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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-06-26
Updated:
2026-08-03
Words:
23,565
Chapters:
7/?
Comments:
14
Kudos:
22
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2
Hits:
315

Melancolía - FunnyBunny AU (TADC)

Summary:

"Te amo por los siglos de los huesos, mi pompom"

Dónde todos despiertan fuera del circo, conservando sus memorias dentro de este, y vuelven a encontrarse para reforzar aquella amistad que solo ellos conocen.

Y dónde Jax les ha ocultado una enfermedad que poco a poco le arrebata la vida con la que tanto había soñado, y aquel amor que apenas florecía.

 

.
.
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— Inspirado en “Melancolía” de Mon Laferte —

Notes:

Holaa, este es mi primer fanfic desde hace unos 5 años lol así q estoy medio oxidada, además de ser el primero de TADC.

Veré si hago algunas modificaciones después, aún estoy probando si me sientan bien la narración y las líneas, pero todo bien por ahora.

Pequeñas Aclaraciones ¡!
- Todo ocurre después de lo visto en el EP. 9 excepto cuando Caine les muestra sus vidas afuera, aquí tanto sus mentes en el circo como sus cuerpos reales son uno mismo.
• Puede haber modificaciones en las vidas de los personajes, diferentes a lo que se vió en el final.
- Jax transfem. (Pronombres masculinos solo se presentan hasta que Jax decide hablarlo con Pomni).

Gracias por leer, disfruten! <3

 

🐇🎀🃏-

Chapter 1: Realidad

Chapter Text

"Seguiremos siendo amigos, ¿Cierto?"

"Nada ni nadie nos lo impedirá, lo prometo"

 

 

Pomni abría sus ojos lentamente, aturdida por las brillantes luces blancas que golpearon sus ojos repentinamente, su cabeza daba vueltas y un zumbido incesante le quitaba todo pensamiento.

Un quejido salió de su boca cuando intentó levantarse sin éxito, su mirada viajaba de un lado a otro sin poder comprender que era lo que pasaba, y tras algunos segundos ganó consciencia. Se encontraba en una camilla de hospital, pero ¿Cómo?... ¿Por qué?... No podía pensar en una sola posibilidad para haber acabado en aquel lugar.

Un dolor muscular la acompañaba con cada movimiento mientras se sentaba con una lentitud impresionante, aún sin poder comprender que era lo que estaba pasando.

"¿Qué demonios?" Miró sus manos, tan... humanas, delgadas y temblorosas, un suspiro pesado drenó todo el aire de sus pulmones, aunque lejos de sentir alivio solo pudo parpadear constantemente mientras su cuerpo se llenaba de una sensación de incomodidad.

Todos sus recuerdos sobre el circo cruzaban su mente como un sueño que se moría por conservar, un sueño que se había sentido tan real que le parecía ridículo, no tenía sentido. Y menos sentido le hacía el peso que sentía sobre su cabeza, literalmente, con toda la fuerza que pudo sacó un dispositivo que envolvía su cráneo y lo colocó sobre sus piernas.

"Esto... No puede ser" comenzaba a tener algo de sentido. Eran lentes de realidad virtual, aquellos que se había puesto en su último recuerdo antes de ingresar al circo, todo era real y ahora no tenía duda.

El estruendo de una puerta abriéndose la sacó abruptamente de sus pensamientos, quedando inmóvil al ver como una mujer algo mayor y varios doctores ingresaban a la sala.

"¡Abigail, hija mía!" la mujer derramaba lágrimas mientras la abrazaba con delicadeza, acariciando su cabello "Despertaste por fin, mi pequeña, despertaste" repetía entre sollozos.

"Abigail..." dijo para si misma, escuchar ese nombre después de tanto tiempo le provocaba una sensación rara en el estómago.

La mujer se separó de ella, y su sonrisa se desvanecía lentamente al ver como "Abigail" solo la observaba con confusión y algo de miedo.

"Lo siento, yo... No sé que está pasando" pronunció débilmente, mirando una y otra vez a aquellos doctores que la observaban como si fuera un hallazgo increíble.

"Señorita, ¿Puede decirme su nombre y edad, por favor?" una doctora joven se acercó a ella, su mirada era dulce y parecía comprender su confusión.

"Mi nombre..." lo sabía, poco a poco comenzaba a recordar cual era realmente su vida antes de entrar al circo, pero no podía juntar la voluntad suficiente para hablar, podía sentir en cada célula de su cuerpo que al intentar decir su nombre diría Pomni, y entonces su madre y los doctores creerían que estaba loca, pero ¿Qué más podía decir, entonces? Su respiración comenzó a agitarse.

"Tranquila, no te preocupes" la doctora tomó su mano, ayudándola a controlar su respiración "Voy a revisar rápidamente" no dijo más, sacó una pequeña linterna y la apuntó directo a sus ojos, hablando con los otros doctores, que anotaban todo en su expediente.

"¿Cuánto?... ¿Cuánto tiempo estuve dormida?"  miró a los doctores y luego a su madre, quien seguía secando algunas lágrimas que salían involuntariamente.

"Señorita, debería descansar" respondió otro doctor, más mayor que quién la revisaba, su voz era bastante grave, pero brindaba calma "Cualquier tipo de información que podamos darle puede ser demasiado para procesar, aún más si acaba de despertar"

"Quiero saberlo, por favor" sus ojos pedían respuestas, y sabía que crear sus propias conclusiones no serían suficientes.

"No creo que-"

"Mi nombre es Abigail Brooks y tengo 25 años" su voz se elevó mientras hablaba con rapidez "Y soy suficientemente capaz de entender cualquier cosa que tenga para decirme, Doctor" su mirada se clavó con determinación en el mayor, quería saber la verdad.

"Muy bien, Abigail" tomó asiento frente a la camilla, jugando un bolígrafo que tenía en las manos "Fuiste una persona reportada como desaparecida, te encontraron en un edificio abandonado hace aproximadamente 7 meses y te trasladaron a este hospital" hablaba con lentitud, tratando de no arrojar información a la ligera

"Al encontrarte, fuiste un caso peculiar, tenías un dispositivo electrónico en tu cabeza, como ya habrás notado, y al consultar con especialistas se decidió que lo mejor sería trasladarte con él puesto, ya que no sabíamos que era lo que se te transmitía" suspiró mirando a sus compañeros "Fue algo arriesgado, pero decidimos que lo mejor sería esperar a que ustedes mismos despertaran, y afortunadamente así fue"

Hubo un momento de silencio, la castaña podía sentir como todas las miradas se posaban sobre ella, y como la tensión crecía a gran velocidad. Repetía las palabras del doctor una y otra vez en su cabeza para poder pensar con claridad. Trataba de unir los cabos para entender y entonces, una incógnita sobresalió de entre las demás.

"Espere, eso último que dijo" sus ojos se abrieron grandemente y sus brazos se tensaron con la anticipación "Dijo ustedes, ¿No es así?" el doctor asintió, pero no mostraba confusión, más bien, parecía expectante, como si tuviera más información que entregarle a la más joven. "¿A quien se refiere con ustedes, por qué esperarían que nosotros mismos despertaramos?" un nudo en su garganta comenzaba a formarse.

"Como mencioné, fuiste un caso peculiar" se levantó y caminó hasta donde estaba la doctora más joven, ahora junto a la camilla "Desde hace años, se han reportado casos similares en distintos hospitales, pacientes encontrados en aquel recinto abandonado que fueron ingresados con ese mismo dispositivo con el que tu llegaste"

" Y, ¿Dónde están ellos?" una emoción repentina inundó su pecho "¿Qué pasó con ellos, despertaron también? ¿Están bien? Debe decirme, se lo pido"

"Abigail hija, cálmate" su madre se acercó y tomó su mano "¿Porqué te interesa saber sobre estas personas? Lo importante es que estás aquí con nosotros ahora"

Claro que era importante, debía saber que había pasado con sus amigos después de haber dejado el circo de aquella manera tan repentina, en medio de un día normal. Necesitaba saber que habían despertado también.

Aún no podía explicarse a si misma por qué habían despertado, si todos lo hicieron, tal vez Kinger podría explicarles, necesitaba decirle a Ragatha que todo estaría bien, necesitaba ver a Zooble y Gangle para estar juntos de nuevo, y sobre todo... Tenía que saber que había pasado con...

"Jax" levantó la mirada con terror y trató de salir de aquella habitación, siendo retenida físicamente con los doctores "¡Por favor! ¡Tienen que decirme que están bien!" lágrimas comenzaron a caer mientras se resistía a quedarse en la camilla "Díganme dónde están, se los pido, ¡Necesito verlos!" la poca fuerza que tenía en su cuerpo se acabó y finalmente cedió a recostarse.

"Tranquila, por favor" el doctor se acercó una vez más "También queremos saber lo mismo, así que, voy a llamar a todos los hospitales en los que se han reportado casos como el tuyo, y pediré información sobre los pacientes, ¿Está bien?" ordenó a los demás doctores retirarse de la habitación "Vendré a informarte tan pronto como pueda, pero tienes que prometer que mientras vas a estar tranquila para que tú cuerpo pueda ganar fuerzas y recuperarte"

Aún no terminaba de creerlo, realmente había salido del circo, incluso después de todo lo que había pasado, después de ver ese lugar como un hogar, un lugar donde finalmente había creado amistades y podía ser ella misma, no podía sentir nostalgia aún, pero si todo resultaba ser real, muy pronto comenzaría a pensar en aquellos momentos con una sonrisa melancólica.

No pudo dormir mucho aquella noche, miraba el cielo por los ventanales de la habitación, y pensaba en lo diferente que era del cielo nocturno en el circo, como allá había muchas más estrellas, el cielo era más brillante y había cientos de estrellas fugaces, y en como la luna ya no le respondería a sus pensamientos y preguntas de media noche.

Suspiró por milésima vez, su vida volvía a comenzar de alguna manera, y se encargaría de aprovecharla al máximo está vez. Ahora tenía amigos verdaderos, y moría de ansias por volverlos a conocer.

 

 

 

 

 

— Meses después —

 

Abi, como se había acostumbrado a llamarse por ahora, se preparaba para el tan esperado día, por fin podría ver a sus amigos, o al menos a todos aquellos que habían logrado localizar por el momento.

Tras algunas semanas de recuperación en el hospital, y un sinnúmero de entrevistas e interrogaciones por parte de las autoridades y el personal médico, por fin volvía a sentirse fuerte y lista para comenzar a vivir de nuevo. Tomó varios días para poder despertar y asimilar que no estaba en aquella habitación bicolor con figuras de colores, sino que ya estaba en su apartamento, así como tomó un poco más de tiempo el poder verse al espejo y no ver aquel pequeño avatar de bufón al que ya se había acostumbrado. Le traía consuelo saber que sus amigos habían despertado también, y que después de algunos meses, por fin podrían reencontrarse.

"Si mamá me he sentido mucho mejor" comentaba por el teléfono en llamada con su madre, guardando sus llaves en su bolso tras salir del departamento "Te agradezco que me hayas cuidado estas semanas, pero necesito mi espacio" una risita se escapó al escuchar la preocupación su madre "Mhm entiendo, adiós. Saluda a papá."

El sol se ocultaba y Abi podía sentir como el viento golpeaba su rostro, se sentía viva después de tanto tiempo de confusión, ansiaba llegar a aquel bar en el que se le había citado para encontrarse con los demás miembros del circo.

Caminó un rato más hasta encontrarse frente aquel lugar, "Triangle Bar" se leía en las letras iluminadas por luces neón, no sabía por qué, pero un escalofrío recorrió todo su cuerpo justo antes de entrar, no se sentía nerviosa en absoluto, pero la emoción parecía desbordarse de maneras en las que no podía expresar, ¿Sabría reconocer a sus amigos? ¿Podrían ellos reconocerla? Después de todo, se conocían realmente por primera vez, y no se verían como ella los recordaba.

Música suave inundaba el ambiente y las luces se volvieron más tenues al adentrarse al bar, miraba de reojo a todas las mesas y a las personas que se encontraban sentadas en ellas, pero ninguna parecía darle la confianza que sabría que sentiría al verlos.

Finalmente, su mirada paró en una mesa hasta el fondo del lugar, en ella se encontraban cuatro personas que como parte de un instinto, voltearon a verla, Abi se paralizó por unos segundos pero continuó su paso hasta llegar a la mesa, sintiendo aquel escalofrío de nuevo, eran ellos.

"Hola chicos" una sonrisa radiante y llena de alivio saludó a los demás

"¿Pomni?..." preguntó aquella voz que reconocía tan bien, una chica pelirroja se levantó con una sonrisa.

"Soy yo, Ragatha" respondió para confirmar que era ella, ambas chicas se abrazaron mientras reían y dejaban escapar pequeñas lágrimas de felicidad.

Los demás miembros se levantaron de la misma manera.

"Oh Pomni, no puedo creerlo" una chica un poco más baja de estatura se acercó, llevaba su cabello largo y oscuro recogido con un pequeño listón rojo.

"¡Gangle, oh!" compartieron un pequeño abrazo mientras reían, Abi pasó la mirada a una persona con cabello rosa algo despeinado, con tatuajes en sus brazos y un estilo inigualable "Zooble, ven aquí" extendió los brazos con una sonrisa

"Es un gusto verte de nuevo, Pomni" correspondió y limpió una pequeña lágrima que corría por su mejilla, tratando de disimular que había salido.

Al final, un hombre alto y un poco mayor se puso frente a ella, tenía gafas y su cabello peinado hacia atrás.

"Te lo dije, sabía que serías fuerte Pomni" compartieron una sonrisa sin decir nada algunos segundos. 

"Kinger..." finalmente se envolvieron mutuamente en un abrazo.

No pasaron muchos minutos antes de que una gran conversación comenzara, no había incomodidad ni mucho menos se sentían como extraños, realmente habían formado una amistad fuerte y verdadera. Hablaron sobre sus vidas, toda la confusión que sintieron al despertar, y todo el proceso de aceptación que pasaron.

"A todo esto, olvidamos preguntarte" Ragatha dirigió las miradas hacia la del pelo corto "Estuvimos hablando y, queremos saber si prefieres que usemos tu nombre real, o que aún te llamemos Pomni"

"Es un poco confuso acostumbrarnos a nuestros nombres de nuevo, así que hemos usado los del circo" comentó Kinger mientras tomaba su bebida

"Incluso después de todo lo que pasó, me gustaría conservar una parte de lo que fuí en aquel lugar, así que, Pomni está bien para mí" una pequeña sonrisa surgió al hablar, no le era complicado decidir, ya había pensado en ello desde que despertó

"Además, creo que sería algo significativo para nuestro círculo, ¿No creen?" habló Zooble  "Aunque creo que el mío será algo ridículo sin contexto" río cabizbaje, los demás rieron por lo alto.

De repente, el semblante de Pomni se tornó serio, ahora quizás podría resolver algunas de sus dudas.

"Kinger, necesito saber algo"

El mayor la miró con una ceja arqueada "Claro, dime"

"¿Sabes por qué hemos salido del circo? Y, ¿Qué ha pasado con aquellos abstraídos?" sus grandes ojos se posaron sobre él, esperando a que hablara.

Los demás lo miraron también, todos sabiendo que querían tener las mismas respuestas, pero nadie se había atrevido a preguntar por miedo a romper aquel ambiente de confianza que había, ahora todo se sentía un poco más serio, más no incómodo.

"Me tomó varias semanas poder asimilarlo, y ahora sin acceso a las consolas no puedo saber exactamente que es lo que pasó" todos lo miraban fijamente con una expresión seria "pero, justo antes de despertar Caine habló conmigo. Me agradeció por haberlo creado en parte y por darle una nueva oportunidad para aprender a vivir" quitó sus lentes y talló sus ojos para descansar un poco la vista

"¿Crees que... Haya sido él quien nos desconectara del circo?" los ojos de Gangle miraban con cierta tristeza a Kinger

"Es probable. No lo recuerdo con claridad pero lo último que dijo fue que ahora quería devolvernos el favor" una pequeña sonrisa salió a flote "Después de todo lo que pasó, nos dejó libres una vez más"

Y... ¿Sabes que pasó con los abstraidos?" Ragatha jugaba con sus manos y mantenía la mirada baja

"Es difícil decirlo... Pero a lo que sé ellos siguen en coma" le dió un trago largo a su bebida "He pasado todos los días desde que desperté esperando por mi querida esposa... Pero aún no tengo respuesta"

"Asi que Jax, Kaufmo y Ribbit..." levantó la mirada.

"Probablemente sigan dormidos" terminó Pomni "¿Tienes idea de en qué hospital están?"

"De hecho, si" suspiró "Ya que fuí uno de los programadores estoy involucrado en el caso y tengo esa información" su mano se posó sobre el hombro de Pomni "Sé que debes estar preocupada por él..."

No respondió, decir que sí estaba de más, aún después de abstraerse fue ella quien cuidaba de él y pasaba más tiempo a su lado.

La noche siguió para ellos como un tren que los llevaba por todos sus recuerdos, tanto del circo como de su vida real, hablando de aquellos miedos que tenían o los retos a los que se enfrentaban y que se habían reflejado en su escaneo en el circo, y como los habían superado hasta hoy.

Al salir del bar se despidieron, no sin antes haber intercambiado sus números y quedar para una comida el fin de semana, no dejarían que nada los separara de nuevo.

Kinger les había compartido la ubicación de los hospitales en los que se encontraban aquellos que aún no despertaban, y Pomni no perdió ni un segundo para visitar aquel que rondaba sus más profundos pensamientos desde aquel día que le permitió ver su mente, y su alma.

"Habitación 402.
Paciente Leeroy Mateo"

Ahí estaba, frente a la puerta de su habitación en el hospital, leía una y otra vez aquel nombre, el que ahora sabía que no le gustaba del todo.

Deslizó la puerta suavemente y se adentró con pasos lentos, ya no eran horas de visita, pero al ser la única persona en preguntar por el desde que fue admitido, le permitieron verlo.

La luz de la luna era lo que iluminaba la habitación, estaba fría y había un silencio que podría inquietar a cualquiera, excepto a Pomni, quien con tantos pensamientos rondando su cabeza no pudo notar el silencio. Su mirada se posó en aquel cuerpo sobre la cama, tan sereno y pacífico.

Dejó su bolso sobre una silla y se acercó a él, tenía cabello largo, piel palida y un lunar sobre su mejilla. Pomni no pudo evitar recordar todo lo que conocía de su pasado, todo el conflicto con su madre y sobre todo, con él mismo. Tomó su mano de la forma más delicada, como si pudiera romperse con cualquier movimiento inesperado, y dió un beso sobre sus nudillos.

"Estoy aquí, Jax" su voz cortada resonó en la habitación "Estoy aquí, de nuevo. Así que por favor..." le siguieron algunos sollozos "Vuelve, para que podamos empezar de nuevo"

Ahora sin saber si iba a despertar, Pomni no podía hacer nada más que tratar de mantener sus esperanzas en alto, tal vez pronto podrían hablar de nuevo, tal vez pronto podrían arreglar las cosas y tal vez pronto podrían volver a ser amigos.

Solo quedaba esperar por un milagro.