Actions

Work Header

Haitoku no Hana

Summary:

*Esta historia comienza a partir de los exámenes Chunin, justo a la mitad de la pelea entre Naruto y Neji*

"Tsunade se levantó del asiento y le dio la espalda, contemplando por los ventanales el pueblo de Konoha— La misión que te voy a encomendar es de rango S y de alto secreto; de hecho, es de rango ANBU —la mención de estas cuatro letras le hizo ver la gravedad del asunto–. No voy a mentirte, enviarte sería como una misión suicida. —Ella tembló en el puesto y apretó las manos para llenarse de determinación. La Hokage se volteó hacia la muchacha— Hinata Hyūga, tu misión es hacerte pasar por fugitiva y terminar como subordinada de Orochimaru. Serás nuestro espía."

 

Hinata nunca había sido fuerte a pesar de intentarlo una y otra vez. Por eso, cuando se le presentó la oportunidad de demostrar su valía, proteger a los suyos y de paso mejorar; a pesar del miedo y las terribles consecuencias, tomo una firma decisión: Se "escapó" de la Aldea de la Hoja y terminó como discípula de Kabuto Yakushi -quien parece ver algo en ella-, para servir de espía para su Aldea y mantener un ojo en Sasuke, en un intento de ayudar a Naruto; pero los roces y la convivencia con el Uchiha provocaron algo mucho más complicado.

Notes:

Naruto no me pertenece, es propiedad absoluta de sus creadores.
Advertencia:

1-Esta historia se desarrolla a partir de los exámenes Chunin, justo en mitad de la batalla de Naruto y Neji.
2-Esta historia tiene como pareja principal a Sasuke x Hinata, con algo de Hinata x Kabuto (¡¿naniiiii?!). Si no es de tu agrado, este fic no es para ti.
3-Pido de favor respeto a mi persona, a los lectores y sobre todo a la historia. Repito: si no es de tu agrado, solo da vuelta atrás.
4-Soy un ser humano por tanto cometo errores ortográficos y de redacción. Trato constantemente de mejorar y creo que lo estoy consiguiendo.
5-Amor Lento.

Chapter 1: En lo más profundo

Chapter Text

.

Capítulo 1:

En lo más profundo…

.

Konoha. Estadio. Exámenes Chunin. Pelea entre Naruto y Neji. En las gradas:

— Oye, Hinata. ¿estás bien? —La voz de Kiba comenzaba a distorsionarse.

Llevaba días tosiendo y retorciéndose del dolor a causa de las heridas provocadas por el combate en las preliminares contra su primo Neji. Sinceramente se sentía fatal y no creía estar capacitada para estar ahí sentada -viendo nuevamente combatir a su primo, esta vez contra Naruto-; pero quería verlos, quería apoyar a Naruto, a Shino, a Sasuke, a Shikamaru, a Sakura e Ino, aunque sea un momento. Desgraciadamente las fuertes punzadas de dolor no la dejarían ver más allá de la mitad del primer combate, y realmente no estaba segura de querer ver el resultado.

Si había escuchado bien, Neji logró hacer el Ocho Trigramas: 64 palmas. Naruto definitivamente no sobreviviría a eso. Su primo era un genio, incluso llegó a dominar un Jutsu Secreto que solo se trasmite a la rama principal de la familia. Neji es fuerte e inteligente, definitivamente alguien digno de reconocimiento.

¿Y qué era ella?

— Oye, ¡Oye! —Le dolía mucho el pecho— ¡Estás tosiendo sangre, Hinata!

¿Sangre?

Separó sus manos de sus labios y temerosa bajó su mirada a sus palmas para encontrar un pequeño charco de sangre plasmada en ellos. Se encorvó y siguió tosiendo en un intento de calmar su dolor y tratar de respirar mejor, se le estaba dificultando y eso la estaba asustando mucho, porque podía sentir que hablaban a su alrededor -murmullos, mejor dicho-, pero no lograba distinguirlos. Estaba a punto de desmayarse, reconocía la sensación, y eso no significaba nada bueno.

¿Se estaba muriendo? ¿Neji realmente había tratado de matarla?

— Déjame echarle un vistazo —¿De quién era esa voz?—. Puedes confiar en mí —¿Porqué le dio un escalofrío en el cuerpo?

Sin soportarlo, se desplomó sobre su compañero -o tal vez fue sobre el asiento de enfrente, no lo sabía-. Solo pudo asegurar una cosa antes de caer en la negrura de la inconciencia: Tenía un mal presentimiento.

-0-0-0-

Konoha. Estadio. Examenes Chunin. Pelea entre Neji y Naruto. Misma hora:

Se maldijo una y mil veces por lo que estaba haciendo. Él debería estar en su puesto, tranquilo, imperturbable, esperando la señal para comenzar a ejecutar el plan; no haciendo todo lo contrario, acuclillado en el suelo ayudando a la moribunda niña Hyuga.

Indiscutiblemente tenía graves heridas internas -seguramente causadas por los combates en las preliminares-, definitivamente trataron de matarla; era una casualidad el hecho de que siguiera viva. Sin embargo, lo que más le molestaba -aparte del hecho de que estaba haciendo algo que no debía- era que el cuerpo médico de la aldea que se encontraba trabajando en el hospital no hubiesen hecho un buen trabajo. ¿Y quién la autorizó a salir del hospital en estas condiciones? 

Aunque ciertamente a Kabuto poco le sorprendería si alguno del consejo Hyuga hubiese sobornado a los médicos para deshacerse de la chica; pues era bien conocido que no era muy apreciada en su propio Clan debido a su debilidad.

En fin, era tanto culpa de los incompetentes médicos de la Aldea de la Hoja como de ella misma el que él estuviese molesto y, de paso, incumpliendo con su deber; aunque también pudiera culparse a sí mismo, después de todo el deber de un ninja médico era el de salvar vidas, y al ver a la niña casi al morir este deber se ante puso ante todo.

Maldito deber médico.

Observó a través de su máscara como el rostro de la pequeña Hyuga comenzaba a obtener más color y sus facciones se relajaban. Esto le indicó al acompañante de la niña, ese tal Inuzuka, que el ninjutsu había surtido efecto.

Obvio. Pensó.

— Ahora estará bien —afirmó—. Solo necesita descansar —Y vaya descanso, por lo menos 4 meses enteros en reposo, quizás más—. Por ahora vamos a dejarla en la enfermería —Con sus brazos sostuvo el ligero cuerpo de la niña y seguido del Inuzuka comenzaron a bajar los escalones a los pisos de enfermería para que así ella pudiese descansar.

Mientras bajaba, se tomó la libertad de ir despacio y con calma -total, ya estaba haciendo algo que no debía-. Bajó nuevamente su mirada a la niña en sus brazos, analizando las facciones de su ya relajado rostro.

Él había estudiado a cada uno de los nueve novatos de este año y, definitivamente, Hinata Hyuga no tenía madera para ser kunoichi. Ella no sabía lo que era dañar a las personas, siempre amable y tímida, con la desconfianza en si misma -inculcada por su padre y el consejo de su Clan por lo que había notado- y su baja autoestima no la dejarían avanzar. Sin quererlo, se vio a si mismo preguntándose en su interior que le esperaría a esa niña tan frágil en el futuro. ¿Se volverá alguien grande? ¿O será puesta bajo el yugo de algún marido sin oportunidad de ejercer su profesión? Teniendo un padre como el de ella no veía ese futuro muy lejano.

Cuando llegaron el niño Inuzuka abrió rápidamente la puerta de la enfermería y le dejó recostar a la Hyuga en la cama.

— ¿Se recuperará? —preguntó el chico acercándose a su compañera.

— Sí —dicho esto, la observó por última vez grabando en su memoria aquel rostro dolido, seguramente algún recuerdo del pasado se había colado en sus sueños, y aquella imperceptible lágrima que bajaba por su rostro, perdiéndose en algún rincón del colchón. Se dio la vuelta dirigiéndose a las escaleras —Ya debo irme.

Ya estaba a punto de comenzar el plan.

-0-0-0-

Konoha. Campos de Entrenamiento. Cuatro meses después. En la Tarde:

— Hinata, ¿Qué haces? —La voz de su maestra, que estaba algo molesta, la detuvo en su entrenamiento que no constaba más que en golpear un árbol para así lograr mejor su habilidad con el puño suave y su taijutsu que de por sí era deplorable en comparación al resto de su familia.

— Aún estás de reposo. —Kiba llegó hasta ella igualmente molesto— El doctor dijo que nada de entrenamiento.

Ella bajó su mirada al suelo y comenzó a jugar con sus pies— Lo sé, Kiba-kun; pero yo…yo solo…

— Lo sabemos, Hinata —Kurenai le acarició cariñosamente el cabello de forma maternal—. Sabemos que quieres hacerte más fuerte; pero este no es el momento. Tus heridas fueron graves y estuviste a centímetros de la muerte —La pequeña se encogió ante sus palabras—. Aparte, yo podría ayudarte una vez terminemos con la reconstrucción de la Aldea —La mayor suspiró cruzándose de brazos—. Ese maldito de Orochimaru y sus secuaces hicieron un buen desastre, y para colmo también llegó ese chico…

Hinata no supo a quien se refería su maestra con ese chico, pero la mirada perdida y preocupada de la de ojos rojizos le aseguró que sería mejor no preguntar. Alzó su mirada al cielo despejado, viendo una que otra ave volar en aquel gigante y azul firmamento.

Habían pasado cuatro meses desde la supuesta traición de la aldea de la Arena y el ataque de Orochimaru, tres meses en los que Sasuke se había fugado de la villa, tres meses en los que Naruto había partido y cuatro meses en los que el gran maestro Hokage había fallecido haciendo honor a su puesto: protegiendo la villa.

Ahora tenían a Tsunade-sama como actual quinta Hokage.

Se llevó la mano al pecho recordando lo que le había comentado Kiba una vez recuperó la conciencia: "Te salvó un ninja subordinado de Orochimaru…" Aquellas palabras no solo la dejaron sorprendida e intrigada, sino dolida en lo más profundo de su ser. Ella había mejorado después de las preliminares, se sentía más confiada de sí misma, pero aún no era suficiente. No era suficiente para ser reconocida por su padre, su primo, sus amigos…

Tampoco fue suficientemente merecedora de la muerte por parte de aquel shinobi.

Se sentía verdaderamente débil.

— ¡Vamos, Hinata! —La voz de Kiba la sacó de sus ensoñaciones— Hay que ver a Shino al hospital.

— ¡H-Hai! —Dicho esto, se acercó a ellos para seguir rumbo al hospital; sin embargo, se detuvo al sentir una corriente por su columna y el peso en sus hombros. La estaban mirando.

Instintivamente se volteó hacia atrás en busca de aquello que le venía molestando hace menos de dos semanas. Eso que la vigilaba cada vez que tenía tiempo, que aparecía de improvisto. Podía sentir que buscaba algo de ella, que esperaba alguna acción, algún momento. Lo peor de todo es que no podía utilizar el Byakugan durante un buen tiempo.

— ¿Pasa algo, Hinata? —Kurenai la hizo volver a mirar al frente, viendo que ya ellos llevaban un poco más de ventaja.

—No —Y con la misma velocidad que sintió la mirada sobre ella, ésta desapareció, por lo que siguió su camino junto a los suyos.

Tal vez estaba paranoica.

-0-0-0-

Konoha. Bosque de los Campos de Entrenamiento. Misma hora:

Soltó un suspiro mientras se pasaba la mano por sus largos cabellos plateados. Un poco más y la pequeña Hyuga lo descubría entre el camuflaje que le proporcionaba la sombra y la frondosa flora de los campos de entrenamientos. Sonrió para él mismo mientras acomodaba sus gafas y se perdía en la vegetación alejándose cada vez más de Konoha. Esa pequeña, Hinata Hyuga, tenía una buena percepción de su alrededor a pesar de no usar el Byakugan. Después de todo, la estaban educando para ser ninja de rastreo.

Llevaba casi dos semanas observándola a escondidas, midiendo cada uno de sus movimientos. No, no era ninguna clase de acosador y mucho menos un pedófilo; pero aquella triste y débil niña le llamaba mucho la atención, y volvía a repetir: no es un pedófilo.

Kabuto era cualquier cosa menos un pedófilo.

Tras llevar casi 5 horas saltando de rama en rama por fin llegó a un claro perdido en algún lugar de un espeso bosque. Bajó unos grandes y espaciosos escalones que se adentraban en la tierra y se detuvo frente a una gigante puerta. Tras unos cuantos sellos la puerta se abrió y él se introdujo a la negrura de aquellos laberintos que conformaban la guarida.

Ciertamente, la niña Hyuga era patosa, débil, irracionalmente amable e ingenua: un fracaso como ninja y -sobre todo- para el clan Hyuga en otras palabras. Sin embargo, debía reconocer que la Hyuga tenía un buen control del chakra y era rápida; él estaba más que seguro que con una guía más adecuada, esa niña podía progresar.

Una ayuda como la de él, por ejemplo.

Y volvía a repetir: él no era un acosador, un pedófilo y mucho menos albergaba algún sentimiento especial por la adolecente. El interés que tenía sobre ella era algo más calculador, frío y simple.

Escuchó un grito algo lejano. Suspiró mientras comenzaba a caminar más deprisa doblando por los infinitos pasillos de diseños extraños apenas alumbrados por antorchas. El grito se hacía cada vez más entendible, por lo que pudo identificar que era su propio nombre al que gritaban casi con desespero, y aquella voz era de ese hombre: Orochimaru. Sonrió mientras se acercaba a la puerta de donde provenían los gritos.

A él le encantaba sentir que esa persona lo necesitaba, que sin él no podría hacer nada, que confiaba en él por sobre todas las cosas; y el que lo estuviese llamando con tanta desesperación le subía el ego hasta el cielo. Pero había un problema. Se detuvo frente a la puerta y borró su sonrisa cuando sostuvo la manija.

El problema tenía como nombre Sasuke Uchiha.

Ese maldito niñato mimado que se cree capaz de hacerlo todo lo tenía realmente furioso. Para ser solo un mocoso, te daba una mirada gélida y de superioridad, llena de indiferencia, como si estuviese mirando un insecto pasar por sus pies, y no importaba si el observado era más alto o mayor. A Sasuke le daba lo mismo quien fuese, para él todos eran eso: basura.

Sin embargo, a Orochimaru le encantaba. Desde que había llegado a ellos Orochimaru no dejaba de hablar de él: "Sasuke hizo esto", "Sasuke dijo aquello", "Sasuke aprendió tal cosa", "Sasuke", "Sasuke", "Sasuke" ¡y más Sasuke!

¡Todo era Sasuke!

Eso lo enfermaba.

Él quiere ser el único a los ojos de Orochimaru. Él quiere ser la única persona que pueda caminar a su lado, par a par. Su peón más confiable. Su arma más fiable. El momento perfecto. Su estrategia infalible. Su necesidad…

Kabuto quiere ser parte de él.

Pero ese Uchiha estaba en medio.

Ese Uchiha.

Apretó la manija con más fuerza sintiendo su sangre arder de la furia. Sin embargo, volvió a calmarse igual de rápido y sonrió de manera sínica mientras giraba la manija para adentrarse en la habitación de Orochimaru. Debía controlarse por ahora, después de todo ya sabía lo que tenía que hacer para conseguirlo.

Y Hinata Hyuga era la clave para ello.

-o-o-o-

 

Y eso es todo por el primer cap. Por el momento, espero que les haya gustado y recuerden comentar si fue así.