Actions

Work Header

Esto no es otro fanfic Brimiga

Summary:

Donde Armando González descubre al fandom y se refugia en él para sentirse correspondido por Brian Gutiérrez.

Para Hormiga, haberse enamorado de uno de sus mejores amigos fue un riesgo total. Sin embargo, logró mantener sus sentimientos bajo control con ayuda de una regla: no romantizar, bajo ninguna circunstancia, lo que sea que Brian hiciera por él.

Sin embargo, todo se va completamente por el caño cuando descubre que la gente de internet los shipea.

En serio, de todas las personas que existen en el mundo, ¿por qué específicamente con Brian?

Porque una cosa es saber que estás enamorado de tu mejor amigo, y otra muy distinta es descubrir si él también siente lo mismo por ti.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Querido lector, este no es otro fanfic Brimiga

Chapter Text

Los tiempos de Dios son perfectos.

No es antes ni después. Todo llega cuando estamos preparados para recibir lo que Él tiene planeado.

Y él nunca lo cuestionaría.

Después de la dolorosa eliminación de México en el Mundial, Armando repetía esas frases una y otra vez, buscando consuelo en ellas. No podía hacer nada para cambiar lo que ya había ocurrido. Así que, después de despedirse temporalmente de la Selección y comenzar sus merecidas vacaciones, solo le quedaba seguir adelante.

O, al menos, ese era el plan original.

Porque una de esas noches decidió ver qué ocurría en redes. Accedió desde su cuenta secundaria, @mandi34pro. Solo quería ver uno que otro vídeo. Incluso leer alguna crítica hacia él o hacia el resto de la Selección.

Y sí. Todos buscaban un villano universal.

Pero también encontró algo que hizo que los ojos se le humedecieran: aficionados exigiendo justicia para Hormiga González y reclamando que apenas hubiera tenido minutos en el campo. La gente lo quería ver anotando goles; no lo quería en esa banca de suplentes.

Armando se quedó congelado un par de segundos. La sensación de ser querido y recordado le infló el pecho con una calidez inesperada. No esperaba encontrar tantos mensajes defendiéndolo. Mucho menos después del Mundial. Mordió el labio inferior y siguió leyendo, uno por uno.

Había decenas de ellos, pero entre los más populares estaban:

mi nene merecía más 😭

Para eso nos lo quitaron de Chivas? 🫩

Tranquilos chicos, ya lo estoy consolando 👻

Puso los ojos en blanco y bajó al siguiente vídeo.

Luego otro.

Alguna receta de cocina.

Un edit de anime.

Pero entonces apareció otro vídeo suyo.

Luego otro.

Luego uno de Mateo anotando en el Mundial.

Luego uno de Piojo siendo piojo.

Pasó casi una hora. Su algoritmo ahora le mostraba vídeos de él mismo. Algunos tomados por fans; otros, por profesionales. Un vídeo de Chivas con una canción de Los Temerarios de fondo.

Y luego...

Brian.

El vídeo era simple.

"Baila mi corazón", de Belanova, sonaba de fondo mientras iban apareciendo distintos clips de ambos. Entrenamientos, concentraciones, festejos... nada fuera de lo común.

No era el primer vídeo de ese tipo que encontraba, pero este se veía un poco diferente.

En el centro solo había una frase.

Brimiga core.

-¿Bri... miga? -murmuró Armando, frunciendo el ceño.

Vio el vídeo varias veces, pero solo para asegurarse de que ninguno de esos clips estuviera hecho con IA. Claro. ¿No?

Bueno. Primero porque Brian se veía muy guapo. Segundo porque él tampoco salía tan mal. Y tercero... porque los comentarios estaban rarísimos.

La descripción decía:

Yo nací de esa relación 🫸

El comentario con más likes era:

ellos son mar y cones? 💜

Sin pensarlo demasiado, le dio like.

Más abajo encontró otro.

Si no me miran como Armando ve a Brian, no quiero nada 😔

Y otro.

Brian se puso celoso o por qué vio así a Hormiga cuando se dejó abrazar por alguien más?

-¿Qué pedo...? -soltó entre una risa incrédula.

Sin embargo, al volver a ver ese clip específico, algo se revolvió dentro de él. ¿Y si de verdad esa no era solo la mirada normal de Brian? Decidió no pensarlo demasiado.

Justo cuando estaba a punto de seguir deslizando, el vídeo volvió a empezar.

-Solo porque tengo que asegurarme. -se dijo a sí mismo. Dejó que el vídeo se reprodujera una vez. Y otra. No resolvió absolutamente nada.

Tal vez...

Descartó la idea casi de inmediato.

No.

Era una tontería.

Volvió a bajar la vista hacia los hashtags, buscando distraerse de esa absurda posibilidad.

#Brimiga

La palabra le dejó un cosquilleo extraño. En serio... ¿qué chingados era un Brimiga? ¿Y por qué los involucraba a ambos?

Frunció el ceño. No encontraba ninguna relación entre esa palabra y el vídeo.

¿El editor se había equivocado al escribir el nombre de Brian?

Probablemente.

¿Era un nuevo apodo?

Sonaba ridículo.

¿Era el nombre de la cuenta?

No.

Tampoco.

Sin pensarlo mucho más, dio clic.

Justo entonces el celular vibró, un mensaje apareció en la ventana de notificaciones.

Don Silverio.

Armando soltó un pequeño suspiro.

-Ahorita te contesto... -

Deslizó la notificación para quitarla de la pantalla. Primero tenía que averiguar qué chingados era un "Brimiga".

Eran las 10:30 p. m.

Dio clic en el primer vídeo que, en realidad, resultó no ser un vídeo.

Era una recopilación de fotos de ambos.

Una tras otra.

Abrazados.

Platicando.

Riéndose.

La siguiente fotografía hizo que frunciera el ceño.

-... ¿Eso cuándo pasó? -

Retrocedió una foto. La volvió a ver y...

Ah.

Lo recordaba.

Apenas se habían rozado las manos durante un segundo.

Pero fue suficiente, pues esa noche había pasado media hora hablando con su hermana sobre lo suaves que se sentían las manos de Brian a pesar del duro entrenamiento. Su hermana llevaba meses repitiéndole que estaba completamente enamorado.

Como si Armando no lo supiera ya.

Nunca creyó que alguien más fuera capaz de analizar un roce con el mismo nivel de detalle.

Siguiente. Tenía un ambiente completamente distinto, era una edición.

"Piénsalo", de Banda MS, sonaba de fondo mientras se mostraba una foto de Armando acercándose a una foto de Brian con un enorme ramo de flores sobrepuesto sobre la imagen.

Detrás de él, una imagen de Gilberto Mora sostenía la clásica cartulina de:

¿Quieres ser mi novia?

Armando soltó una carcajada.

-No mames... -

Like.

Favoritos.

La pantalla vibró de nuevo.

Don Silverio.

Armando ni siquiera se detuvo a pensar en lo sospechoso que era que Brian siguiera escribiéndole después de tantos minutos.

-Aguanta... -

La deslizó hacia un lado.

Don Silverio tuvo la mala suerte de escribir justo cuando empezó un vídeo titulado:

Razones por las cuales Armando manda en la relación.

Ese vídeo sí lo dejó muy clavado.

Apareció un clip donde Brian cambiaba de asiento apenas Armando le hacía una seña.

«Brian obedece a Hormiga sin cuestionarlo»-una voz de narrador hecha con IA dijo.

-Pues porque yo estaba sentado ahí antes. -

Siguiente clip.

Brian giraba la cabeza hacia Armando.

«Brian siempre busca a Hormiga»-

-No mamen. -

Un conjunto de clips se reprodujo por más de un minuto. Armando podía refutar todos, pero terminó por pensar: si no puedes vencer al enemigo, únete a él.

El vídeo se volvió a reproducir por completo.

Él lo volvió a ver.

El nudo con el que llevaba tanto tiempo conviviendo se apretó un poco más.

No.

Todo eran coincidencias.

Cosas sacadas de contexto.

Él sabía perfectamente lo que sentía y por qué, a veces, actuaba como actuaba. Pero eso no significaba que Brian hiciera lo mismo por las mismas razones.

Brian simplemente era así. Amable. Cercano. Brian lo veía como un amigo. Nada más.

Y, así, sin querer, terminó entendiendo el verdadero significado de aquella palabra.

Brimiga.

No era el apodo de Brian, ni tampoco una forma mal escrita de su nombre.

Era... ellos.

Armando permaneció inmóvil.

Un ship.

Armando no era tan ignorante. Sabía de la existencia de varios.

NaruSasu.

SuguGeto.

Pero no esperaba terminar teniendo uno propio.

Por un momento se sintió un poco incómodo, pues la realidad le golpeó de lleno.

Había miles de desconocidos convencidos de que el sentimiento que llevaba meses guardando por Brian era correspondido. Miles de personas se dieron cuenta de lo que sentía.

Miles.

Menos Brian.

O eso esperaba.

Mientras intentaba asimilarlo, siguió ignorando por completo que, del otro lado de la pantalla, Don Silverio se moría por saber qué lo tenía tan entretenido como para no recibir respuesta a sus mensajes.

Armando salió de TikTok y apagó el teléfono, sosteniéndolo sobre el pecho mientras veía el techo.

Duró apenas dos minutos antes de volver a encenderlo.

Solo... necesitaba comprobar una cosa.

Buscó el hashtag otra vez.

Vio un par de vídeos más, dejó sus respectivos likes, asintió para sí mismo y volvió a apagar el teléfono.

Ahora sí.

Cerró los ojos con cierta satisfacción y se arropó dispuesto a dormir. A la mañana siguiente debía reportarse en Verde Valle, así que era mejor descansar.

Pero justo cuando acomodó la cabeza sobre la almohada, una incómoda sensación comenzó a instalarse en su pecho.

Tenía la sensación de que estaba olvidando algo.

Comenzó a enumerar con los dedos.

Uno.

Se puso al día con el último capítulo de un manga.

Dos.

Tuvo su llamada diaria con su padre.

Tres.

Ya se había bañado.

Cuatro.

Incluso había dejado preparada la ropa para el día siguiente.

Entonces...

¿Qué demonios se le...?

¡¡BRIAN!!

Casi se cae al intentar alcanzar el teléfono del buró.

Rápidamente abrió Instagram.

Don Silverio.

Es decir, Brian.

4+ mensajes.

Dios lo abandonó.

⋅ ∙ ∘ ☽ ༓ ☾ ∘ ⋅ ⋅