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What We Carry Home

Summary:

Dick aparece en Titán frente a un equipo vencido por Thanos.

Descubre cosas sobre su variante de ese universo, se adapta y aprende mientras intenta encontrar una forma de regresar a su hogar.

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No cambia absolutamente nada en el final de Endgame.

Notes:

Bueno, este fic nació de una idea producto de un brote psicótico con delirio místico que expresé hace un tiempo en Tumblr la idea, y luego, ya que no tengo autocontrol, simplemente decidí escribir algo, un pequeño cap sobre lo que planeaba el primer cap. Sí, lo escribí en inglés (cuestionable), pero ahora me da flojera traducir todo, así que lo dejaré en español.

Tiene sus deficiencias, sí, pero creo que le agarré el ritmo en los siguientes caps... más o menos :D

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

El crimen no tenía un horario, eso era un hecho.

En Gotham, eso era aún más obvio. Ya sea de día o de noche, siempre había algo pasando. No por algo era la ciudad con el mayor índice de criminalidad.

Sin embargo, la cantidad y severidad de esos crímenes entre el día y la noche eran bastante diferentes. Los jefes mafiosos y los lunáticos tenían predisposición por la teatralidad, después de todo. Así que realmente no había muchos problemas de día.

Claro, siempre había excepciones.

Dick era bastante consciente de que las posibilidades estaban ahí. Verse envuelto en un altercado en su identidad civil no era raro, tenían planes de contingencia para ese tipo de casos.

El problema fue que todo pasó demasiado rápido para que reaccionara.

Un callejón, un objeto extraño, luego una explosión de luz que apenas le permitió cubrirse el rostro.

Por un momento, creyó perder el aliento, pero, afortunadamente, lo fue recuperando conforme pasaron los segundos, para luego parpadear y enfocar la vista en lo que tuviera frente a él.

Respirar se hizo más fácil, pero por alguna razón no era igual a como era antes de ese suceso. Y pronto se dio cuenta de que… ya no se encontraba en aquel callejón.

Las oscuras calles de Gotham y sus edificios tenebrosos no se encontraban por ningún lado. Sintió el aire más limpio en comparación al contaminado de Gotham al que estaba acostumbrado, pero era más pesado.

Arriba, un cielo extenso lleno de colores cálidos se extendía; abajo, el suelo era tierra y ruinas, y a su alrededor solo vio restos de lo que parecía una gran batalla y caras desconocidas.

En un principio nadie se había enfocado en él, parecían haber presenciado algo diferente antes de que él llegara. Dick notó pérdida en sus rostros, pero luego algunos lo miraron.

—¿Quién…? —escuchó murmurar a alguien.

Solo bastó un par de segundos para que le prestaran más atención.

Notó cautela, desconfianza e incluso cierta agresividad en sus gestos y movimientos. Estaban listos para un enfrentamiento, pero luego…

—Espera… —dijo otra persona. Dick dirigió su mirada hacia la voz sin dejar de estar alerta bajo tantas miradas desconocidas—. No puede ser… —Era un adolescente con un traje metálico, que estaba compuesto por los colores rojo, azul y dorado, también tenía un símbolo de araña en el pecho. Por alguna razón, sus rasgos le resultaron familiares, pero no pudo pensar mucho en ello cuando el chico volvió a hablar—. ¿Papá…?

—¡¿Qué?!

Dick se quedó congelado en su lugar.

Esperaba muchas cosas cuando el chico comenzó a hablar, después de todo estaba rodeado de desconocidos en un lugar igual de desconocido. Pero esas palabras eran lo último en lo que hubiera pensado.

Y bueno, al parecer la situación fue la misma para todos los presentes.

Dick dio un vistazo rápido a cada uno, algunos eran claramente humanos y otros tenían características que le hacían pensar que podrían ser metas o extraterrestres.

Al igual que él, ellos también perdieron la tensión por la situación al escuchar al adolescente.

Suponía que era algo bueno, después de todo, el cambio de expresión que tuvo cada uno fue mucho mejor que las miradas perdidas que habían tenido antes de notarlo y la sospecha que parecía rayar en un pánico y hostilidad a la que cambiaron al verlo.

—Estás sorprendido… —Dick se sobresaltó cuando notó a la mujer insectoide a su lado, su mano estaba en el hombro de Dick y también captó como sus antenas se iluminaron—. Soy ágil —dijo con una sonrisa, como si respondiera la duda de Dick sobre cómo terminó tan cerca de él sin notarla—. Tienes curiosidad por nosotros y estás algo conmocionado por lo que dijo Spider-man…

—Soy demasiado joven para tener un hijo adolescente —dijo algo divertido Dick.

El agarre de la insectoide era leve, apenas hacía presión, lo que hizo que no intentara apartarse bruscamente. Podía mantener la calma si eso le evitaba problemas innecesarios. De todos modos, estaría alerta por si pretendían hacerle algo en la cabeza. La posibilidad estaba ahí, no se arriesgaría a descartarla.

—Entonces, ¿no es otro miembro del grupo del loco genocida? Bien… —murmuró con cierto humor amargo un hombre en una armadura semi destruida.

—Esos son estándares muy bajos.

El hombre solo puso los ojos en blanco un segundo y sacudió la cabeza, pero luego hizo una mueca de dolor.

—De todos modos, ¿por qué creías que era tu padre? —preguntó otro hombre que usaba una chaqueta de cuero.

Dick también tenía curiosidad. Después de todo, no era una situación común en lo absoluto. Muchas cosas en su vida no lo eran tampoco, pero seguía siendo extraño.

—Bueno… —El entusiasmo del chico se había atenuado un poco, pero seguía hablando con cierto ánimo—. No tengo muchos recuerdos de él, pero sí varias fotos —dijo con una sonrisa apenada—. Las he visto varias veces, no creo equivocarme, ¿sabes? Se ve idéntico a mi padre, Richard…

—Te volviste a sorprender —dijo la mujer insectoide con una sonrisa—, ¿algo te suena familiar? —Rayos, Dick tenía a una versión extraña de una detectora de mentiras a su lado—. Soy una empática —corrigió ella con dulzura.

Eso tampoco lo hacía mejor.

—Mucho gusto, me llamo Richard Grayson.

No podía creer que estaba haciendo algo como eso, Bruce estaría muy decepcionado. Pero ahora que procesaba todo con más claridad, finalmente se dio cuenta de por qué los rasgos del chico le resultaban familiares. Sí, había cosas que no coincidían, el color de los ojos y el cabello, pero las facciones de su rostro… Se parecían demasiado a él.

Pero Dick no tenía un hijo, no que él supiera. E incluso si lo tuviera, la diferencia de edad no parecía tan grande, así que no era posible. ¿Un clon? No parecía ser el caso.

Entonces…

La mujer insectoide se separó de él. No fue de forma brusca, pero tampoco fue algo deliberado, al menos no por completo.

—Algo extraño está pasando… —dijo con cierta aprehensión.

Y luego… ella desapareció. Se convirtió en polvo frente a sus ojos.

Pasó demasiado rápido.

Dick ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar cuando sucedió de nuevo.

—¿Quill…?

Otro más desapareció para consternación de todos. Fue de la misma manera.

Dick vio cómo el hombre de la armadura destruida avanzó un paso, pareció haber notado algo y dijo: —Tranquilo, Quill…

—Oh, hombre… —murmuró el hombre de la chaqueta de cuero, Quill, para luego desaparecer también.

Dick comenzó a sentirse invisible en su lugar, un impotente espectador que veía cómo la gente seguía desapareciendo.

—Tony… —dijo otro hombre, uno con una capa roja—. No había otra manera —continuó, para después convertirse en polvo de la misma manera.

Debía terminar ahí, ¿verdad? Dick sintió un peso profundo en su pecho, uno que solo empeoró cuando volvió a escuchar la voz de ese niño.

—Señor Stark… —sonó débil, sin nada del entusiasmo de hace unos minutos—. No me siento bien…

Dick lo vio tambalearse, mirar sus manos y avanzar de forma descuidada.

Tony Stark dirigió su completa atención al chico. —Estás bien —dijo intentando aparentar una calma que era obvio que no tenía.

—No sé… no sé qué está pasando… —volvió a decir el chico sin detener su paso.

Dick vio horrorizado como, muy lentamente, parte de sus piernas comenzaban a convertirse en polvo. Como a veces parecían intentar reconstruirse, pero era en vano.

—No sé qué está…

Corrió hacia el chico y lo sostuvo por la espalda cuando comenzó a caer. Tony Stark lo atrapó de frente. El hombre parecía aterrado, lo que había impedido que avanzara todo ese tiempo.

—Tranquilo… —murmuró Tony abrazando al chico cuando Dick lo soltó.

Quería hacer algo, quería decir algo, pero no podía pensar en nada. Su cuerpo se sentía tan pesado como para moverlo y su mente pensaba tan lento como para ver alguna manera de arreglar todo.

—No me quiero ir… señor. Por favor… Por favor, no me quiero ir, no me quiero ir…

Solo estaba ahí, mirando al niño aterrado a menos de un par de centímetros de distancia, a Tony Stark con la mirada destrozada, sin tener idea de qué hacer para detener lo que estaba pasando.

Ni siquiera fue capaz de extender la mano cuando la mirada desesperada del niño lo buscó, para luego volver a Tony Stark.

—Lo siento…

Fue agonizantemente largo y doloroso verlo desaparecer.