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My Way

Chapter 13: Leave it all to me

Notes:

El link viene el árbol genealógico de los Black, si es que necesitan ver

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

https://drive.google.com/drive/folders/1jmwrLGQsj15k8fd97YqatNXqmC_tsR6h?usp=sharing

Orion llevaba semanas repasando documentos legales sobre su familia; lo habían dejado a cargo de todo cuando nació Sirius, él sabia que era el primogénito y que ese seria su trabajo tarde o temprano.

Siempre había existido una competencia marcada entre Arcturus y Pollux. Arcturus era el encargado de manejar todo el dinero que venia directamente de Phineas Nigellus y ya era decisión individual en hacer crecer el dinero que les correspondía.

En esa familia las mujeres no se dedicaban a los negocios familiares, así que las tías de Orion recibían mensualmente lo que les correspondía, así como su hermana Lucretia.

Orion no diría que por ser el primogénito se había formado una rivalidad entre él y sus primos Cygnus y Alphard, de hecho se sintió muy mal por Cygnus cuando Pollux le gritó que no servia ni para darle nietos y pasar el apellido, todos sabían que Cygnus no obligaría a su esposa a pasar por otro embarazo con la esperanza de que fuera un niño esta vez.

En esos meses recuerda haber escuchado varias peleas entre Alphard y su tío. Su primo siempre decía que no estaba listo para tener hijos y Pollux no dejaba de remarcar lo inútiles que eran sus hijos.

En ese mismo tiempo su padre y su tío pasaban horas hablando sobre dinero, las herencias, los bienes y un sin fin de temas legales. El tío Pollux solo tenia hermanas y su padre a pesar de tener dos hermanos, él era el único que tenia un heredero. Orion.

Siempre supo que todo iba a caer en sus manos en cualquier momento. Su padre era el primogénito directo y él era su único hijo, por eso Pollux y Arcturus hicieron un trato que hace generaciones no se había hecho. Un matrimonio familiar.

Era lo mejor, Orion siendo el ideal para heredar el apellido y Walburga la mujer perfecta que podía tener a los mejores descendientes que la familia pudiera pedir.

Así el dinero que hicieron crecer los padres de Arcturus y Pollux quedaría entre ellos y no habría necesidad de meter a alguien ajeno a la familia. Era el plan perfecto.

Recuerda que su padre le había enseñado muchas cosas sobre los temas legales desde los 17, Arcturus era claramente un pésimo profesor, siempre con gritos y hechizos punzantes cada que no entendía un tema rápido.

Su infancia no fue tan divertida y su vida adulta fue complicada, casarse con Walburga había sido muy extraño para ambos, su noche de bodas había sido incomoda y los primeros meses de matrimonio solo hablaban de tener un heredero.

Walburga pasaba el día entero buscando pociones que ayuden a tener un varón, no había mucha información sobre el tema, solo teoría basada en experiencias y nada con hechos concretos.

Ninguno podía fallar, necesitaban tener un hijo, por eso los habían casado, para tener a un Black que siga con su linaje. Tardaron cinco años para tener a Sirius, cada día en los primeros meses de embarazo fue un martirio hasta que su sanador le dijo que seria un varón.

Pensar en todo eso solo le recordaba que tarde o temprano tendría que enseñarle a Sirius y a Regulus todo lo necesario para seguir manteniendo sus bienes y sus negocios.

Además no podía dejar la idea de que en su otra realidad Andromeda no obtuvo nada de su herencia porque fue desterrada y eso solo le hacia acordarse de sus tíos que también fueron expulsados de la familia, ¿Como vivirían?

≈

Druella estuvo furiosa con Bellatrix por cancelar la boda, los Rosier y los Lestrange, siempre habían tenido intereses en común y esta situación la dejaba mal parada a ella. Para sorpresa de Orion y Walburga Cygnus había sido más sensato a tal punto de hacerle ver a su esposa que tal vez Rodulphus no merecía a su hija, por más que Bella estuviera enamorada de él.

A partir de entonces Narcissa y Bellatrix pasaban mucho de su tiempo libre en el 12 de Grimmauld Place.

A Regulus le gustaba que Bellatrix lo acompañara a pasear a Frank Sinatra, siempre había sido la prima con la que más cómodo se sentía, eran muy parecidos, ambos se encerraban en su burbuja para evitar los malos momentos que les brindaba su familia.

Sirius y Narcissa por otro lado pasaban horas escuchando música y leyendo revistas de chismes, había algo mágico en responder tests para saber con que jugador de quidditch te casarías o los mejores típs para tener un cabello sano y sedoso.

Había días en los que Andromeda y Nymphadora los visitaban y así los cinco pasaban el rato jugando o charlando.

Walburga podía notar la tranquilidad que había en su familia últimamente, a pesar de los enojos de Druella e Irma sobre la boda y Lucretia tras de ellos, todo se veía prospero para sus hijos y sus sobrinas.

≈

El 3 de Noviembre estaba nuevamente a la vuelta de la esquina y esta vez Walburga estaba buscando hechizos para patronar y coser, tenia el regalo perfecto para Sirius. Sabia que su hijo ya estaba grande para algo así, pero le daba mucha ilusión darle ese obsequio.

- Orion estoy trabajando, quítate.— Walburga tenía su varita en mano y frente a ella un libro y una tela que se iba cortando por la mitad.

- Solo un beso.— Él estaba parado detrás de ella y sujetándola por la cintura le dejaba pequeños besos en el cuello.

- No, tengo que tener esto para hoy y nunca había cosido nada en mi vida.

- ¿No crees que Sirius ya esta grande para eso? — Le decía mientras aun tenia sus brazos rodeando su cintura y su barbilla sobre el hombro de Walburga.

- Es algo especial y sé que le va a gustar.— le dio un beso a su esposo y le zafó las manos de ella.— Y ya vete que no puedo trabajar contigo aquí.

- Que mala eres.— Le dio otro beso en la mejilla y la dejó trabajar por fin.

Él no estaba seguro de que darle a su hijo, algo fácil seria un surtido de bromas de Zonko, pero su esposa estaba preparando algo especial y no podía quedarse atrás.

Ya sé le ocurriría algo, aun tenia dos días de sobra, además tenia que ir a ver a su padre para arreglar unos documentos.

≈

Al norte de Cheshire en un colina con vista al puerto se encontraba una casa solo visible para quienes eran bienvenidos. La fachada era en blanco y negro, en el jardín una barda que rodeaba un huerto de hongos y hiedras venenosas, Orion sabia la fascinación que tenia su madre con esas especies, era amenazante para cualquiera que se enterara que las cultivaba sabiendo lo buena pocionista que era, pero Melania solo las usaba para plagas y así poder mantener su jardín siempre frondosos.

La casa de sus padres era igual de sobria que la de ellos, decoraciones de serpientes en todos lados y el escudo familiar al entrar. Esa casa había sido de sus abuelos y sus padres se habían mudado ahí cuando él y Walburga se casaron.

Llegando fue directo a saludar a su madre que estaba como siempre en su laboratorio y de ahí se dirigió al estudio de su padre. Al entrar colocó el acta de nacimiento de Marius Black sobre el escritorio y solo así Arcturus levantó la vista de lo que estaba haciendo.

- No esperaba tu visita.— Le decía mientras revisaba el acta.— ¿A qué se debe esto?

- Ultimamente he tenido muchas dudas sobre las personas que fueron exiliadas.

El silencio incomodo empezó a sentirse y no había situaciones que Orion odiara más que esas.

- ¿Sabes que pasó con él?

- Por supuesto que no.— dejo salir un suspiro pesado.— Lo ultimo que supe fue que al cumplir 15 lo llevaron a Grecia, no sé dónde este.

- ¿Y nadie intento buscarlo…?

- Orion no hablamos de estas cosas, fue una decisión que mis tíos tomaron, nadie habla y menos hacemos preguntas.

- ¿Y el tío Pollux no preguntó por él, la tía Cassie, la tía Dorea… nadie? era su hermano.

- Claro que lo hicieron, ¿Crees que alguien les dio respuestas?.

El silencio volvía a reinar y Arcturus se veía triste, Orion no pensó que su padre se pusiera así, lo vio levantarse y dirigirse al librero y de un libro viejo saco lo que parecía ser una fotografía.

Se acercó nuevamente al escritorio y le extendió la foto a su hijo, cuando Orion la tuvo en la manos puedo ver a 10 personas con túnicas muy formales, unos se veían mas jóvenes que otros; Arcturus estaba en la parte de atrás siendo el mayor de todos ellos.

Todos sonreían y se veían felices, a pesar de la ropa no parecía que la foto fuera para el resto de la familia, no era como esos cuadros tan serios que estaban acomodados en Grimmauld Place, esta foto era distinta; las caras, las sonrisas, sus tíos y sus tías se abrazaban y su padre se veía feliz.

En la parte trasera se podía leer “Verano 1933, Cedrella Black”. Seguro que la cámara era de ella. Su tía seguía viva pero hacia años que no la veía, según Ignatius estaba bien. 

Debería escribirle; pensó Orion.

- Marius es el que está junto a Pollux, tu tío Regulus y él eran muy parecidos.— Acturus lo sacó de sus pensamientos.

- Y Cedralla y Cassiopeia también eran iguales.— Su padre soló asintió.— ¿Los extrañas?

- Eran buenos tiempos… A quienes más extraño son mis hermanos por supuesto, se fueron muy pronto.— Orion notó que la voz de su padre se rompía.

- El tío Lycoris me dio una espada de Samurai y fue la primera que tuve de ese tipo.

- Si, ellos los querían mucho a ti y a Lucretia, estoy seguro que Regulus estaría muy feliz de saber que Regie se llama como él.

- ¿Nunca intentaron comunicarse con la tía Cedrella?— Arcturus negó con la cabeza.

- Yo sé que tú y Walburga nos han hecho cambiar ciertas cosas y están empeñados en que todos veamos el mundo con ojos distintos, pero no creo que ella quiera hablarnos nuevamente.

Orion se veía bastante confundido y su ritmo cardiaco empezó a acelerarse, ¿como es que…?

- No somos ciegos, tal vez Mel y yo no fuimos los mejores padres, pero conocemos a nuestro hijo, el cambio en ti y en Walburga es impresionante. Además no sé cuantas veces he tenido que escuchar el sermón de tu hermana diciendo que no son ustedes.

Su padre le regaló una sonrisa y pudo sentir como sus pulmones por fin sacaban el aire que había aguantado y su corazón ya no parecía querer salir de su pecho.

- Yo sé que tú eres mi hijo puedo verlo en tus ojos, cambiaste y Walburga también, pero siguen siendo ustedes y como dice Alphard, estos cambios han sido buenos para todos.

Ahora era él, era el que tenia un nudo en la garganta mientras su papá le sonreía complice.

Hablaron de la infancia de Arcturus y como desde que tenia 10 años le hicieron saber que él era el primogénito de la familia y cuales eran sus obligaciones.

Orion normalmente se molestaba con sus padres cuando no querían cambiar de ideas o cuando regañaban a sus hijos, hace tiempo que no lo hacían, de hecho sus padres cada vez actuaban más cariñosos con Sirius y Regulus, lo mismo pasó con sus tíos Pollux e Irma, cada mes Nymphadora recibía juguetes y ropa por parte de toda su familia.

Ya habían pasado dos años y no podía sentirse mejor con estos cambios.

Se quedó a tomar el té con sus padres y escuchó atentamente la poción para que Frank Sinatra no soltara tanto pelo, al parecer Regulus le había escrito a su abuela para contarle el problema que él y Walburga tenían y que no habían podido resolver en el verano.

Tomó los ingredientes que su madre le dio y antes de entrar en la chimenea Arcturus lo detuvo.

- Si algún día lo encuentras, tal vez ese día ella quiera volver a hablarnos.

Orion sabia perfecto que su padre se refería a su tío Marius y a su tía Cedrella. Le regalo una sonrisa que parecía una promesa, lanzó los polvos flu y en unos segundos ya estaba en el salón de su casa.

≈

Londres 3 de noviembre, 1975

Siri:

Sé que los 16 años son un edad en la que uno quiere ser adulto por fin y abrir las alas, tal vez mi obsequio sea no tan adecuado para tu edad, pero hace mucho que quería darte esto.

Hace años hice algo horrible, quería que entendieras que ya habías crecido y te quite a tu peluche favorito fingiendo que ya estaba viejo. Hoy lamento tanto haber hecho eso, quiero pedirte perdón nuevamente.

Me arrepiento mucho de querer que crecieras, lo único que me gustaría es que ya no sigas haciendo, quisiera tenerte siempre conmigo, sé que no es posible y en cualquier momento vas a querer volar, es por eso que volví a hacer a Pinky desde cero, tal vez ya no tenga el valor sentimental que el original pero espero que te guste.

P.d. Siempre serán mi bebé así tengas 50 años.

Con mucho amor, Walburga Black.

 

Londres 3 de noviembre, 1975

Sirius:

No puedo creer que ya tengas 16, en cualquier momento vas a alcanzarme.

He estado escuchando los vinilos que dejaste en mi estudio, ese tal David Bowie es muy bueno, recuerdo que dijiste que te gustaba mucho su música y hay una canción en particular que no deja de sonar en mi cabeza y que me hace pensar en ti cada vez que la escucho.

Ya que no estoy tan oxidado en el piano como pensaba espero que te guste mucho esta versión.

P.d. Mi voz no es tan buena como la de él, espero que no te decepcione.

Con mucho cariño, Orion Black.

Ese 3 de noviembre Sirius se puso rojo de la vergüenza en el gran comedor al recibir de regalo un peluche a sus 16 años. Pero a pesar de eso cuando cayó la noche, en la tranquilidad de su cama, con las cortinas cerradas y un hechizo insonoro, Sirius abrazaba ese hermoso conejo rosa que su mamá había hecho para él y no dejaba de abrir esa clase de vociferador que su padre le había enviado.

'Cause we believe in you

Soon you'll grow so take a chance

With a couple of Kooks

Su papá no cantaba para nada como David Bowie, pero definitivamente esa se acababa de convertir en su versión favorita de Kooks.

 

Notes:

Aquí el nuevo capitulo, quiero contarles que varias veces me dieron ganas de llorar al escribirlo.

En este capitulo se habla muchísimo de la familia Black así que me di a la tarea de hacer un buen árbol genealógico para que acudan a el si lo necesitan.

Espero que les haya gustado el capitulo, nos leemos.

- Boris

Notes:

Espero que les haya gustado, nos leemos.

-Boris