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Flores azules

Summary:

"Ya sentados, Don Ramón empezó a recordar y a contar sobre su primer amor de secundaria. Fue hace varios años, pero los recuerdos de la chica estaban grabados en su mente, tanto era el amor por ella que le era tan nostálgico simplemente pensar en el color de su pelo o lo grande de sus bellos ojos.
Saboreando esos detalles, empezó su relato."

 

hola, volvi a subir mi fic todo rancio, disculpen las molestias

anyways, miku x don ramón porque es un buen crackship \(@^0^@)/

Chapter Text

La Chilindrina adoraba ver el álbum de fotos de su papá, ver memorias antiguas capturadas en pequeños papeles pegados en un libro era una de sus actividades favoritas (sobre todo para no hacer la tarea y distraerse), usualmente pasaba más tiempo en las páginas donde estaba su difunta madre, a quien no llego a conocer lastimosamente, imaginaba como pudo haber sido ella. Su padre le contaba algunos recuerdos que tenía con ella, llenos de tanto amor, mientras que ella escuchaba con tanta atención (atención que le gustaría su padre que ella tuviese en clases). Así pasaron los años, escuchando historias de antaño e imaginando haber podido vivirlas también.

Un día, mientras la niña pecosa buscaba dinero para poder ir a la tienda a comprar un globo para presumírselo a su vecino, Quico, se encontró con una caja debajo del ropero viejo que tenían en su habitación.

“Qué raro, nunca había visto esta caja…”, se dijo a sí misma mientras la llevaba en sus pequeñas manos.

Llegó a su adorado comedor y abrió la caja con cuidado. Adentro había fotos que jamás había visto en su vida. Eran fotos de su padre cuando era más joven (quién sabe hace cuantos años fue ese evento histórico) y a la par de él estaba la muchacha más linda que jamás haya visto. Tenía dos coletas larguísimas y una sonrisa encantadora. No era nada parecida a las mujeres que había visto en su vida. Eso le llamo bastante la atención.

“¡Papá! ¡Ven, te quiero preguntar algo!”, le gritó con todas sus fuerzas.

“¡Ya, ya! No es necesario que andes gritando así…”, salió de la cocina y se sentó junto a ella. “¿Qué paso?”

“¿Quién es ella? ¿Y porque están muy pegaditos y muy contentitos?”

Don Ramón observó detenidamente la imagen, minutos después sus ojos se cerraron y soltó un suspiro por la nariz. Parecía un chiquillo enamorado.

“Esa de allí es la persona más hermosa y cariñosa que conocí en mi juventud.”

De repente, se oyó a alguien tocar la puerta. La Chilindrina le hizo señas a su padre de que ella abriría. Se paró y cuando la abrió, vio al Chavo del 8 con una olla en la mano.

“Hola, Chavito. ¿Qué haces?”

“Nada, solo vine a pedirte una olla que no estés usando… Si tiene comida mucho mejor, pero si no, está bien.”

“¿Y para que quieres una olla?”

“Para juegar a la orquesta musical?”

“¿Tú solito vas a juegar a la orquesta musical?”

“Pues, pues, pues…”

“Mejor entra, mi papá me iba a contar de una muchacha muuuy linda que conoció cuando era joven, ¡fíjate, fíjate, fíjate!”

“¿Y todavía se acuerda?”

Don Ramón, quien estaba viendo las fotos de la caja, se paró y arrugó la nariz.

“¡Por supuesto que me acuerdo! ¡Ni que estuviera tan viejo!”

“Uy, papi… No es por nada, pero a mí me late que cuando fuiste chiquito, apenas habían descubierto américa.”

“Si serás, si serás… Ya mejor ni les cuenta nada, mocosos maleducados…”, murmuró el señor con bigote.

“No, no, no, cuéntanos papi. Prometemos ya no hablar…”

“Sí, lo prometemos, Ron Damón.”

“Está bien, les contare…”, se sentó y sostuvo las fotos con delicadeza. “Les contaré de ella… ¡Peo sin interrupciones! ¿Me oyeron?”

Ambos respondieron que sí. Ya sentados, Don Ramón empezó a recordar y a contar sobre su primer amor de secundaria. Fue hace varios años, pero los recuerdos de la chica estaban grabados en su mente, tanto era el amor por ella que le era tan nostálgico simplemente pensar en el color de su pelo o lo grande de sus bellos ojos.

Saboreando esos detalles, empezó su relato.