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Language:
Español
Stats:
Published:
2016-02-19
Completed:
2016-02-19
Words:
62,538
Chapters:
3/3
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10,474

Play it Again [traducción]

Chapter 3: Capítulo III

Notes:

Este capítulo no está corregido, así que si encuentran algún error por favor háganmelo saber.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Capítulo III

El día después de enterarse de que es bruja, Allison ignora a Stiles en la escuela. Stiles no está sorprendido, pero para Scott sí es complicado—el pobre ha estado saltando entre ellos como una pinball confundida todo el día. Lo que está pasando ahora es un ejemplo—hace un rato estaba almorzando con Allison afuera, pero ahora está aquí, entrando en la cafetería como si no pudiera evitarlo.

“¡Stiles!”

“¿Sí, Scott?”

“¡El abuelo—el abuelo de Allison se llama Gerard!”

“Es cierto. O se llamaba, supongo.”

“Oh, rayos. ¿Así que en serio es el Gerard?”

“Okay, la cosa es así: no estoy seguro. Es decir, es el Gerard, pero su familia es donde la línea de tiempo cambia. Primero, y supongo que Allison no mencionó esto, Gerard ha estado muerto por años en este universo. No sé si era malvado o no. Claro que los Argents solían ser extremadamente difíciles de matar en mi universo, así que... siento algo de sospecha sobre cuán muerto está realmente.”

Scott sacude la cabeza incrédulamente. “Hombre, tu vida.”

“Hombre, lo sé.”

“Stiles,” dice Lydia Martin de la nada, caminando intencionadamente hacia su mesa como si fuera algo que sucediera normalmente. “Tengo preguntas que hacerte.”

Y un cuchillo en su garganta si no las contesta, aparentemente. Ah, la nostalgia. “¿...Las tienes?”

“Así es. Allison me pidió un favor interesante esta mañana.”

“Oh,” respira Stiles, dejándose deslizar en su silla de plástico de la cafetería.

“Creía que habías dicho—que habías prometido, de hecho—que no mencionarías mis habilidades de traducción a nadie más.”

“Bueno, sí, pero... ¿esto era importante?”

“Era un bestiario, Stiles. ¿Qué tan importante puede ser?”

Scott está poniendo una expresión bastante familiar de sorpresa/gracia, y Stiles sabe qué se viene antes de que susurre, “No querrá decir—”2

“No, no quiere decir eso, mi Dios, Scott, ¿en serio? Un bestiario es un libro de criaturas míticas. Cállate o juro que te mataré.”

Scott se calla, ofendido. Lydia alza una ceja perfecta con trágica duda.

“En verdad es importante,” le dice Stiles con disculpa.

Ella cruza los brazos. “Explícate.”

“¿...en serio quieres hablar de esto aquí?”

“Bien.” Busca en su bolsa y saca un cuaderno, dejándolo con fuerza frente a Stiles junto a un bolígrafo. “Escribe tu dirección. Pasaré el sábado a las cuatro. Estoy esperando una explicación bastante increíble, Stiles, y posiblemente otro vestido también.”

Stiles antes no se había dado cuenta hasta qué punto Lydia había estado carcomida por el... miedo, la negación, su reticencia a enterarse de qué sucedía. Su trauma.

Esta Lydia no está traumatizada ni conflictuada, y una Lydia con un propósito es una fuerza de la naturaleza. Stiles lo sabía, pero no lo había pensado en este contexto. Hombres lobo y brujas, corran por sus vidas.

Debido esto, Stiles obedientemente escribe su dirección. Lydia asiente satisfecha y marcha hacia su propia mesa. Scott está mirando a Stiles como si fuera una criatura alienígena que acaba de caer del cielo.

“No puedo creer que Lydia te hable ahora,” dice, tan incrédulo que le ofende.

“Es porque tengo algo que quiere por primera vez,” explica Stiles. “Y además porque ya no quiero una oportunidad con ella. Ahora sé que me depara una devoción de amistad y una indiferencia romántica.”

“Entonces, ¿qué? ¿Te queda bien ser indiferente?”

“Ser indiferente le queda bien a todos, Scott, y la desesperación es la cosa menos atractiva del mundo. Es una de las contradicciones del romance.”

“Creí que tenías un plan de diez años para hacer que Lydia se enamorara de ti,” dice Scott, mirándolo preocupado.

“Oh, ¿tu Stiles también lo tenía? Claro. Y sí, lo tenía, pero... supongo que estoy aprendiendo a dejar ir algunas cosas. Esa es una habilidad que nunca había tenido, así que estoy muy orgulloso.” En realidad está horrorizado, pero no quiere entrar en el tema; no es como Scott todavía pudiera saber cuándo miente. “Solo toma morir, ¡y tú también puedes aprender a superar cosas!”

Scott alterna entre el shock y la exasperación antes de quedarse con exasperación como emoción elegida, y eso mismo es por lo que Stiles y él son amigos. “¿En serio le contarás a Lydia sobre los hombres lobo?”

“Tengo que. Es una mujer con un propósito, Scott. Si no le digo, se enterará ella sola y me odiará porque no le dije.” Hay que pensar de antemano. “Hey, Allison y tú deberían venir.”

“¿...Por qué?”

“Ustedes también pueden hacer preguntas. Sí, sé que las tienes. Me preocupa estar accidentalmente siendo demasiado críptico, como si me estuviera convirtiendo en Deaton Junior o algo. Eso sería horrible.”

“¿Por qué Allison querría hacerte preguntas?”

“Allison se enteró que puedo hacer magia y ahora está medio convencida de que voy a asesinar a todos.”

“¿Qué?”

“Fue criada por fanáticos, Scott. Ya te lo dije.”

“¡Pero ella te conoce!”

“El fanatismo no tiene sentido, esa es una de sus características principales. Además, creo que está intentando reprimirlo... vagamente. O quizás esté intentando luchar contra el impulso de reprimirlo; no voy a fingir que la entiendo. Pero deberías traerla. Um, asegúrate de que no tenga armas primero. Revisa sus zapatos. Hablo en serio—por algo usa botas. Y si pudieras hablarle del tema no podemos ser todos amigos, eso sería genial.”

Scott suspira y esconde la cabeza en sus manos. “Fantástico,” dice. “Esto es fantástico.”

Un problema menos, o al menos un problema delegado a Scott exitosamente. Ahora todo lo que tiene que hacer es preocuparse sobre los mensajes misteriosos que le comenzaron a llegar de Derek. Porque cuando hay mensajes misteriosos de Derek, la cosa siempre termina siendo un desastre.

* * *

“¿Cómo que cortado al medio?” Demanda Stiles incrédulamente.

Una persona normal, piensa Derek, estaría asustada ahora. Stiles suena más que nada enfadado. Derek necesita dejar de comparar a Stiles con gente normal, porque es una gran pérdida de tiempo. “Eso dije.”

“Pero claro. Llegaron cazadores. Porque eso es justo lo que necesitábamos.” Stiles comienza a caminar por la cocina mientras se tira del cabello. “Por otro lado, los omegas están locos, así que... ¿realmente nos importa si los cortan a la mitad? ¿Nos importa? ¿Le importa a tu madre?” Se detiene y mira a Derek fijamente como si él tuviera la respuesta.

Derek realmente desea que el resto de la familia no estuviera fuera haciendo la limpieza, porque odia que la gente lo mire así. Generalmente es su indicio para dejar que Laura u otra persona tome las riendas. Pero esta vez está atascado. “Los cazadores normales no hubieran dejado así el cuerpo,” señala. “Eso fue un mensaje.”

“Maravilloso,” gime Stiles, volviendo a caminar. “¿Un mensaje a quienquiera que esté controlando a los omegas? Porque eso sería malo, pero no necesariamente problema nuestro. ¿O un mensaje para ti? Porque eso sería un problema muy enorme, y mierda, eso significa que tengo que hablar con Chris de nuevo.”

“¿Chris...?”

“Argent.”

Derek se frota la frente, intentando ahuyentar la migraña por confusión que puede sentir que se acerca. “Creí que habías dicho que no confiabas en los Argent.”

“No lo hago. Pero Chris es el mejor entre ellos, y he estado intentando de mantener a sus familiares más locos en una correa.”

Derek se pregunta cómo fue esa conversación. O quizás no quiera saberlo. No, definitivamente no quiere saberlo. “Debería ir contigo cuando hables con él. Como un representante de la manada.”

“Nah, está bien. No vale la—sería más feliz si nunca averigua quiénes son ustedes. Yo me encargaré.”

“Okay,” acepta Derek con reticencia. No le gusta la idea de que Stiles esté a solas con cazadores, pero ya sobrevivió el hablar con Argent. Y definitivamente es un mejor diplómata que Derek. Todos lo son.

Pero Stiles se detiene y se vuelve lentamente hacia Derek. “Tú... ¿confías mucho en las personas, no?”

Derek se encoge de hombros. Hace meses que conoce a Stiles, y Stiles no ha hecho nada que no inspire confianza. ¿Por qué no confiar en él?

“Seguro. ¿Por qué no lo harías?” Continúa Stiles con un tono de horrorosa comprensión. “Tu familia es genial; nunca te mintieron. Tus amigos o conocidos o lo que sea son normales. Nunca te pasa nada malo.”

“Yo no diría que nada—”

“No, cállate, en serio. Nada malo de verdad te ha pasado nunca.”

Derek piensa en la forma en la que huele Stiles siempre que piensa en su antigua manada. Es cierto que Derek no tiene nada que se le compare. Ladea la cabeza, concediéndole el argumento.

“Pero Derek... aunque suene como una madre, eso no significa que nada te vaya a pasar algún día. Así que quizás deberías—oh, Dios, no puedo creer que te esté diciendo esto—tal vez deberías ser más, um. Cuidadoso. Apenas me conoces, y seamos sinceros, yo soy muy sospechoso. No deberías aceptar todo lo que te digo.”

Derek alza una ceja. “¿Estás diciendo que me estás engañando?”

“Estoy diciendo que no me conoces lo suficiente como para saber si puedes confiar en mí o no. Podría ser un asesino en serie.”

“Eres demasiado joven.”

“¡Ha sucedido! En realidad conocí a un asesino serial de mi edad. Toma eso, estadística.”

Okay, eso es... increíblemente perturbador y algo que retomar otro día. “Nunca hueles a sangre. O a furia asesina. O a lujuria en situaciones extrañas.”

“Podría estar escondiéndolo todo porque te estoy manipulando. Podría estar engañándote a largo plazo personalmente, Derek Hale.”

“¿Estás haciendo eso?”

“¿Qué? ¡No!”

“Ahí lo tienes.”

¡No, no lo tengo! No puedes tomar mi palabra nada más, Dios mío, ¿qué te pasa? Confías en la gente demasiado fácilmente, y algún día, alguien va a... puta madre, este es el mundo opuesto. Luego Scott va a decirme que deje de pensar en mi vida amorosa. Ya me duele la cabeza.”

“¿Tienes una vida amorosa?”

“Okay, ese no es el punto.”

“Tomaré eso como un no.”

“Haha, eres tronchante. Bien. Enamórate de la primera cara bonita que veas, entérate demasiado tarde que es una cazadora psicópata, muere una espantosa muerte. No me importa.”

Derek siente una repentina y terrible sospecha de que sabe qué le sucedió a la manada de Stiles. “Stiles...”

“¿Qué? Dios mío, esa cara triste, no sabía que tu cara podía tener esa expresión, ¿qué significa?”

“Solo significa... ¿sabes que puedes confiar en nosotros, no? No sé qué te pasó antes, pero puedes confiar en nosotros.”

“Me estás matando, hombre.”

“¡Es en serio!”

“Sé que es en serio, es por eso que esto es tan—ese sermón era para ti, ¿okay? Yo soy capaz de confiar, sí confío en ustedes, esto no trata de mí. Esto es sobre ti, y sobre el hecho de que probablemente confías en el señor de los helados porque te dio helado. Solo estoy diciendo que a veces el señor que vende helados es un abusador de niños.”

Esto está asustándolo. “¿...Te abusaron?”

Stiles lanza un grito mudo en frustración y lanza las manos al aire. “¡Cada vez que te advierto de algo no estoy hablando de mi propio pasado trágico! ¡Ah! ¡Esto explica tanto de ti!”

“¿Qué? No, no lo hace.”

“¡Sí que lo hace! Ugh, me siento viejo.”

“No tengo idea de qué estás hablando.”

“Sí, bueno, claramente nunca la tienes.”

Derek ya está hasta la coronilla de esta conversación, y Stiles también—huele a tristeza.

Derek odia eso y necesita que pare. “Lo que sea. ¿Cuándo hablarás con los Argent?”

Stiles suspira, pero la miseria se va un poquito. Derek siente un orgullo irracional. “Supongo que este fin de semana. Oh, este fin de semana también prometí que explicaría mi comportamiento extraño a una amiga. ¿Puedo contarle sobre los hombres lobo?”

Derek se encoge de hombros. “No veo por qué no.”

Stiles suspira y se frota los ojos. “Por supuesto. Mejor llamo y le pregunto a Talia, porque ella sí sabe cómo cuidarse la espalda.”

“Si eso te hace feliz...” Stiles puede decir lo que quiera sobre poder confiar en las personas, pero la evidencia dice lo contrario.

“Si algo muy malo sucede, me lo dirás, ¿verdad? ¿O a alguien? ¿Philip, Laura?”

“¿Hablas con Philip?” Demanda Derek. Le toma un tiempo embarazosamente largo darse cuenta que lo que siente es celos.

Gracias a Dios Laura está limpiando los omegas muertos.

“Seguro,” dice Stiles, aparentemente satisfecho y sorprendido, por alguna misteriosa razón. “Tu hermano hace las mejores protecciones del mundo, por cierto. Es mi amigo mágico.” La cara de Derek debe ser muy fácil de leer, porque luego de un segundo Stiles agrega, “¡No que tú no seas mi amigo! Laura y tú son mis, no sé, amigos de situaciones de vida o muerte. No es como si estuviera dejándote por Philip o algo así.”

“No pensé que nos estuvieras dejando por Philip, Stiles,” miente Derek, rodando los ojos.

“Ajá.” Sonríe Stiles socarronamente.

Derek no quiere enviar a Stiles a hablar con los cazadores él solo. Pero la decisión no es suya.


* * *

La junta de las explicaciones comienza tan incómodamente como Stiles se hubiera imaginado si se hubiera permitido pensar en ello, lo que no hizo, porque sabría que nunca la realizaría si lo hiciera.

Scott entra en la habitación de Stiles con Allison tras él. Le saluda y se tira cómodamente en la cama. Allison se sienta nerviosamente junto a él, mirando con sospecha la habitación. Probablemente revisando que no haya alas de murciélago y tripas de gato. Lydia entra entonces, se sienta al escritorio y comienza a investigar la computadora de Stiles sin verguenza alguna. Es suficiente para llenarle de nervios.

“Okay,” dice Stiles, juntando las manos e intentando no caminar de un lado para otro nerviosamente ni pensar en qué podría estar encontrando Lydia en la profundidad de su disco duro. “Supongo... bueno, podrían comenzar a preguntarme cosas. ¿Qué quieren saber?”

“Quiero saber qué causó tu cariño por country violento para amas de casa,” anuncia Lydia, bajando por su lista de reproducción actual.

“Irrelevante,” declara Stiles. “Y no escucho country violento para amas de casa.”

“¿No?” Pestañea. “Adiós Earl.

“Una canción clásica de venganza. Además es muy graciosa.”

“Ajá. Okay, explica esta: ¿Me Depilé Para Esto?”

Allison ríe; la muy traidora. Pero al menos es mejor que las miradas asesinas. ¿Es eso lo que quiere obtener Lydia? “Es una canción graciosa,” insiste Stiles.

“Stiles, es triste. Es una canción triste y horrible sobre una relación triste y vacía.”

Metafóricamente, es bastante relevante para mi vida no es un argumento que lo lleve a ningún lado al que quiera ir. “Lo que sea. Dos no son un patrón.”

Día de Independencia de Martina McBride.”

“¡Otra clásica de venganza!”

“¿En serio? ¿O es más, hm, clásica de asesinato y suicidio para tus clásicas de ama de casa violentas?”

“Veo que sabes de qué tratan estas canciones. ¿Qué dice eso de ti, eh?”

“Mi madre tuvo una fase,” dice Lydia ignorándolo. “Y es parte de lo que lo hace extraño: reconozco estas porque no tienes ninguna nueva. Es como si fueras una ama de casa enfadada de los 90.”

La madre de Stiles solía poner estas canciones para sus amigas cuando rompían con ellas. Cuanto peor fuera el rompimiento, más ridícula y exagerada era la canción country. Se sentaban juntas en el sofá del estar, bebiendo y cantando con la canción y muriéndose de risa, a veces mientras lloraban. Es un lindo recuerdo, y fue un alivio saber que el otro Stiles también tenía estas canciones. Mamá era una buena amiga.

Y Stiles no planea explicarle eso a nadie, incluso a Lydia. “¡Escucho otras cosas también!”

“Pero el resto es tan predecible. El country este es interesante.”

“¿Podemos hablar de hombres lobo ahora?” Ruega Scott.

Por favor,” enfatiza Stiles.

“Hombres lobo,” dice Lydia, por fin sin prestarle más atención a la computadora de Stiles, gracias al fantástico Scott. “No me has dado nada para traducir de hombres lobo.”

“Porque ya sé sobre hombres lobo.” Y lo que no, solo puede preguntárselo a los hombres lobo a la vuelta de la esquina. Muy conveniente. “Necesito ayuda con todo lo demás.”

“Sí, hablando de eso,” dice Lydia. “¿Por qué?”

Stiles mira a Allison en busca de ayuda. Allison alza una ceja que expresa esta fue tu idea y también me niego a ayudarte porque eres secretamente una bruja asesina.

Stiles probablemente debería agradecer que no expresara todo eso con una flecha en su cara. Suspira, resignado. “Primero que nada, te pedí que tradujeras esas cosas de las pixies porque... necesitaba saber cómo matar algunas.”

“Oh, Dios,” gime Scott. “¿Ahora tenemos pixies? Qué mierda, hombre. ¿Son malvadas?”

“Más que nada molestas,” dice Allison, distante.

“Oh, claro,” concuerda Stiles. “Yo también encuentro molestas unas criaturas pequeñas, voladoras y tóxicas.”

“Casi nunca matan a nadie,” le dice Allison, poco impresionada.

“Las yararás tampoco matan mucho, ¡pero a mí no me gustaría si comenzaran a volar por ahí!”

“¿Esto es una broma?” Demanda Lydia con fría ferocidad.

“Vamos, Stiles,” dice Allison, sonriendo peligrosamente. “Pruébaselo.”

“Scott te contó, ¿eh?” Stiles mira a Scott sintiéndose traicionado, pero Scott solo se encoge de hombros, como si dijera mi novia me preguntó algo, ¿qué querías que hiciera? “Okay. Te lo demostraré.”

Pero no quiere prender fuego a nada dentro de la casa, y ese es el truco más notorio que tiene. Es genial con defensa, pero... no es divertido de ver. No hay nada impresionante de, '¡Ahora no puedes ir allí! ¡Ajá!' No que necesite ser emocionante, pero, Dios, aparentemente todavía tiene una necesidad vestigial de impresionar a Lydia. Es deprimente.

Igualmente lo hace lo más emocionante que puede. Apaga las luces (no es difícil—incluso el lagarto Jackson podía hacerlo) y activa sus protecciones de emergencia—las que nadie puede atravesar. Brillan; es apropiadamente dramático. Stiles está satisfecho. “Okay, Lydia. Intenta cruzar esa línea.”

“¿¡Qué mierda está sucediendo?!”

“Lo explicaré en un segundo, solo intenta atravesar esa línea.”

¿Intenta?” Salta de su silla y marcha hacia la protección más cercana a la puerta, chocándose con fuerza antes de que Stiles pueda decirle que vaya más lento. “¿Qué es esto?” Demanda, y su voz alza en volumen y agudez. “¿Estamos atrapados aquí?”

Lydia es aparentemente un poquito claustrofóbica. Es bueno saberlo. Stiles en seguida deja caer las protecciones antes de que siga asustándola.

De nuevo debería haberle advertido, porque se tropieza hacia adelante, apenas logrando aferrarse al marco de la puerta. Entonces seguía empujando, por supuesto que lo hacía. Esto solo podría haber ido mejor si Stiles hubiera logrado golpearla contra la pared frente a Allison. Jesús.

Vuelve a encender las luces y comienza a hablar para controlar lo sucedido. “¡Perdón! Lo siento, debería haberte advertido que las iba a dejar, solo que sonabas en pánico.... No quería asustarte; no era mi intención atraparte aquí, solo que yo... Esto, estas cosas, son las que puedo hacer. Es mi responsabilidad matar cosas como pixies. Ahí lo tienes, todo explicado.”

Lydia lo mira como si nunca lo hubiera visto antes. “No estaba en pánico,” dice luego de unos segundos incómodos.

Está mintiendo, pero Stiles respeta el esfuerzo. “Oh. Bueno, pensé que lo estabas, por eso las dejé.”

“¿Puedes 'hacer cosas como esas'?” repite Lydia, mirándolo vacilante. “¿Cosas como qué?”

“Magia,” dice Allison con un tono muy poco amigable, la muy... “Stiles podría quemar toda la casa con solo pensarlo.”

“Oye, hey,” dice Stiles, alzando las manos en defensa propia. “No sé qué clase de cosas has escuchado, pero eso es, no. No podría hacer eso. La magia toma energía, y la energía tiene que venir de algún lado. Lo que significa que proviene de mí. Incluso prender fuego el palo de lacrosse de Scott me agotó—tuve que comer toda clase de comidas con calorías luego y dormí diez horas esa noche. Podría, si me esforzara mucho, incendiar una casa, pero luego mis órganos fallarían y moriría. Sería mucho más fácil prender fósforos y tirar gasolina, como cualquier otro humano podría hacer. Si quisieran. Y la mayoría no quieren.”

Allison lo mira enfadada, pero no contrarresta. La discusión fue pospuesta, él no ganó. Lo que es malo, porque a Stiles ya le cansó mucho esta discusión. Además están preocupando a Scott. Qué desastre.

Pero Lydia ha vuelto al escritorio de Stiles, mirando a la distancia con la vista aguzada, como si estuviera calculando algo complejo mentalmente. Luego pestañea y le dirige a Stiles su cara de ecuación resuelta. “¿Puedo aprender?” Pregunta.

Gracias a Dios por Lydia Martin.

“Lydia, no,” jadea Allison, horrorizada.

“En realidad, sí,” corrige Stiles, rodando los ojos. “Pero antes de eso, deberías saber que Allison no es la única que no aprueba la magia. O los hombres lobo. O cualquier tipo de criaturas nocturnas. Hay algunos grupos paramilitares dedicados a eliminarlos, de hecho. Y aunque se supone que siguen un código moral—

Allison hace una mueca y desvía la vista. ¿Acaba de ganar? No se siente como si hubiera ganado.

“—muchos ni se molestan en la práctica. Son más del tipo, 'Rayos, da miedo, matémoslo.'”

“Eso no es cierto,” insiste Allison.

“¿En serio? ¿Por qué crees que entré en lo de la magia, eh? Fue luego de demasiadas experiencias de 'Rayos, se asocia con cosas que dan miedo, mátenlo,' okay?”

“Podrías haber dejado de asociarte con ellos.”

“¿Eso es lo que entendiste de lo que te acabo de decir?”

“¡Son peligrosos, Stiles!”

“¡eres peligrosa, Allison! Tu padre es peligroso, mi padre es peligroso, incluso Scott, en ciertas circunstancias, puede ser peligroso. Y Lydia sabe cómo hacer un cóctel Molotov que explota solo. Así sin pensarlo.”

“¿Cómo lo sabes?” Sisea Lydia.

“¿Cómo que incluso Scott?” Demanda Scott.

Y Allison... Allison ríe un segundo antes de ponerse una mano en la boca y verse asustada de sí misma.

Esa fue una definitivamente ganada.

“Recapitulemos,” dice Stiles, sin decir nada de la risa de Allison por miedo a que nunca lo haga de nuevo, “yo soy mágico, todos aquí dan miedo, y necesitamos averiguar cómo eliminar unas pixies. Las pixies normalmente no se molestan con humanos normales porque se alimentan de inestabilidad mágica, pero toda esta área está inestable ahora, así que podrían aparecer en cualquier parte y atacar gente por miedo. Y, veamos, algunas otras cosas más...”

“Investigué la muerte de mi abuelo como pediste,” añade Allison. “Mi padre no quiere hablar de eso. Para nada. Y Kate... es tan rara cuando se trata de Gerard, me da miedo siquiera mencionárselo. Los periódicos fueron muy... vagos. Diría incluso, bueno, sospechosamente vagos.”

“¿Vagos como si estuvieran cubriendo algo sobrenatural, o vagos como si no estuviera muerto?” pregunta Stiles, sintiéndose exhausto.

“No lo sé,” se encoge de hombros Allison. “Intentaré con mi padre de nuevo. Pero él... no es sutil cuando cambia de tema.”

“No te preocupes,” suspira Stiles. “Yo intentaré con tu padre. Igual necesito hablar con él, y además a ti te quiere proteger, pero yo no le importo.”

“...Cierto. Stiles, quería preguntarte—¿cómo exactamente conoces a mi padre?”

“De otra vida,” le dice Stiles con ímpetu. Ella rueda los ojos y lo deja estar. Aquí es cuando ser un sarcástico molesto es de ayuda; ni siquiera tienes que mentir, y no te creen igual.

“¿Eso fue literal?” pregunta Lydia sospechosamente.

No te creen a menos que sean Lydia Martin, y ella solo te cree en los momentos menos convenientes. “¿Por qué lo admitiría si fuera literal?”

Lydia lo mira con enfado, pero lo deja estar. Por el momento.

“El último gran problema son los omegas, supongo,” continúa Stiles, aliviado.

“¿Omegas?” demanda Lydia.

“Hombres lobo omega,” explica Allison. “Lobos solitarios. Usualmente son peligrosos, y estos están rabiosos. Matan a cualquiera que encuentren.”

“No exactamente rabiosos,” corrige Stiles. “Los están controlando telepáticamente. Es todo muy

turbio.”

“¿Quién los controla?” pregunta Allison, alarmada.

“Es un misterio,” suspira Stiles. “Un mal misterio, de esos que si no lo resuleves rápido, mucha gente muere.” Piensa decirles sobre el omega cortado a la mitad en el bosque, luego decide que ya les dio a Scott y a Lydia con demasiadas cosas por un día. Se lo guardará para Chris.

“¿Cómo podemos ayudar?” pregunta Scott, porque Scott es genial.

“Lydia puede traducir el resto del bestiario para nosotros—si no tienes problema, Lydia.”

Lydia se encoge de hombros como si le diera igual. Es lo más cercano a un sí entusiasmado a lo que puede llegar.

“Scott, tú tienes tu tarea humana.”

“¿Eso ayudará?” pregunta Scott, dudoso.

“Evitará que cosas malas sucedan en el futuro. Es preventivo, y alguien tiene que hacerlo. Oh, y hablando de eso, le estás echando un ojo a Matt, ¿cierto?”

“¿Supongo?”

“No supongas. Es un psicópata asesino serial en potencia.”

De acuerdo,” suspira Scott, bromeando. El pobre Scott ya está cansándose. Stiles quizás deba contarle sobre el elemento de Allison en esta historia. (En realidad, esta Allison le dispararía a Matt en el amigo el minuto en el que comenzara a acosarla, pero por suerte eso no se le ocurrirá a Scott.)

“¿Cómo sabes todo esto?” masculla Lydia infelizmente, pero como lo masculla en dirección a la computadora de Stiles, cuenta la pregunta como retórica y la ignora.

“Allison, escuché que están jubilados, así que no quiero nada de ustedes excepto, no sé, un aviso si algo raro surge. O si recuerdan algo de gente controlando a hombres lobo vía mental. ¿Nos entendemos?”

Allison sonríe apenas. “Dentro de lo que uno puede 'entender',” dice. Stiles le sonríe. Está ganando.

“Además de cuidarnos de las pixies, ¿hay algo que podamos hacer para, oh, no morir?” pregunta Scott.

“Buen punto,” concede Stiles. “Manténganse fuera del bosque. Al menos hasta que hayamos resuelto esto.”

“Hombre, ni me acercaré a ese bosque,” dice Scott indignado. “Hay hombres lobo allí.” Se detiene y lo considera. “Y laboratorios de metanfetaminas.”

“Los laboratorios no te habían detenido antes,” señala Stiles.

“Sí, pero cuando tienes laboratorios y hombres lobo, eso ya es demasiado.”

Ese en realidad es un buen punto.

“¿Así que ya terminamos?” pregunta Allison, y mírenla, eso fue casi amable.

“Sí, seguro. Es decir, a menos que ustedes tengan más preguntas.”

No parecen tenerlas. Por otro lado, además de Allison, no parecen quererse ir de su habitación tampoco. Quizás han decidido que es el lugar más seguro para estar. Casi tiene que arrearlos hacia abajo, y luego de eso Allison logra arrastrar a Scott por la puerta y hacia su auto.

Pero Lydia se queda en el porche hasta que Scott y Allison se van, y luego se vuelve hacia Stiles. “Las teorías conspiratorias de Danny más rebuscadas ni siquiera se acercan a la realidad,” dice.

Stiles pestañea. “¿Danny tiene teorías conspiratorias sobre mí?”

“Tiene muchísimas. Hasta tiene tablas. Y algunas de ellas llegan sorprendentemente cerca de la verdad, pero como dije, no lo suficiente.”

“¿Él te contó?”

“Claro que no. Le pedí su laptop para un proyecto.”

Y buscó municiones. Al menos Stiles no es su única víctima. “¿Qué—qué crees que hará si lo resuelve?” Porque es Danny; tarde o temprano lo logrará. Danny es una deidad menor de recolección de información.

“¿Qué hará?” Lydia arquea las cejas con sorpresa. “Nada.”

“¿No le dirá a Jackson?”

“Claro que no. Solo le gusta saber por el hecho de saber. E igualmente no le diría a Jackson, por la misma razón que yo no lo haré. Ahora mismo Jackson cree que finalmente has perdido la cabeza, y así está bien.”

Finalmente. A Stiles le agrada ese finalmente.

“Pero si supiera sobre todo el asunto sobrenatural, querría convertirse en alguna clase de criatura sobrenatural, y no me imagino qué tan malo sería eso.”

“Yo sí,” suspira Stiles.

“Puedes,” dice Lydia bajito. “Pero no tienes que hacerlo, ¿cierto?”

Stiles la mira fijo.

“Yo tenía razón,” sisea con triunfo, sonriendo. Esta es la primera vez que Stiles la ha visto sonreír con honestidad. Da miedo. “¡Realidades múltiples! Ahora solo tengo que probarlo. Esto es lo que me hará famosa. Gracias, Stiles.”

Y se marcha con un propósito, dejando a Stiles boquiabierto y parado en el porche.

* * *

“La balanza estaba en cincuenta a uno,” escucha Derek que Peter insiste al entrar a la sala de estar. Se detiene y mira hacia adentro, porque Peter es un ganador malísimo y siempre es divertido.

“Ni empieces. Nunca te daría nada que tuviera una ventaja de cincuenta a uno en lo que a Stiles se

refiere,” contrarresta Mamá, cruzando los brazos testarudamente.

“¿Cuál era la apuesta?” pregunta Derek, y ambos se vuelven y le sonríen de una forma que significa que esto es asunto de líderes de la manada y que no debería meterse. Y normalmente no tendría problemas, pero... Stiles.

“No, en serio,” dice Laura, inclinándose sobre el hombro de Derek. “¿Cuál era? ¿Hay una historia de Stiles involucrada? ¡Merecemos una! Somos sus preferidos.”

“Creo que todos sabemos que Derek es su preferido,” dice Peter, rodando los ojos. Derek ni quiere saber qué está diciendo de manera implícita. Y también desearía que Laura dejara de reírse.

“Prometimos no mencionarlo,” dice Mamá, encogiéndose de hombros aunque sin sentirlo. “Creo que no quiere saberlo porque son sus preferidos. Quizás le de verguenza.”

¿Stiles?” Stiles y la verguenza no son conceptos que deberían coexistir.

“Solo tiene diecisiete, Derek.” Mamá le dirige una mirada severa que no se merece porque no ha hecho nada malo. “Por supuesto que se averguenza.”

No que Derek lo haya notado. Aunque el olor y los latidos y respiraciones de Stiles son un desorden tan loco y errático que es posible que siempre esté avergonzado y Derek simplemente no lo reconoce cuando lo ve. “Va a charlar con los Argent sobre el omega que cortaron a la mitad, por cierto. Dijo que los llamaría para hablar al respecto, y sobre un amigo de él...”

“Sí llamó,” dice Mamá, frunciendo el ceño infelizmente. “No me gusta que hable con los Argent él solo.”

Derek asiente, vindicado. Así que debería haber discutido el tema. Por supuesto, Stiles probablemente hubiera decidido que Derek no confiaba en él, o cualquier otra estupidez. Lo que le recuerda, “Me dio un sermón sobre que confío demasiado en las personas y eso lleva a que los cazadores quemen casas con gente adentro. Es... ¿tú crees que eso le sucedió a su antigua manada?”

Mamá y Peter intercambian una mirada triste y casi preocupada que Derek no entiende. (Laura no parece entenderla tampoco, algo es algo.) “Es posible,” dice Mamá.

“¿Pero quién estaba en su manada?” explota Laura antes que Derek pueda. “¿De dónde eran? ¿Dónde vivían? ¡No hay ninguna otra manada por aquí y ha vivido aquí toda la vida!”

“¿Y cómo sabes eso tú?” pregunta Peter, divertido.

“Quizás le pregunté,” sisea Laura, quitándose el cabello del hombro como hacía cuando era adolescente. Es hilarante.

“Mm. O quizás estés abusando de tus privilegios del trabajo de nuevo.”

“Quizás no puedes probarlo si ese fuera el caso.”

“Paren, por amor a Dios,” gime Mamá. “Y no puedo contestar eso, y lo sabes. Nos pidió que no les dijéramos, lo que significa que si quieren saber, ustedes tienen que preguntarle. Y deben ser pacientes. Le han pasado muchas cosas, y por mucho que no esté de acuerdo con sus razones de por qué no quiere contarles, sí las entiendo. Denle tiempo para decidirse.”

teenager. It’s hilarious.

“Dijo que confiaba en nosotros,” insiste Derek.

“Les confía su vida. No significa que les confíe su corazón. Tengan paciencia.” Luego les sonríe con malicia porque es una mujer malvada que no tiene piedad. De todos los hijos, Derek y Laura son los peores siendo pacientes.

“Creo que se darán cuenta que hay muchas cosas en qué preocuparse mientras tanto,” señala Peter luego de un silencio breve y hosco. “¿No se supone que tienen que encontrar a esos cazadores? Quizás Stiles nos dirá que esos cuerpos sí son un mensaje amenazante, y no nos servirá de mucho si no podemos localizar a quien lo dejó.”

“Estamos en ello,” suspira Laura, cogiendo a Derek por la manga y arrastrándolo consigo. A cazar a los cazadores.

Sería interesante—probablemente le provoque pesadillas, pero interesante sería—saber qué le pasó a los cazadores que mataron a la manada de Stiles. Derek apostaría que no sobrevivieron una semana.

* * *

“¡Chris!” dice Stiles alegremente cuando la puerta se abre.

“Allison no está,” gruñe Chris. Ya ni siquiera está pretendiendo ser amigable, ¿eh? Como en los viejos tiempos.

“Sí, lo sé.”

“Y creo que tú y yo ya terminamos de hablar.”

“Sí, quisiera que así fuera, pero lamentablemente no. ¿Sabes algo sobre el omega que cortaron a la mitad la semana pasada en el bosque?”

Chris suspira profundamente y entra en la casa, dejando la puerta abierta. Es lo más cercano a una invitación que Stiles va a llegar a obtener, así que lo toma. Cuando cierra la puerta tras de sí, Chris ya está en una silla en el estar abriendo una cerveza y con otra en la mesa frente a él. Al menos no le está dando al licor fuerte.

“No,” dice Chris cuando Stiles se sienta en el sofá frente a él. “Yo no lo corté a la mitad.”

“¡No creí que fueras tú!” dice Stiles, alzando las manos a la defensiva. “Sólo me preguntaba si habías escuchado quién había sido. O siquiera si sabes de alguien que hiciera eso, porque mis amigos lobunos no tienen idea. ¿Es algo típico de cazador?”

Chris suspira de nuevo y se recuesta en la silla. Stiles no cree que ha visto a Chris recostarse nunca antes. Le está asustando un poco. “Mi padre,” dice Chris, “solía dejar así a los lobos. Cortados a la mitad en territorio de la manada. Como una advertencia: corrige tu conducta o sufre como este.”

“Huh.” Esto es exactamente lo que Stiles se temía. “Tu padre aparentemente muerto.”

“Está muerto, Stiles.”

“...Okay. Allison dijo que las brujas lo mataron—perdón por traer malos recuerdos con mi presencia, por cierto. Prometo que nunca he matado a nadie que no estuviera intentando matarme a mí o a mis seres queridos en el momento. Volviendo al punto, Allison también dijo que los reportajes de la muerte de Gerard están seriamente incompletos.”

“Allison te ha dicho muchas cosas.” Suena extremadamente enfadado con ese dato. Stiles se siente algo culpable sobre los sermones de “en boca cerrada no entran moscas” que aparecerán sin duda en el futuro de Allison.

“Soy bastante persistente,” admite.

Chris alza una ceja y toma un trago de su cerveza. “Nunca lo hubiera imaginado.”

“Hablando de eso, ¿qué exactamente pasó con Gerard?” presiona Stiles, inclinándose hacia adelante.

Chris se recuesta aún más y mira a Stiles con odio. “¿Por qué quieres saberlo?”

“No sé, ¿qué tal para que no nos muramos todos?

“Cómo—” Chris sacude la cabeza y se interrumpe, incorporándose para sustituir su cerveza ya vacía con la segunda. “Cometió un error. Encontró evidencia de alguien haciendo hechizos en Beacon Hills—cosas feas, sucias, y fáciles de ignorar porque podrían haber sido naturales. Infertilidad, cuágulos, cáncer, cosas así. Creía que era una mujer joven—había llegado a su línea genética. Pero era su madre.”

“Pero solo se dio cuenta de eso luego de haber matado a la hija. Oh, cielos.” Esta es oficialmente la primera vez que Stiles sintió algo de lástima por Gerard. Pero hay que enfadar a madres brujas malvadas, ouch. “¿Terminó siendo una bonita mezcla pegajosa en el suelo?”

“No,” dice Chris, frunciendo el ceño. “Quería hacer que durara. Al principio no creímos que sucediera nada malo. Luego de unos días de la muerte de la hija, comenzó a tener problemas para caminar, luego no podía digerir, y luego comenzó a perder la vista—un deterioro rápido. Nos llevó una semana darnos cuenta de qué estaba mal, y otra encontrar a la bruja y matarla. Pero ya era demasiado tarde.”

“¿O sea...?”

“Sus órganos internos dejaban de funcionar, había perdido la mayoría de la musculatura, su memoria fallaba, y se le había desfigurado la cara por alguna razón—para hacer más daño, supongo. Lo llevamos al hospital y lo pronunciaron muerto.”

“¿Lo enterraron?”

“...No. No, nosotros... bueno. Tenía unos pocos cazadores que trabajaban directamente para él, sin ser familiares. Lo admiraban, casi llegaba a ser como un... culto, a veces. Siempre asumimos que ellos se llevaron el cuerpo.”

Esto de nuevo. Como un culto. ¿O como un darach, tal vez? Stiles en serio odió esto la primera vez, cabe mencionar. “Genial,” masculla. “Así que lo mejor que pudo haber pasado es que el club de fans de Gerard esté tomando su estilo para, qué, ¿advertir a la manada local de que dejen de matar a omegas zombies? ¿Y lo hacen matando a uno de ellos? En serio cuestiono que esta gente esté cuerda. ¿Y sabes qué otra cosa significa, si son fans de Gerard? Significa que definitivamente odian a las brujas. Oh Dios, esto va a convertirse literalmente en una cacería de brujas, ¿no? Con estacas y fuego y todo. Me siento cazado. Odio cuando que me quieren matar.”

“Nadie quiere matarte, Stiles,” insiste Chris, frotándose el tabique con expresión cansina.

Stiles intenta recordar la última vez que se creyó eso. Rápidamente deja de intentarlo porque es deprimente. “...Claro. Seguro. De todos modos, lo peor que nos podría suceder es que Gerard no está verdaderamente muerto.”

“Está muerto, Stiles.”

“Históricamente hablando, es un hombre duro de matar.”

“¿Históricamente? ¿Qué quieres decir?”

“¿No cuestionas lo de Allison, pero sí cuestionas esto? No cuestiones esto, hombre; sé de lo que estoy hablando. Gerard es un sobreviviente en el peor sentido de la palabra.” O, no quizás Peter se lleve esa corona en particular. Meh, Stiles lo declararía un empate. “No me creo que está muerto esta vez hasta que lo corte al medio y prenda fuego yo mismo.”

Chris le está enviando a Stiles miradas muy perturbadas ahora. Genial. La vida de Stiles ha caído tan bajo que ahora está asustando hasta a Chris Argent. Le gustaría recibir un premio.

“Es broma,” dice rápidamente. “Te creería si dijeras que tú lo hiciste.”

A juzgar por la expresión de Chris, eso no arregló el problema indicado. Lo que sea, a Stiles no le interesa que Chris sea feliz. “Bueno. Si solo son imitadores, no te molestaré más—nos arreglaremos nosotros. Pero si es Gerard... supongo que querrás saberlo.”

“Querría saberlo si fuera él,” concede Chris lentamente. “Pero, Stiles, Gerard está muerto.”

“Realmente espero que tengas razón. No puedes creer lo cansado que me tiene ese tipo.”

“Murió antes de que nacieras,” señala Chris, frunciendo el ceño de vuelta.

“Sí, lo sé. ¡Bueno! Me voy, a... hacer cosas. Y con suerte nunca tendrás que verme de nuevo. Perdón por todo el tema de—sí, ya me voy.”

Lo último que Stiles ve cuando se va es a Chris sacando otra cerveza de la heladera. Probablemente debería mencionarle esta conducta a Allison. A veces, los padres necesitan que los dirijan a otros mecanismos de defensa mejores.

* * *

Stiles de alguna forma convenció a Derek y Laura de que trajeran un carrito lleno de libros a su casa—lo que es alarmante es que son de cómo curar heridas mágicas o fingir la muerte, dependiendo del libro. Derek no tiene idea de por qué siguen haciendo las cosas locas que Stiles les pide. Primero que nada, debería solo ir a buscar los malditos libros él mismo, y segundo, no deberían prestárselos en lo absoluto. Estos libros significan desastre.

“Tu habitación huele a extraños,” gruñe Derek infelizmente, dejando caer los libros junto al escritorio de Stiles.

Stiles, por supuesto, solo alza la mirada del suelo en el centro de una fortaleza de libros y sonríe con malicia. “¿Celoso?”

Derek lo fulmina con la mirada y Laura rompe en carcajadas. Stiles sonríe y se frota la nuca, avergonzado pero demasiado tarde. “Lo siento. Vino alguna gente—mi amiga, ¿recuerdas? Y Scott y... su novia. Siento que—es decir, los tengo a ustedes, y tengo a Scott y Papá, y todos son geniales, pero, no sé. Quisiera tener... más refuerzos.”

“Una manada más grande,” sugiere Derek bajito, y los ojos de Stiles lo observan, suaves y tristes.

“Sí,” dice. “Una manada más grande.”

“Pero no trajiste a Argent aquí.”

“Uh... oh, quisiste decir—¡no! No lo dejaría entrar a mi casa, cielos. No estoy loco.”

Derek piensa que eso es discutible. “No tenías que hablar con él tú solo, ¿sabías?”

Stiles suspira y se frota los ojos. Está tan cansado todo el tiempo... Derek quisiera sacudirlo hasta que prometa cuidar de sí mismo, pero Laura insiste que no funciona así. “Sí. Lo sé.”

“Gracias por hacer eso por nosotros, Stiles,” dice Laura.

Stiles, para variar, le quita importancia. “No es solo para ustedes. Además, me gusta ayudar, lo que sea.”

“Bien,” acepta Laura con cautela. “¿Puedo preguntarte algo?”

“Eh, seguro.” Stiles se ve dudoso, pero no tanto como debería. “Acabas de hacerlo, pero supongo que quieres decir otra pregunta. ¿Qué quieres saber?”

Laura tiene la decencia de verse nerviosa sobre preguntarle algo, pero no lo suficiente para abstenerse. “¿Qué le pasó a tu manada anterior?”

Stiles exhala lentamente, y Derek gimotea bajo el peso de su miseria antes de poder controlarse. A Laura no le está yendo mucho mejor; tiene lágrimas en los ojos. “Stiles,” suspira.

“No es una historia divertida,” dice, y su voz es la misma con la que le contestó a Derek cuando le preguntó del tema hace varios meses: en blanco. Distante. “Y no me deja muy bien parado, ya saben, así que si se están preguntando si hará que confíen menos en mí, les digo: sí. Probablemente.”

Derek piensa que no. Stiles debe haber amado a su manada con todo su ser y aún más para todavía sentir tanto su pérdida. Pero pensándolo mejor, la pérdida de tu manada, tu familia—por supuesto que eso no es algo que superas en tu vida. Derek no se imagina cómo sería si eso le suciediera a él. No estaría la mitad de estable de lo que está Stiles, eso es obvio.

“Sí confiamos en ti, Stiles,” insiste Laura. “Claro que lo hacemos. Solo me preocupa cómo te está dañando el no decirle a nadie.”

No le gustará eso, piensa Derek justo cuando el aroma de Stiles cambia de miseria a furia. Sí. No le gustó para nada. Stiles no maneja bien el recordar que la gente se preocupa por él.

“Bien,” espeta Stiles. “Si realmente quieres saber, te lo diré. ¿Este? Este, qué, universo, esta realidad, como quieras llamarle, no es mío. No es mío. Lo robé. El Stiles que nació aquí murió en un accidente automovilístico en la última luna llena de octubre, y yo tomé su cuerpo, porque el mío estaba destruido más allá de la habilidad de la magia para repararlo. Así que este colgsnte que usé, este maldito colgante que usé sin saber qué haría—me trajo aquí, porque, supongo, este Stiles había muerto y su cuerpo era el compatible más cercano que la magia podía arreglar.

“Porque en mi mundo, estoy muerto. Choqué mi auto contra Peter Hale, y si estaba interpretando bien su mirada, estaba planeando comerme luego. Y nadie estaba allí para detenerlo, porque Derek estaba muerto, porque Scott y yo no estábamos cuando—”

Se atraganta, se detiene por un momento, respira. Todo este monólogo es completamente demente, pero es obvio que Stiles cree cada palabra. Derek no sabe cómo sentirse, pero Laura está llorando. Y debería, porque Stiles les está contando para castigarlos por habérselo preguntado. Ella debe saberlo.

“Scott y los betas estaban escapando,” continúa Stiles, con una calma que da miedo, nuevamente. “Yo también, todos, porque Peter se había propuesto una matanza y solo era parte de nuestro problema. Al menos lo que él hacía tenía sentido. Había matado a todos los responsables del incendio, y Derek, Derek dejó entrar al enemigo.

“Había una cazadora mal de la cabeza llamada Kate Argent—definitivamente no está igual de loca en este universo, por eso es que todo eso no sucedió—y sedució a Derek cuando tenía como dieciséis. Ella debería tener veinte y pocos.” Se detiene y fulmina a Laura. “Siempre me pregunté qué mierda estaba haciendo tu gemela de universo, Laura. ¿En serio? ¿No notó que su hermanito tenía una novia demasiado grande, y encima homicida? Malísimo.” Respira hondo y desvía la mirada. “Prosigo. Derek creyó que estaba enamorado, no sabía que Kate era una cazadora, le contó sobre lo de los hombres lobo. Y ella esperó a que Derek y Laura estuvieran en la escuela pero todos los demás en casa para rodearla con ceniza de montaña e incendiar el lugar.

“Nadie sobrevivió.” Se detiene, con la expresión en blanco, esperando pacientemente a que Laura deje de interrumpir el hilo de la historia con sus sollozos. Luego continúa. “Exceptuando a ustedes dos y a Cora. Y a Peter, pero él estaba tan quemado que le tomó seis años recuperarse, y para ese entonces estaba enfermo. Mató a Laura para convertirse en alfa, y dejó la mitad de su cuerpo como carnada para Derek. Mordió a Scott. Arrancó la garganta de Kate Argent. Y, en pocas palabras, logramos evitar que siguiera en su matanza hasta... hasta octubre. Y luego todo se fue a la mierda, vinieron Argents malvados y omegas rabiosos y pixies y Peter condenado Hale. Y no pude detenerlos.” Respira hondo. Se ve su odio a sí mismo. “Ni siquiera lo intenté. Quise escapar.”

Como si tuviera que enfadarse con un humano por no enfrentarse a un hombre lobo rabioso.

“Y eso... eso es por qué no deberían confiar en mí.” Alza el mentón con seguridad, pero no encuentra sus miradas.

Esto explica tanto. La manada misteriosa de Stiles, su miedo a Peter, las protecciones contra incendios, su investigación sobre el colgante. Por qué siempre huele a dolor. Por supuesto, sigue siendo Stiles, así que la explicación produce tantas preguntas como respuestas.

Nos acaba de contar la historia de su vida sin decirnos nada sobre su vida.

Cualquier respuesta que Stiles hubiera estado esperando luego de esa historia, definitivamente no era que Laura tirara unos libros, lo cogiera en un abrazo desesperado y llorara en su hombro. No esperaba que Derek se arrastrara hacia ellos y pusiera su frente contra la espalda de Stiles para intentar sanar el dolor. (Un gesto inútil. No puedes sanar el dolor emocional.) Pero se queda quieto. Se queda quieto un largo rato, y es lo más largo que Derek lo ha visto estarse quieto y callado. Eso es probablemente una mala señal.

“¿Le has dicho a tu padre?” pregunta Laura una vez que ha logrado dejar de llorar, desconcertantemente silenciosa.

“¿Qué, que su hijo está muerto y me robé su cuerpo? No, Laura. No, no se lo dije.”

“Es sorprendente que no estés loco,” suspira, como si una voz fuerte fuera lo que finalmente lo hiciera quebrar.

“Para tu información,” dice Stiles en un volumen normal. “Sí lo estoy.”

“Bueno,” dice Laura bravamente, “más loco, entonces. Es decir, funcionas. Más o menos.”

“Mi vida está llena de lobos comediantes,” se queja Stiles. “Por qué.”

“Ahora me dio curiosidad,” prosigue Laura, intentando aliviar la situación desesperadamente. “Pero me da miedo preguntar. ¿Qué si te pregunto algo malo y te hago llorar? Me sentiría como una mala alfa en potencia.”

“¿Qué quieres saber?” pregunta Stiles nuevamente, resignado.

“Más que nada... quiero saber cuáles son las diferencias entre nuestro mundo y el tuyo. Es decir, obviamente yo veo las grandes diferencias, pero lo pequeño no. ¿Qué hay de lo pequeño, Stiles? Me va a volver loca.”

“Vas a arrepentirte de haber preguntado,” declara Stiles. “Porque ahora te lo diré cada vez que algo sea raro. Te arrepentirás en treinta segundos.”

“¿Qué es raro sobre mí?”

“Que estás viva.”

“¿O sea que ni siquiera me conocías?”

“Una vez desenterré la mitad de tu cuerpo, ¿cuenta?”

“...Comienzo a ver qué querías decir sobre arrepentirme.”

“Era la parte de arriba, para tu información. Así que he visto tus senos, lo que es raro. Es decir, estaban algo putrefactos en ese entonces, pero igual—”

Siento tanto haber preguntado, mi Dios, ¡tú ganas! Detente.”

“¿Qué es raro sobre mí?” Interrumpe Derek, temiendo la respuesta pero sin poder evitar preguntarlo.

Todo,” anuncia Stiles, separándose de Laura para volverse a mirar a Derek. “Utilizas la cara. Sonríes todo el tiempo; es anormal. No me amenazas con mi muerte cada vez que me ves, incluyendo las veces que me acabas de salvar de la muerte. La violencia no es siempre la respuesta contigo. No te escondes en todos lados como un acosador. No eres una gigantesca bola de auto-odio y problemas de abandono. Confías en las personas, y me saca. Confías en y me saca. Vistes colores. No tienes barba ni tatuajes. Conduces un Honda azul. Apenas te reconozco como tú estos días. Puedo seguir, ¿quieres que siga?”

No,” dice Derek, horrorizado.

“Sigue, Stiles,” murmura Laura. “Hazlo por la tía Laura.”

Stiles aguza la mirada peligrosamente. Aparentemente está bien que Stiles bromee con esto, pero nadie más puede. “Come carne.”

“¿Qué? ¿Tu Derek era un hombre lobo vegetariano?”

“No exactamente... pero cerca. No podía soportar el olor a carne quemada. Por obvias razones.”

Y eso destruye con éxito todas las preguntas relacionadas al tema.

“¿Algo más que quisieran saber?” pregunta Stiles terminantemente.

Derek entiende que es una invitación a que dejen de preguntar o sufrirán (más) por haberlo hecho—la vida con las gemelas les ha enseñado eso—pero no puede evitarlo. “¿Podemos ver tu tatuaje?”

Stiles pestañea. “¿No lo han visto?”

“Stiles,” dice Laura lentamente. “Ni siquiera sabía que tenías uno.”

“Oh. Sí, quiero decir... seguro. Pueden verlo. Um, probablemente deberían.” Se encoge de hombros incómodamente y se gira, quitándose la camiseta antes que Derek pueda decirle que no tiene por qué mostrárselo. Que probablemente sea una mala idea, porque Stiles se saca la camiseta, e incluso en medio de esta fiesta de tristeza, Derek mira los músculos bajo la camiseta y piensa cosas salvajemente inapropiadas para el momento sobre las cuales Laura sabrá inmediatamente y con esa velocidad lo juzgará.

Pero no es un problema por mucho tiempo, porque una buena ojeada a ese tatuaje alcanza para matar la lujuria de cualquiera.

El tatuaje de Stiles es una de las cosas más raras y consternadoras que Derek ha visto, y eso que él ha desmembrado a cuerpos casi irreconocibles. Ni siquiera sabe qué es lo feo—es solo una persona atada a un árbol. Pero hay algo—por más simple y estilizada que sea la persona, cada línea del cuerpo sugiere agonía. Incluso el árbol se ve torcido y doliente. Y las cuerdas parecen tener vida, de una forma grotesca y similar a una serpiente.

“¿Es una atadura?” pregunta Laura, bajito y espantada.

Stiles se encoge nuevamente como si no fuera importante. “Sí.”

“¡Es un compromiso de por vida, Stiles!”

“¡Es gracioso que lo menciones! Porque ya agoté uno. Así que ya ves, la vida es más barata de lo que piensas.”

Laura lanza un sonido de protesta, y Derek toca un hilacho salido de una cuerda, mórbidamente atraído a ella. Y el segundo en que la toca, hay una... respuesta. De algún tipo. No algo desagradable, solo... extraño. Como tirarse al agua tibia en un día de calor.

“Sí,” dice Stiles roncamente, moviéndose en su lugar. “Ese eres tú.”

“Oh,” susurra Laura. “Quieres decir que—”

“Tú eres la de arriba,” dice Stiles.

Stiles.” Laura está en pánico. Derek no entiende por qué, pero el tampoco sabe mucho de estos tatuajes. “Dijiste que ni me conocías. ¿Por qué...?”

“Lo siento, ¿es que no fui claro?” Pregunta Stiles ligeramente, y luego su voz cambia a algo más fuerte y mucho menos cuerdo. “Son míos.”

Okay, el pánico de Laura ahora cobra mucho más sentido.

“Pero...” Laura amaga hacia el tatuaje, pero deja de avanzar la mano antes de hacer contacto. “Esta atadura solo va en una dirección. ¿Cierto? ¿Lo estoy interpretando correctamente?”

“Bueno, sí. Así es como funcionan. E incluso si fuera posible, que no lo es, dentro de lo que yo sé, hubiera sido seriamente imprudente que yo los atara a mí sin su consentimiento,” dice Stiles, sonando bastante extrañado. “¿Qué clase de acosador crees que soy?”

“...El tipo que quiere saber qué siento y si estoy mintiendo o no todo el tiempo,” sugiere Laura, pero de nuevo está bromeando. Lo peor ha pasado, y Derek se relaja. O al menos, lo hace hasta que se da cuenta qué significa eso en relación a lo que Stiles sabe que Derek piensa de él. Luego se averguenza tanto que quizás muera pronto.

“Um, ¿qué me acabas de decir, mujer lobo?” demanda Stiles. Y Derek tiene que admitirlo, reacio; el argumento es válido.

“Cuando dices que somos tuyos,” presiona Laura, “¿qué quieres decir?”

“¿Qué quieres decir tú?” pregunta Stiles, realmente confundido. “Quiero decir que es mi trabajo asegurarme de que no se hagan asesinar, por idiotas. ¿Qué creíste que quise decir?”

Así que tienen un caballero humano errante voluntario. Derek no sabe si debería reír o llorar.

Laura toca su pedazo de cuerda.

* * *

Stiles está parado en una habitación silenciosa y en calma, decorada en colores marrones y superficies suaves. Aquí está seguro; nadie puede afectarlo.

Y él tampoco puede salir.

Una de las paredes es vidrio del suelo al techo, y sabe que es antibalas —y antilobos— sin tener que asegurarse. Del otro lado del vidrio hay una calle del Microcentro en Buenos Aires, un lugar que Stiles solo ha visto en fotos. Es el barrio en el que se suponía que se encontraría con Scott y Papá y los betas, en el otro universo. Lo escogió porque las leyes de manadas son raras, no hay ningún tratado de extradición de hombres lobo con Argentina, y Stiles había logrado ser mejores amigos por internet con el alfa local. Hubiera sido un buen lugar.

Scott está allí esperándolo. No el Scott de este mundo, pero su Scott, dolorosamente familiar y perfecto y es Scott, incluso aunque esté transformado en el medio del día en una vereda llena de gente, el muy idiota.

Stiles golpea el vidrio, pero Scott no puede verlo, no puede olerlo, no lo escucha gritar que hay alguien actuando raro entre la multitud a su alrededor. Los ojos de alguien se tornan rojos, alguien corre hacia él. Scott se vuelve, pero no a tiempo, no a tiempo.

El alfa extraño se arroja a Scott, dos más corren para mantenerlo en el suelo, los peatones gritan y escapan, y Stiles se arroja con todas sus fuerzas contra el vidrio, pero ni siquiera se mueve. Grita hasta que queda ronco, golpea el vidrio hasta que sus manos forman hematomas y la piel se rompe y sangra, y es inútil. Tiene que quedarse ahí parado y observar a Scott ser asesinado en una calle en una ciudad que Stiles le prometió que sería segura, y no hay nada que pueda hacer.

Una vez que terminan, una vez que Scott solo es una pila de carne sangrienta en la vereda, otro alfa se acerca, y esperan. Stiles se quita las lágrimas de los ojos y se pregunta histéricamente qué creen que están haciendo, porque Scott no puede morirse más de lo que ya ha muerto.

Entonces Papá sale de un callejón en la calle de en frente, caminando hacia donde probablemente debía reunirse con Scott, mirando el tránsito, sin prestar atención, caminando directo hacia una trampa mortal

Alguien coge a Stiles por el brazo, y se arroja al suelo del otro lado de la cama y saca el cuchillo que guarda debajo de ella antes de darse cuenta de dónde está. Que todo eso fue un sueño— y el alivio es tan repentino e intenso que casi se enferma de él. O al menos, más vale que sea un sueño, porque si fue una maldita visión, Stiles va a encontrar a quien sea que sea encargado del universo, y va a matar a ese hijo de puta.

Y... aquí está Papá (el Papá de ahora, no el de antes) parado del otro lado de la cama, completamente sorprendido y horrorizado. Así que él lo cogió del brazo. Incómodo.

“Oh. Hola, Papá,” jadea Stiles. Hombre, hiperventilar tampoco ayuda ahora.

“Stiles,” responde Papá. Y su expresión, la forma en que se siente... wow, esta conversación no será divertida.

“Qué, eh. ¿Qué te trae aquí?”

“Estabas gritando, Stiles. Como si te estuvieran matando.”

“Ah.” Mierda. “Es... No es una buena idea tocarme cuando sueño que me están matando.” No que hubiera despertado a Papá con sus gritos si hubiera sido él mismo siendo asesinado. Tiende a tomarse eso muy filosóficamente en sus sueños.

“Ya veo,” dice Papá con un tono calmado y estable. Un tono de calmando al sospechoso loco. No sabe que Stiles siente exactamente qué tan calmado no está. “Hijo. Deja el cuchillo, por favor.”

Stiles en serio preferiría no dejarlo. Lógicamente, entiende que solo están Papá y él en la habitación —si algo hubiera atravesado las protecciones, Stiles lo sabría. Pero eso es la lógica. El instinto le dice que algo le asustó muchísimo y por eso es una buena idea estar armado y alerta por al menos otra hora. Mejor prevenir que curar.

Pero Papá se lo pidió, y a estas alturas, Stiles necesita hacer lo que Papá quiera lo mejor posible. Mira a sus dedos y les ordena que suelten el cuchillo. No quieren escucharlo. Se pone serio y se fuerza a abrirlos. El cuchillo cae a la moqueta con un sonido apagado. Intenta no entrar en pánico.

“Stiles,” dice Papá, aún con ese tono calmado falso de sheriff trabajando, “¿qué pasó?”

“Um.” Extrañamente, esta situación es más incriminadora que cualquiera de las veces que su propio padre lo encontró husmeando en escenas del crimen. “He tenido un muy mal mes.”

No es bueno; Papá no se lo cree. “Esto no es algo que sucede cuando tienes un mal mes, Stiles,” dice. “Esto es lo que sucede porque has tenido tres temporadas en Irak, y como sé que ese no es el caso, puedes entender que estoy muy preocupado.”

Si Papá pudiera ser algo menos perceptivo, eso haría la vida de Stiles mucho más sencilla. El problema es que no ha tenido tiempo de acostumbrar a esta versión de Papá. En el universo anterior lo sobrenatural había comenzado relativamente de a poco, y para cuando se había puesto así de malo, Papá estaba simplemente cansado. Estaba cansado y vencido, y la mitad de las veces ni siquiera se molestaba en preguntar porque sabía que Stiles le mentiría y no podía soportarlo más. Pero esta versión de Papá no se ha rendido. Todavía tiene energía, esperanza, fé en Stiles.

Y Stiles no quiere quitarle eso. No se había dado cuenta cuánto le había robado a Papá hasta que cambió de universo y lo vio restaurado. No le dan las agallas de robárselo de nuevo. No cuando ni siquiera ayudó la primera vez. Aunque, Dios, esta explicación va a ser mucho más complicada que decir, oye, los hombres lobo existen.

“Es una larga historia,” se escucha Stiles decir. “Y realmente me vas a odiar cuando termine.”

“Stiles,” susurra Papá, devastado. “No te voy a odiar.”

Si que lo hará, y luego se odiará a sí mismo por hacerlo. Stiles es un arruina vidas.

“Ven aquí, hijo,” dice Papá, tendiendo un brazo pero sin acercarse. Porque está tratando a Stiles como un ex militar traumatizado, esto es, esto es fantástico. “Ven aquí.”

Stiles sí logra hacerse enderezar, finalmente. Y una vez que lo hace, es muy fácil caminar hacia Papá y abrazarlo con fuerza, aferrándose con todo lo que tiene. Como si fuera la última vez, y quizás la sea.

No ve muchos de estos abrazos en su futuro una vez que Papá sepa lo que ha hecho.

* * *

Derek no quiere saber qué significa una llamada de Stiles a las 3 de la madrugada. No quiere saberlo, y no contestará el teléfono. Si lo hace, Stiles solo dirá algo que le dará pesadillas, y no necesita eso en su vida. Ya tuvo suficiente trauma relacionado a Stiles en una semana. Así que no contestará. Y punto.

“¿Qué mierda, Stiles?” gruñe al otro lado de la línea, odiándose un poquito.

“¡Hey, Derek!” jadea Stiles, sonando a segundos de un ataque de nervios. “Oh, rayos, supongo que no— me olvidé de qué hora— solo me—”

“Cállate,” suspira Derek, arrastrándose fuera de la cama y buscando ropa. La llamada está yendo exactamente como la esperaba. “Puedo estar ahí en quince minutos. ¿Quieres que vaya Laura?”

“Oh. Uh, sí.” Stiles se detiene, forzándose a enlentecer su respiración. En el relativo silencio, Derek puede escuchar a alguien más respirando en el fondo. ¿Scott? ¿El sheriff? “Sí,” repite Stiles finalmente, más estable. “Eso sería bueno. Si está despierta. Porque pensé— es decisión suya, pero... Hay algunas cosas que definitivamente debería decirle a Papá. O, hay algunas cosas que descubrió y ahora está alterado, así que— debería, necesito—”

“Okay,” interrumpe Derek. Así que sí es el sheriff, esto se pone cada vez mejor. “Dile lo que sea que necesites.”

¿Qué? ¡¿Así nada más?!”

, Stiles, así nada más.” Laura está parada en el umbral de la habitación de Derek, ya vestida, mordiéndose el labio inferior con descontento. Probablemente haya escuchado todo. “Es tu padre. Si es la mitad de confiable que tú, no hay nada de qué preocuparse.”

“O quizás tú eres estúpidamente ingenuo,” se queja Stiles. Laura toma el teléfono de la mano de Derek. Él suspira con alivio y se concentra en encontrar un pantalón.

Laura comienza con una serie de palabras calmantes, de las cuales muy pocas tienen sentido, y apenas deja que Stiles hable. Sigue con eso mientras Derek se viste, al darle las llaves, mientras ambos corren hacia donde están sus padres, parados en la sala, preocupados.

“Estaremos despiertos,” le dice Mamá a Derek, bajándolo y besándolo en la frente. “Si necesitan algo, o si el sheriff quiere hablarnos, llamen.”

“El chico no está solo en esto,” dice Papá hoscamente. “Recuérdenselo.”

Derek asiente, sin sorprenderse por las instrucciones, y Laura, quien aún está hablando, coge su manga y lo arrastra al auto.

“Stiles,” dice Laura mientras sube al asiento del acompañante. “¿Alguna vez tuviste esta conversación con... tu padre? ¿De tu antiguo universo?”

“¡Ha! No,” Stiles se atraganta con una risa enferma. “No, no repetiré mis errores. Estos son errores completamente nuevos.”

“Sí creo en tu creatividad sin fin,” murmura Laura, y la risa con la que responde Stiles es algo menos horrible. “Así que... no le has contado sobre nosotros. ¿Qué tanto sabe de ti?”

“Nada.”

“¿Cómo que nada?”

“O sea que literalmente nada aparte de que soy un chico algo mórbido con déficit de atención.”

“¿Ni lo de la magia?”

“Laura, nada significa nada. Estaba teniendo una pesadilla, él intentó despertarme y salté de la cama y casi lo apuñalé con un cuchillo que guardo abajo. Lo que sabe es que esa no es una actitud normal de un estudiante de secundaria.”

“Vaya, Stiles.”

“¡Cállate! No pensé que estaría aquí lo suficiente como para tener que lidiar con esto, ¿okay?” Sisea bajito para que el sheriff no escuche.

Laura se vuelve a Derek con los ojos como platos, y nunca se han entendido mejor.

Nos va a abandonar.

Por supuesto. Por supuesto que quiere irse. ¿Por qué se quedaría? Este no es su mundo. Se irá. No hay razón para quedarse.

Laura sacude la cabeza y vuelve en sí. Siempre ha sido la pragmática: una catástrofe a la vez. “Bueno, parece que todavía estás aquí. Mejor déjame hablar con él.”

“¿En serio eso es—?”

“No discutas conmigo, Stiles. Tengo potencial de alfa.”

Stiles masculla algo que más vale que no haya incluído la frase todo lo malo de Derek, pero sí pasa el teléfono, y Laura comienza su rutina calmante en el sheriff. Muchas palabras, muy poco contenido. Es pacífico.

Derek intenta imaginarse por un segundo que esto sucede en el mundo de Stiles. ¿Qué hubiera hecho si Stiles hubiera llamado, en pánico, pero los padres de Derek no estuvieran allí para aconsejarle y Laura no estuviera allí para hablar?

Cada día se sorprende más de que el otro Derek haya sobrevivido lo suficiente para conocer a Stiles. No le sorprende que lo hayan matado; no le sorprende que haya perdido a Stiles. Después de todo, incluso con toda la ayuda que alguien pudiera tener, Derek también perderá a Stiles en este mundo.

* * *

John no está teniendo un buen día. Pero sí tiene mucha perspectiva cuando de esto se trata; no es de sus peores días tampoco.

Pero definitivamente está entre los diez peores.

Stiles todavía está tan en pánico que parece que va a volar en pedacitos, y John no tiene idea de qué hacer al respecto. Luego de ese primer abrazo desesperado, Stiles no le ha dejado separarse de su agarre. Pero el lado positivo es que no ha ido a por el cuchillo de nuevo. Por lo menos.

Por supuesto, a un padre le gustaría saber de dónde mierda salió ese cuchillo. Y cómo aprendió a usarlo Stiles, porque claramente sabe cómo. John ha visto algunas peleas con cuchillo, y Stiles lo agarraba como un experto, como si el cuchillo fuera una extensión de su brazo. Como si estuviera preparado para luchar hasta la muerte con él.

¿Qué clase de padre ignora algo como eso? Eso es lo que le está matando, porque esta no es una situación que sucedió de un día para el otro. Uno no reacciona a un toque en el brazo instintivamente tirándose a por un arma a menos que hayas pasado meses o años realmente necesitando un arma por la noche, asumiendo que cada toque inesperado es un ataque. Ha tenido oficiales así, y sabe cómo es.

Juraría que Stiles no ha tenido tiempo para eso. Ha estado durmiendo aquí todas las noches que no estaba en lo de Scott. (Sí estaba en lo de Scott, ¿verdad?) Sus notas han estado bien. Nadie ha estado entrando en la casa excepto Hale, y él no es el problema, porque fue la primera y única persona a quien Stiles llamó hoy. John quiere creer que los Hale son más un síntoma que una causa—quizás más una cura que una causa.

Laura sostiene que esto tendrá sentido una vez que lo explique. John seriamente duda eso, pero al menos le da algo de esperanza, sin importar cuán falsa sea.

Laura y Derek aparecen con sorprendente rapidez, y Stiles marcha hacia ellos el instante en que John los hace pasar y sigue de largo hasta que choca contra el cuerpo de Derek, golpeándose contra él con un sonido seco. John no se la veía venir, pero aparentemente Derek y Laura sí, porque no reaccionan en absoluto. Bueno, Derek pasa un brazo distraido alrededor de sus hombros y Laura se acerca y se apoya sobre ellos, pero nada más.

De nuevo: ¿cuándo sucedió esto?

No, decide John; no importa. Es la cosa menos rara de todo lo que ha pasado hoy. Va a empezar preocupándose por el cuchillo primero, y va a seguir desde ahí. El abrazo grupal Hale quizás ni siquiera llegue a tocarlo.

“Hola, Sheriff,” dice Laura con alegría. “Pensaba que podíamos comenzar por lo fácil. ¿Qué dices?”

“...Suena bien,” concuerda John tentativamente.

“Okay.” Asiente Laura. “Paso uno: somos hombres lobo.”

Stiles susurra, “Oh, Dios mío,” y lanza una risita descontrolada. Derek le golpea suavemente en la cabeza.

“¿Hombres lobo?” repite John secamente.

“Claro,” insiste Laura. Y luego sus ojos se ponen amarillos, sus dientes se vuelven puntiagudos y su cara se pone rara en general, y si John pensaba que esta noche iba extraña antes, claramente había subestimado a Stiles.

Y Laura no está equivocada: solo se pone peor. Aparentemente la mayoría de la familia Hale está formada de hombres lobo, y los Argent tienen un hábito de cazarlos, y esto ha hecho de la relación de Stiles y Allison una complicada, por la historia familiar y la lealtad indiscutible y obvia de Stiles a los Hale. Además, le dicen que Stiles es mágico. Extrañamente, eso es lo más fácil de creer.

Final y más locamente, Stiles aparentemente no es Stiles. O sí lo es, pero un Stiles de un universo alternativo, lo que explica su lealtad a los Hale—se quedó del lado de los Hale del universo alterno durante una guerra de hombres lobo vs. cazadores de hombres lobo, la cual Laura describe muy brevemente.

Y allí, según parece, es donde planea detenerse y dejar a John esperando.

Por supuesto, quizás eso es todo lo que sabe. Nadie está más consciente que John de cuán malo es Stiles compartiendo verdades difíciles. Asumiendo que ese también sea el caso con este Stiles. Pero parece que sí. Ahora se ha separado de Derek, y está solo con una cara que John reconoce como la clásica de asumiendo las consecuencias.

Así que, como esperaba, la mayoría de la explicación de Laura no tiene sentido. Okay. No, nada tiene setido, pero lo de los hombres lobo, por lo menos, tuvo evidencia visual, así que debe ser cierto.

Lo que le están diciendo es que el mundo sobrenatural existe, y Stiles se está comportando como una persona diferente porque es una persona diferente, y lo ha sido por meses. Le están diciendo que su hijo está muerto, y este Stiles es un desconocido.

Este Stiles, quien tiene una expresión cuidadosamente en blanco, cuyos ojos están algo demasiado brillosos, cuyo cuerpo está siendo forzado a quedarse en una quietud perfecta y anormal. Si es un extraño, ¿cómo sabe John que es así como se ve cuando se está preparando para recibir un dolor terrible e inevitable?

Realmente me vas a odiar.

Stiles obviamente está esperando que John lo eche. Está esperando que lo culpe, justo como siempre esperó que lo culparan por la muerte de su madre (y nunca creyó que no era responsable, incluso cuando la acusación nunca llegó). En el fondo, se siente culpable de la muerte del Stiles de John. Puede que sepa que fue un accidente de tránsito, pero nunca, en su corazón, creerá eso.

Si este no es el hijo de John, ¿cómo es que John lo conoce tanto?

“¿Tu madre murió?” pregunta, tan gentilmente como puede.

Stiles asiente, carraspea. Mira fijo a John como si se estuviera castigando al hacerlo. “Cuando tenía diez.”

“Como mi Stiles.”

“Sí, yo... Creo que nuestros universos eran mayormente iguales hasta el comienzo del segundo año, cuando mi Scott se convirtió en lobo. Hay algunos pequeños detalles antes de eso, solo consecuencias de que tus Hale estuvieran vivos. No demasiado; ustedes no se conocían. Pero... sí. Aparte de eso, son iguales. Y también revisé las noticias—los eventos son los mismos, por lo que yo sé. La misma historia.”

“Has estado intentando protegerme.” De una forma increíblemente estúpida y dolorosamente típica de Stiles. “Ocultándome esto.”

“No quería—” Se interrumpe y se pasa una triste mano por la cara, asumiendo que John no se va a dar cuenta que se está limpiando las lágrimas. Igual al Stiles de John. “No quería que lo supieras. Estabas tan feliz cuando creíste que había sobrevivido, y yo... ¿Cómo podía decírtelo? ¿Cómo podía decir, oh, lo lamento, tu hijo en realidad está muerto, pero tienes a esta versión fallida, viva, mal de la cabeza en su lugar? ¡No podía—!”

Esta vez se interrumpe porque John lo coge y apreta en un abrazo fuerte, y tendría que hablar contra su camisa. No lo intenta—John cree que está en silencio por el shock.

Sobre el hombro de Stiles, John ve a Laura echando a su hermano discretamente hacia la puerta. Se alivia muchísimo entonces de que ellos, al menos, estuvieran cuidando a Stiles. Le debe a esa familia una provisión de por vida en canastas de fruta3. Si los hombres lobo comen fruta. ¿Los lobos comen fruta?

“¿Los hombres lobo comen fruta?” le pregunta a Stiles cuando la puerta se cierra y los Hale se van, porque el experto esta justo aquí, en sus brazos.

Stiles ríe débilmente. “Pueden escucharte,” murmura, separándose un poco. “Pero sí. Aunque Scott lobo odiaba el citrus, y me dijo que no lo necesitaba porque era hombre lobo y tenía superpoderes y super sanación y lo que sea, y no podía darle escorbuto. Todavía estaba intentando convencer a Derek de que le dijera que el escorbuto era la única enfermedad a la que no eran inmunes, cuando...”

Cuando Derek murió y Scott escapó y Stiles terminó en otro universo. Cierto.

Stiles intenta escapar su abrazo. John no se lo permite. Stiles ríe de nuevo, casi histéricamente. “¿Por qué te lo estás tomando tan bien? ¡Debería haber pánico! Incluso la Sra McCall entró un poco en pánico, y ella era básicamente la mejor madre del mundo sobre el tema.”

“¿Cómo reaccionó tu padre?” Pregunta John.

“Yo... no le dije.”

John le palmea en la cabeza; Stiles lanza un gritito. “¿No le dijiste? Había hombres lobo y cazadores corriendo por ahí con peleas a muerte en el condado que juró proteger, ¿y tú nunca le dijiste?”

“¡Se enteró! Cuando, uh, cuando la mayoría se habían dado cuenta porque el pueblo era como un caos total. Pero yo... no quería que se matara involucrándose antes de tiempo.”

“Porque lo hubiera tomado tan bien si tú, involucrándote, te hubieras matado.”

Stiles se atraganta y se aferra desesperadamente a su camisa, y bien hecho, John, ese tema de conversación no era delicado ni nada. “Lo siento,” murmura. “Lo siento, hijo. Lo siento tanto.”

“Por eso te dije a ti,” susurra, y John se siente aún un peor humano que antes. “Y no... no soy tu hijo.”

“¿No lo eres? Me debo haber confundido, qué con lo de que me controlas la dieta y mientes para protegerme y tienes todos los mismos recuerdos familiares que yo—”

“¡Papá!”

No tiene idea cuánto acaba de concederle. John gana. “¿Sí, hijo?”

“No, pero, no son—no es lo mismo. Yo no soy el mismo.”

“No eres el mismo,” acepta John. “Y sí voy a extrañar a mi Stiles por el resto de mi vida. Espero que al menos me dejes tener una noche para emborracharme y llorar hasta que me duerma, en la buena y masculina tradición de los Stilinski de luto.” Va a ser más de una noche. Serán muchas más noches, y Stiles lo sabe; hace un sonido indescifrable y se aferra a su camisa de nuevo. “Pero si no puedo tener a mi Stiles—y no te culpo por eso, ¿okay? No te culpo—entonces estoy agradecido, estoy tan agradecido de no estar solo. Estoy agradecido de tenerte aquí. Y por suerte tú me tienes, porque no tienes a tu papá. Estoy feliz de que no estás solo, porque puede que no seas mi Stiles, pero es igual de fácil quererte.”

Stiles exhala recortadamente y suelta un poco su agarre en la camisa de John. “...Tú también eres fácil de querer.”

“Lo sé.”

Stiles ríe sarcásticamente. “Cállate.”

“Ese es mi hijo.”

Stiles ríe, y por primera vez en la noche, suena como una verdadera risa. Se asientan un poco después de eso; John deja ir a Stiles, Stiles finalmente se ve como si no necesitara escapar de la casa, irse a México y cambiar su nombre a Juan. Lo que es algo que ha amenazado con hacer antes.

O al menos, es algo que el Stiles de John ha amenazado con hacer. Tendrá que preguntarle a Stiles si él también lo ha hecho.

“Lo extraño,” admite Stiles finalmente, mirando a John cuidadosamente y esperando su reacción.

“Lo sé.”

“Los extraño a todos. Se suponía que los mantuviera a salvo, le dije a Derek que—envié a Scott solo, Dios, sabes qué tan incapaz puede ser. ¿Qué si está muerto? Probablemente esté muerto, Papá. Probablemente esté muerto, probablemente todos lo estén, porque tenía este estúpido colgante y lo usé y no pensé—”

Mi Dios, ha estado con este peso por meses y yo apenas me di cuenta. “Stiles, si no hubieras usado el colgante, estarías muerto. ¿Cierto?”

“...Cierto.”

“Tampoco podías ayudarlos si estabas muerto.”

“Pero al menos eso no sería mi culpa.”

“Lo que me asusta es que casi acepté esa lógica. Pero no, Stiles, no. No puedes evitar no estar más en ese mundo. Igualmente no estarías allí porque conseguiste heridas mortales intentando protegerlos—les diste todo lo que tenías. No es tu culpa solo porque estás vivo para preocuparte por eso. Intentaste quedarte con ellos, ¿no es verdad? Incluso intentaste con ese colgante, sin saber qué haría, porque querías quedarte.”

“Pero—”

“Tu madre también quería quedarse.”

Stiles deja de respirar, lo que contesta a esa pregunta. Él y su padre deben haber hablado de Claudia tanto como John y su Stiles lo hacían, es decir, no mucho.

“¿La culpas?”, John pregunta. “¿Porque no pudo?”

“No,” susurra Stiles. Y por supuesto que no lo hace; se culpa a sí mismo.

Este es el problema con los hijos únicos, decide John, exhausto. Piensan que son el centro del mundo, y no es que se sientan especiales, es que piensan que todo es culpa suya. Y con Stiles siendo mágico, bueno, tiene más base para ese pensamiento que la mayoría.

“Ellos tampoco te culpan por haberte ido, Stiles. No te culpan tanto como tú no la culpas a ella.”

Stiles se tapa la boca con una mano y desvía la mirada, y John sabe que no debe presionarlo más. Seguirá cavando la montaña de culpa sin sentido de Stiles cuando ambos estén menos alterados.

Porque John no está lidiando con esto tan bien como llevó a Stiles a creer que lo hacía. De hecho, se va a ir a la mansión Hale en un futuro cercano para entrar en pánico a la antigua en presencia de adultos.

Pero nunca dejará que eso toque a Stiles. Este Stiles, incluso más que su Stiles, ha pasado por suficientes cosas. John se niega a añadirle más. Se niega, porque incluso aunque su hijo está muerto, su hijo está parado frente a él.

No tiene idea de cómo se tiene que sentir. Pero no va a dejar que eso afecte a Stiles.

* * *

Stiles sabe cómo se siente su padre, y la verdad le sorprende bastante lo bien que se lo está tomando. Está confundido y triste (¿quién no lo estaría?) y algo en pánico (es justo) y se siente realmente culpable (¿por qué?), pero el disgusto, furia, el odio que esperaba Stiles—nada de eso está allí. Al menos, no aún.

...Probablemente sería más fácil para ambos si lo estuviera. Si este Papá fuera menos genial que el de Stiles, Stiles podría poner algo de, no sé, distancia emocional. Si este Papá hubiera logrado hacer que su Stiles estuviera más separado mentalmente que el Stiles actual, podría estar de luto, dejarlo ir, empezar de nuevo.

Pero como no es así, va a ser dificilísimo para ambos. No es fácil sufrir la pérdida de la persona con la que vives. No que haya estudios en los efectos psicológicos de eso, obviamente. Quizás Stiles debería investigar cómo los padres lidian con la pérdida de un gemelo, pero incluso eso no es igual. No, los Stilinski se las han arreglado para estar más cagados que eso.

Sacude la cabeza y espontáneamente decide que la mejor manera de salir es en línea recta. “Entonces. Más sobre hombres lobos.”

“Oh, Dios. Ya aprendí; me voy a sentar para esto.” Papá marcha hacia la mesa de la cocina, saca una silla y se sienta. Como con énfasis. Stiles se acerca y se sienta frente a él, todavía preparado para salir corriendo y gritando de la casa en cualquier momento. Incluso ahora, hay muchas formas en las que esto podría salir mal.

“Hay una especie de... um, tenemos un problema.”

“Un problema de hombres lobo.”

“Un problema sobrenatural. Porque, bueno, ¿recuerdas esa vez que te advertí sobre los pixies?”

Papá se para y se dirige al whiskey. Stiles no dirá nada al respecto—si alguna vez existió una conversación que justificara la bebida, esta es una. “Así que las pixies también son reales,” dice Papá.

“Tristemente, sí.”

“¿Qué habías dicho? ¿Vuela como un colibrí, muerde como un...?”

“Dragón de komodo.”

“¿Pero si le disparo, morirá?”

“Sí. Los pixies, no los lobos—para ellos necesitas acónito. Pero yo tengo bastante, para que sepas. Y esa es otra cosa—tenemos a unos omegas hipnotizados caminando por ahí y atacando gente.”

“Omegas... ¿los del rango más bajo en la manada?”

“No, um. Lobos solitarios.”

“¿Qué son Derek y Laura”

“Betas. Pero Laura tiene potencial de alfa. Me impresiona que haya logrado tener toda una conversación contigo sin mencionarlo ni una vez. Eso sí que implica maduración personal.”

“¿Pero Derek no era tu alfa?”

Oh, hombre, qué pregunta. “Sí, lo era, pero... okay, Papá, me siento algo traicionero diciendo esto, pero él nunca debió ser alfa, y era muy malo. Tan malo, no tienes—¡no que sea todo su culpa! Es decir, viendo a los Hale ahora, no puedo creer la forma en la que lo tratan. Es como si nunca hubieran pensado en qué pasaría si terminara solo, es increíblemente—”

“Es parte de una familia enorme, Stiles,” interrumpe Papá, rodando los ojos. “Es perfectamente razonable asumir que no morirían todos. ¿Cómo es que murieron, por cierto?”

“Los cazadores los atraparon en su casa y los quemaron vivos. Lo que nos lleva a la tercera parte de nuestro desastre sobrenatural actual: cazadores.”

“Cierto, los Argent. Porque aparentemente cazan hombres lobo.”

“Cazan todo lo que no les guste mirar, básicamente. A veces incluyendo brujas.”

Papá instantáneamente se siente horrorizado, y eso... Stiles sabe que no debería seguir probando esto, pero es un alivio increíble. Aparentemente realmente no va a perder a su padre por esto. O, bueno, el padre del otro Stiles. Pero cuanto menos piensa en eso, mejor.

eres una bruja,” dice Papá, tan en pánico que es genial.

“Sí, pero tengo una... ¿tregua? ¿Un armisticio? ¿Un pacto de antipatía mutua y negligencia? Con los Argent.”

“Bueno, eso suena amigable. ¿Scott sabía de esto cuando comenzó a salir con Allison?” Demanda Papá. Genial, ahora está enojado con Scott. No puede suceder eso.

“Sí, pero para ser sincero, yo básicamente los arreglé. Estaban saliendo en mi mundo también, excepto que allí Scott era un hombre lobo, ¿recuerdas? Así que eran como Tristán e Isolda, Romeo y Julieta, West Side Story, todo eso. Era ridículo. Salieron por primera vez y esa misma noche Chris le disparó a Scott con un arco y flecha. Ni es una broma.”

“¿Chris Argent le dispara a niños con flechas?” pregunta Papá fríamente.

“Bueno, no a muerte. Espera, ¿estoy defendiendo a Chris Argent? ¿Qué mierda es de mi vida? ¡Igual ese no es el punto! El punto es que nos preocupa que un cazador sea el que está controlando a los omegas, y, uh, otras cosas malas. Y el cazador puede que sea el padre de Chris, que se supone que está muerto.”

“Pero tú crees que no.”

“Fue realmente difícil matarlo en mi mundo.” Stiles ha entrado tanto en este modo de honestidad total que casi se le va la mano y menciona el sótano, pero por suerte lo evita a tiempo. ¿Qué tan loco se pondría Papá sobre el hecho de que a Stiles le dieron una paliza en otro mundo al que Papá nunca podría ir? Tan loco.

Y el hombre ya se ve lo suficientemente preocupado. “Por favor, dime que le dejarás la mayor parte de esto a los Hale.”

“...Le dejaré la mayor parte de esto a los Hale.”

“Por alguna razón eso no me tranquiliza nada. Quiero sus números.”

“Es justo.”

“Y que me digas si algo cambia.”

“...Seguro.”

“¡Es en serio, Stiles! Dios. Y pensar que realmente creí que la vida no podía ser más rara que el verano en que robaste la iguana de Ricky García e intentaste convencerme de mandarla al trópico.”

“Disculpa, yo liberé a esa iguana. Solo intentaba mandarla a su hogar.”

“Eso es lo que siempre dices,” dice Papá distraídamente, levantándose de su silla. “Voy a hacer palomitas, luego tú me darás esos números.”

“¡Sin manteca, sin sal!”

“Sí, sí. Quítales toda la diversión.”

Eso es lo que siempre dices, dijo, y ni siquiera se dio cuenta. Stiles se da tiempo hasta que las palomitas terminen de saltar para sentirse culpable, enfermo y confundido. Pero cuando el microondas suena, lo entierra todo, coge su teléfono y comienza a sacar los números para el padre del otro Stiles.

El cual aparentemente robó, porque no era suficientemente malo haberse robado su cuerpo.

* * *

Derek está sentado inocentemente a la mesa de la cocina leyendo un libro sobre PTSD cuando Philip entra y lo mira con una furia como si todo en el mundo fuera culpa suya. Derek está acostumbrado a esta mirada de Laura, pero de Philip... Normalmente no recibe nada peor que una tolerancia divertida de Philip. Además debería haber algún comentario sobre el libro, y le preocupa que no lo haya.

“Sobre Stiles,” dice Philip acusadoramente. Y de repente todo tiene sentido.

“Stiles no es culpa mía,” discute Derek de antemano.

“En un día normal me envía quizás cinco textos con preguntas sobre protecciones, pero esto, esto es caer bajo. Me ha enviado veinte esta mañana. Esta mañana, Derek. Diez de ellos son sobre las relaciones sexuales de las pixies, no estoy bromeando. Cinco son sobre los Argent y la creencia de Stiles de que todo este desastre fue creado por uno de los cazadores muertos. Y cinco de ellos son sobre ti, sin razón aparente.”

Derek, desesperadamente, quiere preguntar qué decían los textos sobre él, pero con el humor en el que está Philip probablemente le respondería poniendo ceniza en la cocina y dejando a Derek ahí. “Igual no es culpa mía,” insiste Derek.

“Pero sí es responsabilidad tuya, hermanito.” Siempre es una mala señal cuando Philip le llama hermanito. “Y me dice que el Argent muerto ha sido avistado en el pueblo. Pide permiso para que uno de nosotros se encuentre con los otros Argent para que podamos, y cito, 'matar al hijo de puta todos juntos como una gran familia feliz.'”

Derek no tiene idea qué tipo de respuesta está buscando Philip.

“¿Está mal de la cabeza, Derek?” pregunta Philip, desesperado. “Sé que a ti y a Laura les cae bien, pero me dirían, ¿no? Olerían que está loco y me lo dirían, ¿cierto?”

“No puedes oler la locura. Bueno, a veces sí. Algunos tipos de químicos—”

Derek.

“¡No sé qué quieres que te diga!”

“¿En serio hay un Argent muerto viviente en el pueblo?”

“Si Stiles dice que lo hay, entonces debe ser cierto. No es más raro que los omegas hipnotizados, ¿no? Quizás los está hipnotizando el muerto viviente Argent.”

“Derek, comienzas a sonar como él.

“¡Mentira!” ¿Suena como él? “De todas formas, ¿y qué si está loco? Iremos a ver, resultará que no es nada, y nadie se hace daño.”

“Solo que los Argent sabrán quiénes somos.”

“...Stiles dice que están jubilados.” Stiles también dijo que no quiere que los Argent sepan que los Hale son hombres lobo, así que encontrarse con ellos debe ser un show inevitable de buena fe. Pero Philip no parece estar de humor para escuchar eso. ¿Por qué no puede tener esta conversación con Mamá? Mamá es alfa.

“Seguro que eso hace toda la diferencia del mundo,” dice Philip agriamente. “Asumo que Laura y tú irán.”

“Si eso es lo que Mamá quiere.”

“Es lo que querrá Stiles. Y Mamá ha estado haciendo todo lo que Stiles quiere por bastante tiempo, por razones que realmente no—” El teléfono de Philip notifica un mensaje nuevo, y lo saca de su bolsillo, resignado. “Ahora se queja de que tiene que contarle a Allison del universo alterno,” reporta Philip. “¿Qué universo alterno?”

“Uh, ¿Mamá no te contó sobre eso?”

“No, Derek, no me dijo nada.”

“Oh.” Genial. Eso quiere decir que Derek tiene que contarle. Esta conversación es muy injusta. “Se irá.” Esperen, no quería comenzar con eso.

Philip deja caer el teléfono y mira a Derek con lástima. “¿Qué?

“No es... de aquí. ¿Recuerdas cuando te preguntó del colgante?”

“Oh. Oh, Dios, ¡ya usó el colgante! Es por eso que... oh, está intentando volver.” Philip ahora tiene esa expresión perturbada y conflictuada que Laura llama su Cara de Horror Ajeno. “Con razón no

sabíamos de dónde era su vieja manada. ¿Éramos nosotros?”

“Más o menos.” Estabas muerto, piensa Derek, culpable y deprimido. Estaban todos muertos, estábamos solo Cora y yo, y yo fui exactamente tan inútil como todos me dijeron que sería. “Deberías pedirle a Mamá que te lo cuente.”

“Pero está ocupada—”

“Entonces pídele a Laura.”

Philip se detiene y estudia el rostro de Derek, abiertamente consternado. No que necesite estarlo. Derek no quiere hablar del tema, eso es todo—es avergonzante. Y es cierto que ese Derek no era él, pero...

Podría haberlo sido. Es una suerte que no lo fuera.

* * *

Talia decide enviar a Derek y Laura a encontrarse con Allison y, si fuera necesario, Chris. Concuerda de que necesita suceder. Stiles intenta discutirle un rato, pero Talia señala que fue su idea en primer lugar, y es cierto. Solo que estaba esperando que dijera que no.

Este va a ser un encuentro espantoso y terrible, y fue idea de Stiles, lo que significa que es culpa suya.

Derek y Laura llegan primero. Allison llega unos minutos después, arrastrando a Scott y Lydia con ella. ¿Por qué? ¿Piensa que Stiles es menos propenso a matarla si tiene a Scott y Lydia consigo? ¿Trajo a Scott como apoyo moral? ¿O es que Lydia la chantajeó para que viniera como parte de la investigación en su próxima disertación sobre realidades múltiples? ¿Se enfadará mucho Talia cuando se entere de que Lydia sabe su secreto?

¿Es demasiado tarde para preocuparse por esto? Sí, y necesita dejar de hacerlo.

Pero eso significa que Stiles tiene la mayoría de sus personas favoritas en una habitación, y de cierto modo eso es muy genial. Solo que es muy malo que se sienta incómodo con el hecho de que la mitad de ellos sabe quién es la otra mitad y está rezando para que no corra sangre. Su vida apesta.

“Okay. Gracias por venir,” dice. “Sé que esto apesta. Pero Gerard está vivo sin duda; la gente lo ha visto a él y a sus lacayos por el pueblo, comprando víveres y cosas así.”

“¿Por qué no se esconde?” demanda Allison rígidamente. Pero no puede discutir en su contra—fueron las conexiones y el equipamiento de acosador de su padre lo que encontró a Gerard. Stiles se siente tan aliviado de haber hostigado a Scott para que le contara la historia del universo alterno. No habría forma de lidiar con las caras hostiles y sospechosas que hubiera hecho ella si Stiles se lo hubiera contado.

“Dudo que piense que alguien lo está buscando luego de todos estos años.”

Ella asiente sin satisfacción, aceptando su argumento.

“Así que Gerard está vivo,” prosigue Stiles, “pero una vez estuvo casi muerto. Tan cerca de la muerte que solo podia salvarlo algo sobrenatural.”

“¡No puede ser posible!” insiste Allison.

“No si quería quedarse con tu familia,” está de acuerdo Stiles. “Por eso, supongo, dejó que pensaran que estaba muerto.”

Allison se ve horrorizada, pero no es nada comparado con la vez que su abuelo obligó a un lagarto a que la matara, así que Stiles la ignora.

“Nadie sobrenatural lo hubiera ayudado,” señala Laura. “No si sabían quién era.”

“Pero es un estratega,” dice Stiles. “Tiene muchos planes. Quizás chantajeó a alguien para que lo ayudara. O quizás uno de los de su culto de cazadores era en realidad un Druida malvado, porque eso fue lo que sucedió en mi mundo.”

“¿Entonces por qué está haciendo lo que está haciendo?” pregunta Derek. “Está llamando mucho la atención—él no debe querer eso.”

“Porque le diagnosticaron cáncer terminal hace unos años,” explica Stiles, sintiéndose tan exhausto como se viene sintiendo desde que confirmaron que Gerard estaba vivo. “Apuesto a que es igual en ambos universos. El cáncer. Y debe haber intentado algo sobrenatural para arreglarlo sin que nadie se entere, dado que está haciéndose el muerto y sí, no quiere la atención. Pero no funcionó, o solo funcionó un tiempo, así que ha decidido ir con este plan de los omegas zombies. De nuevo.” Fue Gerard todo este tiempo. Si solo Stiles lo hubiera sabido en su universo, pero no, estaba obstinado en creer que los omegas eran un problema aparte, que solo la inestabilidad los estaba volviendo locos. Nunca se le ocurrió que los estuvieran controlando, y esa es la razón por la que la manada dividió su atención y su concentración y todos murieron. Porque no estaba pensando. “Por supuesto, aquí los omegas ya han vivido un año, lo que no tiene sentido. A menos que quisiera una armada de omegas antes de comenzar. La vez anterior hizo que su amiga Darach sacrificara humanos para abrir agujeros en la magia y desequilibrarla, y esa es una de las formas menos llamativas de hacerlo. Puede ser que quisiera todo preparado de antemano, para poder terminar más rápido y escapar.”

“¿Darach?” Lydia no aprueba la existencia de palabras que no conoce.

“Druidas fallidos,” explica Stiles.

“Ah. Bueno, tu idea tendría sentido, exceptuando que, según tú, ya tenemos magia inestable, y yo... creo que hubiera notado los sacrificios humanos.”

“Y definitivamente hubieramos notado algo más dramático que eso,” dice Allison.

Stiles está de acuerdo. ¿Cómo hizo Gerard para desequilibrar la magia local lo suficiente para terminar con pixies y Stiles y todo lo demás sin que nadie lo notara? Porque debería haber algun tipo de—

Oh.

“Oh, mierda, soy yo. Abrí un agujero entre las fibras de esta realidad cuando vine, y eso—eso definitivamente pudo causar la inestabilidad de la magia.”

Mierda, cómo odia ese colgante. Stiles no es un síntoma, es la causa. Las pixies no aparecieron hasta que él lo hizo—esto es culpa suya.

“Y si no lo hubieras causado,” Laura interrumpe sus pensamientos severamente, “hubieran sacrificado humanos para obtener el mismo resultado. ¿No? ¿Sí?”

“Oh,” dice Stiles, desorientado ante el abrupto paro de su culpabilidad. “Sí. Probablemente.”

Así que... aparentemente previno sacrificios humanos solo por existir. Eso es genial. Aunque igual se siente espantoso estar feliz de andar haciéndole favores a Gerard Argent. “Así que supongo que Gerard tomó el agujero que yo hice y... lo mantuvo abierto. Podría hacerlo sin llamar la atención. Es mucho más fácil mantener a la magia inestable que desequilibrarla en el primer lugar.”

Lydia está sacando apuntes.

“¿Qué bien le hará la magia inestable?” pregunta Allison, aguzando la mirada.

“Poder. Si haces un aguero en la magia, eso... eso es una cantidad impresionante de poder. Casi demasiado impresionante—es difícil de canalizar y difícil de controlar—no tan malo como intentar prender una linterna con un arma nuclear, pero, ya sabes, está cerca. Pero si lo juntas con los omegas... Supongo que los está usando como un filtro de magia. Creo que es algo que puedes hacer con criaturas mágicas. O quizás solo son una distracción. O ambos—Gerard hace multitasking. De todos modos, con suerte le tomará un tiempo terminar arreglando esto, porque realmente necesitamos matarlo antes que termine. Pero hey, si tenemos suerte, se matará intentándolo.”

“No tendremos suerte, ¿verdad?” pregunta Scott tristemente.

“Nunca la tenemos, amigo.”

“¿Qué hiciste con Gerard la última vez?” quiere saber Lydia.

“La última vez llegó a nuestro Peter, quien era prácticamente un omega y tenia serios problemas mentales, y cuando lo hizo nosotros... morimos horriblemente. Así que no te puedo ayudar con eso.”

Todos hacen silencio con empatía y sorpresa.

“¿En serio, Stiles?” Todos excepo Lydia, quien no tiene paciencia para el trauma de otras personas—o incluso el suyo propio. “¿No tienes ninguna idea? ¿Quieres decir que moriste y no aprendiste nada? Se supone que tú eres el experto.”

“Matarlos a todos,” sugiere Stiles. Le irita cuando eso le gana miradas asesinas y un “No, Stiles,” proveniente de Derek Hale, irónicamente.

“Derek acaba de decir no a matarlos,” se queja Stiles a Laura. “Así es como sé que el mundo está mal.”

“¿Eso no es normal?”

“No de donde vengo.”

Derek rueda los ojos.

“Pero aparte de eso,” prosigue Stiles, “lo que quisiera saber es por qué a nadie le gusta 'matar el problema' como un plan de acción. Porque les digo que es una estrategia ganadora.” Se detiene, luego señala a Derek. “A menos que sea tu estrategia, pero eso es porque una vez que una idea pasa por tu cerebro se vuelve mágicamente mala. Es tu superpoder. Tu otro superpoder, además de las garras y colmillos y lo que sea.”

“No es mi trabajo ser el de las ideas,” señala Derek, sin ofenderse.

“Verdad,” acepta Stiles pensativamente. “Felicitaciones por vivir en este universo, supongo.”

“¿Así eran nuestras juntas?” gruñe Scott.

“No,” le asegura Stiles. “Si esta fuera una de nuestras juntas, Allison ya se hubiera ido enfadada, Lydia hubiera prendido fuego algo por puro aburrimiento, y Derek me hubiera tirado contra la pared.”

“Entonces nos felicito a todos por vivir en este universo,” murmura Laura. “Y hablando de manadas, tenemos que trabajar en esto. Asumiendo que tu familia nos permita encargarnos, Allison...”

“Les permitiremos intentarlo,” dice Allison formalmente. “Pero si algo sale mal—Gerard es familia. Nosotros disparamos segundo.”

“Eso es razonable,” permite Laura. “Llamaré a mi alfa.”

“¿En serio podemos apartarnos y dejar que los adultos lo arreglen?” pregunta Stiles, susurrando encantado. “¿Es una opción en este mundo? Porque si lo es, es la cosa más genial que me ha pasado en la vida. Mi Dios, Peter ni siquiera está loco. Hagan que él lo arregle. ¡Resuelto!” Stiles alza los brazos con triunfo y se colapsa contra el respaldo de la silla, poniendo los pies en la caja grande de acónito frente a él. “Amo este lado del arcoíris.”

“...Creí que querrías estar involucrado,” dice Derek vacilantemente, mirando el acónito. Quizás por fin esté desarrollando un instinto de conservación después de todo. Stiles se alegra de verlo suceder sin involucrar fuego ni muerte.

“Creíste mal. Ya superé esa fase de mi vida. Lo que quiero es que ustedes y Papá no mueran. Si puedo arreglar que eso suceda enviando otras personas a que los protejan por mí, es genial. Tan genial. Me sentaré aquí y les enviaré galletitas si sobreviven. Y quizás haré apuestas, porque ustedes son la familia más apostadora que conozco. ¡Quizás llegaré a los dieciocho sin ninguna cicatriz nueva! ¿No sería loco?”

“¿No te... importaría si nuestros padres murieran?” pregunta Laura con cautela.

“Seguro, me importaría. Nuestras vidas serían instantáneamente más complicadas si eso pasara. Además, me caen bien tus padres. Pero ellos no, no sé, no son mi problema.”

“Es algo sociópata, ¿no?” pregunta Lydia a la habitación.

“No debería ser tan sorprendente,” observa Scott. “Solo es fácil de olvidar porque a nosotros nos quiere.”

A Stiles le ofende un poco eso, pero no lo suficiente como para gastar tiempo discutiendo.

“¿Cómo te sentirías si muriera Peter?” pregunta Laura, aparentemente con espíritu de investigadora científica.

“Uh... estaría muy... ¿triste?”

Los lobos le dirigen la mirada de “me decepciona que siquiera lo intentaste”. En realidad, Lydia y Scott también lo están mirando así.

“En realidad,” dice Derek luego de un silencio largo y sentencioso, “esa no es una pregunta justa, considerando todo lo que pasó con el otro Peter.”

“¿Qué pasó con el otro Peter?” pregunta Scott, alarmado.

“Stiles,” suspira Laura, “tenemos que hablar de tu... ¿cómo puedo decirlo?... incapacidad de decir la verdad completa sobre cualquier tema.”

“No tenemos que hacerlo,” le asegura Stiles. “En serio, no lo tenemos que hacer.”

“Estoy aburrida,” interrumpe Lydia, “y es posible que prenda fuego algo.”

“Yo llamaré a mi alfa,” anuncia Laura.

Sí la llama, y así como así, todo está fuera de las manos de Stiles exceptuando los consejos que pueda dar. Gerard Argent... no es su problema.

Perversamente, eso le pone nervioso, porque es demasiado bueno para ser verdad. Asumiendo que vaya a funcionar, por supuesto. Por lo que está escuchando, suena como que Talia piensa que matar a Gerard y darle los otros cazadores y el Darach a los Argent será suficiente.

Stiles piensa que nada nunca es tan fácil. Si Gerard está perpetuando la inestabilidad que Stiles causó, entonces sí, debería arreglarse a sí misma cuando Gerard muera, y eso significa que las pixies deberían irse también. ¿Pero y el Darach? Stiles no confía en que Chris pueda lidiar con él. Chris tiene demasiados escrúpulos. Además están los omegas. ¿Qué les ha hecho la hipnotización? Si Gerard muere, ¿vuelven a la normalidad? ¿O mueren? ¿O rompió sus mentes en serio, en cual caso seguirán caminando por ahí con los colmillos fuera intentando hacer que Gerard esté satisfecho, lo que—

“Stiles,” dice Laura. “Quiere hablar contigo.”

Stiles toma el teléfono con avaricia y le comenta a Talia todas sus ideas en las que las cosas podrían salir mal. Talia no parece estar tan agradecida como él cree que debería estarlo.

* * *

A Derek le resulta sencillo creer que a Stiles solo le importan un par de personas, porque se preocupa por ellas hasta el borde de la locura, y no hay forma de que lograría preocuparse tanto por una multitud. Derek quizás no piense mucho de su otra versión, pero le está agradecido de haber persuadido a Stiles para que lo cuente como persona importante.

Pero como un idiota, Derek pensó que la actitud exclusivista de Stiles significaba que Stiles no se preocuparía mucho por la batalla de hoy, dado que tiene a todas sus personas en la mira. Derek estaba equivocado. Stiles se niega a creer que lograrán arreglarlo sin problemas, y ha pasado toda la noche intentando predecir lo peor y planear para cualquier posible fallo.

“Le dijiste a tu padre que se quedara en casa hoy, ¿no?” le pregunta a Allison por tercera vez. “Porque sé que Gerard es técnicamente tu familiar, pero es un loco, y no actuará como un familiar.”

Tu Gerard no actuaba como familiar,” contrarresta Allison tranquilamente.

Tu Gerard fingió su propia muerte y actualmente está manteniendo abierto un agujero en las fibras mágicas de la realidad,” sisea Stiles. “¡Creo que eso es básicamente el mismo tipo de maldad!”

“Stiles,” interrumpe el sheriff antes de que esto pueda empeorar. “Allison llamó a su padre; la escuché. ¿Okay? Creo que todos están tan a salvo como puedes permitírtelo.”

“No entiendo por qué Philip tiene que estar ahí afuera,” gruñe Stiles, mordiéndose una uña nerviosamente. Es como un general al que prohibieron ir al frente; es ridículo.

“Porque sus protecciones son una fuente de belleza y alegría por siempre, lo sé,” suspira Laura. “Yo debería estar ahí también, pero Derek y yo fuimos obligados a hacer de niñeras.”

Stiles bufa. “Por favor. Esta casa es el lugar más seguro de Beacon Hills y Talia lo sabe. No quería que sus bebés se lastimaran. Me sorprende que no trajo a las gemelas, a los hijos de Peter y a Erica aquí.”

“Nuestra casa también es segura, Stiles,” le recuerda Laura con gentileza. “Tú te aseguraste de ello, ¿recuerdas?”

Stiles se encoge de hombros y se frota los brazos con nerviosismo. Derek le envía al sheriff una mirada de auxilio, pero este solo sacude la cabeza. Aparentemente no hay nada que se pueda hacer cuando Stiles está así. “Las protecciones de Philip son una fuente de belleza, pero él no tiene nada de poder,” se queja Stiles. “Yo debería estar ahí.”

No,” ordenan el sheriff, Derek y Laura al unísono.

“Está bieeeen,” gime Stiles. “Pero Thea volvió al pueblo a jugar, ¿verdad?”

“No le gusta perderse las peleas,” dice Laura, rodando los ojos. Derek ríe entre dientes, porque Laura lo odia tanto como ella. Incluso más.

“Thea es la más fantástica,” concede Stiles. “Okay. Entonces... Talia, Kevin, Peter, Felicia, Thea, Philip. Ellos pueden arreglarse, ¿no?”

, Stiles,” insiste Laura.

“Stiles, te juro por Dios, si no paras de moverte como si estuvieras pensando en escapar, te ataré a una silla,” dice el sheriff abruptamente.

“No puedes atarlo aún, Sheriff,” dice Scott, viniendo desde el estar donde él y Lydia estaban viendo una maratón de The Twilight Zone sin razón aparente. “Nos tiene que cocinar la cena.”

“Hey, no, no tengo tiempo para— tengo cosas—

“Me prometiste la cena, hombre, y ya son las ocho. Me muero de hambre. Primero me atrapaste en tu casa y ahora no me quieres ni alimentar, esto es—”

Está bien, haré la cena, Jesús. No querría que murieras con el estómago vacío.”

“Nadie va a morir, Stiles,” dice Derek, sintiendo la necesidad de intervenir.

“Oh, Dios,” exhala Stiles, dándole una mirada de horror y traición. “¿Eres optimista?”

“La cena, Stiles,” repite Scott, llevándoselo a la cocina. Stiles sigue mirando a Derek ojiplático por sobre su hombro. Obviamente las técnicas calmantes de Scott son mil veces más efectivas que las de Derek.

Sobre el final de la cena, Stiles parece haberse calmado un poco, lo suficiente que Scott siente que puede volver a su maratón de Twilight Zone con Lydia y ahora Allison. El sheriff y Laura están lavando la losa juntos. Eso deja a Derek libre de sentarse a la mesa del comedor con Stiles, quien está mirando fijo a un libro de inestabilidad mágica, aunque no parece estar leyéndolo. Pestañea y alza la mirada cuando Derek se sienta junto a él, alzando una ceja con curiosidad. Debe pensar que Derek tiene una pregunta.

En cierto modo, tiene razón. Derek tiene mil preguntas, la mayoría de las cuales sería muy mala idea preguntar. Las rememora cuidadosamente y decide preguntar una que al menos es casi inocente y no desesperada.

“¿Tenías cicatrices?” pregunta bajito, esperando que nadie lo escuche. Bueno, nadie excepto Laura—Laura escucha todo.

“Demasiadas, hombre,” contesta Stiles valientemente, alzando las manos y girándolas mientras las examina una y otra vez. “No tienes idea.”

“Casi suena como si las extrañaras.” Lo que no puede ser posible porque sería demente, ¿verdad?

“Creo que sí lo hago.”

Por supuesto. Es Stiles.

“Pero al mismo tiempo, no las extraño. Es decir, este año, la primera vez que me desperté y vi escarcha en las ventanas me asusté, Derek. Me dio miedo, fui lo opuesto a un hombre duro. No quería salir de la cama porque sabía que estaría rengueando como un anciano todo el día y no quería comenzar. Pero entonces, hey—me levanté y no me dolía nada. En absoluto. Básicamente le di al “reiniciar” en cada error que cometí, porque un accidente de tránsito serio no tiene nada que ver con un par de años de situaciones de vida o muerte dos veces al mes. Así que eso es genial, incluso si extraño las cicatrices. Al menos cómo se veían.”

Derek está consternado. Beacon Hills siempre ha sido tan pacífico, y su familia siempre ha estado en buena salud; nunca ha considerado el problema del daño físico de largo plazo en humanos. “Y tu alfa” —quien era Derek, Dios, eso nunca dejará de ser raro— “¿no te enseñó a pelear?”

Stiles se encoge de hombros. “Un poco. Era muy de aprender en el acto. Él estaba ocupado enseñándole a pelear a los betas—más que nada quería que me mantuviera alejado.”

Y si no hubiera sido un completo idiota, hubiera sabido que eso no funcionaría, piensa Derek viciosamente. Pero luego lo piensa mejor, y no puede evitar sentir lástima por su otro yo. Debe haber construido a su manada de la nada luego de la muerte de Laura, sin tener idea de lo que estaba haciendo, rodeado de cazadores fuera de control... y encima de eso Stiles. Eso es demasiado para cualquiera. Stiles es casi demasiado para Derek mismo.

“Todavía... ¿todavía te duele? ¿Del choque?”

Stiles se encoge de hombros, sin mirar a Derek. “No en verdad.”

“Sabes que me doy cuenta cuando mientes.”

“Sí, pero no se supone que me lo digas. Dios.”

Por supuesto. Derek sabía que Stiles se sentía así, pero nunca lo pensó en verdad. Será... será eso lo que Stiles ha estado haciendo por Derek? ¿Es que supo desde el primer momento que le gusta a Derek? (¿Será un simple gusto cuando tienes veinti algo, o es algo más feo? ¿Obsesión, amor ciego, fijación?) ¿Es que supo y fingió no saber por cortesía?

Y si ese es el caso, ¿es lo más lindo que alguien ha hecho por Derek, o lo más malvado?

Stiles lo está estudiando, enterándose vaya uno a saber qué cosa de sus sentimientos, y Derek nunca ha odiado ese tatuaje como ahora. Piensa que está empezando a entender qué les molesta tanto a los humanos de los hombres lobo. No son los sentidos extra y la superfuerza en sí. Es la diferencia cultural sobre qué puedes hacer con ellos.

Stiles toma este momento para acercarse con una leve sonrisa y pasar sus dedos ligeramente sobre el dorso de la muñeca izquierda de Derek, y por un momento, Derek juraría que huele el deseo también en Stiles. Solo por un segundo, antes de ser duramente retractado (o quizás Derek lo estaba imaginando).

Y luego Stiles se incorpora y se aleja hacia la cocina y hacia su padre, dejando a Derek en el comedor, confundido y pensativo y tentativamente feliz. O en pánico. O ambos. Se irá, se recuerda Derek estrictamente, pero es una idea difícil de aferrar cuando Stiles no actúa como alguien que planea irse. Nada tiene sentido ya.

Laura abandona la cocina para venir a sentarse junto a Derek, mejor para reírse de él de cerca. Está tan sorprendido que ni siquiera le da la energía para enfadarse con ella. Finalmente se siente mal ella misma y lo abraza con empatía, lo que—bueno, no siempre lamenta el hecho de ser su pariente. De hecho, la idea de que ella muera y lo deje solo le ha estado dando pesadillas. No hay nada como la perspectiva.

Finalmente les llega una llamada de Mamá tres horas más tarde, justo antes de que a Stiles le dé una crisis nerviosa. La ponen en altavoz para que los humanos puedan oírla.

“Gerard está muerto,” dice para empezar, porque Mamá siempre cree en dar las buenas primero. “Lo cortamos a la mitad y Philip lo convirtió en cenizas con magia, luego arrojamos las cenizas al río. ¿Eso es suficiente para ti, Stiles?”

“Estoy muy feliz,” dice Stiles alegremente. “Un diez en ejecución. ¿Entienden el chiste?”

Laura bufa, Derek rueda los ojos, y el sheriff se ríe un poco histéricamente y se toca el tabique de la nariz.

“Mi Dios, Stiles,” gruñe Allison, sonando muy como una hermana mayor, así que aparentemente Stiles está progresando en ese aspecto. Aunque... están hablando de haber desmembrado a su abuelo. ¿No debería estar perturbada?

Derek nunca entenderá a los cazadores.

“Por cierto, tenías razón sobre las pixies,” interviene Peter, robándole el teléfono a Mamá. “Se fueron el instante en el que Gerard y su amigo Darach murieron. No sabes cuánto me duele, Stiles, que tuveras razón.”

“Y te dolerá más, porque esto significa que me debes una pizza gratis cuando yo quiera por un mes. Te dije que era una apuesta tonta.”

“Peter piensa que la inestabilidad ya está casi curada,” dice Mamá, robando el teléfono de nuevo antes de que la coversación se vuelva completamente ridícula. “Lo que nos debería dejar sin más pixies que lo normal. Y con Gerard muerto, los omegas parecen haber vuelto a la normalidad— solo que están muy confundidos. Philip dice que te diga que los estaban usando para filtrar la magia, Stiles.”

Stiles manda un puño al aire en señal de triunfo, y el sheriff le sonríe.

“Esas son las buenas noticias. Las malas noticias es que dispararon a Mamá. Teníamos acceso a algo de acónito—” lo que Derek asume que significa que lo robaron de los bolsillos de los cazadores muertos, “—así que está bien. Pero va a quejarse de esto por varias semanas, así que, no sé. Prepárense.

“Y como saben, Philip insistió en venir, y también le disparó un cazador. Está en el hospital, pero estará bien. En un tiempo.”

“Tío Peter,” dice Laura, “me debes diez dólares, un almuerzo, y un favor de mi elección.”

“¡Le dije que se quedara junto a los árboles!” insiste Peter.

“Igual le dispararon, una apuesta es una apuesta,” le informa Laura.

“El resto de las malas noticias,” dice Mamá, tomando el control de la conversación, “es que algunos de los cazadores de Gerard escaparon. Cazadores normales—sí matamos al Darach. Argent dice que los pondrá en la lista negra, pero... bueno. Veremos qué tan efectivo es eso.”

Stiles ahora se está mordiendo el pulgar con nerviosismo. ¿Quién hace eso?

“Todos deberían quedarse en un lugar seguro esta noche por si los que escaparon quieren vengarse. Sheriff, ¿le molestaría si su grupo se queda allí durante la noche?”

“No hay problema,” dice el sheriff, obviamente aliviado de que nada haya sido peor.

“Entonces los veo a todos por la mañana,” dice Mamá, y cuelga.

Esta es la manera en que normalmente ocurren las peleas para los Hale, así que Laura y Derek solo se sonríen, satisfechos. Los nuevos se van a la cama, ignorando cualquier razón por la que no estar aliviados. Allison parece dudar y se tropieza un poco cuando se para, pero deja que Scott la guíe hacia el sofá cama.

Stiles claramente no puede creer que sea tan fácil. Mira al teléfono fijamente luego de que Mamá cuelga, sin aliento, esperando algún truco, una mentira, el momento en el que algo sale mal. Laura se sienta a su lado y le frota la espalda un rato, hasta que el sheriff lo levanta y lo lleva a las escaleras y hacia su cuarto, murmurando palabras calmantes mientras Stiles asiente mecánicamente.

Normalmente no lo haría porque es raro y cansador, pero esa noche Derek escucha a Stiles mientras duerme. Solo por la noche. Lo escucha, y Stiles los despierta a ambos tres veces con su corazón enloquecido y sus gritos ahogados. La única razón por la que no son más veces es porque luego de la tercera vez Stiles se rinde y mira películas en su computadora hasta que sale el sol.

A Derek le gustaría viajar al mundo de Stiles y matar a todos por las cosas que dejaron que le pasara. La idea de que Stiles volverá le hace sentir físicamente enfermo.

Pero no es decisión suya.

* * *

“Así que ahora todo está bien, ¿no?” pregunta Scott una semana después del Show Gerardiano del Anticlimatismo.

Han pasado veinte minutos de la salida de la escuela, y casi todos los demás se han ido. Stiles y Scott están sentados en los escalones de afuera; Scott le está haciendo compañía a Stiles hasta que Derek llegue—luego de lo cual Scott se irá a casa con Isaac, quien prácticamente vive con los McCall ahora. Stiles está muy orgulloso.

Están esperando a Derek porque Derek llevará a Stiles al bosque para entrenar cuando salga de trabajar. No ha dicho bien por qué exactamente lo hará, pero a Stiles no le importa. Será útil, e incluso si no lo es, será divertido entrenar con Derek.

“Está bien por ahora,” está de acuerdo Stiles.

“Lo arreglaste todo,” presiona Scott.

“Um, no. Talia lo hizo. Yo ni estuve ahí.”

Scott rueda los ojos, exasperado. “Hombre, les dijiste qué pasaba y a dónde ir y qué hacer y—lo que sea, ese ni es el punto. Sabes qué hicieron mal en tu mundo ahora, eso es lo que quiero decir.”

“Sí,” suspira Stiles. “Supongo que lo sé.” Maldito Gerard Argent. ¿Por qué no lo prendieron fuego cuando tuvieron la oportunidad? Fail.



“Entonces...” Scott se detiene y se toca nerviosamente un acetato. “¿Eso significa que, uh, volverás?”

Volver. Obvio que Scott sabía que planeaba hacer eso. Pero todavía no sabe cómo, o incluso si existe una manera. Estos últimos meses casi no lo ha intentado. Ha estado tan ocupado con esto de Gerard y poner todo en su lugar y mirar fijamente a los perfectos pómulos de Derek que ya... dejó pasar muchas cosas. Antes nunca dejaba que nada se le escapara.

Y quizás Deaton tiene un buen argumento.

“No me iré a ningún lado, Scott,” admite Stiles por primera vez, a Scott, a sí mismo, a quienquiera. “No sé cómo volver, e incluso si encontrara una forma, a esta altura... me da miedo ver qué vería al llegar. ¿Qué si tú y Papá están muertos? ¿Qué mierda haría yo ahí sin ustedes? Pero aquí y ahora están vivos, y puedo ayudarlos.” Una segunda oportunidad. Quizás incluso llegue a ver cómo crecen todos esta vez. Siente una gran fascinación con la idea de la manada de Derek como adultos, probablemente porque nunca creyó que ninguno de ellos llegaría a vivir tanto.

Scott le codea, y Stiles siente cómo desaparece esa constante ansiedad y tristeza de segundo plano que siempre tiene alrededor de Stiles, siendo reemplazadas por alivio y satisfacción. Y eso, sí, por eso vale la pena luchar.

“Así que...” dice Scott con el tono de un hombre determinado a arruinar el momento, “¿estás durmiendo secretamente con Derek Hale?”

Oh, él se la buscó. “Aún no.”

Scott pestañea, alarmado. “¿Aún no?”

“Vamos, Scott, sabes que mi trasero no es legal hasta en dos meses.”

Laura escoge ese momento para dejarse caer junto a Stiles y decir, “Ajá. Me preguntaba a qué estabas esperando.”

Scott se sobresalta, porque los lobos son silenciosos. Stiles podría haberle dicho que Laura se acercaba, pero Scott perdió ese privilegio cuando decidió arruinar el momento como un idiota.

“A nadie le gusta que lo manden a la cárcel por estar con menores,” le informa Stiles a Laura. “Y esto sería especialmente incómodo, dada la profesión de mi padre. Puedo esperar. Yo planeo a largo plazo.”

“¿Y Derek sabe de este plan a largo plazo?” Pregunta Laura, divertida.

No. Es mejor darle la menor cantidad de tiempo posible para pensar. Mi estrategia es más saltarle en mi cumpleaños y ver qué pasa.” Al estilo Heather. Hey, ¡Heather está viva aquí! Tendrá que ir a saludar, Dios. Wow. Esperen... si... ¿entonces perdió la virginidad con Heather en este mundo? Tendrá que preguntarle a Scott, porque Heather lo conoce muy bien, y podría llegar a ser muy incómodo.

Pero le gusta la idea de la táctica Heather. Es algo que nunca podría haber hecho en su mundo, porque hubiera tropezado o algo y se hubiera avergonzado en público sin dudas. Pero aquí... Hay una parte de su subconsciente que no cuenta a este mundo como uno real, y siente que puede hacer cualquier cosa. Definitivamente lo meterá en muchos problemas en el futuro, así que debería aprovechar las ventajas.

“¿Y qué pasa si te arroja al otro lado de la habitación?” quiere saber Laura.

“No sería la primera vez.”

“No juntes a tus Dereks.”

“El punto sigue en pie.”

Laura masculla pensativamente, mirando a la distancia. Stiles lo reconoce como una señal de peligro justo cuando pregunta, “¿Amabas a tu Derek?”

Stiles no está seguro de si ella entiende qué tan crueles son algunas de sus preguntas. Pero Scott lo entiende, porque la mira con los ojos tan horrorizados que cualquiera pensaría que acaba de matar a un gatito frente a él.

Stiles patea el pie de Scott, agradecido, luego lidia con Laura. “Mi Derek está muerto.”

“Lo sé. No pregunté eso.”

Comienza a pensar que sí sabe lo que le afectan esta clase de preguntas, y las hace igual, con determinación. ¿Por qué?

No juntes a tus Dereks.

Oh. Esto es algo de defensa familiar. Okay.

“No lo amaba aún,” dice Stiles, preparándose. “Quizás llegaría a hacerlo en algún momento. Pero mi Derek estaba mucho más roto que el tuyo; ni siquiera sabía si me gustaba la mayor parte del tiempo, y me hubiera tomado muchos años llevarlo a la idea de que podríamos ser algo sin que nadie muera o fuera torturado—y ni siquiera podría haber comenzado hasta que fuera legal, por razones que no volveré a mencionar. No tuve tiempo para decidir si quería hacerlo o no.” Pero ha tenido tiempo desde entonces, y piensa que lo hubiera hecho en cierto momento, si ambos hubieran vivido lo suficiente. Scott estaba en varias cosas a la vez y no tenía mucho tiempo para Stiles, no como antes, y Derek... Derek era muy atractivo, Derek lo necesitaba, y a Stiles le gusta que lo necesiten. Por supuesto, a Derek no le gustaba necesitar a nadie, y a Stiles no le gusta que no les guste. Sin mencionar la montaña de problemas relacionados con Kate Argent sobre los que Derek no querría hablar y Stiles probablemente estaría tropezándose con ellos todo el tiempo hasta que estuvieran llenos de nervios. No tiene idea de cómo la Srta. Blake los manejó tan bien, pero la respeta. Quizás ella y Derek se complementaban en su demencia, no sabe. Pero él, Dios, puede ver la tragedia de cinco actos que sería eso.

Y si parte de él aún piensa que suena como un desafío entretenido, eso es un signo de locura y nada más. “Me hubiera estado inscribiendo para ser un novio, consejero de guerra y terapeuta permanente, todo al mismo tiempo. Hubiera sido un desastre.

“Creo que hubieras hecho un buen trabajo,” dice Laura pensativamente.

Stiles se encoge de hombros. Cree que Laura subestima qué tan jodida era la situación.

“Así que dices que tu relación con mi Derek es completamente diferente.”

“Sí, pariente preocupada, eso es correcto. No estoy haciendo lo que sea que crees que estoy haciendo.” Aunque sí, en cierto punto, se está asegurando de que este Derek nunca se convierta en el suyo. Pero no va a hablar de eso si Laura no saca el tema.

“Tenía que asegurarme,” dice, lo más cercano a una disculpa que llegará a decir.

“Sí, lo sé,” suspira él. “Pero basta de hablar de mí. Scott, es tu turno. Hablemos de tu vida amorosa.”

“¿Qué? ¡¿Por qué?!” Chilla Scott. “¡No hay nada de que hablar! Está bien, estamos bien. Muy bien.” Deja la mirada perdida en lujuria y felicidad. “...Muy bien.”

Stiles sonríe a Laura, quien rueda los ojos. “Okay, ahora tú,” le dice. “No sé nada sobre tus objetivos románticos, Laura Hale. ¿Cómo lo dejé escapar? ¿Algún suertudo o suertuda a quien quieres que interrogue por ti en el espíritu de deber familiar? Porque Philip no es lo suficientemente malvado, las gemelas lo son demasiado, y Derek... gah. No. ¿Entonces? ¿Hay alguien?”

Laura se ruboriza. Stiles ni siquiera estaba enterado de que sabía hacer eso. Este es el mejor momento desde que se conocen. Stiles puede sentir una sonrisa maníaca en su rostro y ni intenta detenerla. Scott lo codea y él lo codea de nuevo, y oh sí, van a utilizar este conocimiento para el mal y no para el bien.

“Los odio,” les informa Laura.

“No tanto como vas a hacerlo,” le asegura Scott.

Derek escoge este momento para acercarse en el auto, y Laura se para de repente, sonriendo como si pensara que la salvó (está muy equivocada). Saluda a Derek y corre hacia el bosque con supervelocidad. Hombres lobo...

“Un lobo te pasa a buscar a la escuela y te lleva al bosque a entrenar,” dice Scott, viendo a Derek inclinarse y abrir la puerta del acompañante del Honda. “La vida es muy extraña.”

Stiles recuerda una escena muy similar con un Camaro y un Derek más barbudo y con más cuero, y tiene que concederle. “Pero al menos no estamos aburridos,” intenta.

“Definitivamente no.” Scott le sonríe y se va hacia su moto, saludando a Derek.

Y Stiles se sube al Honda con el hombre lobo. Lo más raro es que el Honda es lo único que parece fuera de lugar.

“¿De qué estaban hablando?” pregunta Derek sospechosamente. “¿Por qué Laura estaba aquí?”

“Creo que no aguantaba más horas sin burlarse de mí, así que tuvo que venir.” Dada su charla, Stiles está casi seguro de que Laura estaba, de hecho, visitando a su próxima media naranja. (Sería hilarante si Laura estuviera enamorada de un profesor, pero por favor, que no sea Morrell. O Finstock. Stiles quizás tenga que tomar cartas si es Finstock). Pero Stiles no puede delatarla aún; está guardando el momento cuando le averguence más. Le gusta planear a largo plazo. “Y estábamos hablando sobre el hecho de que me voy a quedar.”

Derek pestañea. “Te vas a quedar. ¿Aquí? ¿Con nosotros?”

“Sí.”

“¿...Para siempre?”

“Hasta que la muerte nos separe, Derek.” Eso despierta un enredo interesante de emociones. Oh sí, Stiles puede esperar. Stiles puede esperar por años sin nada más que un deseo y un ruego, y lo ha demostrado; probablemente podría esperar para siempre por algo seguro. Aunque le alegra mucho que ese no sea el caso.

“Y no...” y de repente Derek entra en pánico. Qué. “¿No los extrañarás?”

Oh. “Claro que sí.”

“¿Entonces por qué te quedas?”

“Porque a ti también te extrañaría idiota. Ahora pierdo algo sin importar lo que haga. Y a ustedes los tengo frente a mí, vivos.” Es bueno que Stiles haya aprendido a superar ciertas cosas, porque esto va a apestar por un largo tiempo. Pero finalmente, y lo sabe, incluso el dolor más fuerte se pasa, y al final lo que queda es un punto molesto que intentas no tocar. Está esperando a ese momento, aunque es malo que falten años.

“¿En serio te quedarás?” pregunta Derek, asombrado.

“En serio me quedaré,” promete Stiles. “Derek, no me iré a ningún lado.”

Derek lentamente toma confianza en esa frase hasta que comienza a sentir una felicidad tan loca que Stiles nunca ha sentido en Derek en ningún momento. Y por eso, piensa Stiles, quizás haya valido la pena morir.

“Bien,” es todo lo que dice Derek, porque no sabe usar las palabras. Stiles sonríe maliciosamente y le palmea el hombro.

Extrañará a su mundo cada día de su vida, y lo sabe. Sabe que tiene años de pesadillas y odio a sí mismo y dudas con pánico. Lo sabe, pero igual esta es su mejor opción.

Posiblemente lo que Stiles odia más de sí mismo es la forma en la que siempre sintió un sentido de... pérdida inminente. Incluso cuando era chico, incluso cuando todo estaba bien, perfecto, cuando no tenía razón alguna para dudar de que siempre sería así, estaba esperando a perderlo todo. Era el niño de ocho años más paranoico del mundo, y eso fue antes de que comenzara a tener razón.

Stiles era salvajemente amargo a los doce, y un niño pequeño y amargo es simplemente feo.

Básicamente: nunca le sorprende una pérdida, y siempre sospecha de su propia felicidad. Está roto por dentro y siempre lo ha estado. Y en este mundo, donde tiene todo y nada al mismo tiempo, donde nada realmente le pertenece y siempre se sentirá como un ladrón... Quizás llegue a estar plácido aquí. Como si hubiera pagado sus deudas. No es del todo malo.

“Deja de pensar tanto,” gruñe Derek sospechosamente, “detente.”

Stiles le sonríe, porque sí. Puede vivir con esto. Puede hacerlo.

Y además, ya eligió su futuro.







 

Notes:

Si les gustó el fic y saben algo de inglés no duden en dejarle un comentario a la autora, estoy segura que lo apreciaría mucho. Si me dejan algunos a mí también, tampoco me quejo (?)

Gracias por leer, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.

Notes:

Glosario
1. Canción del musical My Fair Lady:
"Solo espera, Henry Higgins, solo espera
Te arrepentirás pero llorarás demasiado tarde
Estarás en quiebra y yo tendré dinero
¿Que si te ayudaré? No me hagas reír
Solo espera, Henry Higgins, solo espera"
Además de la letra, la habitación en la que transcurre la escena se parece a la biblioteca descrita.

2. En el show se burlan de que la palabra "bestiary" (bestiario) se parece a "bestiality" (bestialidad, en un ámbito sexual).

3. Es típico en la cultura norteamericana que cuando alguien hace algo muy lindo por ti, tú pienses en enviarle una canasta con fruta.

4. Por la frase, "assuming makes an ass out of you and me": ass + u + me. Assume: asumir.

Si hay algo más que no entiendan, pueden o bien pedirme que se los aclare, o bien googlearlo. :)