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Las palabras Lastiman

Summary:

En las calles grises del Londres victoriano, los hermanos Frye enfrentan más que enemigos templarios, luchan contra las cicatrices invisibles del pasado.
Una misión aparentemente simple se convierte en el detonante de una tormenta emocional, donde los lazos familiares, la carga del legado y los fantasmas no resueltos salen a la luz.

Este es mi primer fanfic y es mas una versión propia de otro fanfic que vi por aquí. la trama es casi la misma, a excepción de un par de cambios en el canon, como el crossover con Devil May Cry.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Diste al Blanco

Chapter Text

Una misión, no daba pie a errores; solamente eran ellos dentro de una zona cerrada por casas, siendo lo más coordinados y sigilosos que podían. Se suponía que los Frye debían frustrar un intercambio de objetos entre templarios, pero solo uno de ellos era el más codiciado: un cofre que contenía herramientas y diarios provenientes del famoso asesino Connor Kenway. Recuperarlo era esencial para mantenerlo bajo el cuidado de la Orden, y así contener su valiosa información respecto a los fragmentos del Edén e incluso secretos internos.

Aunque el plan era sencillo —tomar el cofre y largarse—, Jacob alertó sin querer a unos observadores, quienes llamaron a toda una bandada de Blighters, listos para eliminar intrusos. Esto obligó a Jacob e Evie a enfrentarse a ellos para alcanzar el objetivo, pero no estarían solos, un semidemonio que los vigilaba desde las sombras saltaría a ayudarlos, defendiéndolos con su espada de las balas que los perseguían.

Una vez subido el botín al carruaje y con los Blighters pisándoles los talones, arrancaron, dando comienzo a una persecución. Evie manejaba el carruaje mientras Jacob y Dante lo defendían de una docena de vehículos llenos de templarios, y pese a que Dante soportaba los disparos e incluso lograba repeler a los enemigos, Jacob no tenía la misma resistencia.

Sin embargo, se le ocurriría una idea, vaciar el cofre y arrojarlo para despistar a los perseguidores, siendo esta una distracción efectiva. Pero cuando detuvieron el carro en una zona segura, una Evie alterada se apresuraría a revisar el contenido que antes yacía en el cofre, mostrando preocupación en su rostro.

—Está todo aquí, no sé por qué luces tan alterada.- Diría con cierta molestia el menor.

—Jacob, ese cofre también era importante. No debiste haberlo tirado.- Se notaba la preocupación en la voz de Evie

—Pero me aseguré de que estuviera vacío, incluso revisé los escondites. ¡Aquí está! —respondió Jacob, agitando unas hojas que había encontrado dentro, casi empujándoselas a la cara a su hermana, quien las apartó bruscamente.

—¡Necesitábamos todo completo! Se pudieron haber perdido años de historia por tu maniobra y tu poco compromiso con la misión.- El tono de la mujer se hacia cada vez mas fuerte —Eres un inconsciente. Ni siquiera pensaste que el contenido podía haberse dañado al tirarlo así.

—Ahí vas otra vez... Hablas como padre.- Jacob agrego con irritación.

El peliblanco, al ver cómo la pelea se intensificaba, se interpuso entre ambos para detener la disputa que presenciaba.

—Creo que deberían calmarse, el contenido está bien, no estuvo en peligro.-Intentaba apaciguar el demonio

—Dante, deja de defenderlo, claramente solo pensaba en acabar rápido la misión e irse a divertir con sus Rooks.- No despegaría la mirada de su hermano al decir aquello, como si lo reprochara

—¿Ahora el culpable soy yo? ¿Qué más necesitas decirme para sentirte superior?, Lady Perfección. - En burla, el asesino parecía divertirse de manera infantil al provocar a su hermana.

La discusión parecía no tener fin, y Dante, intentando calmar el ambiente, trató de apartar a Jacob, empujándolo suavemente con su cuerpo.

—Jacob… vámonos —suplicó en un susurro el ojiazul.

—¿Qué más vas a sacarme en cara, Evie? Anda, dime uno de los sermones que tanto te gusta repetir de padre. Ilumíname, así puedo intentar orgullecer a alguien que ya está muerto.

Aquellas palabras, dichas por el menor, fueron la gota que colmó el vaso para Evie.

—¿Orgullecerlo? Por favor… Él jamás se habría sentido orgulloso de ti, ni vivo, ni muerto. Yo era su reflejo, tú eras su error.

El silencio invadió las calles de Londres, pues las palabras de Evie dejaron a Jacob sin habla. Con sorpresa en los ojos y un nudo en la garganta, solo suspiró con derrota, siendo que a su lado, Dante le dirigió una mirada de decepción a la señorita Frye.

—Ya lo sé… Siempre lo dejó en claro.- Aquella picardía se perdía con frustración retenida.

Como un buen perdedor, declaró a su hermana ganadora de la discusión y se dio media vuelta, alejándose mientras Dante lo seguía, dejando atrás a una Evie con el amargo premio de haber herido a su propio hermano.

 

Una vez en el departamento del asesino, Dante intentaría hablar con él, pero el silencio de Jacob le resultaba frustrante, más aún al notar que lo estaba ignorando a propósito. Y en un intento de que este la hablase, le tomaría de las manos.

—Jacob, por favor… háblame.

Sus palabras rogaban una señal, algo que le indicara cómo se sentía, pero Jacob apartó su acción, tomó una silla y se sentó frente a su estudio, ocultando su boca tras sus manos; el repetido golpeteo de su zapato contra el suelo era el único sonido que llenaba el lugar.

—Jacob…

Ese ritmo constante, sumado al silencio, hizo que el semidemonio se preocupara aún más, desconociendo de este lado de su compañero.

—Solo… quiero estar solo, necesito pensar en silencio.- La voz de Jacob sonaba apagada, resignada para su persona.

Dante, sin pensarlo, puso una mano sobre su hombro, aunque Jacob deseaba estar solo, en el fondo necesitaba que se quedara; quería que lo abrazara, que lo escuchara, pero no sabía cómo pedirlo.

—Por favor… —murmuró Dante.

Pasó su otra mano por debajo del mentón de Jacob, acariciando su mejilla y guiando su rostro, entonces vio cómo unas lágrimas asomaban de sus ojos.

Jacob se recostó contra su mano, buscando su calor como un cachorro necesitado de afecto, siendo ese gesto lo que hizo que el asesino dejara salir lo que había guardado tanto tiempo.

—¿Cómo puedes ver a través de mí...como si fuera una puerta abierta?- Diria con una sonrisa apagada

Aunque evitaba mostrar debilidad, Jacob sabía que su compañero lo leía como a un libro abierto, incluso descubriendo en él cosas que ni él mismo conocía. Y, en el fondo, agradecía que lo que sea que trajo a Dante a este mundo, lo haya traído a él.

—Porque eres mi pareja. Y nunca te dejaría caer.- Sus palabras intentaban sonar seguras para Jacob, aunque intentara demostrarlo con acciones.

Dante tomó sus manos, notando cómo temblaban, dándoles calor y seguridad. Sus ojos buscaron los del menor, quien miraba hacia el suelo, con tristeza reflejada en el rostro, para luego tomar aire y así contar su historia.

—Cuando éramos bebés, nuestro padre nos abandonó, entonces crecimos con una nana, la única mujer que quise tanto como a Evie. Pero cuando él volvió de la India, nos entrenó por igual… pero nunca fui suficiente como lo era mi hermana.- Se detendría momentáneamente, para luego volver a tomar aire —Ella era su favorita, yo solo era la oveja negra. Muchas veces me dejó en claro que sería problemático, y lo llegué a creer… Que no serviría para nada más que ser un estorbo, un problema para él.

Esa confesión desde lo más profundo del corazón de Jacob dejó a Dante helado, ¿Cómo un padre podía ser tan cruel con su propio hijo? Comenzaba a entender todo, a hilar la historia, incluso a generar un rencor tardío por su suegro fallecido.

—Creo que quedó claro que nunca me amó… Lo suficiente como para compararme constantemente con Evie.-Su tono pasaría de la tristeza al rencor que llego acumular por años.

Un recuerdo seguía presente en la mente de Jacob, la vez que discutió con su padre, reclamándole que nunca recibía elogios como su hermana. Y lo que recibió a cambio fue una respuesta que lo marcó de por vida:

—¿Elogiarte? ¿Por qué? Nunca hiciste nada digno de orgullo. Desde el día en que naciste, fuiste solo una sombra detrás de ella, y créeme, Jacob… hay silencios que dicen más que mil palabras, el mío siempre fue una forma de no tener que mentirte.

Esas palabras estrujaron el corazón del asesino. Solo era un niño que buscaba aprobación, pero ese afecto nunca llegó.

Desde entonces, dejó de buscarlo… y se convirtió en lo que su padre más temía, un recordatorio constante de su error.

Dante notó cómo su voz se quebraba, cómo sus ojos suplicaban liberar años de frustración al relatarle ese suceso. Se levantó y lo abrazó sin decir nada, porque Jacob no necesitaba palabras, solo necesitaba un refugio, una forma de esconder su rostro bañado en lágrimas sin sentir vergüenza por mostrar debilidad.

 

Después de reconfortarlo, Dante lo llevó hasta la cama. Lo abrazó en una posición más cómoda, protegiéndolo de todo y de todos, lo dejó descansar entre sus brazos, acariciando su cabello para calmar su mente. No supo cuánto tiempo pasaron así, pero fue suficiente para que su camiseta quedara empapada en lágrimas, no se quejaba, solo quería que su pareja pudiera soltar esa presión del pecho, y a cambio le ofrecería hasta su ropa como pañuelo si eso ayudaba.

—Descansa, cariño… Yo te cuidaré.

Susurró mientras le daba un beso en la frente, permitiendo que Jacob se acurrucara contra su pecho. Y así, abrazarlo más fuerte, acercándolo aún más, dejándolo escuchar cómo su corazón lo recibía con cariño.

Notes:

Hola, será un pequeño two short, pero tendrán que esperar a que haga la siguiente parte, aquí dejare los link de los fanfics que eh leído para inspirarme a hacer esto, aunque le seguí la continuidad a uno de ellos para poder hacer un what if.
Espero les haya gustado y también espero vayan a leer esos dos fanfics.

https://archiveofourown.org/works/50713321 (Inspiracion)

https://www.fanfiction.net/s/13492581/1/If-they-lived-in-the-same-century-they-d-be-perfect-for-each-other (continuacion what if)