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Normalmente Iván dejaría que los pensamientos que tenía se retiraran con facilidad, pero en estos momentos estaba sucediendo algo que normalmente no pensaría.
Se estaba fijando demasiado en alguien que no era Till.
Para cualquier otra persona esto sería un proceso normal, dejar de interesarte en alguien que nunca te dio alguna iniciativa para algo, que te humillara públicamente en ocasiones y que te dejara plantado siempre, pero no Iván. Él le gustaba considerarse una persona leal y devota.
Porque Iván era una persona que no esperaba nada de vuelta, era una persona que amaba por amar sin recibir nada a cambio.
Por eso mismo, está dándole tantas vueltas a este asunto. No se sentía él mismo.
Quizás cause curiosidad de quién es esta persona misteriosa que con buenas razones es el que ha estado rondando por su mente.
Su nombre es Luka, él es el presidente de la asamblea estudiantil.
La manera en la que ambos se conocieron, fue debido a que empezaron a verse más seguido durante las reuniones que Luka mensualmente creó con los capitanes de cada club que existe.
Iván es el capitán del equipo de fútbol americano.
Cuando fue seleccionado como capitán por votación, pensó que era un fastidio y que sería un papel donde solo sería la cara del equipo.
Cosa que sucedió más o menos así en un inicio, hasta hace un semestre fue así.
Fue en ese entonces que el presidente estudiantil, hizo algunas reformas en los clubes, una de ellas había sido las reuniones mensuales.
La primera sesión fue algo interesante, puesto que conocía al grandioso Luka por los rumores y el club de fans que tenía.
Luka era hermoso, incluso para quienes no prestaban demasiada atención a la gente.
También sabía que era alguien serio, que solo convivia con un pequeño grupo selectivo, que constaba de dos hermanos mellizos.
Solo sabía esa información, como todos. Nadie lo conocía en realidad tan a profundidad, más que sus propios dos amigos cercanos, ya que el rubio no mantenía conexiones con otras personas.
Por eso verlo en un ámbito donde no estaba acostumbrado, liderando una reunión y dando órdenes de presupuesto, y ser tan proactivo hicieron que el desinteresado de Iván prestara atención a lo que estaba sucediendo.
Concentrándose en la manera en la que Luka guiaba con amabilidad y firmeza sus ideales.
Al principio creyó que Luka era como él, que aparentaba, y que había caído en el desafortunado papel del presidente del comité estudiantil gracias a su rostro, pero pronto se dio cuenta que estaba equivocado.
Que el rubio, de hecho, liderar era algo que realmente le apasionaba.
Quizás fue por eso que le empezó a dar curiosidad la situación.
Sin embargo, si tenemos que hablar de las primeras impresiones, debemos hablar de la verdadera primera interacción cercana que tuvieron nuestros protagonistas, sucedió durante apenas la tercera sesión de reunión de clubes.
"La reunión se acabó, gracias por asistir, los espero con sus respectivos reportes el próximo mes." Anunció de repente el presidente, dando por terminada la reunión.
Iván se levantó como todos los demás, esperó a que la mayoría que salía como desesperados se retirara para poder salir con más tranquilidad y mientras esperaba, sus ojos se encontraron con la figura de Luka.
Luka estaba apoyado en la mesa del comité, parecía exhausto, parecía que se estaba quedando sin aliento por las fuertes respiraciones que estaba tomando, pero aun así, parecía intentar mantener el control.
Haciendo el mínimo de ruido y aparentando mirar un reporte.
Claro que una persona normal se hubiera tomado su actuación como una realidad, pero estamos hablando de Iván, quien es experto en observar a los demás.
Pensó en acercarse a preguntar si algo estaba mal, si ocupaba ayuda.
Decidió que tal vez el orgulloso presidente no quería eso, llamar la atención de los demás. Así que salió, dio diez pasos y se quedó de pie en el mismo lugar. Pensando en el rubio y en la expresión que tenía.
Apreto los labios y se giró, entrando nuevamente a la habitación donde solo se encontraba el chico de ojos dorados, quien al reconocer una presencia giró su rostro y conectó la mirada con él.
Antes de que pudiera decir algo o excusarse, Luka arqueó las cejas, mirándolo con desesperación, mientras se inclinaba a un lado. Parecía que se estaba desvaneciendo.
El pelinegro actuó por impulso, socorriendo al rubio inconsciente. Tomándolo por los delgados brazos del presidente, evitando que se cayera, bueno, quizás no era el mejor ayudando a alguien, pero tampoco podía permitir que alguien se cayera porque sí.
Ahora... ¿Qué debía de hacer? ¿Debía alertar a alguien?
Su mirada lo recorrió, y Luka no parecía tener algún otro síntoma más que algún extraño cansancio.
Vió al rededor, bueno, ahí mismo no había dónde dejarlo descansar, lo mejor sería llevarlo a la enfermería, pensó.
Lo cargó entre sus brazos con gran facilidad, sus labios formaron un pequeño círculo, y su colmillo se encajó en su labio inferior sintiendo el peso tan leve que provenía del cuerpo ajeno.
¿Eso era normal en un hombre de esa edad? No es que fueran totalmente adultos, pero Luka se sentía muy liviano, Iván creía que quizás él mismo lo superaba en peso dos veces.
Dejando esa sorpresa, caminó con decisión hacia la puerta, abriéndola con un empujón de su hombro. Y antes de sacar todo el cuerpo completo, reconoció a una persona conocida.
Mizi, se encontraba caminando por el pasillo con su celular entre sus manos y Iván entró a la habitación del comité nuevamente retrocediendo con rapidez.
Si mirada se fijó en Luka y nuevamente a la puerta.
No es que quisiera que la escandalosa de Mizi se diera cuenta de que tenía cargado al presidente estudiantil entre sus brazos como una princesa, sinceramente quería ahorrarse todas las preguntas y comentarios que pudiera sacar la chica pelirrosa.
Estaba mejor lejos de ella, pero ella por algún motivo, encontraba a Iván cercano. Por lo que siempre rondaba a su alrededor.
Apreto por inercia el cuerpo que tenía en brazos y el rubio emitió un pequeño quejido, era tan pequeño que pudo haber pasado por desapercibido. Pero fue escuchado por el pelinegro que estaba conteniendo la respiración.
Bajo la mirada viendo al rubio y lo aflojó lo suficiente para que el presidente volviera a la normalidad con su expresión de relajación.
Los ojos de Iván se pasearon sobre el suave y gentil rostro de Luka, y el pelinegro, nuevamente sin querer, estaba conteniendo la respiración.
Luka era hermoso, casi de una manera angelical. Además de que su olor a detergente y un olor a una colonia suave, pero algo dulce, hizo que Iván quisiera dejarlo tirado en algún lado. Ya que le estaba haciendo palpitar el corazón como solo una persona en su vida lo había hecho.
Se sentía diferente.
No sabe cuánto pasó, pero de repente sus ojos conectaron con los dorados del contrario, que se abrieron después de un pestañear de sus largas pestañas doradas.
"Woah" musitó en bajito el rubio, mientras que sin poder detenerse, Iván observaba cómo su pálido rostro se tornaba rosado pasando a un intenso rojo.
Iván quiso golpearse la cabeza, diablos, ahora se había hecho consciente de la situación nuevamente y de cómo podía ser observada de manera externa. Su rostro empezó a sentirse caliente, no tenía que mirarse en un espejo para asegurar que su rostro también estaba acompañando al colorado de Luka.
"Luka, yo te iba a llevar a la enfermería." tartamudeó intentando excusarse.
"Oh, está bien, pero" soltó Luka intentando taparse el rostro y Iván lo miró expectante, el rostro del rubio se volvió más rojo. "¿Podrías bajarme?"
Ah, qué vergüenza.
Tanto Iván como Luka pensaban al mismo tiempo.
"Ay sí perdón" dijo torpemente Iván mientras lo bajaba y arregló su ropa, aunque no había nada que arreglar. "De hecho yo me tenía que ir." dijo de manera avergonzada y salió con rapidez, ignorando el pequeño llamado que le realizó el rubio.
Quién al ver el pelinegro huir, se sentó en una silla de la gran mesa y ahogó un avergonzado grito entre sus manos.
Saliendo de ahí, Iván caminó con velocidad.
Qué horror, qué pena, había arruinado todo. Ahora todo será incómodo y vergonzoso para ambos.
Iván atropelló a una persona, pero no la dejó caer, la chica se quejó y lo miró con desdén, conocía esa expresión como la palma de su mano, Sua.
"Auch, qué te pasa tonto." dijo mientras se sobaba y miró el rostro de Iván. "¿Qué? ¿Estás bien?"
El pelinegro asintió, claro que estaba bien. Solo su estómago se sentía raro.
Esa fue la primera impresión que ellos tuvieron.
La siguiente vez sucedió de manera más tranquila.
Fue durante la siguiente sesión, esta vez Iván intentó evitar hacer tanto contacto con Luka durante la reunión. Los demás días tampoco es que haya hecho contacto con él, pero se había vuelto más consciente de su presencia y por la vergüenza mejor evitaba verlo, para según él, no incomodar al rubio.
Aunque el contrario tenía otro plan.
"Eso es todo, muchas gracias por el apoyo como siempre." anunció Luka. “Iván, ¿podrías hacerme el favor de quedarte un momento?"
Iván se congeló, apenas acaba de ponerse de pie, volteó a ver al rubio que le estaba ofreciendo una sonrisa amable.
“Sí, claro."
Los demás líderes de equipo pasaban a su lado viéndolos de manera rápida y uno que otro que conocían a Iván le susurraban un pequeño "Tss" anunciando problemas.
Una vez estando solos, Iván se quedó sentando en su lugar designado, mientras que observaba con duda cómo Luka se movía de su lugar acercándose a él.
No tomó lugar junto a él, pero se recargó en la gran mesa de esa sala de juntas. Se encontraba en una postura relajada.
"Lamento haberte retenido así, solo quería resolver los malentendidos." Luka lo miró, con las mejillas sonrojadas.
“Sí, siento lo de la última vez, haber salido corriendo no fue muy amable de mi parte." confesó Iván jugando con sus propios dedos, intentando distraerse. "Solo creo que entré en pánico."
"Pff" escuchó y volvió a ver rápidamente al rubio que estaba soltando una pequeña risa cubriéndose la boca con su palida mano. “No te preocupes por eso, realmente quería agradecerte de no haberme llevado aún a la enfermería, odiaría llamar más la atención. Solo iba a decirte eso la última vez, pero no me diste la oportunidad." comentó con gracia y Iván sintió el rostro caliente.
"Lo siento..." y siendo sincero, en esta ocasión la conversación se podía haber acabado, pero no pudo hacerlo. No quería hacerlo. "¿Estás... acostumbrado a eso?"
Luka lo observó, y le ofreció una sonrisa que no llegó a sus ojos.
"Algo así." no quiso elaborar, no aún que acababan de interactuar y tomó ahora sí asiento a su lado. “¿Crees que ya que estás aquí, puedes ayudarme con algo?" Mencionó con una voz casi suplicante y con eso empezó su pequeña relación de amistad.
Ivan, que era una persona que no hacía nada por los demás, más que lo suficiente, sorpresivamente había accedido a ayudarle al presidente estudiantil.
Quedándose horas y horas con él, porque no había sido algo de una vez. Si no, fue algo que empezó a darse con naturalidad, se quedaban juntos después de las reuniones y a veces hasta dos entre semana se buscaban.
Fue tan común que empezaron a reconocer manías y costumbres del contrario, así como rasgos de personalidad, podría decirse que su relación poco a poco se hizo cercana.
De una manera tan natural que ninguno de los dos pareció notarlo.
Para ser honestos, ambos disfrutaban la presencia del otro.
Sus personalidades combinaban tan bien que sus encuentros ya no solo eran de trabajo, Ivan buscaba a Luka en ocasiones en la sala del comité estudiantil solo para pasar el rato o Luka le mandaba mensajes de textos a Ivan para encontrarse.
Hasta el momento solo Ivan estaba seguro de que lo veía como alguien cercano que podrías considerar como un amigo.
Tuvo que haber un momento donde algo cambió.
Como en este momento, ya que todos podían admirar los cercanos que eran. Sobre todo el grupo de fans que tenía Luka, ellos podían ver cómo Luka buscaba al pelinegro con la mirada y que a veces se sonreían como si tuvieran algún secreto en conjunto.
Los rumores empezaron con bastante fuerza.
Gracias a Dios Sua y Mizi preferían mantenerse al margen y ahorrarse sus comentarios al respecto, pero por otro lado…
"Entonces ¿qué pasa?" preguntó Till de manera brusca como era conocida, se encontraban sentados bajo la sombra de un gran árbol, Till se encontraba escribiendo y Ivan tenía una pequeña caja de cartón con jugo de manzana.
"¿Qué pasa de que?" dijo sacándose la pajilla de la boca.
"¡No te hagas el tonto! Ahora hay rumores circulando sobre el presidente estudiantil y tú."
"Ah, no sucede nada, tal vez nos hemos vuelto algo cercanos." dijo como si no fuera la gran cosa y el contrario bufó sarcásticamente.
"¿Cómo sucedió eso? No me digas que lo estuviste agobiando como a mí."
"De manera natural Till. Me pidió ayuda en alguna cosa y ayudé." explicó sin querer darle mucha profundidad al asunto.
Algo que había notado es que quería que el secreto de sus encuentros fuera eso, algo entre los dos.
Se sentía más correcto, más íntimo.
Por supuesto que no odiaba a Luka, solo aún no quería llamar tanto la atención de todos.
"Eso no es suficiente para hacerse cercanos." Ivan posó su vista en Till, intentando descifrar lo que le molestaba y el de cabello claro solo bufaba, escribiendo con rapidez en el cuaderno que siempre llevaba consigo.
Ivan se quedó pensando en la situación mientras volvía a darle un sorbo algo lento a su jugo. En estos momentos, extrañaba las interacciones que tenía con Luka. Siempre eran divertidas y tranquilas.
Lo hacía sentir diferente a esto.
Parpadeó rápidamente, ahora mismo, ¿el que estaba pensando? ¿Diferente? ¿En qué aspecto?
"Oye, hey, ¡Ivan!" La voz de Till detuvo sus pensamientos y lo volvió a ver. "En serio, ¿qué te pasa? ¿Estás bien? Te estuve hablando durante minutos, estás moletando siempre de que comparta tiempo contigo y cuando decido apiadarme y hacerlo me ignoras deliberadamente." Se levantó de su lugar tomando sus cosas con rapidez. "Ugh, por eso me caes mal." Mencionó mientras se ponía sus audífonos.
"Espera Till, no te vayas." Quiso detenerlo.
“Déjame en paz."
Se marchó y Ivan se quedó nuevamente solo con un sentimiento del que era familiar.
Sí, así debía de ser, esto debería sentir siempre, algo familiar, no diferente.
"¿Problemas en el paraíso?" La suave voz de Luka lo sobresaltó. Lo miró y recordó volver a respirar. El rubio le sonrió y tomó asiento a su lado, Ivan fingió acomodarse para darle más espacio pero la verdad es que no se movió. El rubio quedó a centímetros despegado de él.
"Luka... Qué sorpresa verte por aquí."
"Solo iba pasando, pero la voz de tu amigo es difícil de ignorar cuando la levanta mucho." Comentó con gracia y Ivan soltó una risa avergonzada.
"Cierto"
"¿Estás bien?"
"¿Tan mal me veo?" Preguntó, afligido. Recordó todas las veces que le han preguntado si se sentía bien estos días, solo porque se sentía diferente.
“Tú nunca te ves mal, te pregunto la manera en la que te hablo tu amigo."
Tú nunca te ves mal, repitió en su cabeza.
"Ah, Till es así siempre. Estoy acostumbrado."
"Nadie deberia a acostumbrase a un trato asi." Luka dijo abrazando sus piernas. "¿Me das?" Los ojos del pelinegro lo vieron y el rubio señalo con despreocupación la caja del jugo.
Ivan la miro y volvió a dirigir su mirada al rubio asintiendo levemente, se la extendió. El presidente alargó sus piernas antes de tomarla, y le dio un sorbo.
Los labios rosados se ajustaron a la pajilla y el capitán de futbol americano notó como los labios de Luka parecían tan suaves, preguntándose cómo se sentirían contra los suyos.
Ivan tuvo que girar su vista para no hiperfijarse en la situación del beso indirecto, aunque los pensamiento persistían, tenía que hacer algo.
"Ahora los rumores de nosotros se harán mas fuertes."
"Mm, pues que se hagan, realmente no me importa." dijo Luka regresando la caja del jugo a Ivan, cuando el contrario la tomo se acomodo junto a el, los centrimentos que los separaban ahora eran nulos. Estaban pegados uno al otro.
El rubio recargandose en el cuerpo del más fornido. A decir verdad, aún no habían llegado hasta la cercanía de compartir tanto su espacio personal.
Por eso, Ivan al principio se tensó, pero después por el aroma tan reconfortante del rubio se relajó.
Observo la pajilla de su jugo, ajeno a los ojos dorados que también estaban analizando la acción con atención, el pelinegro se acerco la caja para darle el ultimo sorbo.
Luka se quedó perplejo, reteniendo la respiración y una pequeña sonrisa de satisfacción se formo en sus labios, cerro los ojos disfrutando la presencia del contrario.
A veces venia bien un cambio.
Tal vez si era diferente, pero lo diferente nunca era malo.
