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Language:
Español
Series:
Part 1 of Una vida a tu lado
Stats:
Published:
2026-07-15
Words:
1,622
Chapters:
1/1
Comments:
11
Kudos:
90
Bookmarks:
4
Hits:
592

Nuestro rincón en el universo

Summary:

Armando decide que quiere tener a Brian siempre con él, y que mejor manera que invitarlo a mudarse juntos.

Notes:

Es mi primer brimiga que nervios

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Armando llegó a Verde Valle temprano como ya era usual. Una nueva temporada estaba por empezar y todos estaban enfocados en lograr lo que no habían podido alcanzar la vez pasada: una final, una copa, la gloria con su rebaño.

Una sonrisa llegó a sus labios después de pensar en eso, se estaba acostumbrando a sonreír otra vez después de la eliminación de México del mundial, pero su expresión seria y cansada regresó después de voltear a ver el asiento de al lado en su coche. Estaba vacío.

Poco a poco se acostumbró a la presencia constante de Brian a su lado. La conexión que formaron la temporada pasada en Chivas, las miradas furtivas en el vestidor, los abrazos en la cancha que parecían durar una eternidad y al mismo tiempo no lo suficiente…

La concentración con la selección había cambiado todo. Fue antes de que empezara el torneo más importante de sus vidas que una de esas miradas no pudo encontrar manera de despegarse del sujeto de su devoción y fueron sus labios los que terminaron unidos.

Pláticas en la cama del cuarto de Brian hasta pasada la media noche, con sus cuerpos como enredadera y sus manos siempre unidas. Confesiones y declaraciones que solo la noche y ellos conocerían. Eso cambió todo para ellos cuando decidieron que iban a jugar ese mundial como pareja.

Y compartir las dichas junto con su equipo y su país eran momentos que Armando llevaría toda su vida en el corazón. Robarle miradas a Brian antes de salir del estadio, complicidad en el vestuario donde lo de ellos era secreto a voces, para después irse a un mismo cuarto y celebrar en una intimidad que era solo suya.

Todo eso pasó por la mente de Armando mientras se encaminaba al gimnasio para empezar su entrenamiento del día, y fue en el camino que se encontró a quien ocupaba cada parte de su mente.

—¿Cómo amaneciste, my love? — le dijo Brian acercándose para besar su mejilla— ¿Todo bien en el camino para acá?

Armando sonrío con solo escuchar su voz.

—Ya sabes que no me gusta venir solo.

—Es que si no para qué ando pagando la renta —le contestó Brian mientras entraban al gimnasio y buscban un lugar para iniciar su calentamiento.

—Te quedaste el otro día…

—Y tú te quedaste conmigo el fin de semana pasado —continuó Brian— Además, nos vemos aquí siempre.

—Es que…

Fueron interrumpidos por un silbatazo. El entrenamiento iba a empezar, y cuando se trataba de fútbol ambos sabían que el enfoque era lo primordial.


Unas horas después se dio por terminado el entrenamiento. Armando siguió a Brian por el estacionamiento hasta que se dio cuenta de que su novio iba sin rumbo alguno.

—¿Traes tu coche?

—Me vine en Uber.

—¿Y por qué no me avisaste, mi amor? Te pude haber ido a buscar.

—Yo sé a qué hora pones tu alarma, Armando. No te iba a dar tiempo de ir por mi y que los dos llegaramos puntuales acá.

Armando rodó los ojos con una sonrisa por como Brian notaba hasta los más mínimos detalles.

—¿Y ahora qué vas a hacer?

—La verdad no lo pensé —Brian se acercó a Armando— Estaba esperando que alguien me pudiera dar una solución.

El rostro de Brian estaba tan cerca de Armando que sus narices chocaban y Armando podía oler el chicle que su novio había masticado hace rato. Sus labios entreabiertos y sus ojos estaban esperándolo.

—Pero tú manejas —le dijo Armando plantando un beso en su nariz— Ya sabes que no me gusta manejar en la tarde.

—Está bien.

Armando cerró la distancia entre sus bocas, un beso tierno y corto, y el primero del día. Un día juntos que apenas iba empezando.

 

Salieron y se encontraron a varios aficionados esperando afuera por poder convivir un momento con sus ídolos. Era una sensación a la que ninguno de los dos se acababa de acostumbrar. Brian detuvo el auto para que pudieran firmar playeras y tomarse algunas fotos entre sonrisas y un poco de agobio.

Después de arrancar y asegurarse de haber dejado atrás a aficionados y prensa, Armando acercó una de sus manos al muslo de Brian, su lugar favorito para descansar su mano en el coche. Pudo sentir la sonrisa de Brian.

—¿Y a dónde vamos? —le preguntó Armando.

—Pues, es tu coche, tú dime.

—No tengo comida en mi casa.

—Podemos pedir algo —respondió Brian.

—No tienes ropa en mi casa, te llevaste todo cuando nos fuimos a la concentración.

—En ese caso tendré que buscar algo en tu clóset —contestó Brian como si fuera lo obvio.

Y eso hizo sonreír a Armando.

 

Armando sacó su celular en cuanto llegaron al edificio para buscar qué podían pedir, Brian colocó su cabeza en su hombro para poder observar la pantalla.

—Que no tenga arroz.

—¿Tacos entonces?

—Acabamos de empezar a entrenar.

—Buen punto.

—Unas ensaladas— propuso Brian.

—¿Y quieres compartir una torta? — preguntó Armando haciendo que Brian soltara una risa mientras se abría la puerta del elevador.

—Pero no le contemos a nadie.

—Prometido —Armando besó a su novio mientras sacaba las llaves de su bolsillo.

Se dejaron caer en el sillón y Armando se acurrucó sobre el pecho de Brian quien acarició su cabello suavemente.

—Te extrañé —confesó Armando con los ojos cerrados.

—Llevamos varias horas juntos, my love —respondió Brian.

—Me refiero a en la mañana, cuando llegué a la cancha. Vi el asiento de a lado y estaba solo en el coche —dijo Armando acomodándose para sentarse y quedar justo frente a frente con Brian —Me acostumbré a tenerte siempre conmigo en el mundial, y ahora estamos juntos en entrenamientos, y en las tardes, pero…

Sintió un nudo en su garganta antes de poder confesar su mayor deseo del momento. No quería tener a Brian lejos de él nunca más. Quería sentirlo siempre cerca, poder escuchar su risa en el cuarto de al lado y siempre poner su mano en su muslo mientras conducía, despertar y tenerlo a su lado. No preocuparse de quién dejaba qué ropa en qué departamento. No vivir sus vidas fragmentados.

—¿Armando? —Brian puso su mano en el mentón de su novio para levantarle la mirada otra vez.

Y los ojos de Brian brillaban tanto en ese momento. El anhelo y los sueños de lo que Armando estaba a punto de proponer se habían apoderado de él. Su corazón palpitaba y Armando lo podía sentir en su mirada tan intensa.

—No quiero que vivamos así —soltó Armando con un hilo de voz— Y no sé si sea muy apresurado, pero no creo poder vivir sin despertar cada mañana a tu lado Brian. Un mensaje de "Buenos días" ya no es suficiente para mi. Te quiero junto a mi en cada momento, quiero volver a ver nuestros cepillos de dientes juntos en el baño, y a tus jugos raros en el refri, quiero poder ver alguna serie en el sillón y tenerte en mis piernas mientras ves tu celular, quiero…

Armando se detuvo cuando Brian lo atrajo hacia él, una mano en la nuca y la otra en su mejilla para darle un beso lleno de devoción y de esperanza. Un acepto que Armando entendió inmediatamente para responder el beso abriendo sus labios para permitir que sus lenguas exploraran al otro.

—Sí —dijo Brian después de separarse— Hay que mudarnos juntos, mi amor.

Armando sonrió como nunca había sonreido en su vida. Vio la pantalla de su celular iluminarse, la comida había llegado.

—Deja le voy a abrir.

Brian asintió.

 

Cuando Armando regresó unos minutos después, se encontró a Brian con su computadora en las piernas y una página de bienes raíces abierta.

—¿Qué haces? —preguntó mientras acomodaba la comida en la mesa.

—No quiero que nos vayamos a mi depa, mi vecino me tiene harto con su música a las 2 de la mañana.

—¿Y aquí no te gusta? —preguntó Armando.

Brian volteó a ver alrededor de la sala como analizando la situación.

—No está mal —se acercó a abrir la bolsa de los crutones para agregarlos a las ensaladas— Pero me gustaría que crearamos algo entre los dos. ¿Sabes?

Armando asintió.

—Es que ya me lo imaginé todo, my love —Brian empezó a comer— Nosotros yendo a ver departamentos, preguntando si tienen gas estacionario o cuántos lugares de estacionamiento hay, conociendo nuevas cuadras, viendo si los vecinos nos convencen, si hay paredes que pintar, y luego eligiendo qué muebles llevar y qué fotos poner en la sala…

Armando soltó un suspiro que se cortó entre su sonrisa.

—¿Qué? —preguntó Brian.

—Es que te ves muy lindo así.

—Ya…

—Pero si lo que quieres es todo eso, está bien —Armando se acercó para sentarse junto a Brian y poder ver su pantalla —¿Ya encontraste algo?

—Te tengo 8 opciones.

—¿Ocho?

—Ocho. Así que no hagas planes este fin de semana, y no me digas que tienes que ponerte al día con One Piece porque ya estoy haciendo citas.

Armando se mordió los labios para no quejarse, pero realmente no tenía ganas de hacerlo. Estaba por seguir construyendo una vida con su persona favorita en el universo, alguien que estaba igual de emocionado que él con encontrar su lugar en la ciudad, un rincón en el que no existiera otra cosa más allá de su amor.

—Y además…—continuó Brian.

—¿Además?

—Vamos a poder estrenar el depa —le susurró sugestivamente en el oído para después morderle ligeramente el lóbulo.

—¡Brian! —respondió Armando después de casi saltar como reacción.

Brian soltó una risa después de ver la manera de responder de su novio y siguió comiendo su ensalada como si nada.

Aunque eso también era algo por lo que Armando no podía esperar.

 

Notes:

Me gustaría aclarar que casi no veo fut varonil y no tengo idea de cómo viven los jugadores jajajs esta es una idea que me vino porque andaba viendo depas soñando que gano más de un salario mínimo y me dije "brimiga"
Como sea, espero que les guste

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