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El silencio en la habitación era tan frágil que parecía a punto de romperse. Bridget se había quedado paralizada en el umbral de la puerta, con los ojos muy abiertos, mirando fijamente la superficie ondulante del Espejo Mágico. Allí no se reflejaba su rostro dulce y lleno de esperanza, sino la imagen de una monarca implacable, vestida de rojo sangre, con una mirada tan fría que le heló la sangre.
-Esa... ¿esa soy yo? -murmuró Bridget, dando un paso al frente y sorprendiendo a Red y a Chloe, quienes saltaron en su sitio.
Red tragó saliva, intercambiando una mirada cargada de culpa con Chloe antes de asentir lentamente.
-Necesito saber qué pasó -exigió Bridget, con una firmeza inusual en su voz-. ¿Qué me convirtió en... eso?
Red suspiró, sabiendo que no podía ocultarlo más. Le habló de la broma. Una crueldad tan grande y humillante durante el baile que destrozaría su espíritu por completo. Le explicó cómo la dulce Bridget de la Academia Merlín se alejaría de todos, cerrando su corazón bajo llave para que nadie más pudiera lastimarla, volviéndose fría, calculadora y despiadada.
Bridget escuchó en silencio, sintiendo un nudo en la garganta. Pero no hubo tiempo para asimilar del todo la tragedia. El reloj avanzaba, y Red y Chloe tenían una misión que cumplir.
-Tenemos que irnos -dijo Chloe, ajustando su espada-. Si Uliana y su pandilla roban el libro prohibido de la oficina de Merlín, las cosas serán mucho peores.
La noche se desató en un torbellino de magia y adrenalina. Red y Chloe irrumpieron en la oficina del director justo a tiempo, pero la historia ya había comenzado a reescribirse. El plan de los Vks salió terriblemente mal, pero con una pequeña variación: cuando la trampa mágica del libro se activó, congelando en el acto a Uliana, Morgie, Hades y Maléfica, hubo alguien que se salvó.
James Hook se había quedado afuera, apoyado contra la pared de piedra, vigilando los pasillos. Al escuchar el estruendo mágico, supo que el golpe había fracasado y desapareció entre las sombras antes de que alguien pudiera atraparlo.
A la mañana siguiente, frente a las puertas de la academia, Red y Chloe se prepararon para despedirse de Bridget y de su mejor amiga, Ella.
-Tengan mucho cuidado esta noche en el Baile Real del Príncipe Encantador -les advirtió Red, dándole un abrazo a Bridget-. El hechizo neutralizó a casi todos, pero Hook sigue libre. Es el único VK que quedó, y si planeaban algo grande, él podría intentar terminar el trabajo.
Con esa advertencia flotando en el aire, Ela y Bridget se encerraron en su habitación. No iban a dejar que el miedo arruinara la noche, pero tampoco iban a ser presas fáciles. Necesitaban un plan.
-Si Hook te está buscando, no te encontrará -sentenció Ella con una sonrisa astuta.
Comenzaron la transformación. Bridget dejó a un lado sus habituales tonos pastel y rosas. Se colocó una larga y ondulada peluca pelirroja que caía como una cascada de fuego sobre sus hombros. Ela la ayudó a ajustarse un impresionante vestido de estilo pirata, romántico y audaz, en tonos rojo oscuro y negro, con encajes que le daban un aire de misterio. Finalmente, con un rápido movimiento de varita, Ela murmuró un hechizo: los característicos detalles de corazones de Bridget desaparecieron, y el color de sus ojos cambió por completo, ocultándose tras un delicado antifaz oscuro.
Cuando Bridget se vió en su propio espejo esa noche, no vio a la dulce chica que todos conocían. Vio a alguien nueva. Alguien dueña de su propio destino.
El gran salón del castillo del Príncipe Encantador estaba bañado en luces doradas. Cientos de velas flotaban en el aire, proyectando un ambiente mágico y azulado sobre los invitados. Bridget caminaba entre la multitud, sintiéndose invencible bajo su disfraz, cuando de repente se detuvo.
Al otro lado del salón, apoyado casualmente contra una columna de mármol, estaba él.
Llevaba su característica chaqueta roja impecable, pantalones negros con detalles dorados y esa inconfundible aura de elegancia rebelde. Era James Hook. El único chico que, en secreto, le había llamado la atención desde el primer día que pisó la Academia Merlín. Y cuando Hook levantó la vista y sus ojos se encontraron con la misteriosa chica pelirroja al otro lado de la pista, el resto del mundo, los villanos, las advertencias y el futuro... simplemente desaparecieron.
