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Summary
En pleno Mundial 2026, Franco Mastantuono intentaba convencerse de que no tenía motivos para sentirse celoso. Jude Bellingham le había prometido que ignoraría a Erling Haaland durante el Inglaterra-Noruega, asegurándole que era un rival más y que solo estaba concentrado en ganar. Pero la realidad fue muy distinta.
Durante todo el partido, Jude no dejó de buscar a Erling: hablaban, se reían, se tocaban constantemente y, al final, un abrazo interminable acompañado de un susurro al oído terminó por romper la poca tranquilidad que le quedaba a Franco. Las redes sociales hicieron el resto; miles de videos destacaban la química entre los dos excompañeros del Dortmund, mientras todo el mundo los emparejaba otra vez.
Sin ganas de escuchar las explicaciones de su novio, Franco apagó el celular, hizo la valija y tomó un vuelo para acompañar a la selección argentina en su partido contra Suiza. Necesitaba despejarse... y, de paso, devolverle el golpe a Jude. Por eso, antes de salir rumbo al estadio, se puso la camiseta de Julián Álvarez con una pequeña sonrisa. Si Jude había olvidado su promesa, él también podía darle un motivo para ponerse celoso.
