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• Gilberto era un hombre con una vida muy ocupada, esto según su hijo Memo. No estuvo presente el día que nació su nieto, justo quien tenía su mismo nombre. Un nieto al que después acabó amando, o sea, yo. Gilberto Mora.
— Ay no, me veo bien naco narrando esto así.
Bueno, el punto es que ya dije que yo era el favorito de mi abuelo. Soy su único nieto, el bebé de la casa.
— Hijo— Mi padre tenía los ojos llenos de un dolor profundo, su tono sonaba de una manera que desde que lo escuchabas se podía distinguir algo que no era bueno.— Gil... me llamaron del hospital.
Y el golpe final llegó.
— Tu abuelo acaba de irse...
Uno sabe que eso sucederá pero nunca te encuentras preparado para una noticia tan grande.
No puedo reaccionar como quisiera, quiero llorar, destruir todo... pero no puedo. Me quema el alma pero no lo puedo soltar.
No vi a mi padre las horas siguientes. Fuimos al funeral y la cantidad de personas ahí era abismal.
— No sabía que mi abuelo tenía tantos conocidos.— Murmuré mirando a papá recibiendo a varios que le daban el pésame.
Me senté algo alejado, realmente no quería que me vieran llorar.
En eso, un hombre de traje y maletin de cuero entró.
— Perdón, pero estoy buscando al hijo del señor Gilberto Dominguez.
— Soy yo— Varios, aparte de papá, levantaron la mano.
Y se hizo un silencio largo.
Conté a cada uno... con papá eran al menos trece personas que decían ser hijos de mi abuelo.
— ¿Quienes son ustedes?— habló un moreno alto, que venía con un joven de barba y ojos azules.
— Quien eres tú?— Cuestionó otro, tenía vibra de actor de telenovela y venía con un tipo de acento colombiano y otro de acento castellano.
— Raúl Rangel. Hijo de Gilberto Dominguez.
— No te puedes llamar Raúl... yo también me llamo Raúl.— El hombre se acomodo el flequillo.— Soy Raúl Jiménez y también soy hijo de Gilberto Dominguez.
En eso un hombre se desmayo.
— OBED, DESTAPA LA CERVEZA... A LA DE YA, CHAMACO, TU PAPÁ TAMBIÉN SE VA A IR CON MI SUEGRO...— Miro a los demás y dijo— Sin ofender.
El tal Obed, un chico de más o menos mi edad, destapo una cerveza y se la paso cerquita al que estaba tirado... y por más tercermundista que suene, se levanto.
— Pá... casi me mat-... ay verdad, no puedo decir la palabra matas.— Se corrigió el tal Obed— Bueno, me asustaste.
Mi padre miró a esos tres y dijo: — ¿De donde chingados salieron?
— Ah, kiubo.— Se giro a saludar— Yo soy Roberto pero pos me dicen Piojo, el que se desmayo es mi esposo Alexis... que también es hijo del difunto. Y ese es nuestro hijo Obed.— se giró hacia este— Salude mijo.
— Mucho gusto...— Habló avergonzado por lo incomodo de la escena.
Ojalá todo fuera un sueño o una pesadilla. ¿Y si me pellizco?, SÍ, eso debe servir.
— auch...—si me pellizque... que pendejo.
Al menos no estoy soñando.
Pero solo quiero saber.
¿Quiénes son estas personas que son, disque, hijos de mi abuelo?, MOMENTO, eso significa que, ¿son mis tíos?... mames. Entonces Obed es mi primo.
Supongo que lo voy a saludar...en lo que los demás pelean, un tipo de tatuajes y rostro serio ya está amenazando con meter el primer derechazo.
— Hey!— Salude a Obed, ¿puedo sonreír?... hace horas estaba triste por que mi abuelo se murió y ahora estoy metido en un drama familiar. Que random. Ojalá salir en televisa. O en Laura en América, siempre quise decir: "SEÑORITA LAURA", pero como no tenía un drama familiar en ese entonces.
Y el tal Obed ni me responde.
Ya que.
¿Será acaso que mi abuelo ocultaba más cosas y esto es la cubierta de un problema más grande?...
