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Wednesday leyó el mensaje que le envió Enid antes de finalizar su última clase del día. Escribió rápidamente su respuesta y caminó hasta el lugar de encuentro. Antes de eso, fue al dormitorio a cambiarse ropa y dejar su mochila.
En esos minutos, sintió que alguien la estaba observando, pero al mirar hacia atrás no pudo ver a nadie. Antes de subir al segundo piso del edificio, solo escuchó el ruido de una puerta cerrándose.
—Necesito algo de descanso —susurró y subió los escalones hasta el piso donde está su dormitorio.
Minutos más tarde y con sus auriculares en sus oídos. Salió de su cuarto hacia una plaza cerca de la universidad. Al llegar buscó la banca más cerca y siguió escuchando la música que le había recomendado Enid.
Un ligero toque en su hombro y un beso en su mejilla, fueron las señales para detener su playlist.
—Lo siento por la demora. Ese profesor a veces pierde la noción del tiempo, aunque nos vea a todos con cara de aburrimiento —Enid se sentó al lado derecho de Wednesday, dejando su mochila a sus pies.
—Me dio tiempo para terminar una canción que se convirtió en mi favorita.
—¿Cuál es? —intentó quitarle el celular a Wednesday, quien se lo impidió guardándolo en el bolsillo de su chaqueta.
—Es… —Wednesday no le dijo el nombre, porque nuevamente sintió esa inquietante presencia. Giró su cuerpo hacia atrás y nuevamente no pudo ver a nadie que pudiera ser el culpable de esa incomodidad.
—¿Qué pasa Wends? —Enid imitó el gesto de Wednesday, pero no sabía que debía mirar.
—Desde hace días que siento que alguien me observa. No le tomé tanta importancia, pero hoy ya es otro nivel. Cuando quiero buscar al causante, no puedo ver quién puede ser —Wednesday volvió a apoyar su espalda en el respaldo de la banca.
—Eso es raro —Enid frunció el ceño, porque nadie se atrevería a acosar a su novia.
—Demasiado —Wednesday pensaba si había alguien que tuviera algo en su contra o que ella le hubiera hecho algo como querer una revancha. Nadie encajaba en ninguna de esas alternativas.
—¿Deberíamos volver a nuestro dormitorio? —Enid dijo al cabo de unos minutos. Dejó tranquila a Wednesday sin interrumpir sus pensamientos.
—No, no hay motivos para alterar nuestros planes —Wednesday se levantó y entrelazó su mano con la de su novia.
—Bien, porque tengo un hambre que no te imaginas —Enid sonrió.
En su camino hacia el centro comercial, Enid fue la que llevó los temas de conversación, desde un simple no estudié demasiado para mí examen hasta los posibles planes para ese fin de semana. Wednesday la escuchó con atención, como siempre lo hace. Por suerte en esos minutos no sintió que nadie la estuviera siguiendo.
—Como siempre los locales de comida están en el último piso —Enid dijo casualmente cuando vio la distribución de los pisos— ¿Quieres tomar el ascensor o vamos por las escaleras mecánicas?
—Por las escaleras, no parece que haya mucha gente —Enid se adelantó y sujetó la mano de Wednesday mientras subían hasta el quinto piso.
La persona que las estaba siguiendo siguió manteniendo su distancia.
—¿Qué quieres comer? Hay tantas opciones que no puedo decidirme —Enid seguía viendo los menús de los locales de comida, todo le apetecía.
—Supongo que… —Wednesday frunció el ceño.
—¿Qué pasa? —Enid miró hacia su derecha, preguntando porqué se quedó tan de repente en silencio.
—Creo que mi acosador o acosadora está aquí —Wednesday ya está harta de esa situación.
—¿Qué quieres hacer?
—Terminar con esta fastidiosa situación —Wednesday tenía un plan bastante simple, pero efectivo. Se lo dijo a Enid.
—Podría funcionar.
Wednesday y Enid caminaron hasta una de las tiendas en el piso de abajo, hay una que le parecía perfecta para su propósito.
Ambas se detuvieron al girar a la derecha en una de las esquinas y esperaron hasta que la persona que las seguía se encontrara de frente con ellas. En menos de 5 minutos la lograron capturar.
—Esperen, no tengo intención de hacerles daño —la joven pelirroja suplicó para ser liberada del agarre de Wednesday quien la tenía sujeta con un brazo en su espada y una navaja en su cuello. Wednesday no la liberó de inmediato.
—Creo que es suficiente, Wends. Es solo una niña.
Wednesday mantuvo un fuerte agarre en la muñeca y guardó su navaja.
—Creo que me lo merezco.
—Mejor explícanos el motivo de tu acoso —Wednesday finalmente la soltó.
—Lo haré, pero ¿podríamos sentarnos? —preguntó con la esperanza de que aceptarán conversar en un lugar alejado de las personas que estaban a su alrededor.
Wednesday caminó hasta las escaleras para subir y buscar una de las mesas.
—Empieza a hablar —ordenó Wednesday.
—Primero, no soy una niña. Voy a la misma universidad que ustedes.
—No lo pareces —Enid cruzó sus brazos mientras la miraba de frente. Se sentó junto a Wednesday.
—¿Desde cuándo me acosas?
—Acosar, no es la palabra adecuada. Diría que es admiración.
—No te creo. Estoy segura que algo quieres de Wends y para que no te hagas ilusiones, es mi novia —Enid habló con un tono molesto.
—Lo sé —La joven les dio una sonrisa casi espeluznante.
—Si lo sabes, entonces ¿qué quieres de mí? —Wednesday no podía comprender el razonamiento de la joven.
—Antes de responder, me presentaré. Soy Agnes DeMille y lo que deseo de verdad es ser tu amiga, Wednesday Addams.
—Y me dices que no eres una acosadora —Wednesday dijo con sarcasmo.
—Al contrario soy tu fan.
—Creo que hay una línea delgada qué diferencia a una acosadora de una fan y creo que estás más cerca del acoso —Enid ya quería dar por terminado esta conversación. Esta situación junto con el hambre ya la tenían de mal humor.
—Enid tiene razón —Wednesday no dejó qué Agnes contradijera a su novia.
—Entiendo su punto, pero conozco a Wednesday en su faceta de escritora y ahora estoy interesada en su lado cómo estudiante —Agnes ya estaba más tranquila e intentaba convencer a amabas que no corrían ningún peligro con ella.
—Sigues dándome la razón —Enid mantuvo su tono de voz, ahora ya casi está en el rango de demostrar toda su irritación por perder tanto tiempo con una desconocida.
—Si quieres ser mi amiga, tengo estándares bastante altos. Lo primero es que dejes de perseguirme en la universidad si lo cumples, ya veremos si estás calificada para tener mi amistad.
—Pero Wends… —se quejó Enid.
—Es la mejor solución, además ya quiero que nos deje sola.
—Auch, eso dolió —Agnes quería seguir observándolas de tan cerca, aunque no tuviera la posibilidad de tomar ninguna foto.
—Si lo entiendes, ahora puedes irte —Wednesday se levantó y sujetó la muñeca de Enid para volver a revisar los locales de comida.
Agnes en un rápido movimiento sacó su celular y las fotografió. Ella sabía que tenía que dejar ese mal hábito, pero también estaba segura que podía cumplir con la condición de Wednesday.
