Chapter Text
—Te amoooooooooo, ¿me amás? Dale, gordo, decimeeeeeeeee. Te amo, te amo, te amoooo. Decime, hijo de puta.
—Me hijo de puta —respondió Juhoon, bromeando.
—Ah, pero sos un gil. Encima te hacés el gracioso, ya no te amo más —le respondió Martín a su novio, que lo miraba con una sonrisa.
—Bueeee, no se te puede decir nada, tonto. Si sabés que te amo, boludito.
Juhoon se inclinó sobre Martín, quien ahora se hacía el que lo ignoraba en la esquina del sillón.
—Te amo, mi flaquito. No te pongas ortiva —le habló al oído Juhoon mientras le besaba el cachete y volvía a su lugar en el sofá para seguir viendo TikToks como si nada.
Pasaron dos segundos hasta que Juhoon, de la nada, sintió cómo le agarraban el mentón y le hacían girar el rostro. Entonces se encontró con su novio Martín, quien le encajó un pico para luego esconderse en su cuello como un gatito que olió menta.
—Ay, no me digas eso que me pongo rojo, Jju —le dijo Martín escondido en su cuellito con olor a vainilla.
—Vos te ponés rojo por todo, boludito —le dijo Juhoon con cariño mientras lo sacaba de su cuello y apoyaba su mano en la marcada mandíbula de su novio mientras lo miraba.
—Es que tengo una debilidad por vos, mi amor —le dijo Martín.
—Hmm, me di cuenta.
—Bueeee quién era? Querés comer algo? Tengo alta hambre —habló, cambiando drásticamente de tema. Así era Martín.
—Como quieras. ¿Querés que pida unas empanadas? Y los llamamos a los chicos de paso. Que el boludo de James no me devolvió más la gorra que le presté —ofreció Juhoon mientras se levantaba a agarrar su celular.
—Uhh, re estoy. Bueno, bancá que me baño, que estoy re mugriento.
—Yo no te lo quería decir… —bromeó Juhoon mirando divertido a Martín.
—Ahre, bien que me das besos, hijo de puta.
—Por lástima nomás.
Martín abrió la boca, medio indignado, medio con una sonrisa, y fue a atacar a su novio a besos y con algún que otro golpe en el cuello.
—Ay, pará, pará, boludo. Me despeinás.
—Cagate por puto.
—Habló —le respondió Juhoon, gracioso—. Dale, andá a bañarte, sucio. Ya pido las empanaditas.
Así, Martín, con un último beso robado a su novio y un “¡Ey!” de su parte, se fue a sacarse la mugre.
