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Rating:
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Fandom:
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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 2 of together in a dream
Collections:
Gutimiga Week - Día 4
Stats:
Published:
2026-10-05
Words:
1,163
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
26
Bookmarks:
3
Hits:
183

loving you out loud

Summary:

Los secretos están hechos para guardarse, pero si se trataba de su amor por Armando, Brian no volvería a guardar silencio ni un día más.

O un universo en el que Brian sí encontró el valor para dejarlo todo por el amor de su vida.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Armando solía decir que los días llenos de emociones eran sus favoritos.

Ese, sin embargo, no estaba seguro de si alcanzaría a entrar en su top de mejores días.

—¿En qué piensas?

La voz de Brian lo sacó de su diálogo interno. Negó como respuesta, acomodando su cabeza en el pecho contrario.

—Hoy fue un caos.

Salir de esa situación de último momento vaya que lo había sido. Y aunque estaba feliz de haber salido victorioso de ello, Brian se sentía ciertamente apenado por haber metido en esa situación al mayor.

—Pero todo terminó bien, ¿o no?

La diestra del gringo acarició el cabello oscuro que reposaba sobre su cuerpo.

—A mí estar contigo me hace saber que las cosas terminaron bien. —Reafirmó el ojiazul, dejando un beso en la coronilla del más grande que, por fin, lo hizo sonreír.

—Después de todo esto —comenzó el ojicafé, trazando líneas sobre el pecho de aquel—, ahora quiero saber cómo descubriste que estabas enamorado de mí.

—Uy, es una pregunta difícil —respondió con una risita, sumergiéndose en sus recuerdos para poder contestar—. Yo creo que fue cuando rescataste a un gatito saliendo de la secundaria.

Ahora el que rió fue Armando. Levantó la cabeza del lugar en el que se encontraba descansando únicamente para verlo, incrédulo.

—¿De qué hablas?

—Te lo juro —insistió igual de divertido—.

—¿Por qué ese día?

—Porque a ti no te gustan los gatos. —Quitó pacientemente el cabello que caía sobre sus cejas—. Y menos te gustaba que tus papás te regañaran, y rescatar a ese gatito significaba ambas cosas.

—Sigo sin entender cómo eso te llevó a tener una revelación.

—No te importó arriesgar tu comodidad por salvar a alguien más —explicó con cuidado—, y no sé, seguro ya tenía sentimientos desde antes, pero pensar que alguien podía querer así de bonito y que ese alguien me quería a mí, fue lo que terminó de encender todo.

No se aguantó las ganas de besar los labios de quien lo sostenía, emocionado, enternecido y ligeramente apenado por el recuerdo que había traído a la mesa.

—Eres un cursi.

—Lowkey yo me sentía como ese gatito. Nunca dudaste por nada cuando se trataba de salvarme.

Ese día había sido una clara prueba de ello. Armando sonrió, seguro de que volvería a hacerlo las veces que fueran necesarias.

—¿Y tú, Hormi? —indagó de vuelta—. ¿Cómo supiste que estabas enamorado de mí?

—No creo que haya tenido algo como una revelación respecto a eso. —Alargó su cuello para acercar más su rostro al del adverso, quien había empezado a recorrer su piel con pequeños besos—. Siempre lo supe.

Brian sonrió, Armando podía notar la timidez en la expresión.

—¿Ah, sí?

—¿Lo dudas? —Se burló un poco, colocando sus dedos entre los rizos claros.

—Obvio no, ¿quién no se enamoraría de mí al instante? —El falso ego de su amigo lo hizo soltar una carcajada.

—Tú burlándote de que me dieran miedo las hormigas de chiquito hizo que me enamorara de ti —Terminó por responder, estirándose sobre el cuerpo debajo suyo.

Brian rió con fuerza, y muriéndose de ternura, llenó de besos cada centímetro del rostro contrario. Detalló sus mejillas, sus pómulos, su barbilla, acarició con los labios la punta de la nariz de su chico y terminó robándole un par de picos entre sonrisas.

—Me sentí muy mal toda esa semana porque pensé que de verdad te había ofendido que me riera tanto.

—De verdad me ofendió que te burlaras tan culero de mi apodo —Confesó acompañando su risa—, pero ni eso evitó que me gustaras.

—Qué masoquista eres.

—Me gustan ojetitos, qué te puedo decir. —Alzó los hombros y se ganó un pequeño empujón en la frente a modo de reclamo por parte de Brian.

—Bueno, ya no. Ahora yo soy el único culero que te puede gustar.

—Como si no hubieras sido el único desde siempre.

El color subió al rostro de Gutiérrez y para ocultarlo no se le ocurrió mejor idea que besar a Armando.

Incluso con lo poco que había pasado desde su primer contacto de ese tipo, Brian ya podía sentir que se volvía adicto a estar pegado a los labios de Armando.

—No sé cómo pude perder tanto tiempo contigo por tener tanto miedo. —Murmuró con las mejillas del mayor entre sus manos.

—No creo que hayamos perdido nada. —Sus labios se rozaron en cada palabra—. Tal vez debía pasar así.

La casi inexistente distancia entre sus bocas los invitó a besarse de nuevo, y fue un ciclo del que no pudieron escapar durante varios minutos.

Armando terminó abrazado al cuello de Brian, con la piernas delineando sus costados y las manos del castaño ceñidas a su espalda, apretándolo hacia su pecho.

—Te prometo que nunca volveré a estar tan cerca de perderte, no de nuevo.

Los labios del de ojos azules aterrizaban con constancia sobre su sien izquierda, aprovechando que ahora el más bajo estaba sobre sus piernas para crear un vaivén constante entre ambos cuerpos, casi meciéndolo con sutileza entre sus brazos.

—Te amo, Armando, como nunca he amado a nadie.

La manera en la que lo sostenía le daba soporte a sus palabras; lo tomaba con tanta fuerza y con tanto cuidado a la vez, como si tuviera miedo de perderlo, de hacerle daño.

Armando jamás se había sentido tan querido en su vida.

—Y voy a hacer todo lo que esté en mis manos para amarte como te lo mereces; todo el día, todos los días, como siempre debí haberlo hecho.

El más bajo hundió la nariz en la curvatura del cuello pálido, apretando el abrazo. Escuchar aquello que había anhelado por años lo dejó sin palabras.

—Nos queda el resto de la vida para amarnos, Bri.

La sonrisa del más alto se amplió por la idea.

—Te prometo que esta vez lo voy a hacer bien.

Sacó a sus ojitos cafés del escondite en el que se encontraban y le bastaron tres segundos de sus miradas unidas para saber que ahí era donde quería estar siempre.

Volvió a besarlo con un cariño que ya no le cabía en el pecho, que rebosaba y se desbordaba por sus manos en forma de caricias, de apretones, de suspiros entre sus labios. Y Armando se encontraba en la misma situación mental.

Se besaron hasta el cansancio, entre risas, entre bromas, entre comentarios que lograban apenar a uno o al otro. Seguían siendo los mejores amigos que siempre habían sido, después de todo.

Con la ligereza que sólo podía traerles el gritar a los cuatro vientos un secreto que ya no encontraba lugar dentro de ellos, y entre mil y una muestras del cariño que habían guardado durante años, terminaron abrazados bajo las sábanas de esa cama en lo que sería la primera de muchas, muchas noches más estando juntos, amándose en voz alta.

 

 

 


 

 

 

A la mañana siguiente, en el fondo de esa enorme habitación, el sonido de la alarma marcaba el inicio de un nuevo día.

Notes:

parte dos de mis disculpas públicas por falling for u jaksgdk les mando un abracito 🫂

btw me encanta leer sus comentarios aquí y en twt, me alegra un montón que les guste lo que escribo ;;

muchos besos, gracias por leer<3

x: @gutiglezz :>

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