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El arte de la sugestión

Summary:

Julián es un chico tranquilo que solo estaba empezando su nueva vida en Buenos Aires hasta que una serie de acontecimientos lo obligan a meterse en un mundo del que no tenía absoluta idea.

o

Donde Enzo quedó flechado por un pendejo al cual solo quería clavarle los dientes un rato y ya.

Notes:

Antes de empezar quería dejar en claro dos cosas:
1. Es mi primer proyecto acá, así que si hay algunas fallas espero que me las puedan dejar saber en los comentarios (sin hate plis JDKSJAJS) voy a intentar corregir las errores de a poco, espero que mis errores no les dificulten la lectura
2. En este fic me voy a estar tomando como referencia a los vampiros presentados en TVD (the vampire diaries o diarios de vampiros) cualquier duda que haya respecto a cómo funciona el vampirismo en este fic me pueden dejar un comentario y voy a responderlo con toda la buena onda del mundo!!
Capaz el primer cap se ve algo corto pero prometo que los siguientes ya van a ser un poco más largos JSAKJSA

Chapter 1: Acercamiento

Chapter Text

Julián tiene una rutina sencilla; se levanta temprano, prepara el desayuno tranquilo, y luego encara para el laburo. Hace relativamente poco se mudó a Buenos Aires desde su ciudad natal, Calchin. No esperaba que de un día para el otro un morocho alto y lleno de tatuajes le diera vuelta su mundo.

La vida en la gran ciudad no es lo que Juli se hubiera esperado, el ruido excesivo y la gente eran bastante difíciles de llevar, pero poco a poco le fue agarrando la mano a su nuevo ritmo de vida. Su trabajo no le demanda mucho esfuerzo físico, ya que contestar teléfonos y agendar citas para su jefe no era necesariamente riguroso, pero sí requería demasiada energía mental -con la que para nada contaba- 

-Entiendo señor, pero si usted pagó la consulta y no se presentó no puedo hacer nada…

se oyen gritos más a través del micrófono del teléfono para luego cortar

Los lunes siempre eran los días más atareados en el consultorio del doctor Martinez, Emiliano es un buen amigo del hermano mayor de Julián y con gusto aceptó darle un trabajo como secretario en su consultorio médico, eso no quita que él se haya esforzado todos los días para demostrar que merece el puesto.

Ya era mediodía cuando el mayor salió de su última cita de la mañana, hambriento y cansado se acercó a la mesa de recepción para ver que tal estaba su secretario.

-”Cómo estamos por acá?Ya estás listo para almorzar algo Julito?” Dentro de su cabeza Julián puteaba a su hermano por haberle enseñado ese apodo a Emiliano porque desde que lo supo no paró de utilizarlo.

-”Solo tengo que enviar este mensaje a un paciente que viene a la tarde y ya estaría listo”

-”Dale, cuando estés listo decime y nos vamos a comer algo” Concluyó su jefe mientras atendía una llamada en su celular.

Luego de salir del consultorio ambos dieron un par de vueltas hasta encontrar su restaurante habitual para al fin poder almorzar. Pidieron lo mismo que siempre y mientras Emiliano devoraba su comida Julián se distrajo viendo los árboles que poco a  poco iban perdiendo sus hojas por el otoño, luego de salir del transe terminaron todo y volvieron a partir para el trabajo.

-”Luego de ese almuerzo necesito una siesta de un día más o menos” Dijo el mayor mientras terminaban de acomodar los historiales de sus siguientes pacientes. Julián estaba hojeando unos papeles sin muchas ganas cuando su jefe volvió a hablar “Decime que no queda mucha gente por venir hoy” Preguntó el antes mencionado mientras estiraba los brazos para soltar un gran bostezo.

-No, solo son dos pacientes más y concluiría tu agenda de hoy -Dijo el secretario mientras se levantaba de la silla para poder salir y volver a su puesto-. Avísame si necesitas algo -Concluyó antes de salir por la puerta para dejar al mayor solo-.

La tarde pasó sin mayor problema, para las 17:30 ya había terminado su día laboral pero el castaño quería quedarse un poco más para revisar la información de uno de los pacientes que iba a presentarse al día siguiente.

-”Estás seguro que no querés que me quede a esperarte Julito? Dijo el mayor antes de poner una mano en el hombro del joven.

-”Tranqui, Emi, solo corroboro unas cosas y ya me voy a casa”Respondió Julián a su jefe. “Descansá bien que mañana tenemos todo el día lleno” Sentenció el menor luego de saludar al mayor que ya estaba saliendo del lugar.

Cuando Julián salió del edificio ya había oscurecido, así que intentó no demorar mucho para llegar a casa tranquilo, si bien las calles en las que se encontraba su trabajo eran seguras tampoco quería tener que volver tan de noche, más teniendo en cuenta que estaba solo. Ya con la música sonando por sus auriculares el joven emprendió camino a su departamento, gracias al cielo -y a un contacto de su hermano- no vivía muy lejos de su laburo. Durante el trayecto habitual que hacía logró notar una sombra que estuvo siguiendo varias cuadras, al principio no le tomó tanta importancia, pero luego de haber hecho 3 cuadras con la sensación de que te están observando decidió armarse de valor y plantarse frente al extraño que claramente lo estaba siguiendo “Que puede salir mal? pensó antes de tomar impulso y hacerlo.

Quedó un poco asustado al darse cuenta que no había nadie, así que decidió apresurarse a su edificio y resguardarse dentro del hall de ingreso, ya en su departamento se tiró en el sillón aún maquinando qué es lo que pudo haberlo seguido durante tantas cuadras.

Fuera del edificio una sombra observaba la luz proveniente del hogar de Julián, no tomó mucho tiempo para que esta desapareciera en la noche.

La semana terminó sin muchos inconvenientes, entre citas médicas y cenas con sus amigos Julián ya no volvió a sentirse observaba al volver a casa -y porque Emiliano no lo dejó luego de enterarse de lo que ocurrió- El finde estaba recién empezando y Julián ya estaba bastante estresado ya que Licha, su mejor amigo, organizó una juntada en el depto del menor. Mientras elegía qué bebida iba a tomar está noche volvió a tener esa extraña sensación, solo que ahora no hubo mucho tiempo para descifrar qué era lo que la estaba ocasionando ya que tocaron su hombro  haciéndolo brincar del susto.

-”Perdón por asustarte” Dijo el morocho que estaba detrás de Julián en el pasillo de bebidas. “estoy buscando la zona de limpieza, no sé si sabes dónde está”

-”No tranqui, solo estaba muy perdido en mis pensamientos” Respondió el castaño con una sonrisa, mientras observaba al hombre que le había robado el susto de su vida, Pelo negro, sonrisa muy linda, brazos tatuados -cosa que le movió un poco el piso al menor- “Si no estoy mal el pasillo de limpieza está a la vuelta”

-”Muchas gracias por la ayuda, y de nuevo disculpame por haberte asustado” “Me llamo Enzo” Comentó el morocho con una sonrisa.

-”Julián, mucho gusto” Respondió el menor devolviendo la sonrisa, aún un poco hipnotizado por la sonrisa del otro. 

-”Tenés jodita hoy?” Comentó Enzo mientras observaba el carrito con bastantes botellas de alcohol. “Se ve que la vas a pasar bomba”

-”Nada muy loco, solo yo y unos amigos” Respondió el menor mientras guardaba otra botella de fernet en el changuito. “Vos haces algo hoy?” Preguntó de vuelta, un poco confundido porque no sabía porque estaba teniendo esta conversación con un desconocido en el super.

-”Nada muy interesante la verdad, solo voy a comprar algo rico para cenar, luego mirar alguna peli, todavía me estoy acostumbrando al barrio nuevo y no conozco muchos lugares para salir” Devolvió el mayor con esa sonrisa que parecía estar dando vueltas en la cabeza de Julián.

-”Bueno, si llegarás a tener ganas de tomar algo y charlar un poco podes caerte a mi depto” Cuando las últimas palabras salieron de la boca del menor este quedó un poco sorprendido, ya que no entendía por qué estaría invitando a un desconocido a tomar con él y sus amigos.

-”Me encantaría” Respondió sin dudar el mayor. “Algo más que quieras decirme? lindo” Preguntó Enzo sin romper el contacto visual con el menor. Julián pudo notar por unos segundos cómo las pupilas del mayor empezaban a hacer un movimiento extraño, tan así que solo podía pensar en ellas antes de responder algo que ni él esperaba que pudiera decir.

-”Me resultan muy atractivos los tatuajes” Contestó el menor aún sin entender por qué estaba diciendo todo lo que pensaba sin ninguna clase de filtro.

-”Muchas gracias, me encanta que te gusten” Comentó Enzo antes de terminar la charla. “Ahora seguí con tus compras tranquilo” concluyó rompiendo el contacto visual, haciendo así que el menor volviera a la normalidad.

Al llegar a casa, Julián apoyó las compras sobre la mesada de la cocina y se quedó unos segundos mirando a un punto fijo en la pared. Tenía un leve dolor de cabeza que empezó ni bien puso un pie en su hogar, algo dentro de él le resultaba diferente, sentía que había huecos en su memoria, ya que el momento de pagar todo y la vuelta a casa le parecían borrosos y extraños. Empezó a sacar todas las compras hasta que se percató de que había una caja de té de manzanilla y unas galletas oreo, cosas que él juraba no haber puesto en ningún momento, intentó recordar en qué momento pasó pero no podía recordarlo en lo absoluto, cada vez que intentaba volver a ese recuerdo del super solo puede pensar en algo, esos ojos negros y la forma en la que sus pupilas habían aumentado y reducido su tamaño a medida que las observaba con más detenimiento. 

Sacudió la cabeza para borrarse esas ideas de la cabeza «el estrés del laburo debe tenerme así» concluyó en su mente antes de continuar con la preparación del depto antes de empezarán a caer sus amigos. Aunque muy dentro de su mente no podía parar de pensar en esos ojos, ese mar profundo y oscuro que lo atrajo totalmente.

 

Ya entrada la noche en el departamento solo podían escucharse risas y un poco de música de fondo. Lisandro y Cristian estaban hablando sobre como fue su día en el trabajo mientras que Emiliano estaba muriendo de risa con las incoherencias que decían los chicos, gracias a esto Julián había logrado dejar de lado lo que lo ha estado preocupando. El cordobés se estaba preparando un vaso de fernet cuando licha entró a la cocina para charlar mientras los otros dos quedaban solos en el living.

-Pasó algo ju? te noté algo ido. Comentó su amigo mientras se apoyaba en la mesada a su lado "decime que el boludo del Dibu no te está negrando porque si es así con Cuti lo surtimos un poco" Agregó riéndose un poco

-No es nada serio licha, solo estoy con muchas cosas en la cabeza estos días. Terminó el menor mientras le daba un sorbo a su vaso de fernet. "creo que solo necesito descansar un poco el finde y ya voy a estar de diez" Dijo mientras salía para volver a donde estaban los demás.

La charla y las risas continuaron hasta que el repentino ruido del portero eléctrico los dejó a todos sorprendidos. "Estás esperando a alguien más? pensé que estabamos todos" le consultó el Dibu que estaba sentado a su lado en el sillón. Julián había olvidado totalmente que había invitado al morocho con el que se cruzó en el super, algo que al cordobés le resultó muy raro, él jamás se olvidaría de algo como eso. 

-Colgué en avisarles que invité a un chico que conocí en el super a la tarde, voy a bajar a abrirle y vuelvo, pueden comportarse, si? Sentenció antes de tomar las llaves y salir hacía el ascensor.

Ya en el hall abrió la puerta del edificio y salió para encontrarse con el  morocho parado afuera, con esa sonrisa que a Julián le resultaba muy linda. Cuando sus ojos se cruzaron una ola de recuerdos volvieron de golpe a la mente del menor, como si se tratase de un espejismo recordó como el más alto lo ordenó que olvidara todo lo que hablaron durante ese breve encuentro en el super; como el mayor le ordenó que se llevara el té y las galletas porque eran sus favoritas y al momento que se separaron este olvidará todo lo sucedido.

-Hola, Juli, Cómo estás? Dijo mientras se acercaba a darle un beso en la mejilla al menor. "Pensaste que no me iba a pegar una pasada por acá?" Continuó el mayor hablando cerca de su oreja.

La cabeza de Julián iba a mil por hora, no podía dejar de pensar qué es lo que había ocurrido en el super. Cómo es que Enzo fue capaz de haberle hecho olvidar su conversación, qué era Enzo es  la pregunta que daba vueltas por su mente en todo momento. Luego se percató que el mayor estaba muy cerca de él, tanto que le dio hasta algo de miedo, retrocedió rápidamente mientras el otro se adentraba en el edificio del menor, algo en su mirada había cambiado, sus ojos ahora estaban totalmente cubiertos de un color rojo intenso como la sangre, junto con unas venas oscuras abultadas debajo de ellos. El pánico bajó por la espina del menor mientras que intentaba retroceder tratando de buscar algún refugio. Sin darle tiempo a pensar el mayor se abalanzó con velocidad encima del cuerpo del cordobés estampándolo contra la pared y al mismo tiempo enseñándole un par de colmillos largos y afilados.

-Qué mierda sos la concha de tu madre -Dijo el menor totalmente aterrado de la criatura que estaba apretando su cuerpo contra la fría pared- te juro que no tengo nada de valor, por favor no me hagas nada -Rogó Julián mientras algunas lagrimas caían por sus ojos que permanecían cerrados presos del terror que toda la situación había ocasionado en él.

-No te voy a hacer daño, bonito, solo quiero probar un poco a qué sabés -Explicó el chupasangre antes de clavar ambos colmillos directo en el cuello del menor. El cuerpo del antes mencionado cayó en los brazos del morocho, mientras que este empezaba lentamente a beber de su sangre. El acto duró solo cinco minutos, pero eso a Enzo le era más que suficiente para saciar el hambre que lo acechaba desde temprano. Una vez que concluyó solo mordió un poco su muñeca hasta hacerla sangrar, luego la posó sobre la boca del menor y lo obligó a succionar, eso fue suficiente para curar la pequeña herida que dejó en el cuello de su pobre víctima. Terminado el banquete Enzo se limpió un poco la boca y ambos subieron al ascensor.

-Qué me hiciste? No, déjame reformular, Que mierda sos? Dijo el menor mientras tocaba el costado de su cuello que ya se encontraba totalmente sanado.  "Cómo es posible que no haya rastro de la mordida que me diste? Preguntó aún algo asustado por todo lo ocurrido.

-Un poco sangre de vampiro puede curar cualquier herida, lindo. Contestó el mayor mientras se acomodaba el flequillo frente al espejo del ascensor. "Y antes de que me preguntes esa boludez, sí, nos podemos ver en los espejos, y si, yo fui el que te borró la memoria más temprano. Alguna duda más que tengas Juli?" Dijo antes de volver a posar sus ojos negros en los de Julián.

El menor no tuvo tiempo de volver a abrir la boca antes de que el vampiro volviera a hacer el mismo movimiento con sus ojos dejándolo en total trance. "Antes de que entremos tenés que decirles a tus amigos que me acompañaste a buscar unos puchos y que es por eso que nos demoramos, más tarde vamos a charlar en profundidad de que pasó, pero por ahora quedate con esto, soy un vampiro que te viene observando hace bastante tiempo Julián, me llama mucho la atención que hace un chico tan lindo como vos trabajando para un vil cazador de vampiros. No hay más tiempo, pero cuándo sea necesario tendrás tus respuestas, ahora olvidá todo lo que pasó desde que entré al edifico" Sentenció el mayor antes de que las puertas del ascensor se abrieran de nuevo.