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Desaparecidos

Summary:

Algunos jugadores se preocupan un poco cuando su DT y su Asistente se ausentan toda una mañana.

Pensando que algo les había pasado, van a buscarlos. Sin embargo, las sospechas comienzan a propagarse entre ellos cuando se dan cuenta de ciertos detalles cuando los encuentran

Notes:

Hola!
Quería aclarar unas cosas primero:

1° Es mi primera vez aquí, así que pido disculpas de antemano por cualquier error, ya sea ortográfico o gramático
2° Nosotros
3° Pensaba hacer solo una escena, pero fue escalando y se hizo un poquito más larga de lo que pensaba
4° Francia

Work Text:

Un nuevo día iniciaba en Kansas City. Eran las 9 de la mañana, aunque el sol ya estaba bastante alto y luminoso. El día se prestaba suave para una buena rutina de entrenamiento ya que el clima estaba medio templado pero no tan húmedo como los días anteriores.

Parecía que todos los jugadores de la Selección andaban de buen humor y con las pilas puestas, ya que se levantaron a desayunar casi al mismo tiempo. Cosa rara teniendo en cuenta que se entretenían hasta tarde durante las noches jugando alguna tontera, y por ende, al otro día la mayoría no se despegaba de la cama hasta, mínimo, las 10, cuando ya los obligaban a levantarse para que no se pongan de mas perezosos durante la rutina de actividades.
Uno a uno fueron llegando al comedor y colocándose en la gran mesa que ocupaba el centro de la sala. Algunos ya tenían su mate listo para empezar a cebar mientras otros estaban buscando las tazas para hacerse un mate cocido o té. El ambiente se sentía animado con las bromas comunes yendo y viniendo entre ellos.
Cuando la mesa estuvo repleta aparecieron los miembros del cuerpo técnico y se colocaron en una mesa aparte pero no tan alejada del grupo de jugadores, cada uno ya con sus cosas lisas del desayuno. Se saludaron entre todos, y estaban listos para ingerir sus respectivos alimentos matutinos cuando una voz interrumpió el ambiente.

 

- Che, ¿Alguno vio a los novios? - preguntó el Dibu Martínez mientras le cebaba un mate al capitán del equipo

 

Tanto Ayala como Martín y Walter se extrañaron de la pregunta - ¿Qué novios? - dijo el primer mencionado mirando interrogante la mesa a su lado

 

Los jugadores, por otro lado, se rieron de la comparación de su arquero hacia el DT y el Ayudante de Campo de su cuerpo técnico.

 

- Se refiere a Scalo y Aimar - respondió divertido De Paul mientras comía una tostada. Sus compañeros seguían riéndose a su alrededor, ahora acompañados por los técnicos que tenían presentes

 

- Por ahí deben andar esos dos - inquirió Walter entre risas - De seguro deben seguir durmiendo como Martin que se quedó hasta tarde y no podía abrir el ojo hace un rato - comentó recibiendo un golpe de éste

 

-¿No había quedado contigo en habitación? - preguntó algo extrañado Enzo dirigiéndose a Ayala desde el otro lado de la mesa - Aimar digo -

 

Ante la pregunta, los demás disminuyeron el volumen de la risa para centrarse en el mencionado, que los miraba como si se hubiera olvidado algo en el horno - Es cierto - admitió - Pensé que ya estaba por aquí porque no lo vi esta mañana y supuse que ya se había levantado -

 

Al escuchar esto, varios como el Dibu, Enzo, Licha, Cuti e incluso Julián volvieron a inundar las sala con sus risas, esta vez más estridente que las anteriores, siendo seguidos por la mayoría del grupo

 

- ¿Qué paso - inquirió Ayala. Walter que estaba a su lado comenzó a reírse también contagiado por los demás

 

- No se, pero debe ser gracioso - dijo entre risas Martín

 

- Es que... Scaloni tampoco esta - logro decir el Dibu cuando terminó un poco su arrebato - Y como esos dos siempre andan juntos...

Su silencio final explicaba todo a lo que se refería. Sin embargo, ninguno lo tomó en serio, algunos volvieron a reír por su insinuación, pero ya que sabían lo malpensado que podía ser.
Dejaron el tema hasta ahí y siguieron conversando de cualquier cosa hasta que se hicieron las once y media, momento en el que varios se retiraron de la sala para hacer alguna otra actividad, ya sea de revisión de alguna cosa o simple boludeo.

 

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Rozaban cerca de las 1 de la tarde. Los técnicos que habían estado presente en el desayuno se distribuyeron en el hotel como niñeros mientras buscaban a los integrantes de la selección para avisarles de la hora del almuerzo. Estos llegaron y, una vez más, se distribuyeron por la gran mesa en medio de la sala con los miembros de su cuerpo técnico en una mesa aparte pero cercana. Sin embargo, en medio de las conversaciones que surgieron por inercia, la voz de el Colo resonó por el lugar un poco más alto que de los demás para acaparar la atención.

 

- Che ¿Y donde están metidos Leo y Pablo? Ya es la segunda comida que se pierden hoy, y eso que son buenos para tragar - dijo con el tono visiblemente más serio, rozando la preocupación

 

Todos los demás le dirigieron su mirada y luego se miraron entre sí. Tenía razón. Ninguno había percatado que otra vez faltaban los mencionados. Esta vez no rieron, empezaban a creer que algo les había pasado

 

- No los vi en ningún lugar luego del desayuno, creí que debían estar por ahí trabajando - comento Walter - Ayer mencionaron que estarían haciendo unas revisiones de tácticas que presentarían hoy a la tarde -

 

- Pero ellos nunca se pierden el almuerzo - hablo ahora el 9 de la selección - Y no creo que sigan durmiendo ¿verdad? -

 

- Capaz salieron a dar una vuelta en bici - dijo el capitán del equipo

 

- Pero si no conocen nada de la ciudad. Se van a perder - comento Taglia

 

- Pero no son niños, si saben andar en una ciudad nueva - dijo algo burlón Walter mientras tomaba un poco de jugo - Además no creo que hayan salido, seguramente se levantaron temprano para ver esas tácticas que decían y se les paso volando la hora - haciendo ademanes con la mano señalando lo dicho como una obviedad - A mi se me pasa volando a veces. Ya, no le den tanta vuelta, ya vendrán - volviendo a poner su atención en el plato enfrente suyo

La mayoría le hizo caso y volvieron a la charla que habían dejado suspendida, aunque algunos intercambiaron miradas con un código que solo ellos conocían: una señal para reunirse al termino del almuerzo.
Una vez más la comida continuo con normalidad. Charlaron y discutieron varios temas acerca de las actividades y el entrenamiento de la tarde hasta que se hicieron cercan de las dos. De a uno fueron levantándose de la mesa hasta que la sala estuvo completamente vacía.

 

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- No sé que pasa, pero ya me están preocupando esos dos. Dudo mucho que sigan haciendo esa planificación o no se qué que decía Walter - dijo Alexis cuando el último llegado cerró la puerta del dormitorio en el que se habían reunido. No estaban todos, pero no importaba, sabían que otros aprovechaban ese tiempo para hablar con sus familias, salir un rato a despejarse o simplemente dormir la siesta.

 

- Antes que hagamos alguna macana, creo que deberíamos ir a la habitación de Lio. Si siguen ahí ya nos sacamos la preocupación y listo - propuso Licha

 

- ¿Y si no? - pregunto el menor del grupo

 

- Bahh. no es para tanto - intervino Otamendi - Solamente vamos a preguntar y listo, si están ya nos volvemos y dejamos de tontear, que tengo cosas más importantes que hacer -

 

- ¿Qué cosas? ¿Jugar a la play? - pregunto divertido De Paul haciendo que el grupo vuelva a reirse de su compañero

 

Se pusieron de pie luego de hacerse unas cuantas bromas más y salieron de la habitación para dirigirse hacia el piso de arriba, donde quedaba la habitación del DT.
Como los adolescentes que eran, hicieron de la breve trayectoria un juego de carreritas. Iban a las risotadas por el pasillo hasta que llegaron a la puerta, donde se callaron completamente para escuchar cualquier sonido proveniente del interior. Al cabo de unos segundos Lautaro fue el valiente que se atrevió a tocar la puerta y preguntar.

 

- ¿Hola? ¿Scaloni, estas ahí? - de repente les agarró un súbito sentimiento de miedo, aunque no sabían porqué

 

Transcurrieron varios segundos y volvieron a tocar, esta vez un poco más fuerte y por más tiempo para asegurarse de que los oyeran. Sin embargo no hubo ninguna respuesta.
Volvieron a tocar, esta vez dejando notar la creciente ansiedad.

 

- ¡¡Chee!! ¿Hay alguien? - gritó Enzo

 

- Tenemos que ir a preguntar en la recepción - interrumpió Otamendi - Tal vez si salieron -

 

- Pero si.. -

 

Estaban a punto de regresar al piso de abajo en busca de la recepción cuando a Molina, que estaba por hablar, se le dio por intentar abrir la puerta la puerta. Sabía que no se iba a abrir porque todos aseguran bien sus habitaciones, lo hizo simplemente por reflejo.
Solo que, para sorpresa de todos, sí se abrió.

 

- ¿Qué carajos...? -

 

Estaban a punto de ingresar cuando de repente del interior del cuarto salió, por fin, Lionel Scaloni.

 

- ¿Paso algo muchachos? - pregunto. En su voz se notaba claramente un deje de cansancio

 

El grupo se quedo en silencio durante un par de segundos. Una sensación de alivio los recorrió por entero al corroborar que su DT estaba bien. Sin embargo, también se percataron de su apariencia. Por un lado, parecía que se había desvelado por las bolsas debajo de sus ojos que lo hacían parecer cansado, pero al mismo tiempo sus demás facciones faciales y ropa desordenada le daban un aire de que había estado haciendo varias cosas al mismo tiempo. Su expresión sobresaltada les daba a entender que recién se había levantado por los gritos de ellos.

 

- ¿Qué pasó que no bajo a desayunar o a almorzar? -

 

- Pensamos que algo había pasado -

 

- Nos tuvo un poquito preocupados -

 

Tanto el Licha, como Cuti y Julián empezaron a cuestionarlo, pero Lionel solo atinó a mirarlos algo expectante, con la mirada algo perdida y una mueca que ahora delataba una creciente ansiedad interior. Esto no pasó desapercibido por Lautaro, quien se acercó un poco simulando darle espacio a los demás que se acomoden mejor, pero aprovechó el movimiento para dar una mirada al interior de la habitación y luego se volvió a retirar más al fondo.

 

- ¿Lo vio a Aimar? Desde temprano tampoco aparece, pensamos que estaban juntos por un asunto que dijo Walter - interrumpió levantando levemente la voz para captar la atención

 

- Es verdad, ¿Esta contigo? - dijo ahora el arquero de la selección

 

-¿Pablo? Si si, aquí esta - respondió apresuradamente - Estuvimos trabajando desde temprano y no vimos la hora, perdón por la molestia, pero no se preocupen, vallan a
descansar que más tarde tenemos los entrenamientos -

 

Les dio una corta sonrisa como para convencerlos de que todo estaba bien. El moreno se dio cuenta que trataba de hacer que se retiren, pero decidió confirmar algo más antes de irse con los demás, quienes ya se estaban alejando

 

- Yo necesitaba hacerle una consulta rápida ¿Será que lo podes llamar un ratito? - dijo con un tono que trataba de reflejar seriedad para que no pensara que quería joder nomas

 

- Ehh, si si. ¡Pablo! - llamó sin entrar mucho en la habitación para no dejar ver el interior

 

- ¿Qué pasa? - respondió el mencionado llegando a la puerta. Tenía los rulos algo desordenados y los ojos igual de cansados y ansiosos como su compañero

 

- Quería consultarte de un movimiento que me comento Enzo -

 

Se alejó un poco dándole entender al contrario que saliera de la habitación, Lionel por su parte también les dio privacidad y se adentró de nuevo en el cuarto, cerrando la puerta. Mientras le inventaba cualquier tontera para hacerlo hablar y aprovechar de observarlo disimuladamente, se dio cuenta de varias cosas "inusuales" que fue anotando mentalmente para discutirlas con sus compañeros más tarde.

 

-¿Alguna otra cosa? - le pregunto el más bajo de ambos desviándolo de sus pensamientos.

 

- No, era eso nomas. Nos vemos más tarde - dijo en un tono que sonó más apresurado de lo que quería y se fue por el pasillo al piso inferior a analizar lo que acababa de "descubrir".

 

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El resto de la tarde se desarrollo de acuerdo al horario que habían establecido.
Cerca de las cuatro llamaron a todos a un análisis de video y luego los llevaron al campo de entrenamiento. Esta vez estuvieron el DT y su Asistente y mostraron lo que habían preparado. Las actividades fueron en su mayoría eficientes y demostraron que los nuevos movimientos estaban rindiendo frutos.
Cuando el sol comenzó a opacarse en el horizonte de la ciudad dejando ver el inicio del anochecer, los técnicos dieron el entrenamiento por finalizado y los mandaron a ducharse para que se reúnan luego a cenar.
Como siempre, todo esto fue acompañado por recurrentes bromas y chistes entre todos, pero esta vez fueron mas dirigidos a los personajes que habían estado desaparecidos por la mañana.
La cena transcurrió sin mayores sobresaltos, aunque varios de los jugadores notaron el singular silencio de Lautaro.

 

- Estuviste muy calladito hoy - le comentó el Cuti Romero cuando luego estuvieron todos reunidos en la habitación del capitán. Varios pensaron que iban solo a jugar o tomar un poquito. Claramente estaban a escondidas de los técnicos, pues sabían que no les gustaba que se desvelen.

 

- Tengo algo - dijo en un tono de suspenso improvisado. Los demás sabían que era un tanto chismoso pero que cuando usaba ese modo de hablar era porque creia haber encontrado algo fuerte

 

- ¿Qué hiciste ahora? - pregunto divertido el dueño de la habitación

 

- Debe ser que encontró la película que buscaba el otro día - dijo Nico tomando el control de la play que habían llevado

 

- Ya sé porque Leo y Pablo no aparecieron en la mañana -

 

- ¿Siguen con eso? - preguntó Taglia - Ya dijeron que se les paso el tiempo, dejen de jodé ya -

 

- ¿Estaban jugando en vez de trabajar? - propuso el Dibu acercándose a Lautaro para escuchar bien

 

- Esos no estaban trabajando, estaban durmiendo - inicio a contar - Se desvelaron anoche y durmieron todo la mañana... -

 

- ¡Eso no es chisme! - salto a decir Enzo - ¿Que tiene? El otro día yo me dormi hasta las 12 y ninguno se dió cuenta - finjiendo estar ofendido

 

- Pero eso no es todo. Estaban juntos - siguió contando

 

- ¡No me digas! - finji sorpresa Paredes desde el rincón del cuarto

 

- ¡Pero déjame contar pelotudo! - dijo algo molesto de que lo interrumpieran - Esos se pasaron toda la noche y la mañana juntos. Pero ninguno estaba trabajando. Estuvieron toda la noche garchando - soltó a modo de estar contando un secreto nacional

Ante la última declaración todo el cuarto estalló en risas.

 

- ¡¡No es joda boludos!! -

 

El moreno puso su mejor cara de seriedad ante la burla del grupo para demostrarles que no estaba jugando.

 

- Ya, no te calentes - le dijo el Cutti dándole unas palmeadas en la espalda mientras seguía riendose

 

- En serio. No es broma - insistió para que dejaran de reir - ¡Yo los vi! -

 

La repentina declaración surtió el efecto que esperaba. El cuarto quedó en completo silencio y las miradas volvieron a posarse en él.

 

- ¿En serio? - preguntó Julián desde un rincón de la habitación

 

- Bueno no - se apresuró a aclarar - pero dejen que les explique - añadió molesto

 

Los bufidos disgustados no se hicieron esperar aunque guardaron silencio para escucharlo.

 

- Cuando fuimos a buscar a Scaloni en su pieza, - empezó a relatar - y él salió, lo vi como cansado o preocupado, y la ropa que tenía estaba un poco arrugada, así como cuando se la hace bollo y después se la usa. - explicó haciendo señas con las manos - Me acerqué para mirar un poco adentro sin que se diera cuenta y vi que había ropa tirada en el suelo -

 

- ¡Pero si hay un pasillo ahí! - lo interrumpió Tagliafico - Un poco de ropa tirada no dice nada, yo tengo igual en mi cuarto -

 

- Y después le pedí que lo llame a Pablo - continuó haciendo caso omiso a su compañero - Cuando salió vi que tenia el pelo desordenado -

 

- Pero si tiene rulos - volvió a interrumpirlo Taglia

 

- Y la remera que tenía puesta no era de él porque e iba más larga - formando una sonrisa triunfante - Asi que esos dos deben haber cogido -

 

El silencio persistió unos segundos más en la habitación hasta que el Licha habló

 

- ¿Pero que sos pelotudo vos? -

 

- Cerrá el orto - le contesto ya harto

 

- Yo creo que si - dijo el Dibu de repente, pero ante la mirada enojada del delantero se corrigió - Me refiero a que si deben andar -

 

- Cómo te va a creer esta tontera - le reprocho Enzo

 

- Ja, como si no te dieras cuenta - se burlo el más alto de todos - Si es bien obvio -

 

- Haber - dijo el Colo tratando de poner orden - ¿En serio estamos discutiendo esto? Primero que nada, Lionel está casado - contando con los dedos - Segundo, se conocen de hace siglos. Tercero, si estuvieran en algo nos lo habrían dicho... -

 

Uno a uno fue enumerando las razones por las que creía que era una pelotudez lo que había dicho el moreno. Los demás lo miraban con cara aburrida o molesta. Por supuesto, no tardaron mucho más en ponerse a discutir y a querer agarrarse a las trompadas, que fue cuando el capitán levantó la voz y obligó a todos a irse ya a dormir.

 

- La concha de la lora - puteó Lautaro al llegar al cuarto que compartía con Julian

 

- Ya, déjalo, no es importante -

 

- Pero es que sé que tienen algo - exclamó algo alterado

 

- Bueno, pero si lo tienen lo mismo no es asunto tuyo - lo retó el contrario mientras acomodaba sus cosas - Déjalos en paz ya

 

- ¿Tu viste algo? - preguntó de repente, haciendo sobresaltar al menor, quien no supo qué contestar - ¿Si viste? - insistió mientras volvía a sonreír

 

- No, no vi nada - respondió apresurado - Y mañana tenemos entrenamiento más temprano así que dormí de una vez -

 

La indirecta confirmación a su sospecha por parte de Julian fue suficiente para que volviera a sonreír con suficiencia sabiendo que tenía la razón. Decidió no molestar más y apagar las luces para dormir por fin.

 

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(En otro lugar)

 

- Oye ya basta - lo retó el menor de los dos - Me tengo que ir a dormir -

 

- Dormí aquí otra vez - le susurro al oído mientras lo abrazaba por detrás

 

- No - respondió firme tratando de librarse del agarre del más alto - Olvidaste cerrar la puerta y casi entran y nos ven - le recordó

 

- Me olvidé por culpa de alguien que se sacó la remera - dijo a modo de echarle la culpa al contrario

 

- ¡Tú me sacaste la remera! - le contestó con una sonrisa

 

- Bueno, si, me olvide, pero no volverá a pasar - le rogó abrazándolo más fuerte

 

- También te olvidaste de poner la alarma -

 

- Eso fue porque alguien me tuvo tan ocupado toda la noche - comento divertido - que me hizo olvidar de todo lo demás

 

Eso fue suficiente para que las mejillas del más bajo se tiñeran de ese rojizo que el otro amaba tanto ver.

 

- Es en serio, me tengo que ir. No puedo ir con el mismo cuento otra vez - repitió desviando la mirada tratando de ocular su muy evidente sonrojo

 

- Que amargado - respondió arrastrando las palabras pero sin dejar de abrazarlo - Vamos Pablito, no me hagas esto - le volvió a rogar acercándose al cuello del mencionado y empezando a repartirle besos suaves, pues no quería dejarle marca alguna que pudiera ser objeto de habladurías - Mañana les digo que nos quedamos haciendo otras revisiones -

 

- ¿En serio crees que se tragaran ese cuento por más tiempo? Hasta los chicos están sospechando -

 

Su tono de voz dejaba en claro su preocupación de ser descubiertos. No lo culpaba, él también se sentía así, pero al mismo tiempo, cuando estaba a su lado, no podía importarle menos todo eso. Junto a él se le iban todas las preocupaciones que lo atormentaban. Él era su refugio y su paz.

 

- Por favor - le rogó una vez más. Se negaba a dejarlo ir - Te despertaré temprano entonces si quieres -

 

El menor se mantuvo unos segundos en silencio analizando la propuesta. Sabía que él tampoco quería irse, sin embargo cuando volvió a tratar de alejarse del abrazo en el que lo retenía, pensó que había resuelto en irse igual y lo soltó.

 

- Esta bien - susurró decepcionado. Pero cuando el contrario se dio vuelta y acunó su cara para después atraerlo y depositarle un suave beso en sus labios ("Tan suaves" pensó), supo que estaba aceptando su propuesta.

 

- Me quedo, pero ni se te ocurra olvidarte esa alarma - le advirtió cuando se separaron

 

- Lo prometo - soltó sin pensar ya, pues nuevamente se había perdido en aquellos ojos caramelizados que lo observaban con un amor que reflejaba ternura y devoción.

 

El mismo amor que lo hacía arder de pasión y deseo cuando se dejaban llevar por el momento.

 

El mismo amor que lo incitaba a decir las palabras más tontas o hacer las cosas más estúpidas.

 

El mismo amor que había sentido la primera vez que lo conoció.

Aunque en ese tiempo la posibilidad de llegar alguna vez a ser algo se veía tan lejana...

Y sin embargo aquí estaban ahora

 

Siendo el uno para el otro.