Julián se le prende la lamparita de que Enzo está enamorado se va a arruinar todo lo lindo que tienen.

Enzo traga pero no se mueve, no dice nada, no sabe qué hacer ni qué decir. Solo espera a que Julián reaccione para llevarle la corriente, a ver si se salva de esta.

Sería hermoso achicar la distancia. Que Julián sienta lo mismo y poder comerle la boca sabiendo que están en la misma sintonía. Que Julián también lo ama. Sería hermoso, pero Enzo sabe que es solo un sería.

Tragando seco, Enzo espera.

Julián no se mueve.

Pasaron demasiados segundos como para que esto se sienta casual. Y Enzo dice lo único en lo que puede pensar.

“Juli?”

Dos parpadeos más tarde Julián responde con una sonrisa pícara cómo él solo. “A vos que no se te escapa una, ¿me vas a obligar a hacerlo a mi?”

“¿Qué?”

Aparte de tieso, Enzo ahora lo mira confundido.

“¿O te vengo leyendo mal todo este tiempo?”

“Juli–”

“Nunca te dije nada porque sé que seríamos un quilombo, personal y profesionalmente. Pero medio que siempre te quise comer la boca.”

La respuesta es: sí, por favor y gracias.

Lo que sale de la boca de Enzo es: “¿Eh?”

Y se queda boquiabierto porque está ocupado procesando qué mierda está diciendo Julián.

“¿No?” Julián parece genuinamente sorprendido. “Ah– ¿No? ¿Flashié?”

“No.” Es la primer palabra Enzo logra decir. Pasa medio segundo y se da cuenta que tiene que aclarar. “Osea, sí. No de que no flashiaste. Sí de comeme la boca.”

Enzo debe parecer un estúpido con la manera en que Julián lo agarre del mentón.

“Pero cerrá la boca primero.”

“Okay.”

Y Enzo cierra la boca para que Julián se acerque y le plante un pico fuerte y con ganas que hunde a Enzo contra el cobertor. Enzo cierra los ojos y agarra a Julián de la nuca, entrelazando los dedos en su pelo.

Pero ahora que paso lo más fiero, sí sabe qué decir.

“¿Me estás jodiendo?”

La cara de Julián delata que no se la estaba esperando. “¿Qué? Pensé que–”

“Sí, sí. Pensaste bien. ¿Por qué mierda no me dijiste nada?”

Están tan cerca que Enzo no puede ver nada que no sea Julián.

“Ya te dije. No quería armar quilombo. Seguí tu ritmo porque asumí que no querías meterte en esa.”

“Me quiero meter en todas con vos.”

Es una respuesta tan instintiva que Enzo no la puede frenar. Suena obvia, suena correcta, suena exactamente como Enzo se siente y siempre se sintió, y no entiende cómo es que Julián no se dió cuenta de eso también.

“Ah, bueno.” Julian sonríe y medio que se le caga de risa en la cara a Enzo. “Esa sí no la sabía.”

Y ya está. No hay nada más que decir. Enzo apreta la nuca de Julián, uñas clavadas en la piel, y choca sus bocas con innecesaria fuerza, dejando ir años de frustración y no dejando pasar un segundo más separados.

Enzo separa sus labios para trazar el labio inferior de Julián con su lengua. La reacción de Julián es abrir la boca para encontrar la lengua de Enzo, sellando el beso profundo. Enzo le muerde el labio, Julián lo agarra de la remera y los acomoda a ambos en la cama, Julián pleno arriba de Enzo.

Hay muchas cosas que Enzo quiere preguntar pero el beso lo deja medio boludo y tarda un segundo en activar.

Casi sin separarse, Enzo pregunta: “¿Desde cuándo?”

“River.” Julián casi que lo suspira.

“Boludo. Yo también.”

“Ya sé.”

“Y no me dijiste nada.”

“Uh, boludo, ya me lo dijiste. Callate o te callo yo.”

“Callame.”

Julian le parte la boca y Enzo lo abraza de la cintura y apreta.

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