Chapter Text
Cuando el y sus amigos fueron llevados a este nuevo lugar, sin duda sintieron que por fin eran libres, por fin dejarían de pelear, por fin dejarían de Huir, Jorge se encargo de eso, el fue el que lo llevó a ese lugar, Jorge y Vince les dieron esa nueva oportunidad y lo agradecía, por fin tenían un lugar al cual pertenecer.
El primer día fue extraño, ahora vivían todos juntos en una mansión básicamente, todos tenían su propia habitación y demás, estaban acostumbrados a estar juntos así que no fue un problema, además Thomas no dejaba que nada los desanimara, el era como el líder de aquella manada tan dispareja conformada por híbridos de diferentes especies.
Newt era un zorro rojo, de su cabello rubio sobresaliente orejas peludas y puntiagudas y tenía una cola esponjosa, era el segundo al mano.
Thomas parecía ser un perro pastor, sus orejas eran muy lindas, una gacha y la otra siempre en alto, una cola peluda qué no dejaba de moverse, era leal y siempre los andaba guiando, justo como un pastor a su rebaño.
Minho era un guepardo, orejas más pequeñas y una cola delgada con anillos y manchas de colores, era rápido y ágil, sin duda algo que le quedaba bien.
Gally era un pastor Alemán, orejas siempre alertas, su cola siempre estaba bajo, era fuerte y grande, pero aun así seguía las órdenes aunque a veces era rebelde.
Sonya al igual que Newt era un Zorro rojo, la chica era astuta y ágil, muy buena en su trabajo.
Harriet era una pantera, buena observadora y muy fuerte, sin duda algo que la caracterizaba, no dudaba en salir al frente por los suyos.
Y al final estaba el, Aris, el era un ratón, para algunos el más débil, pero para sus amigos era alguien de temer, era bueno observando, astuto y sabía como escabullirse por cualquier trampa, siempre estaba alerta, aunque sus orejas siempre estaban dentro de la capucha de su suéter.
Todos los veían raro casi siempre pues no era normal ver a un grupo tan disparejo siempre así juntos y que se llevaban bien y más cuando la mayoría eran depredadores, el era el que menos encajaba pero no le importaba, estaba cómodo con sus amigos y estos siempre lo trataban como a un igual, nunca de manera inferior.
Acostumbrarse al nuevo lugar fue algo complicado, como en cualquier lugar ellos fueron el tema de conversación por un rato, al ser nuevos en el lugar siempre los miraban, tenían curiosidad y luego empezaron las clases, ellos estaban tratando de ser normales, así que ir a la escuela no era para nada anormal, fue ahí donde conocieron a más a amigos.
Se hicieron rápido de amigos, más Thomas, ese chico parecía ser que atraía a la gente y bueno, era normal, el tipo era risueño, amable y siempre hablaba hasta por los codos.
La primera vez que lo vio fue por casualidad, estaba en la cafetería, tenía hambre y decidió que ya estaba lo suficientemente grande para ir solo a la cafetería así que fue, ahí fue donde lo vio, mientras compraba el chico se le quedó viendo con curiosidad.
—Puedo ayudarte?....— Pregunto curioso mientras usaba la cola para sostener una botella de agua, sus manos estaban ocupadas.
—Lo siento, solo... nunca había visto a uno como tu...— El chico que le hablo era más alto, no dudo en escanearlo, el chico tenia las orejas ligeramente puntiagudas, tenía una cola con escamas qué parecía estar enroscada como si se tratara de un rollito.
—Alguien como yo?...— No quería ofenderse pero algo en aquel tono del chico lo hizo tensarse un poco.
—Lo siento, no lo quise decir así, me refería a que nunca había visto a un ratón, de hecho era el primero que veo...— El chico sonrio tratando de sonar más amable y casual.
—Jummm claro...— Trato de no tomarle importancia y siguió su camino, tal vez ver al Camaleón sería cosa de una sola vez.
No lo fue, lo siguió viendo y lo peor de todo? Hablando con el.
Corey era alguien mayormente amable, se tía una gran curiosidad por ver más del ratón, era fascinante ver uno, el chico no era asustadizo como pensó que sería un ratón, al contrario, el chico solía hacer frente a todo, tal vez era la influencia de sus amigos en el, se había dado cuenta qye los amigos del ratón eran depredadores más grandes que el, aun así siempre contaban con el, incluso una vez vio como el ratón le daba un zape al guepardo por algo que había dicho, eso fue gracioso.
Así que con dicha curiosidad siguió viéndolo, siguió hablándole, quería saber cual era el límite del chico.
La remera vez que noto algo diferente fue cuando lo hizo sonrojar, habían estado hablando cuando Aris sin querer tiro algunas cosas, rápidamente ambos empezaron a recoger todo y terminaron agarrando la misma cosa, la mano de Corey termino sobre la de Aris.
Aris en ese momento se sonrojo fuertemente y retiro la mano, no lo iba a negar, aquella reacción lo hizo sentir algo, orgulloso, no sabia porque pero de alguna manera lo hacía sentir un poder extraño sobre el ratón, así que siguió intentando de todo para seguir provocando esas reacciones.
Mientras más tiempo pasaban juntos el ratón se fue abriendo más al camaleon, reían, hablaban y Corey seguía insitandolo a más, buscaba sus límites, le tomaba la mano, le rozaba el hombro al caminar y podía notar todas las reacciones de ratón, el como sus orejas temblaban, el como se sonrojaba, cada vez que eso pasaba se sentía más y más grande a su lado, era como tenerlo en sus manos, un pequeño juguete al que podía manipular como quisiera.
Por su parte Aris se sentía en un sueño, creía que Corey era un príncipe, era guapo, siempre era amable con él, le hablaba lindo, lo ayudaba y joder, cuando lo tocaba, cuando estaba cerca, podía sentir su corazón latir con fuerza, era la primera vez que se sentía así, sabía lo que era, estaba enamorándose y mucho y la verdad no le disgustaba, no si era de Corey.
Poco a poco todo fue avanzando, Corey redoblo su juego, ya no eran pequeños roces, ahora se acercaba más, incluso llegaba al punto de abrazar a Aris y Aris cada vez se sentía más cómodo con el, sentía que podía estar en paz, podía dormir y estaría bien.
Corey era el sueño, empezó a llevarle flores, siempre lo seguía a donde iba, siempre buscaba la manera de hacerlo reír, siempre lo escuchaba, era como si fuera un hombre escrito para ser perfecto y luego de algunos meses fue que todo sucedió.
Estaban hablando, estaban solos, recuerda como fue, ambos se miraron a los ojos, nadie dijo nada, Corey acortó la distancia entre ellos y sucedió, aquel primer beso, su primer beso, Aris sintió el mundo temblar, se sentía flotar, sentía tanto en ese momento que era una suerte que no haya explotado, desde ahí todo fue subiendo más y más.
No hubo una propuesta pero Aris no la necesitaba, estaba con Corey y eso era suficiente, los besos se volvieron más comunes hasta el punto de volverse apasionados, deseosos y para alguien que nunca había hecho nada todo era más fuerte, su cuerpo respondía más y más rápido hasta que dejo que todo culminara.
Aris recuerda como Corey recorrió su piel, recuerda los besos, recuerda las mordidas, recuerda el dolor, supuso que era normal, la primera vez sería doloroso, aun así cuando despertó solo al siguiente día no le alivio en nada.
La dinámica siguió, pero ahora Corey lo acorralaba cada vez que podía, el no se podía quejar, luego de la primera vez se acostumbro, habían momentos en los que se sentía bien, más cuando Corey lo trataba con delicadeza luego del acto, aunque normalmente siempre se quedaba solo viendo sus manos, se preguntaba porque se sentía tan vacío.
La importancia de la comunicación en una relación siempre es primordial, más sin embargo el no lo sabía, solo se dejaba llevar, Corey tomaba lo que quisiera y el se lo daba, no tenía problema hasta que todo empezó a cambiar, tal vez ya había cambiado desde antes pero hasta ese momento lo noto.
—Espera, no quiero hacerlo, no me siento bien...— Trato de empujar a su pareja el cual estaba besando su cuello.
—Por que no?...— El más alto se separo viéndolo a los ojos.
—Solo no quiero...—
—Vamos Aris, no puedes dejarme así, acaso no me amas?...— Y ahí estaba, es maldita pregunta, cada vez que Corey quería conseguir algo siempre lo hacia, siempre sacaba esa pregunta y dolía porque si que lo amaba.
—No es eso, lo sabes, te amo, te amo mucho, pero...—
—Entonces que? Si me amas no hay nada de malo en que me lo demuestres o si?...— Y dios, cuando el más alto se ponía así le daban ganas de gritar, de llorar y romper algo, porque luego de eso cerraba los ojos y dejaba que todo sucediera.
Siempre fue así, si el amaba siempre tenía que ceder, si el amaba de verdad, siempre tenia que dar y lo hacía, pero a veces se preguntaba ¿por que no era igual del lado de Corey? Como esa vez.
—Corey?...— Estaba en la cama luego de hacerlo, su cabello estaba revuelto, tenía marcas en toda la piel, mordidas que se turnaban rojas y luego moradas, chupones dolorosos que trataba de ignorar, se sentía cansado.
—Mmm?...— Corey estaba sentado a la orilla de la cama mientras se ponía la ropa, dijo que no podía quedarse porque había quedado con sus amigos.
—Tu me amas?...— Aquella pregunta salio de manera suave, casi temerosa.
—Por que lo preguntas? Paso algo?...— El más alto se giro viéndolo con los ojos entrecerrados.
—No pasa nada, solo...—
—Entonces deja de preguntar cosas tontas, tu sabes la respuesta...— Y sin decir más se levantó colocándose la playera y saliendo de la habitación dejándolo solo en la cama, una cama que olía a sexo peri estaba fría.
Luego de aquellas vez casi no preguntaba cosas, no quería que su pareja se enojara con él, tal vez estaba pensando demasiado las cosas, siempre había sido así, estaba acostumbrado a pensar y sobrepensar todo, tal vez eso estaba haciendo con la relación y trataba de no hacerlo, no quería romper eso que tenían, no quería que por su culpa terminará todo.
Todo llego a un punto donde casi no hablaba, no se quejaba, todo era un si, si se trataba de Corey siempre era un si, que el chico quería besarlo, si, que quería tocarlo, si, todo era siempre un si y Corey parecía feliz, pero entonces por que el no lo era?
Ya no habían flores, ya no habían platicas qué terminaban en risas, la excusa de Corey era que estaba ocupado, siempre lo estaba, que sus amigos lo necesitaban, que tenía algo que hacer, nunca lo llevaba con el, incluso sus propios amigos se empezaron a preocupar, Thomas empezó a estar más cerca, siempre tratando de animarlo, no le había dicho a ninguno acerca de Corey, pero todos lo notaban, antes estaban juntos siempre y ahora no, aun así no tenían todo el contexto, Aris quería decirles, hace tiempo, pero Corey había dicho que no, que decirlo a los demás era algo que nunca terminaba bien, el acepto, después de todo el que sabía más era Corey.
Aun así era difícil mantener la fachada cuando se sentía como se sentía, aun así estaba bien, todo estaba bien hasta que apareció el primer moretón visible.
—Tienes que estar bromeando, no puedes solo no contestar...— Corey estaba enojado con el, ese día Aris había salido con Sonya y Harriet y se le olvidó llevar su teléfono, casi nunca lo usaba, se distrajo en la plaza y la paso bien, pero cuando llego a la "cita" con Corey no se esperaba verlo así.
El chico estaba caminando de un lado a otro, la cita era siempre en el mismo lugar, un motel barato a hora y media de donde ellos vivían.
—Perdón, olvide el celular en casa y no pensé...— Ni siquiera pudo terminar de hablar pues Corey se le acercó y fue cuando lo sintió, ese miedo que creyó no sentir nunca más, ese miedo que le erizo el vello del cuerpo, ese mientras que lo hizo retroceder a pesar de estar con su novio.
—No pensaste? Se supone que eres listo y no pensaste?! Por dios Aris, te estuve llamando!...— Los ojos de Corey estaban oscuros por aquel enojo, tenía los puños cerrados y Aris sintió como pasaba saliva por el miedo.
—Perdón!.. yo... fue un error, debí... debí pensarlo.. lo siento...— Su voz salia de manera casi chillona, sus orejas estaban pegadas a su cabello, una clara señal de miedo.
—Debí debí debí! Si! Debiste pensar!, pero al parecer te cuesta hacerlo! De ahora en adelante piénsalo bien! No quiero volver a pasar por esta mierda, entendiste?...— La mano de Corey se aferro al rostro de Aris, lo agarro de manera fuerte lastimando al chico el cual tenía los ojos brillando con lágrimas contenidas.
—S-si, lo entiendo... yo...—
—Ya cállate!...— La manera en la que el más alto lo soltó, el sonido del golpe, la manera en la que el ratón cayó al suelo, todo paso en cámara lenta, ni siquiera recuerda lo demás que dijo Corey, solo se quedó ahí sintiendo el hilo de sangre que se escapaba de sus labios, el sabor de la sangre en su boca.
Cuando reacciono estaba solo, supuso que Corey se canso de gritar y se fue, esa noche camino solo por las calles hasta su casa, nadie lo vio hasta el día siguiente.
—Que te paso?...— Estaban en la escuela, en la cafetería, esa mañana había tratando de acercarse a su pareja pero este seguía molesto así que fue con su grupo, el primero en notarlo fue Thomas.
—Nada, solo me caí y me lastime con el borde de la cama...— Mintió, no era la primera vez que mentía pero aun así, le sabía amargo en la lengua.
—Debes tener más cuidado, se mira doloroso...— Esta vez fue Newt, sonaba preocupado, el chico lo estaba viendo, todos lo notaron, se miraba cansado, la mejilla la tenía morada por el golpe, aun así sonrio otra tranquilizarlos y todo siguió su curso.
Las cosas con Corey fueron más y más cansadas, casi no hablaban fuera del sexo, el más alto lo ignoraba la mayor parte del tiempo y en los fugaces momentos que estaban juntos siempre terminaba en el Camaleón callandolo pues al parecer solía hablar mucho y era molesto, a veces llego a desear seguir en aquella playa alejados de todos, deseaba volver a correr por su vida, al menos en ese entonces se sentía cálido con sus amigos.
Quisiera decir que todo se arreglo pero no fue así, todo empeoró, ni siquiera sabía como, tal vez si lo sabía, lo recuerda.
Estaban en la cama, Corey estaba metido dentro de él y no dejaba de besarlo, pensó que podría fingir un rato, se dejó llevar, trato de convencerse qué estaba bien hasta que paso.
—Mason~...— Fue un Susurro, el Susurro de su pareja, lo sintió, sintió como el chico aumentaba la velocidad de sus embestidas, el como parecía más excitado aun.
Esa noche se quedó solo viendo el techo de la casa y se preguntó si tal vez había escuchado mal, tal vez era su mente generando cosas que no debía, pero el lo sabía, había sido real y entonces las lágrimas cayeron, no era la primera vez que lloraba solo en la cama, pero era la primera vez que se sentía mal.
Esa noche llorando se levantó, fue al baño y trató de lavarse la sensación de su cuerpo, se sentía mal, asqueado, sentía que no estaba bien, sentía que había hecho algo para arruinarlo.
Desde entonces siempre fue así, Corey mencionaba a ese nombre, nunca tuvo el valor de preguntar, aun así cada vez sentía que moría poco a poco, hasta que el golpe final llegó.
Esa noche se suponía que debían verse en aquel lugar, el llegó, Corey no, lo espero, 10 minutos... 20... media hora... una hora, no había señales de el. Intento llamarlo, no respondía, aun así decidió seguir esperando.
El reloj marco las 12:37, volvió a llamar, esta vez contestaron, no era el.
—Hola...— La voz del otro lado era risueña, aunque sonaba algo agitada.
—... Corey?...— Su corazón se apretujo y sus ojos picaron con lágrimas.
—Perdona, se está bañando, espera...— Escucho los pasos al otro lado del teléfono y luego el ruido de una puerta y la ducha y luego el suave "Mi amor, alguien está al telefono" no quiso escuchar más, corto la llamada.
Su respiración se agitó, las lágrimas caían a mares de sus ojos verdes, sus manos temblaban, terminó sentado en aquella banqueta de la calle sollozando y preguntándose que había hecho mal.
Se quedo ahí, vio el sol salir, el no llegó, no llamó y Aris regreso a casa, sintiendo como su alma se quedaba tirada en la cada paso que daba. Ese día no fue a la escuela, no salio de su habitación, sus amigos se preocuparon pero no podían hacer nada si no sabían que pasaba.
Corey llamo, le dejo mensajes.
"Donde estas?"
"Que te pasa?"
"Siempre es algo contigo me estas agotando"
"Bien, puedes hacer tu berrinche y no contestar, para lo que me importa"
"Aris enserió, deja de hacer esto"
"Enserió eres un maldito problema"
Y luego de casi una semana sin salir, sin contestar, los mensajes dejaron de llegar. Sus amigos siempre estaban al otro lado de la puerta, le hablaban de lo que pasaba en la escuela, fue cuando se entero.
—Sabes que paso hoy? Corey anunció que estaba de novio con Mason, lo puedes creer? Nadie se lo vio venir...— Minho menciono una tarde, no supo que aquello solo generó aun más dolor en su amigo.
Cuando Aris salió por fin de su habitación, fue un día que estaba solo, todos habían ido a la escuela, salio con una mochila, pego una nota a la puerta "Necesito tiempo, por favor no se preocupen" y se fue.
Desde aquel día nadie supo que pasó con el ratón, nadie se entero de nada, Mason y Corey eran felices, siempre se les veía riendo y paseando por ahí, aun así algo se sentía mal, nadie lo señaló, todos tenían sus propios problemas.
