Actions

Work Header

DE AMORES Y SECRETOS

Chapter 3: III

Notes:

***Advertencias por menciones de sagre y aborto
_______________________________________________

Mientras lo escribía, pasaron estas canciones y le quedan perfecto

Cobarde - Yuridia

No querías lastimarme- Gloria Trevi

¿Qué me fatló?- HaAsh

Tolerate it- Taylor Swift

Chapter Text

 

—¿De qué estás hablando? —preguntó Wenlang cuando Hua Yong llegó de repente a la casa de su padre, para hablar tonterías sobre casarse o algo así. 

 

Estos últimos días el bebé se había hecho notar más, la irritabilidad y las náuseas crecían cada día, todavía se sentía adolorido y de una manera vergonzosa y humillante deseaba las feromonas de Hua Yong.

 

Su padre lo había estado ignorando desde que supo del bebé, lo cual, era mucho mejor de lo que esperaba. Aunque sabía que no debía bajar la guardia.

 

—Sabes perfectamente de qué estoy hablando —. Agregó el enigma, luego lo miró de arriba abajo—. Sé lo del bebé.

 

Wenlang dio un paso atrás — ¿Qué? 

 

—Por qué no te has deshecho de él? —la pregunta la hizo con su habitual expresión neutra, pero en el tono aparecía verdadera curiosidad.

 

Y esa era una excelente pregunta. 

 

Era un alfa de clase S, su biología no estaba hecha para llevar un bebé, pero en realidad no lo pensó de nuevo, como si a pesar de las dudas supiera que lo quería conservar. 

 

Pero no sabía por qué. 

 

Bueno, tal vez sí, pero no es algo que pudiera decirle al enigma.

 

Así que hizo lo que mejor sabía hacer, se puso a la defensiva —Vete al demonio, no dejaré que decidas por mí.

 

Hua Yong lo miró, como si estuviera analizando —Para qué lo quieres? ¿En serio crees que vas a ser buen padre? 

 

No estaba seguro, probablemente la respuesta era no.

 

¿Entonces para qué quería traer un niño a sufrir por su incapacidad? 

 

No contestó, era más seguro así.

 

Hua Yong suspiró como si estuviera decepcionado —Está bien, supongo. Vamos a hacerlo… Vamos a casarnos.

 

Lo último lo dijo como si quisiera sonar severo, pero no lo hubiera logrado del todo.

 

El alfa sintió como si su cerebro hubiera sufrido un cortocircuito. —¿Qué? 

 

—Sabes de lo que hablo, puede ser en dos meses, no lo haré antes. Tengo cosas que arreglar.

 

Wenlang lo miró como si le estuviera hablando en otro idioma.

 

Hua Yong lo miró como si fuera idiota —Aunque supongo que antes de eso vas a necesitar mis feromonas, así que prepara una maleta para mudarte.

 

Lo dijo de la misma manera que decía todo, como un orden en la que no se admitía discusión. 

 

Una parte de él sabía que no debía de confiar en él, había algo ahí que no sabía, algo que estaba pasando.

 

Otra parte se preguntaba si era la manera en la que el enigma le decía que quería más, que le preocupaban él y su hijo.

 

No pudo evitar tener un poco de esperanza.

 

Que se diera cuenta que no necesitaba buscar a nadie más, porque estaba justo ahí.

 

Qué tal vez podían ser la familia que no habían tenido niños. 

 

Pero antes de que pudiera preguntar, decir algo, el enigma se dio media vuelta y se marchó hacía la salida, no lo miró cuando dijo —Te espero en el carro en diez minutos, con tu maleta. 

 

Wenlang lo hizo, porque claro que sí. 

 

¿Cómo podía perder la oportunidad? 

 

Lo necesitaba. 

 

El bebé lo necesitaba, no sobreviviría sin él.

 

¿Por qué negarse a algo que podría ser maravilloso para él?

 

Se dijo a sí mismo que estaba haciendo lo correcto para todos, a pesar de que en el fondo sabía que el corazón de enigma no le pertenecía. 

 

Pero quiso tener fé, quiso imaginarse que podrían ser una familia feliz.

 

En 9 minutos estuvo en el carro. 

 

No necesitaba muchas cosas, solo un poco de ropa y sus papeles importantes.

 

Hua Yong miraba fotos del otro Alfa, su sonrisa cariñosa era cegadora.

 

Esa fue la primera vez que se preguntó si estaba haciendo lo correcto. 

 

No fue la última. 

 

****

El viaje hasta el apartamento fue silencioso. La clase de silencio que sucede cuando dos personas se conocen bien, pero ya no saben cómo tratarse. 

 

Al llegar Hua Yong ni siquiera lo miró —La habitación del fondo es la tuya.

 

Y con aire de quién da una instrucción que debe ser obedecida, caminó hasta su propia habitación. 

 

No se sintió decepcionado de no estar en la misma habitación que el enigma, era lógico que pasaría. Ni siquiera estaba seguro de cuál era su relación ahora. 

 

Sí, había dicho que se casarían, ¿pero en realidad los convertía en algo?

 

Los primeros días fueron una gran revelación de cómo se supone que sería esta convivencia. 

 

A pesar de vivir en la misma casa, prácticamente nunca veía a Hua Yong, podía sentir las feromonas que le ayudaban con los síntomas, calmaban su estómago y quitaban el cansancio de sus hombros, pero no podía ver al portador de estas. 

 

Parecía que básicamente el enigma lo estaba evitando, andaba de puntillas por su propia casa intentando no toparse con él. 

 

Dejaba el desayuno preparado con notas que decían simplemente “come”, desayunos nutritivos que según lo que había leído eran buenos para el bebé. Dejaba prendas tiradas que estaban repletas de sus feromonas, también había dejado vitaminas prenatales. Era como una especie de ritual loco en donde no lo quería ver, pero quería que estuviera bien. 

 

O tal vez simplemente era una cuestión de culpa.

 

Uno de esos días fue la segunda vez que se preguntó si había hecho lo correcto. 

 

Una semana después parecía que Hua Yong se había cansado de estar con este jueguito tonto de esconderse. Cuando llegó a la cocina encontró al enigma en plena preparación del desayuno. 

 

Se quedó paralizado porque parecía que habían pasado años antes de que lo volviera a ver.

 

—Siéntate. En un momento está el desayuno.

 

Wenlang apretó las manos en puños —Verte en esta casa debería de considerarse un milagro. 

 

El enigma lo miró fijamente durante lo que pareció una eternidad —He estado muy ocupado.

 

El alfa se mordió el labio, porque sabía o pensaba en que había estado tan ocupado. Claro que de un día a otro no dejaría su obsesión por Sheng Shaoyou.

 

Hua Yong sirvió el desayuno para los dos y se sentó lentamente frente a él. Lo miró un largo rato antes de decir —No has iniciado los trámites para la boda. 

 

Se sorprendió —No sabía que querías que lo hiciera. 

 

El enigma resopló divertido —Por supuesto. 

 

—¿Qué significa eso? —preguntó con un malestar en el estómago. 

 

—No sé porque finges esta racha de dignidad… si realmente no lo hubieras querido, te habrías deshecho del niño desde el primer momento. 

 

Sintió cómo se sonrojaba ante las palabras. Inconscientemente puso una mano en su vientre. 

 

Hua Yong no lo volvió a mirar, se entretuvo comiendo su desayuno —Empiézalo cuanto antes.

 

***

Probablemente Wenlang era la persona más estúpida sobre la Tierra. Parecía que le gustaba que lo pisotearan y se odiaba un poco por eso, pues en cuanto el enigma había dado la orden, había empezado a organizar las cosas de la boda. 

 

Un traje azul para él que tendría varios ajustes antes de la boda y uno blanco para Hua Yong.

 

Empezó a ver lugares y hablar con gente sobre el catering. Empezó a construir la boda con la que soñaba, pero había un problema… él era el único que parecía soñar con esa boda. 

 

Una vez intentó involucrar al enigma, quería que también tuviera algo de lo que quisiera, pero su respuesta fue: 

 

“No me interesa, hazlo como te guste. Si te dije que lo iniciaras era para que no me molestaras con algo tan trivial”.

 

Sintió ganas de llorar y también de arrojarle un jarrón a la cabeza al estúpido enigma. En una gran demostración de autocontrol, no lo hizo. 

 

Pero le dolía el saber que desde hace años Hua Yong tenía planeado cada detalle de su boda con Shaoyou.

 

¿Qué tenía ese alfa que Wenlang no tuviera?

 

No entendía por qué lo seguía justificando, diciéndose a sí mismo una y otra vez que las cosas estaban bien, que eso era lo que quería, que Hua Yong necesitaba tiempo para adaptarse. Para dejar de lado la idea que había creado de una vida con Shaoyou.

 

La boda no era el único tema en el que el enigma no se  involucraba, tampoco lo hacía con el bebé. 

 

Dos semanas después de mudarse a su apartamento, se decidió a ir por primera vez a una consulta de seguimiento. Sabía que no debía de haber dejado pasar tanto tiempo antes de hacerlo, pues ya casi cumplía 14 semanas, lo que lo ponía en el segundo trimestre, pero aún así no se había podido obligar a hacerlo antes. 

 

Le dijo a Hua Yong, claro que le dijo. Tenía la estúpida ilusión de que el enigma estuviera ahí cuando hubiera por primera vez a su bebé. 

 

El enigma le preguntó “¿Por qué necesito estar yo ahí?”

 

No lo volvió a mencionar.

 

Así que ahí estaba, con una doctora que no conocía, viéndose asombrada por su condición que, aunque no era del todo desconocida para los alfas dentro de ciertas condiciones, tampoco era algo común. 

 

Se sintió un poco humillado cuando tuvo que desabrocharse el pantalón para mostrar su abdomen. Aún más cuando la doctora usó el gel y posó el transductor. 

 

La doctora movió un par de veces el aparato, antes de posarlo sobre un punto específico. 

 

—Ese es tu bebé.

 

Wenlang volteó tan rápido que casi sufrió un latigazo cervical. 

 

Podía apreciar cada uno de los detalles del bebé, su cabeza demasiado grande para sus extremidades, parecía un pequeño alienígena bien formado. 

 

Era… dulce.

 

—En esta etapa tiene el tamaño de un durazno, ¿quieres escuchar su corazón?

 

Ni siquiera pudo formar palabras del todo, solo hice un sonido ahogado. 

 

La doctora movió algo y golpes parecidos a los de los cascos de los caballos empezaron a retumbar por todo el consultorio un rápido bum, bum, bum.

 

¿Por qué tenía ganas de llorar?

 

—Su corazón suena perfecto. 

 

Era lo más increíble que había escuchado en toda su vida. 

 

—Voy a imprimirte la imagen, ¿quieres que te saque algunas copias?

 

Pensó en el padre de su bebé, ¿quién no se conmovería al ver a su propio hijo?

 

Asintió con la cabeza mientras la doctora salía, miraba fijamente la imagen que todas todavía se veía en la pantalla del aparato de ultrasonido. 

 

Ese era su bebé. 

 

Dios mío.

 

Él existía y estaba ahí mismo. 

 

No lo podía creer. 

 

Salió del consultorio con dos copias de la ecografía, se sentía más esperanzado de lo que se había hecho en días.

 

Casi no le importó que cuando salió había parejas completamente felices esperando la llegada de sus hijos…juntas. 

 

Por supuesto, cuando llegó a casa el enigma no estaba ahí. Un poco de la felicidad que había sentido más temprano se fue por la borda. 

 

Hua Yong llegó tarde, más tarde de lo que había hecho nunca y tenía una expresión casi soñadora. No necesitaba preguntar qué había pasado, había ido a seguir a Shaoyou.

 

Wenlang se enfureció, no sabía si tenía sentido hacerlo o si estaba en su derecho, pero de todos modos lo hizo. 

 

—¿Por qué decidiste casarte conmigo si de todas maneras sigues obsesionado con él? —gritó entrando a la habitación del enigma. 

 

Hua Yong no se inmutó ante su arrebato, simplemente lo miró como si fuera una molestia en la que no quería pensar —Sabes perfectamente porque lo estoy haciendo.

 

—Si es por el bebé no necesitas hacerlo. 

 

Hua Yong resopló fastidiado —No me interesa el bebé.

 

Sintió como si le hubieran aventado una jarra de agua, su mano en el bolsillo sujetando fuertemente la ecografía cuidadosamente doblada  —¿Qué? ¿Entonces por qué estamos haciendo esto?

 

El enigma lo miró, sus ojos resplandecieron en un brillo violeta. Sus feromonas salieron en una intensa ola llena de frustración —Sabes perfectamente bien porqué estamos aquí. Necesito hacerme de la empresa para ayudar al padre de mi señor Sheng. ¿Sabes lo triste que estaría si le sucede algo? 

 

Welang no era ningún tonto —bueno, tal vez para la cuestión de los sentimientos, pero no para las estrategias—. Miró a Hua Yong —Mi padre te ofreció ayuda a cambio de esto.

 

—No lo sabías.

 

Lo dijo como si estuviera recalculando las cosas.

 

—No, pero supongo que es bueno saber de qué lado estoy.

 

Se fue antes de que el enigma pudiera decir cualquier otra cosa, ¿para que se quedaba? 

 

No quiso llorar, pero de todas maneras lo hizo. 

 

¿Este bebé iba a sufrir lo mismo que él?

 

¿Crecería pensando que no era suficiente? ¿Qué tendría que ganar el amor de su propio padre? 

 

Sus feromonas estallaron con ansiedad y tristeza, arrugó la ecografía entre sus dedos, ambas, ya que no pensaba entregarle nada a Hua Yong. 

 

Su respiración se tornó dificultosa, unos calambres en la parte baja del vientre lo estaban desgarrando. Otra ola amarga de iris estalló, haciéndolo sentirse febril. 

 

No llamó a nadie, no había nadie a quien llamar. 

 

Se quedó ahí soportándolo. 

 

En algún momento se debió quedar dormido, porque sintió que volvía a la realidad cuando una toalla fría presionó contra su frente.

 

Hizo un ademán de alejarse, pero lo sujetaron con fuerza. 

 

—Eres un tonto, quédate quieto. Tienes mucha fiebre.

 

—¿E-el bebé?

 

—Está bien.

 

Sintió cómo le cambiaban la ropa cubierta de sudor, también sintió cuando le quitaron el papel que con tanta fuerza apretaba contra su puño. El enigma miró el papel, en su mirada brilló algo que estaba muy febril para identificar.

 

Le quitó la ecografía de las manos. 

 

—Tienes que quedarte quieto y tomarte la medicina que te mandó el doctor.

 

¿En qué momento había ido un doctor?

 

—Piensa en el bebé. 

 

Eso fue lo último que escuchó antes de volverse a dormir. 

 

Cuando volvió a despertar su cuerpo seguía sintiéndose pesado, pero estaba más lúcido que antes.

 

Por supuesto estaba solo, en la mesita de noche se encontraban medicamentos con una nota escrita a mano sobre cómo debía tomarlos.

 

Se preguntó si era cierto que su bebé estaba bien.

 

Se volvió a dormir poco después. 

 

Para el tercer día ya se podía mantener despierto la mayor cantidad de tiempo. El enigma no lo visita mucho, pero dejaba comida y prendas perfumadas con sus feromonas. 

 

Al séptimo día de su enfermedad por fin volvió a ver a Hua Yong.

 

No soportaba esta dualidad, a veces parecía que el enigma se preocupaba por él y a veces lo trataba como si fuera una carga.

 

Así que lo enfrentó —¿Te preocupas si quiera por mí? ¿Por el bebé? 

 

—No quiero que mueras.

 

Esa no era exactamente una admisión. 

 

—¿Por qué no lo puedes intentar? 

 

—¿Cómo voy a conquistar al señor Sheng si estoy casado?

 

Y tal vez Wenlang no se había recuperado del todo de la fiebre porque se le ocurrió decir la idea más patética y arrastrada de la historia.

 

—¿Por qué no podríamos ser una manada? 

 

Hua Yong es algo complicado con la mirada, luego su expresión se volvió fría —No quiero una manada. 

 

¿Qué esperaba? ¿Qué Hua Yong saltara de alegría ante esa supuesta solución?

 

Salió antes de que Wenlang pudiera decir otra estupidez. 

 

Después de eso las cosas se volvieron raras y tensas. 

 

El alfa sabía que debía de irse de ese lugar, pero había pasado tanto tiempo solo que esas migajas de afecto lo hacían sentir que algún día podría ser diferente. 

 

Hua Yong por supuesto sí yo sé ni bueno quedarse nada de la boda ni del bebé, todo parecía una transacción para él. Una tarea más que cumplir con la que podría ayudar a su verdadera alma gemela. 

 

El punto de quiebre llegó cuando Wenlang tenía 18 semanas.

 

Hua Yong había salido apresuradamente del país, dejándolo con solo un par de prendas que después de tres días ya se les estaba borrando el olor. 

 

La falta de feromonas intensificó el cansancio, las náuseas que aún persistían un poco y los calambres. 

 

Intentó llamar al enigma, pero nunca contestó. 

 

Los calambres se intensificaron por la noche, hasta que sintió que algo cedía en su interior.

 

Se horrorizó cuando vio la sangre manchando las sábanas.

 

Un dolor particularmente fuerte lo hizo jadear.

 

Su bebé.

 

Estaba perdiendo a su bebé.

 

Llamó a Hua Yong, no contestó.

 

Se sintió más solo que nunca.

 

La mañana apenas llegaba, necesitaba ir a un hospital.

 

No podía perder a su bebé, él era inocente.

 

Él no se lo merecía.

 

Llamó a una ambulancia.

 

Sintió que tardó horas, aunque en realidad solo fueron unos minutos. 

 

Inmediatamente lo atendieron.

 

Su corazón palpitaba fuertemente ante el miedo de perderlo.

 

No le importaba que Hua Yong no lo quisiera, él sí lo hacía.

 

Hubo gritos e inyecciones, el pitido frenético del monitor mientras le pedían que se calmara. 

 

Fue horrible, podía sentir la sangre pegajosa entre sus muslos.

 

Los movimientos frenéticos se fueron deteniendo poco a poco.

 

No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que una enfermera le tendió papel con una expresión amable. 

 

Cuando todo estuvo estable, volvió a llamar a Hua Yong, esta vez contestó, su voz sonaba irritada —No tengo tiempo para tus reclamos en este momento.

 

Al fondo se escuchó la voz de Chang Yu —Jefe, por fin hemos vuelto a localizar al señor Sheng.

 

Wenlang colgó.

 

Miró a la doctora —Necesito su ayuda en algo.

 

****

Hua Yong regresó al país dos horas después de todo, solo dos horas después. Lo supo porque le mandó un mensaje.

 

Él también mandó el propio, citándolo en la casa de su padre.

 

Necesitaba acabar con esto de una vez por todas.

 

Gracias a un par de amables enfermeras, pudo conseguir ropa nueva. 

 

La doctora no quería darlo de alta aún, pero tenía que hacerlo, tenía que irse antes de todo. 

 

Llegó a la casa de su padre quince minutos después de la cita que había fijado, todavía estaba pálido y asustado por lo que había pasado, sostuvo con fuerza el informe que la doctora le había dado. 

 

Cuando entró al despacho, escuchó a su padre y Hua Yong discutir sobre un contrato.

 

—Te lo dije, no será más de un año —gruñó el enigma.

 

—Bien, pero no quiero verte involucrado cuando yo tome su custodia.

 

Por supuesto que sí.

 

Eso lo convenció de que estaba haciendo lo correcto.

 

Entró al despacho sin ceremonias —No es necesario que sigan haciendo ese contrato.

 

—Cállate —. Dijo su padre—. Estoy arreglando tu desastre.

 

Hua Yong no dijo nada, lo miró y si no lo supiera mejor pensaría que se trataba de preocupación. Solo esperaba que estuviera lo suficientemente distraído para no ver a través de él.

 

—Dije que no es necesario que lo hagan—. Tomó una respiración profunda y dijo las palabras que le revolvieron el estómago—. Ya no hay bebé. 

 

Ambos hombres lo miraron.

 

—¿Qué? —la cara de Shen Yu se contorsionó. 

 

—Tuve un aborto espontaneo esta mañana —dijo Wenlang sin emoción. Les tendió el reporte de la doctora donde lo explicaba.

 

Algo fugaz cruzó la mirada del enigma. 

 

—Ni siquiera sirves para eso. Abriste las piernas como un omega, pero no eres capaz de hacer lo que ellos.

 

—Cállate —masculló Hua Yong.

 

No se molestó en decirle nada a su padre, no sabía a dónde iría, pero estaba seguro que no volvería a esta casa. 

 

Se volteó hacía el enigma —Lamento las molestias, iré por mi maleta.

 

Con toda la dignidad que pudo y mientras las manos le temblaban, salió de la casa.

 

Escuchó cosas romperse, pero no se dio la vuelta. 

 

Respiró temblorosamente. 

 

El enigma lo alcanzó unos minutos después —Te llevo.

 

Wenlang asintió, no tenía energía para oponerse. 

 

Era lo mejor.

 

________________________________________

 

Hua Yong no se consideraba un buen hombre.

 

Nunca lo había sido y probablemente nunca lo sería.

 

Cuando se enteró del embarazo de Wenlang se enojó con él, también consigo mismo por no haberse controlado.

 

El alfa solo había sido un momento y ahora los iba a unir un hijo.

 

¿Cómo podría conquistar a Sheng Shaoyou así? 

 

Cuando el padre de Wenlang le ofreció el trato, lo aceptó. Porque lo necesitaba, claro que sí, pero también porque había una parte suya que no podía dejar al alfa a la deriva, no se sentía bien. 

 

Pero las cosas empeoraron, tener a Wenlang en su casa y saber que dependía de sus feromonas estaba haciendo algo en él.

 

Y ese algo se sentía como si le estuviera siendo infiel a su señor Sheng.

Por eso empezó a evitarlo, luego empezó a ser brusco.

 

No le gustaba cuando no tenía el control y Wenlang estaba haciendo que lo perdiera.

 

Cuando el muy imbécil se enfermó por el estrés —pensó que sabía sobre el trato— sintió como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago. Lo cuidó hasta que se le bajó la fiebre. 

 

Le quitó suavemente el papel que apretaba entre sus puños, una ecografía y su copia, ese bebé que era de los dos, ese bebé por el que no sabía qué sentir. 

 

¿Cómo podía Wenlang quererlo si todavía no lo conocía?

 

Desarrugó un poco la foto y la dejó sobre la mesita de noche. 

 

Se quedó pensando en ese bebé.

 

A Shaoyou no le gustaban los bastardos, ¿qué iba a decir? 

 

En la ecografía se veía tan pequeño. 

 

No quería involucrarse con él, no lo haría más de lo necesario.

 

Luego Wenlang le preguntó por qué no podían ser una manada y su corazón dio un vuelco.

 

Una manada.

 

Una manada sonaba bien.

 

Pero, ¿acaso Sheng Shaoyou tan celoso con sus omegas, lo querría?

 

Él dijo que no y vio como la esperanza moría en la expresión del alfa. 

 

Se sintió mal.

 

No le hizo caso. 

 

Después llegó esa llamada.

 

Tuvo que salir del país, su equipo había perdido la pista de su señor Sheng y le daba pánico que estuviera en peligro. Creyó que había dejado protegido a Wenlang.

 

Cuando recibió la llamada estalló, aún no sabía nada de su otro alfa.

 

En ese momento Chang Yu le dio la noticia que esperaba, antes de que pudiera decirle cualquier cosa a Wenlang este colgó. 

 

Como sea. 

 

Pero llegaron las palabras “ya no hay bebé”.

 

Y solo pudo pensar “oh, claro. ¿Por qué llegaría al mundo un niño que no quiero?”

 

Pero de cualquier manera sintió un nudo en el pecho. 

Eso explicaba la palidez de Wenlang, todo el mundo se desequilibró.

 

El alfa se disculpó, como si fuera su culpa. 

 

Hua Yong quería abrazarlo.

 

No podía. 

 

Entonces terminaron en ese carro, con la tensión al máximo. 

 

Intentaba que sus manos no temblaran.

 

¿Por qué se sintió como si el oxígeno se hubiera ido? 

 

—Gracias—. Dijo Wenlang cuando llegaron, su expresión vacía—. Iré por mi maleta.

 

No lo siguió de inmediato, primero intentó calmar su respiración. 

 

¿Por qué sentí como si sus ojos picaran? 

 

Lo siguió dentro, no era práctico quedarse ahí.

 

Lo primero que vio al entrar fue la sangre. Contrastaba de una manera alarmante contra las sábanas blancas.

 

Sintió que iba a vomitar.

 

Wenlang se había quedado parado mirándola fijamente, se llevó una mano al estómago y luego la apartó bruscamente, como si estuviera buscando algo que ya no estaba ahí. 

 

Hua Yon no podía dejar de mirar la sangre. 

 

Era la sangre de Wenlang.

 

La sangre de su bebé. 

 

El alfa se apartó cuidadosamente y empezó a empacar, una cosa tras otra, mecánicamente. 

 

Tuvo que controlar sus feromonas, nunca le había costado tanto.

 

Cuando Wenlang se dio vuelta, Hua Yong miró la mesita de noche. Ahí seguían las copias de la ecografía. 

 

La primera imagen del bebé.

 

La única que tendrían ahora.

 

Sería la única imagen de su hijo.

 

Su hijo. 

 

Un nudo se forma en su garganta.

 

Tomó una sin que el alfa lo notara.

No lo hizo porque no lo miraba. 

 

Y eso lo asustó más. 

 

El proceso de empacara no le llevó demasiado tiempo, solo había estado ahí unas semanas y de todas maneras, no habían comprado nada para el niño. 

 

Sacó una chequera, escribió una cantidad.

 

Una fuerte cantidad.

 

Se lo tendió a Wenlang, el alfa solo lo miró, con una expresión compleja. 

 

—Tómalo, no regreses a la casa de tu padre. Vete y construye tu empresa, líbrate de él. Librate de este lugar.

 

El alfa no dijo nada, parecía que quería aventarle el jarrón más cercano, luego pareció recordar algo y se tragó su orgullo, tomó el dinero. 

 

Se sintió un poco aliviado de saber que Wenlang estaría protegido de su padre. 

 

Luego miró la sangre.

 

No lo había protegido de sí mismo.

 

—Gracias —murmuró el alfa.

 

Y luego porque no se podía quedar callado y alguna parte muy mala de su cabeza creyó que sonaría consolador dijo —Lamento lo del bebé, pero tal vez fue lo mejor.

 

Se intentó convencer.

 

Con una voz carente de emoción Wenlang añadió —Sí, lo fue.






Notes:

Nunca he escrito una escena erótica, así que disculpen si no quedó del todo bien.

Otro fic de mi hermoso Wenlang, porque lo amo.

No prometo actualizaciones tan seguidas porque ya les pertenezco a mis alumnos,pero sí lo termino.

Muchas gracias por leer.