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Ficción de fans.

Summary:

Los fanfics son la vida de Stiles, hasta que la vida de Stiles se vuelve un fanfic.

Notes:

Empecé a escribir esto hace como... 3 años quizá. Y decidí terminarlo porque ha estado en mi computadora como al 95% desde hace ya mucho tiempo, ahí esperando un final. Necesito corregir lo último que escribí, que yo estoy segura de que para el fin de semana ya estarán publicadas las 3 partes ♥

NOTAS: Scott es un personaje que no me gusta, en esta historia, Scott molestaba a Stiles, pero eso apenas y es mencionado como un vago recuerdo de Stiles. De todos modos advierto (por si no vieron los tags) que hay una ligera mención de homofobia por parte de Scott (años después se disculpa porque sabe que lo que hizo está mal, pero aún así, advierto).

Tiene muchas referencias a libros que estaba leyendo en ese entonces, pero igual los recomiendo en la actualidad.
¡Espero que les guste! El segundo capítulo lo subiré entre la semana, porque me parece que ese lo había corregido hace varios años, pero de todos modos lo quiero revisar antes de subirlo, por si se me pasó algo.

Chapter 1: Ficción.

Chapter Text

        Stiles Stilinski tal vez no era el mejor escritor del mundo, pero era uno bastante bueno. Contaba con muchos seguidores en twitter, tumblr, Facebook , e incluso Instagram , a pesar de que casi todas las fotografías que subía ahí eran de gatos gordos, comida, café, los libros que leía y la pantalla de su computadora mostrando lo que hacía o escribía de momento. No se animaba a publicar fotografías de él porque tenía vergüenza de que alguno de esos gatos gordos llegara a tener más “me gusta” que él.

Aspiraba a ser escritor, sí, pero por el momento se había adentrado en el maravilloso mundo de las redes sociales y los fanfics . Conocía infinidad de sitios donde leer esta clase de literatura.

Porque sí, los fanfics también eran literatura, bastaba con hacer una pequeña búsqueda en google para saber que la definición de literatura es, y cita: “Teoría de la composición de las obras escritas en prosa o verso”. Que viniera cualquier persona a retarlo diciendo que los fanfics no eran literatura, tenía a google de su lado. Incluso había fanfics mejor escritos y con mejor trama que ciertos libros, y fanfics que se habían convertido en libros gracias a los lectores, pero no hablaría de eso, no quería entrar en polémicas.

El punto era que, eventualmente y tras leer cientos de estos, decidió escribir sus propios textos, aunque solo fueran para él mismo. Pero más temprano que tarde se animó a cometer aquel error que todos, o por lo menos muchos de los pertenecientes al mundo de los fanfics   había cometido. Y publicó su primer fanfic

Y había sido una completa porquería. Con errores ortográficos, incoherencias, oraciones incompletas, y con más clichés que una telenovela mexicana. Posteriormente fue aprendiendo y mejorando, tanto que ahora su ask de tumblr estaba tan lleno de prompts que tendría que escribir tres o más al día para terminarlos en un año. El ask ahora estaba cerrado, gracias al cielo Kira le había mostrado cómo, porque si no, estaba seguro de que ahora serían al menos el doble de ellos.

Revisó algunos de esos mensajes que tenía, buscando algo que le llamara lo suficiente la atención como para hacerlo. En el proceso respondió a un par de mensajes de personas de otros lugares que pedían su permiso para traducir uno u otro fanfic . Amaba a esas personas que pedían permiso, el encontrar uno de sus textos publicado en otros lugares, y sin darle créditos, no era la sensación más linda del universo. No pasaba muy seguido, gracias al cielo.

Revisó sus preguntas de tumblr . No había ni un prompt que llamara lo suficiente su atención. Tal vez haría ese AU en el que Moran y Moriarty eran un par de asesinos a sueldo de bandos opuestos y su misión era la de matarse el uno al otro, pero siempre hacían todo lo posible para que no diera resultado, porque en realidad encontraban interesante y divertido todo aquello. Tal vez iría por ese cliché de Dean siendo el rebelde de la clase y Castiel el hijo ejemplar de una familia muy religiosa. Penélope García y Derek Morgan en alguna situación muy cursi también sonaba como una muy buena opción. Pero probablemente escribiría algo acerca de los gemelos Jimmy y Castiel Novak enamorados de Dean Winchester y disputándose por él… 

Cliché, todo era tan cliché, pero es que, como ya tanto han dicho, y como había plasmado José Emilio Pacheco en “La fiesta brava” , temas nuevos ya no habían, solo eran los mismos vistos desde diferente ángulo…

Abrió un documento en Word y comenzó a escribir.

Borró todo. Los inicios siempre le costaban mucho trabajo. Intentó de nuevo.

Su celular vibró y dejó de escribir para leer el mensaje que acababa de recibir. 

Cerró el documento sin guardar nada. ¿Qué guardaría? Solo eran tres palabras. Caminó hacia el armario y buscó una camisa de cuadros. Se colocó una gorra sobre el cabello para no tener que peinarse y se puso los converse. Tomó su celular, las llaves, la cartera y sus lentes. Se colocó los audífonos, puso el reproductor en aleatorio y presionó el botón de play. Salió de casa rumbo a la cafetería tarareando al ritmo de Wannabe .

En el camino se dedicó a observar el paisaje y a pensar en lo que escribiría. Para cuando llegó al lugar, ya había pasado la media hora y tenía casi todo el fanfic planeado. 

Kira ya se encontraba en una de las mesas. La mujer agitó su mano derecha apenas verlo, en un saludo bastante efusivo. Se veía muy entusiasmada. Stiles se ajustó las gafas, se acercó y notó el pequeño cupcake que estaba frente a ella. Sobre el cupcake había una vela diminuta, apagada.

—¿Qué celebramos? —Preguntó Stiles tomando asiento frente a Kira.

—Ah, nada importante, solo tu cumpleaños número veinticinco —informó la de rasgos asiáticos.

Stiles parpadeó repetidas veces, confundido. Revisó la fecha en su celular. Ocho de abril. 

—No lo recordaba… —susurró Stiles.

—Lo sé, has estado ocupado con el trabajo, los cursos, tus escritos, en fin, siendo un adulto.

Kira empujó el cupcake hacia Stiles, sacó un encendedor de su bolsillo y prendió la vela.

—Adelante, pide un deseo —Incitó Kira.

Stiles miró la flama fijamente. Veinticinco años… Cuando tenía dieciséis se había prometido que a los veintitrés terminaría su carrera, encontraría a alguien, a ese alguien y se casaría, viviría su historia Disney.  Y ahora, dos años después, su amor de universidad había fracasado porque Lydia no quería ser “atada a otra persona por el resto de su vida con un papel de matrimonio”. Esas habían sido sus palabras. Aunque en realidad Stiles tuvo la esperanza de que cambiara de parecer, y a veces solía hacerlo. 

Un día atrapaba a Lydia observando fijamente los vestidos de novia, al siguiente la encontraba revisando el precio de vuelos y departamentos en diferentes partes del mundo. Hasta que un día Lydia no volvió a casa para cenar, había dejado casi todas sus cosas y su laptop aún se encontraba abierta en la página de una aerolínea. Lydia había comprado un boleto a Inglaterra, solo de ida. El cuento de hadas de Stiles se había roto a sus veintidós años. 

Ella le había llamado tan solo dos veces desde aquello. Una para disculparse mientras lloraba y le explicaba que había estado asustada. Asustada porque había descubierto que lo quería tanto que probablemente terminaría casándose con él y creando una familia. Stiles hacía que pensara en renunciar a sus sueños de conocer el mundo. Y terminó diciendo que todo era culpa de él antes de colgar el teléfono. La segunda vez había sido hacía tan solo un par de meses, cuando Lydia le informó que se había casado con Allison, una chica que conoció en uno de sus viajes. Stiles mentiría si dijera que no lloró esa noche después de colgar el teléfono. 

Y aun así, después de todo aquello, nunca se había atrevido a borrar las fotografías de Lydia que llenaban la memoria de su celular, fotografías las cuales todavía revisaba de tanto en tanto.

Kira chasqueó sus dedos frente al rostro de Stiles.

—¿En dónde estabas? —preguntó con una sonrisa en el rostro.

—Pensando en mi deseo —respondió, devolviéndole la sonrisa. Cerró los ojos fuertemente.

Desearía que mi vida fuera como alguno de los fanfics que escribo…

Sopló con calma para apagar la vela. 

—Apuesto a que deseaste una montaña de papas rizadas —dijo la mujer.

—Adivinaste —mintió, fingiendo sorpresa.

—Pues tu deseo se ha hecho realidad —Kira se levantó de su asiento y caminó hacia el interior de la cafetería volviendo con una charola repleta de papas rizadas. 

Aquello no era lo que había deseado, pero se acercaba. 

La chica dejó las papas frente al de lunares, le dio un beso en la mejilla y se retiró porque su turno en la cafetería estaba a punto de comenzar. 

Stiles se dedicó a comerlas mientras revisaba su Facebook y leía los mensajes de felicitación que le habían mandado algunas personas. Su padre le llamó por teléfono y le informó que lo iría a visitar en su próximo día libre para festejar, “porque más vale tarde que nunca”. 

Kira lo vio revisar su celular y le llevó un café, “cortesía de la casa” . Antes de decirle que debería escribir un fanfic del décimo doctor y Donna, “porque eran malditamente adorables y merecían algo mejor”. Sí. Estaba de acuerdo y lo haría. Terminó de comer, dio las gracias a Kira, le dio un beso en la mejilla a modo de despedida y se marchó del lugar.

Caminaba de regreso a casa mientras leía los reviews de uno de sus fanfics . Le pedían continuación y él se disculpaba diciendo que ese fanfic había sido planeado para ser tan solo un one shot , pero que ya se encontraba trabajando en uno nuevo sobre esa pareja. Aunque por ello se refería a tener todo en la cabeza pero nada escrito.

Se encontraba tan distraído tecleando que no vio al chico que se encontraba parado revisando algo en su celular y chocó contra él. El trasero de Stiles tocó el suelo y fue el que sufrió las consecuencias de su descuido, sin embargo, su celular quedó intacto puesto que lo sostuvo con ambas manos. Hay que salvar lo importante, prioridades gente. Su padre ya se lo había dicho, “el día en el que te caigas mientras tecleas en esa cosa, ni las manos vas a meter” . Tenía razón.

—Lo siento, estaba distraído buscando una dirección —Dijo el hombre contra el que había chocado, quien al parecer no se había movido ni un milímetro.

Stiles siguió el camino de esa mano que estaba frente a él ofreciéndole ayuda, pasó por esos bíceps marcados, subió, se entretuvo un segundo en esa barba corta y finalmente se paralizó al ver esos ojos verdes.

Eran tan… Es que… Si tan solo… Sí… 

Santo cielo, eran más perfectos que los que solía describir cuando hablaba de Jared Padalecki , no tanto como los de Benedict Cumberbatch , pero sí al nivel de los de Jensen Ackles .

Contuvo el aliento. Se quedó sin habla. El otro hombre agitó su mano frente al rostro de Stiles.

—¿Te hiciste daño? —preguntó preocupado.

Stiles solo negó y finalmente aceptó aquella mano para que lo ayudara a levantarse.

—Perdón, estaba distraído con mi celular —por fin pudo hablar.

—No, tú discúlpame, lo mismo fue conmigo, estaba tratando de encontrar en el google maps —y lo dijo como si no estuviera acostumbrado a usar esas palabras— dónde se encontraba la cafetería... algo de un zorro, supuestamente estaba cerca de aquí, pero soy nuevo en la ciudad y me he perdido…

—Ah, ¿El zorro blanco? está a tres cuadras en esta dirección —Se apuró a decir señalando el camino por el que venía.

—Gracias —fue todo lo que dijo el hombre antes de seguir su camino.

Stiles volvió a toda velocidad a casa y encendió su laptop sin perder ni un segundo. Tenía que escribir.

“Amor al primer impacto.

Capítulo uno: El chico torpe del cumpleaños.

Ocho de abril, mañana del cumpleaños número veinticinco de Stiles. En siete horas, veintitrés minutos y doce segundos su vida está a punto de cambiar, solo que por el momento Stiles lo desconoce, así como también desconoce que ese día es precisamente su cumpleaños…”

Stiles comenzó a escribir una historia en donde él era el protagonista. Ni uno de sus seguidores sabría que era él de todas formas, a excepción de Kira, pero Kira no contaba. Kira era su mejor amiga, quizá su futura esposa y si a los treintaicinco seguían solteros. Lo habían acordado mientras veían la serie de “How I met your mother”. Aunque el final de la serie no había sido de su agrado y para ellos el final alternativo sería el único final, acordar con tu amigo que, si seguían solteros a cierta edad, se casarían, solo para no morir solos, era una muy buena idea, debía reconocerlo.  

¡Divagaciones!

Escribió todo lo que había pasado esa mañana añadiendo más cosas como...

“Stiles volvió a la cafetería el conejo blanco con la esperanza de volver a ver a aquel desconocido, aunque sea una vez más. Pidió un café y sacó su libro. Naomi descansaba por lo que no podría conversar con ella para quitarse un poco el nerviosismo, aunque en realidad la probabilidad de que llegara aquél chico de ojos verdes era casi inexistente. Su café llegó y le dio un leve trago. Estaba tan distraído que releyó por novena vez el mismo párrafo del libro. No se concentraba. Fijó su vista en la página que marcaba con mayúsculas: 

“LA GUERRA ES PAZ. 

LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD. 

LA IGNORANCIA ES FUERZA.”

No… 1984 era algo muy pesado como para leer distraído. Acarició la página, colocó su separador de Jared Padalecki y cerró el libro de golpe. Se sentía tonto haciendo aquello. Guardó sus cosas, tomó el café y decidió  irse. Dio media vuelta y al girar chocó contra alguien que estaba parado detrás de él. Una mano lo sostuvo fuertemente del brazo evitando que cayera. Stiles miró hacia arriba. Era el chico de ojos verdes…”

Decidió terminar ahí el capítulo, dejarlo con puntos suspensivos. Lo leyó con cuidado. Corrigió algunas partes. Lo releyó. Cambió un par de cosas más. Lo volvió a leer. ¿El principio no sonaba demasiado como “Amelie”

Más tarde se lo enviaría a Kira para ver su opinión antes de publicarlo. Después de llamarla y contarle acerca de los asombrosos músculos. Es decir, ojos. Los asombrosos ojos del hombre con el que había chocado.

Antes de las nueve de la noche el capítulo uno ya tenía la aprobación de Kira y estaba siendo publicado en Ao3 bajo el pseudónimo de TheRedRidingHoodie

Stiles abrió su Twitter para informar a sus seguidores que esta vez había empezado algo con personajes originales pero que esperaba que lo leyeran y le dieran su punto de vista. Tres horas después ya tenía varias peticiones para que siguiera el fanfic pronto. 

Apagó la laptop, las luces y se fue a dormir. Mañana iría a visitar a Kira, aprovechando que tenía la semana libre. Tal vez le ahorraría el viaje a su padre viajando a Beacon Hills por cuenta propia, después de todo el lunes la editorial para la que trabajaba le iba a dar su pago por corregir un libro de trecientas cuarenta y un páginas. Y de sus cursos de escritura se podía ausentar un par de días. 

Cerró los ojos y finalmente cayó dormido con el recuerdo del chico de ojos verdes dándole vueltas en la cabeza...

 

Su despertador biológico lo despertó a las cuatro de la madrugada. Se levantó, fue a la cocina por un café y encendió su computadora portátil para revisar sus fanfics . Tenía nuevos reviews , algunos eran preguntas. Se dedicó a contestarlas para luego redactar un correo a la escuela informando que se ausentaría. No lo envió, pues el viaje aún no era seguro.

Perdió el tiempo viendo vídeos en youtube . Leyó un poco. Se duchó. Se aburrió a muerte porque no se le podía ocurrir ni un nombre que quedara con el rostro del chico del día anterior. Sin nombre no podía seguir escribiendo.

—Quizá algo como Tyler… —se dijo tras buscar y leer cientos de nombres en diversas páginas de internet.

Vio la hora. Casi las nueve de la mañana. Llevaba más de cuatro horas perdiendo el tiempo. Tomó su celular y mandó un mensaje a Kira.

Stiles terminó de colocarse los converse, se puso los lentes de contacto y tomó sus cosas. Abrió su twitter y escribió:

Kira también solía escribir. Stiles era su fan número uno y Kira era la fan número uno de Stiles. Claro que los cuentos de Kira eran muy diferentes a los de Stiles. Mientras a ella le gustaba escribir cosas muy… crueles . Stiles prefería los AU que desbordaban miel de lo dulce que eran. Adoraba los fanfics de Kira porque casi siempre terminaba llorando con sus finales inesperados. 

Aún no superaba aquél donde Dean asesinaba a Castiel para cobrar la recompensa que ofrecían por su cabeza, sobre todo ese último diálogo que se dio después de que Dean le disparó y Castiel se desplomó desangrándose. Ese “Te amo, pero amo más el dinero que me darán por ti” y la sonrisa de Castiel antes de cerrar sus ojos y morir. 

¡No!

El de lunares dejó de pensar en cosas innecesarias y salió de casa, dirigiéndose a la cafetería.

Como lo esperaba, Kira aún no había llegado. Pidió un café de caramelo y otro de vainilla, Hotcakes con fresas y dos licuados de plátano. Era el desayuno que acostumbraban tomar cuando desayunaban en “El zorro blanco”.

Malia, una compañera de trabajo de Kira, le preguntó a Stiles si quería el café ya o se lo llevaba junto con todo lo demás en cuanto llegara Kira. Stiles le pidió que se lo llevara junto con el desayuno y se fue a sentar.

Justo cuando sacó su celular para enviarle otro mensaje a Kira, pidiéndole que se apresurara más, un café de caramelo apareció frente a él.

—Yo le había pedido a Malia que me los entregara hasta que Kira llegara —dijo Stiles sin apartar la vista de su pantalla. 

Probablemente era el tonto de Liam, el chico nuevo que no podía ni siquiera recordar una orden y le había entregado un café americano la última vez. Sabía tan amargo que tan solo recordarlo le revolvía el estómago. 

—En realidad era un agradecimiento por ayudarme ayer, pero si no lo quieres supongo que me lo puedo beber —aclaró una voz desconocida pero que por alguna razón no le parecía tan desconocida. 

El de lunares levantó la vista y sus mejillas se pintaron de rojo al notar que se trataba del chico de ojos verdes. 

—Disculpa, creí que eras otra persona —tartamudeó con nerviosismo el de ojos castaños. Tomó el café con ambas manos y notó que estaban temblando ligeramente —Gracias.

—Derek Hale —Se presentó tendiéndole la mano a Stiles, esta vez para saludar. 

Derek Hale. Su nombre quedaba perfectamente con su rostro. Ahora tenía un nombre para continuar escribiendo. 

—Stiles Stilinski —Respondió con rapidez el de lunares y estrechó la mano del hombre.

Inmediatamente después de estrechar su mano se arrepintió. El sudor frío las empapaba y el leve temblor aún no desaparecía. Su primer instinto fue apartarla inmediatamente, pero se contuvo ya que probablemente sería bastante grosero. Cuando se separaron, Stiles se alegró un poco pues el otro hombre no pareció molestarse ni tratar de limpiar inmediatamente sus manos.

—Bueno, debo irme, adiós Stiles, un placer —y sin siquiera darle la oportunidad de responder se marchó y se reunió con una mujer afuera de la cafetería.

Segundos después Kira entraba por esa misma puerta. Stiles emocionado le tomó una fotografía al café, decidido a usarla para el fanfic y a subirla al Instagram .

Kira se sentó a su lado y les llevaron el desayuno. Stiles le contó lo que acababa de suceder y ambos se dejaron llevar un poco por la emoción. Luego platicaron acerca de sus proyectos actuales y futuros. 

Al parecer Kira quería escribir un AU entre “Broken! Cas” y Dean como trabajador del hospital psiquiátrico. Además quería escribir algo Megstiel . Stiles estaba casi seguro de que lloraría con cualquiera de las dos opciones. Era un chico sensible cuando de sus personajes favoritos se trataba, a veces no podía evitarlo.

Stiles le contó que él había comenzado a hacer uno con los gemelos Novak enamorados de Dean Winchester, que él planeaba algo así como una comedia romántica, pero que al final lo pospondría un poco más, debido a que ya había empezado la historia “original” que le había pasado el día anterior. 

—Me parece fantástico que ya comiences a escribir de nuevo cuentos propios, algún día los podrás publicar, yo lo sé —dijo la chica tomando las manos de Stiles.

El de lunares se emocionó ante esas palabras. Trabajaba para una editorial, sus amigos también, ellos podían aconsejarlo, se conformaba con publicar tan solo un libro. Con eso le bastaba para morir en paz.

Terminaron de desayunar, Stiles le dijo a Kira que iría a Beacon Hills a visitar a su padre, que no la vería hasta dentro de un par de días, dicho eso se despidieron muy efusivamente, no queriendo separarse realmente.

El castaño llegó corriendo a casa, aunque esta vez era por una razón completamente diferente a la del día anterior. Hoy necesitaba con urgencia el baño porque había bebido dos vasos grandes de café y un licuado. 

Al salir encendió la laptop para enviar el correo al profesor de la clase de creación literaria , seguro Finstock se encargaría de decirle a los demás profesores. Tomó su mochila y metió dos pantalones, tres camisas y varios cambios de ropa interior. Su laptop, el cargador de la laptop, el cargador de su celular. 

Hora y media después ya se encontraba dentro de un autobús con destino a Beacon Hills. La laptop sobre sus piernas y aprovechando que solo habían como diez personas viajando con él, comenzó a escribir.

“Stiles miró hacia arriba. Era el chico de ojos verdes…

Capítulo dos: El café de Caramelo.

Su mano aún se encontraba sobre su brazo y no parecía querer dejar de tocarlo. Stiles tampoco quería que dejara de sostenerlo. No podía apartar la vista de sus hipnotizantes ojos verdes. Para desgracia de Stiles, la mano del hombre frente a él se apartó. 

—Disculpa, yo… te vi y quise pasar a agradecerte…”

Como había hecho el día anterior, escribió todo lo que había sucedido en la cafetería, agregando muchas cosas que no pasaron, como…

“—Tengo que irme —informó Derek, pero se notaba que en realidad no deseaba separarse del de ojos castaños.

Se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta. Stiles lo vio reunirse con una atractiva chica de cabello oscuro. La chica pareció decir algo acerca de Stiles, puesto que esta lo señaló, quizá los había estado viendo muy fijamente. Stiles bajó la mirada y volvió a levantarla tímidamente, parece que eso había bastado para que Derek diera media vuelta y caminara hacia él con determinación en los ojos. Llegó hasta Stiles... fue apenas un rose de labios, pero definitivamente un beso. Un beso que desde ese momento haría que Stiles amara el sabor amargo del café americano, pues es lo que había estado bebiendo Derek durante su breve conversación. El de ojos verdes se marchó y a Stiles no le dio tiempo ni de reaccionar. Tenía que volver a ver a Derek.”

La ficción era tan maravillosa… Si tan solo eso hubiera ocurrido en verdad… Pero en fin, ahora que ya había dejado andar la imaginación, no se detendría hasta llegar a Beacon Hills. 

Llegó a casa y su padre se sorprendió cuando lo vio parado frente a él, le dijo que tenía que irse a trabajar pero que regresaría pronto y mañana por la mañana saldrían a algún lugar para festejar. O harían una parrillada con algunos conocidos, algo pequeño, ya verían después. Stiles subió a su habitación y mientras se encontraba en la soledad de su antigua casa se dispuso a publicar el capítulo dos.