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El Segador

Summary:

Aizawa despierta en una especie de limbo y cree que se debe al quirk de algún villano. Lo que no entiende es como Hizashi esta también ahí, suponiendo que es Hizashi y no alguien más.

Notes:

Hola a todos/as, siempre me rondó por la cabeza si Aizawa había tenido alguna experiencia cercana con la muerte después de el incidente con Nomu. Y bueno verán que también soy algo romántica y metí gatos, espero disfruten de este cortito escrito.

PD: Obviamente "el segador" es la muerte pero me gusta llamarle "la muerte" en el escrito pero para título no me copó la idea.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Todo estaba oscuro, de una manera paranormal. No se diferenciaba arriba de abajo pero aun así podía decir que se encontraba de pie. En una superficie sólida. Intento caminar y no le fue difícil.

¿Que se suponía que estaba haciendo ahí? ¿Fue atrapado por algún tipo de quirk? No recordaba lo que estaba haciendo antes de llegar a este lugar. Intento usar su quirk pero como lo esperaba, no tuvo efecto alguno.

Estiró sus brazos tanto como pudo sin sentir ninguna limitación. Se sentía un poco desorientado pero no completamente fuera de lugar. El sitio estaba silencioso y oscuro pero aun podía ver sus manos, pese a la nula luz que había, se sorprendió al tener este tipo de visibilidad.

Tal vez si estaba preso de algún villano en este momento, todo podía ser posible. Se sentó en el suelo a esperar a que el efecto se vaya. Tratando de recordar que fue lo que estaba haciendo antes de llegar aquí. Había despertado en su departamento esta mañana.

Bueno “despertado” no es completamente verdad, Hizashi lo había levantado de la cama y lo había arrastrado hasta el sofa para que se tomará su desayuno mientras miraba la televisión. Aunque eso podría haber pasado cualquier otro día, hoy había sido especial, esta mañana su marido había insistido en cantarle una canción mientras tocaba su viejo Chelo. Era especial porque era su aniversario de matrimonio. Eso lo recordaba.

También recordaba que había conseguido una reservación para cenar en un restaurante bonito, de esos que Hizashi adoraba por el exceso de detalles. No recordaba haber llegado a cenar así que algo había pasado en el medio.

Fue a trabajar a la escuela, había planeado llevar a sus alumnos al USJ para darles entrenamiento de rescate junto a Trece y All Might. Recordaba haber llegado al lugar, saludar a Trece. Y luego todo se volvía algo borroso.

-- ¿Porque esa cara Shouta?

Una voz totalmente conocida preguntó a su lado. Volteó a ver el rostro de Yamada Hizashi. La misma persona con la que llevaba casado 5 años, pero, diferente. Se veía un poco más joven, su cabello apenas más corto atado en una media trenza que colgaba de su hombro. Estaba usando sus lentes de lectura y marco grueso. Tenía ese suéter beige que habia usado esa Navidad que habían decidido pasar en las aguas termales de Hokkaido.

Shouta recordaba esa Navidad con ternura, Hizashi había conseguido un departamento para vacacionar donde permitían mascotas, por lo que pudieron llevarse a Buttercups y a Brownie con ellos. Sus amados gatos no pasarían otras fiestas en casa de sus padres. Habían preparado mochi en una de esas tienda artesanales donde “podías crear tu propio producto”.

Fue la última Navidad que pasaron sin ser esposos. Aunque ya vivían juntos y hasta tenían gatos. Shouta suspiro al voltearse completamente para ver a este “Hizashi” a la cara. La sonreía con soltura como siempre lo hacía el original.

-- Nada en particular.

No sabía si era una alucinación, un fantasma del pasado o un infiltrado en su mente tomando la forma física de la persona a la que más confianza le tenía. Así que se mantuvo reservado. El otro Hizashi asintió divertido y se rió al darse cuenta de algo.

-- ¿Sabes quien soy?

Shouta levantó las cejas por la ironía de la pregunta. Negándose a responder.

-- Soy alguien que te ama mucho y como lo hago voy a llevarte al mejor lugar de todos.

Aizawa lo miró por varios minutos sin entender a qué se refería exactamente.

-- Tu no eres Hizashi.

El suplente hizo el mismo puchero que su esposo hacía cada vez que se negaba a darle de comer en la boca. Parecía totalmente el, pero Shouta sabía, debido a las circunstancias, que no era Hizashi, al menos no era su Hizashi.

-- Mñn ¿Que te hace pensar eso Shouta?

-- Tu sabes qué, y por favor no me llames así.

El fantasma tarareo y se sentó a su lado, mirando el mismo horizonte negro que miraba él mismo.

-- ¿Recuerdas a Muffin?

Shouta se tenso un instante al oírlo. Obviamente recordaba a Muffin, su primer gato, al cual había rescatado a los 8 años y mantenía viviendo en un callejón cerca de su casa. El gato más fiel que nunca había conocido. Uno que le esperaba todos los días a la misma hora y le ronroneaba como si fuera el ser humano más importante. Uno que parecía no recriminarle que no pudiera darle un techo.

-- Ya sabes, cuando el murió, yo estaba ahí.

-- Hizashi estuvo ahí, no tu.

Volvió a tararear como si le estuviera negando su afirmación. Cuando Muffin murió él estaba en su segundo año de la UA, había llegado tarde al callejón porque se había quedado tonteando con Yamada y no se dio cuenta del tiempo. Cuando cayó en cuenta corrió hasta el callejón sin importarle que su compañero de clase lo siguiera.

Al llegar se encontró con un horrible panorama, Muffin había sido atropellado por una moto cuando salió de su escondite. Yamada fue quien envolvió al gato con su chaqueta de la escuela y lo arrastró a un veterinario, aunque el mismo no sabía bien qué hacer. El médico había hecho todo lo posible pero no pudo salvar a Muffin. Shouta recuerda haber llorado en el hombro de su compañero mientras este le pedía perdón por distraerlo y por todo lo sucedido.

-- Yo estaba ahí, ya sabes, es mi trabajo.

Volteó el rostro para ver la sonrisa quebrada de la copia. Parecía afligida pero resignada. Entonces Aizawa lo comprendió.

-- Oh…

Se revolvió el cabello al entender a qué se refería.

-- Cuando dijiste que me querías llevar a un lugar ¿Te referías a eso?

-- Aja.

Se puso de pie sacudiéndose el polvo invisible de los pantalones. El otro también lo hizo mientras le extendía la mano, a la espera de partir.

-- Lo siento pero no puedo ir contigo aún.

No importaba que no fuera Hizashi verle sonreír siempre le hacía sentirse cálido por dentro. Eran las mismas facciones el mismo nerviosismo, la misma manera en que se separaba. Bajo la mano metiéndose en el bolsillo del pantalón.

-- Supongo que no.

Suspiró teatralmente. Shouta no pudo evitar sonreírle mientras retrocedía un par de pasos, sin darle la espalda.

-- La estrategia del disfraz, no funcionará con este ambiente.

El comentario saco un par de risas de la otra persona mientras se daba la vuelta para alejarse de Shouta.

-- No es un disfraz, soy el reflejo de la persona mas hermosa para ti y te impresiona la cantidad de veces que funcionó.

Shouta no dudo de esas palabras mientras se hundía más y más en la oscuridad del horizonte.