Chapter Text

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“Nos conocimos en el edificio de SM en Cheongdam-dong, en el cuarto piso”.
La historia de Lee Jeno y Na Jaemin está llena de casualidades, empezando por el hecho que se unieron el mismo día a SM Entertainment, con tan sólo unas horas de diferencia. Y después se vieron por primera vez en la sala de prácticas en el cuarto piso, se dice que Jeno quedó tan impresionado por la apariencia de Jaemin, que no pudo evitar decirle que era guapo.
Otras personas tal vez hubieran tomado a mal el comentario, o se hubieran sentido abrumados, pero Na se sintió halagado. De parte de Jaemin, una de las primeras cosas que le agradaron de Jeno, fue su sonrisa. Tan expresiva que incluso se reflejaba en sus ojos, que formaban medias lunas cuando estaba muy feliz.
Tal vez todos pensarían que desde el principio se llevaban bien, pero en realidad nació una rivalidad a primera vista, que fue alimentada por el staff y sus compañeros. Incluso en ocasiones los confundían y los llamaban por el nombre del otro.
También al inicio, las personalidades de ambos eran un tanto distintas a las que todo el mundo asocia con ellos en la actualidad, siendo Jaemin un poco tímido y Jeno menos callado. Aunque, en el caso del mayor, tal vez era porque la presencia de su compañero lo motivaba a hablar para saber más de él, pues tenía esa constante necesidad de conocerlo.
Un día, Jeno tomó la iniciativa de tratar de llevarse mejor con Jaemin y le regaló una leche de chocolate, luego los siguientes días le regalaba algo distinto entre las cosas favoritas del menor. Al hablarse mejor, ambos notaron que en realidad tenían muchas cosas en común, y a partir de ahí empezaron una amistad que se conservaría durante mucho tiempo.
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—¿Sabes? Mi animal favorito es el samoyedo —Jaemin le empezó a contar a Jeno sobre algunas de las cosas que le gustaban, pero el mayor hizo un gesto que denotaba confusión.
—¿Qué es eso? —respondió Jeno.
—Es un tipo de perro, de color blanco y con mucho pelito —el menor tomó su teléfono y buscó una foto para mostrarla a su compañero.
—Que lindo —Jeno sonrió ampliamente y cerraba un poco los ojos, haciendo que parecieran medias lunas, sin despegar la vista de la pantalla. Jaemin no pudo evitar mirar a Jeno fijamente y sonreír también.
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Antes del debut, tuvieron la oportunidad de vivir un poco ese ambiente de adolescentes “normales” en etapa escolar. Ya eran conocidos por el proyecto SM Rookies, pero aún podían andar por la calle de forma tranquila. Esperaban juntos el autobús y en la escuela de artes estudiaban baile. A veces, también iban acompañados de una compañera de agencia que también era aprendiz: Hina, con quien habían formado un vínculo meramente amistoso. Sin embargo, en algún momento abandonaron todo lo relacionado a sus estudios para dedicarse de tiempo completo al proyecto NCT, con tal de lograr su sueño.
Respecto a su vida como idols, tuvieron que pasar por todo lo que eso conlleva. Desde los entrenamientos, donde cada día debían esforzarse y dar lo mejor de sí para poder debutar, ensayos desgastantes, preparación en canto y rap hasta el agotamiento. No sólo se tenían a ellos mismos, sino que habían formado un grupo con otros 3 trainees que también eran de los menores del proyecto hasta ese momento: Mark, Donghyuck y Jisung.
Cuando se acercaron las fechas de debut, el panorama inicial no parecía muy alentador con respecto al grupo de amigos. No podrían quedarse juntos, pues el proyecto original contemplaba el debut de Mark y Haechan (que era el nombre artístico de Donghyuck, dado por Lee Sooman) en un grupo basado en Seúl. Sin embargo, unos meses después se enterarían de que sus amigos redebutarían junto con ellos dos y Jisung, así como con un par de aprendices que llegaron desde China: Renjun y Chenle.
La preparación para el debut no fue sencilla: ensayos extenuantes, grabaciones sin descanso y presentaciones agotadoras. A pesar de todo, cuando sus miradas se cruzaban, siempre había una sonrisa que le daba al contrario un pequeño impulso para continuar. Y en algún momento, lograron desarrollar un nivel de entendimiento donde con observar con atención al otro, podían entenderse, dándose señales discretas que hacían que las palabras no fueran necesarias.
¿Y en qué momento se enamoraron? Tal vez esa pregunta sea imposible de resolver. Desde ese primer momento en que se encontraron, sabían que había algo especial, aunque no lo relacionaron con ningún sentimiento romántico. Su amistad iba creciendo día con día, floreciendo con todas esas acciones mutuas y momentos compartidos. Sentir amor no es sólo romántico y de pareja, de hecho, hay muchos otros tipos. Pero Jeno y Jaemin aún estaban iniciando un camino que al final, los llevaría a descubrir el tipo de amor al que estaban destinados.
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Algo cambió cuando, un día en la sala de práctica, llegó un miembro del staff con una mala noticia:
”Jaemin tiene una lesión en la columna y no promocionará en este comeback”.
Jeno quedó impactado. No sabía que la caída que provocó que Jaemin se lastimara antes del debut había sido tan severa. Trató de sobreponerse y practicar con toda su energía, pero al finalizar y cuando el staff ya los había dejado ir, ya no se sentía con el ánimo suficiente para seguir fingiendo que no le había afectado la noticia.
Mark se acercó y le dio un ligero toque en el hombro, al tiempo que trataba de averiguar que le sucedía a su compañero que, con el toque del mayor, no pudo más y permitió que una lágrima resbalara por su rostro.
—Jeno, ¿estás bien? —el canadiense observó el cambio en el estado de ánimo de su amigo, así como los ojos llorosos que sólo se notaban al estar relativamente cerca.
—Seguramente Jaemin estará triste por esto. Creo que iré a visitarlo…
***
Jeno se encontraba en la entrada de la casa de Jaemin. Llevaba un tiempo de pie sin tocar la puerta, pero con las ansias de hacerlo. Respiró profundamente y antes de arrepentirse, tocó suavemente, siendo recibido unos segundos después por la madre de Jaemin.
—Buenos días, señora Na. ¿Está Jaemin? —mencionó Jeno con la voz más segura que sus nervios le permitieron y tratando de sonreír.
—Si, claro. Tu debes ser Jeno ¿verdad? —la madre de Jaemin se veía amable, pero el chico no podía evitar sentirse un poco abrumado.
—Si, soy Jeno. Mucho gusto.
— Lo supuse, tu eyesmile es tal cual la ha descrito mi hijo. También es un gusto conocerte. —la madre de Jaemin le hizo la seña para que pasara y lo dirigió a la sala.
—Jaemin está en su habitación, pero no sé si está presentable. Iré a avisarle que tiene un visitante, puedes sentarte a esperar si gustas.
—Muchas gracias… Jeno se sentó en la sala y observó un poco a su alrededor, viendo algunas decoraciones y fotos de Jaemin con su madre. Unos minutos después, la señora regresó y le dijo con una sonrisa.
—Ya está listo para recibirte. Vamos.
***
Jaemin estaba sentado en su cama y seguía mirándose al espejo mientras acomodaba su cabello. No esperaba recibir visitas, pero cuando supo que quien lo había ido a ver era Jeno, por alguna razón no podía evitar sentirse emocionado. Cuando su madre tocó a la puerta y luego vio entrar a Jeno, se sentía feliz, pero no podría describir que tipo de emoción sentía en ese momento.
—Hola, Jaeminnie… Te traje una barra de chocolate —Jeno se acercó y se sentó a su lado. Le extendió el regalo hasta que el menor lo tomó y lo escudriñó con una sonrisa.
—Hola, Jeno. Muchas gracias —ambos se sonrieron y la madre de Jaemin salió en silencio de la habitación.
—¿Y cómo estás? —Jeno desvió la mirada y la dirigió a las manos de su amigo.
—Pues, podría ser peor. Tener un descanso me ayuda a dormir mis 8 horas diarias.
Ambos empezaron a reír y después se pusieron a platicar de lo que fuera. Sus pláticas eran así, podían hablar de todo y nada, pero sentían que el tiempo pasaba muy rápido cuando estaban juntos.
El hiatus de Jaemin duró mucho tiempo, en el cual Jeno no dejó de visitarlo cada que podía. La madre del menor incluso preparaba comida para que comieran los tres juntos, y ya se había vuelto parte de su rutina. Tener a Jeno haciéndoles compañía se sentía cómodo y natural.
Los sentimientos amistosos de Jeno fueron intensificándose. Pero un día, Jaemin dijo algo que, tal vez sin querer, cambió la percepción que empezó a tener el mayor sobre ellos.
—Eres como un samoyedo, hyung. Suave y lindo. Te empezaré a decir así —Jaemin abrazó con fuerza a Jeno, mientras este le correspondía al gesto. Y entonces recordó que, en algún momento, su mejor amigo le había dicho que su animal favorito era justamente ese. A decir verdad, no sabía cómo interpretar lo que dijo, era confuso. Cerró los ojos y se dejó llevar, para después sentir una calidez en su corazón.
***
Cuando Jaemin le dijo que volvería a promocionar para NCT 2018, el mayor tenía ganas de abrazarlo, pero su timidez fue mayor.
—¿Qué? ¿No te da gusto que vuelva con ustedes? —Jaemin hizo un puchero que hizo sentir mal al mayor.
—No es eso, es sólo que, no sé qué decir.
—Sólo bromeo, hyung. No te preocupes. Ya sé que soy tu compañero favorito y que me extrañas mucho. —Jeno se sonrojó, pero no dijo nada.
A decir verdad, el menor tenía algo de razón con esa afirmación. Estar en el escenario no era lo mismo sin Jaemin.
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