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Las Olas del Pasado Repercuten en el Presente

Chapter 27: Reclamando lo que me Pertenece

Summary:

la tranquilidad de tu voz

Notes:

se pensaba que iban a ser solo 2 episodios más, pero en realidad salieron 5, corte los dos últimos porque les daría curiosidad lo que sigue, y como me voy a desaparecer un tiempo porque voy a entrar en procesos de titulación, mejor decidí llegar hasta aquí

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Estaba agotado, tenía días sin dormir y no solo era culpa de la preocupación, sino también por culpa del demonio ciervo, fuera peleando o hablándole dulcemente aún necesitaba escuchar su voz, es difícil soltar algo de lo cual estas tan acostumbrado, y ni el mismo sabía de donde venía todo es cariño, es decir se conocían de más tiempo, pero desde cuando empezó el cariño de tener cerca.

 

Entonces llego el momento de poner el plan en marcha, paso días encerrado en su oficina buscando una solución o por lo menos una salida, todo para este momento. Se puso su traje blanco, aquel que se ponía diariamente, no era una visita de recuento, sino una de negocios. Pensó internamente como llegar ¿caminado? ¿por un portal? Podía llegar con un simple portal, pero estaba tan exaltado que quiso estirar las alas, el vuelo fue normal al principio, sabía dónde estaba Lilith, pero de repente empezó a acelerar, quería llegar lo antes posible…

 


 

Los días que pasaron en la residencia de Lilith fueron un martirio, y no por el trato hacia ellos, sino por el humor que traían, un ejemplo muy notorio era Husk que había recuperado su gusto por la bebida. Alastor noto que el tiempo en el hotel alejo su costumbre al alcohol, pero de repente volvió a recaer, incluso Lilith le ordeno que hiciera algo con él o en cambio ella lo mataría, sin embargo, por más que lo Alastor lo amenazaba o le reprendía de su comportamiento esté no parecía querer cambiar de opinión, incluso a veces se enfrentaba al demonio rojo impulsado por su embriagues di enciendo palabras como “Puedes matarme si quieres, ya no hay nada más que me puedas quitar”

 

No podía hacer nada con Husk, porque tal vez tenía razón, él ya había hecho una vida en el hotel, incluso lucho codo a codo con los residentes del hotel hazbin en el exterminio además de que se podía decir que se divertía con los habitantes del hotel, alejarlo de ese lugar fue como si le hubiera quitado la  oportunidad de empezar de nuevo, suena a una estupidez, pero considero el hecho de romper el contrato con Nifty y Husk para que regresaran, él era el dueño de ambos, pero tampoco los haría pagar por errores ajenos.

 

Dejo de divagar, tenía que seguir con la rutina diaria que le habían impuesto, hoy al igual que todos los días que trascurrieron hizo lo que siempre hace, vestirse con su ropa casual y estar parado a lado de la silla de Lilith al igual que un perro obediente que espera ordenes, no sabía la razón por la que le ordeno que estará todo el tiempo a sus costados, pero de igual manera no iba a poner resistencia esa acción estaba fuera de discusión. 

 

De repente sus orejas se movieron con impaciencia, sus sentidos decían que algo estaba acercándose, incluso su dueña lo supo porque soltó una risa para después guardar todo lo que estará en mostrador, las acciones de la mujer lo confundieron hasta que un ruido repentino lo hizo cambiar de opinión.

 

El viento que chocaba en la ventana de la oficina de la reyna era brusco, el vidrio crujía hasta que de un momento a otro se abrió violentamente, y de ellas entro un ser con sus alas extendidas exhalando fuego de su boca como si tratara de una de esas criaturas míticas comúnmente llamadas dragones, pero este no era un reptil con alas, sino el mismo rey del infierno

 

— ¿Perdiste los modales en estos siete años Lulú? — le pregunto sin inmutarse antes su dramática entrada, ella sabía que tarde o temprano vendría, esa era la razón por la que le ordeno a su esclavo estar a sus costados, su idea era usarlo contra él por su cariño hacia el demonio rojo.

 

Hizo desaparecer sus alas — Lo mismo digo de ti, después de desaparecer por años de la vida de Charlie llegas a su puerta para quitarle a sus amigos — contesto el rey a secas, el estado en el que estaba su hija no le gustaba.

 

Ante el comentario Lilith levanto la vista con el ceño fruncido — ¡No eres nadie para reprender mi presencia en la vida de mi hija! — se sintió ofendida ya que en realidad Lucifer fue el que abandono a Charlie cuando aún era pequeña —, pero dejemos los juegos al lado, sé que estás aquí por las mascotas de Charlie.

 

Lucifer afilo la mirada por sus palabras, pero al hacerlo se dio cuenta quien estaba a las espaldas de la mujer, era el demonio ciervo que estaba oculto en las sombras.

 

Cruzo sus largas piernas la presencia del rey no le resultaba hostil para ella — No hay ningún problema con que te los lleves, ¿verdad Alastor?

 

El pelirrojo no espero a ver al rubio, después de lo que el mismo dijo antes de irse dio por perdido todo su avance con él, pero la voz de Lilith lo hizo volver en si — No madame, no hay ningún problema — era una oportunidad perfecta, ya había considerado dejarlos ir.

 

— Ya lo escuchaste, puedes llevártelos cuando quieras

 

— No solo vine por los amigos de mi hija, también vine por lo que me pertenece.

 

Lilith se levantó con serenidad poniéndose enfrente de él, esto sería divertido para ella — ¿Por qué exactamente? — conocía la respuesta, pero le hacía gracia el escucharla

 

— Los sabes bien

 

Ella río — ¿Por el pecador? — giro en dirección a el demonio radio e invoco la cadena jalando de ella para atraerlo a donde ellos se encontraban, el movimiento repentino hizo que callera a los pies de los reyes  — No solo eres un mal padre  — Tomo una parte de su vestido enseñando sus piernas luciendo unos tacones altos con una punta afilada —, sino que caíste tan bajo como para gustar de un pecador — extendió su sonrisa, y azoto la suela de sus tacones en la cara del pecador que yacía en sus pies.

 

El pelirrojo cerro los ojos esperando el golpe, pero este nunca llegó, en cambio sintió como cayeron unas gotas doradas en su cabello que hicieron que alzará la mirada. Lucifer había detenido el golpe con su mano, el tacón se había clavado en su mano atravesándola causando que sangrara.

 

— Quita tu pie — le pidió en voz baja, actuó por impulso, no dejaría que dañara a Alastor en su presencia.

 

Ver es reacción solo causo que en ella naciera un impulso sádico hundiendo más la suela de su calzado, solo una mujer tan imponente como ella podría hacer que sus tacones estarán hechos del mismo acero angelical que cargaban los exorcistas (con la excepción de Carmila Carmine) — ¿Tanto así te importa? — no solo no podía ordenarle que hacer, sino que no tenía el poder de decidir en sus cosas, Alastor le pertenecía por derecho — Sabes que no puedes hacer nada, existen leyes demoniacas que respaldan el contrato que él tiene conmigo por lo que no puedes hacer nada.

 

— Lilith — alzo su vista chocando con los ojos de la mujer alta, su mirada no era de orden, sino de petición — por favor…

 

La mujer chasqueo la lengua y quito su tacón que se encontraba manchado de sangre dorada, después de este encuentro pediría que laven sus alfombras por el desastre que dejo a causa de la sangre. Su intención era hacer sufrir a Alastor para que Lucifer pudiera verlo, pero el tono el que se lo pidió fue tan sumiso que decidió ceder ante su propuesta.

 

El rey observo el rostro de Alastor, parecía estar sorprendido por sus recientes acciones, entonces saco un pañuelo para limpiar los restos de sangre de su mano — Vengo a hacer un trato.

 

— Por el alma del pecador supongo — se apresuró a decir mientras volvía a su silla enfrente de su mostrador —, pero me temo que no lo soltare tan fácil no tienes nada en tu poder que yo quiera

 

— Podemos llegar a un acuerdo — lo dijo en un tono monótono, después de que vio esa escena de maltrato hacia el demonio rojo, no daría marcha atrás en sus decisiones, se llevaría a el pelirrojo con él sin importar el precio o por lo menos hacer que Lilith lo deje libre.

 

La respuesta le reconforto, al parecer podía pedirle el trono y él se lo cedería, pero no es algo que ella quisiera, entonces se le ocurrió algo mejor — ¿A sí? ¿Y si te pidiera tu alma a cambio?

 

Nunca considero que ella pidiera tal cosa, era una apuesta arriesgada, pero si Lilith tenía su alma en su poder no podría ver a Alastor otra vez, pero al ver cómo fue tratado enfrente de sus ojos creyó que sería mejor que tuviera su libertad — Si eso es lo que quieres podemos negociarlo.

 

Una expresión de satisfacción se formó en su rostro, parecía que Lucifer estaba a su merced y lo único que tuvo que hacer fue intentar dañar a su juguete enfrente de él, siempre le ha gustado que todos la obedezcan así que se su ego se hizo más grande por el gesto. Planto su vista en el demonio ciervo que aun seguía en el suelo sin poder moverse al parecer estaba atónico — Alastor déjanos a solas — ordeno.

 

La sangre de Lucifer rodó por su frente, no quería dejarlos a solas, no después de lo que había escuchado, pero al afrontar la mirada de su dueña tuvo que obedecer, se reincorporo y se quedó pasmado unos segundos en la puerta, para después salir.

 

Estando a solas Lucifer decidió librarlos del silencio que se había presentado cuando el pelirrojo salió — Pensé que el cielo te estaba tratando bien — el rubio sabía que Lilith dejo el infierno hace años haciendo un trato con el paraíso para permanecer ahí a cambio de que los exterminios fueran más constantes.

 

— Me sorprende que te des cuenta de algo desde el abismo de depresión en qué te encuentras — dijo con una sonrisa y busco cualquier grado de tristeza en su rostro, pero no lo encontró, había algo diferente en él, una chispa que creyó que se había apagado hace años ¿Quién había sido el causante de que volviera a tener esa determinación? No era el mismo Lucifer que dejo hace años, algo en él había cambiado…

 

Se quedó en silencio ante las palabras de Lilith, las pláticas con su ex esposa siempre estuvieron cargadas de ironía y comentarios hirientes de los cuales él no hacía nada para defenderse por el respeto que tiene hacia ella — Expresa las condiciones del trato — se apresuró a decir.

 

— No habrá ningún trato

 

 El rubio agrando los ojos, eso no era lo que había dicho momentos antes — Charlie lo necesita

 

— ¿Enserio? — le sonrió, su hija podía arreglársela sin ese pecador a sus ojos solo era una pulga que estaba pegada a su pequeña, pero claro esa no era la razón por la que Lucifer quería llevárselo — ¿¡No más bien lo necesitas tú!? No creas que no me doy cuenta, no lo vez con ojos de camarería sino con deseo

 

Trago en seco, se supone que Lilith no estaba en el infierno, pero al parecer sabia de sus sentimientos por el demonio ciervo — Eso no te concierne — dijo Lucifer, lo que hubiera entre ellos no tenía nada que ver con ella.

 

— Claro que me involucra y no es por un sentimiento de celos, desde que perdiste la llama de tu convicción perdí el más mínimo interés en ti — nombro mostrando una expresión de desinterés — Vayamos al grano quieres, no voy a devolverte a tu animal para que juegues a la casita

 

— Creí que dijiste que no tenía nada que ver con los celos

 

— No te creas especial Lulú, no lo hago por ti, sino por mi hija

 

— No me creo especial ni quiero serlo para ti — Lilith se veía diferente como si no le estará diciendo algo — Ese pecador no tiene el poder para dañarla y de intentarlo yo mismo lo mataría — posiblemente amara a el demonio ciervo, pero eso no le daba algún derecho de hacer lo que quiera con su hija.

 

— A quien le importa que quieras ser el padre del año cuando Charlie ya no lo necesita, lo digo por el cielo.

 

El rey entrecerró los ojos, ¿que tenía que ver el cielo en esto? — Si ellos te ordenaron volver para interferir con el plan de Charlie ¿entonces eso quiere decir que funciona? — si Lilith estaba aquí para detener a su hija eso quería decir que al cielo le estaba dando problemas.

 

— Funcione o no, no me importa, y lo que quiera el cielo no genera ningún interés — a pesar de tener un trato que recientemente se había roto, no quería decir que ella le entregaría lo que ellos pedían.

 

— ¿Entonces porque lo haces?

 

Lucifer siempre fue testarudo, pero en esta ocasión parecía que no entendía la situación como si estará desesperado — Eres muy impaciente Lulú, ¿tanto así quieres recuperar a ese pecador?

 

Esa no era la razón por la que se comportaba así, era porque estaba preocupado por las intenciones del cielo, pero Lilith seguía presionando donde mismo así que no quiso explicarse, no tendría ningún sentido después de todo.

 

— Bien la cosa está así, el cielo puso los ojos en mi hija por la muerte de Adán, por alguna razón he escuchado rumores de que la consideran una amenaza para su forma de vida.

 

La sorpresa se reflejó en sus ojos tenia mejor comprensión del asunto — ¿Estás diciendo que…?

 

— Si, a este paso enviaran a un arcángel para que la asesine

 

El cielo se le vendría encima a su hija, estaba en peligro, pero recordó que entre ellos había un contrato que impedia matar a los nacidos en el infierno — El cielo firmo un contrato que...

 

— Al cielo le interesa muy poco lo que pase en el infierno, tú ya lo viste, Adán casi mata a Charlie, ¿qué crees que pase si un arcángel lo intenta?

 

Lilith insinuó que si Charlie seguía con su plan de redención causaría que la asesinaran en el proceso, cosa que Lucifer no permitiría — Eso no pasará yo la protegeré

 

— ¿Y cómo? Estás tan concentrado en tu nueva fuente de interés — contesto irritada, no confiaba en el rubio más si esté estaba distraído por algo externo.

 

Lucifer entendió que se refería a Alastor — El que tenga sentimientos por él no significa que voy a abandonarla

 

— Ya lo ha hecho Lucifer, pero te lo pondré simple, Si el cielo te pone a elegir entre mi hija y el pecador ¿Que elegirás? — la razón por la que alejo a el demonio ciervo de Lucifer fue porque pensó que él no podría protegerla si le daban a elegir entre ellos dos.

 

— ¡La pregunta es insultante, es mi hija de quién estás hablando! — los ojos del rubio cambiaron a un color carmín, la sola insinuación de que dejaría su hija ser asesinada le causaba un gran pesar, es cierto que Lilith y él no estaban en los mejores términos, pero nunca le dio motivos para dudar de su amor por su hija.

 

— ¿A quién elegirás? — reitero Lilith recibiría una respuesta a toda costa.         

 

— ¡A mi hija sin dudarlo! — hizo una mueca de desprecio.

 

La determinación en su rostro no mostraba indicios de mentira Lilith decidió creerle —Bien — debía estar segura, por lo que metería esa condición en el contrato.

 

El tono de Lilith fue calmado, es como si todo lo que hizo fue solo para hacerle una pregunta de la cual él no cambiaría la respuesta —¿Eso es todo? Te has ablandado en tu estancia con el cielo.

 

— No me pruebes Lucifer, no te conviene cuando tengo en mi poder tu juguete favorito

 

— Hay algo que no me estás diciendo, si eso es lo que te preocupaba pudiste simplemente hablarlo con Charlie y conmigo ¿qué escondes?

 

— Tan impaciente como siempre, acepte un trato con el cielo, pero de ninguna forma dejaré que me controle, y más aún que ponga en riesgo la vida de mi hija, no me importa si su sueño se derrumba con tal de mantenerla con vida.

 

Sus palmas se formaron en unos puños por el enojo, no dejaría que a su hija le pasara lo mismo que a él, y el que Lilith lo dijera como si no tuviera la menor importancia le disgusto a gran escala — ¡No sabes de lo que hablas, cuando pierdes tus sueños pierdes todo lo demás, le pasaría lo mismo que a mí!

 

— No, porque no es una copia de ti, te recuerdo que tiene mi sangre también, es fuerte y saldría adelante

 

— A qué costo... Le tomaría siglos recomponerse — recordó la decepción de renunciar a sus ideales, era como si le quemara por dentro como estar muerto en vida.

 

— Siglos en los que se mantendrá con vida — Lilith apretó su mandíbula no le gustaba decir las cosas de lo que carecía, si el cielo quisiera matar a Charlie su poder no sería suficiente para defenderla, por eso uso a Alastor para atraer a Lucifer y que este le pidiera un trato, de esa manera tendría la certeza de su protección — No tengo el poder de protegerla a ella y a su sueño, por lo que si me dan a elegir la elijo a ella — extendió su palma y de ella salieron varios papeles dorados en donde busco el de Alastor, después de todo no era el único que estaba a su merced —Te transferiré el contrato y hazme el favor de desaparecer lo antes posible, tu presencia es exasperante — ojeo los papeles para buscar el correcto, entonces recordó cómo se llevó a Alastor del hotel — Admito que fue difícil traerlo creí que mi discursito de la  traición del ciervo la haría perder su confianza en él,  pero ni se inmutó en ello y aun así me pidió que lo dejara quedarse, olvide que tiene una naturaleza benevolente muy febril — dio una sonrisa al pensar en la amabilidad de su hija que luego se convirtió en una expresión amarga —, Pero no es un alago, ese tipo de actitud hace que se provechen de ella, espero que algún día deje de ver todo de color rosa.

 

Los ojos de como Lucifer veía a Lilith cambiaron, ya no estaban hechos de resentimiento sino a compresión, ella hizo lo que tuvo que hacer para mantener a Charlie a salvo, aun si se ganaba su odio — Charlie ya no es una niña, puede defenderse sola — no le gustaba admitirlo, pero ella era lo suficientemente responsable para no depender de nadie, no le pidió su ayuda para combatir el exterminio, fue ella sola quien busco ayuda —, pero le vendría bien que estarás más con ella — le dijo, es cierto que ellos no se llevaban bien, pero Charlie amaba con gran intensidad a su madre y su apoyo le vendría bien.

 

— No voy a pertenecer al circo que está creando mi hija, la redención, aunque fuera una posibilidad es un desperdicio de tiempo no veo un futuro donde termine bien

 

Entendía a lo que se refería él también pensó lo mismo cuando llego a el hotel — Estás siendo pesimista, ella es capaz de lograrlo es mucho mejor que tú y yo en muchos sentidos.

 

— Lo único que quiero para ella es que se mantenga a salvo, no apoyaré un sueño que podría salir mal y terminar con su vida — quería estar al lado de su hija, pero no soportaría el hecho de que algo la dañara y más si ella participaba en algo que pudiera matarla — ese absurdo sueño de redención pertenece a ti, creí que ella se convertiría en una reyna que pudiera infundir en los corazones de los demonios respeto para que la siguieran sin siquiera preguntárselos.

 

— Lo hace, ella movió al barrio caníbal para qué la ayudarán en el ataque contra los exorcistas, lo hizo con amabilidad y cariño a pesar de que solo pudo usar su autoridad para que la obedecieran

 

— Mi niña ha crecido mucho, no me sorprendería si el día de mañana todos la siguen como un símbolo de redención — soltó un suspiro pesado —, pero no iré con ella, tengo mis propios métodos para apoyarla… aunque no esté ahí, podrá contar con mi apoyo desde lejos — le lanzo una mirada al rubio — más vale que cumplas con lo que dices — trono los dedos dos veces, era una señal para que Alastor viniera, y al poco rato llego abriendo la puerta — aquí está el contrato que tienes que firmar — le señalo mostrándole una pluma fuente dorada.

 

El demonio rojo vio el contrato que estaba en la mesa de trabajo de la reyna y él no hizo ningún movimiento para obedecerla

 

Lilith alzo una ceja por sus acciones — ¿Qué pasa, no querías ser libre? — en toda su estancia con ella pudo ver el disgusto del pelirrojo en su rostro todo el tiempo.

 

Apretó sus garras y alzo la mirada confortando a la de su dueña — No voy a firmarlo

 

La mujer no pudo evitar reírse de su valentía — ¡Pfff! porque te encariñaste de mí y ahora no me puedes dejar — dijo con ironía, ella sabía cuánto ansiaba irse con Lucifer.

 

El demonio radio vio al rubio que tenía una expresión de confusión — No voy a firmarlo si eso significa dañarte en el proceso — contesto el pelirrojo, escucho lo que dijo Lilith antes de que le dijera se fuera, ella pidió su alma y el pelirrojo no quería ser el causante de que Lucifer estará a merced de aquella mujer, prefería que ella se desquitara con él.

 

LIlith rodo los ojos, lo entendió al ver su reacción “Estos dos idiotas son el uno para el otro y no en el buen sentido” se dijo para sí misma — No te estoy liberando, estoy pasando tu contrato a Lucifer, él y yo llegamos a un acuerdo — se cruzó de brazos esperando a que firmara de una vez.

 

— ¿Qué tipo de acuerdo? — pregunto

 

— Haces muchas preguntas, aun me perteneces así que será mejor que hagas lo que digo

 

Alastor titubeo ante la respuesta ya que era la verdad, pero no quería hacerle daño a Lucifer, por lo que lo volteo a ver con una mirada que decía silenciosamente se olvidara de él y que se fuera.

 

El rey sonrió, parecía que entendió su expresión a la perfección — No te preocupes no pidió mi alma a cambio — el rostro del pelirrojo no parecía ceder — confía en mi — dijo Lucifer al ver su expresión.

 

Con esa sonrisa que mostro el rey basto para que cualquier duda se disipara en él, esta vez iba a creerle, pero no le perdonaría que le mintiera en esta pasión, tomo la pluma para pinchar su dedo para luego firmar con su sangre.

 

— Espera — dijo Lilith poniendo su mano en el papel evitando que siguiera — tienes razón debes saber las condiciones — miro en dirección a Lucifer — si mi hija estará en peligro la pondrás como prioridad encima de todo — despejo su vista de Lucifer para depositarla en el pelirrojo — incluso de él — los ojos de Lilith reflejaban desafío, quería estar segura de las palabras de Lucifer y ese era el momento correcto, ponerlo entre la espada y la pared por el pecador enfrente de ellos.

 

Lucifer capto que era una aprueba y suspiro cansado de tantas insinuaciones de su parte — si mi hija estará en peligro pondría su bienestar por encima de todo… incluso de él — reviso la expresión de Alastor, pero no había un grado de molestia en él sino una expresión de alegría, al parecer eso no sería un problema en el futuro.

 

— Bien solo quería estar segura — sonrió quitando su mano del papel para que firmara

 

Cuando el pelirrojo firmo la cadena morada en su cuello apareció solo para fragmentarse poco después, cambiándola a una blanca que irradiaba color dorado que a diferencia de la anterior esta no solo enlazaba su cuello sino también sus brazos. Alastor sonrió no le molestaba en absoluto, se acercó a lucifer y ambos entrelazaron sus manos para después juntar sus frentes mientras cerraban sus ojos. Lucifer abrió sus ojos encontrándose con los ajenos y en Alastor se reflejaron las intenciones de un beso, pero en esta ocasión el rubio se dio cuenta de lo que pedía silenciosamente, por lo que se apartó, no era el momento ni el lugar.

 

— Si ya terminaron pueden irse — dijo Lilith interrumpiéndolos desde atrás al ver sus acciones, las cuales no le molestaba, pero si ya no había razones por las que estarán ahí prefería que se fueran.

 

— Tienes razón — dijo Lucifer nervioso por casi besar a Alastor enfrente de ella — Creo que iré por los demás — se acomodó su abrigo y salió de la habitación con el pelirrojo que lo seguía de cerca.

 

Lucifer se fue primero y Alastor camino a paso lento solo para ser detenido por unas palabras a sus espaldas

 

— ¿Estás seguro de tu decisión? — nombro Lilith recargándose su cara en la palma de su mano — Lucifer querrá huir en algún momento — dijo refiriéndose a su depresión y de cómo esta lo suele alejar de los demás — probablemente caiga en su depresión nuevamente y querrá alejarse de ti y tú no podrás hacer nada.

 

Alastor sonrió sin contestarle, era una sonrisa de cinismo, se acercó a ella con sus manos a sus espaldas para luego depositar en el mostrador de Lilith un circulo dorado, este era el anillo compromiso de Lucifer, él se lo quito sin que se diera cuenta en el momento que enlazaron  sus manos, su intención era devolvérselo a la rubia por eso se aseguró de hacer lenta su caminata, pero al escucharla se sintió irritado, sus palabras eran veneno puro y sin colar — No creo que eso tenga que ver con usted ahora madame — el sonido mecánico del anillo se escuchó al ponerlo contra la madera —, pero déjeme contestarle Si eso llegara a pasar yo lo perseguiría sin importar donde fuera — Lilith se rio ante sus palabras y Alastor prosiguió — No me malentienda madame, probablemente le pertenezco al rey del infierno… pero a mí me pertenece Lucifer Mornigstar — sus ojos se trasformaron en sus distintivos radios, cualquiera que amenace a Lilith ya estaría muerto, pero esta era una demostración de su parte para imponer que Lucifer le pertenecía.

 

Después de eso Alastor desapareció en sus sombras dejándola a ella sola con el circulo dorado en su mesa, carcajeo ligeramente al tomarlo en sus manos, fue una escena de celos de parte del pelirrojo que no se esperó. Poco después a lo lejos se escucharon unas pisadas apresuradas seguidos de dos perros infernales que entraban a su oficina exaltados.

 

— ¡Majestad los prisioneros han huido! — exclamaron preocupado

 

— Esta bien, déjalos — les contesto sonriente sin despegar sus ojos en el anillo “Jamás pensé que volvería a ver esos ojos arder de ira, pero que te hayas enamorado de un pecador, es gracioso considerando cuanto los odiabas”

 


 

— ¿Al dónde estabas te estábamos esperando? — dijo Lucifer al verlo llegar

 

— Tenia que ocuparme con algo — le contesto sonriente.

 

Lucifer sonrió abriendo un portal — Es hora de irnos a casa

 

Pasaron el portal y Nifty fue la primera en llegar — ¡Todo está más sucio tendré trabajo que hacer! — la demonio insecto saco su plumero empezando a limpiar cada rastro de polvo que encontraba en su camino.

 

Husk hizo los ojos chicos por la cantidad de luz ya que estuvo en la oscuridad en todo ese tiempo mientras bebía, entonces sus ojos se cruzaron con los de una figura alta

 

— ¿¡Husk!? — dijo Ángel poniéndose de pie tirando en el proceso el bote de helado que estaba comiendo.

 

El demonio gato no sabía que decir, tenía un mal aspecto y se avergonzó por eso — Hola yo… — no pudo terminar por causa de Ángel que se le abalanzo.

 

— ¡Maldito gato traicionero! — lo apretó con fuerza — Si vuelves a dejarme voy a borrar tu existencia del infierno — restregó su cara en el pelaje de sus orejas soltando unas lágrimas por la felicidad de volverlo a ver.

 

El demonio gato correspondió el abrazo y dentro de él quiso contestarle que si pasaba otra vez no sería su decisión, pero en vez de eso quiso deshacerse de su pesimismo y decidió sucumbir a sus deseos por primera vez desde hace ya algunos años — Yo también te extrañe — no importaba lo demás para él en ese momento.

 

— ¿Papá? — Charlie venia bajando las escaleras, estuvo buscando a su padre en lo que trascurso del día y sus ojos brillaron al ver que no venía solo — ¡Los trajiste de vuelta! — abrazo a Nifty que pasaba a su lado limpiando los escalones — ¿Cómo? Pensé que mamá no los dejaría venir otra vez.

 

Lucifer se quedó sin palabras, no podía contarle la verdad, Lilith tenía que decirle la razón por la que se los llevo, tampoco podía mencionar que lo hizo para echar a perder sus planes, sería un golpe duro para ella por el cariño que tenía hacia su madre y como el caballero que es no puede hablar mal de su ex esposa — Fue un malentendido cariño — se rasco la nuca ante la mentira que dijo —, pero ahora todo está bien hable con ella y pudimos solucionarlo.

 

Entre todos los demonios que se reincorporaban Charlie pudo notar a Alastor, y la rubia hizo una expresión de confusión, pero desapareció para dar paso a una prominente sonrisa, sabía que su padre hizo algo para que su madre pudiera dejarlos libres, pero no era el momento de preguntarle, estaba feliz y dejaría sus incógnitas para después, tomo las manos de su padre para después soltarlas y abrazarlo — ¡Gracias papá!

 

Alastor observaba como eran recibidos por los demás y al que Lucifer estaba teniendo un momento con su hija decidió darles su espacio por lo que subió las escaleras para ir a su habitación.

 

El rubio vio como Alastor se alejaba y en él nació un sentimiento de inseguridad como si el ver su espalda se relacionara a perderlo otra vez "Espera no te vayas" decía en sus adentros mientras extendía la palma de su mano en dirección a Alastor. La sola idea hizo que la cadena del contrato apareciera deteniendo el paso del pelirrojo y a su vez causando que todos los presentes quedarán atónicos por lo que estaban presenciando. Una cadena dorada muy diferente a la de Lilith ya que era de un color dorado que irradiaba luz blanca, pero eso no era todo a pesar de estar encadenado Alastor no se sentía atrapado.

 

— ¡Perdón! — dijo el rey ante lo que había hecho para después desaparecer la cadena

 

— ¿Papá que…?

 

— ¡Perdón Charlie hablemos más tarde! — agarro el antebrazo de Alastor y lo llevo escaleras arriba en dirección a su cuarto sin decir ni una palabra más.

 

Todos estaban en silencio, el rey tenía un contrato con Alastor y miles de pregustas se arremolinaron cuando ellos se alejaron.

 

— Bueno ahora al menos sabemos cómo es que volvieron — dijo Ángel aun abrazando a Husk.

 

 


 

 

Lucifer llevo a Alastor a su habitación y al entrar cerró la puerta azotándola, para después abrir paso a su frustración tallando sus ojos con sus manos — ¡Aggh! ¡Perdón! — se disculpó ya nunca había tenido un contrato con un pecador era algo inexperto en esa área haciendo que inconscientemente invocara la cadena — ¡Bien hay que romper el contrato!

 

— ¿¡Romperlo!? — se acercó a el rubio rodeando su cara con sus garras — ¿¡Tan pronto quiere deshacerte de mí alteza!?

 

— ¿Que? — se sonrojo por lo que dijo el contrario — ¡No, es solo que puede ocurrir otra vez! — estaba avergonzado de no poder controlarla — ¡Además no quiero que estés encadenado a mí, al menos no de esa manera!

 

Acaricio las mejillas que tenían en ellas círculos rojos — No es necesario porque es usted, si tú eres el que jala de mi cadena no hay modo de que me sienta atrapado

 

Su voz le reconforto, parecía que su voz era lo único que quería escuchar después de una larga espera porque Lucifer se dejó caer por el alivio de tenerlo cerca otra vez, la cercanía hizo que la tensión en su cuerpo desapareciera, los días enteros sin dormir le cobraron factura, era como si hubiera usado cada pisca de adrenalina en su cuerpo para mantenerse de pie en todos esos días y la recompensa que había obtenido gracias a eso fue grata, pues tenía al pelirrojo de vuelta y está vez no lo dejaría ir, aún si alguien lo hiciera dudar otra vez.

 

Alastor lo atrapo cargándolo al estilo nupcial para llevarlo a su cama, en el proceso le quito sus botas, abrigo y sombrero para que estará más cómodo, lo cubrió con una manta, el cansancio podía verse en su rostro a causa de sus ojeras, sonrió al ver su rostro durmiente para después alejarse de la cama.

 

— Espera — lo detuvo al ver que se alejaba

 

— Debe descansar majestad ¿desde hace cuánto no duerme? — lo regaño por su inconciencia.

 

— Quédate conmigo…

 

La sola petición lo hizo exaltar, parecía temeroso por su ausencia, ni siquiera contesto antes de deshacerse de sus botas al igual que su abrigo y aflojar su pajarilla, si se lo pedía de una forma tan dulce como esa no hay manera de que pudiera negarse, permanecieron juntos en la cama rodeando sus cuerpos compartiendo el calor

 

 


 

 

— Ellos no han bajado aun — Charlie esperaba que su padre se apareciera para que pudieran hablar de lo sucedido

 

— Dales su tiempo cariño — le contesto Vaggie al ver como resaltaba su preocupación en su cara y no podía culparla porque Lucifer se fue como llego.

 

— Creo que iré a verlos — se levantó del sillón que estaba en la sala soltando las manos de su pareja.

 

— No es una buenas idea Charly — pronuncio Ángel cambiando los canales de la televisión mientras tenía en su regazo la cara de Husk que estaba durmiendo por el cansancio.

 

— ¿Por qué?

 

— Podrían estar haciendo su reencuentro — hizo unas comillas con sus manos en la palabra refiriéndose a un acto sexual.

 

— No creo — hizo una expresión de disgusto al imaginarlo — Aun así tengo que ir

 

Camino por el sendero hasta llegar a la alcoba de su padre y en vez de abrir la puerta bruscamente mejor se decidió a tocar, aunque fue impulsado principalmente por lo que Ángel insinuó de su padre

 

Del otro lado de la puerta estaba Lucifer aferrado a la cintura de Alastor, el pelirrojo entre abrió los ojos por el sonido repentino, quito los brazos del rubio y de su parte hizo un sonido de desagrado cosa que le hizo reír al pelirrojo — Tranquilo volveré enseguida — le susurro y este lo soltó al escucharlo.

 

Su cabello rojo estaba revuelto y su ropa desalineada y por la luz que provenía de la ventana podía darse una idea de que era de noche por lo que se preguntó quién era el causante de despertarlo a la mitad de la noche, abrió la puerta chocando con los ojos de Charlie que se vieron exaltados como si hubiera malentendido algo al verlo.

 

Charlie quería preguntarle al pelirrojo que había pasado, ¿Cómo había vuelto? y si era cierto lo de jugar con los sentimientos de su padre, pero al verlo supo que no importaba ya que al ver el interior de la habitación se encontró con su progenitor descansando con una expresión tranquila y con ello un Alastor con una expresión sonriente genuina, no había nada que explicar, ellos sacaban lo mejor del otro, dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver y Charlie podía ver el cariño genuino que mostraban con su expresión corporal.

 

— ¿Se te ofrece algo querida? — pronuncio amablemente al ver que Charlie no hablaba.

 

— No sé lo que ocurrió, pero no creo que mi padre me cuente la verdad — miro de reojo la silueta de su padre que estaba oculta por las mantas, si se lo preguntaba no estaba segura de recibir una respuesta sincera, él de ocultaba cosas muchas veces por su bien.

 

— Él… — no le correspondía contar lo que ocurrió.

 

— Pero si de algo estoy segura es sobre tu amor por él — nombro para después darse media vuelta para irse — cuida de él por favor

 

— Siempre… — dijo en voz baja, aunque Charlie estará lejos estaba seguro de que lo escucho.

 

Aprovechando la interrupción Alastor checo el calendario y se dio cuenta de que día era por lo que se arregló para luego despertar al rey. Quería dejarlo descansar, pero se perdería de la ocasión si lo dejaba dormir.

 

— Es hora de despertarse majestad — movió con cuidado el cuerpo del rubio.

 

— Cinco minutos más… — contesto entre sueños.

 

— Esto no puede esperar

 

Abrió los ojos y la sonrisa de Alastor lo hizo ceder — Esta bien — se levantó perezosamente y se puso sus botas — ¿a dónde vamos? — se estiro.

 

— Lo sabrá cuando lleguemos — cuando Lucifer se puso de pie Alastor lo envolvió con sus sombras para ser absorbidos por estas.

 

— Espera aun no me he arreglado — dijo demasiado tarde el rey

 

— No es necesario a donde vamos

 

La luna roja destellaba en su esplendor bañando con su luz cualquier rincón oscuro que estuviera presente, era una de las pocas noches en donde podías decir que podías ver tu propia sombra en la noche a causa del brillo de la luna. A la cercanía se encontraba un lago esplendoroso, y sorprendentemente estaba pulcro sabiendo que aún estaban en el infierno.

 

— ¡Que es este lugar, parece como si nunca haya sido visitado! — dijo Lucifer al ver como este se mantenía limpio como si nunca haya sido descubierto.

 

— Es un lago, es el lugar más parecido al mar que encontré en el anillo de la ira, hoy es un día perfecto porque los pecadores no tiran sus desechos en el

 

— ¡Es hermosos parece que nunca ha sido tocado!

 

— Los animales que viven en él lo limpian adecuadamente pero aun así solo pocas veces se puede encontrar de esta manera — la fauna del infierno podría ser sorprendente en algunas ocasiones, Alastor encontró ese lugar en uno de sus días más melancólicos y aprendió a medir el tiempo en donde podía encontrarlo limpio, claro a veces el ayudaba a limpiarlo en algunas ocasiones, pero esta vez quería compartir su belleza con alguien que lo entendiera y no podía haber más ser perfecto que Lucifer, que amaba este tipo de vistas.

 

— ¡Gracias! — le dijo sentándose en el pasto que crecía en sus orillas por la humedad, jugo con él con sus dedos, era el rey del infierno, pero nunca se había encontrado con algo que estuviera alejado de las manos de los demonios, entonces sonrió al ver sus dedos desnudos — ¿Le diste el anillo verdad?

 

— ¡Hmm…! ¿Qué anillo? — puso su mano en su barbilla pensando, pero a su vez fingiendo que no sabía a lo que se refería.

 

— No creas que no me di cuenta de que me lo quitaste — no estaba molesto, pero en cambio se sentía a gusto como lo que hizo Alastor fuera un actor de amor.

 

— ¡Ha! ¡Se refiere a esa joya! — dijo tronando los dedos — No, no recuerdo haberlo hecho

 

— Bueno — dijo el rubio creyéndole a medias sonriéndole a la nada

 

— ¡Pero sabe de lo que si me acuerdo! — se sentó a lado de él y busco los ojos contrarios.

 

Lucifer lo confronto, habían pasado muchas cosas así que no sabía a lo que se refería

 

— Recuerdo cierto rey que dijo que venía por lo que le pertenecía — Alastor abrazo sus rodillas sin soltar su sonrisa. 

 

La cara de lucifer paso de sorpresa a vergüenza — ¡Lo siento yo no quise decir que eres de mi propiedad, yo solo quería tenerte de vuelta! — explico haciendo ademanes.

 

— No… tiene razón — tomo la mano de rubio llevándose a su boca para dejar un beso en ella —pero en realidad fui suyo desde el principio.

 

Aun si hubiera protestas de parte de Lucifer estas fueron calladas por el contacto en sus labios, besar a Lucifer era muy placentero para Alastor, probar su boca era como comer su comida favorita, una comida que tenía una lengua tanto dulce como salada, todo de él le gustaba, todo de él llenaba el vacío que tenía en su interior.

 

Al separarse se tomaron su tiempo para apreciar sus rostros, pero en un repentino movimiento Lucifer se sentó en sus rodillas y tomo una de las manos del pelirrojo, sus palmas temblaban.

 

— Yo… — trago saliva — Yo me voy a equivocar muchas veces, te mentiría si dijera que no estoy nervioso por esto —su voz temblaba en cada palabra —, pero… aun así quiero intentarlo… quiero estar contigo — era una propuesta para salir indirecta, pero para alguien como Alastor era entendible.

 

El pelirrojo sonrió dándole un beso en la mejilla para después acomodarle el cabello que estaba rebelde — No podría estar más ansioso por esto…

 

Abrazo a Lucifer por el calor del momento, pero las palabras de Lilith rondaban su mente insinuando que Lucifer intentaría huir, pero en vez de molestarse al recordarlas decidió reírse de ello, es decir por algo se llamaba estrella de la mañana por ser un ser inalcanzable, pero aún si se quemará al tocarlo quería intentarlo, perseguirá a esa estrella hasta el fin de sus días... incluso si eso significaría morir en el intento.

 

 

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Notes:

Planeo sacar la segunda parte, pero tendrá que esperar, muchas gracias por leer, me tardé mucho, pero al fin pude terminarlo

Notes:

Gracias por leer

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