Chapter Text
El eco sordo de la distorsión resonaba en los muros de concreto del sótano abandonado. Girlfriend avanzó lentamente entre los escombros, apretando los nudillos alrededor del micrófono de metal fundido. En este mundo devastado por la plaga, ella había logrado resistir el avance de la masa oscura gracias a la vestigial energía demoníaca de su linaje, pero la tragedia la había alcanzado en el peor lugar posible: Boyfriend había sido atrapado por la sustancia y consumido por completo.
Agotada por días de constante huida y combate, Girlfriend llegó al centro de la habitación. Sobre la torre de altavoces desvencijados, la figura de Boyfriend aguardaba en la penumbra.
Su gorra roja lucía descolorida, su piel había tomado un tono violáceo y viscoso, y sus ojos (antaño llenos de una torpe determinación) desprendían una luz rojo carmesí y vacía. Una sonrisa torcida y llena de dientes afilados se dibujó en su rostro al verla llegar. Sin mediar palabra, dio un golpe seco al micrófono y la música comenzó a retumbar en el piso.
La pista arrancó con una agresividad feroz. Girlfriend levantó su voz, convirtiendo cada nota y cada frecuencia rítmica en un pulso de energía pura que frenaba los tentáculos de sombra que intentaban trepar por sus piernas. Boyfriend respondía desde lo alto con tonos distorsionados y acelerados, coordinando los ataques del parásito con cada barra de ritmo.
Durante minutos que parecieron eternos, el duelo vocal estremeció el lugar. Girlfriend entregó todo el aliento que le quedaba, enfocándose únicamente en acertar cada flecha rítmica con precisión milimétrica. Poco a poco, el impacto de su canto pareció surtir efecto: las grietas en el cuerpo de Boyfriend comenzaron a emanar una luz blanca y la masa purpúrea empezó a desprenderse de sus prendas.
Con un último acorde resonante, un destello deslumbrante cegó la estancia.
La niebla oscura se disipó en un instante. El silencio volvió al sótano y la figura de Boyfriend cayó de rodillas sobre los altavoces. Su piel había recuperado el tono cálido habitual, su gorra estaba ladeada y en sus ojos volvió a brillar la chispa humana de siempre. Miró hacia abajo, respirando agitadamente, y fijó su mirada en Girlfriend con profunda ternura.
— ¡Lo hiciste! ¡Me salvaste! — Exclamó él, con su característica voz aguda, temblando por el esfuerzo. — Oh, ¡te extrañé tanto, shin'ainaru! — Continuó, extendiendo los brazos hacia ella mientras intentaba ponerse de pie — Ahora ven aquí... solo un poco más cerquita ... —
Un nudo se deshizo en la garganta de Girlfriend. El peso del dolor y la culpa que había cargado durante semanas pareció disiparse. Bajó levemente el micrófono y dio varios pasos apresurados hacia adelante, ansiosa por sostenerlo entre sus brazos y poner fin a la pesadilla.
— Eso es, quédate justo ahí... — Murmuró Boyfriend, pero su tono de voz cambió bruscamente, perdiendo la calidez y volviéndose extrañamente metálico. —
En la pared detrás de él, la sombra proyectada no era la de un muchacho indefenso. Gigantescas garras de sombra, similares a patas de araña, se extendieron en silencio por el muro.
Antes de que Girlfriend pudiera reaccionar, la ilusión se quebró en pedazos. La piel de Boyfriend se volvió oscura instantáneamente y de su espalda brotaron enormes extremidades de materia negra que impactaron contra el suelo con un estruendo brutal, bloqueando la única salida del pasillo.
El ente corrupto jamás había sido expulsado; había simulado una ilusión para bajar las defensas de Girlfriend y acorralarla.
Acorralada contra los escombros y con las garras gigantescas rodeándola, Girlfriend contempló la mueca cruel en el rostro de Boyfriend. El engaño había sido perfecto, pero la ira superó al miedo. Apretó los dientes, ajustó la postura y levantó nuevamente el micrófono encendido, decidida a luchar hasta el último compás por recuperar al chico que amaba.
