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Puedo vivir dentro de ti (Jareth x Uma)

Summary:

Luego de un año de la caída de la barrera, la vida de Uma se ha vuelto aburrida, luego de someterse a las reglas de Auradon Prep y viendo como sus sueños de piratas se van destruyendo luego de que Gil se fuera de viaje con Jay y Harry inició una relación con Audrey, dejando a Uma con una sensación de vacio en su pecho, se refugia en la biblioteca de día y en las noches a leer un libro particular que capta su atención.

En Underground, un Rey trata de aliviar las heridas de un amor que no puede olvidar, hasta que una de sus esferas le enseña a una joven que no cumplen con sus características de "mujer ideal" pero siente el fatal desconcierto de no dejar de vigilarla en sus travesuras, locuras, y hasta en sus sueños.

Dos mundos diferentes, dos seres totalmente distintos y un mal desconocido que parece ceñirse sobre ellos mientras no miran a sus alrededores ¿puede el amor surgir en medio de las diferencias y los problemas?

Laberinto pertenece a Jim Henson
Descendientes pertenece a Disney y Kenny Ortega.
Los titulos y personajes son tomados para crear un fanfic sin fines de lucro.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Prólogo: El fin del sueño que jamás ocurrió

Chapter Text

"Solo amamé, tememé, haz lo que te digo y yo seré tu esclavo"

"No tienes poder sobre mí"

El sonido de esas palabras aún hacía mella dentro de la mente de la hermosa mujer de 25 años, quién se miraba en el espejo con la mirada perdida ¿cuántos años más seguiría pensando en esa pesadilla de sus dulces dieciséis? Se removió el pelo aún mojado de sudor. Otra vez había soñado con ese paisaje mórbido de paredes que cambian, duendes verdes y verrugosos, animales de gran altura, y por supuesto, quería olvidar ese castillo situado en medio de la ciudad de los Goblins, junto al gobernante que lo reinaba.

Sarah había vivido una aventura que podría considerarse épica, una donde había aprendido lecciones importantes de vida, que pudo llevarlos consigo y manejar la vida adulta que la recibió casi al día siguiente después de derrotar al rey de los Goblins. Tuvo algunos días llenos de magia y tal como esos amigos, que ahora ya no puede recordar sus nombres, acudían a ella con solo llamarlos en un espejo o en un bosque profundo. Luego llegaron muchos cumpleaños, responsabilidades, y su mayor reto: La muerte de su padre y su madrastra en el cumpleaños número 5 de Toby.

Sarah tenía 21 años cuando sucedió, y fue ahí cuando definitivamente desistió de la fantasía.

Crió a Toby cómo su propio hijo, y luego conoció a quién mañana sería su esposo: Paul Bettany, un hombre honrado, caballeroso y con un futuro brillante. Ella lo amaba, y él la amaba el doble, al igual que a Toby, ofreciéndole una vida segura y privilegiada, con sus propios y lindos hijos que una vez Sarah soñó con cabellos rubios y sus ojos verdes, pero por sobre todo, llena de amor.

¿Entonces por qué, nuevamente esa figura aparecía nuevamente en sus sueños?

Otra vez había soñado con esa sala destrozada con piezas flotantes, vestida con un primoroso vestido de fiesta medieval, que a su gusto, era muy infantil y pomposo para una mujer madura como ella. Ante ella, la figura alta, de cabellos rubios y puntas estaba frente a ella, mirándola serio, pero con anhelo y desespero en los ojos disparejos. Estaba de rodillas, vestido con unos pantalones de malla ajustados blancas, unas botas grises y brillantes, una larga capa de plumas doradas colgaba en dos botones dorados con la figura de un búho en ellos, mientras que una camisa de manga larga con volantes rizadas se empezaron a desplegar de las muñecas y los bordes del cuello delantero, bajando por un escote que dejaba ver su pecho. En sus manos enguantadas y ajustadas de color blanco, había un anillo de oro plateado, con una enorme perla bordeado con diamantes y que sus ojos claros nunca le habían fallado, reparó que en el borde interior estaba grabado una frase: To my Goblin Queen.

Sarah sintió que el aire se le salía de los pulmones, impidiéndole respirar. El tiempo se detuvo en ese instante, solo para que las palabras del hombre se hicieran escuchar en su mente.

—Es la última oportunidad, Sarah, vuelve a mí y se mía.

El agobio le volvió peor, haciendo que mirase a los lados, buscando una salida. Al no encontrarla volvió a fijar sus ojos verdes en los del hombre. Era Jareth. No había duda.

—¿Por qué?

— No he dejado de verte desde mi mundo. Verte crecer, verte sufrir... ¿Por qué no viniste a mi cuando fallecieron tus padres? ¿Por qué quedarte a sufrir una vida mundana? Sarah, te escogí como mi reina ese día en mi castillo...

— ¡Yo gane! Te vencí Rey Goblin, no tienes derecho.

Los ojos verdosos habían adoptado una fuerte llamarada producto de la rabia, producto de ese hombre que le seguía en sueños, que le hizo pasar uno de los peores momentos de su adolescencia, y que le había querido engañar a priori de apoderarse de ella. La visión del anillo solo le causó una sensación de ira. Estaba molesta y eso era poco. Sentía que nuevamente jugaban con ella, de que le creía una niña y no una mujer; una comprometida, hecha y derecha, no una jovencita de dieciséis inocente y manejable.

—Sarah...

El tono de voz grave y británica tenía un susurro lastimero, que hizo que Sarah mira a Jareth. Si bien los recuerdos eran borrosos, podía recordar al rey de los duendes como el ser más orgulloso del universo que había conocido:Siempre con porte altivo, sonrisa confiaday seductora, un brillo peculiar en sus ojos que lo hacía salvaje y que una vez le hizo sentir una sensación ardiente en su cuerpo. Apenas reparó,que estaba inclinado ante ella con los ojos oscurecidos por una bruma opaca, su rostro estaba serio, pero no sentía un sentimiento alguno y que su mano que presentaba el anillo hacía movimientos perceptibles de ligeros temblores. Algo dentro de Sarah se removió al verle en ese estado, y sintió pena por él.

No podía imaginar todas las dimensiones del amor que en ese momento Jareth había reprimido, acercarse nuevamente a ella, a veces, mirándola en el mundo humano en su forma de lechuza, la mayor parte del mismo en su bola de cristal, admirándola, deseándola, amándola y odiándola al mismo tiempo, porque siempre que quiso ir tras ella esas malditas palabras grabadas en su mente le impedía tocarla en sueños: "No tienes poder sobre mí" eso le hizo mantenerse alejado de ella y verla continuar su vida, hasta que un día no pudo aguantar más. Sarah iba a casarse con otro hombre y no podía permitirlo.

Uso todo su poder para poder entrar a los sueños de Sarah, llegando al límite de los mismos, haciendo una burbuja de cristal que recreaba un salón de fiesta vacia con enormes columnas blancas y un pequeño altar adornado con trepadoras florecientes de pequeñas flores blancas. Tenía de fondo un paisaje sobre un bosque detrás de un lago, y arriba de todo eso, el sol alumbraba con un brillo naranja todo el lugar. Si Sarah aceptaba su petición, se casarían inmediatamente, borraría a Sarah de la mente de todos, haría que ese hombre no la recordase, como si solo fuese un sueño que en dos minutos olvidaría. Estaba dispuesto a agotarse hasta la muerte para construirle a su amada toda una vida que ella se merecía; la haría la reina más feliz de los universos, volvería a mover las estrellas, cambiaría el orden del tiempo, daría no una, sino dos y tres vueltas alrededor, y le brindaría toda la pasión que ha reprimido. Él le daría todo lo que ese hombre no podía, si tan solo ella se doblegara y le dice que sí...

—Todavía tengo tu nombre en mi mente y tu forma en mi corazón. Sin ti, mi mundo terminaría. Underground solo es un laberinto con duendes, contigo tendría un significado. Quiero que gobiernes a mi lado, junto a mí, déjame amarte como solo yo puedo hacerlo. No serás mi esclava, serás mi reina. Sarah...Te pido, aquí y ahora, solo nosotros, que te cases conmigo.

El anillo volvió a brillar reluciente ante ella, mientras lo llevaba ante su presencia. Sarah miró el anillo y luego al Rey Goblin. Su mano derecha fue alzándose lentamente hacia él, haciendo que el dedo anular tocara la perla. La expresión de Jareth se transformó a una sonrisa, mientras miraba a Sarah. Pero lo que leyó en sus ojos hizo que desapareciera de inmediato.

La mano posada bajó con consideración el anillo, mientras la fémina contemplaba al Rey con pesar en sus ojos.

—Lo lamento tanto, Jareth, pero no puedo aceptarte— luego señalo un anillo mucho más sencillo de plata, posada en su dedo anular derecho. — Paul es un buen hombre y ha sido un apoyo increíble en muchos años y fue mucho más de lo que pude desear. Sí, lo amo. —Jareth tensó su mandíbula — Y mañana me casaré con él.

La mano de Jareth apretó el anillo entre su palma con fuerza, impidiendo el demostrar el más mínimo temblor.

—Sabes que es poca cosa comparado conmigo.

—No necesito un titulo para ser feliz, solo necesito un hombre. — reprochó con enojo Sarah.

—No me digas— Con un ágil movimiento, Jareth estuvo de pie, comenzando a caminar en círculos alrededor de ella mirándola fijamente, como si de esa forma pudiera detectar el rastro de mentira en lo anteriormente dicho. —Dudo que sea capaz de hacer realidad tus sueños y todas tus exigencias. ¿No temes al fracaso en tu primera noche de bodas?

Sarah cerró sus ojos y suspiró con pesadez antes de arremeter contra Jareth por sus palabras. Al abrirlos, Jareth vio en ellos un brillo que había visto esa vez, a pocos minutos antes de las trece horas.

—Quiero a mi lado un hombre de corazón extraordinario, alguien sencillo, alguien que no sea especial. Pero que me ame y quiera un futuro conmigo. Tú no querías mi amor, querías mi sumisión, que fuera un juguete a tu gusto. Tú no amas, Rey Goblin, tú quieres posees y eso es la causa de tu infinita soledad.

Los ojos de Jareth se abrieron más, y trato de ir a ella, clamando su nombre en susurros desesperados, pero Sarah continuo, dando un paso a cada palabra.

—Y por esa forma, siempre estarás solo. Adios Rey Goblin.

—¡Sarah, no! — gritó con fuerza mientras dirigía su mano hacia ella para agarrarla.

— No tienes poder sobre mí. Y yo no te amo.

Una ráfaga de aire agitó con fuerza todo el lugar, haciendo volar los arboles arrancándolos de raíz, las columnas cayeron, y pedazos de piedras y tierra se arremolinaban alrededor. Luego se levantó con fuerza de su cama, soltando una bocanada de aire y el sudor perlando su frente. Estaba en su habitación, con su vestido hondeando del perchero con la ligera brisa que se colaba en su ventana abierta.

Así fue como luego de cerrar su ventana estaba mirándose al espejo, rememorando un sueño que poco a poco comenzaba a presentarse como un vídeo en reproducción rápida. Había mojado su cabello y cara para refrescarse. En su escritorio, había un gabetero con llave. Tomó una llave de un cofre y lo abrió. Ahí estaba un libro que había guardado por años en su escritorio y nunca lo volvió a abrir hasta ese momento. La tapa dura de color rojo y las letras doradas le recordaron sus paseos en el parque, usando un vestido medieval sencillo y una corona de flores que ella misma hacía. Recordó a su querido y ya fallecido perro Merlín, y los días de niña irresponsable. Era feliz, pero inmadura. Tuvo que pasar por dolores para madurar y al final, logró alcanzar una felicidad que se extenderían a partir de mañana.

Sonrió, debía darle las gracias al libro y a sus fantasías, después de todo le ayudaron a alcanzar el camino correcto.

Se puso una bata y unos zapatos. Tomó el libro entre sus manos y fue al porche, donde había una caja con algunas revistas y periódicos viejos. Puso el libro ahí y luego lo sacó afuera del frente de su casa, con un mensaje escrito en marcador que decía "gratis". Luego entró, dispuesta a volver a dormir lo necesario para verse mejor la mañana siguente.

Mañana sería el día más importante de su vida y el inicio de sus sueños.

*Clink clink clink*

Sarah volteo rápidamente al oír un tintineo. Miró a los lados un tanto nerviosa, buscando el origen de ese ruido leve pero audible. No pudo ver nada. Sacudió su cabello que se mecía con el viento y luego vio la campana de viento de la casa de al lado. Ah, debía haber sido eso.

—Estas nerviosa, Sarah. Nervios de novia.

Y con ese pensamiento cerró la puerta.

En Pixie Hollow

En la Aldea de las Hadas, más precisamente en la villa de las hadas Artesanas, Tinker Bell le había tocado realizar la revisión de nuevos objetos perdidos de la nueva operación: Rescata cosas importantes en el mundo humano. Luego de haber demostrado la importancia de esas cosas perdidas, reparándolas y hacer nuevos inventos, Tink tuvo sumo cuidado en escoger y separar lo que estaba bien con lo que estaba mal. Aquello que estaba roto podría repararlo, lo que perdía para re-utilizarlo, y lo que estaba bien, iba a un depósito nuevo que, dependiendo de su utilidad, sería llevado a otros reinos.

El escuadrón de rastreadores terrestres había traído varias cestas cargadas por búhos y conejos de carga de nuevos objetos perdidos, dado que el mundo humano había una temporada donde suelen botar cosas que no usaban. Algunos también terminaban en la isla de las cosas perdidas. Así que la hermosa hada de cabello rubio revisaba cada cesta con cuidado, inspeccionando cada objeto como si fuera una científica o arqueóloga.

Luego de clasificar la tercera cesta, Tinker Bell escucho un ruido afuera. Cuando salió vio a Queso arrastras con mucha dificultad lo que parecía un bloque inmenso. Otras hadas intentaron ayudar, hasta que ella se acercó más.

—¡Vaya, eso si que es grande! ¿Qué es?

—Ah, ¡hola Bella Bell! —Saludo Clank con una sonrisa grande, mientras estaba detrás de la carreta ayudando a empujar el carromato. —Hemos encontrado este tesoro. La verdad es que está en muy buen estado.

—Es increíble encontrar una de estas cosas. Es un libro inmenso. —objeto Booble, mientras miraba a Tinker Bell examinar el objeto.

Efectivamente, era un libro en muy buen estado. La tapa dura le hacía imposible levantarla sola, pero al tocar la portada, la sintió suave al tacto. Tenía un dulce aroma a flores silvestres y un toque de humedad. Había incluso, una especie de brillo que hacía que el libro resplandeciera, como si fuera un hada mágica. Reconocía que no era polvillo mágico, sino un brillo adherido al mismo, así que debía venir con el mismo. Tinker estaba asombrada ¡¿Cómo pudieron tirar un libro en perfecto estado?! Aun cuando el contenido no fuera de interés para esa persona, siempre quedaba la opción de regalarlo.

Cuando fue a leer el título, Tinker Bell no pudo entender las letras. Las letras humanas no eran su fuerte, pero estas eran raras y de formas extrañas, como si fueran hechas a propósito para que no se leyeran.. Como Hada artesana, sabía que algunos objetos o la gran mayoría estaban dotados de vida. Tal pareciera que ese libro, de una forma extrañamente convencional la tenía y en un arrebato se negaba a que pudieran reconocerle. Muy extraño.

—A ver, a ver hadas, veo poco movimiento y muchas zetas en los laureles. —Hada Mary irrumpió en el lugar con su mirada severa, mientras miraba a todas las hadas con ojo analítico. Al ver el libro se acercó —¿Qué nuevo objeto perdido has encontrado ahora, Tinker Bell?

—Hada Mary, encontraron este libro y la verdad es que se encuentra en perfecta condiciones. —Tink revoloteo alrededor palmeando la tapa —La verdad es que está en muy buen estado.

—¿Y por qué no lo llevas al depósito entonces? — alza la ceja como diciendo ¿y cuál es el problema?

—Bueno...— estaba buscando las palabras, pero no sabía si sería buena idea decirlo en voz alta. Cuando Hada Mary se acercó leyó el título con vehemente agilidad.

—Laberinto. La verdad es que es un título curioso...— luego abrió la tapa con suma facilidad que Tinker Bell casi se hace para atrás. —Hmm... no tiene autor y pocos dibujos. Ah, la verdad es que no creo que nos sirva a nosotras las hadas ¡al deposito de donaciones!

—¡Realmente leyó el título! Yo lo intente y no pude— exclamo el hada rubia mientras se acercaba a Hada Mary con prisas y curiosidad, ella a cambio, sonrió pícaramente.

—Bueno, pequeña, hay talentos ocultos en cada uno. Aunque tal parece que este pequeño no quería que lo leyeras.— Palmeo el lomo como si fuera un ratoncito inocente y se acercó a Tinke Bell con una sonrisa tranquilizadora —ya, pequeña, debes recordar que a veces, algunas cosas pueden desear o no, ser encontradas.

Miró su tabla de anotaciones y recordó algo importante —¡Falta cuatro horas para la visita de la reina Clairon! Vamos todos a moverse rápido.

—¡Espera Hada Mary! ¿Qué haremos con el libro?

La hada jefa se llevó el lápiz hasta su oreja, sujetándola con su cabello.

—¿No escuchaste acaso o se te metió polvillo en las orejas? llevémoslo al depósito para los donativos intelectuales de Auradon. Son letras que ellos conocen mejor y de seguro alguien se interesara en él. Ahora que el príncipe Ben quiere iniciar un nuevo programa escolar que incluye hijos de villanos van a necesitar nuevos libros — y con una mirada confidencial, miró a su mejor hada con una sonrisa sarcástica —Quien sabe, tal vez el libro encuentre a ese alguien especial para que sea su dueño entre los malos.