Actions

Work Header

Bailando con el enemigo

Summary:

Severus Snape un omega francés que desprecia a los alemanes.

Sirius Black un alfa de buen corazón y militar de alto rango de Alemania.

Sirius intentara ganarse el corazón de Severus, pero no va a hacer fácil.

Capítulos cortos

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

El aroma a estofado llenaba la cocina. Severus revolvía el contenido de la olla con una cuchara de madera. 

 

Se llevó una mano al vientre, acariciando la curva que ya empezaba a marcarse bajo la ropa, y miró el reloj de la pared. Ya era tarde.

 

​—¿Dónde te habrás metido, Sirius? —murmuró para sí mismo, con una sonrisa ligera— Cuando llegues me vas a escuchar por dejarme tanto tiempo solo.

 

​El sonido de unos golpes en la puerta principal lo interrumpió.

 

Severus dejó la cuchara a un lado, limpiándose las manos con un paño. 

 

​—Ya voy, ya voy —dijo, caminando hacia la entrada— Sirius, espero que hayas traído las manzanas que te pe...

 

​Las palabras se le quedaron en la garganta al abrir la puerta. No era Sirius.

 

​Tom Riddle, un oficial francés de alto rango, estaba de pie en el umbral.

 

Antes de que Severus pudiera reaccionar, Tom dio un paso al frente, obligándolo a retroceder, y entró en la casa. 

 

Caminó con calma hasta la sala y se sentó en uno de los sillones, como si el lugar le perteneciera.

 

​Severus miró hacia la calle por el espacio de la puerta. Estaba desierta. 

 

Decidió dejarla abierta y regresó a la sala, cruzándose de brazos.

 

​—¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que quieres? —preguntó Severus, manteniendo la voz firme—¿No te ha bastado con lo que ya has hecho? Vete ahora mismo. Cuando Sirius llegue, te va a sacar a patadas.

 

​Riddle esbozó una sonrisa helada, completamente tranquilo.

 

​—Eso si es que llega, Severus.

 

​—¿De qué estás hablando? —replicó Severus, sintiendo una punzada de tensión en el estómago—Sirius va a regresar en cualquier momento, y más te vale no estar aquí cuando lo haga.

 

​Riddle sacó un sobre del interior de su uniforme y lo colocó sobre la mesa de centro.

 

​—Sirius Black te abandonó. Ahí está la carta que lo demuestra. Te engañó todo este tiempo, ya estaba comprometido con otra persona en su país y regresó a Alemania.

 

​Severus miró el papel y luego a Riddle. Dio un paso atrás, negando con la cabeza.

 

​—No te creo. No pienso leer esa mentira, sé perfectamente quién eres y de lo que eres capaz para conseguir lo que quieres.

 

​—No me creas a mí, entonces —dijo Riddle, levantándose del sillón con calma— Ve a buscarlo al ayuntamiento. Él no va a regresar, Severus. Ya pasó demasiado tiempo fuera y lo sabes.

 

​El silencio de la casa de pronto se volvió pesado. 

 

Severus se quedó inmóvil en el centro de la habitación, con la mirada fija en un punto vacío, sintiendo cómo el peso de las palabras empezaba a sofocarlo.

 

​Antes de que pudiera reaccionar, Riddle se acercó y lo envolvió en un abrazo.

 

​—Ahora podemos estar juntos, Severus. Eres mío y de nadie más —le susurró al oído— Ya no hay nadie que se interponga entre nosotros.