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❝Forgive me❞│Sʜᴀᴅᴏɴɪᴄ│AU

Chapter 8: 𖥸. O4 .𖥸

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Quizás Silver solo afrontaba una situación relativamente normal, o una que esperó retrasar lo más posible, pero desde un inicio supo que inminentemente debería de afrontarla tarde o temprano. Y es que al menos en la primaria y la secundaria siempre se trató de "Sonic y Silver", ellos dos contra el mundo, ninguno fue lo suficientemente popular para tener su grupito seleccionado, o al menos tener esas pijamas o salidas de relajación con otros compañeros; si bien tampoco fueron asociales o bichos raros, sino solo estudiantes aplicados, de buen rendimiento y carismáticos apreciados tanto por docentes como por los demás niños, tampoco fueron centro de popularidad, y eso nunca les molestó, en realidad fue una simple etapa de la que ni atención le prestaron. Ahora en su adolescencia ese concepto difirió notablemente, pues quiera o no ambos empezaron a tomar sus propios rumbos.

Silver se inscribió a un curso libre de medicina inicial y primeros auxilios, quería experimentar lo más cercano a la vivencia médica para que saliendo de la preparatoria ya estuviera cien por ciento seguro de estudiar medicina para convertirse en un doctor asombroso; Sonic por otro lado, quiso llevar las cosas con más calma, si es que "calma" significa haberse inscrito en el club de lectura y en el de artes (ya Silver mejor ni opinó porque su amigo solito se hubiera puesto más sogas al cuello), solo se limitó a desearle suerte. Y vaya que llevaron suerte. Los dos ampliaron su grupo de amistades y pudieron desenvolverse con más personas incluso que a veces ni resultaban siendo de la preparatoria. Fue algo... nuevo y agradable, en realidad.

Descubrir la importancia y vocación que se debe de manejar en el área médica era radical, ver no solo las enseñanzas de las enfermeras y los paramédicos que normalmente primero les impartían las clases antes de mandarlos a los talleres prácticos, sino también el cómo ellos ya se lanzaban al servicio de la comunidad promoviendo jornadas de vacunación o simples chequeos de rutina fue maravilloso. ¡Le encantaba! Su padre casi le ordenaba asistir a la escuela policial tan pronto terminase el bachillerato, pero Silver, como desde niño, no iba a hacerle caso. No era ni de su interés ni vocación, quería e iba a ser médico, al diablo su padre, no necesitaba de su aprobación para perseguir el sueño que recién había encontrado y por el que lucharía; se lo contó a Sonic y éste le aseguró apoyarlo en lo que fuera. Entonces no necesitaba más. Mientras él se aseguraba de ir construyendo una base preparatoria antes de ascender a la aterradora universal, se enfocó en sí mismo, y aunque trataba de mantenerse cerca y cuidando de su hermanito, no pudo hacerlo cómo antes.

Sonic también empezó a buscar su base, por algo el club de lectura para estar preparado para la presión y cansancio que le aguardaban al iniciar la licenciatura, y el club de artes como una vía en contra del estrés y ser una distracción de su carga. Maurice a diferencia de Silver no se prestó para ser alguien tan extrovertido, aunque, tampoco es como si fuese un mudo, realmente llegó a congeniar con pocos chicos y una que otra chica e ir creando amistades para ampliar su círculo; buscó calidad más que cantidad. Los dos fueron centrándose más en sí mismos, tanto en lo académico como con las relaciones, fue su propio desarrollo el que les hizo entender que bien podrían salir juntos y siempre contarse de su día cuando se iban a dormir, pero también ya existirían otros asuntos que ver en donde no podrían recurrir al otro. Separarse no está mal, parte de madurar fue el que los dos entendieron que por mucho que presumieran su relación perfecta de hermanos ya iba siendo tiempo de acortarla un poco.

Fue un trago amargo para Silver, pues al ser mayor que el otro erizo siempre se portó demasiado protector y atento, despegarse de su hermanito fue difícil, pero sabía que no era malo darle su espacio y confiar en qué el otro sabría tomar adecuadamente sus decisiones, incluso si no, Sonic vendría a él y juntos solucionarían el problema como de niños. Eran solo ellos dos, de cualquier forma; los señores Hedgehog murieron, los mellizos estaban en el extranjero con solo cinco llamadas al año y un par de visitas para las festividades, y su padre ni siquiera era una opción. Bueno, habían estado años solos en Mobius aprendiendo a valerse por sí mismos, ya todos los conocían en su pequeño vecindario y en los centros comerciales, si bien la ciudad no era un pueblo de dos lotificaciones, tampoco tenía 1000 acres, era moderado, así que nada raro pasaría ahora que crecieron.

En realidad así fue, transcurrieron ciertos meses hasta casi llegar mediados de año y cerrar el primer semestre, usar ese sistema era una ventaja para moldearlos para cuando fuesen a la universidad el tema del cambio de las "Unidades" a "Semestres" no les perjudicara o incomodara en algo, entonces la preparatoria implementó ese estilo. Silver andaba feliz de ya estar en la recta final de terminar su curso de primeros auxilios, sobre todo por la gran experiencia que adquirió, a veces faltaba a casa por reunirse con amigos y programar campañas pequeñas pero de beneficio comunitario; y Sonic no se quejaba, porque a veces hacía lo mismo pero por simple ocio, había un agradable niño superdotado que iba en su mismo salón y lo invitaba a él y a otro equidna fortachón del equipo de baloncesto a tener pijamas, la experiencia agradable de tener noches donde los tres se la pasaban en juegos y charlas tontas resultaba calmando su estrés académico, y le relajaba de sobre manera.

Maurice podría decir que sus mejores amigos solo eran Tails y Knuckles, chicos con los que realmente y por primera vez tuvo un verdadero grupo de amigos en los que confiar, y recurrir para desastres ocasionales. Tails era un chico de doce que por su increíble y enorme intelecto avanzó unos años de estudio, sus padres estaban encantados de que su pequeño cachorro fuera un superdotado, el mayor orgullo de la familia, pero para Maurice no era más que un hermanito menor, ¡por fin pudo experimentar el título de hermano mayor! (Que él mismo se autodenominó, por cierto), porque a pesar de que el vulpino no fuese tan pequeño a comparación suya, de cualquier manera seguía siendo apenas un puberto entrando a la adolescencia, y estar rodeado de puros jóvenes de entre 16-18 no era sano, así que él solito se encomendó la tarea de proteger al chico ante cualquier intento de corrupción a su inocente y sana mente; Knuckles era alguien de su edad (y con quien a fuerzas compartió el título de hermano) que prometía tanto pese a no demostrarlo, era un apasionado en secreto pero que lo denotaba sin querer, por ejemplo, su afición con el deporte.

El cómo se conocieron fue algo paradójico porque, bueno, fue accidental. Un día normal de marzo Sonic se presentaba al club de lectura, entonces les dieron la bienvenida a otros estudiantes que se incorporaron tarde luego de las inscripciones, entre los cinco nuevos estaba el zorrito que se vio tímido en intentar acoplarse con tipos mayores, y encima desconocidos; como en su mesa había un espacio libre lo invitó a sentarse, cosa que Tails agradeció porque entre mezclarse con tipos enormes y chicas bañadas en maquillaje era mejor estar a la par de un erizo con anteojos de botella, se supone que el club era de lectura y en su imaginación se proyectó a un montón de nerds andar discutiendo sobre el próximo ensayo presidencial, pero con el público presente fue algo... decepcionante, por decir lo menos. Mientras el presidente coordinaba los turnos para la mesa redonda de la última lectura asignada, el peli-azul ocupó el tiempo para ir conociendo al chico, a él y a su tremendo cerebro que lo dejó boquiabierto.

Luego en el descanso cuando el coordinador salió por una merienda todos se dispersaron, tanto que pasaron por alto como un equidna entraba confundido y aún así fue a sentarse hasta la parte detrás del salón, los dos chicos se miraron confundidos pues no se presentó ni sabían de él, y tampoco creían que fuera parte del club, entonces se acercaron para interrogar sutilmente al fortachón y darse cuenta de que sí, ni era parte de la hermandad y llegó ahí por confundirse con la oficina destinada para las reuniones del equipo de básquetbol, aunque antes de irse vio los libros que la mayoría cargaba, y al fijarse en el título de "La ladrona de libros", pues, se quedó hasta el final, y sin que se lo pidieran hasta dio su resumen y casi llora cuando explicó la parte de la muerte de Rudy y de los Hubermann. Eh, definitivamente no regresó al club.

Aunque, eso no fue un obstáculo para que los tres se pasaran sus números e hicieran un grupo, las primeras semanas charlaban de cosas triviales y hasta a veces sin sentido, hacían guerras de stickers o se stalkeaban las redes sociales, pero luego de un mes sus neuronas se conectaron y en un pensamiento recurrente (obvio) Knuckles presentó la iniciativa: "Vamos en la misma preparatoria y nunca coincidimos en encontrarnos en los pasillos, debemos salir, necesitamos algo físico en vez de solo chats". Y aunque Sonic y Tails sí se veían todos los sábados en las sesiones del club, también era tan poco tiempo que accedieron sin rechistar. Entonces las primeras salidas fueron a comer en las diferentes cafeterías del centro comercial, luego ascendieron a los cines y a los arcades, y cuando llevaron un buen tiempo de esa amistad rara Tails los invitó a pijamadas, sus padres accedieron de inmediato contentos de que su hijo por fin les presentará amigos en todo lo que iba en ese instituto. 

Claro que ni Knuckles ni Sonic dijeron en voz alta que se morían de pena cada que la señora Rosemary entraba a la habitación para ver si estaban bien u ocupaban algún refrigerio (ella literalmente siempre llevaba una bandeja de postres a cada quince minutos), y ellos, no queriendo herir los sentimientos de la mujer y menos tener problemas con Tails, se los comían, y eso duró como mes y medio hasta que el zorrito le puso un alto a su madre para evitar que sus amigos se volvieran diabéticos de puro dulce a cada rato. El padre de Tails, Amadeus, pese a no estar en casa regularmente y llegar tarde por sus largas jornadas en los transportes extraurbanos le calentaba el corazón ver al trío dormir como bebés, en formas raras y destapados, pero eh, Amadeus solo miraba el hecho de que su cachorro por fin tuviera amigos y estos chicos fuesen una buena influencia, así que los tapaba y acomodaba cada que tenía oportunidad.

Ahora a dos semanas de los finales y el cierre del semestre los tres ya presumían de su grupito exclusivo, y como realmente ninguno coincidía con los horarios, su presunción quedaba nomás fuera de la vista de los estudiantes, pero que sus allegados sabían estaba la amistad presente. Silver se enorgullecía de eso, ver a Sonic feliz y con gente que le traía buen prospecto a su vida, al conocer a sus amiguitos les dio buena vibra, incluso ya se imaginaba al grupito dinamita conformado por: el abogado, el ingeniero civil (porque si bien Knuckles quería ser un jugador de básquet profesional, también quería tener un título universitario), y el adorable hacker-científico-técnico-laboratorista-médico, aunque Silver se inventó eso porque Tails fue claro cuando dijo que le llamaba la atención tener dos carreras de ingeniería en robótica y en electromecánica.

Silver conocía a ese grupo porque Sonic solito se lo contó, y también confesó que solo se llevaba bien con sus compañeros de clase mas sin desarrollar algún vínculo especial o algo, se tragó el cuento sin indagar más. Y si bien Sonic tampoco le ocultó nada, hizo algunas omisiones de información "relevante", en realidad no era relevante, simplemente se calló el que coincidiera con alguien en el club de artes que para Silver era como ver una fea mancha que por más que se restriegue no se quita. De igual forma, ¿qué caso tenía decirlo? El tipo solo duró un mes en ese grupo y se dio de baja, aunque, no quitaba el hecho de que a veces se fuera a meter de curioso en el salón para merodear viendo los trabajos del club, incluso en horas específicas sabiendo que solo uno de los miembros se la pasaba terminando sus proyectos. Y Maurice tampoco se quejaba cuando recibía esa compañía extra, porque ni lo odiaba, pero tampoco es como si pasaran de chistes sarcásticos e indirectas con humor negro. Hablando del rey de roma...

—Hola —Sonic alzó la oreja al reconocer la voz, pero no volteó, simplemente terminó de pasar el pincel en puntos revueltos hasta gastar el color puesto en las cerdas; justo ahora encerrado en el salón de artes se supone que el resto ya se habría ido hace media hora, aunque, las costumbres parecían no cambiar. Resopló al oír los pasos aproximarse hasta su lugar donde aún la pintura en el lienzo estaba fresca, rezó internamente porque no hubieran bromas pesadas esta vez, en serio le costó terminarlo—. Qué horrible, ¿tú lo hiciste? —un leve golpecito a su caballete, pero sin llegar a ser brusco y amenazar en tirarlo, simplemente un pequeño recordatorio de que estaba en ese lugar también.

—Buenas tardes también, Shadow —saludó a regañadientes—, sí, lo hice. No puedo esperar a que lo entiendas porque tus pocas neuronas ya se fundieron en el campeonato como para entender arte abstracto —se mofó, pero en vez de tener un empujón o que le regara la pintura como la última vez (al menos él se vengó pinchándole el balón), simplemente vio por el rabillo del ojo al erizo bicolor quitarse la mochila y dejarla tirada mientras se sentaba en el asiento de a la par.

—Grosero —refunfuñó—, personalmente creo que es raro, pero viniendo de ti no puedo esperar algo normal tampoco, ¿eh? —Sonic terminó por fin con los difuminados y se dispuso a guardar su material, mientras cerraba las pinturas giró a ver al moreno formando una sonrisa torcida, aunque con la gracia perceptible al haber entendido la broma.

—¿Así que insinúas que soy raro?

—No lo insinuó, lo digo abiertamente —aclaró, Maurice rodó los ojos siguiendo con lo suyo; al agacharse para meter las cosas en su estuche le dio a Shadow oportunidad de tener mejor vista hacia el frente y admirar la obra de arte, en realidad, nunca pensaría que era extraña, pero sí fuera de lo común, sin embargo, su belleza era innegable y el cómo solo con tener los ojos clavados en ella despertaba un montón de pensamientos y sensaciones, Sonic definitivamente usó sus mejores dotes artísticos y se esmeró porque su creación tuviese una dualidad capaz de confundir al espectador según la perspectiva con que se enfocara—. ¿Participarás en la exposición de arte?

—Quizás, aún no me decido, habrán excelentes trabajos y toda la escuela verá las obras. Siento que cuando lean mi nombre moriré de pena —confesó, terminado ya su proceso de guardar los materiales fue a quitar el lienzo de la base e irlo a dejar en la parte de atrás donde habían pequeños espacios para dejar las pinturas a secar; Sonic no dijo nada cuando Shadow lo siguió.

—¿Entonces puedo presentarla yo? —el azul lo vio irritado, mas siguió su camino de dejar todo en orden y salir del salón, el conserje vendría a cerrar con llave entonces solo dejó cerrado a medias; Shadow tuvo que regresar por su mochila y salió inmediatamente detrás de él—. Solo digo... Que sería una oportunidad que deberías de aprovechar, me refiero, haces cosas muy lindas, tu creatividad debería ser reconocida por otros, Sonic, no es malo querer presentar tu trabajo y esperar elogios. Aunque sigo sin entender cómo es que tienes tantos talentos y no los explotas, eres un aburrido —por lo último el cían chasqueó la lengua disgustado, pero al instante se transformó en una risita de agradecimiento, el bicolor tenía una forma peculiar de hacerle ver las cosas, lo peor, es que la mayoría de veces surtía efecto para convencerlo de algo.

—Lo pensaré, gracias —los dos se mantuvieron en silencio por un rato mientras salían del edificio, fue hasta que se recostaron en las bancas de la salida que la plática se retomó—. ¿Cómo van las clases de fútbol?

—Dejé al equipo.

—¿Qué? —lo encaró aturdido—, pero...- ¿Por qué? —la pregunta si bien era obvia que se la iban a hacer, Shadow tuvo una mínima esperanza de que Sonic fuese la excepción, pero viendo imposible eso, gruñó bajo cuando respondió de mala gana.

—No estaba sintiéndome cómodo, supongo que no era lo mío, después de todo —mencionó, los matices de su voz denotando aburrimiento, fastidio e indiferencia, cosas que Sonic detestaba en todo el sentido de la expresión.

—Eso mismo dijiste con el equipo de baloncesto, tenis, natación, el club de gastronomía, lectura, matemáticas, y principalmente el de artes, Shadow —enumeró los sitios donde solo había estado de entre uno o dos meses antes de renunciar y buscar otro, el ónix se encogió volteando la cabeza para similar no prestar atención al regaño, y bien pudo irse, pero el jalón de orejas tácito lo amarró de alguna manera a la banca sin que pudiera huir de escuchar al cobalto y sus puntos válidos—. No puedes seguir así... Pierdes el interés tan rápido, y vas por la vida como una bala sin rumbo, ¿tu hermano no te ha dicho nada? No creo que esté de acuerdo —eso  tocó una pequeña fibra, una que le hizo levantarse con mochila y Sonic supuso se iba a largar, en realidad dio dos pasos antes de voltear y ver al azul confundido.

—Ni me lo recuerdes —amenazó, el chico no queriendo problemas hizo caso y mejor empezó a sacar su cambio para cuando el autobús pasará, sin embargo, Shadow lo detuvo con un carraspeo forzoso en un intento de recobrar su atención—. ¿Estás ocupado ahora? Ya has terminado tu pintura, después de todo.

—No realmente, iba a casa, quedé con Silver de ver la película que rentamos el sábado, por fin tenemos tiempo libre, ¿por qué? —ladeó la cabeza, aguantándose las burlas que quería decir al ver al chico arrugar los labios indeciso y su lenguaje corporal denotar nervios.

—¿Quieres que vayamos por un helado? —soltó, y ciertamente Sonic no supo qué decir o hacer, solo su rostro quedó congelado mientras buscaba respuestas, aunque en ese pequeño lapso se le olvidó cambiar la cara de estar viendo al otro como con dos cabezas—. No me mires así, Rouge está ocupada con su estética, ella también está terminando su taller y en estos días presenta sus modelos y examen, y Mephiles ni siquiera está por su intercambio. Mi lista de amigos es relativamente pequeña, ¿está mal querer ampliarla invitando a un nerd a comer helado? ¿O no te gusta el helado? ¿Quieres una hamburguesa o un pastel?

—Está bien el helado —rió, moviendo sus luceros de arriba a abajo inspeccionando al erizo oscuro—, ¿así que me estás considerando un amigo, eh? —Shadow ya no habló, avergonzado a tope que sus orejas se pintaron con un brillante cereza en sus puntas y sus mejillas igualmente, pero las cubrió rápido; a Sonic le causó gracia y ternura esa reacción, bueno, una merienda no mataba a nadie, así que se puso de pie y palmeó la espalda tensa modulando su tono para no estresar más al tipo—. Bien, vamos, le escribiré a Silver de que me retrasaré un poco, pero por favor, ¡conduce como alguien civilizado! —le pellizcó la oreja, y Shadow se quitó rápido quejándose de esa acción brusca y cruel de lastimar su orejita, yéndose al parquímetro para ir por su motocicleta, de paso sonriendo triunfador y que su ánimo mejorará por no ser rechazado, pero eso no lo dejó a la vista de Sonic.

El cían lo vio irse y se disoció un poco; no creyó que estaría en las mismas que Shadow honestamente, es decir, los dos tenían amigos pero fuera de sus secciones, en clase hablaban más por cordialidad que por gusto, ¿no teniendo eso en común deberían acercarse algo para no estar tremendamente solos ahí? Sería una opción, pero interna, no la iba a divulgar, y peor si Silver lo descubría andando de amiguito con quién por su culpa casi los suspenden; hablando de Silver, se olvidó de avisar su salida, entonces sacó su teléfono para encenderlo y buscar el chat de su hermano, cuando lo encontró, se puso a escribir rápido antes de que Shadow regresará, y agradeció a los cielos que Silver justamente estuviera conectado, a los momentos le respondió.

❄️ Silv-copito☃️

Llegaré un poco tarde, ¿puedes arreglar la cocina? Ya que ninguno de los dos tuvo tiempo en la mañana de lavar los trastes y limpiar la estufa. Porfis 🙏
4:12 p.m.✔️✔️

Ugh, que aburrido, está bien, ya voy. ¿Por qué vienes retrasado?🤔🤔🤔
4:13 p.m.✔️✔️

—¿Sonic, vienes? —el motor ruidoso le hizo ver al frente, topándose con Shadow estarlo esperando para irse; Sonic pasó saliva, las motocicletas eran de sus menos favoritas, y aún así, le aceptaba la salida a un tipo que dudosamente consiguió su licencia, irónico; Shadow al ver la cara del chico que luchaba por esconder su pánico, decidió quitarse el casco y ponérselo en su cabeza buscando enrollar las púas azules y que no estorbaran al ajustarlo, Sonic agradeció bajamente antes de escribir rápido y guardar su móvil.

❄️ Silv-copito☃️

Creo que participaré en la exposición de arte, entonces quiero dejar todo en orden para mañana inscribirme. Tranquilo, estaré bien. Prepara todo para cuando llegué. Y POR SUPUESTO, sin comerte todas las palomitas que compré, o romperé tu colección de Cromos favorita😁 
4:14 p.m.✔️✔️

Con el aparato ya bien resguardado en su mochila dejó las manos libres a su dueño, que las usó para sujetarse torpemente de la esquina de la motocicleta y así subirse, la vez pasada por seguir irritado no lo necesitó pues la adrenalina hizo lo suyo, ahora estando avergonzado por verse muy miedoso que hasta le prestaron un casco de protección y sus manos de gelatina solo lo hicieron ver patético y pequeño. Diablos. Shadow se tragó el bostezo por los minutos que pasaban viendo al chico resbalarse a cada tanto, mejor apagó el aparato y lo estacionó adecuadamente, Sonic le iba protestar que casi lo lograba pero se calló cuando las manos ébano fueron a tomarlo por la cintura y darle un empujón para sentarlo en la pequeña plataforma que era el otro mini asiento, literalmente la lengua se le enredó al no saber qué decir; Shadow ya satisfecho regresó a su asiento y guió las manos de gelatina melocotón para que se enredaran en su estómago imitando un "cinturón", de esa forma el cían tendría menos riesgo de caerse.

Sonic pudo decir cualquier estupidez que de la nada brillara por su cabeza, aunque cuando el motor volvió a resonar se le fueron por donde vinieron, ahora entendiendo el porqué Shadow le hizo abrazarlo, ¡el tipo era un maldito loco! Apenas encendido el vehículo agarró una velocidad aterradora y peor cuando se puso en marcha en las calles, rebasando coches y hasta tomando atajos que en el colectivo no se verían. Sonic rezó internamente y, por accidente quizás, lo representó hundiendo sus garritas cuidadas en la polera del erizo azabache, pero él ni se inmutó, en realidad, parecía divertirse con sus reacciones miedosas, era un niño divertido, viéndolo bien. 

Cuando por fin llegaron al dichoso lugar lo primero que hizo el peli-azul fue suspirar aliviado de seguir con vida y quedarse un momento recuperando aire, cosa que el otro interpretó como que tuviera miedo de bajarse solo, entonces así como lo subió le ayudó a bajarse, quitándole el casco para dejarlo en la cajuela de la motocicleta. Maurice pasó saliva decepcionado de que su principal apoyo para ocultar su vergüenza convertida en sonrojo se quedará en el parquímetro, sin ese casco ahora estaba expuesto, entonces hizo lo posible por no mirar a la cara al moreno mientras formulaba un agradecimiento coherente y expandido, no cualquiera hace eso, de todos modos, y en general le gustaba que las personas fueran amables, pero este chico lo fue demasiado, ¡ay, su cerebro revolvió todo!

Shadow le dio unos toquecitos para que reaccionara, viendo que no avanzaba por sí mismo enfrente de las graditas del local mejor lo arrastró, de forma literal, hacia adentro, fue hasta que Sonic se sintió asfixiar porque le jalaron bruscamente del cuello de la camisa que reaccionó pero ya dentro, lo cual fue, wow, inesperado de ver tremendo lugar que parecía de caramelo. La paleta de colores era realmente pastel y bien combinada: el tapiz y el techo formaban un pastel con glaseado de vainilla y chispitas de colores encima, el suelo un patrón de galleta de fresa, las luces venían siendo conitos de helado de chocolate, el mostrador repleto de decoraciones que hacían alusión a los diferentes tipos de postres que ofrecían, incluso las sillas y las mesas a juego con un estilo adorable de corazones junto a los servilleteros en espiral de cereza. Volteó a ver a Shadow con duda, ¿cómo con esa apariencia tan ruda se atrevía a visitar lugares tan dulces?

—Increíble... Nunca había visto este lugar —comentó, sus orbes esmeralda recorriendo de arriba a abajo y de izquierda a derecha el local modesto pero adorablemente equipado, un destello de curiosidad y encanto se asomaron, y el bicolor lo notó a su tiempo.

—Lo inauguraron hace poco, la primera vez que vine fue con mi hermano —dijo mientras lo empujaba ya más suave hacia el frente donde estaba el mostrador, la cajera les saludó y esperó a que ordenaran algo del menú, Shadow codeó el brazo contrario entretanto sacaba su billetera, el azul reaccionó apenas buscando torpemente en su mochila también algo de cambio—. ¿Qué vas a pedir?

—Me alcanza para un- —y ni terminó de contar sus billetes arrugados cuando la mano bicolor fue a regresar el dinero hacia la mochila, cerrando con zipper, Sonic se cohibió.

—La pregunta es qué vas a pedir, no para cuanto te alcanza. Te invité yo, ¿no? Así que obviamente pagaré. Anda pide lo que quieras.

El erizo azul asintió apenado, sabía bien que Shadow no lo dijo con mala intención ni menos quiso sonar grosero, pero fue raro de muy raro que alguien por primera vez le invitara algo, al menos cuando acordaba encuentros con sus amigos se hacía un tipo de recaudación entre los tres para ser equitativos, no nada más alguien pagaba; exhaló nervioso señalando un triste cono de napolitano, y encima pequeño, antes de escabullirse con el pretexto de apartar una mesa (cuando apenas y habían dos personas más), el oscuro ya ni le dijo nada, pero como supuso no iba a llenarse solo con eso, pidió un sundae de caramelo con galleta, mientras él escogió un Smoothie de chocolate y un vasito de napolitano. Cuando sus órdenes estuvieron listas llevó la bandeja de en forma de canastita hacia la mesa de atrás donde el peli-azul andaba quitándose las púas con una maraña de pensamientos.

Al sentarse lo primero que hizo fue carraspear para regresar al erizo a la tierra, luego le entregó sus postres y él se dispuso a comer en silencio por no saber ni cómo empezar con la plática, Sonic andaba en las mismas cuando agradeció tímidamente saboreando su cono. Pasaron como unos diez minutos cada quien viendo a un lado diferente hasta que el ónix se hartó de la incomodidad del entorno y quiso romperlo. No usando su mejor haz, de hecho.

—¿Qué relación tienes con ese... loquito blanco? —ganó una mirada fea, sino es que despectiva del azul que se vio ilusionado al ver que tomaron la iniciativa por él, quizás tuvo que aceptar que sí o sí Shadow no sería el mejor en abrir diálogos—. Traté de sonar amable, lo siento.

—Se llama Silver, y no está loco, solo es muy hiperactivo a veces —aclaró— y es mi hermano. Bueno, adoptado, bueno, algo así, no es que tengamos una relación formal que nos vinculé, pero nos queremos así, o sea, sin papeles, cariño- bueno, ¿por estabilidad? No eso no-... Ugh, olvídalo, él ha vivido con mi familia desde que éramos unos mocosos que solo querían jugar —ante el enredo de su lengua empezó a jugar nervioso con el frasquito del sundae—, tuvo una infancia dura... pero me alegro de que lo hayamos encontrado, ahora somos mejores amigos.

—Pensé que eran hermanos de sangre —confesó, la mirada confundida del otro le hizo acabarse su postre más pronto y ya sin pendientes encararlo con sutileza, incluso dibujó una sonrisa ladina porque ni siquiera sabía el tipo de conversación que se supone llevaban—. Aunque no les vi el parecido, supuse que podría tratarse de medios hermanos, a veces los rasgos no siempre se heredan o comparten —pudo aliviarse al escuchar que Sonic no se lo tomó a mal, en cambio, la risita tímida que le mostró fue suficiente para que destensara el cuerpo y luego de duros meses, por fin sentirse bien.

—Ja, créeme, dudo que algo así hubiera pasado. Mis padres se amaban tanto que nunca habrían hecho eso, realmente son mi estándar para cuando consiga una pareja —Sonic expresó hasta con un suave rosa pintarle las mejillas, recordando sin querer su niñez dorada y en cómo sus padres siempre los cuidaron y educaron con tanto amor desbordante, ellos siendo una pareja feliz y ejemplar, transmitiéndole el sentimiento a sus retoños—. Papá siempre procuraba recordarle a mi mamá lo mucho que la amaba y el cómo era feliz a su lado, le agradecía por estar juntos y por nosotros, él siempre dijo que éramos sus tesoros más preciados... —a lo último, la sonrisa decayó, cosa que notó el de rayas y se atrevió a indagar en ese pedacito.

—¿Dónde está el resto de tu familia, entonces? Solo te he visto a ti y al loco ese, pero nunca he visto a alguien más entrar en tu casa, o siquiera merodear por ahí —la boca del azul se abrió para responder, pero se calló cuando su cerebro proceso todas las palabras del moreno, arqueando una ceja con desconcierto pero sin querer sonriendo irónico.

—¿Entonces me has espiado? —Shadow dejó de estar con los brazos cruzados y su mentón descansando encima para enderezarse y toser negando, fue un intento torpe de no demostrar su vergüenza de hablar de más—. Mis hermanos aplicaron para una beca en el extranjero, son mellizos, Sonia y Manic, te caerían bien si los conocieras —soltó, estirándose en la silla al comentarlo—, ellos me envían una pensión cada mes para mis gastos y los de la casa, raramente los veo, solo por emergencias o en las fiestas; al menos ya solo les queda dos años de la carrera y regresaran a Mobius.

—¿Y tus padres? —Sonic se detuvo un rato, al igual que Shadow, volvió a adoptar una postura más rígida y formal; el de vetas se reprendió mentalmente en mejor haberse mordido la lengua.

—Fallecieron hace tres años en un choque a las afueras de la ciudad, no hubo sobrevivientes de ese accidente... —silencio. Al menos durante unos tres minutos que parecieron horas, entonces ambos se enfrascaron en sus propios temores de ser quién tomará la palabra; Shadow fue el que con un nudo en el estómago y sus manos rascándose apenado la nuca trató de revivir la plática.

—Lo lamento, no debí-

—Está bien —el azul contestó presuroso—, lo he superado, o bueno, al menos la herida ya no arde tanto. Sé que aunque no estén aquí, no significa que no llevaré sus memorias y sus enseñanzas conmigo siempre. Lo mejor que puedo hacer es seguir adelante por ellos y nunca olvidarlos, sé que mis padres estarían orgullosos de mí... —en primer plano bajó la mirada centrándose en el vasito vacío del helado, trayendo a su memoria una imagen clara y realista de sus padres sonreír ante ello, sus hermanos se lo dijeron al menos cuando el duelo estaba fresco, luego Silver se lo recordaba a cada cuanto lo veía triste, ahora ese pensamiento fue uno de los más presentes que tenía; Shadow sonrió ante ello, pero también sintió una panzada desagradable, algo como una simpatía y envidia simultáneas.

—No pudiste haberlo dicho mejor —se tomó un rato ordenando sus ideas, antes de agarrar una pulsera de tela cosida artesanalmente con su nombre, apretó el objeto arrugando los labios con una mueca de nostalgia irrumpir en su tono—. Los míos murieron cuando apenas cumplía seis... Fueron, ya sabes, asesinados por gente desgraciada que solo quería quitarles lo que con esfuerzo ellos construyeron. No recuerdo mucho de ellos, aún era pequeño, mi hermano tampoco quiere tocar mucho ese tema... —mencionó, el peli-azul lo vio atónito unos segundos antes de bajar las orejas con culpa, achicopalando su ánimo por ver la cruda semejanza y puntos en común que ellos compartían; sería inoportuno preguntar los detalles, mas vio factible lo de transmitirle algo de condolencias tardías yendo a estrechar sus manos empuñadas y darle un apretón amistoso, pese a la tela blanca de sus guantes, el calor se sintió tan claro.

—Lo lamento...

—Está bien, yo- está bien... —no tuvo el valor ni para aceptar la muestra de solidaridad, ni tampoco rechazarla, se quedó un rato frío ordenando su amalgama de sentimientos e ideas, desde niño fueron pocas personas con las que pudo compartir el dolor de la pérdida, tal vez no fue mala idea querer conversar un rato con este tonto, no solo era agradable, tenían cositas en común, más que para presumir para llorar, pero eh, detalles; sonrió torcido levantando sus rubíes para toparse con las esmeraldas preocupadas—. Entonces, ¿somos dos huérfanos miserables?

—Tú tal vez, yo tengo a mis hermanos, a Silver, y ahora a Tails y a Knuckles —le confrontó inclinándose un poco para golpearle el hombro y reír, Shadow hizo lo mismo, pero discretamente se sobó esa parte porque le dolió; recuperando aire, Sonic suavizó su voz y preguntó con incertidumbre—. ¿Qué pasa con tu hermano? No lo has mencionado ahora.

—Es un aguafiestas —dijo sin rodeos, rodando sus ojos carmín a otro lado—. Últimamente se ha puesto demasiado sobreprotector para mi gusto, me cuestiona todo, me prohíbe casi todo, quiere estar controlándome. Y sí, sé que es por mi bien y tiene miedo de que algo cómo lo que le pasó a nuestros padres pueda repetirse pero... Ya soy un adulto, ¿no? Creo que es justo que me dé mi espacio, lo quiero, pero a veces es asfixiante... —Sonic lo escuchó con calma, analizando cada una de sus palabras hasta creer tener su veredicto.

—Bueno... Sí, pueda que te sientas hostigado por él, quizás está siendo demasiado obvio en solo querer cuidarte por formas poco convencionales que no te agradan. Pero, recuerda que eres su hermano, su única familia a la que intenta aferrarse y no perder; ser hermano mayor no es fácil, Shad. Lo observé con los míos, con Silver, y lo estoy experimentando ahora con Tails. A veces dejas de preocuparte tanto por ti mismo, que ver a otra personita dependiendo de ti es lo único que cobra importancia en tu cabeza, no puedes estar bien sabiendo que él no lo estará, debes asegurarte primero de que nadie va a lastimarlo, solo así podrás estar en paz contigo mismo —expuso con tranquilidad y elocuencia envidiables, Shadow relajó los músculos de su espalda y se inclinó hacia adelante perdiéndose en la voz dulzona que buscaba reestructurar sus ideas acerca de la sobreprotección de su hermano, sus orejas se alzaron con gusto con solo escuchar las oraciones parsimoniosas de Sonic; no sabía si no le había prestado suficiente atención antes, o que particularmente ahora el cían buscaba quitar la acidez de sus pensamientos ácidos y endulzarlos un poco. Sonic volvió a prestarle atención terminando ese mini discurso, avergonzándose cuando notó los orbes rubíes fijos en él—. Lo siento si no fue una reflexión profunda, acabo de inventar todo...

—En realidad, me ha ayudado —confesó, el azul movió la cabeza de arriba a abajo sutilmente aún con el tierno tinte rosa de pena en sus mofletes; sin querer, los dos se quedaron así un rato, por fin notando las singularidades que se escondían en los ojos ajenos, las esmeraldas observaron brillos escondidos en los rubíes y éstos sabiduría en un espíritu libre en los contrarios; Shadow creyó que fue suficiente contacto visual por uno, estar avergonzado, y dos, le ardían los ojos—. Gracias... Supongo que ahora no ocuparé solo de Rouge para contarle mis aventuras extraordinarias en cualquier día de la prepa —Sonic rió, pero fue una risita natural, ni tosca ni baja, simplemente acorde, los labios morenos se curvaron en una sonrisa feliz por el simple hecho de escuchar algo tan encantador.

—Encantado de escucharte siempre que lo necesites, ¿ya te había dado mi número, no? —las cejas del moreno se arquearon vagando en su mente sí lo tenía o no, quizás sí, una vez se los pasaron cuando limpiaban las clases del segundo piso, pero probablemente lo eliminó, así que sacó su móvil para que ambos intercambiaran números, al cabo de unos minutos, los dos ya se tenían agendados—. Lo perderás en poco tiempo de nuevo, seguro.

—Quizás, ¿y qué? Solo debo pedírtelo de nuevo —Sonic asintió mostrando estar de acuerdo, sin querer moviendo los ojos al reloj de casita de dulces de jengibre en la pared, se sobresaltó y pronto se puso a arreglar su mochila, el bicolor supuso que era hora de irse entonces—. Oye, gracias por pasar un rato conmigo, necesitaba hablar con alguien, y honestamente no sabía a quién más recurrir —el erizo azul asintió terminando de cerrar el pequeño zipper donde guardaba su teléfono, poniéndose de pie y alzar una mano en dirección al muchacho.

—No hay problema, tal vez empezamos con mala racha, pero me alegra tener algo en común con alguien que no sean mis hermanos o mis amigos —Shadow miró atento la palma enguantada alba extendida en su dirección, quiso negarse por un momento, pero el instinto de apretarla fue más fuerte, y la sensación le dio un pequeño cosquilleo de haber hecho las paces con alguien que consideraba raro (lo seguía considerando, aunque ahora en el buen sentido); Sonic se puso de pie y retrocedió unos dos pasos, sin querer tiró algo de la bolsita de su pantalón de mezclilla sin darse cuenta—. Creo que es hora de irme, Silver ya ha de estar hurtando los bocadillos... Eh, ¿nos vemos mañana?

—¿No quieres que te llevé? —preguntó imitando la acción del cerúleo, aunado a ello levantó los recipientes y basura de la mesa para irla a dejar a la basura, no era muy discreto en ocultar que gustaba de ayudar a los meseros, de paso tuvo que frenar antes de pisar algo importante, y sin que el otro lo viese, los guardó en su propia chaqueta; Sonic vio la acción y sonrió en sus adentros, pero por fuera no olvidó la protesta y puso mucho esfuerzo por no sonar desagradecido.

—En realidad, vivo cerca, entonces- —ni bien acabó fue sujetado por la muñeca izquierda con fuerza moderada para no lastimarlo, lo arrastraron de regreso al parquímetro y de nuevo le colocaron el casco, Sonic al menos se conformó en que si chocaban, encontrarían su cabeza intacta... Esta vez él subió primero con ayuda del azabache y éste de último, encajando la llave y encendiendo su belleza, a Maurice se le contrajo el estómago por la suspensión del vehículo—. Si tu hermano es tan sobreprotector como dices... ¿Por qué diablos te deja usar esto sabiendo que eres un inestable que en cualquier momento se accidentará?

—Qué optimismo —rodó los ojos sarcástico, ya luego se mofó con cierto orgullo, sino es que con el ego inflado—. Lo hace porque gané un mini concurso local de Motocross el año pasado, incluso me ayudó a sacar mi licencia por ese logro —obviamente esa era un razón ambigua, por no decir estúpida, pero Sonic no pudo alegar más cuando ya estaban en movimiento, y su cerebro le reprendió por ser tan dejado y volverse a subir con este loco—. Ahora si no quieres accidentarte, agárrate de mí.

Con la motocicleta fue cuestión de pasarse un semáforo y doblar ciertas calles para llegar en poco tiempo a la casa del azul, esta vez Sonic se tuvo que bajar solo, pero que igual no le molestó ya que no le echaron la moto encima como la última vez que lo acompañaron a casa, entonces todo bien, ambos agradecieron por la compañía mutua y acordaron escribirse más seguido terminando en unas palmadas en la espalda como despedida. Shadow esperó a que el chico entrara a casa, y aunque su vista seguía en el camino que debía recorrer para llegar a la suya, otro más fuerte lo llamaba, igual de adoquinado, pero con el sendero y los arreglos más pretenciosos que daban inicio a donde estaba el condominio próximo. El erizo de ébano titubeó por un minuto antes de seguir lo prohibido.

Shadow agradecía el hecho de la poca actividad en el parque durante la tarde, ya que cuando llegó no vio ningún alma a la vista y eso le hizo respirar tranquilo; habiendo dejada bien estacionada su motocicleta bajó para correr a inspeccionar la casita de aves, otra vez encontró solo plumas... No importa. En clases se la pasó garabateando algo que guardó dentro de sus púas, así que buscó entre ellas hasta sacar una hoja de cuaderno doblada en cuatro que iba a dejar en ese "escondite", claro, sino es que unos aplausos patéticos detrás de él le hicieron dar un respingo y saltar al otro lado por el susto de ser pillado.

—Vaya, vaya, vaya... ¿Otra vez las cartitas? —Shadow entrecerró los ojos para distinguir la silueta, ni siquiera lo notó al llegar, y es que se trataba de un erizo un poco mayor que él por unos cinco años si mucho, le recordaba a Sonic en cuanto a la apariencia física, pues tenía las espinas caídas pero de un tono verde limón y el hocico melocotón peludo, unos ojos profundos y amenazantes de azul zafiro, y unos dientes... Ugh, probablemente no estaban sucios ni con caries, pero la punta que brillaba a través de esa sonrisa enferma lo mareó horrible; en general, toda su presencia lo enfermó.

—¿Quién eres?

—Quizás un nuevo oficial de este parque, o de este condominio, o de tu vida, no sé, ¿cómo me definirías? —la voz sonaba juguetona, pero los tintes de seriedad e intimidación se confabularon horrible, Shadow pasó saliva disimuladamente para no demostrar su nerviosismo ante un erizo más grande y probablemente fuerte que él, carajo, solo quería dejar la carta...

—Cómo un busca problemas al que definitivamente no quiero ni ver —pese a que reunió coraje para sisear con veneno y darse la vuelta, sus puños temblando no eran un indicador a su favor; cosa que notó el joven adulto vestido con gafas de sol rojas, una chaqueta negra de estampados de llamas anaranjadas con amarillas y pantalón de lona rasgado en las rodillas y puntas, sonriendo intrigado por esa reacción curiosa, entonces, queriendo explorar más de ella, agarró la casita para irla despedazando y que sus ruidos llamasen la atención horrorizada del oscuro—. ¡Oye, eso es público, déjalo! —gritó, en su intentó de recuperar ese mini objeto que funcionaba como un correo secreto solo consiguió que el verdoso lo tomase por el cuello y aventara unos metros lejos, el moreno se tragó el quejido al haberse raspado las palmas, mas se levantó a prisas para recuperar el objeto, en vano, vio como el pie del tipo pisoteaba lo último que quedaba de su estructura y tiraba sus cartas anteriores que había estado dejando con el pasar de los meses.

—Cosita —se burló de la cara atónita del adolescente—, ¿sabes, chico? Creo que nadie te ha dicho este consejo, pero a veces es mejor aceptar que hay cosas que no son para ti, no puedes forzarlas, simplemente el destino tiene otros planes, y es mejor dejarlo así —pateó los restos de la madera hacia Shadow, quien se arrastró bajando las orejas al ver nada más los trozos separados a la fuerza y el cómo su objeto preciado y simbólico se hizo añicos; pronto el aire se tiñó de un desagradable olor extra, junto a una calada de humo enfermamente fuerte—. ¿Te suena el nombre de Gerald, no?

—¿Qué? —los ojos carmín se abrieron con un atisbo de terror, por instinto retrocedió, no por ver al sujeto enfrente fumar, simplemente escuchar ese nombre le desbarató la supuesta valentía que ansiaba demostrar; pronto, una idea no tan descabellada le dio un escalofrío del porqué fue mencionado—. Él no-... él no sabe que yo-...

—¿Él no sabe que has estado acosando el condominio desde hace meses en que se fue de viaje con su nieta? ¿En serio? —se mofó arqueando las cejas, tiró el cigarro al suelo y lo piso hasta hacerlo polvo, Shadow no evitó pensar en que eso más que una acción rara fue un retrato de lo que estaba a punto de hacerle—. Oh, cachorro, él sabe más que eso... Por eso estoy aquí, en primer lugar, eres solo un tontito enamorado con esto —recordó— pero vales más que ser un perrito faldero, niño, entonces te daré una oportunidad de alejarte de todo esto. Gerald me dio libertad para hacer lo que quisiera si no colaboras, la pregunta es, ¿qué harás? ¿Seguirás tu vida olvidándote de los Robotnik para siempre?

¿Qué haría? ¿Cuál se supone que es la respuesta correcta a esa pregunta? Un sí le salvaría el trasero, porque obvio, ese tipo no venía con intenciones de hablar si se encontraba solo esperándolo sospechosamente puntual a la hora que frecuentaba, sabía de Gerald, y peor, su facha no parecía la de un joven punk sino la de un delincuente real, más alto y definitivamente más fuerte que él; el no iba a traducirse en una golpiza o algo peor. Shadow lo meditó un rato, estando demasiado tentado en darse la vuelta e irse, mas sabía que ese sujeto no lo dejaría en paz hasta tener una respuesta.

¿Lo valía?

Sus ojos, su risa, los momentos que pasaron juntos, todo lo que habían llevado en secreto hasta el estallido con ese anciano odioso, el sí significaría entonces abandonar esos recuerdos y prácticamente por todo lo que habían trabajado. Gerald fue astuto en prolongar el viaje con su nieta durante más de medio año con la supuesta excusa de un intercambio estudiantil que le vendría bien para su salud, pero el moreno sabía que la verdadera razón siempre fue el que la distancia y tiempo lavaran los cerebros de ambos jóvenes involucrados y por fin dejarán la tontería en que se metieron. Ante ese pensamiento gruñó en sus adentros.

Su respuesta fue no.

Pronto se puso de pie sacudiendo la grama que ensuciaba su ropa tras la caída, estirando brazos y piernas antes de empuñar los puños y adoptar una postura de lucha, flexionó las rodillas buscando el ángulo más cómodo así como también doblar ambos brazos al frente y en guardia. Qué importaba que lo golpeara, pero no iba a alejarse de la nieta de Gerald, de María Robotnik, de su Girasol, ojalá que ese tipejo le pasara el mensaje al anciano de que no iba a darse por vencido. Scourge sonrió cruelmente viendo su espíritu indomable, pero lo asustó muy en el fondo. Si moría ahora... Al menos pagó la cuenta de Netflix.

—Ow, esto es tan divertido —festejó quitándose la chaqueta y tronándose los nudillos, su lengua relamió sus labios secos junto a los colmillos que brillaron en la sonrisa entusiasmada—. Grábate esto si sobrevives, niño, mis servicios no son baratos, pero son efectivos. Y mientras Gerald viva, le seré fiel, incluso si me pide deshacerme de un mocoso tonto como tú —fue como un último chance para el moreno, esperaba se retractara de hacer el ridículo y se fuera con la cola entre las patas, en cambio, el de rayas se lanzó con un primer ataque limpio; el erizo solo asintió resignado a jugar un rato—. Te lo advertí.


Sonic no estaba entendiendo absolutamente nada de la película, pero Silver parecía feliz, entonces se mordió la lengua y siguió comiendo las sobras de los bocadillos porque su amigo se los devoró en los primeros minutos de la película; era un poco aburrido ver las trilogías que no le gustaban nada más para estar a mano con Silver, aunque, de igual manera, se sentía bien pasar tiempo con su hermano, aún si fuera casi forzosamente voluntario. Antes de seguir masticando las migajas de las bolsas de frituras el timbre sonó, como el albino estaba abrazando la almohada tan fuerte que sus ojos por poco y se caían al estar en el clímax de la historia, él se puso los zapatos y fue a atender, quizás era el organizador de madera que pidió por internet, para qué molestar al concentrado erizo. Aunque iba a presentar una queja, el repartidor parecía querer romper el timbre y tumbar la puerta de tanta insistencia.

—¡Voy! —gritó ya harto, antes de abrir tomó aire para no ser descortés con la otra persona y recibir el pedido educadamente, listo, giró el pomo abriendo la entrada principal todavía murmurando—. Ugh, espero que no hayan tirado mi paquete, es frágil- —por supuesto, esperó ver a un hombre o al menos adolescente aburridos de la vida cargar con su paquete, o mínimo a un sujeto aleatorio tocarle la puerta por una broma o porque quería indicaciones; ver al chico que hace una hora si mucho lo había dejado en su casa, andar como medio muerto fue sin duda, un shock del que no salió pronto—. ¿S-Shadow...?

—O-olvidaste tus a-audífonos... —gimió forzando una sonrisa al ver un rostro conocido, o al menos lo que sus ojos hinchados podían observar, en sus manos tenía los audífonos que se le cayeron al azul en la heladería sin que se diera cuenta, al menos intactos y un poco sucios; finalmente su cuerpo cruzó el límite, y en evidencia de ello no soportó más el peso dejándose caer frente al azul, quien gritó retrocediendo aterrado y sostenerse del umbral, cerrando los ojos para no ver ese estado del erizo.

—¿Sonic? No es justo que descargues tu ira con las co-sas... —Silver no solo escuchó el segundo golpe sordo, sino también el grito de su amigo, por lo que pausar la película e ir a ver qué pasaba fue la mejor idea que tuvo pues reaccionó igual de pasmado cuando distinguió la silueta de Shadow, pero a diferencia de Sonic, sus reflejos actuaron por sí solos al notar las heridas obligándolo a socorrerlo—. ¿¡Qué pasó!? —si bien no fue un reclamo, el volumen e histeria en la voz del plateado no ayudó a disminuir los nervios del azul, que apenas y pudo mover la boca luchando por hablar teniendo que observar a su amigo revisar rápidamente el cuerpo ébano.

—N-no sé... Y-yo solo abrí la puerta y-y —pasó saliva todavía más aterrado, Silver solo cumplía con buscar las heridas que presentaba, y por ello tenía que estar exponiéndolas; Maurice tuvo que tomar aire pausadamente queriendo eliminar la sensación asquerosa en su estómago, extraño pues no comió nada caducado o sucio, pero las náuseas estaban siendo asfixiantes al punto de estirar el cuello de su camisa en un intento de aliviarse y tener mejor circulación de oxígeno—. Yo solo... Yo solo...

Rojo... Sangre

Sonic pasó saliva, esta vez con más fuerza, sus ojos dilatados sin poder apartarse de la figura del bicolor y las manos de Silver inspeccionando, el horror marcado en sus pupilas cada que se detenía en la cara hinchada con los profundos hematomas aún rojos que no estaban desinflamándose, las partes ya moradas, pero sobre todo las manchas rojas estar salpicadas en diversos ángulos desde su rostro hasta la camisa amarilla que llevaba hoy, haciendo el color rojo más distintivo y notorio en la parte del abdomen. ¿Quizás lo apuñalaron, se desangraba? Tuvo que cubrirse la boca ante ese pensamiento para no vomitar, ya suficiente tenía con lidiar con su pánico de ver el estado deplorable en que el adolescente llamó a su puerta.

—Parece que intentaron asaltarlo y él se defendió, las heridas si bien no son letales, tampoco son pequeñas como unos simples hematomas o raspones, llevémoslo al hospital de todas formas para que le hagan los exámenes internos, aunque aparentemente no tiene huesos rotos... —dijo Silver tanteando las palmas en las extremidades del ónix sin ejercer fuerza que pudiera lastimar las partes afectadas sino solo averiguar, ante la nula respuesta del cían tosió llamando su atención—. ¿Sonic, me estás escuchando? Llama a una ambulancia, no tenemos un auto para transportarlo adecuadamente.

El cerúleo pareció reaccionar y asintió regresando al interior de la casa para buscar el teléfono, sus pasos ralentizados no contribuyeron a la prisa que supuestamente debía tener, recordar lo magullado que se encontraba el hombre... Los cortes y rasguños que dejaron sus pellejos sueltos, las aberturas en la piel, lo hinchado por la sangre coagulada, o la que en realidad se desbordó fuera de su cuerpo... «Sangre».

Pese a que en realidad Shadow solo iba muy golpeado en puntos clave y marcas de garras haberle arañado lo suficiente para parecer cuchillas que le cortaron, además del enorme golpe en el costado de su cuerpo junto a una pequeña puñalada de rozón, lo que ocasionó la pequeña hemorragia hasta tener una costra horrible por sí sola, Sonic ni con su alta graduación dejó de ver un escenario más explícito y horrible, casi como que lo hubieran partido en pedacitos según su percepción. Fue a tomar el teléfono y marcar los primeros dos dígitos, pero antes de presionar el tercero, la imagen de la sangre del erizo oscuro atormentó su cabeza, esta vez con un toque demasiado enfermo y tétrico que le sacudió el cuerpo. 

Silver iba a matarlo... La contestadora atendió la llamada preguntando por la emergencia, pero el azul tenía la lengua entumecida que ni siquiera pudo decir su dirección, dio un último intento de respirar tranquilo para calmarse antes de que fuera en vano y sus ojos cerrarse, no volvieron a abrirse como en un pestañazo, simplemente hundió su cuerpo en una oscuridad atosigante desconectándose de su alrededor y del mundo.

Notes:

Ok, lamento que esto no haya sido muy entretenido :,(
Pero espero estar más activa con esta historia, de igual manera muchas gracias por el apoyo a todos <3

Notes:

🏆🏅TRIUNFOS🏅🏆

🥈Segundo lugar en el concurso «Spirit Clock Awards» patrocinado por @thespiritsoftheclock