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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 4 of TanZen Week 2019
Collections:
ZenTan / TanZen Week 2019
Stats:
Published:
2019-11-04
Words:
856
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
103
Bookmarks:
2
Hits:
914

Trozos de cotidiana felicidad

Summary:

Cuando Tanjiro se enamoró de Zenitsu no imaginó que:

1. Sería correspondido.
2. Zenitsu le devolvería la felicidad que había perdido cuando había muerto su familia.

Siempre dicen que las mejores relaciones empiezan con el pie izquierdo, ¿cierto? Pues Tanjiro podía confirmarlo.

Notes:

Día 4
Prompt; "I'm blown away by how happy you make me. Thank you for being there for me when I'm stupid enough to think I'd rather be alone".

Nota extra: Nada que ver, pero escribí esto mientras escuchaba canciones francesas acerca de decapitar nobles. Me ha ayudado bastante a recobrar mis ánimos luego de las últimas cosas que escribí alksdjsakd.

Work Text:

El aroma del pan recién horneado y los huevos fueron lo que lo arrebataron de los brazos de Morfeo.

Al levantar e ingresar a la cocina, observó la sinuosa espalda de su hermoso Zenitsu mientras éste se dedicaba a revolver cuidadosamente la sopa miso que preparaba para acompañar el desayuno. Los labios de Zenitsu probaron con cuidado el sabor de la comida al tiempo que los brazos de Tanjiro lo rodeaban desde atrás. A causa de la repentina llegada de su novio, Zenitsu estuvo a punto de dejar caer el cucharón que sostenía en las manos.

—¡¿Tanjiro...?!

—¿Huh? ¿Te asusté? —una pequeña sonrisa se formó en los labios de Tanjiro, quien levantó la mirada para observar el enfurruñado, y ligeramente coloreado, rostro de su amado—. ¡Vaya concentración! Normalmente escuchas cuando estoy levantándome de la cama.

—¡Por supuesto que necesitaba concentrarme! —replicó Zenitsu con expresión enojada—. Quería que todo saliera bien. Después de todo, es la primera vez desde hace días que estamos desayunando juntos otra vez, y---

—¿Ah, sí...?

Un chillido escapó de los labios de Zenitsu al sentir los labios de Tanjiro recorrer su nuca de forma descarada. Toda su piel se erizó y su espina dorsal fue víctima de un estremecimiento al sentir que su novio no solo lamía, sino también mordía sin ningún reparo.

—¡T-Tanjiro...! ¿Qué hac---? ¿No puedes esperar a que terminemos de desayunar al menos?

—No puedo esperar tanto —replicó Tanjiro con la voz ronca al oído de su amado—. Han pasado cinco días desde la última vez.

Zenitsu se mordió el labio inferior al sentir cómo las manos de Tanjiro recorrían su cuerpo, tentándolo a aquella pecaminosa delicia.

Como no podía engañarse y fingir que no sentía el mismo interés, extinguió el fuego y giró sobre sí mismo entre los brazos de su novio.

—En ese caso, más te vale que esto valga la pena —sentenció Zenitsu con una sonrisa algo juguetona al tiempo que hacía de lado el largo cabello de su amante para poder rodearlo con los brazos.

Tanjiro llevó también la mano a la coleta de Zenitsu, permitiendo que las hebras cayeran como una dorada cascada sobre los hombros de éste.

—Hoy amanecimos exigentes, ¿hm? —las palabras dichas por Tanjiro fueron pronunciadas en forma de un susurro tentador sobre los labios ajenos.

 

 

 

Honestamente, él había extrañado tanto a Zenitsu por esos últimos días que tuvo las suficientes energías para reclamar tres rondas seguidas. Sin embargo, tras la última, Zenitsu desfalleció en sus brazos a causa del cansancio. Consumido por la culpa (sabía que se había sobrepasado), Tanjiro permaneció a su lado y aprovechó el momento para admirar el hermoso rostro de su novio.

Si bien ambos jamás podrían contraer matrimonio, al menos tenían libertad para estar juntos, y con eso le bastaba.

 

Desde que Zenitsu se había integrado a su vida, Tanjiro fue dejando poco a poco la culpabilidad de lado, y aunque las pesadillas aún lo cazaban durante varias noches, saber que al despertar allí estaría Zenitsu ofreciéndole una sonrisa y algunos cuantos besos para sanar su alma bastaba para sentirse agradecido por continuar con vida.

Zenitsu se había hecho de un espacio en su corazón con tanta facilidad, que ni siquiera sintió vergüenza al momento de confesar su amor algunos años atrás, cuando ambos aún eran un par de atolondrados adolescentes. Tanjiro jamás esperó ser correspondido. Solo había anhelado poder expresar la felicidad que Zenitsu le hacía sentir, así que cuando éste aceptó salir con él, Tanjiro se sintió a sí mismo desfallecer.

 

Mientras los recuerdos lo asaltaban, Zenitsu fue abriendo los ojos de nuevo y, al notar que Tanjiro conservaba la mirada sobre él con tanta intensidad, su expresión cambió.

—No te daré otra ronda más —dijo con tono moribundo, demostrando las nulas energías que le quedaban.

Tanjiro rió y le dio un beso en la frente de forma cariñosa.

—No estaba pensando en eso —dijo conservándose lo suficientemente cerca para que su voz no se oyera tan alto, para que aquellos vocablos se convirtieran en un secreto existente solo entre ellos dos—. En realidad estaba recordando lo feliz que me haces.

Zenitsu pestañeó, y sus dedos se depositaron sobre la mejilla de Tanjiro, quien aprovechó para sostenerlos y dejar varios besos cariñosos sobre los nudillos con entera adoración.

—Te amo, Tanjiro —dijo Zenitsu con una sonrisa sincera—. Gracias por permitirme estar a tu lado.

Tanjiro pestañeó. ¿Acaso su novio había robado sus palabras y se había adelantado en expresarlas? En cualquier caso, su expresión se suavizó a causa de una suave sonrisa.

Tras apoyar de forma cariñosa la frente contra la de Zenitsu con los ojos cerrados, rebosando la más pura devoción hacia su novio, expresó lo siguiente con cierta timidez:

—Y yo te amo a ti con cada fibra de mi ser. Estoy convencido de que fuiste enviado para estar conmigo.

Zenitsu rió por lo bajo a causa de la vergüenza antes de arrojarse sobre él y abrazarlo.

Ninguno tenía palabras para describir esa creciente euforia que colmaba sus pechos al estar juntos, pero ninguno sería capaz de dejar de lado aquellos preciosos momentos que compartían constantemente.

Ah, qué dicha.

Qué dicha.

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