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¡¿El sensei tiene pololo?!

Summary:

Roronoa Zoro pasa una buena parte del día entrenando en un dojo de kendo local en el que tambien trabaja a medio tiempo como asistente para el sensei de dicho dojo.

Sin embargo, tiene estudiantes muy metiches.

Aka.

Zoro tenía una foto de él y Sanji en su mochila, sus alumnos la ven y ahora chismean sobre su vida: el fanfic

Notes:

Si me dieran una moneda por cada vez que una idea pendeja la convierto en un fanfic sería millonario.

Quiero aclarar un par de cosas:
1. Se que Rika, la chiquilla que le da un onigiri a Zoro al inicio de la serie, termina trabajando en una base de la marina y que no le interesa ser espadachina, pero me parecía tierno hacerla estudiante del dojo
2. Zoro y Koshiro se conocieron en Japón y migraron en tiempos distintos, Koshiro migró primero y hasta le ayudó a Zoro a migrar tmb
3. No pregunten a dónde migraron, yo tampoco se, es algo que no pense de este Au
4. Los personajes niños originales no son ocs como tal, simplemente los cree para este fic y sus nombres son totalmente al azar. Los niños tambien tienen alrededor de 10-13 años, y si creen que la conversación es poco realista, no lo es, convivo con dos mocosos de ese grupo de etario todos los días y casi todos los días al menos uno de ellos se trae ha algún amiguito/a consigo, por lo que creo que estoy calificada para saber como conversan un grupo de preadolescentes.
5. Si bien esto es parte de una serie, los otros fics de este au que he escrito no son tan sillies como este de aquí, pero igual pueden leerlos, uno es Usopp-centric y el otro es Sanji-centric con un poco de Sanzo

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ser profesor es un trabajo que requiere calma, paciencia y pasión. De esas tres cualidades, Zoro solo tiene eso último, pero su pasión ni siquiera es hacía la enseñanza: es al kendo. El kendo es un arte marcial, él es un gran kendoka y quiere ser el mejor kendoka no solo del mundo, sino que de la historia, y ser una leyenda viviente. Ese ha sido siempre su sueño.


De todos modos, Zoro no es el sensei en si, sino que es el asistente del sensei del dojo, Shimotsuki Koshiro era el verdadero profesor aquí, el adulto joven solo lo ayudaba en demostraciones y dar uno que otro consejo. Aún así, y a pesar de que no ayudaba todos los días, ganaba algo de dinero con esto y los niños estaban algo encariñados con él. Eso es bueno. Si bien Zoro parece tener cierto lado gentil con los niños, sigue siendo Zoro, y más importante aún: los niños siguen siendo niños, y algo especial que tienen los niños es la curiosidad.

 

— Oye Elmar, ¡ven!

— Ay, ¿que quieres Bonifacio?

— ¿Que no te dije? Mira

 

Dos de los estudiantes del dojo se acercaron a la mochila abierta del peliverde. Estaban tomando un descanso y Zoro tomó la cuestionable decisión de ir a un oxxo que queda cerca pero dejando su mochila en el dojo. Igual, no tiene tantas cosas importantes ahí, su billetera la trae consigo de todos modos.... pero si tenía otra cosa, una que es mil veces más importante.

 

— ¿Quién es él?

— No tengo idea — El niño sacó una foto que sobresalía de la mochila. Una en la que Roronoa-sensei estaba sonriendo tontamente sonrojado mientras abrazaba a un hombre rubio, esbelto, de ojos azules, cejas raras, algo de barba, un poco sonrojado, de casi su misma altura y más o menos de su misma edad, este otro hombre también sonreía mientras llevaba consigo dos botellas de bebidas que los niños no podían identificar.

— Parecen ser muy buenos amigos....

— ¿Que están haciendo? — Rika, una de las pocas niñas que entrenaba en el dojo se acerca a ambos niños — ¿Si saben que no es bueno husmear en las cosas de los demás, no?

— Pues, vi esta foto de lejos y nos dió curiosidad verla — Bonifacio lo mostró la fotografía a la pelinegra, quién alzó una ceja al verla. Rika tomó la imagen que el niño tenía para mirarla más de cerca

— Hmmm.... ¡Oye Tahira! ¿Puedes venir?

 

Una niña pelinaranja se acercó al trío, y antes de que los dos niños varones pudiera decir algo, Rika le había pasado la foto a Tahira y ella la estaba inspeccionando.

— Mmmh, ya veo, ya veo — Dijo la niña asintiendo — De hecho no, no veo, no sé donde dejé mis lentes, ¡pero eso no impide que vea lo obvio!

— ¿Que cosa? ¿Que cosa es "lo obvio"?

— ¡Es muy obvio, Elmar! Es la palabra con "A"

— Oh, claro, ¡anemia! 

— No Bonifacio. Tiene cuatro letras, empieza con "A" y termina con "R"

— ¡Aja! ¡Abur!

— ¡No! — Exclamó frustrada — Tu también lo ves, ¿cierto, Rika?

— Pues, lo dudaba, pero por eso te pedí que vinieras.... lo que el sensei tiene es.... — La pelinegra hizo una pequeña pausa dramática — ¡Amor!


Elmar y Bonifacio se les quedaron viendo confundidos ¿Como que amor?

— ¿Como? ¿Roronoa-sensei tiene novio? — Preguntó Elmar

— Eso parece — Respondió Rika

— ¡¿El sensei tiene pololo?!

— Pues si Bonifacio. Era obvio que el sensei era gay — Dijo Tahira, señalando un pin de la bandera gay que estaba en la mochila de su sensei

— ¡Claro que ya sabía eso! — No lo sabía, creyó que o esa era la bandera de Japón o que era la bandera de los espadachines, samurais y kendokas — Pero no esperaba que tuviera pareja.... digo, huele raro ¿acaso se baña?

— Quizás a él le guste la gente que huele raro... — Contestó la pelinegra

— Puede ser....

— ¡Debe ser alguien re fuerte! Como un boxeador o-o-o tiene super patadas de fuego ¡o-o es como un power ranger o una cuestión así!

— Elmar.... tienes que dejar de ver tantas caricaturas

— Roronoa-sensei es el mejor kendoka que conocemos, ¡es incluso mejor que Shimotsuki-sensei! Este tipo tiene que ser igual de fuerte que es en caso de que sea su noviecito

— Hmmm.... no se ve muy fuerte.... — Comentó Tahira, dudosa

— Quizás en esta si — Dijo Bonifacio, el peliazul, quién husmeaba en la mochila de su sensei, sacando un par de fotos más.

Si ya de por si la primera imagen daba ciertas ideas, las otras no hacían más que reafirmalas y evidenciarlas.

Una foto era de ellos en la que Zoro dormía recostando su cabeza en el hombro de aquel hombre rubio mientras que el otro leía y parecía que también abrazaba y mimaba a su sensei.

En otra ambos aparecían de espaldas, lavando platos y utensilios mientras discutían como si fueran una pareja de abuelitos.

En otra imagen ambos se encontraban sonrojados, mirando el cielo nocturno, con el hombre rubio con un cigarrillo en la mano y riendo un poco mientras el peliverde le sonreía gentilmente.

Y, en la última foto, aquella persona desconocida abrazaba y acariciaba la cabeza del kendoka, quién estaba sentado en su regazo mientras que el ojiazul lo mimaba.

 

— No hay duda. Son gays

— Muy gays

— ¿Conocemos a alguien gay para decir que ellos son muy gays? — Preguntó Bonifacio — Para comparar.

— Ehhhh.... había un tipo rubio raro y grosero y de pelo feo en mi pueblito natal — Respondió Rika — Creo que él era gay

— ¿Por que?

— No lo sé. Pero era un tipo muy malo.

— ¿Y eso que tiene que ver con que es gay?

— Nada, pero se puede ser gay y malo, ¿sabes?

— Hmmmm.... tiene sentido. Los gays son personas y las personas pueden ser malas

— No encuentro fallas en su lógica....

— .... ¿Entonces si son pololos? ¿En serio? Digo, el rubiecito se ve mucho más refinado que el sensei

— Quizás son tipos distintos de gays

— ¿Hay distintos tipos de gays?

— Sisi, están los gays, las lesbianas, los bisexuales, los panaderos, los aromáticos, las dragas, las tortas

— Yo creía que torta y lesbiana eran lo mismo

— Yo no se, pero, ¿los gays malos cuentan como un tipo de gay distinto?

— Creo que no

— No no, no tiene nada que ver

— Espera, ¿dijiste panaderos? ¿Que no esos hacen panes?

— ¿Y que no aromático es como una cosita que deja olor?

— ¡Era algo así!

— Quizás el sensei sea un gay aromático.... porque huele feo...

— ¿Y que las cosas aromáticas huelen bien?

— ¿Entonces su novio es el aromático? Se ve elegante y la gente elegante suele oler bien

— ¿Es probable...? No tengo idea la verdad


Pero en medio de la discusión más sabia que este grupo de niños preadolescentes han tenido en su vida, una figura alta y grande se acerca al cuarteto. Bonifacio es el primero en notarlo, y apenas ve la figura, se queda quieto y callado, mirándolo. Los otros tres niños se confunden al ver tan repentina reacción, hasta que ellos mismos voltean y lo ven: Es Roronoa-sensei, quién tenía los brazos cruzados y los estaba mirando con una expresión molesta en su rostro.

 

— ¿Se puede saber que están haciendo ustedes cuatro?

— ¡No es lo que parece! — Dijo Tahira, escondiendo las fotos detrás de ella — ¡No estamos haciendo nada malo, Roronoa-sensei! ¡Solo hablamos!

— ¿Y por que hablan cerca de mi mochila? .... ¿Y por que mi mochila está abierta?

— No la abrimos, usted solito la dejó abierta — Respondió Elmar

Zoro vió a los cuatro niños, examinándolos y pensando en que hacer, para luego agacharse a su altura y mirar directamente a Rika.

— Rika. De estos cuatro tu eres la más honesta, ¿puedes decirme que es lo que los cuatro hacían? — La niña se le quedó viendo al peliverde, indecisa si iba o no a decirle algo, sabía que no debieron husmear en las cosas de su sensei, pero no quería delatar a sus amigos — Mira, Rika. No me voy a enojar contigo ni con ninguno de ellos, solo quiero que me digan la verdad.

— ¡No lo hagas Rika! ¡Si nos va a retar! — Elmar la tapó la boca a Bonifacio

— Si sabe que si hicimos algo nos va retar antes de que Rika le diga — Susurró el niño a su amigo

— .... Bien — La pelinegra suspiró — Vimos una foto en su mochila, nos dió curiosidad y empezamos a hablar de su vida — La cara de Zoro palideció ¿De cual de todas las fotos habla? — Y luego vimos que habían más fotos, también las vimos y seguimos hablando de usted — Agregó la niña, cabizbaja.

Zoro por su parte estaba en silencio. ¿Cuantas de las fotos vieron?

 

— Roronoa-Sensei ¿Este es su novio? — Preguntó Tahira, mostrándole la foto en la que Zoro estaba sentado en el regazo del rubio — Es muy lindo, ¡felicidades sensei! — Los cuatro niños le aplaudieron a su sensei, sin embargo

— No somos novios — Dijo el peliverde, avergonzado y algo sonrojado.

Los niños dejaron de aplaudir, creando un silencio incómodo. La niña pelinaranja le pasó las cinco fotografías que tenían.

— ¿Son todas las que vieron? — Los niños asintieron y Zoro suspiró. Que bueno, no vieron esa foto. — Bien, ahora, ¿se puede saber que hablaron exactamente?

— Sobre su gay-cidad

— Homosexualidad. La palabra es homosexualidad — Corrigió Rika al peliazul

— Eso mero.

— Dije exactamente, eso no es muy exacto que digamos

— ¿Usted es un gay aromático?

— ¿Que?

— Si, ya sabe, un gay aromático, los que dejan olor. Es que, como huele tan... rarito...

— Ok, primero que nada, no huelo "raro". Segundo, la palabra es arromántico 

— ¿Viste como no era aromático, mensa? — Dijo Elmar volteando a ver a Tahira

— Estuve bastante cerca

— Tercero, no tiene nada que ver con el olor, son personas que no sienten amor romántico. Y cuarto, no, no soy arromántico

— Okey sensei

— ¿Algo más que quieren preguntar?

— ¿Las tortas y las lesbianas son lo mismo?

— Yo diría que las tortas son más como un tipo de lesbiana pero más o menos, no soy lesbiana asique no creo que tenga mucha opinión en el tema

— De acuerdo... asique si las lesbianas son un tipo de gay, ¿torta es como un subtipo de gay?

— Algo así

— Chido.

— ¿Algo más?

— Si no son pareja, ¿por que están asi?

— ¿Asi como?

— Ya sabe, abrazaditos, rojitos, usted sentado en sus piernas — Zoro se puso algo rojo por la pregunta — ¿Lo ve? Hasta se pone así por una pregunta — El peliverde suspiró

— Verán, niños, varias de esas fotos fueron tomados cuando yo y cejotas estabamos borrachos — Zoro tomó una de las imágenes, la primera que los niños habían visto — Estas botellas que tiene el cuazon son de alcohol, ambos estabamos tomando, nos embriagamos y un amigo tomó esas fotos.

— ¿En todas estan tomados?

— En esta no — Dijo mostrando la foto en la que lavaban platos y discutían — En esta estabamos sobrios pero solo hacemos la losa y ya

— ¿Y por que peleaban?

— Hm, por nada — Respondió, mostrando una pequeña sonrisa mientras veía la foto acompañada por un pequeño sonrojo.

 

Fue en ese preciso instante en el que las neuronas de cierta pequeña se conectaron, algo hizo click aquí, haciendo que la niña mostrara una cara de asombro.

— ¡Está enamorado! 

— ¿Eh? — Exclamó el kendoka, confundido porque, efectivamente, estaba enamorado de Sanji y no podía disimularlo

— ¡Roronoa-sensei está enamorado del chico rubio de las fotos! — Rika, Elmar y Bonifacio vieron asombrados a su sensei

— Tsk- ¡n-no lo estoy! ¡No estoy enamorado de ese cejotas!

— ¡El sensei enamorado! ¡El sensei esta enamorado! — Empezaron a cantar los cuatro

Zoro trató de negar las alegaciones, pero no podía, lo habían descubierto y no podía ocultarlo. Los niños, especialmente los preadolescentes, detectan el miedo con tan solo una simple mirada, y no solo la detectan, no no no, ellos se alimentan del miedo. El cabeza de pasote estaba atrapado, sin salida, no importaba que dijera o hiciera, no habia forma en la que él pudiera escapar de esta situación. O al menos, no hay forma en la que este escape por su propia cuenta.

 

— ¡Niños! ¡Terminó el descanso! ¡Hay que seguir con el entrenamiento! — Shimotsuki Koshiro, el verdadero gran sensei de los niños del dojo, los estaba llamado, y todos los niños respondieron al llamado, incluyendo a aquel cuarteto de mocosos.

Zoro solo pudo suspirar aliviado. Y fue por dos buenas razones.

La primera fue porque por fin esos cuatro dejaron de fastidiarlo y meterse en sus cosas.

Y la segunda fue porque no vieron la sexta foto, en la que Sanji y él se besaban estando ebrios, con el kendoka estando contra la pared y la mano del cocinero estando en su poto.

Si hubieran visto esa última imagen, definitivamente la tierra se lo hubiera tragado hasta el mismísimo infierno.

Notes:

Por si se lo preguntan, Brook fue quién tomó las fotos.

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