Chapter Text
El calor era insoportable, y ni siquiera el ventilador en la máxima potencia aliviaba su malestar. Se removió varias veces hasta que no pudo más y se sentó en la orilla de la cama, maldiciendo al clima y a las malvadas corporaciones responsables del calentamiento global.
-Ugh… y apenas son…- miró el reloj que descansaba en la mesa de noche- ¡Las dos de la mañana!
[No nos vendría mal una glaciación]
<Un invierno nuclear suena tentador>
-Deja… dormir…- murmuró Peter a su espalda, golpeándolo con una de las almohadas que estaba abrazando (osea, prefería un montón de tela, relleno y ácaros a su escultural cuerpo)
-¡Pero Petey!- se quejó de forma extremadamente masculina, haciendo un puchero- hace mucho calor.
El castaño abrió a duras penas un ojo, observando sin verdadero interés al mayor, quién seguía haciendo su berrinche. Con toda la calma del mundo, se dio la vuelta, mascullando al sentir las sábanas pegadas a su cuerpo por culpa del sudor
-¿Y eso te da derecho a no dejarme dormir?- el chico se talló los ojos, un poco más despierto.
-Sí… quiero decir, no, pero eres mi alma gemela, deberías entender mi sufrimiento, ¡el calor!, sudo como puerco y las cicatrices me pican… ¡Ni siquiera puedo abrazarte porque nos quedamos todos pegajositos! Y no en el sentido que más quisiera- movió sus inexistentes cejas, insinuante. aunque no duró mucho así, pues volvió a sus quejas- ¡Y ya me bañé tres veces con agua fría, si sigo así, me desharé como la bruja del Mago de Oz… La película, no la banda española…Y yo que creí que podría aprovecharme de que por fin duermes sin camisa y en boxers, pero noooooo, ¡el puto clima me lo arruina! ¡Y esas almohadas del infierno!- tomó la que le había lanzado y la miró con toda la mala leche que podía juntar un mercenario en ropa interior, sudoroso y quejón.
El castaño se rió un poco, divertido por toda la gama de emociones por las que pasaba su novio-no-novio. Apenas tenían tres meses saliendo y aún no definían qué eran exactamente, no que le molestara, al contrario, le quitaba un peso de encima. Considerando que hasta antes del incidente en la montaña, nunca se había considerado gay, ni siquiera un poco bi curioso.
-¿Qué tienen mis almohadas?- Peter sentó mejor en la cama, despegándose la sabana que insistía en hacerla de segunda piel
-¡Pues que son malvadas! ¡Me roban tu cariño!- el mercenario le gruñó a dicho objeto, antes de lanzarlo al otro lado de la habitación- ¡Prefieres hacerles arrumacos a ellas que a mi!- tomó la otra almohada y le hizo lo mismo que a la anterior
-Y ahora ya no tengo ninguna- murmuró divertido el castaño, riendo quedito- ¿cómo se supone que dormiré?
[¡Es nuestra oportunidad de oro!]
<¡¿Qué esperas?!>
-Bueno… supongo que tendré que sacrificarme~- se dejó caer de espaldas en la cama, una mano en la frente y cara de estar haciendo un gran esfuerzo- usame como tu almohada~
-Deberían nombrar una calle en tu honor- el chico rodó los ojos, antes de acomodarse de nuevo para dormir, pero esta vez, usando el amplio y fuerte pecho de Wade como almohada personal
-Con un beso me basta~
<O una mam….>
[¡¡BUENAS NOCHES!!]
Peter solo volvió a reír, moviéndose poquito para dejarle un casto beso en la boca. Después de eso, se abrazó a él y volvió a dormir.
Tardaron quince minutos en despegarse a la mañana siguiente, pero Wade sintió que lo había valido
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Suspiró por enésima vez, mirando la pantalla de la computadora. Llevaba tres horas y aun no podía terminar el dichoso reporte de laboratorio que debía entregar en menos de seis horas. Diablos, ni siquiera había salido a su ronda nocturna como Spiderman, demasiado enfrascado en su tarea.
Decidiendo que no podría soportar ni un minuto más, se levantó de la silla en la que se había apercherado y se estiró tanto como pudo, escuchando como sus agarrotadas articulaciones protestaban por el repentino movimiento. Se revolvió el cabello y caminó hacia la sala, donde desde hace rato Wade veía la televisión, peleando con sus cajas sobre el protagonista o algo así.
-¡hey, baby boy! Al fin regresas al mundo de los vivos… No que te hayas perdido gran cosa, un par de películas románticas y un documental sobre cómo se hace la pintura. Me asusta que Blanca lo haya encontrado interesante
[Es cultura general]
<ABURRIDOOOOOOOO>
-Oh, eso es grave- se sentó en el brazo del sillón, acariciando los hombros del otro- incluso yo encuentro eso aburrido… ¿Cómo hiciste para aguantar tanto tiempo viendo ese documental?
-Bueno… estabas ocupado… y esa cosa que estás haciendo se ve importante, así que…- el mercenario se encogió de hombros- ¿qué es un poco de muerte cerebral a causa de un super aburrido documental?
-Wade…- susurró, sorprendido de lo que había hecho el hombre- gracias… de verdad…- no tenía palabras para describir lo que sentía. Que Wade Winston Wilson se quedará quieto y dispuesto a ver la pintura secarse (literalmente) iba más allá de todo lo que se conocía en el universo. Por Assimov, si esto no era el verdadero amor de un alma gemela, entonces no sabía que podria ser.
-Nah, no fue nada Sweetums- el mayor le sonrió, tomando sus manos
Miró el reloj, la puerta de su habitación y después a Wade. Realmente debía terminar ese reporte, gran parte de su calificación dependía de eso. Pero también deseaba compensar a su novio-no-novio por ser tan maravilloso; y estaba seguro que si esperaba hasta la mañana siguiente, con su suerte, no tendría tiempo para ello.
-Vamos, creo que hay una pizzería abierta cerca de Central Park
-¿ah? ¿Ya terminaste tu papel del mal?- el mercenario ladeó el rostro, como un cachorrito confundido
-Sí, todo revisado dos veces y corregido ortográficamente- mintió sin parpadear
-¡yeih! ¡Pizza!- el ojiazul se levantó de un salto y le jaló consigo- ¡vamos, Petey! ¡¡pizza!!
Regresaron al departamento casi cuando el sol empezaba a salir. De más está decir que Peter descubrió que tenía la habilidad de escribir un reporte de laboratorio, beber café y columpiarse por la ciudad al mismo tiempo. Pero en ningún momento se arrepintió de su decisión
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La horrible maceta que la pelirroja amiga de Peter les había regalado cayó al suelo con fuerza, rompiéndose. Pero a ninguno de los dos les importó, enfrascados como estaban en ver quien dominaba aquel furioso beso que compartían. Wade incluso juraría que por una vez en ese día, ambos estaban de acuerdo en algo: que ese feo cachivache merecía morir así.
El castaño le empujó con fuerza contra la pared, ganándose un gruñido del mercenario, quien no tardó nada en tomarle del cuello del traje de Spiderman, jalandole contra sí, haciendo chocar sus labios con una brutalidad impresionante. El sabor metálico de la sangre no se hizo esperar, aumentando el frenesí entre ellos.
-Chingado, Petey…- el mayor rasguñó su espalda por encima de la tela, seguro de haberlo roto.
Por toda respuesta, el chico se arqueó levemente, apretando los brazos del otro con una fuerza que casi se los rompe. Ambos buscaban hacerle daño al otro, demasiado enojados para pensar en las consecuencias.
<¡¿Quién se cree que es?! ¡No tiene ningún derecho!>
[Deberíamos tomar un momento para respirar y calmarnos]
<¡Y un carajo, Hippie!>
[¡¡¿A quién llamas Hippie?!! ¡Excusa barata de conciencia!]
<¡Aquí lo único barato es tu trasero!>
[¡Jajajaja! ¿Qué clase de respuesta idiota es esa? Me das asco]
“¡Callénse con una jodida chingada!”
[¿Tu qué? ¡Ni siquiera puedes cuidar de tu alma gemela!]
<¡Sí! ¡De no ser por ese mocoso Storm, ahora tendríamos brocheta de Spidey!>
-Y todavía tiene el descaro de besarte- murmuró gravemente contra los labios de Peter, antes de morder su cuello con saña
-¡En la mejilla! ¡Diablos, Wade! ¡la jodida mejilla!- el castaño respondió, tirando del collar del mercenario, intentando separarle de él- ¡y tú vas y le rompes la nariz!
-¡Debi haberlo matado!- clavó más sus dientes, hasta sentir como el spandex cedía junto con la suave piel del chico, dejándole un sabor acre
-¡¿Por qué tienes que exagerarlo todo?!- enterró sus dedos en la espalda del mayor, con furia desmedida, lastimando sin piedad las cicatrices.
-¡¿Por qué no habría de hacerlo? ¡No quiero que ningun rubio pendejo con poderes de cerillo venga y me robe a mi alma gemela!
-¿Y tan poco confías en mí, que piensas que un puto beso en la mejilla me va a hacer caer rendido a los pies de alguien más?
-¡Confío en ti!- casi gritó, mirándolo al fin a los ojos, notando el oscuro y retorcido fuego en ellos, seguro de que su propia mirada estaba así- ¡pero no confío en el pinche jodido mundo! ¡Tengo bastante mierda encima como para saberlo!
-¡No te creas tan especial, Wade!- rechinó los dientes, harto de las estupideces del asesino- ¡No eres el único que sabe la clase de maldito y asqueroso mundo que es este! ¡Pero yo elegí confiar en ti!
-¡¿Estás sordo o qué?!- le zarandeó con brusquedad por los hombros, aunque se detuvo al ver un hilillo de sangre bajarle por la nariz
[¡Diablos! ¡nononononono!]
<¡Se nos va!>
-¡mierda! ¡Petey! ¡L-lo siento!- le soltó para tomarle del mentón con mano temblorosa- lo sientolosientolosiento…
–Estoy bien…- intentó calmarle, limpiándose con el pulgar la sangre- debe ser la adrenalina…- suspiró, colocando su mano sobre la del mercenario- de verdad, Wade…
-Lo siento…- siguió repitiendo, sintiéndose un monstruo por lo que le había hecho a su Petey pay
El chico solo dejó caer los hombros, envolviendo al ojiazul en un suave abrazo. También había lastimado al otro sin miramientos, cuando debió ser la voz de la razón en esa tonta discusión.
-Yo también lo siento, Wadey- susurró contra su mejilla, dejando pequeños besos- de verdad…
-no quiero perderte… no a ti…- su voz sonaba demasiado débil y asustada como para pertenecer a uno de los más letales mercenarios del mundo
-No lo harás Wade…- siguió con sus besos, ahora bajando por su cuello, mientras dibujaba ligeros círculos en su espalda- eres mi alma gemela… y me haces feliz…
-… ¿mucho?- se aferró del joven héroe, pero no con la misma ferocidad de antes
-Mucho, mucho, mucho…- detuvo sus besos y apoyó la frente en el hombro del mayor- ¿y yo? ¿te hago feliz?
-¡Claro que sí!
[¡¡Es la felicidad embotellada en un sexy cuerpo!!]
<¿Cómo no ser felices con Petey pay?>
-¿seguro?- sonrió de lado al sentir cómo las manos del mercenario bajaban por su espalda, hasta acariciar descaradamente su trasero
-Seguro, seguro… como que tienes el culito más lindo de todo el multiverso
Peter no pudo evitar reír, es que aquel hombre era ridículamente adorable. Y todo suyo para disfrutar (¿qué? ¿De verdad creían que Wade era el único posesivo?)
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Soltó un ruidito de contento, disfrutando de los perezosos besos que le daba Wade por toda la espalda. Acababan de hacer el amor por primera vez, y ambos se sentían demasiado cansados como para levantarse, pero no lo suficiente como para dormirse; así que solo dejaban pasar el tiempo en un inusual y dulce silencio.
Al menos hasta que el mercenario decidió que ya era suficiente y le acomodó boca abajo, sentándose sobre sus piernas. Sus grandes y callosas manos encontraron el camino de nuevo hacia su entrada y desvergonzadamente metió un par de dedos, sonriendo para sí mismo al sentirle aún tan abierto
-¡Wade!
-Me gusta como dices mi nombre… pero creo que no es el tono correcto- susurró con malicia, moviendo su mano
-¡W-Wade!- el chico no pudo más que gemir, sonrojado hasta las orejas.
-¡oh! y estas rojo como… ¡como pay de cereza!
Definitivamente mataría a su novio-no novio… aunque… al sentirle de esa forma tan íntima, restregándose sin pudor alguno contra su pierna, se notaba que aquel término ya no serviría más.
-Solo a mi… ah… me toca el… el novio más pervertido…- balbuceó, maldiciendo a su cuerpo por aceptar tan de buena gana todo lo que Wade le hacía
[¡¡¡Somos su novio!!!]
<¡Hit and Score~!>
-Nada… solo yo soy novio de mi Sweetums- besó con reverencia su nuca, demasiado feliz por las palabras de su adorado Spidey- yo y nadie más~
-N-nadie m-más…- repitió encantado el castaño, sintiendole entrar al fin.
Y si Wade Wilson; a.k.a Deadpool, alma gemela, novio y probable causa de muerte por exceso de sexo del único e inigualable Peter Parker, identidad secreta de Spiderman, alguna vez creyó en Dios, ahora le daba las gracias.
