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Chapter 7: Chapter Seven

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Capítulo 7

 

Sofía no podia estar más feliz, habia logrado que él chico no se fuera. Lo retuvo como cualquier persona racional haría para no perder a un amigo.

Lo amenazo con gritar como loca si intentaba irse, y que vendrían por ellos toda la horda de zombis de la cuadra y los matarían a ambos.

Lógico, ¿no?

Ahora se encontraban caminando por uno de los jardines vecinos de donde Sofia vivía.

—Te digo que por aqui no hay nada, revisé estas casas los primeros días que llegue.—comento Sofía, tratando de no sonar con obviedad en su tono de voz, caminando detrás de él.

El no dijo nada, simplemente observaba el lugar con detenimiento. Hasta que de repente se detuvo en seco, observo el suelo con detenimiento.

Se agacho y se inclino hacia abajo, toco una de las tantas plantas que estaban ahí, apenas sobreviniendo gracias a las lluvias.

—¿Qué sucede?—pregunto Sofía, con confusion.

Ella se agacho tambien y miro lo que estaba haciendo. Tras unos segundos de silencio, él se quedo completamente quieto, mientras sus fosas nasales se dilatan ligeramente oliendo la tierra.

Se mantuvo quieto un segundo antes de hablar.

—No miraste bien. —Dijo, aun sosteniendo la planta entre sus manos—. La de aquí puede ser comestible.

Sofía frunció el ceño. Se acerco más, para verificar, y entonces se dio cuenta de algo.

—Espera.. creo que..—murmuro, examinando el tallo y las hojas, hasta que una sonrisa gigante se le formo—. ¡Es papa! Esta planta es de papa.

Él frunció ligeramente su ceño, y miro a Sofía, esperando que dijera más.

—Pero.. pero no sabemos cuanto tiempo lleva plantada. Tal vez incluso estén verdes aun... no sabemos.—Balbuceo ella, su fugaz felicidad disminuyendo.

—Podemos sacar una. Y ver si estan maduras.—Dijo él, intercambiando la vista entre Sofía y la planta.

Ella iba a decir algo, cuando de repente él busco algo entre su bolso de cintura.

—¿Qué haces?—pregunto Sofía, con desconcierto.

Él comenzó a cavar al rededor de la planta, ella lo observo y entonces entendió que queria hacer.

—Ohh... Ya entiendo, vas a cavar cerca y sacaras al menos una para ver si esta o no, y asi no sacar toda la planta.

Sofía no estaba más que feliz, siguió observándolo cavar hasta detenerse y luego meter su mano, para luego de unos segundos sacar una papa mediana cubierta de tierra aun con raíces.

No era muy grande.

El con la pequeña navaja hizo un corte en medio de la papa. Sofía se acerco aun más, para ver.

Al rededor del corte habia tierra que quedo, pero algo estaba clarísimo para Sofía.

—Esta en su punto..—Murmuro ella, con sorpresa.

Giro levemente la cabeza hacia un lado, viéndolo directamente a los ojos. Apretó los labios y sonrió.

—Es comida.

El chico asintió, desviando la mirada. Ella lo estaba mirando tan fijamente que no supo que se supone debía de decir.

 

[...]

Sofía miro la botella de aceite por largos minutos. En su cara se podia ver la duda sobre lo que estaba apunto de hacer.

—Ojala no arrepentirme de esto.—Dijo para si misma, sujetando la botella y vaciarla en la olla.

Cuando la ultima gota cayo, Sofía dejo el envase a un lado de la mesa. Y luego espero a que el aceite calentara, y como ya habia cortado algunas papas solo faltaba fritarlas.

Se giro y pudo observarlo con detenimiento, si bien habian sacado las papas, tambien habian plantado una o dos. Y por eso el ahora tenia un poco de tierra en la cara, con las manos sucias.

—Puedes ir a limpiarte, ¿sabes?—dijo Sofía, señalando la cara.

El asintió desviando la mirada hacia abajo, con los labios juntos en una línea plana. Se dio la vuelta y sin decir una palabra, salio de la concia.

Sofía sonrió, aunque estaba ligeramente preocupada de que por la noche se fuera y se quedara sola de nuevo.

 

Media hora despues.

—Estoy tan llena..—murmuro Sofía, con la cabeza apoyada contra la mesa.

En cambio el, aunque con el ceño fruncido parecía estar mejor que ella.

—Creo que no me va sentar bien comer algo luego de casi nada..—Dijo ella, soltando un pequeño gemido. Se habia emocionado y habia comido mucho.

El chico la miro en silencio, agarrando con eficiencia otra papa, llevándosela a la boca. Mientras empujaba lentamente el plato hacia ella.

Sofía giro levemente la cabeza, viendo el plato más cerca de ella. Haciéndola gruñir en silencio, cerrando los ojos para no pensar en vomitar.

El frunció aun más el ceño. Tragó la papa, pero no tomó otra, porque incluso hasta él pudo escuchar el estomago de la chica gruñir. Con sigilo atrajo el plato hacia si.

 

[...]

Sofía se preparaba para dormir, pero mientras tendía su cama un pensamiento la hizo suspirar.

"¿Y si se va en medio de la noche?"

Un escalofrió le recorrió por la espalda, apretó ligeramente su frazada para luego sacudir ligeramente la cabeza. Soltó la frazada y se dio la vuelta, dirigiéndose hacia donde el dormiría.

Intento no hacer ruido, ya que sabia que sus pasos eran fuertes. Se lo habian dicho innumerables veces.

Cuando dobló la esquina lo vio acomodando su mochila como almohada, y como si tuviera un sentido alerta se giro en la dirección de Sofía. Ella al ver que la estaba mirando, trago saliva, y se acerco con lentitud.

—Oye.. Se que soy una extraña para ti, y que mi pequeña amenaza fue la que te retuvo. No tienes que quedarte si no quieres.. pero... no te vayas sin decir nada.—Dijo, levantando ligeramente la cabeza, mirándolo—. Solo... no desaparezcas de repente. No quiero despertarme y que ya no haya nadie.

El la miro por unos largos segundos, todo el lugar quedo en silencio. Salvo por los grillos, y los zombis que deambulaban por la calle. Pero, habia algo en los ojos de él.

Algo que Sofía no pudo descifrar.

—Mhn.—Soltó él, asintiendo levemente. Parpadeando un segundo, desviando la mirada hacia abajo.

Sofía apretó sus labios, tratando de disimular su semblante triste.

—Ok. Entonces.. me iré a dormir.—Murmuro, dándose la vuelta.

Él la vio de reojo, notando que caminaba siempre poniendo la punta del pie primero.

Pero por dentro, Sofía presentía algo... y no le gustaba.

"El se va a ir.."

 

[...]

Eran pasadas las 3:30 A.M. cuando se escuchaba el sonido de algo deslizándose dentro de una mochila. Se movía con una agilidad precisa, metiendo sus pertenencias.

Cuando ya estuvo listo, se quedo en silencio, para escuchar si habia algo a los alrededores. Y al no escuchar nada, se coloco la mochila en un hombro para luego caminar con sumo cuidado por el piso flotante.

Paso por el pasillo que estaba a oscuras, apenas y podia ver algo, de no ser porque habia memorizado el lugar se tropezaría con cualquier cosa. Cuando llego a la puerta, reviso por la mirilla de la puerta si habian más muertos.

Al confirmar que no habia ninguno, posó su mano en la manija. Estaba a punto de girar la mano, cuando de repente un ruido lo alerto. Logrando sobresaltarlo, haciendo que se volteara de inmediato hacia la fuente del ruido.

Sus hombros se relajaron, habia sido una falsa alarma. Una parte adicional de las cortinas se habia desprendido, dejando entrar la luz de la luna por la ventana.

Iba a girarse cuando entonces.. la vio.

Estaba ella durmiendo, enrollada entre las frazadas y con el cabello ligeramente desordenado. En su cara se mostraba una tranquilidad que ya no se veía en un mundo muerto.

Él se quedo pasmado, observando a Sofía. Con un solo pensamiento viniéndosele a la mente.

"Solo... no desaparezcas de repente. No quiero despertarme y que ya no haya nadie."

Su mano en el picaporte se volvió rígida, su mirada volvió a ella.

Cerro la boca en silencio, pero su mano no se movía. Respiro más fuerte y profundo, sin entender que le sucedía. De repente, Sofía se removió en su cama.

El se quedo de piedra, escuchándola moverse soltando un quejido bajo antes de que todo volviera a estar en silencio. Parpadeo una sola vez, para verificar todo.

Pero su mano seguia ahi, despues de unos largos minutos en silencio. Sus dedos se retiraron con cuidado silenciosamente del picaporte.

Se acercó con cuidado hasta donde estaba Sofía, recogiendo y levantando la parte faltante de la cortina. La puso en su lugar, dándose cuenta de que probablemente se habia salido porque solo estaba amarrado con un nudo simple.

Le hizo unos ajustes, dejándolo como nuevo, antes de darse la vuelta y regresar a paso lento y silencioso donde estaba durmiendo.

Dejo la mochila en el suelo, sacando su resortera para despues dejar descansar su cabeza sobre la mochila. Tapándose con la frazada que habia dejado doblada horas antes, cuando estuvo listo cerro los ojos dispuesto a dormir.

 

[...]

A la mañana siguiente, eran al rededor de las 9:21 A.M.

Los ojos de Sofía se abrieron lentamente, aclarando su vista gradualmente. Su cuerpo adormecido empezó a activarse con ella, se elevo hacia arriba. Bostezando con las pestañas algo incomodas, junto a su cabello desordenado.

Parpadeo con suavidad, todavía sin despertar del todo. Fue entonces cuando el recuerdo de ayer le llego de golpe a la mente.

Abrió sus ojos con incertidumbre, rápidamente levantándose del suelo, tirando la frazada a un lado con fuerza.

Sus pasos acelerados retumbaron por el piso de madera, escuchándose por toda la casa. Freno de golpe sosteniéndose del pilar, al llegar a la esquina.

Sus ojos buscaron velozmente el sitio donde estaba ayer. Pero solo encontró la frazada arrugada.

Los hombros de Sofía decayeron, sus cejas apenas y, tenian fuerzas para hacer un movimiento.

—No..—Murmuro, dándose la vuelta viendo hacia todos lados—. Esto no puede estar pasando.

Camino con rapidez por el pasillo, hasta llegar a la cocina de nuevo. Giro a todos lados, mientras su pecho estaba empezando a subir y bajar con fuerza.

—¡El no puede..—Las palabras de Sofía se cortaron de manera abrupta, al ver por una rendija en la cortina.

Se quedo completamente quieta, parpadeo varias veces antes de salir de su estupor. Sin esperar más, se movió con fuerza que casi pierde el equilibrio.

Abrió la puerta trasera que estaba en la cocina, el frio aire mañanero le azotó la cara moviéndole su cabello hacia un lado.

Sus ojos se mantuvieron fijos en él, se acerco con lentitud.

Al escuchar los pasos, el chico se giro de inmediato notando que era Sofía. La miro unos segundos antes de sacar la navaja de la cabeza de un zombi. Se irguió, frunciendo el ceño al verla quedársele mirando.

—No te.. fuiste.—Murmuro Sofía. Con la boca ligeramente abierta, sorprendida.

Él la miro fijo, antes de guardar su navaja en un pañuelo negro.

—Había muchos en la mañana.—Dijo, sin más. Guardando la navaja envuelta del pañuelo en su bolsillo.

—¿Que?—Balbuceo Sofía, observando como él agarraba los brazos del zombi para luego empezar a arrastrarlo lejos de ahi.

—¿Te ayudo?—pregunto Sofía, mirándolo. Él la vio un segundo, antes de asentirle con la cabeza.

A Sofía se le formo una sonrisa enorme, rápidamente se movió e intento imitar lo que hizo él. Pero le fue más difícil.

—¿Por que es tan pesado?—Soltó un quejido, mientras hacia el esfuerzo para jalarlo—. Literalmente pierden carne a cada rato.—Murmuro, empezando a jalar con fuerza de poco a poco, hasta avanzar unos metros.

Su cara estaba roja, mientras arrastraba el pesado cuerpo inerte.

Notes:

HOlaaa, espero y les guste este fic. El cual ya esta tambien en wattpad.