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Enid repite su pregunta, su novia está distraída mirando hacia su derecha, todavía mantiene un estado de alerta ante la presencia de Agnes, aunque ahora la ve más a menudo, sin tener esa sensación de ser observada.
—Quizás, no tengo planes para esa semana —respondió Wednesday ahora sí mirando directamente a Enid.
—Necesito una confirmación, tal vez no me sirve Wends —Enid vuelve a mirar su celular, para confirmar su hospedaje.
—Vayamos —respondió sin estar interesada en el viaje que organizó Enid ayer por la noche y hoy en su almuerzo no desistió de su idea.
—Verás que será divertido —Enid dijo sin mirarla, porque estaba escribiendo sus datos para tener la mejor habitación qué ofrecía este pequeño hotel.
—Si no lo es, ya podremos inventar algo —Wednesday comió el último bocado de su ensalada.
Enid apenas la escuchó, seguía concentrada escribiendo en su celular y Wednesday aprovechó esos momentos para averiguar qué atractivo tenía el dichoso pueblo ubicado a los pies de una montaña.
Los siguientes días el entusiasmo de Enid nunca decayó, se dedicó a crear los horarios y lugares para sus primeros días, para completar su semana le pedirá ayuda a Wednesday cuando ya estén en el pueblo
—Creo qué es suficiente ropa de abrigo —Enid dijo mientras observaba el desastre en su cama y la maleta que no sabía si podía cerrarla.
—Demasiada, es como si te fuera por un mes —Wednesday estaba a su lado. Ella ya terminó de empacar y al contrario de Wednesday solo llevó lo más indispensable.
—Nunca se sabe con el clima —Enid seguía pensando si le faltaba algo para su estadía.
—Enid, has revisado la aplicación de las condiciones climáticas cada 5 minutos, te aseguró que no necesitas nada más —Wednesday la ayudó a cerrar la maleta.
—Tienes razón, si no puedo comprar en las tiendas del pueblo —Enid dejó la maleta cerca de la puerta, porque ahora tendría que bajar la maleta para guardarla en el auto.
Wednesday dejó su bolso al lado de la maleta.
—Es mejor que ya nos durmamos, mañana hay que levantarse antes del amanecer y no, cada una se acostara en su cama —Wednesday conocía las micro facciones en el rostro de Enid, por eso le dio aquella advertencia.
—Eres una aguafiestas —Enid agarró toda la ropa y sin ordenarla la guardó en su ropero.
—Prefiero que me digas eso a que mañana me reclames por no fotografiar el paisaje qué querrás subir para tus redes sociales —Wednesday acomodó la cabeza en la almohada.
—Tienes razón —sonrió y se acercó a Wednesday para besarla.
A las 4:30 a.m Wednesday se despertó sin la necesidad de una alarma, su cuerpo ya estaba acostumbrado a dormir solo 4 horas. Se levantó sin hacer ruido, permitiría a Enid dormir media hora más.
—Enid —Wednesday la llamó una tercera vez.
—5 minutos más… —murmuró y Wednesday le dio un beso en la frente antes de quitarle las frazadas— para la próxima prefiero un beso en los labios —se quejó Enid.
Wednesday le dio una taza de café y Enid bebió solo un sorbo.
—Demasiado amargo —se quejó.
—Sirvió para mi propósito. Tienes media hora, sino me iré sola —amenazó Wednesday para que Enid no perdiera el tiempo.
Enid se sentó en el asiento del conductor 25 minutos después de levantarse.
—Ten —Wednesday le dio un vaso con chocolate caliente.
—Estás actuando como una novia atenta —bromeó Enid después de beber dos sorbos de su bebida caliente favorita.
Wednesday encendió el motor y siguió la ruta que le indicaba la aplicación de su celular. Durante el viaje no tuvieron mayores contratiempos, Enid pasó la mayor parte del tiempo tomando fotografías del paisaje y de su novia. Wednesday le advirtió qué las borrara, Enid ignoró su petición y la música fue una combinación de los gustos de ambas.
Casi 4 horas después llegaron al lugar que le indicaba el celular.
—¿Estás segura que es la dirección correcta? —Enid frunció el ceño al ver la fachada de la casona.
—Mira —Wednesday le mostró su celular —tiene su encanto —a Wednesday le gustó la fachada victoriana y lúgubre.
Enid fue al maletero para sacar el equipaje y registrarse en el hotel. Después de equilibrar el peso entre sus maletas y el bolso de Wednesday.
La habitación estaba en el segundo piso y la decoración al menos era del gusto de Enid. Cuando terminaron de instalarse y ordenar su ropa, decidieron qué lo primero era recorrer el centro del pueblo.
—Esto es inquietante, incluso para mí —Wednesday dijo después que vio a los asistentes a la feria vestidos como animales.
—Se supone que este evento sería mañana —Enid no podía creer que desconocía esta actividad.
—Ni siquiera quiero preguntar si tienes un disfraz —Wednesday camino entre los asistentes buscando un juego que le llamara la atención. Enid solo siguió a Wednesday.
Se divirtieron un rato, hasta que Wednesday encontró un puesto que desafiaba su puntería.
—¿Quieres el oso? —preguntó Wednesday a Enid quien demoró en contestar porque estaba comiendo un algodón de azúcar.
—Sí, el panda —Enid se lamió los dedos.
—¿Algún otro? —Wednesday estaba esperando su turno.
—El que quieras —Enid estaba segura que Wednesday se aburriría pronto del juego, porque vio a varias personas que desistían en sus primeros 5 intentos.
Wednesday tomó aquellas palabras cómo un desafío y en sus primeros 5 lanzamientos, ella acertó al centro de la diana sin necesidad de esforzarse.
—No me dijiste que tenías tan buena puntería —Enid abrazó con fuerza al oso.
—Es mejor demostrar que describir —Wednesday pagó para tener 10 dardos más. Todos los tiros fueron perfectos.
Mientras Wednesday estaba lanzando, gran cantidad de personas se reunieron y aplaudían cada vez que conseguía el premio mayor.
Enid tuvo que tomarle una fotografía.
—Ni siquiera pienses en subirla a esa aplicación de fotos —Wednesday volvió a acertar.
El encargado del juego tuvo que cerrarlo, ya no le quedaban más peluches para entregar.
—¡Wednesday! —gritó Enid apenas viendo el camino.
—Deberíamos pedir una bolsa —Wednesday vio como Enid apenas podía cargar los peluches.
Wednesday le ayudó con la mitad de ellos y tuvieron que regresar para dejarlos ahí y poder seguir disfrutando de un ambiente festivo en aquel pueblo.
