Chapter Text
Bianca se consideraba una buena sirvienta, se metía en sus asuntos y cumplía con su trabajo, no tenía problemas con nadie y estaba al día con todos los chismes del castillo.
Hace apenas unos meses habían contratado a un nuevo sirviente para el principe, un chico desgarbado y torpe llamado Merlin, se decía que él había insultando y retado al príncipe, pero también que le había salvado la vida.
Ella no tenía problema con que lo hubieran contratado, Dios sabe cuánto sufrió el anterior, además, parecía que iba a durar, el anterior había durado 2 semanas, y el que mas había resistido, 6 meses.
Además, Merlin era un encanto, ayudaba a cualquiera que se viera en problemas, era torpe, si, pero era muy cortez y todo un caballero (era extraño una esa expresión, teniendo en cuenta que la mayoría de caballeros eran unos idiotas, pero sentia que Merlin estaba a la altura de la palabra) siempre decente con las damas, lo había visto dándole flores a Carmen por su cumpleaños e incluso ayudó a Connor con sus tareas cuando se lastimó el tobillo para que no le descontarán el sueldo
En resumen, Merlin era maravilloso.
Pero también era un bocazas.
Sobre todo con el principe, todos sabían que tenían una relación peculiar, pero no fué hasta ese momento que se dió cuenta de lo personal que era.
No tenía la intención de espiar, fué casualidad que se hubiera metido por un pasillo y justo se le cayera la canasta de ropa, y mientras la recogía, escuchó pasos y gritos, sonaba como una pelea.
Aunque completamente unilateral.
Cuándo se asomó por el pasillo, aún a gatas, lo vio.
Para cualquiera que no los conociera, parecía algo normal, el principe Arturo le estaba gritando a Merlin pero algo y él, como el sirviente pulcro que era, estaba callado, con solo una ligera mueca, pero mostrando una actitud sumisa y una leve inclinación de cabeza.
Pero la cosa era que Merlin era un pésimo sirviente.
"¡Por Dios! ¡Deja de actuar así!"
"¿Así como, su majestad?" Preguntó Merlin educadamente.
Educadamente.
Merlin no era educado.
Uyy alguien estaba en problemas, Merlin solo era educado cuando estaba enojado, lo cual era irónico teniendo en cuenta que ese era su trabajo y el siempre estaba de buen humor.
"¡Así! Todo sumiso y...¡y tonto!"
"Lo siento mucho, trataré de complacerlo lo mejor que pueda"
"¡No te atreves a NO hablarme de vuelta!" Gritó Arturo, agarrando a Merlin de los hombros y sacudiendo lo como si tratará de meterle sentido común.
Merlin se soltó del agarre y dió un paso hacia atrás "Si eso es todo, majestad, debo retirarme a hacer mis deberes"
"¡Mentiroso! No tienes ningún deber, te libré de ellos"
Merlin alzó una ceja y lo miró con un desprecio que resultaba cómico.
"Mis deberes como ayudante del médico, ¿Crees que tu enorme trasero real es mi única responsabilidad?"
"Yo-"
"Con su permiso" y con eso Merlin se retiró.
Cualquier otra persona habría resultado decapitada si Uther hubiera escuchado, golpeado o recibido latigazos por Arturo antes de que Merlin hubiera llegado a Camelot (Por qué la llegada de Merlin le había bajado los humos y lo había vuelto más humilde) o como mínimo le habrían dado unas
horas en el cepo (incluso el propio Merlin en un mal día)
Pero este era Merlin, uno de mal humor, y no era sin motivo.
Más tarde se enteró que Merlin había intentado detener a un Lord que había llegado de visita el día anterior, había tratado de advertir a Arturo que trataría de matarlo esa tarde, normalmente (por qué era muy común) lo habría desestimado y se hubiera salvado del intento de asesinato por los pelos, pero está vez, el Lord ordenó a alguien a encargarse de Merlin durante la noche.
Nadie sabe cómo, pero según un guardia, Merlin llegó cojeando, cubierto de barro y muy enfadado al amanecer de ese mismo día, diciendo que tuvo que caminar durante dos horas.
Cuando el Lord trató de matar a Arturo, este no tuvo oportunidad cuando una pala para recoger estiercol lo golpeó en la cabeza.
Merlín soltó la pala y mirando despectivamente a Arturo se fué.
Si vió a Merlin con una camisa nueva (sospechosamente similar a una vieja de Arturo) y libre de tareas la mañana siguiente, ella no dijo nada.
