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Category:
Fandom:
Relationship:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 5 of Historias incompletas de los años vencidos
Stats:
Published:
2021-01-10
Completed:
2021-01-10
Words:
9,118
Chapters:
3/3
Hits:
0

Exilion: Crónicas de un soldado iniciado I

Notes:

Esta es la primera versión basada en el juego de rol de nombre «Nexus»

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Era una misión importante, tal vez la más importante para el futuro de la humanidad puesto que de ellos dependía la extracción de este mineral desconocido. Era mera suerte la que tuvieron por activar la máquina, teniendo que terminar la excavación para dar por logrado su cometido.

En el fondo el sonar calmante de la extracción de aquel precioso mineral acogía en su mente, pero ni eso calmaba sus dudas e impaciencia. Se acercó a la misma para observar de cerca.

— ¿Seguro que debemos usar estas máquinas de procedencia desconocida, capitán? —decía un hombre robusto, con grandes músculos.

— ¡Pero por supuesto sir Charles, debemos usarla para conseguir este precioso mineral desconocido!

El hombre barbudo ignoró casi por completo las dudas del joven segundo al mando, que parecía más temeroso del uso de tecnología alienígena que por las enormes bestias que abarrotaban el exterior. Aunque también sabía que tenía la razón, era una oportunidad de oro, «El mayor avance de la humanidad en los últimos 250 años» pensó el capitán abrumado por la esperanza, pero a la vez por el desasosiego.

Tomó control del sistema intentando adelantar el proceso para salir lo antes posible. Pues, aunque hablaban tan tranquilamente, cientos de soldados armados estaban fuera, luchando implacables contra bestias aladas que antes vivían por la zona, pero que fueron expulsadas por el bien de la humanidad.

— Capitán Maza, no creo que deba apurar el proceso de extracción, la máquina es muy débil y frágil para...

— Cuantos consejos inútiles de tu parte, sir charles, ¿No los ves? Afuera mueren nuestros hombres, la última resistencia de la humanidad, cada hombre que muera aquí será una persona menos en la siguiente incursión, ¡entiende!

— Yo... sí capitán, entiendo— respondió el hombre delgado y de menor estatura, separándose para mantener el control en la tropa exterior.

Caminó tranquilamente para que no se notara su enorme temblar, puesto que no se sentía nada reconfortado con la posición en la que estaban. Los enormes hilos de acero que rodeaban la cueva como una edificación artificial remarcaban los yacimientos descubiertos por la incursión y que, aun en la situación, alegraban internamente su corazón.

El exterior era árido, seco como un desierto, pero de enormes colores amarillentos por las constantes explosiones. Las bestias eran enormes, cuadrúpedas y sacaban al menos tres cabezas de altura por el soldado más alto. Por suerte, las balas lograron penetrar en su piel lo que les permitió mantener la defensa hasta que terminó la extracción y posteriormente todos serían retirados a la nave. El Exilion les espera.

Una puerta se abre, la sala es limpia y pulcra de colores azules y blancos cubriendo cada esquina y un mueble adherido a la misma. Pasos de un solo hombre llegan al frente de un escritorio, donde detrás, en su silla, se encuentra un hombre. Este le mira sin expresión, tocándose su bigote mientras espera su informe.

— ¡Señor comandante en jefe de la brigada de exploración, aquí reportando capitán del equipo norte A-27! La misión ha sido un éxito, señor.

— Hoy es un gran día para la humanidad, sir Maza. Hoy, gracias a tus esfuerzos tomaremos el primer control de este misterioso mineral. ¿Trajiste la memoria con la recopilación de planos de la maquinaria? — cuestionó riendo a carcajadas por la emoción, su rostro se veía enrojecido levemente.

— Si, comandante. Aquí tiene.

La sonrisa que mostró no parecía tener igual. Se levantó de su asiento y se acercó al hombre barbudo que se hacía llamar capitán. Lo tomó del hombro y lo atrajo a un ventanal que mostraba el resto de la nave, al menos una parte, donde se podían ver personas pasando y haciendo diversos trabajos. Levantó la mano e hizo una expresión para mostrarle el paisaje.

— Ve, Maza, todo lo que salvaste de morir desde que cruzamos por el ojo de la tormenta. Cada vida aquí te adorará hasta el fin de sus días, de generación en generación, de persona en persona.

— Sí... ¡Si, comandante!

Apreció sus últimos momentos observando las vidas que le verían como un héroe, y se dejó llevar por la corriente de las seductoras palabras de su jefe.