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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of Nos merecemos un poco de Fedri en nuestras vidas
Stats:
Published:
2026-09-16
Words:
1,308
Chapters:
1/1
Kudos:
39
Bookmarks:
2
Hits:
509

Soy tan Petit

Summary:

Donde Ferran intenta ser el mejor novio del mundo

O

Donde Pedir se hace el despistado.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Pedri miró a Ferran, quien tecleaba furioso algo en el móvil, y luego se miró la mano. Allí estaba ese precioso anillo dorado. No era para nada escandaloso, a Pedri le parecía muy sofisticado, ya que, a pesar de no poseer ningún detalle en el exterior, en el interior su Ferran había puesto la inscripción en latín "Semper tuus" (Siempre tuyo) y a Pedri se le aceleraba el corazón cada vez que lo recordaba.

-¿Qué haces? - preguntó su comprometido.

Había dejado su teléfono y se arropó cerca de Pedri.

-Na', estaba pensando en el otro día, que me diste el anillo... Fue un día muy bonito

-Bonito para ti, porque yo estuve todo el puto día queriendome tirar por la ventana...- Se quejó Ferran.

Pedri soltó una ligera risa antes de besar a su pareja.

 

Ferran estaba nervioso, eran las 6 de la mañana y no podía dormir porque había hecho algo muy estúpido. En un arrebato de poderío máximo había decidido comprar anillos de promesa para Pedri, el mismo muchacho que estaba durmiendo plácidamente a su lado.

Sabiendo que no iba a dormir más, Ferran decidió salir con mucho cuidado de la cama, vestirse y salir a correr. Corrió por un par de horas, intentando quitarse los nervios de encima, porque hoy le iba a entregar el anillo a Pedri.

No había marcha atrás, había tomado la decisión.

Llegó a casa y suspiró cuando escuchó todo en silencio. Se dio una ducha rápida y se puso un pantalón holgado para dirigirse a la cocina a hacer el desayuno. Empezó cortando unos plátanos, de Canarias, por supuesto, para acompañar al yogur, también añadió arándanos y fresas. También hizo los batidos de proteínas que tomaban cada uno y lo dejó todo en la mesa del comedor. Por último dejo la caja con el anillo en el centro de esta, sabía como le costaban las mañanas a su Pepi así que sabía que no se daría cuenta, al menos por los primeros minutos...

O eso esperaba...

Con todo eso en la cabeza fue a despertar a su amado, pero para su sorpresa se lo encontró sentado en la cama, con el pecho descubierto y con los ojos cerrados.

-¿Dónde has ido?- preguntó Pedri con voz de recién levantado.

-A correr- Pedri, aún con los ojos cerrados alzó una ceja- No podía dormir...

Pedri alzó los brazos y Ferran se lanzó a ellos, llenándole la cara a besos a su adormilada pareja.

-Ferri, tengo hambre- se quejó Pedri aún sin abrir los ojos.

-Ven, que te cargo hasta el comedor, ya sabía yo que tendrías hambre...

Ferran arrastró a Pedri fuera de la cama y con facilidad lo alzó, y por instinto Pedri enrolló sus piernas en la cintura del contrario, colgándose del más alto como un koala. Para evitar que su adormilado chico se cayera, lo agarró firmemente por los muslos y se lo llevó al comedor.

Cuando ambos estuvieron sentados en la mesa, fue el momento en el que Pedri abrió sus lindos ojos.

-Guau... Te has lucido con el desayuno Ferri...- comentó admirando el plato que había delante suyo antes de empezar a desayunar.

Y mientras Pedri desayunaba tranquilamente, Ferran estaba que se moría de los nervios, su pierna no paraba quieta y estaba constantemente alternando su mirada entre la pequeña caja y Pedri, pero este parecía muy concentrado en su desayuno como para notar el pequeño objeto.

-¿Tenemos algún plan para hoy?- preguntó el menor una vez terminado su desayuno.

-No mucho, pero si quieres, podemos ir a ese restaurante que está por Torredembarra, ese que está al lado del mar. ¿Te acuerdas?

-Uff, sí, ese que hace unos arroces tan buenos... ¿Llamas tú para reservar? Me voy a dar una ducha rápida- Y desaparecido por las escaleras, rumbo al baño.

Ferran quería golpear la pared con su cabeza. ¿¡Cómo Pedri no había visto la caja!? Es que quien no la podía ver. Estaba allí en medio, evidente, solo le faltaban unas flechas luminosas y una sirena de ambulancia para ser más obvia. El chico suspiró, agarró la caja, se la metió en el bolsillo y con indignación llamó al restaurante para reservar.

Una hora después ambos chicos salieron hacia el restaurante. Al entrar al coche, Ferran lo volvió a intentar, dejando la caja y el móvil en el salpicadero del coche justo al lado del móvil de Pedri.

Pero nada.

Ni un solo comentario.

El viaje fue rápido para Pedri y eterno para Ferran. Quién estaba empezando a perder la cabeza. Cuando llegaron, Pedri salió primero mientras que Ferran lo siguió detrás de él, haciendo todo tipo de poses y caras exageradas apuntando a la puñetera caja.

Y es que Pedri no comentó nada sobre la caja ni durante la comida, ni en el paseo que dieron por el pueblo, ni en el camino de vuelta, y eso empezó a hacer perder los papeles a Ferran, quien estaba a punto de tirarle la caja a la cara.

-Oye, ¿Que hay en esa caja que has estado llevando a todos lados hoy?- Preguntó Pedri casualmente mientras entraba en la cama, listo para irse a dormir.

Ferran se quedó congelado en el sitio. No se podía creer lo que su pareja acababa de preguntar y su cabeza había entrado en pánico.

"Okay, Ferran, respira, tú eres el tío más guay y chill del mundo, vamos, con sofisticación y sin parecer nervioso" se dijo a sí mismo.

-No lo sé, ¿Quieres verlo?- contestó intentado que su voz no temblara, mientras le entregaba la cajita a su Pedri.

-¿Cómo no vas a saber qué hay dentro, Ferri? Qué me estás escondiendo- Pedri la cogió y la observó entre risas.

Una pequeña caja aterciopelada color azul navío, parecía nueva. Con cuidado la abrió y se quedó mirando el interior. Ferran no sabía muy bien a dónde mirar, alternaba entre Pedri y la pequeña caja, y cuando vió que su pareja no reaccionaba, empezó a balbucear.

-A ver... No te estoy pidiendo matrimonio, a pesar de que sí que quiero hacerlo, pero en el futuro, ahora somos muy jóvenes.... Pero quería darte algo que simbolice mi promesa de que nos vamos a casar algún día... Y me rondaba por la cabeza, los vi y los compré... Fue un impulso, si no te gustan podemos cambiarlos o podemos devolverlos y olvidar que esto pasó... Sé que es mucho compromiso, pero quiero que sepas que siempre voy a estar aquí.... Bueno, si no quieres no, en plan, entiendo que esto es mucho y bueno....

Ferran soltó todo en carrerilla, sin tomar aire, pero poco a poco su voz se fue apagando hasta que las últimas palabras se quedaron en susurros.

-Me encantan...- Dijo Pedri, levantando por fin su mirada para conectarla con la de Ferran.- Te quiero para toda mi vida...

Ambos muchachos se acercaron, uniéndose en un beso apasionado.

-Yo también te quiero para toda mi vida, mi amor, yo soy tuyo y tú eres mio- Contestó Ferran cuando sus labios se separaron- ¿Me dejas que te ponga el anillo?

Pedri asintió con entusiasmo y le tendió la mano a Ferran, quien le colocó el anillo y viceversa. Luego se quedaron en silencio por unos segundos.

-¿Por qué no me lo has dado directamente?- preguntó Pedri.

Ferran se apartó el pelo de la cara y soltó:

-No sabía como hacerlo, estaba tan nervioso... Quería que te dieras cuenta o algo, no sé, fui tonto, tendría que habértelo dado directamente...

-Un poquito bobo sí que eres, mi amor

Ferran lo miró ofendidísimo.

-Puede que sea bobo- hizo una pausa dramática - pero, soy TU bobo, ¡Y para siempre!- sentenció señalado exageradamente el anillo recién colocado en su mano.

Pedri rió, antes de volver a besarlo. Se metieron en la cama entre besos y palabras dulces, hasta que finalmente se durmieron, felices y juntos para siempre.

Notes:

Este OS ha salido de un AU de Twitter que he hecho, pasaros a verlo si queréis, es muy cortito ❤️

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