Chapter Text
En el momento en que Steve apoya los dos pies sobre la plataforma, la máquina empieza a hacer ruido. A unos metros de él, Sam cambia el peso de su cuerpo de un pie a otro en un gesto nervioso, Bruce empieza a apretar botones con destreza con sus dedos verdes y regordetes y Bucky se da la vuelta dándoles la espalda. No está seguro de poder soportar lo que sabe que pasará a continuación.
La misión se ha planeado meticulosamente. Steve deberá viajar al pasado y devolver cada una de las gemas al punto exacto del que fueron tomadas. Para el Capitán pasará una cantidad de tiempo indeterminada, el que necesite para llevar a cabo su tarea. Para ellos solamente pasarán diez segundos de tensión tras los cuales, si todo sale según lo previsto, podrán cerrar otro capítulo de sus agitadas vidas. Pero Bucky sabe que no es eso lo que va a pasar.
No lo han hablado previamente, no les ha hecho falta. Bucky conoce a Steve como a la palma de su mano y sabe que no va a volver. Ahora que los viajes en el tiempo son una realidad para él, es evidente que Steve va a intentar aprovechar esta oportunidad para volver con su amor de juventud, la agente Carter.
Si hubieran tenido tiempo para hablar, a Bucky le hubiera gustado haber podido enfrentarle sobre este tema. Querría haber podido ser más egoísta y pedirle que no le deje solo en un futuro al que no ha pedido llegar y en el que nunca se sentirá a gusto sin él, pero no puede hacerle eso a su abnegado amigo. No quiere ponerle en la situación de tener que elegir entre vivir una vida tranquila y feliz retirado junto a la mujer de su vida o quedarse con él en un momento y en un lugar donde nunca será capaz de encontrar la paz. Si se lo pide, el muy idiota es capaz de sacrificar sus planes por Bucky y eso sería algo que nunca podría perdonarse a sí mismo.
Aún así, Bucky no puede evitar que le duela y siente una inmensa rabia. No contra Steve, a él no podría reprocharle nada. Saber que su amigo es feliz es lo único que de verdad ha querido en su vida y está dispuesto a todo para que lo consiga, aunque para ello tenga que renunciar a su compañía. La ira que siente es contra un destino que parece empeñado en separarles cada vez que se reúnen.
Otro de los motivos para no mencionarle a Steve que sospecha de sus planes es evitar el momento de la despedida. Para dos personas que han pasado sus vidas separándose y volviendo a encontrarse, despedirse es algo que no han hecho demasiadas veces. Nunca les daba tiempo. Una de las pocas ocasiones en las que sí pudieron hacerlo fue cuando a Bucky le destinaron al frente, lo que ahora le parece haber ocurrido en otra vida.
—No hagas ninguna estupidez hasta que vuelva — le dijo entonces a Steve mientras se fundían en un abrazo.
Con la misma frase se había despedido el capitán de él minutos antes, en la que probablemente sea la última vez que se ven. Curiosa elección de palabras, ya que los dos saben perfectamente que hacer estupideces es lo que mejor se les da cuando no está el otro a su lado para frenarles.
Por aquel entonces era Bucky quien se encaminaba a una muerte segura y dejaba atrás a su amigo. Ahora se cambian los papeles y es Steve el que se separa, pero esta vez para vivir una vida feliz, la que tanto se merece y él no se atreve a negarle.
1, 2, 3, 4, 5, …
Bucky aprieta los puños dentro de sus bolsillos y cierra los ojos con fuerza para retener esas lágrimas que amenazan con escapársele. Cuando acaben estos diez segundos, probablemente los más largos de toda su vida, tendrá que, o bien explicar a los otros dos vengadores por qué su capitán no ha vuelto, o fingir que no entiende qué está pasando y mostrarse preocupado. Sea cual sea la opción que finalmente elija, no se siente con fuerzas para hacerlo sin derrumbarse.
5, 4, 3, 2, 1, …
Se hace el silencio en el claro del bosque donde se encuentran, sólo interrumpido por el canto de los pájaros y el zumbido de la máquina, que se detiene de repente.
—Bruce, qué pasa, ¿por qué no ha vuelto? — grita Sam con nerviosismo.
El científico sigue accionando palancas del tablero de mandos rápidamente, pero nada cambia. Bucky se da la vuelta y ve a Sam correr hacia los escalones de la plataforma en un intento desesperado de averiguar qué está ocurriendo, cuando de repente esta empieza a vibrar con fuerza. Una nube de humo blanco empieza a surgir del centro de la base y se oye un golpe sordo.
Cuando finalmente se despeja el humo, ven a Steve en posición fetal acurrucado sobre lo que parece ser su escudo, el mismo que había quedado destrozado en la batalla contra Thanos y que ahora vuelve a estar de una pieza.
En el propio Steve se pueden apreciar más cambios. Mientras que el que se había subido a la plataforma instantes antes llevaba un traje blanco y rojo, éste viste completamente de negro y luce una poblada barba. Bucky se queda paralizado unos metros por detrás y Bruce y Sam se acercan a ayudar al capitán a levantarse.
—¿Dónde estamos? ¿No ha funcionado? — les pregunta Steve mientras le ayudan a ponerse en pie.
En ese momento, Sam se da la vuelta para mirar a Bucky buscando una explicación que este no es capaz de darle. Cuando Steve sigue su mirada y le ve, su expresión cambia por completo. Se acerca a él rápidamente con los ojos muy abiertos y la mandíbula desencajada extendiendo las manos en amago de tocarle, pero sin atreverse a hacerlo, como si tuviera miedo a que se convierta en un holograma si intenta entrar en contacto.
Después de unos instantes tensos en los que ninguno de los cuatro se atreve a hablar, es Steve el que finalmente rompe el silencio.
—¿Bucky? ¿Estás…vivo?
