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Por fin

Summary:

Ivan estaba convencido de que nadie podría ocupar el lugar de Till en su corazón.

Sin embargo, el amor rara vez desaparece de un día para otro; simplemente cambia de dirección.

Entre mensajes de buenos días, conversaciones cotidianas y una presencia que poco a poco se volvió indispensable, Ivan tendrá que enfrentarse a una verdad que llevaba demasiado tiempo evitando.

Notes:

Esta es la secuela de ¿Estás bien? Aún se puede leer sin haberla leído primero, pero es más recomendable leerla después.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Bueno, tenía que ser honesto consigo mismo, quizás Ivan si se sentía algo interesando por Luka.

Entre más pasaba tiempo juntos claramente algo pasaba en su interior, puesto que ahora solo tenía pensamientos constantes sobre el.

¿Acaso sentía que había superado su amor por Till? Por supuesto que no, era algo más temible a lo que tenía que enfrentar.

Sentía que las cosas estaban cambiando un poco.

No es como si el gran amor que sentía por Till de la nada se desapareciera.

Las cosas en su rutina cotidiana habían cambiando desde la ultima interacción que había tenido con el presidente estudiantil.

La presencia ya cotidiana de Luka era unas de las cosas que había cambiado en su rutina.

Ivan despertó y lo primero que hacia todos los días era desbloquear su celular como si se tratara del periódico diario.

Leia rápidamente las notificaciones que había recibido durante la noche y las recientes de la mañana.

Ahí recientemente siempre se encontraba un mensaje de Luka, quien al parecer siempre despertaba mas temprano que el y le dejaba un mensaje para desearle los buenos días, preguntando como pasó su noche.

Porque Luka siempre mandaba los buenos días y Ivan siempre mandaba las buenas noches.

Durante las mañanas el pelinegro siempre contestaba con velocidad su mensaje y le comentaba algún dato para hacer la conversación mas larga, Luka nunca se quejaba de eso, de hecho durante esta parte la mañana seguía la efusiva conversación de la misma manera.

El capitán de futbol americano sentía estaba amando estas mañanas, porque no se sentía repetitivas, todas se sentían diferentes.

Le emocionaba un poco dormir para poder despertar para estas interacciones.

Después de arreglarse, salió de su habitación y se encontró Sua y a Mizi juntas en la sala de su hogar.

Su hermana y su novia tomaban el mismo camino que el, por lo que decidían ir juntos.

Esto también era parte de la rutina.

Se unió a su cómoda conversación, ignorando las miradas de reproche que le daba su hermana.

No le importaba, estaba acostumbrado, ni siquiera las notaba tanto puesto que Mizi por alguna razón siempre rondaba a su alrededor como si fuera su mejor amiga.

"Entonces estabamos decidiendo en hacer eso ¿tu que piensas Ivan? ¿Quisieras ir?" pregunto Mizi.

"Muchas gracias por la invitación chicas, pero creo que tendré que rechazarte Mizi, Sua me mataría si hago de mal tercio en otra de sus citas." Mizi soltó una risa divertida.

"No te preocupes, podemos invitar a Till y podríamos tener una cita doble." le dijo dandole un codazo juguetón. Ante el cometario de la chica una de las cejas de Ivan se arqueo.

Sorprendido por la repentina mención de Till y la obvia referencia a su pequeño amor imposible.

En esta ocasión no sonaba del todo correcto, por eso hizo una micro expresión de sorpresa, que Mizi no notó, pero al voltear a ver a su hermana, reconoció que ella si había notado algo.

Sintió algo parecido a la pena, era la primera vez que mostraba un poco de disgusto por Till.

"Olvídalo Mizi, quiero que estemos solo tu y yo, sin ofender."

"No tome ninguna ofensa."

Llegando a la entrada Till se encontraba esperando al trio que recién estaba llegando.

"Hola Till, buenos días."

"Hola Mizi, chicos." respondió con naturalidad y su mirada se fijo en Ivan. "Vamos"

"Adiós chicas nos vemos." se despidió Ivan mientras caminaba detrás de Till.

Ellos dos pasaban mucho tiempo juntos también, eran mejores amigos después de todo.

"No entiendo porque me hiciste venir tan temprano si teníamos una hora libre en la mañana." se quejo mientras caminaban hacia la biblioteca.

"Bueno, no me gusta que Sua y Mizi caminen solas durante la mañana."

"Aquí nunca ha pasado nada."

"Que nunca haya sucedido, no significa que siempre se vaya a mantener igual. Todo siempre puede cambiar.”

Como las emociones, pensó. 

"Total,” le restó importancia Till “ya que estamos aquí, deberíamos sacar algo de provecho y deberías ayudarme en la canción que estoy creando."

Y lo que salió de la boca del pelinegro fue una costumbre que hasta a él lo hizo brincar.

"Por supuesto Till, lo que sea por ti."

Till se exalto, pero seguidamente bufo.

"Odio esas bromas."

"Lo sé."

Antes para Ivan, cualquier cosa relacionada con Till era suficiente para hacer que su corazón latiera con fuerza

Ahora… seguía sintiendo cariño.

Pero era distinto, pero no quería profundizarlo, ya que después tendría que aceptarlo.

Se sentaron una mesa cerca a la entrada pues tampoco es que hubiera gente.

El celular de Ivan vibro y leyó el mensaje del presidente, mencionando que era una perdida de tiempo haber venido porque el profesor canceló la clase, pero que aprovecharía en archivar ciertas cosas que estaba posponiendo desde hace tiempo.

Ivan le comento que el mismo estaba en la biblioteca ayudando a Till con algo, por eso no podría ofrecerle ayuda, pero que le deseaba ánimos.

"¿Nuevamente estas distraído Ivan?"

"Lo siento Till, solo respondí un mensaje rápidamente."

"¿De quién? Creía que no hablabas con nadie."

Más que conmigo, pensó.

"Que grosero." Ivan se hizo el ofendido. "para que sepas en realidad si tengo amigos."

"Uy si claro." siguieron conversando con naturalidad.

Ivan se encontraba escuchando la melodía que hizo Till, era una melodia muy significativa. Se sentía muy romántica con tonos delicados y suaves.

No se parecía algo do que normalmente trabajaría el de cabello claro.

Till estaba enfrente de él, leyendo la letra que estaba planificando para la melodía, en ocasiones miraba a Ivan expectante, intentando leer sus expresiones para ver si le gustaba la canción o que pensaba.

Ivan se encontraba mirando al techo en ese momento, Till se quedó un momento analizando sus largas y espesas pestañas.

Uno de los grandes puntos de Ivan eran sus ojos, eran muy bellos, parecían observar la profundidad de tu alma.

Por eso, no se sorprendía cuando se encontraba dibujándolos constantemente.

Fue en ese entonces que la puerta de la biblioteca rechino, llamado su atención y quiso girar los ojos cuando se encontró a una persona de cabello rubio quien le regreso la mirada de manera indiferente, para después dirigir su vista a la persona que tenia enfrente.

Till pudo notar como el pálido rostro del presidente parecía haberse iluminado un poco.

Por inercia, su mirada recorrió el lugar hasta volver su rostro hasta Ivan. Pues solo estaban ellos dos.

Cuando lo vio, también su propio aliento se contuvo, Ivan estaba mirando a Luka, con unos ojos que el solo habían recibido.

Su mirada parecía brillar, y su colmillo sobresalir levanté a la iniciación de una sonrisa genuina.

Till apartó sus ojos, un sentimiento de incomodidad y confusión que se instalo en su interior al presenciar esa escena.

"Es hermosa." llamo su atención Ivan nuevamente. "La melodía es hermosa, Till."

Era una realidad, la melodía era preciosa, pero quizás lo que le dio el plus fue lo que sintió escuchando esa canción mientras Luka entraba a la habitación como si el ambiente del lugar se volviera mas cálido.

Tenía una urgencia de ir a saludarlo y sentir su presencia cerca. Debía contenerse, ya que no seria agradable para Till, que lo dejara solo.

Su mente tembló, aquellos sentimientos que llevaba semanas reprimiendo comenzaron a querer desbordarse.

"¿En serio crees eso? Gracias" soltó una risa nerviosa el de ojos verdes mientras se rascaba la nuca tímidamente y sentía el calor en sus mejillas.

Quizás el corazón de Ivan se hubiera emocionado si fuera ido espectador del momento, pero su vista un estaba fija sobre el presidente estudiantil, quien se encontraba detrás del escritorio de la recepcionista de la biblioteca que aún no se encontraba.

Parecía estar buscando algo entre tanto papeleo.

De repente algo sucedió que hizo que Ivan no le importara y se volviera hacia Luka con velocidad.

El rubio se había inclinado apoyándose en el escritorio, jadeando levemente y eso es algo que el pelinegro reconoció.

Till solo pudo observar como Ivan lo dejaba solo y se dirigía con el rubio. Un sentimiento negativo nuevamente se instalo y la hoja en la que se encontraba escribiendo se arrugo bajo el puño que cerró.

¿Cuando el se había vuelto la segunda persona que Ivan miraba en una habitación?

"Luka, ¿estas bien? Te ves como si te fueras a desmayar en cualquier momento.” Lo tomó del brazo y Luka levantó la vista.

“Está bien, está bien, solo me siento algo mareado.” murmuró intentando no agobiar al recién llegado. Aceptando su apoyo y posando sus frías manos en el brazo del contrario, quien sintió su piel erizarse tras el toque. “Deberías regresar.”

“Sabes que no te puedo dejar así.” Murmuró con preocupación acercándose un poco más al rubio, sintiendo su olor.

Volteó a ver nuevamente a la dirección donde se encontraba Till y el contrario le regresó una firme mirada, con las cejas fruncidas. Parecía enojado con el.

Si, así fue siempre, Till era similar a una bestia que no se podía domar, era diferente a la monotonía de su vida.

Libre y feroz.

Nunca pudo hacer que Till se fijara en el, porque parecía no desearlo tanto como el.

El dolor de ser juzgado y rechazado debía haberse instalado, pero esta vez no lo hizo.

De hecho tenía tiempo sin sentirlo.

Y quizás era momento de aceptarlo.

“Ivan…” Escuchó a Luka hablar, y cuando regresó su mirada al rubio.

Tenía que aceptar lo que el presidente le hacía sentir.

Sus rubias pestañas largas, bateaban mostrando sus hermosos iris, que ante los demás no mostraban emoción, pero para el estaban llenas de pasión, le hacían arder su corazón.

Parecía que le gritaban, parecía que lo hipnotizaban.

El presidente parecía derretirse ante Ivan también, puesto su cuerpo siempre era muy honesto y siempre buscaba tener algún contacto con el.

Justo como ahora, que sus manos se aferraban a sus bíceps, que sus caderas se acercaban torpemente a las de él. No por tentar a algo más, si no, porque había una necesidad de estar conectados de cualquier forma.

La lengua del rubio se paseó por su labios,  y sus ojos brillaron, parecía estar sediento, odiaba sentir la atracción de querer juntar sus labios.

Ivan lo sabía, no lo podía ignorar, también había notado que entre ellos había una tensión que casi parecía poder cortarse.

Ni siquiera notó cuando la presencia de Till salió del lugar.

Solo escuchó el portazo anunciando su salida y Ivan tragó.

Luka respiró ondo sintiendo un poco de valentía, se arriesgó, cerrando los ojos y levantándose levemente de puntillas.

Y el capitán del equipo de futbol americano, sintió como su su cabeza por fin había hecho un click.

Se inclinó y sus labios chocaron.

Solo fue un pequeño toque y por la vibración de su corazón se alejó un poco queriendo observar al contrario.

Quien estaba sonrojado y la mirada de sus ojos era algo que Iván no podría olvidar nunca.

La necesidad venció cualquier intento de contenerse del rubio.

Sus pálidas manos tomaron al contarlo por la nuca, obligándolos a juntar sus labios nuevamente y esa necesidad, al pelinegro le gustó.

El hilo de cordura se rompió, las manos de Ivan sujetaron las caderas de Luka juntando sus cuerpos, besándose pasionalmente.

Tanta tensión acumulada por fin liberándose, sus corazones sintiendo fuegos artificiales y sus cuerpos conectándose, besándose con frenesí.

Las manos pálidas de Luka se deslizaron por el cabello del más alto. Quería memorizar aquel instante. Lo estaba disfrutando tanto que tuvo que contener un gemido cuando Ivan apretó con más fuerza sus caderas.

Se alejaron y se observaron, viendo como habían desmoronado a la persona perfecta ante los demás, enfrente de ellos.

Con los labios rojos, las mejillas sonrosadas y los ojos brillando.

Así había sido siempre el trato entre los dos, solo los incluía a ellos, algo más íntimo. No era para el mundo, solo parecía ser honestos entre sí.

“Por fin…” dijo el presidente casi tentativo, ocultando el nerviosismo y el temblor de sus manos.

El pelinegro miró el suelo, su mundo girando y girando.

Sin embargo, tenía un pensamiento claro.

“Por fin.” confirmó Ivan, y el rostro de Luka tomó confianza.

Así es, por fin.

Por fin habían encontrado un camino a seguir, tan íntimo como siempre había sido, pues era un camino solo de ellos.

Notes:

Espero que les haya gustado, lamento la tardanza y los errores ortográficos.

Y sinceramente espero seguir trayéndoles proyectos de esta pareja, recomendaciones de temáticas por favor siéntanse libres de escribirlas jeje

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