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Los extraños artefactos de plata y las coloridas cristaleras eran familiares, y Harry se dio cuenta de inmediato que habían sido enviados al despacho de Dumbledore. La débil luz del amanecer estaba empezando a brillar a través de las ventanas, produciendo unas extrañas sombras en el suelo.
La mano de Harry encontró la de Draco casi por instinto, y Draco la apretó con tanta fuerza como Harry sostenía la suya.
Harry se dio la vuelta y miró a su alrededor, confirmando sus sospechas: él y Draco estaban de vuelta en Hogwarts.
—Espero que los demás estén bien —dijo Harry en voz baja, con el aliento entrecortado. Los había dejado en aquella habitación cuando había echado a correr detrás de Draco. La orden estaba allí, eso le reconfortaba, pero no tenía ni idea de qué había sido de ellos.
—¿Dumbledore, está… evitando que nos arresten? —preguntó Draco, sonando a medias entre incrédulo y alucinado.
—Al menos por ahora —dijo Harry —, no sé lo que hará después, pero por ahora…
—Nos ha protegido —dijo Draco, sonando asombrado.
Harry asintió.
—He hecho que arresten a mi padre —dijo Draco en voz baja y temblorosa, y su agarre sobre la mano de Harry se apretó de repente como para cortarle la circulación —, y también a tu padrino. Lo siento.
Harry tan solo pudo esperar que Fudge estuviese demasiado distraído por la revelación de que Voldemort sí había retornado como para recordar que había prometido que los dementores podrían darle el beso a Sirius Black directamente. Se había dicho a sí mismo que Dumbledore estaba allí, con Kingsley. Seguramente ellos podrían evitar que a Sirius le ocurriese nada verdaderamente terrible.
—¿Cómo voy a decirle a Theo que también he conseguido que arresten a su padre? —preguntó Harry, intentando distraerse del hecho de que probablemente Sirius iba a volver a Azkaban —¿O que… le lancé esa maldición?
—¿Qué era eso, por cierto? —preguntó Draco con curiosidad —. Nunca había visto nada igual.
Harry suspiró —Es algo que aprendí en uno de los libros de la… habitación —contestó —, este verano. Nunca había tenido ocasión de probarla en… una persona real —Sacudió la cabeza—. “Retorno del sufrimiento”. Se supone que hace que uno sienta cada pizca de dolor que alguna vez le ha causado a otra persona.
—Eso parece… bastante efectivo contra los mortífagos, entonces —dijo Draco, y había algo extraño en su voz. Abruptamente, Harry se dio cuenta de lo que Draco estaba haciendo realmente.
Estaba intentando distraerse a sí mismo, y a Harry, del hecho de que los dos podrían ir a Azkaban.
—Si intentan arrestarnos, podemos correr —dijo Harry —, si es lo que quieres, me refiero.
Draco se congeló y miró a Harry por un momento antes de sacudir la cabeza —¿Por qué te has delatado, Harry? —preguntó —. Tú y tu estúpida falta de instinto de supervivencia… no tenían ninguna prueba de lo que había hecho de verdad, y si hay algo que he aprendido de mi padre, es a cómo salirme con la mía —Resopló —. Los Malfoy son escurridizos. De hecho, creo que tenemos fama por ello.
Harry soltó una risa débil —Eso es definitivamente verdad —dijo antes de suspirar profundamente —, y… quizá sea lo que queda de Gryffindor en mí —dijo —, yo tan solo… no podía dejar que se te llevaran —Bajó la vista a sus manos entrelazadas y se dio cuenta de lo ciertas que eran esas palabras. La amenaza de perder a Draco parecía haber desencadenado gran cantidad de las acciones de Harry esa noche: atacar a Bellatrix y Lucius, maldecir a Nott, y admitir que había usado las artes oscuras; todo había sido por Draco.
>>Tú… me has estado diciendo que debería usar mi nombre —continuó Harry —, así que… lo he hecho. Pensé… que quizás no me arrestarían a mí ahora que finalmente saben que Voldemort ha vuelto…
—O ahora nos van a arrestar a los dos —dijo Draco, sacudiendo la cabeza —, a lo mejor les damos pena y nos ponen en una celda entre mi padre y Black.
Harry no estaba seguro de cómo responder a eso. Quería reconfortar a Draco, pero sabía que era increíblemente probable que tuvieran que enfrentar algunas repercusiones graves por sus acciones.
—Harry… —dijo Draco —. Tengo-
Fue interrumpido cuando el fuego cobró vida en la chimenea. Harry sacó su varita del bolsillo instintivamente; aún se sentía exaltado y alerta.
Pero fue Dumbledore quien la atravesó. Se quedó allí, mirando a los dos alumnos con el ceño fruncido. Por primera vez desde que Harry podía recordar, Dumbledore aparentaba todos y cada uno de sus años. Se veía exhausto, desgastado y apesadumbrado.
—¿Dónde están los demás? ¿Y qué ha pasado con Sirius? —preguntó Harry de inmediato —¿Está bien? ¿Y ellos?
Al oír esas palabras pareció iluminarse una luz en los ojos de Dumbledore —Están todos bien, Harry —replicó —, he conseguido convencer al Ministro para que mantenga a tu padrino en una celda del Ministerio antes que mandarlo a Azkaban, al menos por ahora.
Harry soltó un suspiro de alivio, asintiendo.
—¿Y qué pasa con nosotros? —preguntó Draco, con voz tensa, y cuando Harry lo volvió a mirar, comprobó que su expresión era de irritación —¿Señor? —añadió, casi como una idea de última hora.
Dumbledore miró a Draco por encima de sus gafas —¿A qué se refiere, señor Malfoy?
La expresión de Draco se volvió desdeñosa —¿Deberíamos esperar una celda del Ministerio? —preguntó —¿O Azkaban?
La luz que había aparecido antes se diluyó y Dumbledore sacudió la cabeza —Ninguno de los dos seréis arrestados —dijo.
—Sin embargo usé las artes oscuras —dijo Draco.
—Ambos lo hicimos —añadió Harry rápidamente.
—Y durante la última guerra, se permitieron algunas artes oscuras como medio de auto defensa —replicó Dumbledore —, como el Ministerio ya no puede negar el retorno de Voldemort, podemos decir con seguridad que volvemos a estar en guerra.
A pesar de su alivio por oír que los aurores no iban a venir a arrestarlos, un escalofrío recorrió la espalda de Harry ante esas palabras.
—Señor Malfoy, odio pedirle esto considerando por lo que ambos acabáis de pasar —dijo Dumbledore —, ¿pero le importaría que Harry y yo nos quedásemos un momento a solas? Hay algunas cosas que tenemos que-
—No —dijo Harry, frunciendo el ceño —, Draco se queda.
Dumbledore lo miró, su barba crispándose ligeramente, Harry no aspiraba a leer su expresión —Harry, creo que sería mejor-
—Si usted… —Harry hizo una pausa, intentando escoger sus palabras cuidadosamente —. Si no cree que pueda confiar en Draco, ¿tengo que recordarle que acaba de ayudarme? —dijo —. Ha desafiado directamente a su padre, y a Voldemort-
—Harry… —murmuró Draco.
Pero Dumbledore estaba sacudiendo la cabeza —Lo siento, Harry. No era eso lo que estaba intentando implicar, —dijo —, simplemente me refería a que lo que tenemos que hablar puede ser… delicado, y quería ofrecerte privacidad.
Harry pestañeó, y sintió cómo Draco le daba un apretón reconfortante a su mano —¿Los demás han vuelto ya? —preguntó Draco —¿Blaise y los demás?
Dumbledore asintió —Deberías poder encontrarlos en la entrada —contestó.
Draco le pasó un brazo por el hombro antes de mirar a Dumbledore —¿El señor Crabbe y el señor Goyle también han sido arrestados? —preguntó Draco.
Dumbledore hizo una pausa, intercalando los ojos entre Harry y Draco antes de responder —Así es.
Los ojos de Harry se ensancharon. Eso hacían cuatro de sus compañeros de cuarto que habían sido directamente afectados por sus acciones de esa noche. No podía arrepentirse de que los mortífagos hubieran sido arrestados, pero había logrado convulsionar la vida de casi todos sus compañeros de habitación.
—Blaise y yo les contaremos a los demás lo que ha pasado —dijo Draco en voz baja —, y le daremos las malas noticias a Theo para que no tengas que hacerlo tú —Entonces tiró de Harry para abrazarlo y su voz descendió hasta ser apenas un susurro —, después puedes contarme lo que quieras.
Harry enterró la cara en el hombro de Draco y asintió —Vale.
Draco liberó a Harry, le lanzó una mirada a Dumbledore, y después se fue.
El chasquido de la puerta cerrándose detrás suya sonó ominoso, y Harry se dio la vuelta lentamente para mirar a Dumbledore con inquietud.
La expresión exhausta de Dumbledore pareció multiplicarse por cien, y el anciano mago suspiró mientras rodeaba su escritorio y sacaba la silla —Harry, odio usar palabras como esta, pero… —Se sentó, dando una palmada frente a él —… nunca pensé que me encontraría tan decepcionado contigo —Agitó su varita y apareció una silla delante del escritorio, una invitación clara.
Harry frunció el ceño y se cruzó de brazos. Dio unos cuantos pasos hacia delante para quedarse detrás de la silla ofrecida pero no se sentó —¿Era esto lo que no quería que oyera Draco? —preguntó con tono cáustico.
—No lo es, pero es algo de lo que debemos hablar —replicó Dumbledore —, ¿eres consciente de lo peligroso que es medrar en las artes oscuras?
Harry resistió las ganas de rodar los ojos, y de algún modo también se las ingenió para tragarse el comentario sarcástico que tenía en la punta de la lengua.
Pero aparentemente Dumbledore quería una respuesta, porque dijo —¿Harry?
Quería que Harry parase, notó Harry, pero ya era demasiado tarde. Snape se lo había dicho, Andromeda se lo había dicho: no había nada que Dumbledore pudiera hacer ahora, y Harry no vio ningún motivo para no decirle la verdad —He hecho más que medrar —dijo —, señor.
Los ojos de Dumbledore se ensancharon casi imperceptiblemente, y Harry le sostuvo la mirada sin parpadear —¿A qué te refieres?
—Me he declarado oscuro —dijo Harry simplemente.
La expresión que sobrevino en el rostro de Dumbledore era inconfundiblemente triste —Oh, Harry —dijo, sin levantar la voz —, ¿pero qué has hecho?
—Acabo de decírselo —dijo Harry sin pensar, su tono un poco sardónico —, me he convertido en un mago oscuro.
Era extraño pero parecía que Dumbledore estaba apenado, y a pesar de la reciente irritación de Harry para con él, sintió una punzada en el pecho. Dumbledore tenía prejuicios injustos contra las artes oscuras, pero el hecho de que a Dumbledore se le estuviera rompiendo el corazón por Harry hacía parecer que el director sí que se preocupaba por él.
—Oh, Harry —dijo Dumbledore, sacudiendo la cabeza —, siento no haber estado ahí para ti este año. Debería haber-
—Sí, debería —ladró Harry —, pero incluso si lo hubiera hecho, no creo que hubiese sido capaz de detener esto.
—Debí haber encontrado alguna manera de sacarte de Slytherin en el momento en que fuiste reseleccionado allí-
—Estoy perfectamente bien con ser un Slytherin —dijo Harry, interrumpiéndolo —, y si está implicando ellos son el motivo por el que empecé a adentrarme en las artes oscuras… solo… no —Sacudió la cabeza —. Ya estaba investigando sobre ello incluso antes de que me expulsaran.
—Pero supongo que habrás extrañado tu antigua casa
—Lo hice. Lo hago —dijo Harry —, quiero decir… valoro el tiempo que pasé en Gryffindor, pero creo… creo que Slytherin era donde debía de haber estado desde el principio.
—¿Por qué es eso, Harry? —preguntó Dumbledore —. Te recuerdo aquí, en este mismo despacho hace unos años, preocupado porque el sombrero había querido ponerte en Slytherin para empezar.
—La gente cambia —soltó Harry.
—Ah, sí. Todos lo hacemos —dijo Dumbledore, asintiendo —, ciertamente no soy la misma persona que fui en mi juventud.
—Pero sigues siendo la misma persona —dijo Harry —, puede que tu actitud cambie, o que la forma en que ves el mundo cambie… pero siempre serás la misma persona que siempre has sido.
—Esa puede ser una visión muy lúgubre, Harry —replicó Dumbledore —, eso suena a que somos incapaces de volvernos mejores personas.
—Eso no es verdad. También significa que incluso si una buena persona hace algo mal, puede seguir siendo una buena persona —dijo Harry, encogiéndose de hombros —, sin importar cuántas veces mude la piel, una serpiente sigue siendo una serpiente —Harry no pudo evitar sonreírse ante eso —, pero mudar de piel elimina todo lo malo y permite que la serpiente crezca.
Dumbledore parecía sorprendido por las palabras de Harry antes de ofrecerle una sonrisa —A veces la sabiduría de la juventud me sorprende.
—Se parece mucho a lo que usted le dijo a todo el colegio a comienzos de curso —dijo Harry, frunciendo el ceño —, cuando básicamente le dijo a todo el mundo que no olvidase que había sido un Gryffindor… a pesar del hecho de que ahora estaba en la casa malvada.
Dumbledore pareció verdaderamente avergonzado —Harry, yo-
Harry continuó —Todo el año, la gente ha querido que actuara más como un Gryffindor —dijo —, pero ha sido el Gryffindor dentro de mí… ha sido por eso que hemos ido al Ministerio —Sentía que estaba hirviendo, y su tono empezó a elevarse —. Ha sido estúpido… y temerario, y impulsivo. He puesto a mis amigos en peligro sin motivo, y soy la causa de que Sirius haya sido arrestado, y… la mayoría de mis compañeros ahora van a tener a sus padres en Azkaban, aunque no estoy enteramente arrepentido por eso. Pero es mi culpa que Sirius… —Hizo una pausa, tragando saliva, y desvió la vista, clavando una mirada vacía en las baratijas y balanzas de las estanterías a su alrededor —Quizá ya es hora… —Se interrumpió a sí mismo, dándose cuenta de que no quería oír la respuesta de Dumbledore a lo que estaba a punto de decir.
Quizá ya es hora de dejar ir al Gryffindor.
Sobrevino un momento de silencio, y Harry se preparó para lo que fuera que Dumbledore fuera a decir en respuesta a su despotrique. Pero cuando habló, no fue nada de lo que Harry había estado esperando.
—No es tu culpa, Harry —dijo Dumbledore —, es mía.
Sorprendidos, los ojos de Harry volvieron a aterrizar sobre Dumbledore.
—Debí haber sido más abierto contigo desde el principio —dijo —, sabía que existía la posibilidad de que Voldemort te engañase como hizo ayer por la tarde. Me temía que utilizase vuestra conexión contra ti cuando fuera consciente de su existencia —Suspiró —. Sabía que podría intentar influir en ti-
—Tampoco es culpa de Voldemort que sea oscuro, si es eso lo que está implicando —dijo Harry —, me he pasado gran parte de este curso preocupado por eso.
—Pero yo le he sentido en tu interior —dijo Dumbledore —, estoy seguro de que tú también lo has hecho.
—Es por eso que me hizo aprender Oclumancia —dijo Harry, sintiéndose un poco hostil —, sirvió de mucha ayuda, eso.
—Esperaba que la Oclumancia te… mantuviera separado de él —dijo Dumbledore. Dejó escapar un gran suspiro, sacudiendo la cabeza —. Le he sentido detrás de tus ojos.
Harry asintió de mala gana. —He estado… sintiendo sus emociones a veces —admitió.
—¿Entonces cómo puedes estar tan seguro de que tu… exploración de las artes oscuras tampoco es influencia suya? —preguntó Dumbledore.
—Por mi cicatriz —dijo Harry.
—¿A qué te refieres?
Harry levantó su mano inconscientemente y se pasó un dedo por la familiar cicatriz en su frente —Dolía cuando él estaba… en mi cabeza —dijo —, y nunca me ha dolido cuando estaba “explorando” la oscuridad, como has dicho —Estrechó los ojos —. Y fue la oscuridad la que me ayudó a expulsarlo —Harry no mencionó que fue la protección mágica que sus amigos le habían dado; aunque estaba seguro de que Dumbledore tenía sus sospechas, no iba a delatar a ninguno de sus amigos ante el director.
—A pesar de lo que dices, debo preguntarme si realmente conoces todas las repercusiones de lo que has hecho —continuó Dumbledore —, volverte un mago oscuro… retuerce tu magia para convertirla en algo que no era antes.
Harry sacudió la cabeza —Solo está… transformada —dijo —, la sentí transformarse, pero no… cambió nada realmente.
—¿Estás seguro de eso, Harry? —dijo Dumbledore, su mirada se volvió dura y asertiva de pronto —. Me pregunto… ¿Cuándo fue la última vez que realizaste el hechizo Patronus?
Harry pestañeó ante la pregunta —Eh… este verano —contestó —, con los dementores.
Dumbledore asintió —¿Por qué no lo intentas ahora?
Una sensación de hundimiento se formó en las tripas de Harry. Miró a Dumbledore por un momento antes de sacar su varita. La miró antes de tomar aliento y levantarla frente a él. Rememoró el baile la noche del Solsticio de invierno, y conjuró —¡Expecto Patronum!
Se sintió mal.
El estómago de Harry se revolvió desagradablemente, y fue como si algo ajeno y maligno se contorsionase a través de su cuerpo, subiera por su hombro y bajara por su brazo, y entonces, con un desagradable y asqueroso bamboleo, un precioso ciervo plateado eructó de su varita.
Miró al ciervo horrorizado. Parecía el mismo de siempre, pero la sensación al hacerlo aparecer no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Disipó rápidamente el ciervo, pero siguió mirando al espacio vacío que había dejado en el suelo sintiéndose con ganas de vomitar.
—Debo admitir que estoy impresionado, Harry —oyó decir a Dumbledore —, eres el segundo mago oscuro que conozco que es capaz de producir un Patronus corpóreo completo.
Pues qué bien, pensó Harry ausentemente, negándose a mirar a Dumbledore a los ojos.
—¿Ahora lo entiendes, supongo? —preguntó Dumbledore —¿Sabes por qué te ha hecho sentir de ese modo?
—Es un hechizo de luz —dijo Harry en voz baja.
—Uno de los últimos hechizos de luz que se conocen —confirmó Dumbledore —, e intentar forzar la luz a través de algo que está… manipulado por la oscuridad… —suspiró —. Ahora siempre se sentirá así para ti, Harry.
Sus amigos tenían que saberlo. Ciertamente Daphne lo sabría, por lo menos, su insistencia por “mantener sus opciones abiertas” ahora tenía mucho más sentido. ¿Por qué no le habían dicho nada antes?
¿O debería haberlo sabido él? Si lo hubiera pensado un mínimo, podría haberse imaginado que el hechizo Patronus era magia de luz, y ciertamente declararse oscuro no le ayudaría nada en cuanto a la mayormente olvidadas artes luminosas.
Pero si su afinidad siempre había sido oscura, ¿por qué había podido realizar el hechizo Patronus sin sentirse enfermo? ¿Por qué era diferente ahora?
A Harry tan solo le llevó unos momentos decidir que en última instancia, no importaba. Sabía que tendría que hablar de ello con sus compañeros, pero era una discusión que tenía que tener con sus amigos, no con Dumbledore.
—Incluso sabiendo esto —dijo Harry lentamente, enfrentando finalmente a Dumbledore de nuevo —, mi decisión hubiera sido la misma.
Dumbledore dejó escapar un pesado suspiro, muy distinto de lo que Harry siempre había oído venir del normalmente jovial director —¿Incluso sabiendo que lo que acabas de experimentar es el motivo de que tantos magos oscuros terminen haciendo daño a los demás? —preguntó en voz baja.
Harry estrechó los ojos —Eso es-
—Harry, sé mucho más acerca de magos oscuros de lo que puedas imaginar —dijo Dumbledore —, como las artes oscuras le son más fáciles a los magos oscuros que cualquier otro tipo de magia, a menudo acaban recurriendo a hechizos que les producen daño profundo a aquellos a su alrededor.
—Pero eso no se aplica a todos los magos oscuros —protestó Harry —, sabe que no.
—Sé eso —admitió Dumbledore con un asentimiento —, pero he visto como pasa-
—Y cree que a mí me pasará eso —dijo Harry burlón.
—Me lo temo.
—No soy Voldemort —dijo Harry con desdén.
Dumbledore volvió a fijar una mirada de escrutinio en Harry —Admito que sigo sin poder evitar sospechar que tu nueva fascinación por las artes oscuras viene de Voldemort-
—No lo hace —espetó Harry —, me viene de mi madre.
La expresión de Dumbledore se tornó impactada —¿Tu… madre? —preguntó en voz baja.
Harry asintió —Ella… ella usó algo llamado Primum Cor para salvarme la vida —dijo —, es magia de sangre.
—Tu madre… no era una bruja oscura, Harry —dijo Dumbledore clamadamente.
—No lo era —dijo Harry —, pero sí que tenía afinidad por la oscuridad, igual que yo —Hizo una pausa —. Usted dijo que sabe cosas de los magos y brujas oscuros, ¿verdad? ¿Sabe lo que son las afinidades?
Dumbledore le otorgó un breve asentimiento —Sí —confirmó —, me explicaron que hay afinidades luminosas y afinidades oscuras, pero como nunca había oído que nadie confirmara tener afinidad luminosa… debo admitir que sospechaba que era… una excusa de los magos oscuros para explicar por qué se adentraban en la oscuridad.
—Confíe en mí cuando le digo que no es una excusa —espetó Harry, incluso mientras se preguntaba si lo que había dicho Dumbledore de las afinidades luminosas era realmente verdad —, la oscuridad… me protege, igual que me protegió de Voldemort. Las artes oscuras son naturales para mí porque la oscuridad es donde se supone que tengo que estar —Sacudió la cabeza —. Me… habla en cierto modo. Se siente como un hogar. Y considerando que nunca he tenido un hogar real… —Paró, tragando saliva —. Mi madre, debió sentir lo mismo, pero ella no tuvo a nadie para decirle que estaba bien sentir eso. Seguramente solo tenía a gente diciendo que era malvada, que ella era malvada por sentirse atraída por ello… —Suspiró —Y probablemente usted fue uno de ellos. Usted odia las artes oscuras.
—Realmente siento si… alguna vez hice que tu madre se sintiera malvada por eso, Harry —dijo Dumbledore suavemente —, y lo siento si he hecho que tú te sintieras así-
—Yo ya sé que no soy malvado —escupió Harry.
—No lo eres, Harry —concordó Dumbledore —, eres una de las almas más amables con las que he tenido el placer de encontrarme —Paró, sacudiendo la cabeza —. Solo me preocupo por lo que las artes oscuras te harán-
—No van a hacer nada —dijo Harry —, no creo que lo entienda.
Dumbledore permaneció en silencio, y estudió a Harry con ojos calculadores —Quizá puedas explicármelo, entonces —dijo finalmente.
Harry lo miró sorprendido. ¿Eso significaba que Dumbledore estaba realmente dispuesto a escuchar?
Dumbledore continuó —Admitiré que… mi experiencia con magos oscuros está limitada a un selecto grupo de individuos —dijo —, uno de esos individuos era… quizá el mayor amigo que jamás he tenido —Sacudió la cabeza —. Lo que hizo… en lo que se convirtió…
Harry se preguntó quién habría sido ese amigo, pero a juzgar por la expresión angustiada en la cara de Dumbledore, decidió que preguntar sería de mal gusto. Irritado como estaba con Dumbledore, ciertamente era tentador abrir viejas heridas, pero si Dumbledore verdaderamente iba a abrir su mente a lo que la oscuridad realmente significaba para él, no quería arruinar esa oportunidad.
—No me voy… a convertir en nada —dijo Harry tranquilamente —, y sé que seremos similares en muchos sentidos, pero yo no soy Tom Riddle.
Dumbledore levantó la vista sorprendido ante la declaración de Harry, pero no dijo nada.
Harry continuó —Me dijo que nuestras decisiones son lo que nos hace diferentes, ¿verdad?
Dejando escapar otro gran suspiro, Dumbledore miró a Harry sobre el marco de sus gafas —Y aun así has estado tomando las mismas decisiones que hizo Tom Riddle. Es exactamente por eso, Harry, que temo por ti —dijo —, en tu primer año, escogiste un camino distinto al de Tom. Escogiste Gryffindor.
—Tampoco escogí Slytherin, exactamente —dijo Harry —, solo le dije al sombrero que me pusiese donde perteneciera. Y yo pertenezco a Slytherin, al igual que pertenezco a la oscuridad —Hizo una pausa, sacudiendo la cabeza —. Y aun así no estoy tomando las mismas decisiones que Voldemort. Sigo escogiendo amar y preocuparme por mis amigos —dijo, y los rostros de sus amigos, antiguos y nuevos, Slytherin y Gryffindor, desfilaron frente a él —, incluso por los que me odian —añadió, y le atravesó una punzada cuando pensó en Ron.
Dumbledore asintió —Eso es verdad —dijo —, y eso me lleva a lo que verdaderamente necesito hablar contigo.
Los ojos de Harry se ensancharon por la sorpresa.
—Como mencioné antes, es mí culpa que acabaseis en el Departamento de Misterios esta noche, Harry —dijo Dumbledore —. Sabía que era probable que Voldemort intentase engañaros si ibais allí. ¿Has averiguado por qué?
La mente de Harry repasó todos los eventos de la noche. La oscuridad había empezado a gritarle cuando aparecieron los mortífagos justo después de que hubiese puesto las manos sobre el orbe de cristal —Hay… una profecía —dijo lentamente. No lo había sabido cuando la había tomado, pero aparentemente esa pequeña bola de cristal contenía algún tipo de profecía concerniente a él mismo y a Voldemort.
Dumbledore estaba asintiendo —Los orbes almacenados en la Sala de las Profecías solo pueden ser tocados por aquellos que son sujetos de su profecía particular —dijo —, lo que significa que las únicas personas que podían tocar el orbe que deseaban los mortífagos érais-
—Yo y Voldemort —terminó Harry, recordando los nombres que había visto en la vieja etiqueta amarillenta —. ¿Pero entonces por qué Voldemort no la cogió el mismo? Estaba en el Ministerio…
—Sospecho que era porque Voldemort no quería revelar su retorno —dijo Dumbledore.
—Yo… —Harry se apagó, de pronto dándose cuenta de algo —. No sé lo que le pasó al orbe —dijo Harry alarmado —. ¿Arrestaron a todos los mortífagos?¿Voldemort podría tener la profecía ahora?¡Puede que sepa lo que dice mientras que nosotros no lo haremos jamás!
Dumbledore sacudió la cabeza —No sé si Voldemort consiguió hacerse con el orbe —dijo —, pero si lo hizo, seguimos teniendo ventaja.
—¿Y eso por qué?
—Los orbes no son más que grabaciones de profecías —dijo Dumbledore —, se crean mágicamente cuando un vidente hace una profecía. Cuando se creó esa profecía en particular, tuve la suerte de presenciarla.
Harry miró a Dumbledore con incredulidad —Yo… —Paró, sus ojos estrechándose —. La fecha de la profecía… era de antes de mi nacimiento.
Dumbledore asintió apesadumbrado —Lo era.
—¿Ha… ha sabido que había una profecía sobre mí… durante años? —preguntó con incredulidad.
—Me pesa decir… que sí —Se levantó de su escritorio, viéndose cansado, y se acercó a un armario. Sacó su pensadero, ese en el que Harry se había caído el año anterior —. Estaba entrevistando a Sybil Trelawney como una posible candidata para dar clases en Hogwarts. Estaba bastante inclinado a dejar de ofertar la asignatura de adivinación, pero decidí que al menos podía verla considerando que era la tataranieta de la gran Cassandra Trelawney —Sacudió la cabeza —. Fue bastante desagradable. Estaba a punto de marcharme…
Sacó su varita y la presionó contra su sien, y la usó para arrastrar unos pequeños hilos plateados de su mente, y después los depositó en el pensadero. Con una mirada que Harry no podía aspirar a leer, soltó un suspiro antes de empujar la brillante sustancia en el pensadero con su varita.
Una figura fantasmal apareció allí, y Harry reconoció la cara de la profesora Trelawney, cubierta con mantones y sus ojos exagerados por las gafas. Pero cuando habló, no fue con la voz mística y distraída que solía usar en clase; era la misma voz que Harry había oído al final de su tercer año. Era áspera y quebrada y apenas sonaba humana.
—El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes…
La Profesora Trelawney se hundió en el pensadero, y el silencio que inundó el despacho fue casi opresivo.
—¿Qué significa? —susurró Harry, incapaz de apartar los ojos del pensadero.
—Significa —dijo Dumbledore —, que la persona capaz de derrotar a Lord Voldemort nacería a finales de julio, hace dieciséis años, de padres que ya hubieran desafiado tres veces a Voldemort.
Harry se obligó a mirar a Dumbledore, sintiéndose casi mareado —¿Y ese… soy yo? —preguntó.
Dumbledore miró a Harry —Podrías no haber sido tú —dijo —, cuando se hizo la profecía, determinamos que podrían ser dos chicos diferentes, ambos nacerían a finales de julio de padres que habían escapado de Voldemort en tres ocasiones diferentes. Uno, por supuesto, eras tú. El otro era Neville Longbottom.
—¿Neville? —preguntó Harry —. Pero… entonces por qué estaba mi nombre en la profecía? ¿Cómo sabe que soy yo?
—Por el contenido del resto de la profecía —dijo Dumbledore —, cuando Voldemort os atacó a ti y a tus padres se hizo evidente que eras tú y no Neville.
—¿Por qué? —preguntó Harry —¿Por qué está tan seguro de que soy yo?
—Porque la profecía afirma que el propio Voldemort te “señalará como su igual” —explicó Dumbledore —, te eligió a ti, Harry. Al hacerlo, puso en marcha la profecía. Si hubiera escogido a Neville…
—Entonces habría sido Neville —adivinó Harry. Sus dedos volvieron a repasar la cicatriz en su frente. Supuso que en efecto Voldemort lo había señalado.
Pero algo le molestaba —¿Por qué eligió a uno para empezar?
—Alguien escuchó la primera parte de la profecía —explicó Dumbledore —, había un espía-
—¿Atacó a mis padres por culpa de esto? —escupió Harry —¿Están muertos por esto?
—Eso me temo, Harry.
—¿Así que… se supone que soy el igual de Voldemort? —preguntó Harry incrédulo —¿Cómo? Él lleva años estudiando magia y artes oscuras, y yo apenas pude plantarle cara a Bellatrix Lestrange. Me hubiera matado si Draco no… —Dejó de hablar, sacudiendo la cabeza furiosamente —. ¡Yo no tengo ese tipo de poder! ¡Y definitivamente no tengo ningún tipo de poder que Voldemort desconozca!
—Pero yo creo que sí lo tienes, Harry —dijo Dumbledore —, lo has mencionado antes.
—Yo… ¿Qué? —Harry miró a Dumbledore. ¿Qué tipo de poder podía tener Harry del que Voldemort careciese?
—Es una fuerza a la vez maravillosa y terrible, y es una que tú posees en gran cantidad mientras que Voldemort no tiene nada —dijo Dumbledore —, es la fuerza que usaste para salvar a Sirius esta noche, y es la fuerza que te llevó a preocuparte más por el bienestar de tus amigos que por el tuyo propio —Hizo una pausa, y una extraña sonrisa apareció en la cara de Dumbledore —. Creo que es por eso que te lanzaste a merced de la justicia mágica cuando viste que tu amigo Draco Malfoy estaba en peligro de ser arrestado.
Harry procesó las palabras de Dumbledore, sus ojos estrechándose —¿Porque me… preocupo por la gente?
Dumbledore asintió —Sí —replicó —, tienes una profunda cantidad de corazón, Harry, y eso es algo que Voldemort nunca ha conocido.
Harry miró a Dumbledore con incredulidad —Y la otra parte de la profecía, ninguno de los dos podrá vivir… mientras siga el otro con vida —dijo Harry —, eso significa… ¿Eso significa que uno de los dos tendrá que matar al otro?
—Sí.
—Y usted… usted cree que de algún modo voy a hacer eso con… ¿qué? ¿el poder del amor? —preguntó Harry sin poder creerlo. Sacudió la cabeza —Está…
Harry llevaba sintiéndose al límite y enfadado desde que había llegado Dumbledore, y se dio cuenta de que ahora estaba absolutamente furioso —Ha sabido que esta estúpida profecía existe desde antes de mi nacimiento. ¿Por qué no me lo contó antes?
Dumbledore soltó un gran suspiro antes de sacudir la cabeza —Me temo… no quería cargarte con esta información, Harry. Mi gran insensatez…
—Sí, eso es bastante grande —escupió Harry. Miró a Dumbledore, la furia corriendo a través de él, y dijo con desdén —. Eres un cobarde.
Dumbledore no protestó ante las palabras de Harry. En su lugar, suspiró —Lo siento verdaderamente, Harry.
—Deberías.
Fue entonces cuando una ráfaga de claridad atravesó a Harry.
Había pasado gran parte del año irritado con Dumbledore, pero cada una de esas veces había sentido furia pura e inalterada hacia el director, esa furia había sido generalmente de Voldemort.
Ahora, sin embargo, esa furia era toda suya.
—Tenía esperanzas de que pudieras ser un niño un poco más de tiempo —continuó Dumbledore —, pero puedo ver que ya no eres un niño. La persona aquí de pie delante mía es un joven hombre, uno que defiendo sus convicciones con todo su corazón.
Harry dejó escapar un bufido y le dio la espalda al director, sacudiendo la cabeza.
—¿He dañado nuestra amistad más allá de lo recuperable, Harry?
A pesar de su furia e irritación, hubo un pequeño hilo de culpa que empezó a apretar su corazón. Dumbledore le había ocultado información, al igual que Harry le había ocultado información a Hermione, y Harry también sentía que había arruinado su relación con ella.
Pero mientras que Dumbledore había guardado secretos movido por el deseo de proteger a Harry, Harry había guardado secretos para protegerse a sí mismo. Era casi completamente egoísta, que era era exactamente lo que Hermione había dicho de los Slytherin.
—¿Harry?
—No lo sé, señor —replicó Harry —, tengo que pensar en ello —A pesar de su culpa, Harry sabía que seguía demasiado enfadado para tomar una decisión sobre si podía o no perdonar a Dumbledore —. Si no hay nada más… —Sin molestarse en esperar una respuesta, Harry cruzó el despacho en dirección a la puerta.
La abrió solo para revelar a Snape, con la mano levantada como si estuviese a punto de llamar.
—Potter —dijo Snape desdeñoso —, lidiaré contigo en un momento —Miró a Dumbledore por encima de la cabeza de Harry. ¿Director, está-
—¿Dónde estabas? —demandó Harry de inmediato, recordando de pronto que no había podido encontrar a Snape en el mapa. Los ojos de Snape volvieron a posarse en él —. Me habían dicho que fuera a buscarte si-
—Cosa que no hiciste —replicó Snape —, por fortuna para ti, la señorita Parkinson sí que vino a verme después de que dejarais el colegio —Volvió a mirar a Dumbledore —. Director, hay unos cuantos aurores que han venido a arrestar a la profesora Umbridge. Debería acercarse a la entrada por si le necesitan —Le lanzó a Harry una mirada cortante y desagradable —. Se han disculpado por el retraso, ya que les retuvo que el Ministerio estuviera siendo invadido por mortífagos y… estudiantes.
—¡No hemos invadido nada! —exclamó Harry.
—Dejasteis el colegio, después de que os dijeran específicamente que vinieseis a mí-
—¡Bueno, no estabas aquí! —espetó Harry.
—¿Me estás acusando de mentir? Estaba en mis habitaciones, las cuales no te molestaste en comprobar —siseó Snape —, y pensé que había sido claro, Potter, abandonarás tus tácticas Gryffindor ahora que eres un Slytherin.
—En realidad me dijiste que no incitara a mis compañeros Slytherin a utilizar mis tácticas Gryffidor-
—¡Que es exactamente lo que has hecho, niño idiota! —espetó Snape.
—¡Caballeros! —interrumpió Dumbledore —. Seguro que pueden… —Se apagó, pasando la vista entre Snape y Harry.
—¿Qué? —preguntó Harry, con tono malhumorado.
—Se me acaba de ocurrir… —Dumbledore clavó una mirada asertiva en Snape —Severus, ya que le has estado enseñando Oclumancia al joven Harry, ¿entiendo que eras consciente de las nuevas… inclinaciones mágicas de Harry?
Los ojos de Snape se ensancharon casi imperceptiblemente antes de lanzarle a Harry una mirada aún más fiera que antes.
—Ya veo —continuó Dumbledore —, supongo que debería comprobar la situación de la profesora Umbridge —Harry se hizo a un lado para dejarle paso, y el director desapareció por las escaleras.
—¿Acabo… acabo de meterte en problemas? —preguntó Harry en voz baja.
Snape rodó los ojos y después se burló de Harry —A diferencia de ti, Potter, yo no soy un alumno —dijo —, y en cuanto a lo que tú vas a enfrentar por tus acciones, creo que tendrás detención durante las próximas-
—¡Severus! —llamó Dumbledore desde las escaleras —. Creo que eso es bastante innecesario. Y me gustaría que Harry me acompañase a la entrada. Creo que se merece presenciar los frutos de sus esfuerzos.
***
Harry y Dumbledore llegaron a la entrada justo a tiempo para ver a Pansy y Millicent, acompañados por la Profesora McGonagall, llegando con una atada Umbridge flotadora a remolque. Kingsley y Tonks estaban esperando con otro auror que Harry solo reconoció de haberle visto en el Ministerio. Los ojos del auror se ensancharon cuando vio a Harry, pero no dijo nada.
Otro puñado de alumnos que iban de camino a desayunar se detuvieron en seco, contemplando la escena con ojos como platos.
A diferencia de la última vez que Harry había visto a Umbridge, estaba despierta y prácticamente echaba espuma por la boca —¡Desatadme inmediatamente! —demandó —. Sabéis quien soy, ¿Verdad? Soy la Subsecretaria Senior del-
—Eres Dolores Umbridge —anunció Kingsley —, y tenemos una orden de arresto.
Los ojos de Umbridge se hincharon de forma asquerosa —¿Por qué? —demandó.
De pie junto a Kingsley y cruzada de brazos, Tonks explotó su chicle y enumeró —Por graves crímenes contra los alumnos —dijo —, Veritaserum, modificación de la memoria, magia de sangre… —Hizo una pausa —. Oh, y el uso de una imperdonable. No podemos olvidar eso.
—¿En serio? Exclamó Terry Boot —Quieres decir que realmente… —Paró, mirando por la entrada, y Harry siguió su mirada hasta que aterrizó sobre Blaise y Draco en un rincón. Hermione, Ron, y Neville estaban a unos pies de distancia —. Harry se sintió aliviado de descubrir que todos se veían un poco ojerosos y desgastados, pero que estaban vivos y enteros.
—¡Zabini! —gritó Terry —¡Slytherin serpentoso, realmente lo hiciste!
Los ojos de Blaise se ensancharon —Cállate, Boot —siseó.
—¿Qué? —dijo Terry —. Conseguiste traer a los aurores-
Blaise hizo un gesto tajante sobre su garganta con la varita, y Terry se calló, pareciendo un poco confuso. Harry alcanzó a Terry y le dio un golpe en el brazo —No —susurró Harry.
—Espera —dijo Tonks —, ¿estás diciendo que ese Zabini es nuestro misterioso “Ascelpius”?
Blaise le lanzó una mirada feroz a Terry —Creía que se suponía que los Ravenclaw eran más sutiles que eso.
McGonagall agitó su varita, y la forcejeante Umbridge flotó sobre Tonks y Kingsley. Con otro movimiento particularmente brusco, Umbridge cayó al suelo frente a ellos sin ceremonias.
—Buenas ataduras, Profesora McGonagall —comentó Kingsley.
—Gracias —replicó Pansy.
—Es trabajo de la señorita Parkinson —dijo McGonagall —, y estoy de acuerdo.
—¿Qué? —exclamó un Hofflepuff desde el otro lado de la entrada.
—Espera, ¿toda la Brigada Inquisitorial estaba en el plan de Zabini? —dijo Lee Jordan. Blaise se dio una palmada en la frente, murmurando.
Harry cruzó la entrada de inmediato hacia su grupo de amigos, justo a tiempo para oír a Hermione hablando con Blaise en voces susurradas.
—Si tienes miedo de lo que pueda decir tu madre, siempre puedes apuntar a la calidad de su enseñanza —susurró —, no tiene por qué saber lo de la legislación de Umbridge para los nacidos de muggles.
Blaise la miró con gesto pensativo.
—¿No les has dicho a tus pequeños ayudantes que no dijeran una palabra? —preguntó Draco.
—Por supuesto que sí —contestó Blaise.
—¿Pequeños ayudantes? —preguntó Hermione burlona, frunciendo el ceño.
—¡Potter! —chilló Umbridge de repente —. Esto es tu culpa, ¿verdad? En cuanto el Ministro se entere de esto- —Fue interrumpida cuando Kingsley la arrastró hasta ponerla de pie, soltando las cuerdas de Pansy, mientras Tonks la apuntaba con la varita.
—¿Potter? —Harry se dio cuenta de que ni siquiera sabía quién había hablado. Más y más estudiantes estaban llegando al desayuno y la multitud crecía a cada segundo que pasaba.
—Estoy seguro de que el Ministro tiene otras cosas de las que preocuparse —dijo Harry desde el otro lado de la entrada —, considerando que acaba de ver a Voldemort en el Ministerio de Magia.
Un jadeo recorrió la multitud. Harry no sabía si se debía a que volvía a usar el nombre de Voldemort o a las noticias de que el Ministro en persona había visto a Voldemort.
—¿Por eso los Slytherin han traicionado a Umbridge de repente? —preguntó maliciosamente una Hufflepuff rubia.
—Típico —respondió un Ravenclaw —, en cuanto parece que su lado va a perder, se cambian de bando.
—¡Oye! —espetó Angelina —. Harry fue el que me advirtió originalmente de que no bebiera nada que me diera Umbridge, y lo hizo hace semanas.
—¿Lo hizo?
—Es Potter, Angelina —replicó Katie Bell —, no es un Slytherin de verdad-
—Sí, lo soy —contestó Harry.
—Además, estoy bastante seguro de que Zabini es el responsable de que los aurores estén aquí —dijo Lee.
—¡Ahora nunca trabajarás para el Ministerio, Zabini! —gritó Umbridge mientras Kingsley volvía a atarle las manos en la espalda —¡De hecho, te será difícil encontrar trabajo en cualquier sitio-
—¡Silencio! —Draco la picó con su varita, y su voz desapareció al instante. Su boca siguió moviéndose, y su cara se arrugó llena de furia cuando se dio cuenta de que ya no emitía ningún sonido.
Tonks soltó una carcajada —Así está mucho mejor —dijo, sonriendo.
—Pero han esperado hasta casi final de curso —Harry oyó decir a alguien en voz alta —, ahora que todo el daño de la Brigada Inquisitorial está hecho-
—Oh, por el amor de Merlín —exclamó Pansy, viéndose bastante contrariada —, la típica oveja, asumiendo lo peor de nosotros…
—¡Slytherin está a cientos de puntos mientras que el resto estamos por los suelos! —le rebatió a Pansy misma Hufflepuff rubia que había hablado antes.
—¿En serio estáis preocupados por los puntos? —preguntó Harry indiferente.
—Por supuesto, tú dices eso porque Slytherin está-
—¡Oh, cállate, pequeño ratón tontaina! —disparó Pansy —¿Qué tal si repongo todos los puntos que os hemos quitado? ¿Eso te haría feliz?
La Hufflepuff la miró con la boca abierta, y no era la única. Había más gente mirándola, e incluso los ojos de Millicent estaban abiertos como platos.
—Consideradlo mi último acto como miembro de la Brigada Inquisitorial —dijo Pansy despectivamente antes de lanzarle una mirada a McGonagall —, ¿si es que aún no ha sido deshabilitada?
McGonagall la miró con la sombra de una sonrisa asomándose en su cara —Aún no, señorita Parkinson —dijo —, creo que si le echas un vistazo a los relojes de arena del comedor, verás que están en orden.
Frunciendo el ceño, Pansy se acercó a Harry y los demás. Harry la sonrió pero su ceño solo se profundizó —Espero que sepas que hacer eso me ha dolido físicamente —dijo.
—Seguro que sí —replicó Harry con tono apaciguador —, pero estoy orgulloso de ti, Pans.
Pansy rodó los ojos, pero le ofreció una sonrisita a Harry —Tiene que terminar en algún momento, ¿no? —dijo —. Solo estoy… siguiendo la estela de Blaise.
Harry volvió a ahogar la risa al oír sus palabras. Sabía muy bien que las acciones de Pansy no se debían a la bondad de su corazón. Ella quería que las demás casas dejasen de atacar a los Slytherin y aspiraba a mejorar la reputación de los Slytherin, y sabía reconocer una buena oportunidad cuando la veía.
—No me creo que nos estemos preocupando por los puntos —dijo una chica de Ravenclaw —, ¿no acaba de decir Potter que Quien-Tú-Sabes estaba en el Ministerio?¿Qué ha pasado?
—Estoy seguro de que El Diario El Profeta lo cubrirá pronto, señorita Li —dijo Dumbldeore, hablando finalmente —, pero sí. Voldemort ha sido visto en el Ministerio de Magia. Por suerte le sacaron antes de que pusiese causar ningún daño real.
Daño real mi trasero, pensó Harry, lanzándole una mirada a Dumbldeore.
—¡Oye, Potter! —gritó Ernie Macmillan desde el otro lado de la entrada —. Solo para estar seguros, esto significa que no te has unido a Quien-Tú-Sabes, ¿verdad?
Dumbldeore pareció sorprenderse al oír eso, y por el rabillo del ojo, Harry vio cómo Kingsley giraba la cabeza hacia él con los ojos muy abiertos.
—Por supuesto que no, Macmillian —Cassius Warrington se apoyó contra una pared lejana, viéndose bastante aburrido. Freya estaba de pie junto a él con una sonrisa en su cara —. Potter nunca se uniría al Señor Oscuro —Encontró los ojos de Harry desde el otro lado de la entrada, y Harry tan solo le sostuvo la mirada.
—¿Entonces por qué-
—No es como si pudiera decir que había regresado, ¿verdad? —dijo Freya —,así que necesitaba otro modo de hacer que los bobos supieran que había vuelto.
—¿Qué?
—¿Pero cómo sabemos que realmente ha vuelto? —preguntó un Ravenclaw —. El Ministerio lo negó la última vez que Potter dijo-
—Creerme cuando digo que ha vuelto —dijo Kingsley —, el Ministro en persona lo vio, que es por lo que tenemos que irnos lo antes posible. ¿Tonks? ¿Williamson? —Él y Williamson tomaron a Umbridge uno por cada brazo y la arrastraron hasta la escalinata, pero Tonks se quedó atrás un momento, acercándose rápidamente a Harry.
—Harry, he oído lo que ha pasado. Lo que hiciste —susurró. Miró a Draco, estrechando los ojos —, y también lo que hiciste tú. Gracias por eso, primo.
—Lo siento —dijo Draco, sin sonar arrepentido en absoluto.
—Sé que la mierda va a llegar al barro en algún momento, pero solo quería que supieras que estoy contigo, ¿vale? —continuó Tonks —. Mi madre… ella es como tú. O lo era, como sea —Sonrió —. Aunque tengo la fastidiosa sensación de que mi madre ya sabe lo tuyo…
Harry le devolvió la sonrisa —Podría ser —dijo taimado.
Tonks se rio —Bueno, estoy segura de que nuestra casa está abierta si la necesitas, ¿vale?
Harry asintió —Gracias.
Ella empezó a darse la vuelta hacia la escalinata, pero se quedó quieta, estudiando a Blaise por un momento antes de que otra gran sonrisa se extendiera por su cara —Mis felicitaciones... Ascelpius —Le ofreció un saludo ates de darse la vuelta para correr detrás de Kingsley y Williamson, viéndose completamente carente de gracia y casi cayéndose por las escaleras.
Harry ignoró las miradas que ahora estaban completamente centradas en su rincón de la entrada, dándoles la espalda y encarando a sus amigos.
—Estoy hambrienta —dijo Pansy —, y completamente exhausta. Llevo toda la noche despierta preocupándome por vosotros tres, sabéis.
—Yo… no creo que sea capaz de comer ahora mismo —dijo Harry, sacudiendo la cabeza.
—Bien, porque ahí viene Theo —dijo Draco, señalando hacia la escalera. Theo estaba subiendo fatigosamente, viéndose cansado pero un poco aturdido. Debía de haberse encontrado con los aurores en las escaleras.
—Puedes irte a dormir un poco, Harry. Nosotros hablaremos con Theo.
Harry tomó aliento profundamente y lo soltó —Gracias.
Draco y los demás fueron a las puertas del Gran Comedor pata esperar a Theo, dejando a Harry con Ron, Neville, y Hermione.
Los tres Gryffindor lo miraron, y Harry dejó que sus ojos cayeran al suelo —Lo siento —dijo en voz baja.
No estaba completamente seguro de por qué se estaba disculpando. ¿Por arrastrarlos al Ministerio? ¿Por no ser lo que esperaban? ¿Por dejarlos tirados?
No dijeron nada, y Harry levantó la vista para ver cómo Ron abría y cerraba la boca, aparentemente falto de palabras. Neville parecía igual de mareado que en el Ministerio.
—Solo… voy a… —Neville se apagó, sonando nervioso, y salió rápidamente del Gran Comedor.
Ron lo miró con los ojos como platos antes de volver a mirar a Harry —Sí, yo… —Siguió a Neville de inmediato. Harry observó sus retiradas mientras se le formaba un agujero en el estómago.
—¿Podemos tener esa charla ahora? —dijo Hermione en voz baja —¿Ahora que hemos… salido con vida?
***
Cruzaron el castillo en silencio rápidamente, dirigiéndose al aula abandonada junto a la biblioteca. Tan pronto como llegaron Hermione le lanzó un hechizo imperturbable a la puerta mientras Harry sacaba dos sillas desvencijadas, colocándolas una enfrente de la otra.
Se sentaron, y simplemente se miraron por un largo momento antes de que Hermione presionara los labios. Harry vio lo que se le venía encima y se preparó para la inevitable explosión.
—¿Cómo has podido, Harry? —preguntó Hermione —¡Eres más inteligente que esto, sé que lo eres! ¡Empezar a enredar con las artes oscuras… sabes lo peligroso-
—Hermione —dijo Harry —, tú no-
—¿Cómo comenzó siquiera? —continuó Hermione, ignorando la débil interrupción de Harry —¿Los Slytherin te convencieron-
—¡No los culpes a ellos de esto! —exclamó Harry —¡Ya estaba aprendiendo artes oscuras antes de ser reseleccionado!
Los ojos de Hermione se ensancharon al oír eso —¿Así que estabas jugueteando con magia que no entendías por cuenta propia? ¡Eso es hasta peor, Harry!
—¡La entiendo mejor que tú! —espetó Harry, y se puso de pie de un salto echando chispas por los ojos.
—¡Entonces explícamelo, Harry! —devolvió Hermione —. Has estado tan… diferente este año, estás siendo hermético y deshonesto y-
—¡Sé que lo he sido! —gritó Harry —. Porque sabía que reaccionarías exactamente así. Se lo habrías dicho a Dumbledore o a McGonagall y-
—¡Si lo hubiese hecho, habría sido porque eres mi amigo, Harry! —dijo Hermione, su voz empezaba a elevarse, también —¡Y estás metiéndote en algo increíblemente peligroso!
—¡Toda la magia es peligrosa, Hermione! —casi rugió Harry, su cara retorciéndose por la furia, y Hermione pareció encogerse y alejarse de él.
—Eso también es diferente —dijo Hermione, tragando saliva —, te… te enfadas con más facilidad, y ahora cuando te enfureces eres un poco…
—¿Un poco qué? —gruñó Harry.
—Das miedo —dijo Hermione —,, en el Ministerio, cuando conjuraste ese gigante de fuego… te veías aterrador. —Sacudió la cabeza —. Ni siquiera parecías tú mismo, Harry. No… no me gusta tener miedo de ti.
Harry pestañeó ante sus palabras, y su furia pareció desinflarse —Yo… lo siento —dijo. Llevaba semanas sabiendo que era verdad, pero oírlo en voz alta le hizo acordarse: su declaración había hecho que su ya de por sí volátil temperamento se volviese incluso peor.
—¿Es esto lo que las artes oscuras le hacen a la gente? —dijo Hermione.
Harry quería protestar, pero ella no iba del todo desencaminada —Es… es más complicado que eso, Hermione, dijo Harry en voz baja.
—¿Cómo pudiste… seguir practicándolas, sabiendo lo que te está haciendo? —demandó Hermione.
Harry cerró los ojos, de pronto inmensamente exhausto. Supuso que era porque no había dormido en más de un día, pero se dio cuenta de que simplemente no tenía energías para mantener una mala discusión con una de las amigas que conocía desde hacía más tiempo —¿Hermione… podrías tan solo… escucharme? —preguntó cansado.
—Estoy escuchando-
—No, quiero decir… —Hizo una pausa, sacudiendo la cabeza —. Quiero contártelo todo. Han pasado un montón de cosas y he descubierto tantas cosas sobre mí mismo que antes no sabía, y… —De pronto se le quebró la voz, y las palabras empezaron a manar de su boca —. Tenía tantas ganas de hablar contigo sobre ello, pero no podía. Tengo amigos en Slytherin, buenos amigos, pero sigo echando de menos hablar contigo. He tenido que descubrir todas estas cosas sobre mí sin ti… y sin Ron —Tomó un aliento tembloroso, después otro —. Llevo meses preocupado de que cuando lo descubrieses… te perdería a ti también.
Hermione pareció sorprenderse al oír eso, y por un largo y tenso momento, no contestó. Al final, dejó ir un suspiro, sacó su varita, y apuntó a una de las sillas medio rotas —Pulvifors —Con su gracia usual, transformó la silla en un gran almohadón, repitiéndolo unas cuantas veces antes de pasarle un par a Harry. Él la miró interrogante y ella simplemente rodó los ojos.
—Si me estabas guardando tantas cosas como creo que estás implicando —dijo tranquilamente —, parece que esta conversación va a ser larga. Esas sillas no eran exactamente cómodas.
Harry fue atravesado por una oleada de gratitud, y tomó los almohadones. Se sentaron uno enfrente del otro sobre los almohadones transformados, haciendo espejo de la postura del otro.
Harry tomó una profunda inspiración y la soltó lentamente —Háblame de tu año.
Y Harry lo hizo.
No fue fácil. Al principio intentó explicarlo cronológicamente, pero después se daba cuenta de que se le había olvidad mencionar algo. Al final intentó explicar una cosa cada vez, parándose para hacer aclaraciones cuando Hermione le preguntaba.
Habló de las artes oscuras y las afinidades oscuras, y de cómo él tenía una fuerte, casi irresistible afinidad oscura. Con algo de dificultad, admitió que probablemente su interés por las artes oscuras le había llevado inconscientemente a tomar la decisión de ir a Slytherin en vez de a Gryffindor.
Le habló de su miedo a que su afinidad viniese de Voldemort, después sonrió un poco cuando explicó que Draco había sido el que había señalado que no importaba de dónde viniese, ahora era su afinidad. Siguió por describir la esperanza que había tenido cuando pensó que podría venir de su padre, la decepción cuando descubrió que no, y la maravilla ante la revelación que le había roto los esquemas de que realmente había sido su madre quien tenía talento para las artes oscuras.
Explicó cómo había decidido convertirse en mago oscuro y cómo la oscuridad era el primer sitio al que sentía que pertenecía, incluso si la oscuridad no era exactamente un lugar. Intentó explicar cómo se sentía cuando la oscuridad lo envolvía y lo reconfortaba, y cómo él parecía saber exactamente qué quería decir incluso cuando no pronunciaba una sola palabra real.
Trató de hacerla entender que aunque algunas cosas en él hubiesen cambiado: su mal temperamento era peor que antes, el hechizo Patronus se sentía como si algo terrible se retorciese a través de su cuerpo, y que ahora entendía que era capaz de causar una inmensa cantidad de dolor y desgracia; seguía siendo, en el fondo, el mismo Harry de siempre.
Seguía amando a las mismas personas, y seguía queriendo ayudar a todo el que pudiera. La diferencia era que ahora también quería ayudar a los magos oscuros además del resto del mundo mágico. Explicó la persecución injusta de la oscuridad y aquellos que se alineaban con la oscuridad, y le produjo satisfacción ver que Hermione soltaba un pequeño jadeo cuando le dijo que la biblioteca de Hogwarts estaba sesgada a por solo punto de vista.
Reveló que aunque muchos magos oscuros acudían a Voldemort porque realmente creían en su ideología fallida, muchos otros lo hacían porque sentían que nadie más los protegería de la persecución. De mala gana, explicó que algunos creían que él podría enseñarles que Voldemort no era la única opción.
—No creo que yo siendo oscuro hubiera permanecido en secreto mucho más tiempo —explicó —, y no es así como me hubiera gustado revelarlo, pero-
—El Ministro ordenó que ninguno de los presentes dijese nada —dijo Hermione.
Harry parpadeó, incrédulo —¿Qué?
Hermione sacudió la cabeza —No tuve ocasión de decírtelo antes —dijo —, pero oímos el final de lo que les estaba diciendo a los aurores.
—¿Por qué iba a hacer eso? —preguntó Harry.
—Ya sabe que el mundo mágico va a culparlo por no confirmar el regreso de Voldemort —dijo —, creo que cree que le también echarán la culpa de que tú… te hayas vuelto oscuro. Después de todo también ha pasado “bajo su supervisión” —Suspiró —. Ya sabe que llegará a la prensa tarde o temprano, pero creo que cree que tantas… malas noticias a la vez no serían buenas para el ánimo público.
—No son… malas noticias —dijo Harry, incluso aunque sabía muy bien que sería exactamente así como se lo tomaría la mayor parte del mundo mágico.
—Yo… —Hermione cerró la boca y le dio a Harry una larga mirada contemplativa.
—¿Tú crees que lo son? —preguntó Harry.
Hermione sacudió la cabeza —Honestamente no estoy segura, Harry —dijo en voz baja.
Harry se sintió como si una mano helada le agarrase del pecho. Había sabido que era definitivamente posible que perdiera a Hermione, pero sin importar lo mucho que se lo esperara, seguía sin estar preparado para que pasase.
—Yo… oh, Harry, no estoy segura de qué pensar —dijo, sonando frustrada —, sé que sigues siendo tú, pero las artes oscuras… se siente… raro. ¡Ese hechizo que hizo Malfoy, se sintió increíblemente extraño!
—Eh… —Harry pestañeó —. ¿Qué?
—¡Fue como si una… ola me atravesara! —continuó Hermione.
Harry fue ligeramente consciente de que su boca se abría , y miró a Hermione con los ojos muy abiertos.
—Tú… lo sentiste —repitió Harry, pasmado —, ¿sentiste la magia oscura incluso cuando no iba dirigida a ti? —Estaban pasando tantas cosas en ese momento que ni siquiera estaba seguro de si él había sentido la magia del hechizo de Draco.
—Sí, y no puedo decir que fuera… —Hermione hizo una pausa —. No se estaba… enroscando a mi alrededor como una manta o reconfortándome ni nada de lo que has dicho antes.
—Pero el hecho de que lo sintieses siquiera… —Harry se apagó, de nuevo dolorosamente consciente de que no sabía suficiente sobre artes oscuras —. Hermione… este verano… —La miró con ojos contemplativos —. ¿Intentaste entrar en esa habitación de Grimmauld Place? ¿Esa de la que te hablé antes?
—¿De la que estabas hablando antes? ¿Esa en la que nadie podía entrar? —preguntó Hermione, sonando un poco confusa —. Excepto tú, aparentemente. Y por supuesto que lo intenté. Todo el mundo lo intentó.
—¿Quién la encontró primero?
—¿Qué tiene eso que ver con nada?
—Solo… sígueme la corriente.
—Fui yo —dijo Hermione.
La mente de Harry iba a toda velocidad —Tengo otra pregunta —dijo —, hace unos meses, cuando me preguntaste si estaba enredando con las artes oscuras, ¿qué te hizo sospechar?
—Yo… —Hermione se calló, su confusión parecía crecer —. Esas heridas en tus manos, supongo, y el hechizo que usaste en Aplebee. También estaban los rumores que corrían por Gryffindor, pero sobre todo fue… me dio la sensación de que me estaba perdiendo algo —dijo —, sentía que tenía que preguntarte por ello.
En el fondo, sabía que estaba dando cosas por sentado, probablemente porque quería encontrar algún motivo para que Hermione siguiese siendo su amiga. Pero Hermione había sentido la magia de un hechizo oscuro, Harry ni siquiera había sentido el hechizo. La biblioteca se había presentado para ella igual que para él, ¿pero qué era lo que había dicho Sirius?
Esta biblioteca solo se abre para aquellos en quien confía.
La biblioteca, igual que la oscuridad, era casi un ser viviente, y o bien Hermione no tenía la afinidad correcta para entrar o bien la biblioteca no confiaba en ella por algún motivo.
Después de todo, a Hermione le habían enseñado que las artes oscuras eran malvadas, pero no es como si fuera la primera hija de muggles que pensaba eso.
—Hermione… —dijo Harry lentamente —. Si este verano volvemos a Grimmauld Place, creo que deberías volver a intentar abrir esa puerta.
—¿Por qué? —preguntó Hermione con curiosidad. Después le ofreció una sonrisa tentativa —. De hecho, iba a decirte… sobre todo esto…
—¿Todo esto? —dijo Harry —¿Te refieres a mí y a las artes oscuras?
—Sí —dijo Hermione —,aún… aún no estoy segura para nada, Harry, pero… —Hizo una pausa —. Estoy dispuesta a darle a esto, y a ti, una oportunidad —Después levantó la barbilla desafiante, y Harry reconoció la testarudez en sus ojos —. Tengo que decir… estoy dispuesta, siempre y cuando me prestes libros que demuestren lo que estás diciendo, esos que dices que faltan en la biblioteca de Hogwarts.
Harry la miró durante un momento, después estalló en carcajadas —Tendría que haberme imaginado que creerías a un libro antes que a mí —dijo, sintiéndose un poco histérico. Supuso que probablemente era comprensible, después de todo estaba al borde de la extenuación completa.
Frunciendo el ceño, Hermione tomó uno de sus almohadones y se lo lanzó a Harry, y su risa tan solo se hizo mayor. Después de un momento, ella también empezó a reírse.
Se sentía un poco como si se estuviesen riendo solo por reír, pero también se sentía bien. Harry era dolorosamente consciente del hecho de que su amistad con Hermione podía seguir en peligro; pero ella estaba dispuesta a verlo con sus ojos, y eso significaba muchísimo para él. Tener la oportunidad de reír con ella, de realmente reírse, se sentía como algo largamente aplazado y maravillosamente familiar.
Con el tiempo consiguieron calmarse, a Hermione se le estaban saltando las lágrimas y Harry se sostenía el costado por el flato.
—¿Y qué más, Harry? —preguntó ella.
—Harry pestañeó —¿Eh?
—¿Qué más quieres contarme?
Harry la miró confuso —Creo que ya te lo he dicho todo… —dijo. Sus cejas se arrugaron en concentración, intentando recordar si había algo que no hubiese mencionado.
Hermione pareció contemplarlo por un momento antes de asentir —Vale. Puedes contármelo cuando estés preparado.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Harry.
—No pasa nada, Harry-
—Esto no es justo, Hermione —protestó Harry —, estás ahí sentada pensando que te oculto algo más y… —Hizo una pausa, frunciendo el ceño —. Siento que vas a… molestarte si crees que no te estoy contando algo…
Hermione sacudió su cabeza con firmeza —¡No me refería a eso! No tienes por qué contármelo, Harry-
—¡Pero ya te lo he dicho todo!
Los ojos de Hermione se ensancharon —Tú… realmente no tienes ni idea de lo que te estoy hablando, ¿verdad?
—¡No! —espetó Harry —¡Pero aparentemente, tú si tienes alguna idea de lo que supuestamente no te estoy contando!
Hermione abrió la boca, después la cerró.
Harry la miró —¿Qué más crees que estoy escondiendo? —preguntó.
Ella lo miró un momento —No… no lo sé, Harry. No es asunto mío si no quieres que lo sea, y es extraño tener esta conversación contigo si verdaderamente eres tan poco consciente de-
—Mi uso de las artes oscuras tampoco era exactamente asunto tuyo —dijo Harry, con una sombra de saña en la voz —, ¡tan solo escúpelo, Hermione!
Ella soltó un extraño y un poco angustiado “humph” antes de presionar los labios. Después se sentó y miró a Harry directamente a los ojos —Bien —dijo —, ¿qué está pasando entre tú y Malfoy?
Hubo un momento de silencio.
—¿Qué? —preguntó Harry, con la voz ligeramente cascada —¿A qué te refieres?
Hermione tragó antes de preguntar —Quiero decir… ¿Vosotros dos estáis… enredados?
Harry abrió mucho los ojos —¿Enredados? —preguntó incrédulo —¿Quieres decir, como… como saliendo? —Se sentía completa y absolutamente anonadado —¿Me estás preguntando si estoy saliendo con Draco?
—Yo… —Hermione hizo una pausa —. Sé que no debería asumir… y a lo mejor es que todos los Slytherin son muy afectivos entre ellos y nunca me había dado cuenta, también le estabas dando la mano a Parkinson este otoño… —Parecía estar divagando de una forma que no era característica de Hermione —. Pero no era solo que fuerais dados de la mano, también estuviste perdiendo los papeles por completo cada vez que la vida de Malfoy estaba en peligro, incluso aunque las vidas de todos estaban en peligro…
—Yo… —Harry sacudió la cabeza —. No estamos saliendo, Hermione.
—¿Pero tú… quieres estarlo? —preguntó, sonando dudosa.
—¿De dónde te estás sacando todo esto? —preguntó Harry.
—Eh… bueno, tú nunca has sido una persona muy afectiva —dijo Hermione —, pero vosotros dos parecíais… quiero decir, a cada oportunidad que teníais… —Se estaba poniendo muy roja —, parecía que no podíais quitaros las manos de encima.
Harry sacudió la cabeza —Draco y yo hemos… me refiero… nos hemos vuelto cercanos este año, supongo —dijo —, ha hablado conmigo de muchas cosas que han pasado, y parece que me lee la mente, y… —Hizo una pausa, pasándose una mano por el pelo —. Me toma mucho de la mano y se ha vuelto un poco un hábito, y supongo que dormí con él cuando-
—¡¿Qué?!* —exclamó Hermione, con la boca abierta.
—¡Solo dormir! —se corrigió Harry, queriendo darse una palmada en la frente —. Como en la misma cama, y fue casi un accidente… —Sintió cómo su cara enrojecía de vergüenza —. Blaise no se rio de nosotros, así que no es justo que tú-
—¡No me estoy riendo! —dijo Hermione rápidamente —. Oh, esta conversación está yendo fatal… —Sacudió la cabeza —. Solo estaba pensando en lo que dijiste antes sobre… averiguar cosas sobre ti mismo y no poder hablar de ello, así que pensé que te referías… ¡Oh, soy una amiga horrible! Si tenías algo que decirme, debería haber esperado a que me lo dijeras. Oh, lo siento, Harry. No debería hacer asumido…
Harry se quedó callado. Su sonrojo no desapareció, y el recuerdo de la noche que había terminado con Draco y él acurrucados en la cama de Draco volvió a su memoria.
Y Harry se dio cuenta de que Hermione no estaba exactamente equivocada.
—Yo… —Cuando finalmente volvió a hablar, le salió un gallo. Tragó saliva para aclararse la garganta y volvió a intentarlo —. Creo… que quería besarlo —Bajó la vista a sus zapatos, de repente bastante poco dispuesto a encontrar los ojos de Hermione.
Hermione se congeló, mirándolo con los labios ligeramente partidos —Yo… tú… yo… —Pestañeó como un búho intentando encontrar las palabras —. ¿Crees que querías besarlo?
Harry tan solo asintió, jugueteando ociosamente con sus cordones.
—Harry —dijo Hermione con voz tranquila y razonable —, si crees que querías besarlo, probablemente es que querías.
Harry volvió a tragar y empezó a enroscar el cordón en su dedo —¿Eso… eso está bien?
—¿Qué? ¡Por supuesto que está bien! —dijo Hermione, y Harry finalmente sintió que podía volver a mirarla a los ojos. —Quiero decir… es Malfoy, pero… viendo lo que hizo en el Ministerio, supongo… supongo que no es la misma persona que antes, ¿no?
Harry le otorgó una sonrisa débil pero irónica —Sigue siendo la misma persona —dijo —, creo que solo ha… madurado.
Hermione le devolvió la sonrisa —Todos lo hemos hecho.
Harry soltó una carcajada. Siguió jugueteando con su cordón, y la punta de su dedo empezó a volverse de un extraño color morado rojizo.
—Harry… tengo que preguntarte algo —dijo Hermione —, me has preguntado si está bien, que lo está, pero… has sonado raro. ¿Estás tú bien? ¿Habías hablado de esto con alguien?
Harry no contestó al principio, y entonces finalmente liberó su dedo del cordón y levantó las manos para pasarse los dedos por el pelo —Para ser honesto, esta es la primera vez que lo he pensado siquiera, Hermione, —dijo —. Es solo que… han pasado tantas cosas este año.
Hermione soltó una carcajada —Supongo que tiene sentido. Cambiarte a Slytherin, volverte un mago oscuro, Umbridge… estabas lidiando con un montón de cosas a la vez —dijo —, supongo que no tenías capacidad mental suficiente para encajar una cosa más que tenías que descubrir.
Harry parpadeó, repitiendo sus palabras en su cabeza, y después la miró —¡Eh!
—Oh, no quería decir eso, Harry —dijo Hermione, rodando los ojos —, no eres estúpido. Ni de lejos —Pausó, y sus labios temblaron —. Solo eres un chico.
—¡Oye! —El cojín que Hermione le había lanzado antes volvió volando en su dirección, y volvieron a echarse a reír.
Cuando se tranquilizaron, Hermione abrazó el almohadón contra su pecho y le lanzó otra mirada de escrutinio a Harry —¿Vas… vas a hacer algo al respecto? —preguntó —. Sobre que… quieres besar a Malfoy?
—Yo… —Harry se calló, tragando saliva —. No lo sé.
Hermione dejó salir un murmullo con una expresión contemplativa en su cara —Por si te sirve de algo —dijo —, basándome en lo que he visto, creo que probablemente él también quiere besarte a ti.
***
Harry estuvo rodeado tan pronto como puso un pie en la sala común de Slytherin.
—¡Eres un idiota! —exclamó Daphne, golpeándole repetidamente en la cabeza con uno de los cojines del sofá —¡Es como si hubieras tomado cada una de las malas decisiones que podías tomar! ¡En qué demonios estabas-
—Daphne —dijo Harry, atrapando el cojín y arrancándoselo de las manos. Eso pareció ser una mala elección porque entonces Daphne empezó a usar los puños, y Harry terminó intentando defenderse usando el cojín como escudo.
—¡Podrías haber muerto y Blaise y Draco podrían haber muerto y has revelado tu relación con las artes oscuras y uno pensaría que después de todo un maldito año en Slytherin habrías dejado tu idiotez Gryffindor-
—¡Daphne! —dijo Harry, esta vez más alto —. Vamos a fingir que ya me siento fatal por esto, y no tienes que seguir gritándome por ello.
—¡Eres- un maldito- subnormal! —Daphne acentuó cada una de sus palabras con un golpe antes de parar abruptamente y lanzar sus brazos sobre los hombros de Harry.
—Si te sirve de consuelo —dijo Harry, con la voz un poco amortiguada por su pelo —, creo que puede ser la última de mis idioteces Gryffindor… lo que fuera.
—Lo creeré cuando lo vea —dijo Daphne, apartándose para mirarlo.
Se sentía desinflado y derrotado, y lo único que quería era meterse en la cama. Pero mientras la miraba, recordó algo que le había estado molestando desde su charla con Dumbledore —Daphne… —dijo —. ¿Por qué no te declaras oscura?
Un destello de molestia cruzó la ya irritada cara de Daphne —Ya te lo he dicho —dijo —, quiero-
—Mantener tus opciones abiertas, sí —dijo Harry —, ¿pero qué significa eso realmente?
El descontento de Daphne se disolvió en confusión —Yo… no hay muchos hechizos de luz que todavía se conozcan, pero me gustaría seguir siendo capaz de hacerlos.
—¿Como el hechizo Patronus?
—Ese es uno, sí —dijo Daphne —, ¿por qué preguntas esto?
—Así que lo sabías.
—Sabía que… —Los ojos de Daphne se ensancharon —. ¿Quieres decir… que tú no? —De pronto soltó un jadeo y se cubrió la boca con ambas manos —. Podías lanzar un Patronus corpóreo completo y ahora no eres capaz… oh, Harry.
—Sigo pudiendo —dijo Harry —, solo me hace sentir como si fuera a vomitar cuando lo hago.
—¿Puedes? —dijo Daphne, con la boca abierta —¡Harry, eso es increíble-
—No me importa —dijo Harry —, lo que quiero saber es por qué nadie se molestó en decirme que ese era un riesgo —Sacudió la cabeza —.Quiero decir… honestamente no estoy seguro de si hubiera importado, de todos modos, ¿pero por qué tuve que enterarme de boca de Dumbledore?
—Me… me imaginé que Draco o Blaise te lo habrían dicho —dijo Daphne —, yo no era la que te estaba intentando convencer para que te declarases.
Los ojos de Harry se ensancharon al darse cuenta. ¿Se lo habían ocultado a propósito, pensando que podría influir en su decisión de declararse?
—Pero… Si siempre he tenido afinidad oscura, ¿cómo es que pude aprenderlo para empezar? —preguntó —¿No me habría hecho sentir enfermo, como se sienten las artes oscuras para Tracey?
Daphne sacudió la cabeza —La luz y la oscuridad son similares, pero siguen sin ser lo mismo, Harry. Las artes oscuras hacen que aquellos con afinidad luminosa se sientan enfermos, pero se supone que las artes luminosas solo son más difíciles para aquellos con afinidad oscura.
Harry pestañeó al entenderlo —Me… me llevó meses aprender el Patronus —dijo en voz baja —, pensé que era porque… Lupin dijo que era muy avanzado, y solo tenía trece…
—Es muy avanzado —dijo Daphne —, es difícil incluso para quienes tienen afinidad luminosa.
—Dumbledore piensa que las afinidades son un mito —dijo Harry —, dijo que nunca había conocido a nadie con afinidad luminosa, y pensaba que los magos oscuros usaban su propia afinidad como excusa.
—¿Qué? —preguntó Daphne incrédula —, no puede ser… ¡Dumbledore, de entre todos los magos, tiene que ser un mago de luz!
—¿Puedes pensar en un solo mago de luz conocido? —preguntó Harry —. Si no es Dumbledore…
Daphne miró a Harry con incredulidad —Yo… no —dijo —, Dumbledore es el único que… pensaba que conocía—Hizo una pausa, sacudiendo la cabeza —. A lo mejor sabemos tan poco de la luz como la luz, o el resto del mundo mágico más bien, sabe de la oscuridad.
—Yo… —Harry dejó ir un suspiro —. ¿Dónde están los demás? —preguntó —¿Han vuelto del desayuno?
—Creo que han subido al dormitorio —contestó Daphne.
Harry sintió cómo la inquietud se apoderaba de todos los huesos de su cuerpo cuando miró al pasillo hacia los dormitorios. Probablemente seguían hablando con Theo, Vince y Greg.
Les he arruinado la vida, Pensó Harry.
—Theo no está enfadado contigo —dijo Daphne, como si pudiese leer los pensamientos de Harry —, deberías ir a verlo —Le dio un amable empujón hacia el dormitorio, y Harry le lanzó una sonrisa agradecida.
Aunque el dormitorio estaba un poco abarrotado (Contenía a todos los Slytherin de su año menos Daphne) nadie estaba hablando cuando Harry entró. La mayoría estaban acurrucados en o alrededor del sofá, aunque Theo y Tracey estaban sentados en la cama de Theo. La mano de Tracey estaba alrededor de la de Theo, y Theo parecía estar cavando un agujero en la tarima solo con sus ojos.
—Lo siento —dijo Harry en voz baja. Miró a Greg y a Vince y después otra vez a Theo, quien finalmente arrancó la vista del suelo para mirar a Harry.
—Es… —Theo suspiró —La culpa es solo de mi padre —dijo —, es solo que…
—Greg y yo estaremos bien —dijo Vince —, pero Theo…
—No tengo ni idea de a dónde voy a ir —terminó Theo por él —, mi madre está muerta, y mi padre…
—Ya te lo he dicho, Theo, te quedarás con nosotros, —Dijo Pansy desde el sofá.
Theo sacudió la cabeza —Eso si a tu familia le parece bien-
—Eres parte de la familia-
—y si al Ministerio le parece bien —continuó —, como mi padre va a ir a Azkaban. Técnicamente voy a estar al cuidado del maldito Ministerio. ¿Realmente crees que van a dejar que el hijo de un mortífago haga lo que le plazca?
—El Ministerio va a estar echo un caos, considerando lo que ha pasado —dijo Blaise —, creo que van a tener cosas más importantes de las que preocuparse que tú.
Theo liberó un pesado suspiro, desenredó su mano de la de Tracey, y se puso de pie. Se veía aún más delgado de lo normal cuando se giró para volver a mirar a Harry —Eso… esa maldición que usaste en mi padre —dijo.
—Lo siento, Theo —dijo Harry —, solo estaba…
—Salvando a Draco, lo sé —contestó Theo —, solo… ¿Sabes si tiene algún… efecto a largo plazo?
Harry tragó con fuerza —Para ser honesto —dijo —, no tengo ni idea.
Theo asintió y su expresión solo se volvió aún más meditabunda.
—De todas formas, ¿por qué se llevó a Draco? —preguntó Harry cansado.
Los demás intercambiaron miradas, y Draco se puso de pie antes de cruzar la habitación para quedar frente a Harry —Por que me vio coger esto —Se echó la mano al bolsillo para sacar un pequeño y familiar orbe de cristal.
Los ojos de Harry se ensancharon —¿Habéis…
—No lo hemos escuchado —dijo Draco, sacudiendo la cabeza —, es tuyo —Se lo tendió a Harry.
Harry titubeó, después lo tomó de la mano de Draco. Lo miró, y de pronto, una furia ardiente y glacial empezó a arremolinarse en su interior.
Todo había sido por culpa de la estúpida profecía.
Era el motivo por el que Voldemort le había arrastrado al Departamento de Misterios. Era el motivo por el que Sirius había sido arrestado, igual que los padres de sus compañeros. Era el motivo por el que había revelado su uso de las artes oscuras y el motivo por el que que su amistad con Neville y Ron estaba dañada más allá de lo reparable.
Era el motivo por el que sus padres estaban muertos.
Su agarre se volvió casi imposiblemente apretado hasta que sus nudillos estuvieron completamente blancos, y de pronto el orbe de cristal estalló en su mano.
Pansy se puso de pie a la vez que Draco gritaba —¡Harry! —Draco lo alcanzó y tiró de la ahora sangrante mano de Harry, ya empezando a quitar las esquirlas de cristal incrustadas en la palma de Harry.
—Supongo… que puedo entender que no quieras saber lo que dice, Harry, pero… —dijo Blaise —. ¿Estás seguro de que deberías haber hecho eso?
—Y a sé lo que dice —soltó Harry a través de sus dientes apretados.
Draco levantó la vista de su inspección de la mano de Harry, sorprendido —¿Qué?
—Dumbledore —dijo Harry —, lo sabía. Él estaba allí cuando se hizo la profecía. Lo sabía desde antes de que yo naciera.
—“S.P.T a A.P.W.B.D”. Es lo que ponía en la etiqueta —dijo Blaise —, Albus Percival Algo Como Fuera Dumbledore —Sacudió la cabeza —.Deberíamos haberlo sabido. ¿Quién es S.P.T?
—La profesora Trelawney —dijo Harry —, supongo que hay un motivo por el que Dumbledore la deja trabajar aquí, después de todo.
—¿Dumbledore lo ha sabido… todo este tiempo? —preguntó Draco, con el rostro retorcido de furia —¿Y nunca te había dicho nada?
Harry asintió e silencio.
—¿Y… es sobre ti, entonces? —preguntó Pansy.
—¿Sobre ti… y el Señor Oscuro? —añadió Blaise.
Draco miró a Harry por un largo momento antes de apretar la mandíbula y mirar a los demás —Salid —demandó.
—¿Qué? —dijo Pansy, atónita.
—Salid —repitió —, o supongo que podemos… —Se volvió hacia Harry —. Podemos ir al dormitorio de las chicas-
—No, nos iremos —dijo Blaise, con la comprensión floreciendo en su voz —, vamos, chicos.
Los ojos de Draco nunca dejaron los de Harry mientras los demás desfilaban fuera de la habitación. Theo se quedó quieto un momento junto a Harry, aparentemente queriendo decir algo, pero al final solo dejó salir un suspiro y siguió a los demás, cerrando la puerta detrás suya.
—Harry —dijo Draco —, ¿estás bien?
—No lo sé —dijo Harry sinceramente.
—No… no tienes que contarme lo que dice —dijo Draco —, supongo que entiendo por qué Dumbledore quería que yo saliera de la habitación para eso, y-
—Tengo que matar a Voldemort —dijo Harry —, o él tiene que matarme a mí.
Draco tragó saliva y la nuez de su garganta subió y bajó —Yo… odio decir esto, Harry —dijo —, pero considerando que había una profecía sobre vosotros dos, eso tampoco es muy sorprendente.
—Eso… eso no es todo —dijo Harry, después recitó la profecía lo mejor que pudo. Estaba seguro de que no eran las palabras exactas, pero mencionó todas las partes importantes: que Voldemort lo había marcado como su igual, y que se suponía que Harry tenía un poder que Voldemort desconocía.
Los ojos de Draco se fueron abriendo más y más a medida que Harry hablaba —¿El… igual del Señor Oscuro? —Susurró.
—Y un “poder que él no conoce” —dijo Harry, y luego su labio se curvó molesto —, Dumbledore cree que es el amor —Sacudió la cabeza —, está completamente loco.
—¿Y “ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva”? —dijo Draco —. Yo… odio cómo suena eso.
—¿Cómo se supone que voy a tener un poder que Voldemort no tenga? —preguntó Harry.
—No lo sé, Harry —dijo Draco —, pero tú-
—¿A lo mejor… a lo mejor es algo de la… habitación? —se preguntó Harry —. Sirius me dijo que allí había montones de artes oscuras que nadie más-
—Harry, no creo-
—Tengo que… que estudiar —continuó Harry —, tengo que encontrar algo que él no haya-
—¡Harry! —El agarre de Draco sobre la mano de Harry se volvió más intenso, y Harry respingó cuando finalmente notó la punzada de los cortes que cubrían su palma. Harry pestañeó una vez, y después otra, antes de darse cuenta de repente que había estado mirando a la nada, y de pronto volvió a procesar la cara de Draco frente a él.
—Llevamos despiertos toda la noche —dijo Draco —, estás exhausto. No tenemos que pensar en esto en este preciso segundo —Después tiró cuidadosamente de Harry hasta su cama antes de sentarse en el borde, arrastrado a Harry con él. Sacó su varita y empezó a arreglar la mano de Harry.
Mientras Harry veía cómo su piel desgarrada se soldaba ante sus ojos, y sentía el amable toque de los dedos de Draco contra los suyos le vino a la mente su anterior conversación con Hermione.
Harry tragó con fuerza, levantando su mirada de sus manos a la cara de Draco. Las cejas de Draco estaban plegadas en concentración, y un mechón solitario de pelo rubio le caía sobre los ojos, sus labios se movían mientras lanzaba Episkey tras Episkey, y sus pálidas pestañas eran tan malditamente largas.
Draco Malfoy. Draco, quien había dejado atrás toda precaución y había acompañado a Harry al Ministerio simplemente porque Harry se había empeñado en ir, había hacho lo impensable eligiendo a Harry por encima de su propio padre. Ahora, en vez de preocuparse por lo que iban a hacer él y su madre ahora que su padre iba de camino a Azkaban, estaba completamente centrado en las heridas autoinflingidas de Harry.
Draco Jodido Malfoy.
Sin ni siquiera ser completamente consciente de lo que estaba haciendo, Harry levantó su mano libre y barrió el mechón de Draco hasta detrás de su oreja.
Draco detuvo sus cuidados, sus ojos gris plateado titilaron hacia arriba para encontrar los de Harry.
Olvidando toda precaución, Harry deslizó su mano hasta la parte trasera del cuello de Draco y lo inclinó gentilmente hacia delante mientras él se reclinaba hacia delante al mismo tiempo.
Sus labios se encontraron, y lo primero que pensó Harry fue que los labios de Draco eran increíblemente suaves. Para alguien que era tan sarcástico y puntiagudo como Draco, casi no tenía sentido que sus labios fuesen tan suaves.
Y entonces los labios de Draco se movieron contra los suyos.
El calor se extendió a través de él, y apenas fue consciente de que Draco levantaba una mano y tiraba de su cuello, acercándolo. El colchón cambió debajo suya mientras gravitaban entorno al otro. Harry levantó su otra mano para acunar la mejilla de Draco, enredando sus dedos en el suave y sedoso pelo.
Sus labios se movieron unos contra otros, y después sus lenguas, y Harry se estremeció placenteramente mientras imitaban los movimientos del otro.
Era su primer beso y Harry no tenía nada con qué compararlo, pero definitivamente pudo entender por qué algunas parejas no parecían ser capaces de despegar sus labios.
Finalmente, y al mismo tiempo completamente demasiado pronto, Draco se apartó, chupando tan solo un poco el labio superior de Harry mientras lo hacía —No es que no lo aprecie —susurró contra los labios de Harry —, ¿pero a qué se debe esto?
—Hermione —respondió Harry, sintiéndose como si algo en su cerebro hubiese cortocircuitado.
—¿Qué? —preguntó Draco, apartándose para poder mirar a Harry directamente a la cara. Frunció el ceño —¿Me estabas besando mientras pensabas en-
—¡No! —dijo Harry —. Ella solo… señaló que yo… puede que me gustes. Y que puede que yo también te guste a ti…
La expresión de Draco se derritió en diversión —Tú… —Sacudió la cabeza —. Te invité a mi cama, te hice dormir a mi lado, ¿y ahora te das cuenta de que… me “gustas”?
—Eh —dijo Harry avergonzado —, bueno… como señaló Hermione, este año he tenido un montón de cosas en la cabeza…
—Eres un imbécil, Cararajada —dijo Draco. Su mano se levantó para tomar la mano todavía herida de Harry —, ¿y acabas de mancharme el pelo de sangre?
—Eh… —Los ojos de Harry se desviaron hacia arriba. —Sí.
Draco sonrió y se inclinó hacia delante —Sabes que me debes una por eso —dijo —, aunque supongo que su también le debo una a Granger…
La risa de Harry se cortó cuando sus labios volvieron a encontrarse.
***
Aquella tarde, después de haber dormido un poco, Pansy pidió echar otro vistazo al mapa de Harry. Harry miró sobre su hombro mientras ella lo estudiaba. Después de unos minutos, Pansy empezó a señalar habitación tras habitación de las mazmorras de Slytherin que no estaban en el mapa. Harry observó atónito cómo su dedo apuntaba espacios en blanco en el mapa —Estábamos tan nerviosos en ese momento que no me di cuenta, pero…. definitivamente faltan muchas cosas.
—¿Pero cómo? —se preguntó Harry.
—¿Quién lo hizo? —preguntó Pansy.
—Mi padre —contestó Harry —, y Sirius. Y Remus Lupin y…
—Así que lo hicieron una panda de Gryffindor —dijo Pansy —, no es una sorpresa que no conocieran del todo las mazmorras. Apuesto a que hay partes de las mazmorras de Hufflepuff y la torre de Ravenclaw que tampoco están aquí.
—¿Así que Snape estaba… en una de esas habitaciones? —preguntó Harry —¿Aun así, no debería haber aparecido su nombre? ¿Hacer ver que estaba… dentro de una pared o algo?
—No sé cómo funciona tu mapa —dijo Pansy, sonando un poco contrariada —, pero le encontré aquí —Señaló una habitación de las mazmorras que no tenía nombre —. Estas son sus habitaciones —dijo —, hay dos habitaciones adyacentes a esta que no están.
Harry frunció el ceño. El mapa no era tan útil como siempre había pensado que era, especialmente ahora que estaba en Slytherin.
—Deberíamos arreglarlo el año que viene —dijo Pansy —. al menos la parte de Slytherin. Apuesto a que Blaise pude averiguar cómo funciona…
***
Fudge había reconocido el retorno de Voldemort en El Diario El Profeta esa tarde, aunque los detalle eran escasos. Lo único que realmente confirmaba la edición de esa tarde era que Voldemort sí que estaba vivo. La historia detallada de lo que había pasado en el Ministerio no salió a la luz hasta pasados unos días, y Harry se quedó completamente perplejo cuando vio que no había ninguna mención a su uso de las artes oscuras.
Harry supuso que lo que había dicho Hermione era verdad: Fudge estaba intentando mantenerlo en secreto por el bien del “ánimo” público.
—Va a filtrarse en algún momento —dijo Draco —, había demasiada gente allí. Me sorprende que no haya pasado ya…
—La noticia gorda de hoy es el Señor Oscuro —dijo Blaise —, probablemente Harry esté en primera plana mañana.
Pero no lo estuvo. Comprobaron el Profeta todos los días, asegurándose de leerlo de cabo a rabo, pero no hubo ni una insinuación acerca de Harry y las artes oscuras.
—A lo mejor puedo ganarles de una —murmuró Harry mientras se amontonaban en la mesa de Slytherin para el banquete de fin de curso —, si soy yo quien va y lo dice…
—Una idea espléndida —dijo Blaise —, ponte de pie aquí mismo en encima de la mesa de Slytherin y empieza a gritar que eres un mago oscuro. Eso funcionará de maravilla.
Harry le dio un codazo a Blaise en el costado con más fuerza de la que debería, pero el gruñido que soltó Blaise fue increíblemente satisfactorio.
Draco dejó salir una carcajada, y cuando los ojos de Harry se encontraron con los suyos se formó un aún poco familiar aleteo en su estómago, a pesar de haberlo sentido tan a menudo en los últimos días.
A pesar del cambio en su relación, no habían cambiado sus asientos habituales, y Harry estaba bastante bien con eso. Permitía que él y Draco se mirasen el uno al otro bastante descaradamente, y Harry descubrió que era incapaz de no sonreír cada vez que sus ojos se encontraban.
Además, también les permitía enredar los pies por debajo de la mesa.
Pansy soltó un suspiro de hastío. Harry la miró de inmediato, preguntándose si iba a volver a decirles que dejasen de jugar con los pies, pero no les estaba mirando a ellos. En su lugar, sus ojos estaban clavados en los relojes de arena que contenían los puntos de las casas.
—Estamos en tercer lugar —dijo Pansy —, aunque ganasteis la copa del quidditch, y aunque yo solo cambié los puntos que quitamos nosotros, sin decir nada de los que nos dieron Umbridge o Snape…
—Pansy, es un concurso estúpido —dijo Harry apaciguador —, no es como si nos dieran algo de verdad por ganar.
—Qué fácil es decir eso para ti —le contestó Pansy —, ¿cuántas veces os lo han regalado mientras estabas en Gryffindor?
—Al menos Gryffindor tampoco va a ganar esta vez —señaló Blaise —, van los últimos. Estaban los segundos cuando devolviste los puntos de la Brigada. Supongo que los profesores se cebaron con ellos cuando siguieron usando los productos Weasley después de que Umbridge ya no estuviera aquí para usarlos en ella.
—Supongo que si no podemos ser nosotros, mejor Ravenclaw que Gryffindor o Hufflepuff —dijo Draco.
Como por impulso, Dumbledore se puso de pie, y el Comedor se quedó en silencio — Volvemos a encontrarnos a final de curso —dijo, su voz cruzando la gran habitación con facilidad —, me atrevo a decir que este ha sido un año como ningún otro, y creo que la mayoría de vosotros estaríais de acuerdo.
—Aunque probablemente las noticias de la vuelta de Voldemort han amortiguado vuestro espíritu, seguimos teniendo que entregar la Copa de las Casas. Considerando los eventos de la semana pasada, como es usual, tengo que entregar algunos puntos de último momento.
—Ahí vamos otra vez —susurró Pansy.
—Los totales son los siguientes: en cuarto lugar, Gryffindor, con trescientos veintiocho puntos; tercero, Slytherin, con trescientos cuarenta y siete puntos; Hufflepuff los segundos, con trescientos cincuenta y dos puntos; y finalmente, Ravenclaw a la cabeza, con trescientos cincuenta y ocho puntos.
—Dumbledore va a quitarle el trono a Ravenclaw, ¿no? —susurró Blaise.
—En primer lugar, a Marietta Edgecombe de Ravenclaw, por revivir y entregar un recuerdo de algo doloroso para ayudar al colegio, diez puntos.
—Huh —dijo Draco —, no me lo esperaba.
—Siguiente, para Terry Boot y Anthony Goldstein de Ravenclaw, diez puntos a cada uno por descubrir un recuerdo modificado con toda la inteligencia que representa vuestra casa —continuó Dumbledore.
—¿Por qué se molesta si Ravenclaw ya va ganando? —preguntó Blaise —. Podría dejar de hurgar en la herida, ¿no?
—Para Hermione Granger de Gryffindor, por ayudar a los Ravenclaw a destapar el Obliviate debajo de ese recuerdo, diez puntos.
—Y aquí está —siseó Pansy —, el comienzo de la catarata de puntos que va a duchar a Gryffindor.
—Para Lee Jordan de Gryffindor, por entender que era el momento de que las rivalidades entre causas tuvieran una pausa por el bien del colegio, diez puntos.
Pansy siguió criticando, pero Harry se descubrió escondiendo una sonrisa. Conocía lo suficiente a Dumbledore para saber a dónde apuntaban todos esos puntos.
—Para Angelina Jhonson de Gryffindor, diez puntos no solo por hacer caso de una advertencia, sino también por saber mantener la discreción en cuanto al origen de esa advertencia.
—Ahora Gryffindor está el segundo —murmuró Blaise —, déjame adivinar, ¿mil puntos para Longbottom por ser un lerdo incompetente obsesionado con las plantas? —Harry le dio otro codazo a la tripa de Blaise.
—Para Harry Potter, de Slytherin, por adaptarse a su nueva casa con toda astucia de la que se enorgullecía el propio Salazar Slytherin, y por encontrar un modo de advertir al colegio de un inminente peligro así como de encontrar un modo de eliminar ese peligro, diez puntos.
—¿Diez puntos? —dijo Pansy, rodando los ojos —. Era mucho más generoso contigo cuando estabas en-
—Para Blaise Zabini, de Slytherin, por orquestar el arresto de una persona que era una amenaza para todos y cada uno de los estudiantes de este colegio, y por pedir ayuda a alumnos de casi todas las demás casas para poner fin a esa amenaza, te premio con… treinta puntos.
Pansy jadeó y Blaise boqueó —Eso… eso nos pone solo un punto por debajo de Ravenclaw… —dijo Blaise.
—La próxima vez, señor Zabini, pon un Hufflepuff en la mezcla —dijo Dumbledore, con los ojos centelleando.
—¿Va… va en serio? —siseó Pansy —¿Va a llevarnos tan cerca y luego dejarlo así solo porque Blaise no-
—Por último, para Pansy Parkinson de Slytherin, por escoger hacer lo correcto incluso aunque esconda sus propias ambiciones, diez puntos.
Harry sonrió ampliamente. Los demás de quinto permanecieron mudos de asombro por un momento, mientras Harry oía a los demás Slytherin estallar a su alrededor.
Entonces Pansy soltó un chillido y se puso de pie antes de subirse al banco y después a la mesa. Los ojos de Harry se ensancharon cuando tiró una copa en el plato de Blaise antes de saltar directamente sobre él y Blaise con un tañido de risas agudas.
La fuerza del placaje volador de Pansy hizo que los tres se cayeran hacia atrás desde el banco, y los pies de Harry golpearon la mesa ruidosamente en la bajada.
—¡Maldito- ¡Por las – jodidas- —escupió Blaise, mientras que Harry gimió de dolor cuando golpearon el suelo.
***
Ir con los Slytherin en el tren, Harry notó, era diferente. No jugaban al Snap Explosivo o a los Gobstones , y no se reían tanto durante el viaje. Por supuesto, eso podría deberse a que la travesía fue inusualmente sombría, su alegría por ganar la Copa de las Casas ya se había desvanecido.
Theo no había recibido noticias del Ministerio, así que se iba a casa con Pansy y su familia. La madre de Pansy era su tía, después de todo, y sería más fácil luchar contra los deseos del ministerio si decidían intentar quedarse con él.
Vince y Greg se sentaron y escucharon a Tracey y a Millicent mientras las dos proponían ideas para asegurar que sus madres estuvieran bien.
Draco, para sorpresa de Harry, no iba a quedarse en la Mansión Malfoy. La señora Malfoy le había informado de que pararían allí unas horas para poner algunas cosas en orden, no sentía que la casa estuviera a salvo. Después de todo, Draco se había vuelto un enemigo del Señor Oscuro, y la señora Malfoy no tenía ni idea de lo que Lucius le había hecho al edificio. No podían estar seguros de que Voldemort no se presentaría en cualquier momento, y ella prefería no arriesgarse.
Después de parar en la Mansión, iban a ir a la casa de Blaise. Blaise había escrito a su madre después de oír lo que la señora Malfoy le había dicho a Draco, y para su sorpresa, ella accedió a dejar que se quedaran, al menos hasta el verano.
—Mejor para mí —dijo Blaise —, si se entera de lo que Umbridge estaba planeando y de que ayudé a ponerle fin, es mucho menos probable que intente asesinarme si tenemos compañía.
—Harry simplemente miró por la ventana con ojos vacíos observando los campos que pasaban a su lado.
De forma ridícula, se descubrió estando un poco celoso de Draco. A pesar de todas las horribles circunstancias, Draco iba a una casa diferente, y Harry descubrió que deseaba tener esa oportunidad.
Él, como de costumbre, iba de vuelta con los Dursley.
Los dedos de Draco se apretaron alrededor de los suyos —¿Realmente tienes que ir con los muggles? —preguntó en voz baja —. Podrías venir conmigo y con madre…
Harry sacudió la cabeza —Yo… quiero, pero no debería —A pesar de la furia que sentía hacia Dumbledore, no quería alejarse completamente de él. Sabía que probablemente necesitaría a Dumbledore para encontrar un modo de derrotar a Voldemort.
Cualquier medio, se recordó Harry descontento.
—Pero-
—No planeo quedarme allí mucho tiempo —replicó Harry, y era verdad. Ya le había escrito a Andromeda, preguntándose si la oferta que había hecho Tonks era genuina, y Andromeda había contestado con una confirmación. Harry era bienvenido en su casa.
Para su alivio, aparentemente ella también estaba hablando de Sirius con un abogado. Quería asegurarse de que su sobrino permaneciese en la celda del Ministerio en lugar de ser transferido a Azkaban, pero también pensaba que el testimonio de Harry podría ayudar a Sirius a salir.
Pero más que otra cosa, se preguntó qué tipo de libros tendría Andromeda sobre las artes oscuras. Obviamente seguía practicándolas aunque intentase esconderlas de su hija y marido. Había agotado la pequeña colección que había tomado de Grimmauld Place, y quería empezar a hurgar en libros nuevos tan pronto como pudiera.
Tenía que encontrar algún tipo de magia que Voldemort desconociera, y sentía que no podía perder ni un momento antes de empezar.
—Si, o cuando, estés en casa de mi tía Andromeda, escríbeme —dijo Draco —, y has vuelto a suscribirte al Profeta, ¿verdad? Tienes que enterarte cuando finalmente salgan las noticias sobre ti…
—Lo he hecho —dijo Harry —, y lo haré.
Esperaba que Andromeda le diera algún consejo sobre lo que pasaría cuando las inclinaciones más oscuras de Harry fueran reveladas al mundo mágico.
Mientras escuchaba el ruido del tren, los pensamientos de Harry volvieron a lo que tenía que aprender, y le preocupó que Andromeda no tuviera lo que estaba buscando. Supuso que incluso si ella no tenía libros decentes sobre artes oscuras, seguiría siendo mejor que quedarse con los Dursleys.
Y si resultaba que no tenía nada, Harry decidió, siempre podía intentar volver a Grimmauld Place.
Después de todo, ya sabía que allí había una biblioteca bien surtida, detrás de una puerta en el último piso, al final de un pasillo de luz tenue.
