Work Text:
Enid persigue a Wednesday, qué baja los peldaños de la escalera hacia el patio central con su única copia de su novela, con los bordes quemados, después de dar su discurso y quemar la pintura que hace referencia a la batalla contra el peregrino Joseph Crackstone para salvar a Nevermore.
—Oye, ¡Para! —grita Enid— Wednesday, espérame.
Enid le agarra el hombro izquierdo con su mano derecha provocando una visión. La reacción física de Wednesday es desmayarse no sin antes que aparezcan lágrimas negras rodando por sus mejillas y soltando su manuscrito. En aquella ilusión, Wednesday puede ver a varios cuervos encima de las tumbas. Hay uno en particular qué llama su atención, porque es la misma imagen que la pintura que le regaló Xavier.
Se acerca a la tumba y en su epitafio se puede leer; En memoria de Enid Sinclair. Amada hija y hermana.
—Todo es tu culpa, Wednesday. Morí por tu culpa —escucha Wednesday detrás de ella.
La Enid de su visión viste con ropas coloridas diferente a su uniforme. Se acerca a Wednesday.
—¡Morí por tu culpa! —grita con rabia mientras rodea el cuello de Wednesday con ambas manos. Wednesday intenta zafarse.
La visión terminó y Wednesday está en el suelo convulsionando.
—Wednesday —grita Enid asustada y arrodillada. En ese momento llega Morticia.
—Tranquila, querida, por el momento nada podemos hacer —Morticia intenta tranquilizar a una aterrada Enid.
—Nunca la vi así cuando tenía sus visiones —Enid cuenta los segundos para que el cuerpo de Wednesday deje de moverse sin voluntad propia.
—Ninguna de las visiones debiera tener esta reacción —Morticia sigue contemplando a su hija y recordando que esta no es la primera vez que ve a un ‘cuervo’ en este estado.
—Debería ir a buscar a un médico —Enid está a punto de levantarse, pero Morticia la detiene.
—Nada pueden hacer en estos casos —Morticia piensa en su hermana.
—Pero… —Enid puede ver que por fin deja de temblar y ahora solo está desmayada.
—Llamaré a Lurch para que nos ayude —Morticia busca a Thing, qué está a unos cuantos metros de distancia.
—Si quiere, puedo llevarme a Wednesday hasta nuestro dormitorio —ofrece Enid.
—Querida Enid, es preferible que recupere la conciencia en la cabaña —Morticia prefiere estar presente cuando despierte. Tiene demasiadas preguntas para hacerle a su hija.
—Bueno, me tomará algo más de tiempo —Enid vuelve a mirar a Wednesday para ver la mejor forma de cargarla. Se decide por la menos peligrosa.
—¿Estás segura? —Morticia nunca había visto que alguien fuera de la familia Addams se preocupara tanto por Wednesday.
—Sí, confío en mi fuerza de hombre lobo —Enid coloca su mano en la espalda de Wednesday y la otra por debajo de sus rodillas.
Morticia puede ver que las acciones de Enid eran sumamente cuidadosas.
—Te guiaré —Morticia camina delante de Enid hacia la salida de la academia.
—Está bastante oscuro —Enid agradece que su visión sea mejor que cualquiera de los marginados.
—Lo es. Lo bueno es que las estrellas me ayudan a orientarme, además es difícil perderse cuando el sendero es bastante amplio.
Enid mira hacia el cielo. Considera que la noche es perfecta para una caminata. Mira a Wednesday que sigue inconsciente y aún hay lágrimas qué recorren sus mejillas.
Morticia se gira para ver a su hija y hay algo en la mirada de Enid qué hace qué sonría.
—Solo nos faltan unos cuantos metros, ya puedo ver las rejas de madera —Enid asiente y cree que su destino está demasiado cerca. Le gustaría llevar por algún tiempo más a su amiga.
Enid puede ver el nombre de la antigua propietaria de la cabaña, Rosaline Rotwood.
—Adelante querida —Morticia mantiene la puerta abierta.
—Vaya, me agrada la decoración —Enid se mantiene en la entrada cargando todavía a Wednesday en sus brazos.
—Es mejor que la acomodes en el sofá —Enid lo ve y camina hacia el lugar que le indicó Morticia.
Enid deja a Wednesday con extremada delicadeza, acomodando su cabeza sobre uno de los cojines y se queda junto a ella sosteniéndole una mano.
—¿Quieres algo de beber? Seguro que estás cansada —ofrece Morticia, pensando en cuál de todos los brebajes sería bueno para un hombre lobo.
—No, gracias estoy bien —Enid de inmediato vuelve a mirar a Wednesday.
—¿Te quedarías un momento con Wednesday? —Morticia decide ir primero hasta la otra sala, debe buscar un diario.
—Sí —Enid está indecisa, porque no sabe si es mejor sentarse en el suelo o en el sofá. Se decide por el sofá y que la cabeza de Wednesday descanse en su regazo.
Morticia desaparece después de ver que Enid le acomoda el flequillo a su hija.
—Por dios, Wednesday… —Enid suspira— Es nuestro segundo día juntas y ya has causado un gran alboroto en la ceremonia de la hoguera, además de asustarme de muerte. No sé qué haría si algo grave te pasara —Enid vuelve a suspirar profundamente.
Enid detiene su mano a unos centímetros de las mejillas de Wednesday, no sabe si limpiar sus lágrimas negras o si más contacto físico, podría provocar otra visión. Ella tiene la esperanza que está a salvo.
Durante los minutos que se quedaron solas, Enid solo se dedicó a mirar a Wednesday, deseando que despertará pronto y le contará acerca de su visión. Enid intuye qué debe ser algo terrible si tuvo consecuencias tan nefastas en Wednesday.
—Ya es tarde, Enid —Morticia regresa sin hacer el menor ruido y Enid dio un sobresalto.
—Wednesday todavía está inconsciente, me gustaría quedarme con ella —Enid aun no quiere separarse de su amiga, porque se siente culpable.
—Estoy segura que apenas esté mejor irá a su dormitorio. Es mejor que la esperes allá —Morticia desea estar a solas cuando su hija despierte.
Sin estar convencida del todo, Enid vuelve a acomodar a Wednesday en el sofá. Se despide de Morticia y camina rápidamente hasta la academia.
Morticia se queda junto a su hija presintiendo que pronto despertará.
Unos minutos después su corazonada se vuelve realidad, porque Wednesday se despierta gritando el nombre de Enid.
