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Big Ass Spider

Summary:

A Enzo lo indignan algunas cosas que ve en twitter

O

Yo solo quería escribir un fic julienzo y titularlo Big Ass Spider

Notes:

A las personas que me dejaron comentarios en mis otros fics: Hundidos en Sensación y Anulo Mufa
Muchas graciasss<3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Enzo miraba muy —demasiado— concentrado la pantalla de su celular. Tenía el ceño levemente fruncido.

— Gordo —Julián llamó su atención, exaltándolo un poco.

El castaño se encontraba en la puerta del baño de su habitación compartida, con los rulos mojados pegados a la frente, una toalla atada a la cintura y una ola de vapor saliendo junto con él y disipándose de a poco en el aire. El hijo de puta era un sueño húmedo andante. No importaba cuántas veces Enzo haya presenciado esa misma escena, la vista siempre le provocaba un latido en la chota.

— Mis ojos están acá arriba, eh. — siguió Julián — ¿Pasa algo? Estabas con cara como de enojado recién.

— ¿Eh? —dijo Enzo, medio embobado — Ah. No, no, nada. Estaba mirando boludeces —bloqueó el celular y lo apoyó dado vuelta al lado suyo, sobre la cama — Pero ahora que te tengo así, prefiero mil millones de veces mirarte a vos, bombón —concluyó, mordiéndose el labio inferior.

— Callate, tarado —Julián se sonrojó un poco. De vuelta, no es que fuera la primera vez que Enzo lo piropeaba, ni mucho menos, pero la reacción seguía siendo la misma. Y Enzo amaba provocarla. — Si esperás un show desde ya te aviso que hoy no se te va a dar, yo me voy a poner la ropa para dormir y al sobre —dijo, acercándose a la cajonera para agarrar la ropa y cambiarse.

— ¿Y quién te dijo que verte cambiarte no es suficiente show para mi? No hace falta que me bailes… aunque espero que sí se repita pronto, porque fue lo más sexy que vi en mi vida. —y ahí estaba de nuevo el sonrojo en las mejillas del contrario. Enzo se auto-chocó los 5 en su mente.

Julián no respondió, solo se dedicó a ponerse la remera y quitarse la toalla de la cintura para poder ponerse el boxer.

— Ufff mi amor, me matás.

Julián rodó los ojos, pero tenía una sonrisita en la cara. Ya cambiado, volvió a meterse al baño para secarse un poco los rulos, ya que le hacía mal dormir con el cabello húmedo.

Cuando volvió a salir, el menor lo esperaba con una taza humeante en la mano.

— Tecito recién hecho para mi príncipe.

— Gracias, gordo —estas eran las cosas que a Julián le explotaban el corazón. Una vez le había pedido a Enzo si no podía hacerle un té y desde entonces el morocho había tomado como misión de vida hacerle el té todas las noches que pasasen juntos. Julián le dió un corto beso en los labios y apoyó la taza en la mesa de luz para poder acomodarse en la cama.

Se sentó apoyando la espalda contra la cabecera tapizada para poder tomar el té, mientras que Enzo se posicionó un poco más recostado, con la cabeza prácticamente pegada al costado de su abdomen y acariciándole las gambas por debajo de la sábanas con su mano izquierda. El mayor agarró la taza con su mano derecha y llevó la izquierda al pelo del morocho para recorrer sus dedos a través del mismo. Una vez que ya estuvieron acomodados los dos, habló.

— ¿Me va’ a decir qué eran las “boludeces” que estabas mirando, o tengo que adivinar?

— Nada, eso, boludeces de twitter, mi amor, nada importante.

— ¿Otra vez con twitter? Dejá de darle cabida a lo que dicen ahí, culiado. Sabés que está lleno de gente muy al pedo que habla cualquier cosa. Además ya te dije, en cualquier momento te van a descubrir la cuenta. —sentenció Julián, y volvió a llevarse la taza a los labios para tomar más sorbitos de té.

La escena era tan doméstica que Enzo sentía como un calorcito en el corazón. El calor de un hogar. Deseaba más que nada en la vida poder estar así todos los días de su vida.

— Sí, sí, hablan al pedo… pero bien que nos sacaron la ficha —dijo, divertido.

— Y sí, boludo, si no paramo’ de regalarno’ nosotros también, somos malísimos para disimular. A ver, entonces lo que te tenía con esa cara de orto, ¿era algo de nosotros?

— No. O sea, ¿sí?... Tenía que ver con vos en realidad. Y bueno, por ende también tiene que ver conmigo, obviamente. —lo dijo como si fuera una verdad indiscutible.

— Obviamente —repitió el castaño, sonriendo con ternura. — Bueno, ¿y? ¿qué decían? ¿por qué tanto misterio? no quieras protegerme, gordo, si sabés que a mi me chupa un huevo lo que diga de mi gente que no me conoce.

— No es eso, es que… te vas a reír de mí, por cómo reaccioné, ya te conozco. Vas a decir que es una boludez.

— Daaale, te prometo que no me río pero contame, ahora me da curiosidad. —y, después, agregó— Dale, mi amor... —Julián no era mucho de los apodos tiernos. O sea, los usaba, pero no le salían con la misma frecuencia que al menor. En general, se quedaba con el “gordo”, que es cariñoso pero más neutral, por así decir. Así que, cuando quería conseguir algo, sabía que tenía que sacarse el as de debajo de la manga.

Enzo suspiró, sabiendo que se le venía una cargada.

— No me gusta que la gente te sexualice tanto. —soltó.

Julián procesó las palabras y apretó los labios, aguantando la risa. Aunque la mirada se le suavizó, era una mezcla entre gracia y ternura.

— Daa, ves como sos. —Enzo fingió indignación.

— No me estoy riendo. —dijo Julián, a pesar de que era obvio que quería reírse— Perdón, gordo, pero mirá con lo que me salís vo’ también. Somos futbolistas, a vos también te dicen guarangadas todo el tiempo en redes sociales.

— Sí, pero es distinto. A mi no me tratan como si fuera un culo en lugar de una persona. ¿Sabés cuál es la nueva? No, mirá. —agarró su celular y entró a twitter, buscando rápidamente una publicación específica.

Y Julián miró. La publicación era una especie de “comparación” de sus… atributos, con los de Jude Bellingham, jugador al que se estarían enfrentando próximamente. La verdad, a Julián le causó gracia. Además, las fotos suyas que habían elegido para el posteo eran fotazas, y, honestamente, los shorts blancos le hacían un culazo en todas.

El cordobés no tenía twitter, pero no era ajeno a las cosas que se decían de él y, más específicamente, de su cuerpo. No solo se enteraba por Enzo, sino que sus demás compañeros de la selección también se encargaban de ponerlo al tanto y cargarlo repitiendo las cosas que leían. Estaban los piropos típicos: “esa burra no fue a la escuela”, “que no me entere que ese culo pasa hambre” etcétera, y después estaban las personas que se ponían un poco más… creativas y descriptivas. Y, cómo no, también estaban, por otro lado, aquellos que dejaban de lado toda sutileza y directamente comentaban cosas como “le comería todo el orto”. Uno quizás pensaría que eso a Julián lo mataría de la vergüenza pero, en realidad, el delantero era mucho menos pudoroso de lo que aparentaba. Algunos comentarios —los más explícitos— sí lo hacían sonrojarse, pero en general los piropos le daban risa y, muy en el fondo, le gustaba saber que era deseado por tantas personas.

— ¿En serio no te molesta ni un poco? Deberían estar hablando del golazo hermoso que metiste el otro día, no comparando tu orto con el del inglés ese como si fueran cortes de carne.

— Que se yo, En. O sea, sí, es medio desubicado… pero somos figuras públicas, deportistas encima, es de esperarse. Imaginate a vos en el lugar de ellos, ¿me vas a decir que no publicarías cosas así? Además, también me llegaron miles de mensajes re lindos por el gol, sabés que no es una cosa o la otra.

— Sí, bueno, pero ya se zarpan. Aparte, Dios sabe lo loco que me vuelve ese pan dulce, pero vos sos todo hermoso. Hay millones de cualidades para resaltar, y siempre hablan de lo mismo. Me da por las pelotas.

Julián se moría de amor. Pero también de ganas de descansarlo al otro un poquito más.

— Bueno, pero mirá el orto que se me hace en esas fotos, no los podés culpar. —dijo, reprimiendo la risa, porque ya sabía esas que no eran las palabras que el morocho quería escuchar.

— ….Qué trola que sos, chau. —Enzo se movió como si fuera a levantarse de la cama, pero enseguida volvió a su posición anterior. Era una masita. Julián soltó la carcajada que se estaba aguantando. — Y yo como un boludo queriendo defender tu honor —pegó su cara al costado del contrario e hizo puchero. Julián reanudó las caricias en su cabello.

— Me encanta que quieras defender mi honor, gordo, pero no hace falta. Igual, a mi me parece que también va por otro lado la cosa… ¿no? Hacete el boludo, nomá’, pedazo de celoso. ¿Te tengo que recordar la escenita que me hiciste aquel día que le regalé el short al fan?

— No, no me hagas acordar mejor, que te tendría que volver a garchar ahora mismo para recordarte otra vez de quién sos, y ya estamos por dormir. —dijo el morocho, y la voz le sonó al menos una octava más grave. Puntuó la oración levantándole un poco la remera al castaño para dejarle un beso bien guarro y húmedo en la cintura, mordiendo un poco la piel y dejando una marquita apenas visible. Los dos sintieron como se les empezaba a endurecer la pija, pero sabían que no podían. Estaban cansados, recién bañados, ya era tarde y mañana los esperaba otro día de entrenamiento.

— Igual no sé qué tanto drama te hacés si después cuando me tiro encima tuyo para festejar no sos capaz de agarrarme como la gente. Hacete hombre, Enzurri.

— Ah, bueenoo, y ya que estamos sacando los trapitos al sol, ¿por eso me cambiaste por Medina? ¿Eh? ¿Por eso te le colgaste al negro ese para que te haga saltar como si te estuviera cogiendo? Que mal lo tuyo, eh. Sabés que yo no te agarro porque si lo hiciera no podría contenerme.

— Y vos sabés que yo soy todo tuyo y que no importan las pajas que le dediquen a mi culo desconocidos de internet, ni como me agarren en los festejos nuestros compañeros y amigos.

— …Bueno, sí, eso es verdad. Yo soy el único que te tiene así. Pensar que los demás creen que sos tímido —dijo Enzo, carcajeándose— No tienen idea.

Y ahí terminó la “discusión” (si es que se la podía llamar así porque, en realidad, los dos estaban jodiendo, y lo sabían). Obvio que había momentos de celos. Pero llevaban tanto tiempo juntos, ellos dos, que al final del día sabían que no tenían nada de qué preocuparse.

Julián apoyó la taza —que ya para este punto estaba vacía— en la mesita de luz una vez más, y le dejó un beso en la frente al morocho antes de meterse al baño para lavarse los dientes. Cuando volvió, apagó la luz del velador, y volvió a meterse a la cama para acurrucarse con el amor de su vida, que lo estaba esperando. Se abrazaron y estuvieron un buen rato dándose besos, como era de costumbre, antes de acomodarse para dormir.

— Buenas noches, gordo. Te amo. —dijo Julián, entremedio de un bostezo, con los ojitos ya cerrados.

— Buenas noches, mi araña culona. Yo te amo más.

Julián no tenía energías para responder, porque ya estaba a punto de dormirse, pero al oír esas palabras revoleó los ojos. Le dió un beso en el pecho al contrario y se pegó aún más a él (si es que eso era posible), como diciendo ‘no, yo te amo más’.

Enzo se durmió con una sonrisa boba en la cara.

Notes:

Holaaa
La verdad que de este fic sí estoy bastante orgullosa, siento que quedó muy tiernito y doméstico y es exactamente lo que quería. Pero nada, espero que a ustedes tmb les guste. Cualquier comentario que quieran hacer, sugerencias o aunque sea solo poner un emoji, a mi me pone muy contenta leerlos.

Tengo ganas de escribir un smut bien degenerado pero siempre termino con estas troladas. Todavía no me animo. Así que si tienen tips o palabras de aliento me sirven también ahre.

Una cosa mas, quería preguntar si me recomiendan que vaya subiendo mis fics a wattpad también. Yo la verdad que detesto wattpad, detesto su interfaz, su sistema de tags y de búsqueda y sus anuncios, pero sé que muchas personas deben usarlo que no usan ao3. Entonces no sé.