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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-07-17
Completed:
2024-11-25
Words:
34,407
Chapters:
7/7
Comments:
29
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120
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2
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1,743

10 cosas que odio de Eric Cartman

Chapter 7: Estúpidas comedias románticas

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

No necesitaba verse al espejo para saber que su rostro era un asco. Podía sentir sus ojos hinchados y después de quedarse dormido llorando sabía que habría marcas en sus mejillas por las lágrimas que había odiado derramar.

Al menos era sábado y no había tenido que ir a la escuela. Sin embargo, la idea de asistir el lunes ya le causaba una angustia difícil de manejar.

Abrió los ojos solo para ver la luz de la tarde atravesar su ventana. Su cabeza dolía demasiado y en su pecho aún sentía la opresión que le causaba el recuerdo de la noche anterior, haciéndolo cerrar los ojos una vez más, con tanta rabia como vergüenza, con el dolor escurriendo en contra de su voluntad a través de sus ojos.

¿Cómo había sido tan estúpido? ¿Cómo había bajado tanto la guardia como para confiar en él?

Lo conocía de toda la vida, carajo, su instinto le había gritado constantemente que tuviese cuidado, que no confiara y sin embargo… había caído. ¿Había estado tan desesperado por una relación parecida a la de las estúpidas comedias románticas que había cerrado los ojos a las señales de alerta?

Había visto a Cartman mentir a toda una ciudad para salirse con la suya, lo había visto engañar al gobierno para cambiar el rumbo de las elecciones, mierda, incluso ya lo había fastidiado en el pasado engañándolo para que se le uniera en sus estúpidas aventuras egoístas…

¿Cómo había sido tan confiado? ¿Por qué lo había dejado entrar tan profundo en su cabeza?

Los años no cambian a las personas si las personas no desean cambiar. Cartman nunca iba a cambiar y sin embargo… sabiendo eso, ¿por qué aún dolía?

Habían sido apenas semanas de una interacción falsa, no había razones para sentir ese estúpido agujero en su pecho que no lo dejaba respirar bien, no habían tenido ni siquiera una relación como para sentir que aquello era una ruptura.

Cartman nunca había sido nada suyo.

Kyle se giró boca abajo en su cama y gritó contra su almohada sintiéndose de repente aún más estúpido.

Cartman en realidad había hablado solo de diversión, incluso cuando había hablado con él la noche anterior sobre hacer lo suyo algo real, había parecido sorprendido y había cambiado el tema… lo había subido al escenario

— Maldito hijo de puta, me conoces tan bien…

¿Qué era su dolor sino más que un constante recuerdo de lo idiota que había sido?

Era su culpa.. conocía a Cartman, siempre lo ha conocido, siempre supo que sus sentimientos eran ridículos, que el castaño jamás.. siempre supo que tenía que salir rápido del pueblo antes de cometer una estupidez y sin embargo, un descuido lo había hundido en lo más profundo de una situación que había querido evitar por meses.

Ojalá Cartman no hubiese sido tan público. Estúpido imbécil con tendencias megalómanas que lleva todo a un nivel absurdo. ¿Por qué tenía que cantar para él? ¿Por qué tenía que hacerlo tan grande si sabía que todo iba a terminar así? Carajo, ¿solo quería reírse de él?

Una imagen de Cartman riendo en su cabeza le hizo cerrar los puños con fuerza, seguramente el lunes habría rumores por todo el lugar, estaba seguro de que el castaño aprovecharía para contar su versión de la historia, para hacer una burla de él.

Apenas podía con sus sentimientos abrumadoramente dolorosos, no podía imaginar cómo sería caminar el lunes por los pasillos con las miradas burlonas o de pena sobre él.

— Carajo, Cartman, ¡cómo te odio!

Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas y sorbió la nariz al recordar que el castaño nunca lo había querido.

Nada fue real.

A su mente llegó el recuerdo de esa segunda cita donde habían ido a jugar al campo de gotcha, la forma en que se había sentido aceptado incluso con ese lado caótico de Jersey, la sonrisa de Cartman no había caído cuando lo había visto convertirse, había mantenido su sonrisa al tomar su mano, al bromear en medio de besos suaves.

¿Por qué era tan buen mentiroso? Maldito psicópata… tan estúpido, había sido tan estúpido como para creerle sabiendo como era.

¿Cómo es que no se había detenido a pensar en que era imposible que Cartman se fijara en él? Toda la vida le había dicho que su cabello era horrible, que su carácter era una mierda, que su religión era intolerable… Incluso Butters le había dicho que había dejado a la última chica con la que había salido por ser judía. ¿Qué lo había hecho pensar que era más especial? ¿Qué sería diferente con él?

— ¿Por qué…?

 

 

 

 

 

Despierta cuando es de noche, ni siquiera recuerda haberse quedado dormido pero el silencio a su alrededor le advierte que debe ser de madrugada, no recuerda haber dormido tanto en el pasado y sin embargo las largas horas de sueño no ayudan en nada a su cabeza que aún duele, el sabor amargo en su boca lo hace fruncir la nariz con incomodidad y cuando se estira para tomar el celular y comprobar la hora se da cuenta que no tiene batería.

Ni siquiera hace el intento de cargarlo sino que lo deja de lado en la cama.

La idea de abandonar la cama es poco apetecible, pero le duele el cuerpo por la posición de mierda en la que ha dormido así que decide que ir al baño y tomar algo de agua no es una mala idea.

Quizá debería considerar comprobar que su hermano sigue vivo, pero después de su traición, lo último que quiere es verlo. Además, si era capaz de confabular en su contra estaba seguro de que podía sobrevivir un día o dos solo.

Ese había sido un gran golpe bajo. La traición de Ike era algo que no había visto venir, que no entendía. Quizá lo pudo haber imaginado de Cartman pero ¿de su propio hermano? Jamás. Había creído que habían dejado atrás esa etapa en que peleaban todo el tiempo.

Quizá su relación de hermanos no era perfecta pero siempre había creído que eran un equipo. Lo habían sido frente a sus padres, incluso solían apoyarse para evadir castigos, en momentos difíciles se habían ayudado. ¿Por qué Ike había creído que aquello era una buena idea, una buena broma?

¿Había sido su iniciativa? Después de todo, Ike había sido quien le había estado pagando a Cartman por acercarse a él. Mierda.. había tenido que pagar, ¿solo el oro judío podía convencer a Cartman de acercarse a él?

¿Por qué entre más lo pensaba peor se ponía todo?

Se levantó de la cama tratando de distraerse con algo pero gimió de dolor cuando sus pies descalzos pisaron lo que parecían ser los restos de la lámpara de noche. Al levantar la vista, la tenue luz de la luna que entraba por su ventana aún abierta le recordó el caos que había hecho la noche anterior al llegar a casa.

Recuerda la furia que lo había consumido y como se había dejado llevar por la rabia destruyendo cuánto objeto tenía cerca, no se detuvo a pensar ni a ser prudente, sólo se había dejado llevar por el coraje que ocultaba su vergüenza hasta que el dolor de había abierto paso y lo había doblegado en medio de un llanto que lo había hecho dormir sin descanso.

Su habitación nunca se había visto tan mal y sin embargo no podía importarle menos, salió de ahí para lavarse el rostro y la boca. Cómo había predicho su cara se veía demacrada, ojeras pronunciadas y ojos hinchados adornaban su mirada que parecía perdida. No había forma de disimular aquello, no el dolor, no el engaño.

Salió del baño con asco de sí mismo y bajó las escaleras para tomar un poco de agua, el reloj de la cocina indicaba que pasaban de las 3 am por lo que solo suspiro sabiendo que su horario estaba jodido.

Refrescó su garganta con un poco de agua antes de volver a subir las escaleras, quizá podría poner un poco de orden en su habitación antes de volver a dormir, sin embargo el sonido de la voz de su hermano le alertó a apurarse y cerrar la puerta a su espalda. Aún no estaba listo para hablar con él.

La voz se hizo más clara indicando que ahora estaba en el pasillo. Al parecer no se había dado cuenta que estaba despierto porque seguía hablando por teléfono. Estaba a punto de alejarse cuando escuchó mejor y se quedó quieto. Congelado.

— …no Cartman, todo está jodido, no puedes solo… - Ike hablaba con Cartman. Su corazón latió con fuerza y pegó la oreja a la puerta tratando de escuchar un poco más - ni siquiera ha salido de su habitación, no habla conmigo, no vas a venir a joderlo más con…

Oh. Entonces Cartman no podía esperar al lunes para burlarse de él.

Se alejó de la puerta sin querer escuchar el resto, no podía soportarlo. No importa si su hermano sonaba arrepentido y miserable. Escucharlo hablar con el idiota que lo había dañado tanto seguía siendo un golpe que no podía procesar.

Se volvió a tirar en su cama ignorando el caos a su alrededor. El dolor en su pecho haciéndose presente una vez más mientras el peso de sus emociones lo envolvía en una penumbra que no sabía manejar.

 

 

 

 

 

El domingo no salió de su habitación, no respondió cuando Ike le llamó a través de su puerta ni intentó recoger el desorden en su habitación. Cargó el celular pero lo puso en modo avión en cuanto las notificaciones empezaron a llegar. No tenía ánimos de ver ni hablar con nadie, la vergüenza de haberse dejado engañar aún pesaba sobre él.

Sin embargo hizo un esfuerzo por atender las tareas pendientes de la escuela, definitivamente no era su mejor trabajo, pero al menos lo había ayudado a distraerse de seguir torturandose con los mismos pensamientos destructivos que venía teniendo desde la noche del viernes.

Esa noche durmió tan mal como los últimos dos días pero al menos, por la mañana, sus ojos ya no estaba hinchados aunque un aire de cansancio parecía adherirse a su cara de forma permanente. Consideró por un momento no ir a la escuela, ni siquiera necesitaba una excusa desde que sus padres no estaban en la ciudad y sin embargo le parecía un movimiento demasiado cobarde y él nunca le había tenido miedo a Eric Cartman. No empezaría ahora.

Chasqueó la lengua con fastidio sin poder hacer gran cosa por su cabello alborotado o su aura miserable y salió con la mochila al hombro dispuesto a aceptar su destino.

Se paró afuera de la escuela viendo cómo algunos alumnos entraban con la energía de haber tenido un fin de semana asombroso y se mentalizó para afrontar las burlas. Frunció el ceño obligándose a encontrar la furia y el coraje necesario porque de repente parecer enojado le parecía una opción mucho más aceptable a verse deprimido.

Nadie lo iba a ver derramar una lágrima por ese idiota. Nunca.

Los pasillos estaban llenos de alumnos en búsqueda de su salón, todos hablaban de lo genial que había sido el baile del viernes, observó a Stan de lejos con Wendy quien lo saludó agitando la mano con una sonrisa en los labios antes de caminar con ella, acompañándola a su salón.

No pudo evitar sentirse molesto al instante, porque Stan lo trataba como si nada hubiese pasado, Kenny ni siquiera lo había buscado para sacarle el chisme completo, ahora que lo pensaba… nadie a su alrededor parecía verlo con burla o hablar de él. ¿Cartman aún no empezaba su plan de humillarlo en publico?

Quizá solo estaba esperando algo más elaborado, una locación más concurrida, a él le gustaba esa mierda, todo lo que necesitaba hacer era alejarse de la cafetería, el auditorio y el gimnasio. Quizá debería evitar también…

No. No se iba a esconder. Si ese imbécil tenía la osadía de intentar algo no se detendría y lo golpearía hasta deformar su estúpida y atractiva cara, no importa que recibiera detención el resto del año o lo mandaran a una correccional, seguro valdría la pena.

Las primeras horas fueron tranquilas, no compartía clases con Cartman, ni lo había visto en los pasillos haciendo que su paranoia aumentara, veía a todos lados en busca de un indicio de trampa, desconfiaba de cualquiera que quisiera hablarle, demasiado atento al siguiente movimiento que el castaño hubiese estado preparando y sin embargo nada sucedió. Cartman ni siquiera acudió a las clases que tenían en común y para la hora del almuerzo ya estaba completamente enojado.

¿El imbécil ni siquiera iba a dar la cara? ¿O era un plan para enfurecerlo aún más antes de exponerlo públicamente? Carajo era tan cansado estar pensando todo el tiempo en lo que podría o no pasar.

Entró a su última clase con la confianza de que no vería a Cartman ahí, había faltado a todas las anteriores por lo que esperaba pasar su última hora de forma tranquila también. Sin embargo se detuvo en seco cuando lo vio casi al final del salón.

Estaba sentado en silencio viéndolo de forma atenta, como si esperara ver su reacción. No encontró la sonrisa burlona en sus labios pero no la necesito para volver a sentir el coraje arder bajo su piel. El recuerdo de todo lo que había pasado golpeando su interior, haciéndolo apretar la mandíbula con rabia.

Cartman parecía preocupado, incluso triste o arrepentido, pero sabía que eso era falso, sabía que.. sabía que no podía confiar. Y aún así le hubiese gustado hacerlo, porque claramente era un judío sin autorespeto ni dignidad.

Se reprendió a sí mismo obligándose a desviar la mirada y tomar su lugar al frente del salón cuando el profesor llegó.

¿Por qué Cartman no había intentado hablarle? ¿Por qué seguía fingiendo que le afectaba aquella situación? ¿Es que quería seguir molestándolo con lo mismo?

Carajo…

Apretó los puños bajo la mesa y cerró los ojos obligándose a respirar de forma profunda. Necesitaba olvidarse del castaño y enfocarse en lo que él mismo necesitaba, aunque estaba seguro de que golpear a ese idiota hasta romper sus huesos no era una opción legalmente viable. Tampoco quería hablar con él… Sin embargo el sentimiento seguía atorado en su garganta, apretando hasta casi hacerlo perder el aire.

Levantó la mano cuando el profesor pidió un voluntario para pasar a leer el ejercicio de poesía en el que habían estado trabajando los últimos minutos. Fue un movimiento tan estúpido como impulsivo, todo lo que había escrito era una estupidez, ni siquiera estaba seguro de que rimara, mucho menos estaba seguro de que debería leer eso en público.

Aún así se levantó y caminó lentamente hasta el frente del salón que aguardaba en silencio. Tomó una respiración profunda antes de girarse para enfrentar todas las miradas en su dirección.

Al final del salón estaba él, aún en silencio, con el cabello alborotado y esa mirada que no sabía interpretar. Ahí estaba el idiota que se había burlado de él, aquel al que había conocido toda su vida y al que le había abierto su corazón de forma imprudente. Y aún así, ahí estaba de nuevo, frente a un montón de personas a punto de abrirse nuevamente a la posible burla y el rechazo solo para decir lo que realmente sentía.

 

“Odio como me miras

y tú forma de reír,

Odio tu forma de hablar,

y lo que me haces decir.”

 

El salón estaba en silencio cuando empezó a leer, podía sentir el dolor agudo en su pecho creciendo aún más, pero se obligó a continuar.

 

“Odio tu forma de cantar,

te odio hasta vomitar.

Odio que me conozcas tanto,

qué al mentirme no parezca falso.”

 

Su voz empezó a quebrarse y podía sentir como sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas conforme seguía leyendo. No puede evitar odiarse a sí mismo por ser tan débil, por dejarse ver de aquella forma, por ser tan transparente, pero aún así continúa leyendo, a pesar de las lágrimas en sus mejillas, a pesar de los susurros en el salón, a pesar de esos ojos cafés que lo ven casi asustados.

 

"Odio lo que me haces sentir,

porque ahora solo puedo sufrir

Pero odio más, que no te pueda odiar,

incluso si me haces llorar,

porque aunque seas un imbécil,

que no me sabe buscar,

sigo esperando el momento,

en que el sueño se vuelva real.”

 

Kyle había dicho las últimas dos frases viéndolo a los ojos. Todos sabían para quién era ese poema. Incluso el profesor se había quedado sin palabras. El salón entero aguardaba en silencio ante la evidente tensión.

— Gracias Kyle eso fue… - el profesor había empezado a hablar pero antes de que pudiese terminar el pelirrojo ya había abandonado el aula. Caminó directamente a la salida con las mejillas humedecidas y el corazón latiendo a toda velocidad en el pecho.

De repente el peso de lo que acababa de hacer caía sobre él con una consciencia que lo desgastaba aún más. Que ridículo exponerse así, ahora sí merecía toda la burla que pudiese desencadenar Cartman sobre él.

No fue a su casa, no podía ver a Ike tampoco, por lo que sólo caminó por el pueblo sintiéndose miserable. No intentó comer porque su estómago seguía revuelto y cuando pasó por el arcade no pudo evitar tomar una piedra y romper uno de los cristales de la puerta antes de salir corriendo.

Cómo odiaba ese lugar y los recuerdos que le traía. Lloró en un callejón con coraje y sintiéndose un completo perdedor antes de regresar para asegurarle al encargado que él pagaría el cristal roto.

Estúpida conciencia.

Cuando llegó a su casa esa noche Ike lo esperaba preocupado en la sala, pero no hizo ningún intento por hablar con él a pesar de que el niño se esforzó en ser amable y preguntar, en disculparse y decir que necesitaban hablar, no era el momento, no estaba de humor, solo subió las escaleras y cerró la puerta de su cuarto con molestia.

Ike también era un imbécil.

— Tu habitación es una mierda - escucha la voz y un escalofrío recorre su espalda mientras se gira lentamente.

Ahí, en medio de la oscuridad está Cartman recargado en la ventana, viéndolo fijamente, como un estúpido animal en medio de la noche que examina a una presa.

— ¿Cómo entraste? - pregunta sintiendo como la tensión se acumula en sus hombros causándole una molestia al instante.

— Por la ventana, tu hermano no me dejaba verte - explica cínico.

— Largo - dice de forma amenazante dando unos pasos en su dirección. Los pedazos de la lámpara rompiéndose bajo sus botas.

— Necesitamos hablar y no me iré hasta que hablemos - el ceño de Cartman se frunce y solo puede sentir coraje por esa reacción, como si tuviese derecho a pedir algo, como si se lo debiera.

— Voy a lanzarte por la ventana en tres segundos si no te largas.

— Kyle, solo escuchaste una parte…

— 1

— Quizá las cosas no empezaron de la mejor manera pero..

— 2 - Kyle se había empezado a mover en su dirección, sus manos en puños, totalmente dispuesto a cumplir con su amenaza.

— No fue falso, lo que te dije no…

El pelirrojo había intentado empujarlo por la ventana abierta pero Cartman había sido más rápido para tomar sus muñecas y cambiar posiciones empujándolo contra la pared junto a la ventana.

— Suéltame - se queja empujando con su rodilla el estómago del castaño para obligarlo a soltarlo - lárgate, sólo lárgate! - le grita sintiendo como su coraje vuelve a convertirse en dolor.

— ¡Con un demonio, judío, solo escúchame! - grita Cartman más alto, desesperado - fue real - se apresura a decir - quizá al inicio no, pero fue real… lo que siento por ti.

— Basta Cartman.. - dice cansado de cargar con el dolor, cansado de escuchar sus mentiras.

Sus brazos se sienten pesados y solo deja caer su cabeza contra la pared con los ojos cerrados, sus manos por fin libres cayendo a sus costados.

— Cartman…- súplica

El silencio se prolonga tanto hasta el punto en que cree que Cartman se ha ido pero cuando vuelve a abrir los ojos aún está ahí, frente a él, con un gesto de angustia y lágrimas que apenas puede contener.

— Fui un imbécil, siempre lo he sido, me conoces - empieza diciendo y Kyle sabe que eso está lejos de ser la disculpa que merece - pensé que tenía todo bajo control y sin embargo tú… - Cartman desvía la mirada - pensé que te conocía, no esperaba… Kahl… me gustas tanto, por favor, digo la verdad, está vez es en serio…- dice buscando su mirada con un gesto dolido.

Es difícil no querer creerle nuevamente, es difícil cuando todo su cuerpo desea un abrazo de ese idiota que lo lastimó, es difícil, ¿por qué siempre es difícil con Cartman?

— No - dice y puede ver cómo el gesto de Cartman se rompe con angustia a lo que solo puede bajar la mirada sintiéndose caer.

— Kyle… - siente como el castaño busca su mano y sus dedos parecen entrelazarse en automático.

— Ya no quiero sentirme así - dice sin fuerzas - ya no me mientas.

No hay palabras en la respuesta de Cartman, sino que recarga su frente contra la del pelirrojo agobiado, nada de lo que diga tiene valor, solo las acciones podrían borrar del daño hecho y sin embargo la idea de no tener el tiempo suficiente para hacerle ver a Kyle que es real, lo está consumiendo.

— Soy muy idiota - dice Cartman alejando su rostro para verlo mientras habla pero negándose a dar un paso atrás, sus cuerpos prácticamente unidos - creí que podía salir con un chico atractivo, inteligente, salvaje y que aún así no me enamoraría.

— ¿Te enamoraste? - pregunta Kyle queriendo burlarse, tratando de ignorar lo mucho que le gusta como suena eso, tratando de no pensar en cómo la opresión en su pecho se desvanece lentamente, pero Cartman solo se encoge de hombros.

— Tu hermano me pagó por sacarte al cine, no por besarte - dice bajando la mirada avergonzado de su confesión.

— ¿Tomaste el dinero de un niño? - el pelirrojo se siente indignado - ¿Por qué Ike quedaría eso?

— Primero que nada debo aclarar que el dinero judío no se cuestiona, solo se toma... Sin embargo! - se apresura a decir cuando Kyle aprieta su mano con molestia - no lo quiero, no necesito oro judío para convencerme de salir contigo Kahl… - dice nervioso ante la mirada del otro que lo evalúa en silencio.

— Sigues siendo un imbécil, debiste decirme.

— Hubiese terminado igual de mal.

Eso era cierto, si Cartman le hubiese dicho del plan igualmente se habría sentido ofendido, no importa que las cosas hubiesen sido reales al final, se seguía sintiendo indignado por la forma.

Era estúpido negar que él también tenía sentimientos por Cartman, había pasado el peor fin de semana del año por culpa de ese imbécil. Aún así no era suficiente, Cartman debía pagar por lo que hizo.

— ¿Quien más sabe?

— Solo Ike

— ¿No le dijiste a nadie? - se sintió algo sorprendido de que el castaño no alardeara al respecto.

— ¿Que mi casi novio judío quiere dejarme porque soy un idiota? No gracias, ahora que saben que eres asombroso voy a tener que luchar contra los imbéciles que quieran acercarse a ti...

— Que idiota eres, nadie me quiere así…

— Y hagamos que tú ceguera social siga de esa forma - asiente Cartman complacido.

— Aún no te perdono.

— ¿Pero me darás una oportunidad? - la súplica es palpable y cuando lo mira a los ojos sabe que solo hay una respuesta posible. Realmente odia lo fácil que Cartman puede meterse en su cabeza.

— Vas a regresar el dinero de mis padres.

— Uh… - Kyle frunce el ceño cuando lo ve dudar.

— Cartman…

— Escucha.. me gane ese dinero de forma honrada.

— Cartman, voy a golpearte - dice sintiendo que vuelve a enojarse sobre todo cuando el idiota solo se ríe y se aleja de él.

Lo ve caminar un par de pasos hasta su cama de donde levanta una guitarra eléctrica nueva, de una marca reconocida. Sus ojos se abren con sorpresa, entendiendo que en eso se había ido todo el dinero que su hermano pudo ofrecerle.

— Me compraste una guitarra.

— Bueno, tenías que empezar tu carrera musical en algún momento, además lo considero más una inversión.

— Me compraste una guitarra con el dinero de mis padres - señala cruzándose de brazos.

— Teóricamente era mi dinero… ¡Auch!

Cartman se queja cuando Kyle golpea su brazo con fuerza por el atrevimiento. Aún así son solo dos segundos antes de suba las manos al rostro del castaño para atraerlo a un beso que reconciliaba el momento.

Sonríe cuando se separan pero el pelirrojo vuelve a fruncir el ceño con un gesto de advertencia.

— Esto no significa que puedes comprarme una guitarra cada vez que seas un imbécil.

— Mmm.. quizá no, pero podría intentar con otros instrumentos - Kyle abre la boca indignado pero aún así continúa - quizá un bajo o un violín, un tambor, una trompeta..

— Eres un…

Cartman no lo deja terminar sino que lo jala de la cintura para volver a besarlo interrumpiendo su queja.

— y no creas que con esto estamos bien y que..- Kyle intenta separarse nuevamente para dar una nueva advertencia pero Cartman vuelve a unir sus labios riéndose contra los mismos ante los quejidos frustrados que suelta, pero son solo unos segundos antes de que ambos se entreguen a un verdadero beso cargado de emociones contenidas y palabras no dichas.

Un beso que ambos habían estado anhelando y que marcaba el inicio de algo nuevo, de algo real.

 

Notes:

Y así termina~

Disculpen el poema todo rancio, quería ser fiel a la película pero no quería que fuese igual aunque mis pobres habilidades poéticas no ayudaron mucho hahaha.

Sé que pude haber escrito más detalles sobre lo que sigue, como le hace Cartman para volver a ganarse la confianza de Kyle o como Ike recibe su castigo junto a Eric por su estupidez, pero este fic estaba destinado a ser solo una comedia romántica que termina en el punto más alto. En la unión de estos dos idiotas que no saben quererse pero aprenderán que es más fácil de lo que parece.

Muchas gracias por acompañarme en esta historia, me divertí mucho escribiéndola. Muchas gracias por todos sus comentarios, realmente los aprecio mucho aunque no pueda contestarlos todos, me dan muchos ánimos para seguir escribiendo.

Tengo un fic pendiente por terminar, algo de detectives y mafiosos de época, no estoy segura de lo que tenía pensado en ese momento pero podría terminarlo si aún les interesa~ creo que ese tiene potencial para ser más largo.

De nuevo muchas gracias por todo su apoyo, pueden encontrarme en todas las redes como yoquierodibujar, donde subo mucho contenido de south park y de los fandoms que me gustan.

Haya ✨

Notes:

Kyman week. Día 6. Comedia romántica + Palabras de afirmación.
¡Gracias por leer! realmente me estoy divirtiendo con este fic. Esta semana termino el último de la kyman week y me regreso a terminar este, gracias por su paciencia uvu

Todos sus comentarios son bienvenidos.