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One Chance.

Chapter 2: Capítulo 2

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—Oh —es lo primero que dice Deaton tan pronto ve al muchacho recostado sobre la mesa de metal que parece ser exclusiva para hombres lobos de un tiempo para acá.

Piensa que debería comprar una nueva, los cachorros que llegan, porque el lugar aún es una maldita veterinaria, no se ven entusiasmados de usar algo que seguramente tiene el aroma a sangre de alfa y betas en exageradas cantidades.

—Dígame que ese no es su diagnostico, doc. O tendremos un serio problema aquí —comenta Stiles relamiéndose los labios por mera inercia, seguro que su piel está curtida por culpa de ese hábito nervioso que parece no querer abandonarlo nunca.

 Estar tan cerca de Derek lo pone nervioso y verlo así de pálido le recuerda la vez que en esa misma mesa le pidió que le cortara el brazo. Stiles aún no puede evitar preguntarse qué hubiera pasado de no haber llegado Scott, tal vez le hubiera crecido otro como ese mutante en aquella película de X-men o tal vez no. De cualquier manera, aún siente que se le revuelve el estómago al recordarlo y que una sutil fobia hacia los objetos punzocortantes lo acosa diariamente.

—Joven Stilinski le agradezco su confianza, pero tiene razón. Ha sido un diagnostico general nada prometedor.

— ¿Qué significa eso? —Pregunta Scott frunciendo el ceño.

 Stiles mira a Scott y piensa que se ve como esos populares cachorros de internet que parecen molestos por no poder comer la galleta que sus amos han colocado sobre su nariz para ver cuánto tiempo pueden equilibrarla antes de darse cuenta que agitando un poco la nariz pueden alcanzarla.

 Stiles realmente se esfuerza para no reír, aunque no es difícil, el ambiente en el cuarto se ha puesto mucho más tenso que dentro de su precioso jeep.

Le da un vistazo a Lydia, la única chica que queda ya que Kira y Malia han sido convencidas por Deaton para que se fueran a casa porque debían ir a clases por la mañana y Deaton no se hacía responsable de cualquier baja académica que tuvieran por ese viaje a México, y la ve apretar la mano de Derek entre las suyas. Lo mira fijamente con una expresión que pensó jamás vería en el rostro de Lydia después de Jackson: ternura. Hay ternura en sus ojos, la ve alzar una mano y pasarla por el cabello de Derek en un gesto que no cuadra para nada con su personalidad, hay un aire comprensivo que a Stiles se le encoge el corazón y siente deseos de hacer lo mismo.

 Los dedos le hormiguean, él también quiere consolar a Derek de alguna manera y pasar sus dedos por el cabello que siempre ha dado la impresión de ser sedoso le parece la mejor de ellas. Está por hacerlo, con un par de zancadas estaría del otro lado de la mesa frente a Lydia, y podría enredar sus dedos en el cabello de Derek e intentar trasmitirle seguridad pero no alcanza ni siquiera a acercarse.

—Tenemos que sacarlo de aquí —propone Scott interrumpiendo el hilo de pensamientos que hay dentro de la cabeza de Stiles, sacude su cabeza, ¿qué estaba a punto de hacer?

— No creo que deberíamos moverlo tanto —dice Lydia, su pulgar ha empezado a dibujar pequeños círculos sobre la frente de Derek.

Nadie aparte de Stiles parece notar ese detalle y no le ha gustado para nada el sabor agrio que ha sentido en la boca por su culpa, tiene que respirar hondo para reunir fuerza y desviar su atención hacia Deaton y Scott que no han dejado de hablar.

Deaton niega despacio.

—No puede quedarse aquí, chicos, esto es una veterinaria y, no joven Stilisnki —lo interrumpe Deaton con una leve sonrisa en los labios—, pese a todo, este no es el lugar adecuado para que descanse.

—Tenía que intentarlo —Stiles se encoge de hombros con una sonrisilla, no puede evitar ser Stiles después de todo.

Deaton, Scott e incluso Lydia sonríen, lo que le sorprende a Stiles ya que la sonrisa en el rostro de Lydia es distinta, completamente sincera, como si de verdad le hubiera hecho gracia que Stiles fuera Stiles aún en los peores momentos. Stiles no la cuestiona, ya viene siendo hora que vea lo graciosísimo que es Stiles y la encantadora personalidad que exuda por cada uno de los poros de su cuerpo.

— Entonces, ¿qué hacemos con él? —Pregunta Stiles.

—Alguien debe vigilarlo, obviamente debe quedarse en casa de alguno de nosotros —propone Scott apoyando sus codos sobre una de las orillas de la mesa donde está Derek inconsciente. Todos los presentes dirigen su atención a Derek excepto Lydia que de todas maneras no ha dejado de vigilarlo en ningún momento.

El grupo se queda callado meditando. Scott piensa que debería ser él quién lo vigile, pero su padre sigue estando en casa todo el tiempo, aún no sabe porque sigue ahí y no se ha ido a donde sea que deben ir los agentes del FBI o porque su madre no lo ha echado, y podría hacer preguntas. Preguntas que su padre no tardaría en descubrir que son mentiras porque, aunque no sea un hombre lobo como para escuchar los irregulares latidos del corazón de su hijo, no puede arriesgarse,y Scott después de todo es un pésimo mentiroso y ocultarle algo así de gordo a su padre, y experto detector de mentiras del FBI, no le parece lo más inteligente.

 Deaton ha quedado descartado por lo que no es participe de ese pensamiento general y  se decide a rebuscar entre las alacenas y cajones detrás de Lydia algún calmante que pueda mantener tranquilo ha Derek hasta que decidan el lugar para que despierte, al menos de esa manera podrán prever el shock que tendrá Derek al verse en un lugar que no es su casa, Deaton no sabe si tendrá los recuerdos del Derek actual, espera que sea así o de lo contrario la sorpresa podría más que su instinto y las cosas se pondrían realmente difíciles para tratar de calmarlo.

Mientras tanto Lydia sopesa la idea de ser ella quién cuide a Derek, han pasado minutos desde que pudo ver la mansión Hale ser quemada hasta los cimientos delante de sus ojos como si hubiera estado presente. No tiene ni idea si Derek habrá o no visto el incendio, pero las imágenes que se formaron dentro de su cabeza han parecido tan realistas que le es medio imposible creer que son sólo especulaciones de la mente culpable y masoquista de Derek.

 Pasa su mano una vez más por el cabello del chico sobre la mesa, hay una sensación extraña dentro de su pecho que sabe nombrar pero que jamás sintió realmente: aprehensión, siente que debe cuidarlo, protegerlo del mundo entre sus brazos. Está asustada de pensar así considerando que es Derek el que despierta ese sentimiento, pero cuando intenta alejarse se siente culpable y asustada de dejarlo solo.

Es como si la soledad acumulada dentro de Derek hubiera traspasado su piel hasta adentrarse a la suya y simplemente fuera incapaz de soltarlo. De hecho, no es capaz de hacerlo, sentir físicamente a Derek la hace sentir tranquila, se desvanece un poco el miedo que había sentido dentro del jeep hace un rato. Jamás pensó sentirse así por Derek, pero ahora que lo ve y ha visto un poco de su pasado se cuestiona seriamente el por qué no lo había hecho antes. A pesar de todo, ambos tienen cosas en común y sentimientos parecidos sobre sentirse débil, los dos son igual de tercos sobre mostrar su lado vulnerable a los demás y ambos la han pasado realmente mal al hacerlo con la persona incorrecta.

—Puede llevarlo conmigo… hay una habitación de invitados bastante grande donde podría instalarse perfectamente. A mi madre no le molestaría… podría decirle que es el primo de alguna amiga o algo así —propone Lydia retirando sus ojos de Derek con algo de resistencia, no quiere dejar de vigilarlo temiendo que cualquier cosa pueda ocurrir si lo hace.

— ¿Estás segura? —Pregunta Scott aliviado de no ser él la primera opción. Aún no había encontrado la manera correcta de negarse.

—No lo sé, supongo —dice Lydia no convencida.

Su madre se pondrá histérica por no avisarle y aunque no quiere estar separada de Derek por mucho tiempo, no puede negar que la idea no le fascina especialmente.

¿Y si volviera a ver esas escenas? Casi no lo soporto la primera vez, ¿quién le dice que una segunda sería mejor? No es tan fuerte, las emociones que se aglomeraron dentro de su cuerpo no se sentían de las mil maravillas precisamente y tener que experimentarlas una segunda vez, incluso una tercera, no le daba la sensación de seguridad que necesitaba para calmar a Derek en dado caso de que perdiera el control y tratara de lastimarla.

No. No estaba segura de llevarlo pero ¿qué más podía hacer? Derek necesitaba donde quedarse y alguien que lo vigilara hasta que pudieran explicarle dónde estaba y porque de pronto era el año dos mil catorce.

 Diez años desde que vio a su familia entera por última vez. A Lydia le recorrió un escalofrío, ni siquiera sabía por dónde empezar si le tocaba a ella explicárselo.

Es decir, ¿cómo le dices a un niño que su vida ya no existe y que ahora es sólo un adulto huraño que no confía en nadie y que además es un omega completamente solo? Si Derek no la mataba al no reconocerla seguramente lo haría después de explicarle la dura realidad.

A lo mejor su cerebro estaba adormecido por viajar tanto tiempo dentro de un automóvil increíblemente estrecho o por pasar tanto tiempo bajo el sol intenso de México (en compañía de cazadores mal vestidos y con olores corporales muy… molestos). Fuera lo que fuera que estuviera afectando sus neuronas y durmiendo la parte inteligente que la hacía única y peligrosa, no podía echarse para atrás con respecto a hospedar a Derek en su casa, no sabía cómo y dar el primer paso para intentar retractarse le daba vértigo.

— ¿Lydia? —La llamo Stiles, él había visto la inseguridad pasar por su rostro, podía ver como los engranajes de su cerebro se movían rápidamente, pensando. Algo andaba mal.

La banshee miro a los tres hombres en la habitación con una mueca en el rostro, de verdad quería ayudar a Derek, sentía que debía hacerlo, pero el miedo de hacer algo incorrecto o no poder ni siquiera lograrlo podía más que ella.

Stiles tosió contra su puño llamando la atención de Deaton y Scott, la chica no pudo evitar agradecerle por ese gesto y desviar la atención hacía él—. Lydia se la va a pasar realmente mal soportando las quejas del lobo más antipático del mundo. No deberíamos dejarle esa carga, suficiente tiene con el examen de mañana.

— ¿Qué propone, joven Stilisnki? —Pregunta Deaton cruzándose de brazos.

— ¿Hay un examen mañana? ¿De qué? ¿Por qué no me lo dijiste antes, Stiles? —Pregunta Scott distrayéndose por completo del tema.

— ¿Y cuando se supone que ibas a estudiar, Scott? ¿Antes o después de que te dieran esa paliza con el acónito? —pregunta irónico Stiles ignorando a Deaton que simplemente lo deja pasar, los jóvenes son jóvenes.

 Si Scott no lo conociera lo suficiente como para saber que ese comentario no tiene ni una pizca de maldad estaría golpeando su cara contra la pared ahora mismo.

— Antes, por supuesto. ¿De qué es el examen? —pregunta de nuevo Scott.

— No te lo diré.

— ¡Stiles!

—Si yo lo reprobare, tú también por obligarme a llevarlos hasta México… ¿sabes cuánto gaste en gasolina, hermano? ¡Me he quedado sin Halo 5 por tu culpa y justo cuando ya estaba al alcance de mi capital! —le recrimina Stiles frunciendo los labios indignado.

Ve a Scott acercarse hasta donde está y zarandearlo por los hombros sin nada de delicadeza.

—Eso no es justo, te dije que sería un viaje largo.

— ¡Nunca dijiste México!

—Dije largo, eso debió darte una pista.

—Dos horas son un viaje largo, ¡ir hasta México en busca de la Bella Durmiente con cejas pobladas es una odisea, Scott!

— ¿Qué es una odisea? ¿Eso es parte del examen?

—Oh, Dios mío, no se puede hablar contigo de nada. Eres peor que Derek, al menos él se obstiene de hacer preguntas tontas —le riñe Stiles a lo que Scott sólo levanta las manos sumiso y con una sonrisa apenada por ser como es.

— No hago preguntas tontas…

La voz que ha pasado a través de los oídos de Stiles definitivamente no ha sido la de Lydia o Deaton y a menos que de pronto Scott sea un ventrílocuo e imitador impresionante tampoco ha sido él.

Se da media vuelta y lo ve, sentado sobre la mesa agarrándose la cabeza con una mano y sosteniéndose del hombro de Lydia con la otra.

Es Derek, bueno, el niño Derek, Derek joven, Teen Derek o lo qué sea. El punto es que ha despertado y lo está observando y oh Dios mío, lo ha mencionado dos veces en menos de cinco minutos y no ha sido amable. ¿Va a matarlo ya? ¿Le dará cinco minutos de ventaja? ¿Dos segundos? No llegara a ningún lado en cinco minutos, Dios, su condición de despojo humano le está costando su garganta sana y salva de nuevo.

Por si a caso, y porque su instinto de supervivencia le ha dicho que es lo más sabio por hacer, se esconde detrás de Scott. Scott es un alfa, Derek seguramente lo pensara dos veces antes de atacarlo dándole el suficiente tiempo de correr por su vida o al menos buscar un lugar seguro donde esconderse, quizás un lugar donde allá mountain ash con la cual protegerse.

 Espera en silencio que Derek le salte encima y pueda empezar su retirada, pero no ocurre, sólo se queda ahí sentado sin soltar su cabeza o a Lydia, lo que le molesta un poco, y no tiene ni la más mínima idea de por qué que Lydia siga tocándolo le molesta y no al revés.

Se está volviendo loco, definitivamente. Después de ser golpeado tantas veces su cabeza a cedido y lo ha arrojado a la locura.

—Deja de pensar —pide Derek en voz baja.

 Tiene la voz rasposa y ronca por llevar lo que seguramente fueron horas en silencio, a Stiles le parece escuchar la voz de Derek, su Derek.

— ¿Qué? —Pregunta Lydia, nadie ha dicho nada y duda que alguien en esa habitación este pensando en algo que no sea comprobar que Derek está bien.

—Él… —Derek señala con un ademán a Stiles, por un momento piensa que está hablando de Scott, pero Stiles sabe que se refiere a él y que ese tono entre cansado e irritado sólo lo usa con él. Hay cosas que no cambian—. Hace que me duela la cabeza.

—No entiendo nada —confiesa Scott.

 Stiles da gracias de no tener que ser él quien exprese la confusión que le pone los nervios de punta.

— ¿Derek? ¿Qué estás sintiendo exactamente? —pregunta Deaton, el chico, Derek, parece confundido al verlo y oír su nombre salir de ese hombre, basta con que olfatee un poco el lugar para darse cuenta que su olor esta en todos lados y en todos.

No se siente en peligro, sólo confundido. Hay un susurro constante dentro de su mente que le dice que puede confiar en ellos, extraño, desde… desde Paige no había podido confiar en nadie realmente, ni tampoco había sentido que su corazón se alterara de esa manera.

 Miro al chico detrás del de piel morena con nariz chistosa, no sabe porque lo está observando con miedo e intensiones de salir corriendo en cualquier segundo ni tampoco sabe porque su lobo se ve ansioso de perseguirlo hasta pescarlo y retozar con él llenándose de su aroma que se le antoja adictivo y demasiado dulce, como a café y lirios. Es extraño. Su corazón cabalgando dentro de su pecho y golpeando sus costillas como si quisiera saltar a los pies de ese chico es extraño. Anormal. Ese no es él. Él no se emociona así por nadie.

—Nada —miente. Si él mismo no puede entenderlo, ¿qué sabrá un completo desconocido?

—Bien. Has despertado, es lo importante.

Derek asiente ausente—. ¿Dónde estoy?

—Tranquilo, has estado inconsciente mucho tiempo y probablemente estés confundido. Soy Alan Deaton, un druida… estamos aquí para ayudarte —el tono paciente hace que Derek se sienta incomodo.

Es el mismo tono que usa su madre cuando las malas noticias están por venir.

Su madre, piensa, suena como un eco dentro de su mente, como si no hubiera pensado en ella en mucho tiempo, raro, recuerda haber discutido con ella la noche anterior por prohibirle ir a ese juego de basquetbol nocturno amistoso objetado que era noche de luna llena y que apenas estaba aprendiendo a controlarse.

— ¿Puedo irme a casa ya? Necesito hablar con mi madre sobre… —se ha quedado callado a mitad de la frase. Las personas a su alrededor han hecho una mueca desconcertante, están resistiéndose a contarle algo realmente malo, el olor a desesperación y pena a inundado la habitación.

Derek los observo y ellos evitan su mirada, todos excepto el chico que lo ponía tan ansioso, él no. Él lo miraba a los ojos apenado como si no supiera qué decir, algo que sospechosamente le parece inaudito, como si el silencio fuera algo desconocido en ese chico.

Derek frunce sus cejas desechando ese pensamiento, él no recuerda conocerlo como para saber si estar callado es común o no, hay algo mal aquí, ¿será cosa de su madre? Tal vez el castigo será pasar esa luna llena lejos de la manada, aunque no suena a algo que Talía haría para disciplinarlo.

—Derek… —la chica pelirroja a su lado lo llama con la voz amortiguada, hay tanta tristeza en ella que le causa un vacío justo en el estómago, ella presiona la mano que ha mantenido en todo momento sobre su brazo derecho y lo mira a los ojos.

— Dónde está mi madre —no ha sido una pregunta, ha sido una orden cargada de enojo que pretende intimidar a la chica aunque ella no se aleja ni un centímetro.

—Han pasado muchas cosas, Derek. Debes calmarte y hablaremos —Deaton intenta recostarlo con un leve empujón de nuevo sobre la mesa, Derek no es tonto, ha visto claramente la jeringa que supone es algún tipo de calmante en la mano que ha permanecido tras su espalda todo el tiempo.

Derek no escucha ni quiere razonar con nadie que no sea su madre, se levanta como puede de la mesa y gruñe feroz, nadie en la habitación retrocede al oírlo y eso lo molesta aún más. ¿No ven que quiere estar solo? ¿Qué quiere irse con su manada y verificar que el mal presentimiento en su pecho es sólo idea suya? Su instinto se divide diciéndole que ya está con su manada y la otra mitad le pide a gritos que vaya a su casa y vea a su familia. No sabe a quién obedecer, siente que va a acabar devastado haga lo que haga y no quiere. Tiene miedo, no necesita más razones para sentirse miserable en su vida.  

—Dónde. Está. Mi. Madre —ha separado cada palabra involuntariamente así como ha soltado gruñidos casi animales detrás de cada una de ellas.

Está enfadándose y lo que menos quiere es lastimar a alguien más por rendirse ante su instinto. No, no quiere lastimar a nadie, pero si no le queda opción lo hará porque con la violencia siempre puedes conseguir lo que no quieren darte.

— ¿Derek…? —Está vez es Stiles quien lo llama, ha salido de su escondite y se ha acercado a donde está Derek. Ambos se miran y Stiles lame sus labios una vez más, no sabe cómo comenzar o si debería ser él quien hable, lo único que sabe es que Derek se la está pasando realmente mal y necesita respuestas. Buenas o malas—. Escucha, tu familia… ellos… ellos están…

—Qué —insiste Derek pero no obtiene respuesta, Stiles se relame los labios una vez más y contrae sus puños.

Ni siquiera sabe qué es lo que quiere decir, Derek espera impaciente, su lobo se ha calmado al tener a ese chico cerca y Derek deja de pensar en ponerse agresivo. Sólo quiere respuestas. Sólo quiere que alguien le diga dónde está su manada para poder ir con ellos.  

Ambos se quedan en silencio y después, como en una proyección instantánea dentro de su cabeza, ante sus ojos ve el incendio, ve a su familia ser incinerada y escucha muchos gritos, lo ensordecen pero no es capaz de moverse o dejar de oírlos resonar con furia detrás de su cabeza.

 Todo a su alrededor se tiñe de rojo, de naranja, amarillo y por último negro.

Respira profundo, inhala como puede y se tambalea al intentar alejarse de todos. No quiere que lo vean, quiere a su familia pero ya no están, lo sabe. Lo siente. Desde hace mucho tiempo son sólo parte de su memoria.

Comienza a sofocarse y las pupilar se humedecen con alarmante rapidez, desea con tantas ganas echarse a llorar a los brazos de su madre que le duele físicamente. La necesita tanto, necesita decirle todas esas cosas que jamás le dijo por una u otra razón.

 Hipa con la cabeza gacha y sólo en ese momento es consciente de la mano pequeña y blanquecina que se cierne en su brazo, no ha sentido como las uñas de esa mano se hunden en su piel, lo cierto es que no ha sentido nada más que el olor a humo y la incertidumbre llenarle el cuerpo con especial sarna.

Alza la cabeza y ve a la chica pelirroja de antes observarlo, ella llora por él y no puede evitar sentir como la garganta se le contrae, jadea incapaz de moverse, Lydia, no tiene idea de porque sabe su nombre, se acerca a él y lo mira a los ojos con los labios apretados y las lágrimas cayéndole por las mejillas. Incluso así se ve bonita y Derek no sabe si sea bueno o no.

Ella ha visto el humo también, lo ha escuchado todo, ella ha sentido lo que Derek siente ahora mismo y está llorando por él.

—Lo siento… —murmura sin voz, Derek lo ha leído en sus labios y asiente ausente.

Lo ha perdido todo pero siente que está acostumbrado a eso, que es una cicatriz y no una herida abierta. Lydia hace amago de acercarse, Derek no se mueve y ella lo rodea con sus brazos entendiendo su silencio como una respuesta. Está sorprendido y a la vez no, es como si simplemente lo hubiera olvidado, un detalle que es parte de su vida desde hace mucho tiempo, duele, pero no es mortal.

Ya no. No corresponde el abrazo de Lydia, tampoco mira a nadie, mantiene sus ojos fijos en sus zapatos altos de la chica que no deja de dibujar círculos en su espalda.

Scott puede sentir una cantidad estratosférica de tristeza emanar del cuerpo de Derek, no sabe como alguien tan joven puede sentirse así, ni siquiera él, después de todo lo que ha pasado, se ha sentido de esa manera.

 Siente que debe acercarse también, no obstante, se queda quieto donde está, no quiere asustar a Derek y Lydia parece llevarlo realmente bien.

Sólo Deaton y Stiles parecen confundidos, se miran y concuerdan, esa no es la reacción de alguien sin recuerdos. Claro que no, Derek debe recordarlo todo, de lo contrario no estaría así de tranquilo.

Y si ¿Y si en realidad sus recuerdos están dentro de su cabeza y alguien los ha sellado? Hay un atisbo de esperanza en los ojos del veterinario y Stiles al descubrir una posible solución.

 Derek sigue ahí, sólo deben hacerlo recordar.

Notes:

Sé que usualmente hago las cosas demasiado largas y me toma más de un capítulo avanzar, pero pienso que aunque una historia sea larga si los cabos se atan y la trama se mantiene, vale la pena alargarse. De nuevo, lo siento si se aburren, hago lo mejor que puedo y creo, en mi opinión, que lo hago bien.

Gracias por leerlo, cualquier sugerencia hagánmela saber.

Notes:

¿Qué tal? ¿Algún comentario? ¿Queja o idea? Soy toda oídos, camaradas.

Pueden contactarme en Twitter: Bgqueen1.