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9 meses de patadas

Summary:

La vida a veces es una serie de altas y bajas. En este momento, Leorio Paladiknight está muy seguro de que su suerte no podría empeorar más.

Frente a los ojos del joven médico está lo que podría considerarse el terror de quien claramente no está preparado para recibir una nueva vida, sobre todo si el padre es la persona que más odia y el hombre más irresponsable que haya conocido.

 

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Actividad participante en el reto Agosto de Mpreg de "Ilitia Forever - En facebook"
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Notes:

Summary: Leorio mira la prueba entre sus manos de forma incrédula. Sus hombros temblaron sin poder detenerse llegando a asustar a sus compañeros, quienes tan solo veían una prueba de embarazo positiva, una duda colectiva inundó la sala del hospital ¿El doctor Leorio se había equivocado con un diagnóstico?

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Chapter 1: Dia 1. Prueba de embarazo

Notes:

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Chapter Text

Leorio miro la prueba frente a sus manos con una expresión que rozaba la locura. La enfermera frente a él contenía el aliento al ver esa expresión, la pobre mujer estaba analizando qué hizo mal o si había dado los resultados equivocados, al revisar de reojo los análisis encontró que eran los correctos, una prueba que había pasado por todos los laboratorios médicos lanzando resultados favorables a la salud del misterioso paciente, pero dando positivo en uno en específico.

Doctor Paladiknight ¿Sucede algo con los resultados? — La mujer frunció el ceño, intentando encontrar algo que ella no lograba interpretar en la hoja.

¡Si! ¿Dónde están los verdaderos resultados? — Respondió Leorio suspirando con incredulidad, negándose a creer lo que veía —  Los de la muestra sanguínea que entregue a los laboratorios.

Son eso, Doctor Paladiknight — Señaló la enfermera sintiéndose ofendida, ella nunca antes se había equivocado al entregar los sobres, con las manos en la cintura dijo — Son las únicas pruebas de hoy, no hay error en el sobre que recibió.

La gente a su alrededor empezaba a acumularse, algunos doctores que pasaban escuchando en el predicamento de ambos y se acercaron para ver qué sucedía. Leorio por su parte empezó a sentir como el corazón le latía como un tambor en el pecho, amenazando con salirse de su pecho en cualquier momento, los únicos resultados de hoy, esa simple declaración parecía una burla ¿Alguien le estaba jugando una broma? De pronto otro doctor se acercó a la conversación con un gesto casual.

¡Oye! ¿Qué sucede? ¿Acaso el café se terminó?   — Intento bromear para aligerar la tensión que empezaba a formarse entre enfermera y médico. 

El médico tomó los documentos entre sus manos, leyendo cada dato que se describe en el informe de un paciente sin nombre, seguramente un favor que alguno de los dos involucrados le hacía a algún familiar o amigo. Leorio giró su cabeza hacia el médico, asintiendo a sus palabras. Esas hojas mentían.

¡Claro que sí, esas hojas mienten! — Exclamó Leorio sintiéndose agraviado por la situación.

Los exámenes que había enviado a análisis deben ser de alguna enfermedad que no podía detectar, Leorio había sentido algunos malestares estomacales que no se quitaban con los medicamentos, por lo que no tuvo más remedio que analizarse en secreto, así que definitivamente esas hojas estaban mal ¿Cómo podría tener coherencia esos resultados? ¡Leorio era claramente un hombre! y hasta donde sabía, eso no había cambiado en ningún momento.

No, los resultados son claros. El laboratorio tiene un equipo de primer nivel y no hemos tenido un error en más de cinco años — Respondió el otro médico con un tono sencillo y agitando las hojas en alto, luego dijo levantando su dedo índice — La paciente tiene seis semanas de gestación, no hay duda.

No… — Dijo Leorio con un tono estrangulado y el rostro pálido.

Si — Confirmó el doctor mirando a su compañero.

¡No! —Grito esta vez Leorio.

Las personas a su alrededor los miraron sorprendidos, sin saber realmente el peso que conllevaba esa negativa. Una duda colectiva inundó la sala del hospital ¿El doctor Leorio se había equivocado con un diagnóstico? La mayoría pensaba que no pasaba nada en que hubiera un fallo de estudio, pasaba mucho entre los nuevos internos, pero entendían la reacción exagerada de Leorio, como alumno destacado debía ser frustrante cometer errores.

Ajeno a todos esos pensamientos Leorio tomó los papeles otra vez y se alejó de la sala apresuradamente, mientras sentía cómo el mundo a su alrededor lo sofocaba, las luces incandescentes del hospital le causaban jaqueca y el color blanco le desquiciaba, tomando su turno de descanso adelantado, Leorio salió del hospital hacia la cafetería más cercana en donde pidió un té que le ayudara con los nervios.

Sentándose en la mesa más apartada del lugar. Leorio arrojó los resultados sobre la mesa y se masajeó el puente de la nariz buscando calmarse, la silla le pareció incómoda en extremo, pero al menos el aroma del té no le provoca náuseas. Armándose de valor, Leorio volvió a tomar los resultados y los observa con una lentitud más analítica, con la perspectiva de que eran de otra persona y tuvo que ceder ante la razón, eran seis semanas de gestación.

Estoy avergonzado…. — Leorio reconoció en voz alta, sus ojos llenándose de lágrimas.

Si, lo siento — Comentó en tono culpable un hombre que sin esperar una invitación, se sentó frente a Leorio y le ofreció un plato de galletas saladas — ¿Quieres? No te causará náuseas.

¡¿Quien mierda eres?! — Leorio le gritó al desconocido que llegó de forma tan casual y parecía saber qué le sucedió.

Bueno, esto no es fácil. Podría decirse que soy el culpable de eso — Comentó mientras señalaba el abdomen de Leorio con una mirada avergonzada, pero luego añadió de forma apresurada — ¡Pero yo no te lo hice, ese fue otro sujeto!

¡¿Qué?! — Grito Leorio alarmado y cubriéndose su estómago con gesto protector.

Leorio está preparado para gritarle un diccionario de groserías a este tipo misterioso y espeluznante que irrumpió en su momento de crisis, pero sobre todo que era el culpable aparente de su estado anormal. La rabia empezaba a burbujear incontrolablemente en su pecho, pero el sujeto solo alzo las manos intentando calmarlo y sacando una libreta de entre sus ropas, mientras se ajusta las gafas de forma apresurada.

¡Espera! Antes de que comiences a gritarme, debes escucharme — Cuando nota que Leorio se queda callado, a pesar de mantener una mirada de muerte, el desconocido decide continuar hablando — Me llamo Elian Varel y soy un usuario de Nen especialista.

¿Y me dices esto? ¿Por qué? — preguntó Leorio con un tono menos paciente.

Porque terminaste en medio de un experimento, el ser que crece en ti surgió por mi técnica Nen — Responde Elian con tono culpable mientras mira a Leorio, su voz contiene un pequeño tono de desesperación, para pasar luego a uno más científico — Estaba intentando generar una nueva vida a base de Nen, pero conforme avanzaba en mi investigación me di cuenta que las restricciones avanzaban hasta ser casi imposibles de cumplir y ser más engorrosas. 

Así que tome otro camino, tuve que valerme de dos categorías para cumplir mi objetivo en este caso especialización y conjuración, la llamada “Nido de Aura” — Respondió Elian de forma orgullosa y moviendo las manos esperando una reacción positiva de parte de Leorio, quien solo apretaba las manos en señal de enojo y esperaba una mejor explicación que una simple bala perdida que lo elegido para ser ejecutado. 

Elian tosió — Para resumir, creo una estructura temporal de aura que permite la formación y gestación de una vida utilizando el aura de dos personas, pero para tener éxito debo cumplir con algunas condiciones estrictas.

Dejame adivinar, decirme esto es parte de esas condiciones — Pronunció Leorio con los dientes rechinando con veneno apenas contenido.

Es correcto — comentó Elian — Solo dame un momento para explicarte todo y después decide que quieres hacer ¿Si?

Adelante, más te vale ser convincente o juro que te arrepentirás toda tu vida — Leorio se cruzó de brazos para escuchar la próxima explicación que decidirá el rumbo de su vida, ya sea como un hombre libre o un preso con cargos de asesinato.

 Puedes decidir si quieres tener al bebé o no — Elian comentó dando pie a su próxima explicación, tendiéndole unos documentos a Leorio para que asimile el contenido a su ritmo.

Leorio tomó los papeles y miró con detenimiento cada palabra. La habilidad Nen consiste en generar un radio de aura no mayor a 50 metros con una concentración extrema, para detectar a dos posibles candidatos con auras compatibles y con una probabilidad de vinculación alta, una vez detectados los sujetos el radio de preparación se redujo a diez metros entre los tres sujetos, el conjurador y los sujetos compatibles.

La habilidad necesita de dos condiciones principales para activar la primera fase; los sujetos deben tener contacto directo y un fuerte sentimiento que establece un vínculo. La segunda fase se activa como una asignación, se determina un donador; un aura adaptable y abundante que aporte la base energética de la nueva vida y un receptor; un aura estable y estructurada que sostenga el espacio de gestación por nueve meses.

Leorio bajó las hojas con una mirada llena de sorpresa, luego dijo con un tono de cuestionamiento — ¿Cuál es la tercera fase?

La aceptación o negación del vínculo, el nido tomará tu aura de forma constante para mantener intacta su estructura y la formación el bebé hasta su nacimiento dejándote vulnerable — Comentó Elian de forma sencilla cumpliendo con otra de las condiciones que exige su habilidad para funcionar, explicar la técnica al receptor y dejarle la decisión. 

¿Y por qué hasta ahora decide aparecer? — Recrimino Leorio al sujeto con un tono molesto, pudo haber venido antes para negar el vínculo y se evitaba muchos problemas.

No podía, es una restricción que impone mi habilidad, el receptor debe darse cuenta por sí solo, una vez que te enteras, alimentar el vínculo depende de ti — comentó Elian explicando cómo funcionaba el proceso y dejando implícito que el espacio era sostenido por el aura de Elian en ese instante, durante todos esos meses, Elian había estado alimentando el vínculo.

Leorio captó rápidamente la indirecta y una duda se formó en su cabeza — ¿cuánto…..? ¿cuánto tiempo más puedes mantenerte con tu aura? 

Un día más…. quizás menos — Elián baja la cabeza no queriendo encontrarse con los ojos de Leorio.

¿Y después? — preguntó Leorio con un hilo de voz.

Necesitará la tuya por nueve meses — ambos guardaron un largo silencio que parecía helar el ambiente, la taza de té en las manos de Leorio había perdido todo su calor.

¿Qué pasa si me niego a continuar? —preguntó Leorio con tono serio.

El espacio comenzará a desaparecer — Elian dijo rápidamente, instruyendo lo que sucedería sacando un diagrama y poniéndolo sobre la mesa — El vínculo necesita tu aura de forma voluntaria, negarte a dársela significa revertir de manera gradual el espacio que construí y la vida que contiene se disipara junto a él.

Eso significa que el bebé…. — Leorio preguntó con un nudo en su garganta, entendiendo que esa vida no desaparece como simple humo, estaba diseñado para crear una vida simulando el proceso biológico y saltándose algunas reglas específicas.

Elián calló un segundo y prefiere decirlo en voz alta, le dio una palmada en el hombro a Leorio y dijo lo más suave que pudo — La decisión es tuya, Leorio.

¡Dame un segundo, solo dama un segundo! — Leorio pidió con desesperación en la voz, mientras deja caer su cabeza sobre la mesa, sus manos van hacia su cabello sosteniendo con fuerza, el dolor en su nuca le indica que no está soñando.

La situación es tan injusta como desesperante, su respuesta debe ser pensada con detenimiento y con la cabeza fría, hay una vida dependiendo de una respuesta que él todavía no sabe dar. Elian guarda silencio y le da su espacio, aceptando quedarse toda la tarde si es necesario, decide no pronunciar ni una sola palabra para evitar afectar más a Leorio.

Leorio considera todo lo que puede, su teléfono empieza a sonar con insistencia, al revisar el número identifica que son del hospital buscándolo. Leorio rechaza la llamada y apaga el celular y mira hacia el causante de todos sus problemas sin el enojo de un inicio, el pelinegro se siente derrotado, tiene pocas horas para tomar una decisión de una vida que nunca pidió llevar.

Su lado razonable le pide que se nigue al vínculo, fue sin su consentimiento y en condiciones más que ilegales, no necesita cargar con las consecuencias de hacerlo desaparecer, podría culpar a Elián por todo y sería más que justificable. Sin embargo, su lado más sentimental se niega a tal acción, una de sus manos se posa suavemente en su vientre, todavía no siente nada, no hay movimiento, no hay patas… entonces ¿Por qué es tan difícil decir no?

Leorio se cubre el rostro rápidamente con las manos, dejando salir su frustración, sus ojos se llenan de lágrimas que deja caer sin importarle que la gente lo vea. Elián por su parte no sabe cómo reaccionar más allá del silencio y una mirada nerviosa. Leorio empieza a sollozar con profunda angustia.

Perdón — Elian dijo con sinceridad apareando los puños bajo la mesa — No era mi intención…. yo…

No te disculpes — corta Leorio de forma abrupta, no quiere escuchar eso ahora —  solo lo hace peor

Elián se guarda cualquier otra palabra. Leorio toma nuevamente las hojas en sus manos y decide analizarlas otra vez, ya no hay modo de engañarse; son suyos y nada de lo que diga Leorio cambiará esa verdad. Leorio mira por la ventana buscando una respuesta que jamás llegará.

Las horas empezaron a pasar otra vez, el té en sus manos fue desapareciendo poco a poco en medio de un silencio menos asfixiante. Elian mantuvo el silencio y solo se movía para ofrecerle tomar una que otra galleta, al ver otra vez por la ventana, Leorio noto los colores naranjas y rojizos que empezaban a cubrir los edificios de la ciudad, las lágrimas ahora solo eran un recuerdo rojizo al borde de sus ojos.

Estoy embarazado — Leorio repitió luego de tanto tiempo en silencio.

Si — confirma a Elián con tono suave.

Nada cambiará eso, a menos que yo lo decida — Leorio miro a Elian con firmeza, había tomado una decisión y cargaría con las consecuencias que ello implicaba en su vida — Odio preguntarlo… ¿Qué sigue?

¿Eh? ¡Si! Lo que debes hacer es poner una mano sobre tu vientre y decir de acuerdo a tus deseos “Acepto o niego sostener este vínculo” — Elian instruye dando indicaciones de como cerrar el pacto — Si aceptas, debes usar Ten y hacer que tu aura fluya hacia la estructura, el nido reconocerá tu aura como su fuente.

Leorio por su parte acata las órdenes, su mano se queda sin moverse esperando escuchar lo que sucederá al negarse.

Si te niegas, no tienes que hacer nada — Elián explica — Si no deseas continuar, no canalices tu aura. La estructura desaparecerá cuando mi reserva se agote.

Leorio mira a Elián un segundo, tiene miedo, pero su decisión es inquebrantable. Sin poder esperar más, Leorio activa su aura cerrando los ojos mientras se concentra lo mejor que puede y hace fluir hacia la palma de su mano. Al principio, la sensación es extraña pero no desagradable, luego puede sentir un pequeño tirón en la palma de la mano que se transforma en un calor que quema su abdomen tenuemente.

Leorio se toma un momento más y luego suspira, su tono sale seguro y sin titubeos, aunque algo ronco al pronunciar — Acepto sosteniendo este vínculo.

Un hilo de aura que conectaba el vientre de Leorio con la muñeca de Elián aparece frente a ellos. El hilo se corta apagándose y trasladándose hacia Leorio, el aura del núcleo empieza a mezclarse con la de Leorio completamente y el espacio temporal queda vinculado a él. El cambio es sutil, pero causa un poco de sorpresa en Leorio, quien siente como su aura se concentra en un solo lugar de manera constante y equilibrada.

…. ¿Estás seguro? — pregunta Elian al recuperar gradualmente su energía, su mirada contiene una pizca de incredulidad mal disimulada.

Ni un poco — menciona Leorio con sinceridad y una tenue sonrisa — No sé si acabo de arruinar mi vida, ni si será un buen padre, pero esta decisión es mía y si de algo estoy seguro… es que no quiero decirle que no.

¿Eso tiene algún sentido? —Pregunta Leorio.

Si, más de lo que crees — Responde Elián.

Leorio asiente esta vez derrotado y dejándose caer sobre su asiento. Cuando vuelve a encender su teléfono, empiezan a llegar las notificaciones de sus compañeros, tiene alrededor de 50 llamadas y 100 mensajes de diferentes números, Leorio sabe que tendrá que dar muchas explicaciones el día de mañana, pero es algo que ya enfrentará después, por lo pronto debe darle respuesta a la última interrogante que le surge de todo este alboroto.

Aun hay algo que no ha respondido — Leorio vuelve a mirar a Elian, quien asiente, dispuesto a continuar con la charla — Bueno, ¿Quién es el otro padre? No recuerdo haberme reunido con alguien con quien sintiera un fuerte vínculo.

Es este sujeto — Elian le pasa una foto a Leorio.

El joven médico mira la foto con sorpresa y luego una vena palpita en su cuello por el enojo contenido. Haciendo memoria todo cobra sentido, recuerda el día exacto en el que sucedió todo ese embrollo, un encuentro inesperado que terminó en una pelea, Leorio se golpea la frente dándose cuenta que el sentimiento que creó a ese bebé no necesariamente tenía que ser de amor, solo debía contener intensidad y el odio fue el suyo.

¡Tenías que decirlo apenas! — Leorio ya no se contuvo, tiró la fotografía sobre la mesa y le lanzó el té frío a Elián directamente en la cara.

¡No preguntes! — se defendió a Elián como pudo ante las acusaciones y tomando una servilleta para secarse el rostro.

De todos los hombres que existen en el universo, porque tenía que ser él — Leorio dijo apretando los puños sobre la mesa y levantándose de su asiento dispuesto a irse y lanzarse del primer puente que encuentre — ¡No lo acepto! ¡No puede ser Ging Freecs!

¡Leorio espera! — Elian sacó su billetera y dejó sobre la mesa dinero sin contar cuánto era, su único objetivo era ir tras el hombre embarazo y alterado que salía de la cafetería — ¡No cometas una locura!

Sobre la mesa quedaron abandonados los análisis que corroboraron el embarazo y la fotografía de Ging Freecs, una figura rubia y con un traje impecable se acercó con una sonrisa divertida en los labios, tomó las pruebas de la reciente conversación que había escuchado en secreto, su humor había mejorado mil veces solo por tener la suerte de haber elegido esa cafetería aquella tarde.

A Ging le va a encantar esto — El hombre salió con los papeles en mano y caminando al ritmo de un silbido feliz, mientras sus pensamientos ya anticiparon el inminente caos.

Notes:

¡Gracias por leer, espero disfrutaran del capítulo! ദ്ദി ˉ͈̀꒳ˉ͈́ )✧

Y de mi inusual shipp (*ᴗ͈ˬᴗ͈)ꕤ*.゚