Chapter Text
¡La Fase 1 fue un éxito! También la cena fue bastante buena si me lo preguntan. Sí, Alfred hizo la mayor parte del trabajo, pero también ayudé mucho. Clark y Bruce tuvieron una gran tarde por lo que vi en las grabaciones. Creo que Clark Kent me cae mejor que Superman, es muy amable y educado y tiene las mejores historias. La gente debe ser tonta ya que sólo usa un par de lentes para ocultar su identidad, pero no importa… Ahora que estoy seguro de que se pueden llevar bien, es hora de la Fase 2.
Leí en algún lugar (o tal vez sólo estoy basando todo esto en las comedias románticas que veo) que es más probable que un padre soltero busque una relación si su probable pareja muestra interés en su hijo. Sí, técnicamente no soy hijo de Bruce, solo soy su protegido, pero eso es básicamente lo mismo legalmente, así que si le agrado a Clark, Bruce tendría más probabilidad de considerarlo una pareja adecuada para él. Entonces, la fase 2 consistirá en demostrarle a Bruce que Clark sería un excelente padre. ¡Apuesto a que incluso sabe algunos chistes de papa!
*
La educación en casa tiene sus pros y contras: Dick podía dormir tarde y si estaba muy cansado, Alfred lo dejaba dormir hasta tarde, Alfred era un gran tutor (a pesar de ser muy estricto) y la comida era de lo mejor. Aún así, Dick no tenía ninguna interacción con niños de su edad y rara vez salía de casa. Así que desde el día uno, Bruce decidió que la educación en casa sólo sería temporal.
Dick había estado con ellos por casi un año, así que las últimas semanas, estuvo asistiendo a la Academia de Gotham por dos días a la semana durante la tarde, de esa forma comenzaría a acostumbrarse y no tendría problema al comenzar a asistir en tiempo completo el siguiente ciclo escolar. Si le preguntaran a Bruce si esta era una práctica común, él diría que no, no lo era pero ¿Qué escuela diría que no a una petición de Bruce Wayne, el Príncipe de Gotham?
Esa semana se llevó a cabo el viaje anual de la Academia a Blüdhaven. A pesar de ser conocida por sus casinos, también tenía museos de ciencia y tecnología y ofrecía muy buenos recorridos guiados. Dick estaba tan emocionado que incluso le dijo a Bruce que no patrullaría la noche anterior a la visita para ir descansado. Bruce pensó que sólo estaba emocionado pues se trataba de su primera excursión escolar pero ¡vaya que estaba equivocado!
“¿Estás emocionado, Dick?” le preguntó durante el desayuno.
“¡Sí!” respondió entre bocados de Crocky Crunch. “¡No puedo esperar!”
“Luces más emocionado ahora por un viaje escolar que antes por ser Robin,” comentó sorprendido.
“¡No hay nada mejor que ser Robin!” dijo Dick seriamente. “Sólo estoy emocionado porque tú nunca me llevas a ningún lado. Uno pensaría que ser el protegido de un millonario incluiría más viajes a lugares exóticos en un jet privado.”
“Bueno, los chicos malos no toman vacaciones y Batman tampoco,” explicó Bruce. “Pero te prometo que haré un esfuerzo por llevarte a más lugares”.
Dick sonrió.
“Está bien, entiendo que La Misión es primero pero no diría que no a un viaje a las Bahamas.”
“Hecho, te llevaré a las Bahamas durante tus vacaciones de verano.” Bruce extendió su meñique al pequeño y Dick sonrió mientras lo entrelazaba con el suyo.
“¿Está listo para irse, joven Richard?” preguntó Alfred mientras terminaba de acomodar el almuerzo y bocadillos del pequeño.
Dick asintió mientras llevaba gustoso la última cucharada de cereal a su boca, minutos después salieron en el Aston Martin favorito de Alfred.
El viaje a la escuela no fue largo y estaba de camino a Empresas Wayne así que Bruce los acompañó. Bruce tenía una reunión agendada a las once y su papeleo estaba completo, así que podía llegar tarde. Sin embargo, era la primera excursión de Dick y recordaba lo mucho que le gustaba que sus padres lo llevaran, incluso si la salida era sólo al Museo de la Ciudad. Lo mínimo que podía hacer, era hacer lo mismo por su protegido.
Al llegar había tres autobuses estacionados en el jardín principal, también había varios pares de familia y niños esparcidos alrededor, así que ambos se veían normales entre todos ellos. Obviamente había moradas curiosas, después de todo él era Bruce Wayne y Dick, su discreto pupilo que era ocultado de la prensa por motivos de privacidad.
“¿Estás bien, pequeño?” le preguntó Bruce en voz baja antes de abordar el autobús. Dick estuvo callado desde que llegaron a la escuela e incluso, buscó su mano mientras caminaban al autobús asignado a su clase.
“Sí… creo que sólo estoy un poco nervioso. Realmente no conozco tan bien a nadie y es la primera vez que estaré sólo por más que un par de horas.”
“No estarás sólo. Tus compañeros y profesores estarán contigo.”
“Sabes a qué me refiero… estaré sólo sin tí ni Alfred.”
Bruce se arrodilló para estar cara a cara con Dick y puso una mano sobre su hombro.
“Dick, si no tienes ganas de ir está totalmente bien,” le dijo seriamente. “Tú decides cuándo estarás listo. Aún así, creo que esta será una buena experiencia y pasarás un buen rato.”
“¡Quiero ir!” dijo Dick inmediatamente. “No me malentiendas, estoy muy emocionado de visitar Blüdhaven… creo que se siente algo raro después de casi un año de estudiar en casa.”
Bruce sonrió con cariño a su pequeño.
“Bueno, eres el chico más platicador que conozco, así que estoy muy seguro de que tendrás un gran grupo de amigos para el final del día,” dijo y aprovechó su posición para arreglar la corbata roja de Dick.
“Creo que tienes razón,” Dick finalmente le regresó la sonrisa. “O por lo menos lo intentaré.”
“¡Ese es mi chico!” Bruce se puso de pie y despeinó a Dick. La sonrisa de Dick era resplandeciente. “Ahora ve antes de que partan sin ti.”
“Okay. ¡Adiós, Bruce!”
“Diviértete.”
Dick asintió y subió al autobús.
Como todos los otros padres, Bruce se quedó hasta que salió el autobús. Dick le hizo un gesto de despedida desde su asiento junto a la ventana hasta que se apartó de su vista. Oh, me divertiré. Eso es seguro. Pensó Dick para sí mismo mientras se ponía cómodo para el viaje a Blüdhaven.
*
Dick estuvo planeando esto desde que la cena tuvo lugar y ahora el momento finalmente había llegado. El viaje escolar era la coartada perfecta para estar fuera de la vigilancia de Alfred y poner en marcha la Fase 2 de su plan. Así, cuando los autobuses llegaron al Museo de Ciencias de Blüdhaven, esperó hasta que los profesores reunieron a todos los estudiantes en un grupo y se escabulló discretamente.
Estuvo estudiando esa ruta por los últimos cuatro días, así que llegó rápidamente al centro de la ciudad sin mucho problema. Ahí tomó un autobús que lo llevó a los muelles, y una vez ahí tomó el siguiente ferry a Metropolis. Dos autobuses después, Dick se encontró en la entrada principal del Diario El Planeta.
Inhaló profundamente y empujó las enormes puertas de cristal para entrar. El lobby del edificio era imponente con sus techos altos y arquitectura futurista. Dick encontró fascinante lo diferente que eran Gotham y Metrópolis. Metrópolis, así como El Planeta eran edificios altos, colores claros y futuristas. Gotham era lo contrario, su edificio más alto era Empresas Wayne en el centro de la ciudad, la arquitectura era principalmente gótica y los edificios eran de ladrillo lo cual le daba una apariencia antigua.
“Hola hijo, ¿te perdiste?” una voz a su derecha le preguntó, trayendo a Dick de vuelta a la realidad. “¿Te puedo ayudar?” le preguntó nuevamente la voz y fue entonces cuando Dick notó por primera vez al guardia de seguridad con piel oscura que lo miraba con preocupación.
“¡Oh, no señor! no estoy perdido y me encuentro completamente bien,” le aseguró. “De hecho, estoy aquí para ver al señor Clark Kent.”
“Oh, ¿el señor Kent del Diario el Planeta?”
“El mismo,” confirmó Dick y el guardia sonrió.
“El señor Kent me agrada mucho, siempre me saluda y nunca está demasiado ocupado para preguntarme por mi trabajo y mi familia” le dijo el guardia a Dick. Sip, ese es el Kent correcto, pensó el chico.
“Bueno, está en el piso veintidós. Las puertas del elevador se abren precisamente en la redacción y su escritorio se encuentra al fondo, cerca de los ventanales, si mi memoria no falla,” explicó el guardia mientras guiaba a Dick a los elevadores. “Si por alguna razón no lo encuentras, sólo pregunta, estoy seguro de que está en el edificio.”
“Gracias, señor. Espero que tenga un excelente día.”
“Igualmente” respondió el guardia amablemente.
“Dick esperó hasta llegar al piso 22 y tal cómo le dijo el guardia, las puertas se abrieron mostrando la bulliciosa redacción del Diario. A todos lados a los que volteaba había gente caminando, hablando por teléfono o tecleando furiosamente en sus computadoras. Hmm… ¿Entonces esto es lo que hacen los adultos todo el día? se preguntó Dick mientras buscaba a su alrededor a cierto pelinegro.
Finalmente lo encontró cerca de uno de los ventanales que iban de piso a techo y se acercó a su escritorio.
“Buenos días, Clark” saludó-
“¡Buenos días!” dijo el hombre desviando brevemente la vista de su computadora. En ese momento, algo debió hacer click en su cabeza y volteó nuevamente “¡¿Dick?! ¿Qué estás haciendo aquí?”
“Vine a visitarte,” respondió con una gran sonrisa.
Clark estaba realmente confundido, tenía muy buena memoria y no recordaba para nada que Bruce o Dick mencionaran que éste pasaría a visitarlo.
“N-no recuerdo-...” tartamudeó.
“No te preocupes, no estás loco. No debí llegar sin avisar, pero no tenía tu número de teléfono, así que no pude llamar y avisarte con anticipación,” le dijo Dick.
“¿Bruce te envió?”
“No, soy yo quién quería verte.”
Clark vió al chico de arriba a abajo buscando alguna pista del por qué estaba ahí en su oficina. Fue entonces que notó el uniforme: un saco azul marino con el escudo de la Academia Gotham bordado, camisa blanca, khakis y una corbata roja.
“Hm… Dick, ¿no deberías estar en la escuela?”
Dick se encogió de hombros y colocó su mochila justo junto al maletín de Clark.
“Una excursión, de hecho,” contestó. Bruce le dijo una vez que no tenía sentido mentirle a Superman porque podía escuchar tu ritmo cardiaco y saber cuando estaban diciendo la verdad o no. “Para ser honesto, me escapé y vine a visitarte.”
“¿Cómo que te escapaste? ¿Tu clase estaba de visita en Metrópolis?” Clark lucía muy preocupado.
“Hmm… No… Estábamos de visita en Blüdhaven,” confesó Dick. “Tomé un ferry desde allá a Metrópolis.”
“¿Tú sólo?”
“Sí…”
“¡Oh, cielos!” Clark empujó sus lentes sobre el puente de su nariz aunque no era necesario, lo que significaba que era un tic nervioso. “¡Tus profesores deben estar preocupadisimos!”
Por primera vez, Dick sintió que su plan tal vez no estaba tan bien pensado después de todo.
“Soy nuevo en la escuela y los profesores apenas me conocen, estoy seguro de que aún no se han dado cuenta…”
“¿Qué estás haciendo aquí realmente, Dick?” quiso saber Clark.
Dick dudó. ¿Contaría como mentir si omitiera unos cuantos detalles? ¿O el cambiar ligeramente algunos de ellos?
“Estaba muy emocionado por la excursión pero cuando ya estaba ahí me puse muy nervioso,” técnicamente estaba diciendo la verdad, casi había considerado cancelar el plan mientras se acercaba al autobús esta mañana. “Pero, Bruce me dijo que pensaba que sería una gran experiencia, así que fuí pero me sentí muy abrumado y escapé.”
Clark frunció el ceño. Sabía una cosa o dos sobre sentirse abrumado en contextos sociales cuando recién obtuvo sus poderes.
“No quería que Bruce se decepcionara de mí, así que vine contigo… eras la persona más cercana en la que pensé,” terminó Dick, rezando para que Clark le creyera. Bruce le enseñó que las mejores mentiras siempre se basaban en la verdad.
“Mientras me halaga que confíes en mí lo suficiente para venir a verme cuando te sientes abrumado, no puedo dejar que te quedes aquí sin avisar antes a Bruce.”
“¿Pero me dejarás quedarme?” preguntó con esperanza.
“¡Claro que sí! No te enviaré de regreso a Blüdhaven sólo, eso es seguro,” Clark respondió tomando su teléfono para llamar a Bruce.
Clark presionó el botón de llamada y puso el altavoz para que Dick pudiera escuchar su conversación. Bruce contestó al tercer tono.
“Clark, más vale que esto sea rápido porque tengo que hacerme cargo de un asunto urgente,” dijo Bruce en cuanto contestó, sonaba preocupado.
“Oh, ¿algo con lo que pueda ayudarte si hm… es del trabajo?”
“No… Sólo…” Bruce suspiró y tomó un momento para serenarse. “Estaba en una reunión y no podía contestar el teléfono, en cuanto salí ví que tenía más de 15 llamadas perdidas de la escuela. Dick está perdido… Alfred y yo hemos estado preocupados llamando a todos los hospitales y estaciones de policía para saber si alguien lo ha encontrado. Estoy a punto de subirme al carro e ir a buscarlo yo mismo.”
“Bruce, eso es justo por lo que llamo,” dice Clark. “¡Tengo a Dick!”
“¿Está contigo?” Dick no necesitaba un súper oído para notar el alivio de Bruce.
“Sí, llegó al Planeta hace casi quince minutos. Está perfectamente bien.”
“¡Oh, gracias a Dios! Todos los escenarios posibles vinieron a mi mente y… bueno… ya me conoces.”
“Lo sé Bruce, pero ya puedes dejar de preocuparte.”
Bruce suspiró.
“¿Qué pasó?” quiso saber.
Clark cubrió su micrófono y se giró hacia Dick.
“¿Quieres explicarle tú?” preguntó en voz baja para que Bruce no escuchara, Dick dudó y Clark continuó hablando con el otro hombre “se sintió un poco abrumado y no quería molestarte porque sabía que tenías una reunión.”
“Le he dicho incontables veces que el trabajo no importa… Él es mi prioridad…” dijo Bruce más para sí mismo que para el otro. Dick se sintió un poco culpable al escucharlo pues sabía que Bruce decía la verdad. “Es mi culpa. Fu a la excursión, él no quería ir y yo insistí en que fuera…”
Ahora Dick se sentía increíblemente culpable.
“Bruce, estoy bien. Perdón por hacer que tú y Alfred se preocuparan tanto pero de verdad estoy bien”, dijo finalmente.
“¡Dick! Lo siento por obligarte, es mi culpa.”
“No, no lo es, fui yo quien se escapó y no debí hacerlo…” aseguró a su guardián.
“Sí, no debiste, y discutiremos eso después,” acordó Bruce. “Traeré el carro e iré por tí ahora. Llegaré en una hora aproximadamente, ¿de acuerdo?”
“¡No!” exclamó Dick.
“¿No?”
“Clark me dijo que me podía quedar con él.”
“Dick, Clark tiene que trabajar. No puede pasar todo el día cuidándote.”
“Ya sé, pero tienes esa reunión importante en el almuerzo y no hay forma de que llegues a tiempo si vienes por mí.”
“Le puedo pedir a Alfred-”
“¡No! Es el primer día libre de Alfred en los últimos tres meses. Sólo dile que estoy bien y aún tendrá tiempo para sus planes.”
“Dick, no podemos pedirle eso a Clark.”
“Bruce, está bien,” interrumpió Clark. “Me iba a quedar aquí redactando. No tengo ninguna entrevista agendada y si surge algún asunto de Superman regresaré en un suspiro.”
“Traje mi libro obligatorio. Sólo me quedaré sentado y callado leyendo en una esquina.” añadió Dick.
“Clar, ¿estás seguro?” Bruce aún no estaba convencido del todo.
“Lo estoy, Bruce. No será ningún problema tener aquí a Dick, se quedará conmigo y podrás venir a recogerlo después, cuando hayas terminado.”
“Está bien…” acordó reticente. “Pero estaré ahí tan pronto como pueda”.
Dick sonrió a Clark, quien le regresó la sonrisa.
“No te preocupes B, cuidaré de tu niñ como si fuera mío.”
Bruce soltó una pequeña risa.
“Buena suerte, ¡es un torbellino! estarás agotado al final del día. No es alguien que pueda quedarse quieto por largos periodos de tiempo,” mencionó. “Debo irme ahora. Aún debo llamar a la escuela y hacerles saber que encontré a Dick.”
“Por favor, no les grites, Bruce. Fue mi culpa después de todo.”
“Alzaré la voz sólo un poco por no darse cuenta de que escapaste. Pero no olvides que estás en grandes problemas.”
“¡Adiós, Bruce!” respondió Dick y colgó la llamada antes de que el hombre cambiara de opinión. Se giró hacia Clark quien tenía una sonrisa cariñosa en los labios.
“Bueno, creo que te tengo para mí sólo por el resto del día,” dijo sonriendo aún. “Sólo me entristece un poco no poder llevarte a ningún lugar divertido, pero podemos ir por hamburguesas a mi comedor favorito y dar una caminata en el centro antes de que tenga que regresar.”
“Es suena suficientemente divertido para mí,” le aseguró Dick.
“Okay, estoy por terminar la primera parte de mi artículo. Sólo un par de párrafos más y podemos ir.” Dick asintió y se sentó en la silla que Clark acomodó para él.
Se sentó en silencio y observó a Clark trabajar por un rato antes de tomar El Hobbit de su mochila y ponerse al corriente con su lectura. Alfred dijo que le haría un examen la siguiente semana y sólo le faltaban ocho capítulos.
Mientras los minutos pasaban, los sonidos eclécticos de la redacción se convirtieron en ruido blanco y se encontraba inmerso en las aventuras de Bilbo y su séquito. Estaba tan distraído que casi brincó cuando alguien llamó ruidosamente a “¡Clark!”. El hombre en cuestión, por otro lado, estaba inalterado. Sólo alzó la mirada y sonrió amablemente a la hermosa mujer pelinegra con vestido lila que se acercaba hacia ellos.
“Buenos días, Lois. ¿En qué puedo ayudarte?”
“Necesito que revises si mi artículo tiene errores antes de entregárselo a Perry,” dijo y le entregó unas cuantas hojas de papel engrapadas.
Clark las tomó, ojeó el artículo y asintió. “Lo revisaré en cuanto regrese del almuerzo.”
“¿No puedes ir a almorzar más tarde?”
“No se puede Lois, tengo un invitado y prometí llevarlo a almorzar en cuanto terminara esta parte de mi artículo.”
“¿Qué invitado?”
Clark inclinó su cabeza hacia el chico sentado frente a él, Lois lo siguió con la mirada y finalmente notó a su pequeño invitado.
“¡Oh” me disculpo, no me dí cuenta de que estabas ahí, niño.”
“Está bien, señorita…” dijo Dick con una sonrisa amable.
“Lane,” terminó po él y después lo escrutiñó ligeramente. “Hey… tú eres el hijo de Wayne, ¿no es así? ¿Richard Grayson?”
Dick vió a Clark inseguro sobre si debía contestar o no.
“Sí, es él.”
“¿Que está haciendo aquí? ¿Wayne también está aquí?” Lois vió alrededor y volteó a verlo sospechosamente. “¿Estás trabajando en un artículo secreto sobre Wayne y no me dijiste?”
“Nop, Dick sólo está aquí de visita. No estoy trabajando en ningún artículo secreto,” explicó pacientemente.
“Oh, okay,” se sentó en su escritorio justo junto al de Clark luciendo más relajada. “No sabía que Wayne y tú eran amigos. O mejor dicho, el tipo de amigo que dejaría a su hijo a tu cargo.”
“Bueno, te dije que nos llevamos bien cuando nos conocimos en la gala de Luthor hace un par de años. Nos hemos mantenido en contacto y hablado una que otra vez.”
“¡Oh, no me digas! Ví lo bien que se llevaron,” sonrió pícara. “Estabas completamente embelesado con él y creo que tu encanto de chico pueblerino hizo efecto en él porque fue todo sonrisas durante toda la noche.”
“¡Lois! ¡Cambiemos de tema, por favor!” rogó Clark mientras veía a Dick esperando que no entendiera a lo que se refería Lois en realidad, pero Dick no había nacido ayer. Además, Clark se estaba sonrojando demasiado, así que aunque Dick no hubiera entendido lo que dijo Lois, el sonrojo hubiera sido suficiente.
“Esta bien…” Lois suspiró dramáticamente y le lanzó un guiño a Dick, quien soltó una risita. “Pero… ¿Eso qué tiene que ver con que Dick esté aquí?”
“Bruce y yo estábamos en el centro y fue requerido para una reunión urgente, así que Clark se ofreció a cuidarme por un momento,” explicó Dick rápidamente.
“Oh, entonces significa que Wayne va a regresar…” Lois sonrió a Clark en complicidad y él se sonrojó aún más.
“Eventualmente,” Clark confirmó y se puso de pie. “Bueno, terminé lo que quería así que es momento de llevar a Dick a almorzar. Revisaré tu artículo cuando regrese,” mencionó antes de que Lois pudiera avergonzarlo aún más.
“Okay, de acuerdo… ¡Diviértanse en su almuerzo, chicos!” Clark asintió y entregó su saco a Dick mientras lo llevaba al elevador tan rápido como podía.
“¡Hasta luego, Lois!” dijo desde el elevador antes de que las puertas se cerraran y en cuanto lo hicieron Clark suspiró.
“¿Es pesada, eh?” preguntó Dick divertido.
“Y eso no es ni la mitad.”
Dick rió y lo dejó ser. Se divirtió con las burlas, pero Clark ya lucía suficientemente avergonzado. Clark llevó a Dick a un comedor a un par de cuadras del Diario. Era uno de esos lugares que parecían un hueco en la pared. Era pequeño y podía pasar desapercibido fácilmente. Sin embargo, el interior era agradable y el personal era muy amable. Ordenaron dos hamburguesas y malteadas.
“¿Te gusta?” quiso saber Clark.
“¡Está muy, muy bueno!” Dick respondió mientras comía con entusiasmo.
Clark sonrió. Ahora que estaban sólos era el momento perfecto para hacerle a Clark la importante pregunta que tenía.
“Entonces, la señorita Lane es muy linda,” dijo Dick.
“Lo es, pero puede que sea un poco grande para ti,” respondió con un guiño.
“¡Oh no! ¡No me refería a eso” dijo Dick rápidamente sintiéndose un poco avergonzado. “Sólo me preguntaba si ustedes dos estaban juntos, parecen cercanos.”
Clark sonrió triste.
“No realmente, sólo somos buenos amigos.” Ante la mirada sospechosa de Dick, agregó. “De hecho, consideré intentarlo cuando la conocí, pero ella es más fan de Superman que de Clark Kent.”
“¿Ella no lo sabe?”
“Nadie sabe salvo por, obviamente, la Liga y un par de personas en casa.”
“Debe apestar que te guste alguien y que a esa persona le guste más tu identidad de super héroe…”
“Lo hacía al principio,” Clark estuvo de acuerdo. “Pero lo superé. Ahora ella es sólo una amiga, una muy buena,” le aseguró a Dick.
Dick asintió y le dió un largo trago a su malteada.
“Entonces, ¿no hay nadie en tu vida por el momento?” Preguntó después de un rato.
“No realmente, la vida de superhéroe no es tan compatible con la vida romántica. Especialmente si tu pareja es una persona común.”
“¿Y si no fuera una persona común? Quiero decir, la Liga de la Justicia de está expandiendo, ¿verdad? ¿Qué hay de Wonder Woman, Hawkgirl, Black Canary, Huntress, etc.?”
“Bueno, las cuatro que mencionaste ya tienen pareja,” dijo Clark con expresión entretenida.
“Pero hay más mujeres en la liga,” insistió Dick.
“Sí pero en general ellas ya tienen pareja o son demasiado jóvenes para mi gusto.”
“¿Qué hay sobre los hombres de la Liga? hay muchos,” Dick presionó pero se retractó poco después. “Lo siento, no quise asumir nada.”
“Clark se encogió de hombros y sonrió. “Está bien, asumiste correctamente. Me atraen hombres y mujeres. Aunque no sé si es una cosa de Kriptonianos o sólo soy yo.”
“Okay… entonces ¿qué hay sobre los hombres de la Liga?”
Clark dio un mordida a su hamburguesa mientras meditaba su respuesta.
“Creo que podría ser un buen lugar para conocer a alguien, pero de nuevo, las personas de mi edad ya tienen pareja o son demasiado jóvenes.”
“Bruce no tiene pareja,” dijo Dick rápidamente.
Las mejillas de Clark se pintaron de un ligero tono rosado y bajó la mirada a su hamburguesa. “Bueno… Bruce es un caso especial.”
“¿Cómo así?” insistió Dick.
“Bueno, por lo que sé, Bruce no está interesado en tener una relación, la Misión siempre es primero. Además, no lo dice porque realmente no podríamos prohibir a las personas que estén juntas, pero desaprueba las relaciones entre miembros del mismo equipo.”
“Okay… sé que Bruce es especial en muchos aspectos y tiene un montón de reglas pero, si cambiara de opinión ¿lo considerarías?”
Clark dudó y ajustó sus puentes sobre el puente de su nariz para ganar algo de tiempo.
“¿Entonces?” insistió.
“Creo que lo haría pero es un supuesto muy hipotético…” admitió Clark.
No tanto como uno creería, Dick piensa para sí pero asiente. Había terminado de interrogar a Clark, por ahora. Además necesitaba un descanso, estaba demasiado nervioso.
“Serías un gran periodista, ¿sabes?” dijo Clark con una sonrisa tímida. “No tienes piedad y haces todas las preguntas correctas. Lois estaría orgullosa de lo implacable que eres.”
“Bueno… estoy siendo entrenado por el mejor detective del mundo,” respondió Dick emocionado.
“Es cierto. A veces lo olvido.”
Después de eso, la conversación naturalmente fluyó al trabajo de Clark y a los futuros intereses laborales de Dick. Terminaron de comer sus hamburguesas y la mesera les trajo dos rebanadas de pay de mora azul. “Cortesía de la casa,” dijo, así que al salir Clark se aseguró de dejar una generosa propina.
Ya que Clark aún tenía algo de tiempo antes de tener que regresar, llevó a Dick por un rápido recorrido por el centro de Metropolis. Dick lo disfrutó mucho, Clark era un buen guía y lograba incluir la historia de Metrópolis y sus aventuras de superhéroe.
“La próxima vez que vengas te llevaré a un mejor tour por la ciudad,” dijo Clark cuando llegaron al Planeta. “Incluso podría llevarte al zoológico si te apetece.” Los ojos de Dick brillaron con emoción ante la idea.
Después de la emoción matutina por el recorrido, la tarde fue muy tranquila. Clark fue llamado a la oficina de Perry de forma muy ruidosa en algún momento y cuando regresó, Dick estaba rodeado por un pequeño grupo de mujeres liderado por Cat Grant. Estaba sentado felizmente en medio, conquistando sus corazones (aunque no realmente. Era demasiado jóven para ello.) Clark supuso que Dick también había heredado el encanto de Bruce.
“¿Por qué nadie está trabajando?” preguntó Perry White al ver toda la conmoción. El grupo se deshizo rápidamente, dejando sólo a Dick y Clark. “¿De quién es este niño?”
“Hm… es mío Jefe,” dijo Clark acercando a Dick a su lado. Dick realmente disfrutó que Clark dijera que es su hijo.
“¡Este no es el día de traer a tu hijo al trabajo, Kent!”
“Me disculpo.”
Lois se acercó lentamente y puso una mano en el hombro de Perry para calmarlo.
“Perry, ese es el hijo del jefe final” dijo.
“¿A qué te refieres?” respondió Perry con mirada sospechosa.
“Es el hijo de Wayne,” explicó Lois. “Conoces a Bruce Wayne, ¿verdad? Compró El Planeta hace unos meses, ¿recuerdas?”
“Claro que lo recuerdo, Lois,” Perry espetó con molestia. “Sólo no sabía que había dejado a su hijo en el Planet, menos con Kent. ¡Esta no es una guardería!”
Clark bajó la mirada avergonzado e inseguro de qué decir, frotó su nuca y Dick decidió poner en práctica las enseñanzas de Bruce.
“Me disculpo por cualquier inconveniente que pudiera haber ocasionado, señor,” dijo Dick. “Me aseguraré de que mi padre sepa lo bien que dirige este barco.”
“Hmpf…” Perry exhaló por la nariz. “De acuerdo, niño, te puedes quedar pero no distraigas a mi gente o te sacaré sin importar quién sea tu padre,” añadió antes de darse la vuelta para irse.
“Buena forma de manejar a Perry, niño,” dijo Lois con un guiño y desapareció por las puertas de elevador.
“Sí, gracias, pequeño. Perry es muy difícil de manejar y lo hiciste como un campeón.”
Dick sonrió a modo de respuesta y Clark se sentó frente a su computadora. Regresó a trabajar, deteniéndose sólo cuando Dick le ofreció compartir los bocadillos que Alfred preparó para él. Nadie rechaza comida preparada por Alfred, eso era una regla.
Bruce llamó alrededor de las cuatro haciéndoles saber que había terminado y estaría ahí en aproximadamente una hora. Mientras llegaba esa última hora, Dick finalmente se permitió pensar en el problema en el que estaría metido una vez que Bruce llegara. Antes, Bruce sólo estaba aliviado de que hubiera aparecido. Después de un día entero, el alivio habría sido reemplazado con enojo.
Para la tranquilidad de Dick (considerando que quería retrasar el regaño de Bruce tanto como fuera posible), les tomó un rato el salir del edificio ya que Cat Grant y el grupo de antes llegaron a despedirse y hacer comentarios sobre lo lindos que lucían Dick y Clark juntos. También se detuvieron un par de minutos para despedirse del guardia de seguridad que ayudó a Dick esa mañana.
Clark organizó su encuentro en el Parque Centennial que estaba sólo a una cuadra del Diario. Mientras se acercaban al parque y al inevitable regaño, Dic inconscientemente tomó la mano de Clark. Clark se sorprendió pero no hizo comentario al respecto.
“¿Estás nervioso, Dick?”
Dick alzó la mirada con el ceño fruncido y se encogió de hombros, aún sin darse cuenta de que estaba tomando la mano de Clark.
“Sólo me estoy preparando mentalmente para el regaño de Bruce,” admitió.
“¿Esta fue la primera vez que hiciste algo así?”
Negó con su cabeza. “Antes de saber que era Batman, escapé de la mansión para buscar al hombre que mató a mis padres.”
Clark asintió. Esa era una de las pocas historias que Bruce le había contado la primera vez que Robin apareció.
“No creo que sea tan rudo.”
Antes de que Dick pudiera contestar, escuchó a Bruce llamarlo. Ambos voltearon a la dirección de donde provenía la voz y vieron a Bruce caminando hacia ellos.
“Bruce-” Dick empezó pero no pudo continuar ya que Bruce lo levantó y lo abrazó fuertemente.
“Que sepas, que de ahora en adelante tú y todas tus pertenencias tendrán un rastreador encima,” le dijo al niño mientras lo bajaba. “Estoy muy enfadado contigo pero a l mismo tiempo estoy muy aliviado de que te encuentres bien.”
“Lo siento…”
“Lo discutiremos después.”
Bruce finalmente volteó a ver a Clark quién estaba intentando darles algo de privacidad y al mismo tiempo sentía su corazón derretirse de ternura.
“Gracias por cuidar de él, Clark.”
“Ni lo menciones. Fue un placer tener a Dick,” dijo.
“¡Me divertí mucho, Bruce!”
“¿Oh , sí?”
“¿Por qué no compramos un helado de mi carrito favorito y nos sentamos por un momento?” sugirió Clark. “Así Dick te puede contar todo y te puedes relajar un poco.”
“No lo sé Clark, no creo que Dick se merezca un helado. Eso sería premiar su mal comportamiento,” La sonrisa de Dick se desvaneció por completo.
“Vamos Bruce, no seas así,” Clark objetó con expresión divertida.
Bruce soltó un suspiro dramáticamente ruidoso.
“Okay… está bien,” Bruce se giró hacia Dick. “Sólo esta vez.”
El trío terminó sentado en una de las bancas favoritas de Clark comiendo helado. Dick le conto a Bruce todo sobre su día con Clark, hizo un esfuerzo por hacerlo lucir bien (no fue difícil), lo bueno que era Clark, lo delicioso del almuerzo, lo mucho que disfrutó el recorrido y cuánto quería que aceptara la oferta de Clark de regresar pronto para poder ir al zoológico. Sólo esperaba que Bruce entendiera la idea principal, que era que Clark sería un padre fantástico.
“Ya veremos,” dijo Bruce.
“¡Oh, por favor, por favor, Bruce! ¡Estoy seguro de que estaría bien si tú también vienes!”
“Obviamente tú eres más que bienvenido a unirte,” aseguró Clark con una sonrisa resplandeciente.
“Lo pensaré,” dijo Bruce guiñando discretamente a Clark. En lugar de la risa con la que usualmente respondería Clark, frunció el ceño e inclinó ligeramente la cabeza. Bruce sabía lo que significaba. “¿Llamada de negocios?”
Clark asintió. “gran incendio en Armenia, tengo que irme…”
“Está bien,” le dijo Dick. “¡Ve a salvar el mundo!”
“Organizaremos algo para que ustedes dos vengan de visita otro día,” dijo Clark y salió corriendo. No mucho tiempo después, escucharon un estruendo y un borrón azul y rojo partió el cielo en dos antes de desaparecer.
“Así que, tuviste un muy buen día,” comentó Bruce mientras caminaban hacia el auto.
“¡El mejor!” respondió Dick. “Si alguna vez tienes que dejarme en algún lugar, déjame con Clark.”
“Me alegra. De todas formas, sabes que aún estás en grandes problemas, ¿cierto?”
Dick suspiró. “Sí.”
¡Pero valió la pena! pensó para sí mismo con una sonrisa traviesa mientras se sentaba en el asiento trasero del auto.
