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El yeso de Nakamura

Summary:

Nakamura no responde los mensajes de Hirose, pues tiene algo importante que decirle, además de que no ha ido a clases

o

Kana y Tamura hicieron que Nakamura se rompa el brazo izquierdo, dejándole un yeso.

Notes:

Yo no sé cuanto tiempo uno dura con un yeso, así que el tiempo de Nakamura con el suyo puede no ser acertado.
Parte de Nakahiro Stories, originalmente subido a Wattpad.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Nakamura Okuto ....— Llamó el profesor Otogiri mientras pasaba la lista, esperando respuesta del alumno mencionado. Al no recibir respuesta, levantó brevemente la mirada para confirmar antes de tachar en la tablilla de asistencia— Ausente, de nuevo... Nekoyashiki Yuki. 

Siguió pasando la lista con normalidad. No es raro para el maestro que un alumno falte de vez en cuando a clase y sin avisar previamente. Excepto cuando el alumno faltante es justamente uno que no ha faltado sin justificación, y mucho menos por 3 días seguidos. Decidió no tomarle importancia por el momento ya que debía concentrarse en dar clases y resistir la tentación a fumarse un cigarro en un ambiente escolar. 

Por otro lado, alguien no pensaba lo mismo que el educador. 

(...)

 

En el descanso entre clases de la tercera hora, un chico castaño tenía la mirada atenta a su teléfono, ligeramente impaciente por recibir una respuesta del mismo. Suspiró al ver que nuevamente no recibía respuestas mientras revisaba el último día de conexión del contacto. 

—Hace cuatro días que no me escribe...— murmuró para sí mismo mientras se recostaba en la mesa, cubriendo su rostro con sus brazos. 

—¡Hirose! ¡Rápido, necesito tu opinión! ¡Es asunto de vida o muerte!

—No, decidir cual BL regalarle a Yuuka por su cumpleaños no es asunto de vida o muerte, seguro se lo ha leído o tiene el tomo en su habitación, no entiendo porque me pides ayuda— Le dijo con un tono claramente molesto a su amigo a la vez que recuesta su cabeza en su mano, desviando la mirada. 

—Amanecimos violentos hoy, ¿eh? 

—Cállate. 

—Hirose— Lo llamó Mukai esta vez— No tenemos porque pagar los platos rotos de que Nakamura lleva casi una semana ghosteandote. 

—Mhp— Bufó con enojo mientras miraba a otro lado— No me ghosteó porque nisiquiera lee mis mensajes, no sé de que hablas. 

Desde hace casi una semana, Nakamura desapareció de la faz de la tierra. No venía a clase desde el lunes siendo ya miércoles, los mensajes le llegaban pero no se marcaba como leídos. Nadie sabía de él desde el sábado, y no había nadie que pudiera responderle aquella pregunta. Incluso le preguntó a las chicas el día anterior, porque eran amigas del chico, pero tampoco sabían nada. 

Claramente le cuestionaron el porque de su preocupación, pero solo afirmó que es normal preocuparse por su mejor amigo. 

—Ni por mí te habías preocupado tanto— Dijo Oomori quien llegaba para darle los apuntes de clase a su amigo.

—Sé donde vives, es diferente, si quisiera saber porque faltas tres días seguidos, iría directamente a tu casa, o le preguntaría a tu mamá— Se justificó con justa razón mientras se acomodaba mejor en su asiento para cruzarse de brazos— Kawamura y las demás tampoco saben que fue de él. 

—¿Se habrá muerto?

No tardó un segundo en recibir un zape ante su pregunta— No seas idiota, Takeuchi.

—¿¡POR QUÉ ME PEGAN!?

—Por imbécil, ¿Cómo tú primer pensamiento es que esté muerto?— Respondió esta vez Mukai. 

—No veo a nadie dando una mejor explicación, ya estoy cansado del aburrimiento de Hirose porque su "buen amigo Nakamura" no ha vuelto a la escuela.

—Retracta lo que dijiste....

—¿O qué? ¿Vas a ir a reclamarle a tu novio?

—¡Te voy a...!

Antes de que el castaño lograra cometer un crimen de odio, las puertas del salón de abren. Todo el salón voltea al mismo tiempo, pensando que era el maestro a punto de detener la inminente pelea.

Sin embargo, los ojos de todos se abrieron como platos al desaparecido Okuto con una bandita en la cara que le cubría un moretón y un yeso en su brazo izquierdo de color blanco, que le cubría hasta el codo para impedir su movilidad.

—...B-Buenos días a todos...— dijo en voz baja con educación y claro vergüenza ante su tardía llegada.

Silencio sepulcral dominó el salón de clases... Al menos por unos 10 segundos.

—Ah mira, tu novio sigue vivo— se escuchó al chico decir en voz baja.

Nuevamente se rompió el silencio con un nuevo zape en la cabeza de Takeuchi.

Hirose, por su parte, estaba apunto de acercarse al recién llegado para cuestionarlo, pero se detuvo al ver como llegaba el profesor Otogiri para acompañar al recién llegado a su asiento correspondiente.

Todos volvían a sus asientos en el aula, y no le quedó otra al castaño que esperar a la hora del almuerzo para responder sus dudas.

 

(...)

 

Llegó la hora del almuerzo, y Nakamura fue totalmente rodeado.

El trío de fujoshis y el grupo de Hirose acompañado de Oomori habían decidido comer en el salón para conocer todo a detalle.

—Nakamura, ¿Qué pasó contigo?— Kawamura fue la primera en hablar con preocupación.

—Desapareces el fin de semana y apareces tarde con... Esto...— mencionó preocupada Hamaoka mientras tocaba el yeso como si fuera una puerta, poniendo a prueba la resistencia del mismo.

—Tu cara también está herida, ¿Eso es un moretón?— lo cuestiono Oomori.

—¿Te peleaste?

—Nakamura, no sabía que te volviste delincuente — Agregó Takeuchi, sacando un suspiro pesado a Mukai.

—No creo que haya sido eso, Masako. Nakamura no mataría una mosca.

—¿En serio Hifumi? ¿Y la vez que fuimos a la Comic-Con y casi se pelea con otro chico por el último póster de-?

—Oigan, basta— Interrumpió Hirose antes de que Yuuka empezará a soltar recuerdos que claramente Nakamura no quiere sacar a la luz y le causen un ataque al corazón— Nakamura no ha dicho una sola palabra.

El azabache suspiró aliviado al ser defendido por el chico. Al menos así se sintió hasta que él fue el siguiente en cuestionarlo.

—Aunque, si me gustaría saber si esta es la razón de tu ausencia, del porque no me has respondido los mensaj- digo, a ninguno de nosotros nos respondiste los mensajes— Se corrigió a último momento al recibir la mirada pícara de las chicas— Solo quiero decir... ¿Qué te pasó?

—Woah, que sutil— mencionó Takeuchi en voz baja para evitar otro golpe.

—Hirose era el más ansioso de todos por tu desaparición, Nakamura— Susurró Hifumi al oído del chico, haciendo que este se colorara.

Sacudió varias veces la cabeza para reaccionar. Por más emocionado que estaba de regresar, ya que tanto lo estaban cuestionando, era momento de dar explicaciones.

—Primero... Agradezco que... Algunos se hayan preocupado por mí— dijo mientras soltaba otro suspiro por tener al fin tener la palabra— Y segundo... Pues, no me pelee, solo... pasaron cosas... 

Todos se quedaron callados y atentos a la historia de Nakamura, mientras sacaban sus bentos como si fueran palomitas antes de una película. 

 

(...)

Pov Nakamura 

 

—¡Idiota Okuto! ¡Vamos a salir!

Kana irrumpió la tranquilidad de mi habitación, como casi siempre. Estaba poniéndome al día con el nuevo manga que compré antes de que me sacara arrastrado de la habitación. Resulta que se inscribió a un taller de actuación que da clases los fines de semana y quería que fuera con ella, ya que la organizaba mi escuela. 

Es decir, ¿Para qué quiero ir a la escuela un sábado si ni siquiera veré a Hirose? Me ahorro contarles este detalle a los chicos. 

Como siempre, mi mamá estaba de su lado y tuve que ir al taller con ella. No entiendo de donde nació este repentino interés. Se suponía que la dejaría en al escuela para volver por ella más tarde, pero alguien me detuvo en al entrada. 

—¡Nakamura! ¡Qué placer verte! ¿Viniste a unirte al taller de actuación organizado por el club de teatro? 

Maldita sea, Tamura... 

—No, mi hermana vino al taller... 

—Soy Nakamura Kana, quedo a su cargo— Dijo haciendo una reverencia con educación. Ojalá fueras así de educada en casa. 

El superior la vio con asombro— ¡Vaya! ¡Son igualitos!

—Claro que no— Respondimos al unísono. Odio cuando pasa esto. 

Él solo se rio a carcajadas antes de llevarnos al teatro de la escuela, explicándonos que el club de teatro colabora con la organización del taller. Seguro para conseguir miembros para el mismo. Estaba a punto de escaparme hasta que me arrastró junto a mi hermana porque tenían mucho espacio. 

No tuve otra opción, ya que Kana dijo que le diría a mamá que la abandoné a mitad de camino, y no dudo en que le va a creer por más mentira que sea. 

Estuve aburrido la primera media hora donde estaban dando las bases de la actuación para darme cuenta que mi hermana era la peor actriz del universo. Estaba incluso grabándola como venganza por todas las veces que se burló de mí. Dejé de grabar cuando recibí un mensaje de Hirose. Me emocioné tanto que me quedé unos minutos pensando que responderle. 

Cuando por fin iba a responderle, Tamura me asustó. 

—¡Nakamura! ¡Necesito tu ayuda!— Apareció detrás mío, haciendo que mi teléfono se cayera al suelo y se rompiera la pantalla.

—Mi... Mi celular... 

—¡Necesito ayuda con la utilería! Oomori llega tarde y no hay quien me apoye.

—¡Rompiste mi celular! 

—Yo lo mandaré a arreglar, ¡Ayúdame ahora!

Nuevamente, fui arrastrado en contra de mi voluntad. Fui al camerino, donde se encontraban varias cajas de utilería y empecé a cargarlas junto a Tamura. Eran bastante pesadas, debo admitir. ¿Qué tantas cosas guarda el club de teatro? 

Suspiré con mucho pesar mientras llevaba el cargamento al lugar que me indicaron. Pero ocurrió lo impensable. Cuando estaba apunto de dejar todo en su lugar, unos niños de primaria que vinieron al taller estaba corriendo con espadas de madera. No sé porque, pero Kana empezó a perseguirlos. 

—¡Regresen aquí, mocosos, arruinaron mi entrada en la obra!

—¡Eres pésima actuando, no es nuestra culpa!— Gritó uno de los niños mientras sacaba la lengua a mi hermana. 

Pero nadie insulta a mi hermana, excepto yo. 

Estaba apunto de decir algo, cuando tanto los niños como Kana empezaron a correr a mi dirección. Tamura intentó detenerlos pero chocaron con nosotros. Atrás nuestro estaban las otras cajas con utilería, que empezaron a tambalearse por el choque de los niños. Antes de que cayeran, empujé a mi hermana y al superior a un lado, y me caí con todas las cajas, incluida la que tenía en brazos. 

Y todo se volvió oscuro por un instante. 

(...)

Pov Narrador 

Volviendo al presente... 

—Cuando desperté, estaba en el hospital adolorido. Según Kana, caí en una mala posición y por eso me quebré el brazo, y como Tamura rompió mi teléfono, no he podido hablar con nadie...— Terminó de decir Nakamura luego de contar la historia, quitando las partes que demostrarían su evidente crush a Hirose.

—Ahora que lo pienso, cuando llegué al taller el fin de semana, me dijeron que hubo un accidente y tuvieron que posponerlo— Comentó Oomori luego de escuchar lo ocurrido— Tamura también me preguntó donde mandar a reparar un teléfono... Todo tiene sentido ahora. 

—Estuve internado hasta que ayer me dieron de alta... L-Lamento haberte ignorado, Hirose, de... de verdad quería responderte...

—Ah, No te preocupes por eso, ahora lo comprendo, estabas herido e internado, jaja...— soltó una risa nerviosa. Al menos ahora estaba más aliviado.  

  —Por fin dejaremos de ver a Hirose ansioso en el almuerzo— Susurró Takeuchi a Mukai, quien por primera vez en todo el día, asintió de acuerdo con él. 

—Al menos estás bien, es un alivio, ¿Cuánto tiempo tendrás ese yeso?

Nakamura se quedó pensando como responderle a su amiga de lentes, pero no había otra opción que decir la verdad mientras observaba su brazo izquierdo.

— ...Estaré enyesado 3 semanas... 

—¿¡3 SEMAMAS!?— Gritaron todos al unísono. 

—¿No es incómodo? 

—¿Y te mandaron de vuelta a la escuela? Que tortura. 

El bombardeo de preguntas regresó, pero se calmaron más rápido que antes al ver que la batería social de Nakamura se agotaba a una velocidad impresionante. Además de que no había tocado su almuerzo en todo el rato que llevaban reunidos. 

—Chicas, quiero comprar algo en la cafetería, ¿Me acompañan?— Preguntó Kawamura a su grupo de amigas, quienes entendieron la situación y se levantaron.

—Claro, escuché que hay un pan de melón nuevo, ¿Me acompañarías, Takeuchi? 

—¡Lo que sea por ti Yuuka!— Dijo sin dudar mientras iba con las chicas. 

—Iré a evitar que haga una estupidez— Esta vez se levantó Mukai, siguiendo a las chicas. 

—Tamura me envió un mensaje, así que voy a buscarlo— Se excusó Oomori esta vez, entendiendo la situación. 

Nakamura suspiró aliviado al ver como todos se iban poco a poco, ya sentía paz de no tener que responder más preguntas por su brazo. Hasta que notó que solo quedaba Hirose, lo que hizo calentar su rostro mientras con su brazo derecho abría su almuerzo, mientras el castaño solo veía. 

—Ah, puedes comer tranquilo... No te importa que te acompañe, ¿verdad? 

—N-No, para nada. 

Su respuesta hizo sonreír al chico, quien decidió terminar su almuerzo al lado de Nakamura. Pero este último solo veía su comida con nervios. Se dió cuenta que su mamá empacó palillos en el bento, lo cual en otras circunstancias no sería problemas. Excepto que era zurdo, y mover su mano izquierda en esta situación le resultaba totalmente imposible, por lo que no le quedó otra opción que usar su mano derecha. 

Con dificultad, intentó servirse los salchipulpos, pero sus dedos temblaban, como si fuera la primera vez que comía con palillos japoneses. Cuando por fin "logró" conseguir control y llevar la comida a la boca, su comida volvía a caer al bento mientras los palillos escapaban de sus dedos, siendo atrapados ágilmente por Hirose. 

—¿Te encuentras bien? 

—Yo... S-Sí, es solo que n-no estoy... acostumbrado...— Sintió la mirada intensa de Hirose sobre él, poniéndolo cada vez más nervioso— Es que, s-soy zurdo, entonces... es difícil... 

—Oh... 

Hirose pareció entender al instante. Después de todo, si él tuviera que comer con su mano menos dominante con palillos, tendría problemas. 

—L-Le había dicho a mi madre que me colocara un tenedor o algo, pero parece que no me hizo caso y- Fue interrumpido al ver un salchipulpo cerca de su boca. 

El castaño había decidido ayudar a su querido amigo a comer, tomando la comida con sus palillos para darle la comida, aprovechando que no había nadie más que ellos en el salón, no había porque avergonzarse de alimentarlo.

—Di "aaahhh". 

—¿H-Hirose...?— Su cara estaba totalmente roja ante el atrevimiento de su amigo, quien al ver que Nakamura no hacía caso le hizo un puchero.

—No puedes comer, así que te ayudaré, así que ¿Vas a obedecer?

—Y-Yo... 

—Di "Aaahh"— Repitió con una sonrisa de oreja a oreja. 

Nakamura estaba acorralado, así que no le quedó otra opción que abrir la boca— A-Aahh... 

El castaño sonrió y le dió la comida a su amigo, quien empezó a masticar mientras tenía la cara totalmente roja. Era obvio que el amor que le tenía a Hirose lo hizo dejar de pensar y dejarse alimentar. A fin de cuentas, no era la primera vez que el chico le daba atención. Pero esto era otro nivel. 

Y no se quejaba en absoluto, estaba agradecido. Apenado, pero agradecido. No sabe cual fue el bien que hizo para merecer este nivel de cariño, aunque fuera para ayudarlo a comer. 

Hirose, por su parte, sentía un vuelco en el corazón al ver la sonrisa de Nakamura. ¿Será que este era su plato favorito? De igual manera, no se arrepintió en absoluto y siguió dándole comida, hasta que el bento quedó vacío. 

Sin darse cuenta que sus amigos estaban mirando la escena desde la ventana del salón. 

—¡Dibuja Hifumi! ¡Dibuja!— Susurraban las chicas mientras su amiga de lentes boceteaba en su sketchbook. 

—Yo también me rompí el brazo y él nunca me dió esa atención— refunfuñó Takeuchi mientras cruzaba de brazos. 

—Fue en vacaciones y estaba en Osaka con su familia. 

—Da igual cuando ocurrió, ¿No éramos sus mejores amigos? 

—Técnicamente, yo soy su mejor amigo— Todos miraron a Oomori con sorpresa, a lo que se puso nervioso y siguió la conversación— P-Pero tampoco recibo ese nivel de atención... 

—¿Deberíamos hacer lo mismo con Nakamura ahora que su brazo está roto? 

.... 

Una idea maquiavélica pasó por la cabeza de las chicas con una sonrisa. 

 

(...)

 

—¿Estarás bien en clases? 

—N-No te preocupes por mí, Hirose— Sonrió ante su preocupación— Pedí permiso para anotar con el teléfono... 

—Si te parece bien, podría-

—¡Nakamura!— Fueron interrumpido por las chicas que llegaron juntas con unos cuadernos. tomando Yuuka la palabra primero— Como faltaste varios días a clase, necesitas las notas ¿Verdad? 

—Oh, bueno, yo... 

—Estás interrumpiendo, Hamaoka-san— dijo Hirose con un puchero en sus labios. 

—No es para tanto, Hirose, solo queremos ayudar a nuestro querido amigo Nakamura— Sonrió Masako en esta ocasión, con claras intenciones de molestar al castaño. 

Las chicas sospechaban desde hacía tiempo que Hirose era muy apegado a Nakamura últimamente. Le daba prioridad sobre sus amigos, aunque este le insistía que podía ir con ellos. Preguntaba por él cuando se separaban y era el primero en aparecer en el club de ocultismo cuando Reiko lo secuestra. 

Pero cuando lo confrontaron al respecto, solo afirmaban que eran amigos con un leve color carmín en sus mejillas. Y como la bruja decía: Ojo de loca no se equivoca. 

La evidencia de los celos estaba frente a sus ojos.

—Yo le dije a Nakamura que íbamos a estudiar los dos juntos con mis notas, ¿Verdad? 

—¿Eh?— Sintió la mirada del chico sobre él con una sonrisa, e inmediatamente asintió con la cabeza varias veces. 

—¿Ya ves? 

Las chicas sonrieron entre ellas antes de empezar Yuuka de nuevo a hablar—Pero Nakamura es nuestro mejor amigo, aparte de tareas tenemos mangas con los que ponernos al día...

—Además, está herido, nosotras también podemos cuidarlo. ¿Verdad, Nakamura? 

—Yo... 

La mirada del azabache miraba con súplica a las chicas, no entendía porque de repente estaban peleando por él. Solo quería que dejaran que fuera Hirose el que se quedara con él. 

Y hablando del castaño, él miraba con clara rivalidad a las chicas que querían arrebatarle a su amigo. No pudieron llegar más lejos pues la llegada de el resto de alumnos junto al maestro les dió la señal de que volvieran a sentarse. 

Nakamura por fin pudo respirar aliviado, pero antes de que Hirose volviera a su asiento, él se acercó a susurrarle al oído.

—Hey, me alegro hayas regresado a la escuela, volvamos juntos a casa, ¿Sí? 

El azabache solo pudo asentir y rezar que su crush no sepa el poder que tiene sobre él. 

 

(...)

 

Desde que se rompió el brazo, muchas cosas cambiaron a su alrededor en un solo día. Y eso que solo estará enyesado 3 semanas. 

Al no poder escribir con su brazo dominante, le permitían apoyarse del teléfono, e incluso pospusieron un examen gracias a él. Uno para el que nadie había estudiado en absoluto y que valía la mitad de la calificación. El maestro al verlo malherido y que ni siquiera estaba enterado de esta prueba, decidió posponerla para la siguiente semana. 

Los regalos empezaron a caerle del cielo por parte de sus compañeros de clase por el tremendo favor que les había hecho. Su lamentable accidente lo hizo el salvador del aula y recibir más atención de la que quería recibir, mientras él se preocupada de sobrevivir al interrogatorio de sus amigas por recibir comida de la mano de Hirose en su boca. 

Hace una semana era ignorado por todos en el aula y ahora la atención sobre él había aumentado. No le gustaba ser el centro de atención, pero su hermoso chico de pelo ligeramente rizado y color castaño estaba entre la multitud, por lo que soportaría todo lo que pudiera por él. 

Cuando las clases terminaron, así como prometió, volvió junto a Hirose a casa, ganándole a las chicas y a sus amigos que querían ir con él. 

Durante el recorrido de regreso, le preguntaba constantemente a Nakamura si de verdad se encontraba bien. Aunque ya no le dolía tanto el brazo, cuando intentaba usarlo si se le presentaba una molestia. 

Pero había una duda que Hirose no se podía sacar de la cabeza. 

—Oye... ¿Cómo le haces para...? Bueno, ya sabes... 

—¿Con qué?— Preguntó el chico con duda. 

Por alguna razón que Nakamura desconocía, su amigo tenía la cara colorada ante la pregunta que estaba apunto de hacer. 

—Bueno... ¿Cómo le has hecho para bañarte con el brazo así? No puedes mojar el yeso, tengo entendido... 

Ahora era Nakamura el sonrojado hasta el cuello. Fue una pregunta tan aleatoria que lo agarró desprevenido totalmente. Le fue imposible responder, y parece que la vergüenza llegó al contrario, intentando disimular con una sonrisa. 

—E-Es broma, no tienes que responder, lamento hacerte esta pregunta tan atrevida, jaja... 

—N-No, no te preocupes... No es para tanto... P-Pero si me da vergüenza contarte... 

—De verdad lo siento, Nakamura.

—Tranquilo, jaja...

Siguieron caminando en silencio hasta llegar al cruce donde se separaban. Nakamura se despidió con su mano sana mientras seguía su camino, dejando a Hirose tomar rumbo a su hogar. No pasó mucho tiempo hasta que el castaño detuvo su caminar y tuvo que agarrarse la cabeza mientras el calor subía por su rostro.

—¿Qué... acabo de hacer? 

Recordó todo lo ocurrido en el día desde que llegó su amigo al aula. Alivio al saber el porque no le contestaba los mensajes, preocupación y ansiedad al ver su brazo repentinamente roto y enyesado, la necesidad repentina de querer ayudarlo en lo más mínimo.

Y la gota de colmó el vaso. 

El como las chicas quisieron acapararlo, mientras él debía limitarse a observar. Sabe que ellas no tienen malas intenciones y conocen a Nakamura desde hacía un tiempo. Pero él también era su amigo, su mejor amigo de hecho. Debe tener prioridad, ¿No es así? Después de todo, Nakamura aceptó sus notas. 

Ya hacía un tiempo el chico no salía de su cabeza, ahora era mucho peor. Preguntas invadían su cabeza. 

¿Su hermana lo estará tratando bien? Después de todo, ella fue la culpable de que el chico tenga el brazo roto. 

¿Cómo se pondrá al día con los estudios? Sabe que le permitieron apoyarse del teléfono, pero hasta él sabe que es un arma de doble filo. Una ves entras a las redes sociales, estudiar es lo último en lo que piensas. 

Al menos en su caso, Nakamura seguro era mucho más responsable que él. 

Mientras tanto, en la casa de los Nakamura. 

—Vine a casa con Hirose, jeje... es el mejor día de mi vida— Quiso levantar los brazos de la emoción, pero el dolor del brazo izquierdo lo hizo detenerse y retorcerse en su propia cama. Levantó la mirada a la pecera donde estaba su fiel compañero pulpo— Que dolor... Que envidia no ser un invertebrado como tú, no deben ponerte yesos en los tentáculos. 

El pulpo solo suspiró soltando burbujas en sus pecera, mientras veía a su dueño adolorido en la cama. 

 

(...) 

 

La primera semana enyesada de Nakamura ha estado llena de emociones que casi lo matan de taquicardia. Era demasiado obvia la razón, puesta esta tenía nombre y apellido: Aiki Hirose. Últimamente pasaban más tiempo juntos, e incluso los amigos del chico se habían acercado a él. Su grupo de amigos se hizo más grande por el hecho de romperse el brazo. 

¿Extraño no? 

Lo que Nakamura no sabía es que todos estaban ahí por el chisme. La repentina atención del castaño hizo más obvio lo que todos llevaban sospechando desde hacía un tiempo. Las chicas querían respuestas de su ship, los chicos querían burlarse de su amigo. Mientras Nakamura solo quería seguir pasando tiempo con Hirose aunque tenga que romperse una pierna. 

Todo se volvió más obvio al 8vo día del yeso. 

—Nakamura— Lo llamó el castaño con un ligero cántico y una sonrisa mientras se sentaba a su lado. 

—B-Buenos días, Hirose...—Respondió avergonzado al saludo antes de ver lo que tenía en la mano— ¿Qué... haces con ese marcador? 

—Pues obvio, para tu yeso tontito. 

—¿Eh? 

Antes de que pudiera protestar, el chico se sentó a su izquierda, apoyándose con cuidado de no lastimarlo— Tendré cuidado, ¿Bien? 

El azabache asintió con la cabeza ligeramente. Hirose empieza a dibujar en el yeso con una sonrisa, empezando con un marcador naranja a dibujar un cangrejo. Con otro de color rojo, dibuja un pulpo con una apariencia más rara que la del cangrejo, y por último, escribir su nombre completo en letras grandes mientras sonríe de oreja a oreja. 

Los ojos de Nakamura se abrieron como platos y el color rojo empezó a dominar su rostro a más no poder, mirando con asombro los dibujos en su yeso. 

—¡Listo! ¿Qué te parece? 

—Me... Me gusta... ¡E-El dibujo! Jaja... —Se corrigió antes de que sus verdaderos sentimientos salgan a la luz. 

—¡No es justo, Hirose!— Ambos voltearon a ver a las chicas con marcadores en las manos, siendo Hifumi la más "indignada"— ¡Nosotras queríamos dibujar en el yeso!

—Pues que mal por ustedes, ¡Yo llegué primero!

—Nakamura también es nuestro amigo, queremos escribir en el yeso y ocupaste todo el espacio— Esta vez, Masako se unió a la discusión, haciendo colorar a Hirose ante lo evidente que fueron sus acciones.

—E-Eso es mentira, todavía hay espacio en la otra mitad del yeso. 

—¿Acaso estás reclamando territorio del brazo de Nakamura, Hirose?

Yuuka a este punto se dió cuenta del punto débil de Hirose: La falta de atención de parte del azabache. Solo hizo falta ese comentario para que su cara ardiera en fiebre y se colorara hasta el cuello. 

—¡No es verdad! ¡Hagan lo que quieran!— Gritó antes de salir corriendo fuera del aula. 

Las chicas no pudieron evitar reírse antes de acercarse al chico, quien parece no prestó atención a la pelea en absoluto por andar ilusionado con los dibujos del chico y su nombre en el brazo. Una sonrisa boba es todo lo que había en su rostro. Kawamura podría jurar que habían corazones saliendo de su cabeza, hasta que le rompió la ilusión con una ligera tos, llamando al atención de Nakamura hacia las chicas. 

—O-Oh... Buenos días. 

—Vaya, vaya,, Nakamura-kun, viene Hirose a firmar tu yeso e ignoras a tus amigas, que clase de amistad es esta— Sonrió burlona mientras se acomodaba los lentes. 

—¡Y-Yo no las... ignoré...!

—Te lo perdonaremos si nos dejas firmar el yeso. 

—...No lo hagan cerca de la firma de Hirose— Dijo resignado mientras volteaba el brazo al espacio vacío, haciendo sonreír a sus amigas por su victoria. 

 

(...)

 

El castaño, por su parte, seguía avergonzado por dejar al descubierto sus intenciones. Tenía nula concentración en clases durante todo el día, y aunque sus amigos le hablaran, no podían sacarlo del trance. No importaban los chistes, ni memes favoritos que le contaran. Su atención iba al brazo enyesado de Nakamura, donde estaba escrito su nombre en grande. El mero hecho de compararlo con "marcar territorio" era suficiente para apenarlo. 

—Hirose, ¿Es verdad que marcaste a Nakamura? 

Y ahora sus amigos se enteraron a mitad del receso. 

—S-Solo firmé su yeso y le hice unos dibujos, no exageres. 

—Pero eso fue lo que dijo Yuuka, y al ver como firmaste su yeso, no fue difícil creerlo. Eres bastante territorial, ¿Verdad? 

—¡Ya cállate Takeuchi!

—¡Pero fue Mukai quien empezó!

—¡Lo estás haciendo sonar peor!

—Ya basta, ustedes dos— Los detuvo el más alto, bajando su mirada a Hirose, quien desvió la mirada ante el regaño— Hirose, sabes perfectamente el porque Takeuchi lo dice, pues el fin de semana te confesaste y no has recibido respuesta. 

—¡Shhhh! Te pueden escuchar... — Lo silenció colocando sus manos en la boca de Mukai, vigilando que nadie a su alrededor los esté escuchando. 

—Es que eres tonto, ¿Quién se confiesa por Line? 

—¡Eso fue tu culpa! ¡Tú escribiste el mensaje!

Finalmente, Takeuchi se calló la boca al ser noqueado por el golpe de Hirose, quien suspiró con pesadez ante la razón de sus amigos. 

Efectivamente, el fin de semana cuando Nakamura se lastimó el brazo, los 3 estaban reunidos en casa de Mukai para tener una sesión de videojuegos hasta el anochecer. Estuvieron molestando al chico por escribirle a Nakamura mientras estaban jugando, alegando que los estaba ignorando, y si hubiera podido, se hubiera ido con el pelinegro. 

Por otro lado, ellos tenían razón, pero Hirose lo negaba. 

La conversación tomó un rumbo tan caótico que su teléfono le fue arrebatado por Takeuchi.

—¡Si no le vas a decir tú, lo haré yo!

—¡Regrésame mi celular!

El castaño intentó recuperar su celular, persiguiendo a su amigo por toda la habitación, mientras Mukai solo se quedaba observando con decepción. En voz alta declaraba un mensaje bastante tierno revelando los sentimientos de Hirose hacia Nakamura que se llevaba guardando desde hacía un tiempo. 

—"Desde hace tiempo quiero que seamos más que amigos, tengamos citas, nos demos incluso besos y-" 

—¡Detente Takeuchi! ¡No le escribas cochinadas a Nakamura!

—¡Solo iba a escribir "Y que seamos los novios más melosos de todo Hoshimi"!

—¡Basta!

—Tranqui, tranqui, no voy a enviar el mensaje— Dijo con una sonrisa maquiavélica, antes de caerse en la cama y dejar caer el teléfono al suelo.

No se hubieran preocupado si no fuera por el tono de "enviado" de Line sonar con fuerza. Los ojos de los 3 se abrieron como platos y revisaron la pantalla. 

"Nakamuracito, amor de mi vida, luz de mi corazón, te haré el hombre más feliz del mundo porque desde hace tiempo quiero que seamos más que amigos, tengamos citas, nos demos incluso besos y seamos los novios más melosos de todo Hoshimi Escrito 100% por Hirose Aiki el único e inigualable que ama a Nakamura con recelo" 

Un silencio sepulcral llenó la habitación. La cara de Hirose estaba roja de vergüenza al ver que el mensaje había sido enviado. 

No pasó mucho antes de que gritara del shock.

Normalmente, Nakamura respondía sus mensajes al instante, pero por lo ocurrido en el taller de teatro, claramente no leyó el mensaje. Causándole ansiedad al castaño, quien de los nervios, intentó borrar el mensaje, pero la app no lo permitió por el tiempo que había transcurrido esperando una respuesta que nunca llegó. 

Volviendo al presente, después de recordar lo ocurrido, no pudo evitar suspirar y cubrir su rostro en el escritorio.

—Al menos se le rompió el celular y no lo ha leído, que vergüenza. 

—¡Nakamura!

La voz dramática de Tamura llamó la atención del castaño y el mencionado. Hirose decidió quedarse observando en silencio al chico, abriendo los ojos con miedo al ver lo que tenía en sus manos. 

—¡Lamento muchísimo haber roto tu teléfono! Ya lo reparé, solo debes ponerlo a cargar y estará como nuevo. 

—Por fin puedo recuperar mis mensajes, estuve usando un teléfono viejo que ni siquiera aceptaba Line y no pude recuperar mis datos. Gracias, Tamura-senpai. 

Fue tal el shock de la situación que Takeuchi recuperó la consciencia para acercarse a Hirose— Entonces, cuando llegue a su casa...

—Va a ver la estupidez que hiciste, le arruinaste la confesión a Hirose. 

Y hablando de Hirose, ya no estaba respirando. Si recuperaba sus mensajes de Line, verá el mensaje que de su chat. Y todo ocurrirá apenas cargue su teléfono. 

—É-Él no puede ver mi mensaje... debo detenerlo. 

—Nakamura no trajo su cargador claramente y no tiene como cargarlo, ¿Cómo vas a evitarlo?— Preguntó Mukai, pero vió como su amigo se levantaba determinado de su asiento— No... 

El chico asintió y se acercó con una sonrisa de oreja a oreja. Al ver que el superior dejó el salón, y que el azabache se encontraba solo, se sentó a su lado. 

—Nakamura~ 

El azabache se tensó mientras guardaba su celular muerto en la mochila y levantaba la mirada al amor de su vida. Una sonrisa boba se dibujó en sus labios, antes de la bomba que estaba apunto de soltar.

—¿Qué te parece hacer una pijamada? Hoy, justamente ya que mañana no hay clases. 

El silencio los rodeó por un momento. Un minuto completo es lo que necesitó Nakamura para reaccionar ante la petición. 

Una a la que no se pudo negar. 

—No puedo creer que lo hizo... 

 

(...)

 

El plan era sencillo: Usar la pijamada con Nakamura para pasar tiempo con él, ver como es tratado en su casa pese al yeso que trae, ser muchísimo más cercano a él, y aprovechar el primer descuido para borrar el mensaje de confesión enviado a su Line antes de que él se de cuenta, y así tener tiempo para confesarse. 

Luego de recibir el permiso de sus padres, fueron camino a casa Nakamura. Estaba emocionado de ir a su casa, conocer a Icchan, jugar en la consola que traía a escondidas en la mochila y conocer la habitación de su amigo. 

Por otro lado, Nakamura no podía creer lo rápido que había escalado todo. No solo ha recibido más atención de Hirose, sino que iría a su casa, dormiría en su cuarto y convivirían toda la tarde hasta la noche. ¡Y lo vería dormir! Aunque no podía olvidar que su yeso le privaba de la movilidad, por lo que limpiar su habitación y ocultar el Bl resultaba ser una misión complicada ahora. 

Pero no le importaba. Su amado Hirose iría a su casa. Solo esperaba que su madre no lo avergonzara frente a él. 

—E-Es aquí, dame un momento para sacar la llave...—Dijo con timidez mientras se acomodaba la mochila.

—Si quieres te ayudo y-

—¡No!—Lo interrumpió pero su tono de voz cambió de repente— N-No te preocupes, ¿Ok? 

 

POV Hirose 

 

¿Cómo no voy a preocuparme? No puedo creer que le pedí de verdad la pijamada de manera improvisada. Y peor, lo estoy haciendo por una razón egoísta solo porque no quiero que lea ese mensaje. ¿De verdad no ha revisado su Line? Es increíble esta oportunidad divina.

Abrió la puerta después de un rato. Parece que se está acostumbrando a usar la mano derecha. Aunque no tanto. Nakamura me dejó pasar para dejar mis zapatos en la entrada y era momento de espiar los alrededores de su casa. Pero no había nada fuera de lo normal, está bastante bien organizada, hay cuadros de fotos de su familia no muy lejos de la entrada, debo encontrar la oportunidad de encontrar las fotos de Nakamura de niño. 

¡Pero tengo una misión de prioridad!

—¿Okuto?— Una voz  femenina me asustó de repente. 

Una mujer se acercó a nosotros, debo decir... ¡Tiene la misma cara de Nakamura! Me fijé de reojo en la foto de boda no muy lejana de la cocina. Los genes de su padre apenas se notan. 

—Este debe ser tu amigo, ¿Verdad?— Sonrió de inmediato al verme, y por alguna razón la cara de Nakamura estaba roja. ¿Le daba pena que me reciba su mamá?

Salí de mis pensamientos, debo dar una buena impresión. 

—Disculpe la intrusión, soy Aiki Hirose, es un placer— Le dije con toda la educación del mundo y hasta una reverencia y no sospeche que quiero ver todas las fotos de su hijo en pañales. 

Ella sonrió e hizo también una reverencia— Un placer conocerte, Aiki-kun— Dijo eso antes de acercarse a Nakamura y verlo de pies a cabeza— No tuviste ningún problema hoy, ¿Verdad, Okuto? 

—Y-Ya me estoy adaptando, no te preocupes. 

Su mirada ahora bajó al yeso, que antes era blanco, y ahora está lleno de nombres y dibujos, incluido el mío, que era el más grande. Ahora siento un poco de vergüenza, acabo de presentarme y dejé mi nombre en grande en el brazo de su hijo. Su mirada cambió a una curiosa, pero Nakamura se veía apenado y retrocedió un poco.

—Que lindo que deseen que te mejores en la escuela— Fue todo lo que dijo mientras regresa a la cocina— Me alegro que trajiste a alguien que se quede contigo, iba a decirte que tengo que salir de imprevisto y puede que regrese mañana con tu padre. 

—¿Y qué hay de Kana? 

—Ella también va a una pijamada, no le iba a dar el permiso porque no quería que te quedaras solo con el brazo, pues vas a necesitar ayuda y eso, pero como me escuchó hablando contigo de que querías invitar a alguien, tomó sus cosas y se fue.

Básicamente, está evadiendo su responsabilidad. 

—¡Fue culpa de ella que tengo el brazo así para empezar!

Eso, díselo Nakamura. 

—Fue un accidente y ya te pidió perdón, hasta te compró un manga que querías comprar y no pudiste porque estabas interno, ¿Recuerdas? 

Su cara se puso blanca de repente y perdió todo el color— ¿Cómo se llamaba? ¿Love...? 

—¡S-Subiremos a la habitación!— Dijo para interrumpir a su madre mientras me empezó a jalar del brazo con su mano sana. 

¡Pero yo si quería saber el nombre del manga! ¿Love que? ¿¡LOVE QUÉ?! 

Me quería soltar, pero Nakamura se veía tan avergonzado y no parecía querer soltarme. No me quejo, pero podría tomarme la mano. Parece haberse dado cuenta una vez llegamos a la puerta del cuarto y me soltó de repente. 

—D-Debo ordenar un poco, creo que deberías... 

—¿Vas a ordenar con ese brazo?— Le pregunté con una sonrisa, en el fondo sabía él duraría mucho, y no me voy a quedar fuera— No me importa que tengas un desorden ahí dentro, créeme, mi habitación seguro es peor. 

—Pero...

Parece que tiene algo que no quiere que yo vea, está dudando mucho. Ahora me da más curiosidad. Pero soy más insistente con la mirada, así que solo sonrió nervioso antes de abrir la puerta. Él entró primero y le seguí el paso para mirar los alrededores. Tenía un objetivo claro: Buscar el teléfono de Nakamura y eliminar el mensaje de Line. 

Espera, ¿Eso es un pulpo? 

—¡Genial!— Me acerqué a la pecera y observé con cuidado. No era enorme, pero era cómoda para la criaturita de adentro de seguro. Vi unos tentáculos salir y vi al famoso Icchan que tanto presumía Nakamura— ¡Es muy lindo! 

Escuché su risa detrás mío y se puso a mi lado— ¿Verdad? Icchan es el mejor— Dijo con una sonrisa antes de tocar ligeramente la pecera. Vi el tentáculo de Icchan pegarse al vidrio como si fuera un saludo de rutina. 

Es demasiado lindo. 

Y el pulpo también. 

—D-Dame un momento para organizar un poco y cargar mi teléfono, p-podríamos ver una película después de cenar... 

—¡Claro! Elige la que quieras, es lo de menos por venir prácticamente de sorpresa. 

—¿L-La que quiera?— Asentí con la cabeza para verlo como se ponía rojo nuevamente, no pude evitar sonreír. 

Hasta que mi vista se posó en el cargador y su teléfono. Tenía que encontrar la manera de borrar el mensaje, pero para eso debo separarlo. Me alerté al ver el brillo del celular encenderse, tenía que actuar. 

—Buscaré en mi teléfono unas opciones que tengo guardadas, te van a encantar.

No lo voy a permitir. 

—N-Nakamura— Llamé su atención, debía pensar rápido— De hecho... si tengo una peli que me gustaría ver, yo la buscaré cuando cenemos... 

—¿En serio? 

—S-Sí, es mi peli favorita. 

Eso pareció interesarle porque dejó el teléfono— ¿De verdad? 

Asentí varias veces con la cabeza, y decidí ser un poco impulsivo y lo tomé de lo hombros para que se siente en la cama, en el borde lejos del teléfono. 

—De hecho, en lo que esperamos a tu mamá que termine de cocinar, ¿Te parece...?— Intenté buscar una manera de distraerlo, miré a mi alrededor hasta que ubiqué el librero y vi unos mangas— ¿Te parece si me muestras el manga de tu hermana? 

—¡No!

¿No? 

—¿Por qué no?— Me enojé un poco porque hasta hice un puchero, él por su parte se puso nervioso— Quiero saber que lees, tu mamá dijo que es tu manga favorito, ¿No? 

—Osea, sí, sí lo es, pero... pero no puedes leerlo.

—¿Me estás ocultando algo?— Me incliné un poco hacia él, pero retrocedió acomodando el codo de su brazo sano en la cama, casi recostándose.

—N-No... Y-Yo no te oculto nada... 

—Entonces no te molestará decirme el nombre del manga, ¿Verdad? 

—E-Eso es diferente. 

Su cara está totalmente roja y está nervioso. Y sí, estaba muy cerca de él, tan cerca que veía sus pestañas que eran un poco largas, sus ojos eran bastante más bonitos de lo que pensaba, ya que el flequillo normalmente se los cubría. Pensamientos intrusivos me invaden y me acerco más hasta hacerlo recostarse en la cama. Técnicamente lo tenía acorralado. Y no me arrepiento en lo absoluto. 

—Quiero conocer tu manga favorito Nakamura, por favor... 

—H-Hirose... estás muy cerca... 

—¿Te molesta? 

No dijo nada, pero tampoco me apartó. Se sostuvo el brazo donde tenía el yeso, y recordé que seguía herido. Me daba mucha pena verlo así, pero a la vez veo que mi nombre está en su brazo y no quisiera que se lo quite. 

Si me acercara un poco más...

Pero fuimos interrumpidos por su celular, que empezó a sonar por las miles de notificaciones pendientes que tenía desde que se apagó hace una semana. Asustado por el ruido, me separé y me senté a su lado mientras él se reincorporaba, parece que confundido por mis acciones y no lo culpo. Fui un poco impulsivo de nuevo. 

—Parece que Tamura si lo pudo reparar. Recuerdo que me habías enviado un mensaje el sábado, pero no lo pude leer ¿Verdad? 

—¡N-No es nada importante!

—Claro que sí, me lo enviaste tú. 

¡Dios! Que lindo eres pero no puedo declararme de esta forma. Detuve su camino a su teléfono al ponerme en frente de él. 

—No le tomes importancia, en serio, es solo un mensaje. 

—La semana pasada no parecía eso, incluso te enojaste cuando te dije que no lo leí, no quiero que te enojes conmigo— Me lo dijo con unos ojitos tristes. 

No me coquetees con esos ojos, me haces daño. Debo ser fuerte e impedirle el paso. Negué con más fuerza cuando vi que intentaba pasar. Si él se movía, me interponía en el medio, no importaba como, pero no podía dejarlo tomar su teléfono. 

—Hirose, ¿Puedes moverte, por favor? 

—No, es que... 

—Voy a terminar leyendo el mensaje. 

—No, no puedes— Negué nuevamente. 

Levantó la ceja con duda e intentó acercarse, pero no se lo permitiré— Entiéndelo Nakamura, no es importante, ¿Qué tal si vamos a cenar? Creo que tu mamá ya debe haber terminado. 

—Es un mensaje tuyo, quiero leerlo. 

Empezó a sospechar, estoy seguro. Pero si guerra quieres, guerra tendrás. Me volteé para intentar tomar su teléfono, pero él fue más rápido y lo tomó, levantando su mano con tal de que no lo alcance. 

—¡No es justo!

—¡Es mi teléfono! 

—Lo sé, pero no puedes leer el mensaje, te lo ruego por favor. 

—¿Pero qué pasa con el mensaje? 

No podía decírselo, no estaba listo. Pero tendré que ser extremista nuevamente. 

—Lo siento, Nakamura— Fue lo que dije antes de saltar sobre él para que se recueste en la cama. Me senté en su regazo y puse mi mano sobre la suya, acorralándolo de nuevo casi como antes, pero puede que incluso más cerca y en contra de su voluntad.

No sé en qué estaba pensando, que vergüenza. Pensamientos intrusivos, salgan por favor. Me estoy aprovechando del pobre de Nakamura que todavía tiene un yeso. Tuve mucho cuidado de no lastimarlo, lo prometo. 

—H-Hirose... 

Nuestros ojos se cruzaron y su rostro parecía un tomate. Era demasiado lindo, no estoy resistiendo. No supe como interpretar su mirada, no forcejeaba para apartarme, es casi como si quisiera quedarse aquí en esta posición. 

No lo estoy resistiendo... Debo decirle a verdad... 

—Es que... es que si lees ese mensaje... ya no querrás ser mi amigo... 

Sus ojos se abrieron como platos y decidí seguir hablando.

—Takeuchi envió un mensaje, ¿Ok? Y te escribió algo bastante vergonzoso de admitir, un secreto que llevo guardando un tiempo y no estoy listo para decir. Así que, por favor... Eres importante para mí... ¿Comprendes? 

Nos quedamos así un rato, ya tenía demasiada pena para mantener la mirada, así que me levanté pero no me moví de su regazo. Él parecía que iba a hablar, hasta que escuchamos la voz de su madre. 

—¡Ya está la cena! 

 

(...)

 

—Tu padre me está esperando, ten cuidado con el brazo, ¿Ok? 

—Estaré bien, ma... 

—Es en serio, Okuto, llámame cualquier cosa y haré lo posible para regresar— Su madre sonrió levemente después de darle una larga lectura de que no hacer con el brazo, antes de darle un beso en la frente.

—N-No frente a Hirose... — Lo escuché decir en voz baja. 

—Soy tu madre, yo te ordeno a ti, no al revés— Dijo con firmeza para después acariciarle la cabeza a Nakamura. 

Luego, su mirada se posó en mí y se me acercó para hacer lo mismo. Admito que me coloré de la vergüenza cuando lo hizo, encima me sonrió. 

—Vigila a mi Okuto, ¿Bien? Confío en que no le pasará nada si le hechas el ojo. 

—¡Mamá! ¡Puedo cuidarme solo!

—A callar. 

No pude evitar reírme un poco y le decidí responder— No le pasará nada, lo prometo. 

Bueno. Lo intentaré que no le pase nada. Escuchamos la bocina de un vehículo afuera, señal de que la madre de Nakamura debía irse. Dejándonos solos. Hubo un silencio entre nosotros hasta que nos sentamos a la mesa, donde ella dejó la cena servida para los dos. 

—Tu mamá se preocupa mucho por ti...— Decidí romper yo el silencio. 

—Últimamente es muy cariñosa desde que me lastimé... no me quejo, pero me avergüenza que crea que no pueda cuidarme solo... 

—¿Seguro no quieres que te ayude con la comida de nuevo? 

—Yo... bueno... 

Dudó bastante, pero no se negó las veces que lo hice de manera nada disimulada. Pudimos olvidar aquel momento donde intenté quitarle el teléfono y pudimos hablar con normalidad. De la escuela, de las dificultades que tuvo desde el accidente, me habló de Icchan cuando le pregunté y el como sus padres se lo regalaron. Incluso le conté varias tonterías que hicieron mis amigos mientras él me escuchaba atentamente. 

Me dijo que no hacía falta limpiar los trastes de la cena, pero insistí en que se relajara y mejor buscara la película para verla en la tele de la sala. Todavía estaba aterrado de que viera el mensaje, pero... 

Tarde o temprano se debía enterar, ¿No? 

Incluso si me rechaza, solo... 

No quiero que me deje de hablar. Quiero que sigamos igual que siempre, aunque no pueda tener más de eso... 

Las chicas tenían razón todo el tiempo, intenté marcar territorio de algo que realmente no es mío. Y me da vergüenza admitirlo, pero era la mera verdad y Nakamura tiene todo el derecho de saberla. Aunque fuera por ese mensaje vergonzoso de Takeuchi. 

Cuando me senté en el sofá, a su lado, vi como me entregaba su celular desbloqueado. Lo miré confundido cuando decidió hablarme. 

—...A-Aún quiero leer el mensaje que dijiste... Sea lo que sea, no me voy a enojar contigo... Pero si de verdad no te sientes listo...

—Nakamura... 

—T-Te entiendo, Hirose... —Hizo una breve pausa y me miró fijamente— Yo tampoco quisiera que alguien dijera por mí un secreto importante a otra persona que es igual, o incluso más importante... Como... Como tú... 

Tomé el teléfono en mis manos y lo observé por un momento antes de levantar la mirada hacia él. 

—Cuando estés listo para decirme... en persona, por mensaje, o por llamada... te escucharé... 

...

De verdad no puedo soportarlo. No puedo aguantarlo más. 

Que me trates así después de lo que hice. Me duele el pecho de aguantar estos sentimientos. 

—Eres demasiado bueno conmigo... 

—No... No es para tanto, tú has sido incluso mejor conmigo, ¿Sabes? Desde que me rompí el brazo, has sido atento conmigo— Sonrió mientras observaba su brazo, específicamente mi firma. 

—Nakamura... —Levantó su mirada y tomé su rostro en mis manos, acariciando sus mejillas— No me odies por lo que haré y te diré... 

—¿Hirose...? 

Hasta aquí llegó tu mejor guerrero, Dios. 

—Me gustas, Nakamura... Y ya no puedo guardármelo...  

Corté la distancia entre nosotros y decidí besar sus labios. No duré mucho, solo unos segundos. Bajé la cabeza apenado y solté su rostro. Estaba nervioso, el corazón me palpitaba con fuerza y estoy seguro que mi cara es totalmente roja. Estaba listo para el rechazo, pero Nakamura me tomó la mano y volvió a ponerla sobre su mejilla. 

Finalmente lo vi. Se veía sorprendido, y... Estaba sonriendo mientras se acercaba de nuevo a mí. 

—¿Puedes... repetirlo...? 

—...¿Hablas de mi confesión o... del beso? 

—Sí... 

—Jajaja...— Pegamos nuestras frentes y cerré los ojos aún avergonzado— Me gustas, Nakamura... Me gustas muchísimo...

 

(...)

 

Le terminé contando todo lo del mensaje y el porque de mi repentina auto invitación a una pijamada. No puedo creer que él lleva sintiendo lo mismo por mí por tanto tiempo. Todo empezó a cobrar sentido para mí. Él también me contó muchas cosas, sus constantes intentos de acercarse a mí, las veces que intentó conocerme más. E incluso como creyó que un amuleto de la suerte del club de ocultismo lo ayudaría a que seamos cercanos. 

¿Cuánto tiempo he perdido por darme cuenta tarde de mis sentimientos? 

Seguimos la pijamada como habíamos planeado, con la película, palomitas y refresco. Pero la verdad apenas le estaba prestando atención. Nakamura sentía lo mismo que yo, no quiero ver una peli, y mucho menos porque no me di cuenta que era de terror. 

—¿Te encuentras bien?— Awww, se preocupa por mí.

—E-Estoy bien— Mentí, pero quiero verme valiente frente a él— Solo quiero un poco de Coca-Cola. 

Tomé mi vaso y seguí viendo la película. ¿Por qué veíamos una peli de terror? Le dije a Nakamura que podía elegir. Claramente con segunda intensión porque sabe que no soporto el terror, pero él se veía normal. Pensé que el momento de más terror había terminado, pero el asesino apareció de repente y me espanté, dejando caer el refresco sobre Nakamura.

—¡Ay! L-Lo lamento mucho Nakamura, de verdad no fue mi intensión— Estaba realmente apenado, le cayó en toda la ropa.

—N-No te preocupes, igualmente debía bañarme cuando terminara la peli...— Dijo con nervios antes de levantarse, pero lo retuve— ¿S-Sucede algo, Hirose? 

—... ¿Requieres ayuda? Por... tu brazo... 

Llevo muchos días con curiosidad de como Nakamura ha estado bañándose con el yeso, y su mamá me dijo que debía ayudarlo. Esto es solo parte de mi ayuda. 

—Y-Yo puedo... Bueno... N-No te debes preocupar. 

—Insisto, quiero ayudar a mi novio a que no tenga problemas con su brazo. 

—N-Novio... 

Esa mera palabra le dió una carita tierna de bobo. No le di tiempo a pensar y caminé llevándolo de la mano— Deja que yo te ayude, ¿Sí? Después de todo... Quiero cuidarte siempre que tengas problemas... 

Su carita se puso toda roja, que tierno. Además, no pudo negarse. 

Estaba muy nervioso, y no lo culpo, yo también, vería su cuerpo prácticamente desnudo. Le ayudé con la ropa, pero él insistió en cubrirse con la toalla y no dejarme ver más allá. Pero voy a ser paciente, puedo resistir las ganas. Las hormonas no van a ganarme. 

Resulta que Nakamura debe envolver su yeso para que no se moje, porque el agua puede dañar su yeso y evitar su recuperación. Tiene sentido para mí y por eso ayudé a envolver el yeso en una bolsa. 

Cuando estábamos en el baño, él insistió en que no necesitaba ayuda, pero no le creí en absoluto. Y bien que lo hice, apenas salí del baño la primera vez que me sacó, escuché algo caerse y él se encontraba en el suelo. 

—¿Te encuentras bien? 

—De maravilla...— Mentiroso, tenía dificultades para levantarse.  

Lo ayudé y respeté su decisión de quedarse con al toalla en la cintura mientras lo ayudaba a bañarse. 

No hice nada malo, ojo. 

 

(...)

POV. Nakamura 

 

Es el mejor día de mi vida. Gracias a mi hermana y al superior Tamura que hicieron que me rompiera el brazo. Le gusto a Hirose, soy ahora su novio y me ayudó a lavarme la cabeza y cambiarme de ropa. Bueno, eso último me dió un poco de pena porque me vio semidesnudo, pero es el mejor día de mi vida. 

—De nuevo, lamento haberte arruinado la ropa con el refresco— Se disculpó conmigo. 

Puedes arruinarme toda la ropa que quieras, no me importa. 

—N-No te preocupes por eso... — Es todo lo que pude decir. Estaba muy nervioso. 

No estaba acostumbrado a tanto cariño, y menos cuando Hirose tomaba la iniciativa. Si estaba en un sueño, no quería que me despertaran. 

Al rato, me preguntó si podía tomar una toalla para bañarse él también y terminar la película. Encontré lo que me pidió rápido y le di también una ropa cómoda para dormir, que era una camiseta mía y un pantalón corto. Él tomó la ropa con una sonrisa y se acercó a mí nuevamente. 

—Regreso en breve, ¿Sí?

¡Tan lindo!

—S-Sí...

Me besó la mejilla y se fue de la habitación. Esto es demasiado para mi corazón. Nos besamos en la sala, sí, pero no puedo evitar ponerme nervioso. Me dijo su novio. Soy tan feliz. Iba a saltar de felicidad pero mi yeso me recordó que debo mantener el brazo inmóvil por la incomodidad. Me muero de la felicidad, ya quiero que me lo quiten. 

¿Debería buscar el futón para que pueda dormir? ¿Y si me pide que durmamos en la misma cama? 

Escuché mi teléfono sonar, y era mi mamá preguntando si todo estaba en orden. Solo suspiré aliviado y le respondí. Vi la cantidad inmensa de mensajes sin leer que tenía. 

Eso me recuerda, el mensaje de Hirose... 

Mmm... Leer o no leer... 

Estuve unos diez minutos dándole vueltas. Pero como dice el dicho: la curiosidad mató al gato. 

—"Nakamurancito..."— Leí en voz alta. 

—¡NO LO LEAS!— Escuché el grito de Hirose quien abrió la puerta, entrando de repente mientras levanté el teléfono para seguir leyendo el mensaje en voz alta. 

Si fue Takeuchi quien escribió esto, no fue muy creativo que digamos. Pero si me dió un poco de risa. Ahora entiendo porque no quería que leyera el mensaje. Cuando terminé de leerlo, se puso en posición fetal encima de la cama y tenía las orejas y el cuello rojo. 

Nunca había visto a Hirose tan avergonzado y no pude evitar abrazarlo. 

—Ya me lo dijiste, ¿Recuerdas? El mensaje no importa. 

—Aún así, que vergüenza 

—Perdón, perdón, te lo compensaré por no hacerte caso. 

—¿De verdad? 

Me sonrió con picardía. ¿Qué acabo de hacer? 

—Entonces... 

Se está acercando. Demasiado. 

—Espera Hirose.... 

Creo que ya no veremos la película... 

 

(...)

 

—Entonces, Nakamura es mío, mi nombre está en su brazo y deben respetarlo— Dijo Hirose con orgullo. 

Era lunes nuevamente, y aunque todavía me quedan 12 días con el yeso, básicamente estaba marcado. Hirose discutió con las chicas, quienes estaban emocionadas por mi relación. Y luego amenazaron a Hirose de que el próximo yeso sería para él si algo me pasaba, física o mentalmente hablando. 

No sabía que era tan territorial... 

Pero no me quejo. La pijamada del viernes fue el mejor día de mi vida. 

—Nakamura— Kawamura me llamó y bajé la mirada para verla— ¿Qué te pasó en el cuello? 

—¿Eh? 

Encendí la cámara de mi celular y revisé mi cuello. En el lugar que me señaló Kawamura. Estoy seguro que mi cuello se puso rojo al darme cuenta de lo que era. Hirose y yo nos vimos esta mañana y me besó el cuello. Justo en el mismo lugar donde me besó en la pijamada. No había entendido porque lo hizo hasta hoy... 

La marca no se ha ido. 

Las chicas se dieron cuenta y su mirada se posó en él, quien descaradamente puso sus manos sobre su cabeza y desvió la mirada.

—Vaya, parece una picadura de mosquito. 

—Uno con nombre y apellido— Señaló Hamaoka con una sonrisa. 

Hirose va a matarme un día, pero al menos moriré feliz de ser su novio.

Pero ahora no quiero quitarme el yeso donde me puso su nombre. Solo podía pensar que le pertenecía a Hirose. 

Aaahhh lo amo tanto. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notes:

Me fui por las ramas. Estaba loca por escribir una confesión.
Tenía una idea clara y luego quise meter más cosas y terminé haciendo una trama secundaria.

Datos curiosos:

-No, no hicieron el frutifantástico en la pijamada, pero si se dieron muchos besitos y Hirose marcó a Nakamura.

Este no tendrá secuela jjj
Y ya, no tengo más nada que decir.
Estaré escribiendo un AU de GNK X Genshin Impact, esperen atentos.

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