Chapter Text
La preparatoria es lo que se considera la mejor etapa de la vida de muchas personas, hacer amigos, ser el mejor de la clase, actividades de club, y sobre todo, a veces, aquí es donde nace el primer amor.
POV Nakamura.
Aquella primavera, lo vi en la ceremonia de ingreso, un chico castaño y bronceado, mi corazón dio un vuelco desde aquel día. Poco después, me enteré de cual era su nombre: Aiki Hirose, y era parte del comité de salud de nuestra clase.
Tan lindo...
Tan amable...
Su linda sonrisa...
No cabe duda, era amor a primera vista. Me golpeó en la cara como si fuera un bate y yo la pelota.
Me hubiera gustado ser cercano a él, pero me es imposible.
Desde que tengo conciencia, he sido incapaz de hablar, escucho perfectamente a las personas que me rodean, pero soy incapaz de expresarme.
Ningún médico a encontrado la cura, y es posible que nunca pueda hablar. No soy normal en absoluto, ¿Cómo es posible?
¿Por qué me pasaba esto?
Aunque la verdad, no me importaba en lo absoluto antes. Después de todo, no soy nadie sociable, tampoco de muchos amigos, y por lo visto, las personas a mi alrededor tampoco se interesaban por mí. Como no todos saben lenguaje de señas, desde niño cargo con una pizarra conmigo. Mi madre decía que me ayudaría a hacer amigos y decir lo que pienso, y por un tiempo, intenté hacerle caso. Pero a nadie le interesaba ser mi amigo o entablar "conversación" conmigo.
—No te ofendas Nakamura, pero si no puedes seguirme el ritmo de la conversación, es muy aburrido— Fue lo que dijo la primera persona de la que intenté ser amigo.
Dejé entonces de esforzarme, incluso consideré dejar de andar con aquella pizarra... Pero nunca fui capaz.
¿Todavía tengo la esperanza de que la llegaré a usar?
Solo en mis sueños.
Empecé la preparatoria en esta nueva escuela, la escuela Hoshimi, donde nadie me conoce, pero todos parecen conocerse entre sí, o bien tienen grandes habilidades sociales que se hicieron amigos el mismo día, o quizás yo sea el raro que no entiende como es esto posible.
Nuevamente, nadie me hablará.
Al menos eso es lo que pensaba...
Volviendo a la ceremonia de ingreso, ahí conocí a aquel chico, resultamos ser compañeros de clase. Me emocioné un montón al ver nuestros nombres en el mismo tablero del aula. Puedo verlo todos los días conversar con su grupo de amigos, son muy habladores... incluso tiene un compañero en otra aula con quien habla mucho y parecen ser amigos de la infancia...
Que envidia...
¿De verdad es posible para mí ser amigo de Hirose?
¿O siquiera algo más?
¿Querría ser mi amigo pese a que no puedo conversar a su mismo ritmo? ¿Pese a que no puedo hablar en absoluto?
Lo más que puedo hacer es observarlo de lejos...
Solo los maestros y mi familia saben de mi condición, y quedamos de acuerdo en que ese tema no se tocaría pese a ser absolutamente necesario. O que yo esté de acuerdo. No quiero que me traten diferente. Aunque creo que ya lo hacen al distanciarse voluntariamente de mí, no todos los profesores son muy buenos disimulando.
Oh, pero no estoy totalmente solo, Kawamura también es mi compañera de clase, es mi mejor amiga y la única que sabe mi situación. Sabe lenguaje de señas, y por ello puede entenderme, pero no me gusta retenerla siempre, tiene su propio grupo de amigas, por lo que no siempre estamos juntos. Es amable y no quiero retenerla a que esté siempre conmigo. Ella tiene derecho a convivir con sus propias amigas, y no me siento preparado para contarles sobre mi problema, me tomará un tiempo entrar en confianza.
Cada que Kawamura se va, mi mirada nuevamente se posa en Hirose. Supongo que, al no poder hablarle, es más fácil verlo de lejos. Un día incluso me ayudó...
Alguien a escondidas tumbó mi mochila, y con ello mis libros y cuadernos. Estaba solo en el aula recogiendo todo, hasta que escucho a alguien acercarse y entregármelos.
Era él.
Me sonrió y juro que puse escuchar el aleteo de las mariposas en mi estómago y mi rostro calentarse.
—Ten, ¿Te encuentras bien?- Dijo mientras me entregada los libros.
Me habló primero, Hirose me habló... Aquel día fue en donde más que nunca desee tener voz... Pero no tengo.
Mi boca se abrió, pero me detuve al recordarlo, los nervios me ganaron y me dominaron, solo pude tomar los libros y hacer una leve reverencia en agradecimiento, a lo que él me sonrió de vuelta.
—Me alegro, ten cuidado la próxima- Dijo al despedirse de mí con la mano y caminar a la salida del salón.
Mi corazón latía con fuerza, juro que pensé que se iba a salir, aprovechando que él se iba y me daba la espalda, no pude evitarlo. Sabía lo que sentía, quería expresarlo...
Pero él no puede saber lo que siento...
Esta es la única manera...
<<Me gustas, Hirose>>
...
Que suerte que no me vió...
POV Narrador
El rostro de Nakamura estaba igual de rojo que un tomate, volvió a revisar sus pertenencias antes de irse.
Lo que el pelinegro no sabía, es que ese día, una pregunta nació en el interior de Hirose.
—¿Qué habrá querido decirme?— Se preguntaba mientras caminaba para encontrarse con Oomori en la salida del instituto.
Parece que la curiosidad es el inicio del interés.
